Read the book: «Maria Montessori, una historia actual»
MARIA MONTESSORI,
UNA HISTORIA ACTUAL
La vida, el pensamiento, los testimonios

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Originalmente publicada en Italia en la colección Appunti Montessori con el título Maria Montessori, una storia attuale. La vita, il pensiero, le testimonianze
© Del texto: Il leone verde edizioni, 2018
https://www.leoneverde.it/appunti-montessori-collana/
Traducción publicada por acuerdo con Il leone verde edizioni trabajando conjuntamente con Anna Spadolini Agency, Milano.
© De la traducción: Maria Sirera
© De la presente edición: Universitat de València, 2021
Publicacions de la Universitat de València
http://puv.uv.es
Coordinación editorial: Amparo Jesús-María
Maquetación y diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera
Corrección: David Lluch
ISBN: 978-84-9134-760-6
Edición digital
El peso de los siglos descansa sobre los niños.
Flannery O’Connor
Para la pequeña Laila y para aquellos que, como ella, vivirán en este siglo XXI, esperanza para una humanidad más unida y menos violenta.
Índice
Nota del editor
Prefacio a la tercera edición
Agradecimientos
Siglas utilizadas en el presente texto
Prólogo
RECUERDOS DE INFANCIA Y DE FAMILIA
UN PARENTESCO IMPROBABLE
LA FAMILIA PATERNA
UNA INFANCIA SERENA Y PROTEGIDA
LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS
LAS PRIMERAS MUJERES MÉDICO
UNA ESTUDIANTE CON AMPLIOS INTERESES
UNA ÉPOCA DE GRANDES MAESTROS EN LA FACULTAD DE MEDICINA
SER MUJER, SER MADRE
EN LOS ALBORES DEL FEMINISMO
PRIMERAS CONFERENCIAS
UN VÍNCULO DE AMOR
UN PSIQUIATRA VALIOSO
LOS NIÑOS EN LOS PSIQUIÁTRICOS
LA CONDICIÓN INFANTIL
LA LIGA NACIONAL PARA LA PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS DEFICIENTES
¿Y EN EL EXTRANJERO, QUÉ SE HACE POR LOS NIÑOS MÁS DÉBILES?
SÉGUIN, ITARD Y L’ENFANT SAUVAGE
ENTRE LA RENUNCIA Y UN NUEVO COMIENZO, LAS LUCHAS FEMINISTAS
ÉXITOS Y DECEPCIONES
LA ANTROPOLOGÍA, NUEVO CAMPO DE INVESTIGACIÓN
LAS CLASES EN MAGISTERIO
LAS LUCHAS POR EL DERECHO AL VOTO
DESDE SUECIA, UNA VOZ PARA LOS NIÑOS
MENTIRAS Y DOBLE MORAL
LA EXPERIENCIA DE SAN LORENZO
SANEAR SAN LORENZO
¿DESDE DÓNDE COMENZAR?
«¡UNA CASA DE LOS NIÑOS!», EXCLAMA LA AMIGA
¿POR QUÉ «LIBRE ELECCIÓN» Y «CONTROL DEL ERROR» EN MANOS DE NIÑOS TAN PEQUEÑOS?
PRESENTAR EN LUGAR DE ENSEÑAR
LOS NIÑOS HAN SIDO MIS MAESTROS
LOS ADMIRADORES DE LA CASA DE LOS NIÑOS
LA AYUDA CONCRETA DE LOS FRANCHETTI
PRIMEROS PASOS EN MILÁN
COMO UN INTERMEDIO
DESPUÉS DE 1907: LIBROS, CONFERENCIAS, VIAJES, CURSOS… LA ESCUELA ELEMENTAL
«¡AYÚDAME A HACERLO SOLO!»
LA DIFUSIÓN POR ESTADOS UNIDOS
1915: SE CELEBRA EN AMÉRICA LA APERTURA DEL CANAL DE PANAMÁ
COMIENZA LA ACTIVIDAD EN BARCELONA. LA FAMILIA DE MARIO
LAS NUEVAS CASAS DE LOS NIÑOS Y LAS PRIMERAS ESCUELAS ELEMENTALES EN ROMA Y NÁPOLES
CRÍTICAS, DISCUSIONES Y FAMA EN EL MUNDO
¿CÓMO «SUAVIZAR» UN MÉTODO TAN RIGUROSO?
LA ACOGIDA EN GRAN BRETAÑA
ENCUENTRO-DESENCUENTRO CON IDEALISMO Y FASCISMO
«¡LA INJUSTICIA CONTRA LAS MUJERES Y NO SU VERTIENTE POLÍTICA!»
EL TRABAJO EN LAS MORTÍFERAS CIÉNAGAS LACIALES
LAS AMBIGÜEDADES DE MUSSOLINI
LAS ACUSACIONES DE LOMBARDO RADICE
1934, LOS MONTESSORI DEJAN ITALIA
ENTRE POSITIVISMO Y ESPIRITUALIDAD
«OBSERVAR LOS HECHOS ANTES DE HABLAR»
EL POSITIVISMO DE MARIA MONTESSORI
EL ENCUENTRO CON LAS FRANCISCANAS DE VIA GIUSTI Y LA ESPIRITUALIDAD DE MARIA MONTESSORI
NO-VIOLENCIA EN LA RELACIÓN CON NIÑOS Y JÓVENES: CASI UN RECORRIDO ESPIRITUAL
OTRAS FES, OTRAS VISIONES DE LA VIDA
EDUCACIÓN COMO INSTRUMENTO DE PAZ
¿DÓNDE ENCONTRAR LAS RAÍCES DE TANTO ODIO?
PONER FIN A LA LUCHA ENTRE ADULTO Y NIÑO
DESPUÉS DE LA GUERRA, ¿UN NOBEL PARA MONTESSORI?
LOS ÚLTIMOS AÑOS
LA EXPERIENCIA DE LAREN
CON DESTINO A LA INDIA
QUIÉNES ERAN LOS TEÓSOFOS
EN KODAIKANAL
EN EL AÑO 46 LOS MONTESSORI VUELVEN A EUROPA
EN ITALIA, EL PRIMER GRAN ENCUENTRO DESPUÉS DE LA GUERRA
ÚLTIMO CURSO EN ITALIA, ROMA 1950-1951
«LA CASA EN EL MAR»
ASEGURAR LA CONTINUIDAD
LA RELACIÓN CON EL MUNDO CATÓLICO: HISTORIA DE UN ENCUENTRO FALLIDO
LA «CASA DELS NENS» Y EL LABORATORIO DE PEDAGOGÍA EXPERIMENTAL EN BARCELONA
MONTESSORI EN LA CONCRECIÓN DE SU PROPUESTA
RESPUESTAS A «LA LARGA INFANCIA HUMANA»
LA ORGANIZACIÓN DE LA «CASA»
«AYÚDAME A HACERLO SOLO»
LA MÚSICA EN LA ESCUELA MONTESSORI
LOS NIÑOS DE LAS ELEMENTALES
GRANDES Y PEQUEÑOS JUNTOS: ELEMENTO ESENCIAL DE UNA ESCUELA MONTESSORI
DE CERO A TRES AÑOS: «EDUCACIÓN DESDE EL NACIMIENTO COMO AYUDA A LA VIDA»
OTRA ESCUELA PARA LOS ADOLESCENTES
PARA EL NIÑO CON RETRASO
ALGUNOS ESCRITOS DE MARIA MONTESSORI
LA MANO (1910)
LA PREPARACIÓN DEL ESPACIO (1931)
A SERVICIO, NO DEL NIÑO, SINO DE SU DESARROLLO (1931)
AQUEL NIÑO RECIÉN NACIDO… (1947)
SOBRE EL NOBEL (1948 O COMIENZOS DE 1949)
LA EXACTITUD, BASE DE LA EDUCACIÓN (1950)
CÓMO ORGANIZAR LOS CURSOS MONTESSORI
Bibliografía
Índice onomástico
Nota del editor
Volver a proponer, a más de diez años de distancia de su primera edición, la afortunada biografía de Maria Montessori de Grazia Honegger Fresco ha sido, ante todo, un acto de fe en la actualidad del mensaje que quiere vehicular. Al mismo tiempo nos preguntamos, con la meticulosidad que debe atribuirse al estudioso serio y objetivo, si tenía sentido y cuál iniciar otra vez esta empresa. Es bien sabido que cada investigación, aunque rigurosa y documentada, sufre inexorablemente los efectos del tiempo, y pensamos que este escrito correrá la suerte habitual.
Durante los últimos años, se ha acumulado una impresionante cantidad de nuevos estudios, a menudo de elevada calidad científica, que –bien recorriendo hasta el final caminos ya trazados, bien abriendo caminos inéditos– han rediseñado en parte el perfil bibliográfico e intelectual de la científica de las Marcas, ofreciendo interpretaciones articuladas y tal vez de naturaleza opuesta. Gracias a ello, el riesgo de que Montessori pudiese ser reducida, como alguno temía, a los límites convencionales, y entregada a la posteridad rodeada de inciensos y encerrada en una especie de santoral laico, podemos decir que está superado. A medida que se individualizaban y reconocían las variadas tramas de las que está tejido el rico urdimbre de su pensamiento y se esclarecía la red de sus múltiples referentes culturales, emergían también contradicciones y elecciones controvertidas que hoy –hay que admitirlo– pesarían no muy favorablemente sobre la imagen de un personaje de su calibre.
A pesar de este arduo trabajo de investigación, los interrogantes suscitados parecen más numerosos que las respuestas proporcionadas, y el de la científica sigue siendo un identikit ideológicamente de doble cara: ¿quién era realmente Maria? ¿La intelectual agnóstica y laica, carente de «superestructuras» metafísicas, decididamente convencida de que los vectores de la historia individual y colectiva se tenían que buscar en las interacciones químico-físicas y en las variables socioeconómicas que regulan la vida de los hombres? ¿La personalidad influyente, unida a oscuros y fuertes poderes, invisibles artífices de un orden supranacional? ¿La celadora de doctrinas de carácter iniciático y esotérico a cuya potente influencia se reconduciría una parte de su producción? O era una creyente sincera, una católica devota que en un determinado momento pensó incluso en consagrar su propia existencia y la de las jóvenes mujeres que la rodeaban a una misión educativa iluminada por la luz de la fe; la autora de refinados escritos sobre la educación litúrgica y sobre la participación en la vida eclesiástica de los niños, apreciada por presbíteros, religiosos y religiosas, como Luigi Sturzo, Antoni Batlle, Igini Anglés, Vincenzo Ceresi, Marie de la Rédemption, Isabel Eugénie y Luigia Tincani?
En este contexto, sería frívolo proponerse alcanzar una unívoca y compartida veritas sobre el personaje y sobre su propio pensamiento, ni tampoco el presente ensayo pretende hacerlo. Su autora, por otra parte, está convencida de que tales investigaciones, rigurosas y analíticas, si bien deseables y necesarias, pertenecen al historiador o al documentalista y resultan de menor relevancia, al menos en un primer momento, para los que se acerquen con interés, puede que por primera vez, a la extraordinaria revolución pedagógica que Montessori teorizó y sostuvo con obstinación. Toda la obra de la doctora, como en muchas ocasiones ella misma tuvo ocasión de corroborar, ha estado orientada a colocar al niño y todas sus auténticas necesidades en el centro de cualquier acción educativa, y sería realmente paradójico que aquella que permanece entre sus últimas alumnas vivas no compartiese esta tesis. Por ello, el verdadero protagonista del volumen que se entrega de nuevo al juicio del lector no es tanto Maria Montessori, la mujer, la madre, la científica, el poliédrico personaje conocido a escala planetaria, sino su Método, que paradójicamente es todavía hoy bastante menos conocido que su creadora.
Planteada esta necesaria premisa hermenéutica, todavía queda hacer alusión a una tipicidad de esta biografía montessoriana. Acabaría desilusionado quien la recorriese buscando aquella amplísima cantidad de informaciones y de referencias bibliográficas y archivísticas que caracteriza otros significativos escritos del mismo género. Estas se dan por adquiridas en buena parte. Se ha hecho intencionadamente, y no solo con el fin de no recargar un texto con propósitos puramente divulgativos, sino para proponer en ella una modalidad de transmisión de la «historia» perteneciente a las primeras generaciones de montessorianos hoy desaparecidos. Esta –si se me permite la comparación– presenta una fortísima afinidad con aquel proceso de mediación de un saber que en la tradición educativa hebraica se plasmaba a través de la relación personal entre un maestro y su alumno, vivida bajo la forma de un contubernium y resumida en el binomio qibbel / m’sar, recibir / transmitir.
Del mismo modo, las primeras «testigos» del Método, después de conocer a Montessori en las clases, se convirtieron verdaderamente en alumnas después de hacerse discípulas de alguna de las antiguas compañeras que habían tenido con ella una intensa comunión de vida y de acción: Grazia, Sofia Cavalletti y Gianna Gobbi siguieron a Adele Costa Gnocchi; Vittoria Fresco, a Anna Maria Maccheroni; Costanza Buttafava, a Giuliana Sorge, y así sucesivamente. Para todas ellas, la historia de Montessori era aquella aprendida, de viva voz, de sus maestras, y su formación no consistió nunca en un conjunto de nociones técnicas que había que recordar y poner en práctica con precisión mecánica. Fue este, por ejemplo, el gran malentendido en que incurrió Joan Palau i Vera, el cual, después de leer El método de la pedagogía científica y visitar una de las «Casas de los niños» de Roma, intentó aplicarlo en solitario en el parvulario que había abierto en Barcelona. Fue, como es bien sabido, un clamoroso fracaso.
Para cada uno de estos pioneros del Método, este fue ante todo una praxis, un ejercicio cotidiano, una llamada constante a la observación y a la valoración ponderada de las multiformes e imprevisibles demandas de los niños que encontraban.
Por lo tanto, no debe sorprender si en esta biografía no se encuentran referencias a escritos, fechas y lugares o se ven reducidas al mínimo las informaciones sobre el largo debate crítico que acompañó al desarrollo de la pedagogía montessoriana. Por el contrario, resonarán frescas como en aquel momento las voces de los muchos primeros apóstoles del Método que, en efecto, han hecho su historia y que, demasiado a menudo, otros han descuidado. La autora los conoció a todos, o casi: Paolini, Maccheroni, Sulea Firu, Costa Gnocchi, Guidi, Joosten, solo por citar algunos personajes con los que mantuvo una larga y entrañable relación con el deseo de saber cómo había empezado todo. De su mano conoció la «verdadera» historia de Maria Montessori y en este libro ha preservado del olvido el inestimable legado de su memoria.
Gradualmente, junto con su historia de Montessori, Grazia Honegger Fresco también ofrece a sus lectores las memorias de una vida entera dedicada a poner en práctica las intuiciones, dedicada al cuidado del niño, «padre del hombre», y dice acertadamente a quien hojea sus páginas: «Tradidi enim vobis in primis quod et accepi», «Así pues os he transmitido, ante todo, lo que a mi vez he recibido».
Marcello Grifò
Palermo, 1 de mayo de 2018
Prefacio a la tercera edición
Hoy, casi diez años después de la segunda edición, nos encontramos ante un interés renovado por Montessori y por su método «salvífico». Se abren clases de primaria sin haber organizado antes una Casa de los niños, se recoge apresuradamente alguna de las sugerencias que abundan en la red para poder afirmar que «aquí se hace Montessori». Me propongo con esta nueva edición, en la que hablo honestamente de ella y de sus propuestas para cada fase del desarrollo, aclarar tales malentendidos, muy peligrosos para el bienestar de los niños.
Muchos consideran que el repentino interés por las propuestas de Montessori nació a partir de la serie sobre su vida emitida en Italia por Mediaset durante la primavera de 2007: dos capítulos realmente decepcionantes. Es cierto que una historia televisiva no puede transformarse en un análisis pedagógico; sin embargo, en aquel caso se dio demasiado espacio a tramas fantasiosas, a empalagosos sentimentalismos absolutamente extraños al personaje, a improbables relaciones con la familia Montesano o con el fascismo, sin dedicar al menos una o dos escenas para transmitir el valor de sus innovaciones. En efecto, se trata de una «telenovela» que habría podido tener como protagonista a cualquier otra mujer de principios del siglo XX.
El motivo por el cual se hizo famosa en todo el planeta no se entendía a partir de la ficción: todo quedaba confuso, como un poco milagroso. En aquel momento nadie de la prensa italiana lanzó dudas sobre la veracidad de aquella historia; alguno, más bien, aprovechó la ocasión para presentar a Montessori como una ambigua seguidora de ideologías no cristianas, entre la teosofía y la masonería, partidaria de teorías positivistas y admiradora de Mussolini, como queriendo decir: «No os fieis de ella porque bajo sus palabras se esconde un pensamiento peligroso, incluso esotérico».
Más recientemente se ha presentado de ella una imagen de pedagoga rigurosamente cristiana, tal vez en perjuicio de la gran atención que prestó al resto de expresiones de la fe religiosa. Ciertamente, ideas y hechos pueden ser vistos de formas distintas y todas son legítimas, pero proceder a base de interpretaciones no beneficia la causa de los niños ni de la escuela, sino que se detiene en modelos del siglo pasado (basados en premios y castigos, juicios y competiciones desde la primerísima infancia), resistentes a cualquier cambio sustancial.
En esta, como en las ediciones precedentes, he buscado atenerme a hechos documentados, nunca haciendo conjeturas ni interpretando.
Se pueden encontrar correcciones y capítulos nuevos, todo nacido de investigaciones y contactos posteriores.
Aun sin descartar la posibilidad de haber cometido errores involuntarios, puedo afirmar que la poliédrica personalidad de Montessori y su apertura de ideas ofrecen continuamente nuevas oportunidades de profundización.
Agradecimientos
En la primera edición había escrito un agradecimiento afectuoso a mis lectores de confianza: Sara y Fulvio Honegger, Mariuccia Poroli y Franca Russi, Lia De Pra y Costanza Buttafava. Sin su opinión no me habría sentido tranquila. Dediqué un agradecimiento muy especial a Goffredo Fofi, amigo fraterno de toda la vida, que entendió muchas cosas de los niños y de los adultos, y a Renilde Montessori, heredera directa de un gran pensamiento, que compartió mis intenciones.
En esta tercera edición quiero también expresar la más viva gratitud a Carolina Montessori por la cuidadísima relectura con la que me ha obsequiado tantas veces, detectando errores e imprecisiones en la historia de su bisabuela y de la familia, con la competencia que le viene, además de los recuerdos, de su actual misión de reordenación y de cuidado del Archivo Maria Montessori en la AMI.
Gracias, Carolina, has sido para mí una amiga inestimable.
Otro sentido agradecimiento es para el ingeniero Mario Valle y para su esposa Antonella Galgano, además de otro para el ingeniero Germano Ferrara por el trabajo de preparación técnica del texto. Estoy también muy agradecida a Marcello Grifò, con el cual he compartido constantemente, en una amistosa sinergia, el cansancio de la puesta a punto de esta edición. Quiero expresar también mi gratitud hacia Rosa Giudetti, presidenta de la Asociación Montessori de Brescia, por el empeño llevado a cabo durante estos años en la divulgación de nuestros propósitos educativos.
Siglas utilizadas en el presente texto
El asterisco indica organizaciones que ya no existen.
| AIM* | Scuola Assistenti all’Infanzia Montessori (Roma) | |
| AMI | Association Montessori Internationale (Ámsterdam) | |
| AMS | American Montessori Society (Nueva York) | |
| ANIMI | Associazione Nazionale per gli Interessi del Mezzogiorno d’Italia (Roma) | |
| BES* | Bureau International de l’Éducation | |
| CEIS | Centro Educativo Italo-svizzero «Remo Bordoni» (Rímini) | |
| CEMEA | Centri di Esercitazione ai Metodi dell’Educazione Attiva | |
| CESMON | Centro Studi Montessoriani (Roma) | |
| CISM | Centro Internazionale Studi Montessori (Bérgamo) | |
| CNM | Centro Nascita Montessori (Roma) | |
| GAM | Gonzaga Arredi Montessori (Gonzaga, MN) | |
| LUMSA | Libera Università Maria Santissima Assunta (Roma) | |
| MCE | Movimento Cooperazione Educativa (Italia) | |
| NAMTA | North American Teachers Association | |
| NEF* | New Education Fellowship | |
| OMEP | Organization Mondiale pour l’Éducation Préscolaire | |
| ONM | Opera Nazionale Montessori (Italia). En el texto: l’Opera | |
| QI | Quoziente d’Intelligenza | |
| UDI | Unione Donne Italiane (Roma) |