Read the book: «Miradas sobre el acompañamiento tutorial»

e-ISBN digital: 978-958-5486-56-0
Primera edición: Bogotá, D. C., agosto del 2019
© Universidad de La Salle
© Amparo Novoa Palacios
© Johann Pirela Morillo
Edición
Ediciones Unisalle
Cra. 5 n.º 59A-44, Edificio Administrativo, 3.er piso
PBX: (571) 348 8000. Extensiones: 1224 y 1226
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Dirección editorial
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Coordinación editorial
Andrea del Pilar Sierra Gómez
Corrección de estilo
Sabina Ojeda
Diseño y diagramación
Milton Ruiz
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento, conforme a lo dispuesto por la ley.
Hecho en Colombia.
Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions
Contenido
Prólogo. Tutor, tutorado y tutoría doctoral
Capítulo 1. Mirada antropoepistémica del acompañamiento tutorial
Capítulo 2. Mirada pedagógica del acompañamiento tutorial
Capítulo 3. Mirada lasallista del acompañamiento tutorial
Capítulo 4. Mirada didáctica del acompañamiento tutorial

Prólogo. Tutor, tutorado y tutoría doctoral
¿Qué es un doctorado? Esta no es una pregunta difícil de responder desde una aproximación a su definición clásica. Al respecto, se puede decir que es el grado académico que garantiza la capacidad de proponer y ejecutar proyectos de investigación independientes, y de dirigir el trabajo de otros. Desde otra perspectiva, se expone que el doctorado debe estar comprometido con la innovación teórica y metodológica, así como con las apuestas de generación de conocimiento de frontera en los diversos campos del saber. De manera más sintética, un doctorado es el formador de investigadores e intelectuales. Sin embargo, la pregunta sobre su definición se problematiza si se formula así: ¿cuál es la naturaleza de un doctorado en y del sur del continente americano?
Pensar en un doctorado con estas características nos remite al contexto que lo envuelve y en el que se despliega su identidad, en nuestro caso, Colombia y Latinoamérica, el sur geográfico y cultural. Ser del norte o del sur no es irrelevante, al contrario, es una realidad que configura una forma de ser y de vivir; una cosmovisión y, a la vez, una “sensovisión” o manera de sentirse en el mundo. En consecuencia, se trata de crear o recrear las definiciones clásicas del doctorado en plena sintonía con el sentir y el modo propio de ser y vivir de los pueblos y culturas latinoamericanos y caribeños. El hecho de que un doctorado sea del sur implica un proceso educativo distinto en la forma de situarse ante la naturaleza, la persona, la cultura, la ciencia y la sociedad, con sus correspondientes necesidades, problemas y desafíos, en comparación con los del norte.
Pensar un doctorado desde el nicho geográfico que nos correspondió como destino en lo universal es lo que han realizado los doctores Amparo Novoa Palacios y Johann Pirela Morillo —miembros del equipo científico del Doctorado en Educación y Sociedad de la Universidad de La Salle de Bogotá, D.C.— en su libro Miradas sobre el acompañamiento tutorial sin proponérselo de modo explícito. Si bien el eje central del texto gira en torno al tutor, al tutorado y a la tutoría doctoral, el ejercicio de pensar sobre la propia práctica hace brotar una idea nueva de doctorado más acorde y pertinente tanto para los doctorandos como para el contexto en el cual nace y se hace.
El abordaje de la tutoría, entendida como el acompañamiento a un sujeto que construye una tesis doctoral, desde cuatro dimensiones —la antropoepistémica, la pedagógica, la lasallista y la didáctica— es una expresión de la búsqueda de un estilo formativo doctoral que responda cada vez más con pertinencia y coherencia a la realidad del país. Pertinencia concebida como esa capacidad del doctorado para responder de modo proactivo a las necesidades del medio, con el fin de transformar el contexto en el cual opera, según el marco de valores que lo inspira y define. La coherencia se comprende como el grado de correspondencia entre lo que el doctorado declara que es y lo que efectivamente realiza, como el grado de correlación existente entre los propósitos y sus políticas, estrategias y recursos disponibles.
¿Qué es una tesis doctoral? Los autores del presente libro la entienden como la síntesis y la creación de conocimiento, fruto del acompañamiento tutorial en la formación de los programas. Esta tesis no solo integra saberes disciplinares y metodológicos, sino también experienciales. Aúna en un todo lo cognitivo junto con los entramados vitales, el conocimiento experto y los sueños y expectativas de los sujetos involucrados. La tutoría desarrolla su potencialidad humanizadora en este marco de referencia, mediante el trabajo colaborativo, a partir de la interacción dialógica. Así, la tutoría es intercambio, relación cara a cara, conversación a dúo para descubrir algo.
Desde los albores del discurrir histórico de las universidades se puede rastrear la existencia del hecho tutorial. Siempre ha habido tutores, tutorados y acompañamiento en los campus, como valiosas herramientas para la formación de los futuros profesionales. Con el transcurrir de los siglos, la tutoría ha devenido en una de las prácticas pedagógicas clásicas universitarias, la cual supone una relación personal entre un maestro experto (tutor) y un estudiante aprendiz (tutorado), quienes, mediante el diálogo y la discusión, buscan alcanzar una meta concertada.
Vale la pena recordar que una de las prácticas agrícolas más antiguas de la humanidad es el tutoreo (sic), actividad que consiste en brindar soportes (tutores) a los cultivos a través de estacas, cuerdas, alambres o anillos para que las plantas crezcan de modo adecuado; así se evita que los frutos u hojas toquen el suelo, lo cual permite obtener mejores resultados. El tutoreo es fundamental para lograr unas cosechas abundantes y óptimas. Los cultivadores de la vid desde tiempos inmemoriales perfeccionaron los tipos de tutor y sus usos para brindar apoyo y obtener unas uvas de gran calidad. En nuestros campos del trópico, el maracuyá y la badea son buenos ejemplos del empleo de esta técnica ancestral. En los cultivos, los tutores son elementos temporales, útiles en tanto la planta adquiere fuerza, se desarrolla vigorosa y produce frutos. Cuando han cumplido su tarea, estos se retiran.
Esta práctica de cultivo del campo es inspiradora para comprender la importancia y, a su vez, la caducidad del hecho tutorial. El tutor es fundamental para el tutorado, pero, cuando este puede seguir su camino con autonomía, aquel debe hacerse a un lado; casi que desaparecer. Ha cumplido su función. En los doctorados, la relación entre el tutor y el tutorado se basa en conversaciones académicas que pueden ser lejanas, cercanas o prospectivas. Las primeras se tejen cuando se dialoga sobre los antepasados que constituyen la cultura e historia de una ciencia o saber en particular. Las segundas, cuyos contenidos los proporciona el día a día, las componen los acontecimientos que fluyen sin cesar y conforman la actualidad científica o social. Las terceras se centran en narraciones que sueñan y adelantan el porvenir de los objetos de estudio e investigación. En la conjunción de las tres, doctor y doctorando encuentran la ruta segura para tener conversaciones efectivas y sacar adelante la tesis.
Con la conversación académica tutorial se instauran en la cotidianidad los diálogos organizados, sistemáticos, pero abiertos, sobre los temas centrales de la tesis doctoral. Algunos son perennes, de siempre, otros son nuevos. Sean lo uno o lo otro, son medios para repensar lo rutinario o lo establecido. Así, se inician conversaciones que incluyen tanto los discursos teóricos en boga, las problemáticas que afloran de las nuevas sensibilidades y los sucesos históricos en curso, como las exigencias de transformación que suscitan los escenarios y tendencias contemporáneos. Unas y otras permiten mantener una sana tensión en la búsqueda de las mejores alternativas para realizar la investigación, cuyo producto final será la tesis doctoral.
En los doctorados, el seminario investigativo en grupo y el acompañamiento tutorial personalizado constituyen los núcleos de la tarea formativa. Estas dos prácticas son tan connaturales al doctorado que la arquitectura universitaria ha diseñado espacios y ambientes específicos para cada una: el aula con mobiliario tipo sala de consejo o junta directiva para el seminario y el cubículo convenientemente amoblado para un intercambio privado entre dos personas para la tutoría. Más frecuente el primero que el segundo en nuestros campus, razón por la cual la tutoría se ve desplazada al estudio del tutor, a la mesa del pasillo o a la primera cafetería que se encuentre a mano, lo cual no favorece la concentración que tal técnica requiere. Y, cuando no es posible el cara a cara presencial, vienen en su ayuda las múltiples posibilidades de la virtualidad con su relacionalidad a distancia, deslocalizada y no atada a la temporalidad.
Con sabiduría y experticia, Amparo Novoa Palacios y Johann Pirela Morillo nos obsequian unas páginas ricas en enfoques y estrategias, en las que tutores y tutorados podrán confrontar el itinerario del acompañamiento tutorial recorrido para profundizarlo, revisarlo e, indudablemente, perfeccionarlo. Este ejercicio se puede efectuar en cuatro movimientos: el antropoepistémico, desde la categoría de encuentro como locus donde desaparecen las posturas “yoístas” para dar paso a la configuración de unas “nosoístras”; el pedagógico, desde los criterios de simetría, circunstancialidad y comovilización; el lasallista, con su característico estilo educativo que privilegia la relación como acompañamiento sororal y fraternal; y el didáctico, con sus dimensiones metodológicas y operativas, como las arqueologías intelectuales, las cartografías y los informes de avance.
Miradas sobre el acompañamiento tutorial, consagrado a ese rito iniciático de la investigación de alto nivel, es un libro provocador en la medida en que, al avanzar en su lectura, invita a mirarse en el espejo de la propia práctica para cuestionarla y relanzarla; es un texto que hacía falta en el ámbito doctoral colombiano. A todos aquellos vinculados al tercer nivel de los estudios superiores universitarios les permitirá debatir sobre la naturaleza específica de un doctorado en contexto, mediados por el repensar, el ser y el quehacer del tutor, del tutorado y de la tutoría, cuya meta última, como bien lo señalan los autores, es “la maduración de las competencias investigativas que van imprimiendo progresivamente grados de autonomía en la construcción del conocimiento, siguiendo criterios de rigurosidad, calidad, pertinencia e innovación”.
Hermano Fabio Humberto Coronado Padilla, FSC
Exvicerrector académico
Universidad de La Salle
Introducción
El presente capítulo le ofrece al lector diferentes aspectos orientados a construir una fundamentación teórica que se trasluce como una mirada antropoepistémica sobre el acompañamiento tutorial en el contexto de la formación de tercer nivel. Así, se realiza una aproximación conceptual a las categorías de tutoría y acompañamiento; luego, a la luz de la experiencia sobre la práctica tutorial, se esboza la comprensión que de ellas se tiene.
Para continuar, se aborda la actitud mediadora que se infiere del aporte de la pedagogía de la mediación, la cual ha sido una garantía para mejorar el acompañamiento a los estudiantes. Acto seguido, se plantean los argumentos que fundamentan la epistemología en diálogo con la antropología, con el fin de proponer una mirada antropoepistémica del acompañamiento tutorial. Para comprenderla, se necesitan algunas disposiciones actitudinales que prioricen la empatía y el diálogo en el proceso formativo.
Aproximación conceptual
Resulta de interés ver que los procesos de enseñanza-aprendizaje en la Universidad de La Salle —de modo concreto, en el Doctorado en Educación y Sociedad que se dicta en la sede de Bogotá, D. C. Colombia— se centran en las necesidades y expectativas que los estudiantes plasman en una propuesta investigativa (proyecto), la cual constituye un punto de inicio para generar el proceso de cualificación necesario, que se atiende, de manera más expedita, cuando comienza la etapa de la tutoría. Por esta razón, las categorías de tutoría y acompañamiento merecen una indagación detallada, que se hará de forma separada por una cuestión metodológica, sabiendo que, en el contexto de La Salle, la tutoría y el acompañamiento hacen referencia tanto al estudiante como al profesor. Además, se han erigido como temas y medios relevantes no solo para garantizar la calidad, sino también la excelencia educativa en el programa.
¿Qué se entiende por tutoría? Rastreando el concepto
La palabra tutoría procede del latín. En su raíz, posee tres núcleos que se determinan de la siguiente manera: tueri, que es sinónimo de proteger o velar; tor, que se puede definir como agente; y el sufijo ia, que significa cualidad. Por esto, se deduce que la tutoría es la autoridad que se confiere para cuidar de una persona. No obstante, esta delimitación conceptual no permite superar el significado polisémico de este término, lo cual ha llevado a realizar una variedad de investigaciones que ofrecen definiciones, clasificaciones y funciones distintas.
Existen unos antecedentes orientados a desarrollar bases conceptuales y metodológicas sobre lo que se ha entendido por tutoría. López Gómez (2017) tiene un estudio riguroso sobre el concepto y su finalidad, en el que señala que esta ha sido una labor clásica del mundo universitario, afirmación que soporta con la rica literatura que existe sobre sus diversas significaciones y finalidades, en la que se destacan tesis de autores como Fernández (2007), Aguilera (2010), García Antelo (2010), Amor Almedina (2012), Miraflores (2009), López Martín (2012), Pérez (2013), entre otros. Asimismo, se resaltan los proyectos de investigación de Vidal et al. (2001), Michavila et al. (2003, 2011), García Nieto et al. (2004, 2005, 2006, 2007), Torrego et al. (2005), Sancho Sora et al. (2006), y los artículos y monografías escritos en los últimos años por Álvarez González (2008), Boronat, Castaño y Ruiz (2005), Cano (2008), Cid y Pérez (2006), Feixas et al. (2010), Gairín et al. (2004, 2009), García Nieto (2008), García, Troyano y Martínez (2011), Lázaro (2008), Lobato, Del Castillo y Arbizu (2005), Pantoja y Campoy (2009), Román (2004), Sanz Oro (2009), Sobrado (2008), Solá y Moreno (2005), Zabalza y Cid (2006), entre otros. Pese a este desarrollo, se continúa indagando sobre su significado, lo cual evidencia que es un tema apremiante en la actualidad.
En medio de la pluralidad de sentidos, y con consciencia de que no es un objeto de investigación consumado, se señala que, en el contexto educativo, la tutoría es un elemento personalizado e individualizador. Por lo general, esta va más allá de la instrucción formal y abarca todas las experiencias que permiten alcanzar una educación integral; en consecuencia, se considera una intervención contextual. Al respecto, Van Veen, Martínez Ruiz y Sauleda Parés (1997) expresan: “se debe subrayar como un atributo esencial en su delimitación conceptual la caracterización de la tutoría como una intervención muy contextualizada y específicamente diseñada” (p. 124).
La tutoría genera procesos reflexivos que tienen presente la vida del estudiante y las motivaciones que lo han conducido a decidir su futuro a través de la formación académica. Además, implica diseñar un método personalizado que incentive y posibilite la culminación de la investigación que ha sido acompañada, mediante la didáctica —enseñanza-aprendizaje—, que se construye de manera individualizada y no puede ser modelo de imitación para otros estudiantes. Asimismo, supone una relación personal en la que la acción docente se circunscribe a una auténtica intervención educativa potenciada por el diálogo y la discusión.
Sobre lo expuesto, Alcón (2003) dice: “la finalidad de la tutoría es el conocimiento personal y académico de los estudiantes para ofrecerles procesos de reflexión. En este sentido, el diálogo y la discusión es [sic] la base de la acción tutorial” (p. 88). De este modo, la tutoría no se puede considerar solo una intervención contextual-académica, puesto que implica la existencia autobiográfica de la persona que está siendo guiada de manera integral, a quien se le debe facilitar el mejor aprendizaje para que cambie la realidad a partir de la problemática que ha podido identificar y que ha plasmado en una propuesta investigativa.
Desde esta perspectiva, Apple (1996) señala que la educación no se debe limitar a lo instruccional ni a transmitir conocimientos: tiene que trascender hacia la transformación de la realidad y el desarrollo personal, dado que, por medio de esta, se adquiere una comprensión de las dimensiones de la vida diaria, en la cual está inmersa la condición humana.
Así, la tutoría también se comprende como un escenario de crecimiento mutuo entre el tutor y el tutorado, puesto que la experiencia indica que el primero entra en un proceso de desaprender lo aprendido para insertarse en la novedad que trae el segundo. Por lo tanto, la tutoría es una técnica personal y académica en la que el tutor hace referencia a:
un profesor de carácter privado que auxilia, de forma individualizada y en diversos ámbitos, al desarrollo de un alumno, sin que ello signifique que está a cargo de un sujeto o que éste no tiene capacidades o autoridad propia. De tal manera que, en la tutoría, el mentor contribuye en el desarrollo del tutorado, sin perder de vista que este último también posibilita el desarrollo profesional del tutor. Es así que ambos logran un crecimiento y conciencia personal, aún y cuando el objeto básico es el crecimiento del tutorado. (García-Córdoba, Trejo-García, Flores-Rosete y Rabadán-Calvillo, 2007, p. 42)
Como se ha dicho que la tutoría es un escenario de crecimiento mutuo, no se puede perder de vista que esta tiene como objetivo desarrollar capacidades para el aprendizaje dirigidas a la solución de problemas y a la maduración intelectual del tutorado. Por consiguiente, el tutor acompaña al estudiante en el camino que le permite consolidar la construcción del conocimiento a la luz de su realidad existencial y social, es decir, lo guía de modo integral, debido a que, “más que enseñar, atiende, facilita y orienta al estudiante en su proceso formativo, pudiendo ser objeto de atención cualquiera de las facetas o dimensiones que inciden en el mismo (aspectos académicos, actitudinales, personales, sociales)” (Pérez Boullosa, 2006, p. 134).
Grosso modo, se han ofrecido algunos aspectos de corte comprensivo sobre lo que se entiende por tutoría. Se resalta que quien la ejerce debe asumir una actitud de acogida, escucha, diálogo, libertad y autonomía, con el rol de cuidador, orientador, guía y acompañante.
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