Read the book: «Guía urgente para enseñar en aulas virtuales»

Libedinsky, Marta
Guía urgente para enseñar en aulas virtuales / Marta Libedinsky. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tilde Editora, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-48238-1-6
1. Educación a Distancia. 2. Aula Virtual. I. Título.
CDD 371.1024
© Marta Libedinsky, 2021
© Tilde editora, 2021
Edición cuidada por Nicolás Scheines
Diseño de cubierta: Julieta Vela
Maquetación: Adriana Llano
Conversión a formato digital: Libresque
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446 de la República Argentina.
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Tilde editora
www.tilde-editora.com.ar
Yerbal 356, Ciudad de Buenos Aires
Tilde editora tiene en cuenta las recomendaciones para un lenguaje no sexista. El uso del masculino genérico busca facilitar la lectura. Dejamos expresamente indicado que es nuestra intención incluir a todas las personas desde una perspectiva de géneros amplia.
En Tilde editora creamos contenidos digitales para la enseñanza y el aprendizaje.
Este libro se complementa con un podcast y con un recurso descargable.
Encontralos en www.tilde-editora.com.ar

Índice
Cubierta
Portada
Créditos
Introducción
Una historia en primera persona antes de empezar
Mitos y verdades sobre la enseñanza en aulas virtuales
Con las aulas vacías
Lo sincrónico y lo asincrónico Para el inicio Tipos de clases Tips para encuentros con el grupo total Tips para encuentros tutoriales
Catálogo de actividades de aprendizaje posibles Tips para la realización de las actividades Actividades de apertura Actividades de indagación Actividades multimedia Actividades con foco en la lectura y la escritura Actividades en tres tiempos Actividades de colaboración Actividades basadas en la experiencia y la creación Actividades en contacto con el exterior Actividades de clausura
Palabras finales
Recomendaciones Recursos Las cuentas que seguimos Lecturas
Sobre este libro
Sobre la autora
INTRODUCCIÓN
Esta guía está dirigida a docentes de nivel superior: docentes que enseñan en aulas virtuales de universidades e institutos y centros de formación docente. El foco está puesto en dos instancias: la de aula virtual sincrónica, es decir, la que ocurre en tiempo real o “en vivo”, y la de aula virtual asincrónica, es decir, la que ocurre en tiempo diferido.
A menudo se discute sobre cuál es mejor, si la enseñanza presencial o la enseñanza virtual. Aquí no entraremos en esa discusión, que entendemos que a esta altura debería estar saldada: no hay mejor ni peor, ya que ambas tienen sus propias luces y tienen también sus sombras. En nuestra opinión toda la educación universitaria se volverá más temprano que tarde híbrida: las fronteras entre lo presencial y lo virtual se difuminarán gradualmente en tanto y en cuanto nuevas tecnologías se vuelvan accesibles a muchas instituciones, docentes y estudiantes. Entendemos que uno de los factores clave respecto de la buena performance de la educación virtual refiere al tema de la elección y de la no-imposición. Si tanto estudiantes como docentes eligen una propuesta en la modalidad virtual y conocen en profundidad “las reglas del juego”, entonces las chances de vivir buenas experiencias son altas. El problema surge —a nuestro entender— cuando se impone a docentes o estudiantes una modalidad que ellos no han elegido y para la cual no se sienten preparados, o cuando “las reglas del juego” no son claras o no son cabalmente comprendidas. Por ello, para esta guía lo mejor será no dar nada por sentado y dejar en claro qué es cada cosa en el mundo de la enseñanza digital.
¿Qué es un aula virtual? Es un espacio o un ambiente digital donde enseñar, aprender, aprender a aprender y aprender cómo conocer de manera autónoma, cómo abrir la mente a nuevos desafíos, cómo despertar los intereses y la curiosidad; sobre todo, cuando estos se adormecen. Es un espacio virtual con fronteras donde es posible reconocer el adentro, el afuera y los puntos de contacto con el exterior. Como las aulas físicas, el aula virtual también es porosa. Del aula se sale y al aula se entra. Al aula se llega. Del aula “salen” ideas, conocimientos, objetos y artefactos de conocimiento. Al aula “entran” ideas, conocimientos, objetos y artefactos de conocimiento que circulan por las redes y en otros espacios virtuales: los espacios de universidades, centros de investigación, archivos, repositorios, laboratorios, bibliotecas. Se utiliza el término “virtual” para distinguirla de las aulas construidas con ladrillos y que tienen realidad física, pero, a la vez, se conserva el concepto de aula, como espacio, como sala dedicada exclusivamente a la enseñanza y al aprendizaje.
Deliberadamente esta guía ofrece orientaciones con pocas palabras. Deliberadamente es breve y concisa con el propósito de que su lectura no tome demasiado tiempo, con el objetivo de liberar ese tiempo para el diseño, la implementación y la reflexión sobre la práctica.
La guía está organizada en cuatro secciones: la primera sección, “Con las aulas vacías”, presenta cuestiones referidas al diseño de la propuesta cuando todavía no se han sumado los estudiantes; la segunda aborda lo asincrónico (en tiempo diferido); la tercera, lo sincrónico (en tiempo real), para finalmente volver al aula vacía y mirar hacia atrás, revisar lo hecho y tomar decisiones para el futuro. Al comienzo, compartimos una historia personal sobre la educación a distancia y una reflexión en torno a ciertos mitos y verdades que circulan acerca de la enseñanza en aulas virtuales.

UNA HISTORIA EN PRIMERA PERSONA ANTES DE EMPEZAR
Déjenme que les cuente una historia antes de introducirnos en el presente y en la urgencia que nos convoca.
Hace muchos años, cuando recién nos enteramos de que había una cosa llamada Internet —aunque ni por asomo podíamos imaginar cuánto cambiaría nuestra vida— empecé a hacer mis primeras búsquedas sobre temas que me interesaban. Recuerdo la impresión de ver esa cajita blanca donde yo solo tenía que escribir algo y “el oráculo” respondería. Recuerdo también que un domingo le expliqué Internet a mi hermana y la acompañé para que ella hiciera sus búsquedas sobre temas de su interés, sin saber que así empezaba entonces a desarrollar mis capacidades de lo que hoy se denomina alfabetismo informacional.
El tema que me interesaba a mí era la educación a distancia y sus orígenes, por lo que decidí preguntarle al oráculo. Así fue como me encontré con la historia de Isaac Pitman (1813-1897), la taquigrafía y la enseñanza a distancia, que de algún modo se conectaba con la mía: siendo adolescente había tomado clases en una de las famosas Academias Pitman sobre la avenida Corrientes, a una sola cuadra de mi casa. Además, había estudiado taquigrafía en la escuela secundaria comercial aunque en realidad solo había usado la taquigrafía por entonces para mandar mensajes en clave con mis amigos de entonces. Por otro lado, estaba enamorada de la ciudad de Bath, en Inglaterra, que fue el lugar donde vivía Isaac y donde se desarrolla esta historia que me encanta contar y volver a contar cuando doy clase.
El año: 1840. El lugar: la bella ciudad de Bath. El objetivo: enseñar taquigrafía empleando tecnologías de la época y llegar a muchas personas. Isaac Pitman fue el autor de esta idea que permitía, por una parte, resolver el problema de la lentitud de la escritura y, por otra, ofrecer enseñanza a una audiencia potencialmente ilimitada, por medio de los cursos por correspondencia.
Pitman previó por entonces la necesidad de esos estudiantes de aprender o desarrollar habilidades que necesitaban para poder trabajar, pero que vivían en localidades remotas, en zonas rurales, que trabajaban y que tenían que poder aprender en sus propios tiempos. Había reconocido también la necesidad de ofrecer cursos para aquellas personas que por entonces no podían llegar a la universidad: los periodistas, las secretarias y los informantes de las cortes de justicia —según cuenta la historia— pronto fueron usuarios interesados, tanto de la metodología como del programa de educación a distancia por correspondencia que Pitman había diseñado.
El estudiante recibía sus materiales de estudio por correspondencia mediante el Penny Post, o tarifa postal uniforme prepaga, una innovación de la época que facilitó este tipo de enseñanza por correspondencia. Anteriormente, las tarifas se calculaban únicamente en función del peso del envío o en función de la distancia a recorrer, inclusive dentro de una misma ciudad. El sistema Penny Post introducía la estampilla y el sobre prepagado. El estudiante tenía que traducir pasajes seleccionados de un libro que todos tenían en casa: la Biblia, resolver sus ejercicios, enviarlos por correo y también por correo postal recibiría sus trabajos corregidos. Los materiales didácticos eran postales (como aquellas postales que muestran paisajes y se compraban y enviaban cuando alguien se iba de vacaciones a un bello lugar), en las que cabían el alfabeto Pitman y los principios del sistema de escritura rápida. El sistema se volvió internacional cuando fue traducido a quince idiomas.
Vista la iniciativa desde criterios actuales, podemos decir que Pitman “empatizó” y se puso en los zapatos de las personas, sus dificultades y sus necesidades, hizo un buen uso de los recursos con los que contaba en su tiempo, logró convertir su invento en innovación y pudo alcanzar a grupos numerosos de estudiantes dispersos que podían seguir con sus actividades cotidianas mientras aprendían. El sistema logró, sin lugar a dudas, impacto y escalabilidad.
Esta pequeña historia sirve para desmitificar un poco la idea de que las aulas virtuales vienen a “cambiarlo todo”: en realidad, bien sabemos que la educación es un campo de cambios permanentes, y en este sentido, los campus virtuales surgen de la existencia de una tecnología disponible —Internet, así como fue el sistema postal de Pitman— y de una necesidad no satisfecha —en ambos casos, la de acercar las aulas a estudiantes que no pueden llegar a ellas—. A continuación, veremos otras afirmaciones que se suelen hacer sobre las aulas virtuales, y cuán ciertas son en cada caso.