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Aprender y educar sin agotarse
Abordajes desde la Pedagogía Sistémica
Buscando las claves del propio lugar en la educación
Aprender y educar sin agotarse
Abordajes desde la Pedagogía Sistémica
Buscando las claves del propio lugar en la educación
Adriana M. Montequín

Colección “Educación”
Montequín, Adriana
Aprender y educar sin agotarse : abordajes desde la pedagogía sistémica : buscando las claves del propio lugar en la educación / Adriana Montequín. - 1a ed . - Paraná : Editorial Fundación La Hendija, 2020.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-4948-71-7
1. Pedagogía. 2. Educación Universitaria. 3. Formación de Formadores. I. Título.
CDD 370.15
Primera edición en formato digital:
invierno de 2020
I.S.B.N.: 978-987-4948-71-7
© por Fundación La Hendija
Gualeguaychú 171 (C.P.3100)
Paraná. Provincia de Entre Ríos.
República Argentina.
Tel:(0054) 0343-4242558
e-mail: editorial@lahendija.org.ar,
editoriallahendija@gmail.com
www.lahendija.org.ar
Diagramación: Laura Martincich
Portada: Emilio Castelli
Digitalización: Proyecto451
I.S.B.N.: 978-987-4948-71-7
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
Índice de contenido
Portadilla
Prólogo
Presentación
Parte I
Capítulo 1. El punto de vista para abordar el fenómeno educativo
Qué hacemos cuando educamos y aprendemos
Educación, relación social y familia
Aprendizaje y percepción
El sujeto del aprendizaje. Singularidad interconectada en proceso de individuación
Capítulo 2. El enfoque de la Pedagogía Sistémica
Un nuevo paradigma para pensar la educación
Los principios ordenadores de las relaciones y los sistemas humanos
La vinculación
La ley de la pertenencia
La lealtad, un sentimiento asociado a la ley de pertenencia
Ley de la Jerarquía según el tiempo
Equilibrio entre dar y tomar
Las reglas y valores propios de cada sistema
La red de lazos entre generaciones
La inteligencia transgeneracional
Las dos consciencias
Inteligencia espiritual
Educación emocional desde un enfoque sistémico
Dos tipos de lazo: el vínculo une con la vida, la relación une con lo social
La importancia del contexto en el nuevo paradigma educativo
El propio lugar
La mirada multidimensional
Parte II
Capítulo 3. La aventura de estudiar en la universidad. Avanzar, estancarse o abandonar
Introducción
Educación superior. Una historia de masividad y abandonos
Hacer una carrera universitaria
Principales abordajes en la investigación socioeducativa
Hallazgos de las investigaciones y perspectivas críticas
Un caso de investigación: estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional
Estudiar Ingeniería en la FRBA UTN
Explorando otros abordajes
Metodología
Las fuentes y su abordaje: entrevista, genograma, diagrama de fuerzas
Capítulo 4. El proceso de encuentro con la universidad. Historias académicas comparadas
Introducción
Un cambio de abordaje. De la correlación de factores a la exploración del proceso
El proceso de inserción en la universidad. Componentes y dinámicas
La experiencia de estudiantes de Ingeniería. Alternativas para una trayectoria
Características del proceso de inserción en la carrera
El proceso según las diferentes trayectorias
Trayectoria de una inserción lograda
Trayectoria de una inserción lenta
Trayectoria de quienes abandonan
Capítulo 5. Claves para comprender la inserción en la universidad desde la mirada sistémica
Los modos de percibir el proceso de encuentro
Modos que favorecen la inserción y el encuentro
Modos que obstaculizan la inserción y el encuentro
El componente flexible en quienes logran una buena inserción
El componente flexible en quienes se insertan con dificultad
El componente flexible en quienes abandonan
Claves sistémicas para comprender el proceso de inserción en la carrera
La percepción que trasciende el punto de vista del sujeto
Las marcas de una historia colectiva
La familia y la construcción del valor social de ser universitario
La autoridad dentro de la familia y los avatares de la adhesión a valores sociales
Vicisitudes de la influencia de los vínculos familiares
El contexto familiar de los estudiantes con éxito
El contexto familiar de los estudiantes que abandonan o avanzan con dificultad
El camino hacia la individuación de la mano del capital cultural familiar y la pertenencia
Ascenso social y “neurosis de clase”
Proceso de encuentro e individuación
Recapitulando
Capítulo 6. Dos historias de encuentro con la universidad
Caso 1. Abandonar la carrera en la etapa inicial (Pedro)
Caso 2. Una inserción lenta al ritmo de las contradicciones (Francisco)
Parte III
Capítulo 7. Las configuraciones topográficas-3D como instrumento de investigación-acción
Buscando nuevas formas para una investigación-acción
El método de la constelación familiar
Historia Configurada, Graficada y Reinterpretada, entre el trabajo de campo y la intervención
Desarrollo del laboratorio-taller
El eje articulador: La configuración topográfica en 3D
Momentos y dinámicas de la configuración topográfica
Un ejercicio estructurado: Benjamín amplía su perspectiva
Una configuración 3D: Ejercicio sobre la identidad y la pertenencia
El problema de José: “Me cuesta concentrarme en el estudio”
La nueva información y comprensiones a partir de la configuración
La entrevista de cierre. Se inicia un movimiento
Algunas reflexiones
Capítulo 8. Desarrollo de la Pedagogía Sistémica en el ámbito escolar
Introducción
Descubriendo un mundo para crear la Pedagogía Sistémica
Pedagogía Sistémica, mirada y herramientas en movimiento
¿Qué aporta la ley de jerarquía en el tiempo a la conducción de una organización?
¿Cómo mantener el equilibrio entre el dar y el tomar entre colegas?
¿Por qué es fundamental el cuidado del lugar de cada actor del sistema educativo?
¿Cómo estar en el lugar de puente entre la familia y la escuela?
¿Cuáles son las claves de un clima de convivencia y aprendizaje?
¿Cuál es el núcleo de la actitud del pedagogo sistémico?
¿Es posible el desarrollo profesional sin el desarrollo personal?
¿Cuántas dimensiones supone el trabajo con las herramientas de la Pedagogía Sistémica?
¿Cómo trabajar con las configuraciones espaciales didácticas?
La Pedagogía Sistémica se abre paso y hace red
Alemania
México
España
Argentina
La experiencia del ateneo de supervisión y clínica educativa
¿Cómo educar sin agotarnos? Recepción de la Pedagogía Sistémica entre los educadores de Buenos Aires
Palabras finales
Bibliografía
Para quienes, en la búsqueda del cómo aprender y educar, no se rinden.
Para mi mamá que me legó su anhelo de aprender. Para mi papá de quien tomé el desafío de darle un sentido.
Para mi hijo Emilio a quien regalo mi amor por la educación.
Para Raúl por la vida creada y por los barcos.
Para Fernando quien supo ahuecar ese lugar donde desplegar mis alas.
Prólogo
Tal vez como todo texto, este es efecto de una búsqueda “profesional y personal”, nos dice la autora, que tiene el coraje de enunciarlo en los primeros renglones de la presentación. Se pregunta y nos preguntamos, cómo es posible contribuir en este complejo momento del mundo al camino del conocimiento, especialmente, al camino que emprenden los jóvenes universitarios, tal vez, ya no con la ilusión de que les servirá indefectiblemente para su futuro. Es en este contexto, que nuestros saberes y nuestras técnicas se dis-locan, y quizás no podamos ya dar respuestas totales sino, por el contrario, esas que nos invitan a abrir nuevos interrogantes. Por estas razones, es que la tarea de la transmisión se complejiza y en algunos casos nos parece imposible. De ahí que la autora se pregunte “cómo educar sin agotarnos”. Es para esto que se trazan tramas, se articulan conceptos, se buscan autores como soporte que nos evitan caer en los caminos de la frustración y el desánimo.
Es acá donde este texto nos propone otros recorridos con la Pedagogía Sistémica, en el marco del pensamiento de Bert Hellinger, que sin duda guiaron los interrogantes y la insistencia en “ver más allá de lo visible”.
Es indudable que estos senderos no se transitan sino enfrentándonos de manera vivencial con los conceptos, sabiendo que aunque estos no tengan existencia corporal interrogan y afectan a nuestros cuerpos.
“Las respuestas simples a problemas complejos solo pueden despertar sospechas” (Ph. Meirieu). Tal vez esta denuncia afecte a todo el pensamiento iluminista-moderno-colonial que creyó que la simplificación y la mecanización de las perspectivas sobre el mundo lo harían más fácil de habitar.
Hoy podemos afirmar que este engaño le ha costado y le cuesta a la humanidad mucho sufrimiento, exclusión y muerte. Es por eso que en los márgenes de esta paradoja surge el impulso que nos anima a seguir explorando nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas, o sea a crear sentidos sobre un fondo de sinsentido. Precisamente, esto es lo que ha hecho nuestra condición de existencia desde que habita este planeta.
De esta forma el libro va recorriendo las preocupaciones centrales de la autora como “explicar las trayectorias de los jóvenes en su carrera universitaria”, es acá donde claramente aparece la cuestión de la singularidad y la heterogeneidad muy poco reconocidas en todo el sistema educativo, lo cual hace muy difícil pensar la transmisión que en términos generales se basa en la generalización. Por esta razón lo que no responde a supuestos parámetros de normalidad son tenidos como excepción. La segunda cuestión, nos dice la autora, es la necesidad de explorar nuevos métodos. Me pregunto si se trata de nuevos métodos, cuando lo que se hace evidente es que hoy existen nuevas niñeces y nuevas adolescencias, acaso también nuevas adulteces, al decir de Débora Kantor.
Al mismo tiempo los distintos campos disciplinares mutan sus formas de abordar los problemas, y a veces, como también nos dice la autora, es la propia manera de interrogarnos la que abre nuevos problemas que exigirán sus soluciones. Vale el intento, sabiendo, no obstante, que los problemas “humanos” no tienen solución. Solo se desplazan o diseminan creando otras respuestas y otros interrogantes que a su vez generan nuevas teorías, sabiendo que siempre se trata de ficciones al decir de Nietzsche. También, podríamos decir, otras perspectivas que siempre se ponen en relación con otros puntos de vista.
De esto también se trata la tarea de la trasmisión, de generar posiciones de apertura capaces de articular diferencias. Nos preguntamos al leer el texto si las instituciones educativas no tendrían que revisar qué es lo que generan los abandonos, las decepciones, los fracasos.
La escuela y la universidad como instituciones moderno-coloniales no tienen como tradición mirarse a sí mismas ni cuestionarse sus modos de hacer. ¿Han tenido miedo del fantasma de lo colectivo? No se han podido pensar como tales, y por lo tanto, no han podido analizar el juego de fuerzas que se traducen en modos de circulación del poder. De esta manera producen formas de culpabilización y obturan búsquedas de resoluciones posibles. Así pues, no habitan el conflicto, por el contrario lo encubren.
Nos parece muy atinado que la investigadora nos proponga metodologías que “amplíen la comprensión del proceso vivido por los estudiantes y habiliten acciones exitosas de apoyo e intervención”.
Una metodología que toma en cuenta el proceso de individuación de los estudiantes y las transformaciones que en ellos se producen al enfrentarse con nuevos saberes y desafíos.
En su búsqueda teórico-vivencial Adriana Montequín se apoya en las configuraciones sistémicas ideadas por Bert Hellinger. En efecto, para intentar cualquier camino de transformación es necesario tener una perspectiva y explicitarla. No se trata de adherir a un método y aplicarlo a cualquier situación, antes bien, se trata de un posicionamiento que permita mirar las situaciones. En otras palabras, supone como dijimos, crear sentidos y poder explorar su pertinencia sin que se convierta en receta generalizable. Este punto de vista, necesariamente tiene que estar avalado, como en el caso de la autora, por una experiencia que sirva de soporte a sus prácticas.
La compleja tarea de la transmisión en cualquiera de sus instancias debe permitir construir lazos, tramas, que sostengan nuevos devenires en mundos inciertos en donde, a su vez, también los soportes deben construirse de manera singular en cada situación.
Por esta razón, no se trata de generalizaciones abstractas y universales, sino de la construcción permanente de una ética colectiva del sostén.
María Laura Méndez
Buenos Aires, agosto de 2019
Presentación
Este libro es el resultado de una búsqueda profesional y personal a la vez. Es el punto en el que se encuentran delgados senderos con amplias avenidas que invitan a seguir explorando. En uno de ellos comenzamos a andar movidos por una evidencia: algo no andaba bien en la educación universitaria, en particular para sus estudiantes, entre quienes una proporción cercana al setenta por ciento suspende su carrera sin concluirla.
Nos preguntamos entonces si era posible comprender y, luego, contribuir al fortalecimiento del camino de tantos jóvenes que llegan y se van de allí sin saber muy bien qué fuerzas los impulsan o los detienen. ¿Podríamos aportar nuevo conocimiento sobre los factores que explican esas dinámicas? ¿Ha sido dicho todo acerca del rol que le cabe al individuo y a su contexto en ese proceso? Nunca es demasiado el esfuerzo cuando se trata de encontrar soluciones a un problema en el que se anudan tantas realidades. Esa inquietud nos llevó a una primera investigación que en 2015 se concretó en la tesis para optar al Doctorado en Historia (1).
Otra senda, hecha de un sutil entramado de intuiciones y vivencias, surgió de reconocer la necesidad que tenemos como padres y como docentes de comprender lo que nuestros hijos y estudiantes nos están diciendo a través de una conducta disruptiva en la escuela. Muchas de las situaciones que niños y jóvenes expresan hoy en los tres primeros niveles educativos desafían nuestros saberes y potencias, piden respuestas a toda costa y vuelven acuciante una pregunta: ¿Cómo educar sin agotarnos?
Toda esa trama, no obstante, reconoce un verdadero comienzo, un primer impulso que nos puso en el camino y nos llevó, casi sin saberlo, a deslizarnos del campo de la historia hacia el de la educación, articulando diversas aristas de los estudios sociales. El recorrido es extenso. Quisiéramos destacar aquí solo un hito: nuestro contacto con la Pedagogía Sistémica y, en ese marco, con el pensamiento de Bert Hellinger, que fueron modulando nuestra percepción, las primeras preguntas y la consciencia de esa necesidad de ver más allá de lo visible.
Haber experimentado en forma vivencial la perspectiva de Hellinger fue una enseñanza que por sí misma nos llevó a otro lugar y abrió una puerta. Nos permitió imaginar que algo, por pequeño que sea, podría hacerse para contribuir al bienestar. No solo de los jóvenes universitarios sino de muchos profesionales que en su práctica cotidiana en los diversos niveles de enseñanza afrontan desafíos que los interpelan y vuelven muy difícil su tarea. Como madre, advertí cuánto me hubiera ayudado conocer este trabajo mucho tiempo antes, cuando mi propio hijo cursaba sus primeros años en la escuela primaria.
Con ese impulso comenzamos a andar, intuyendo que la búsqueda de explicaciones, respuestas y soluciones no sería fácil. Convenía emprenderla con humildad, sabiendo que, como dice Philippe Meirieu (2016), “las respuestas simples a problemas complejos solo pueden levantar sospechas” (p. 211).
Algo nos anima y sostiene: pensar que la posibilidad de arrojar un poco de luz puede ser valiosa para cada una de las vidas comprometidas en cada una de esas situaciones difíciles. Es sabido que la imposibilidad de comprender es por sí misma una fuente de sufrimiento. Por eso, buscar alguna verdad, explorar nuevos puntos de vista para abordar y afectar aquello que se resiste a cambiar o a ser explicado justifica el trabajo.
Entonces, el libro recorre dos cuestiones que atraviesan el campo educativo. La primera, surge de preguntas que buscan comprender situaciones que hacen a la permanencia y al abandono en una institución educativa: ¿Por qué algunos estudiantes logran superar los obstáculos en su carrera universitaria y otros, frente a las mismas circunstancias, abandonan o se estancan como si los obstáculos pudieran más que ellos? ¿Cómo explicar las trayectorias de jóvenes que provienen de contextos similares y tienen desenlaces tan diferentes, sin que se trate en estos casos de una cuestión vocacional? ¿Dónde poner el foco para explicar estos hechos?
La segunda cuestión surge de la necesidad de encontrar nuevas formas: explorar nuevos métodos para conocer, para dar cuenta de aquello que no se comprende. Este impulso nos llevó a descubrir otra mirada, una forma diferente de percibir y acceder a lo que queremos saber.
Compartimos aquí las ideas y experiencias por las que fuimos circulando para abordar y aportar comprensión a esas situaciones que giran en torno a procesos educativos. Sea este el vivido por un joven al ingresar a una carrera universitaria, o por un docente que se propone enseñar a niños y adolescentes en una escuela primaria o secundaria.
Siguiendo la evolución de nuestra exploración y de nuestra curiosidad, hemos dividido el texto en tres partes. Así, lo que comenzó por los jóvenes y la formación universitaria se fue desplazando a otros niveles y actores de la educación. De las preguntas sobre un determinado problema pasamos a la pregunta por la forma de abordar los problemas.
La Primera Parte es una invitación a detenernos un momento a pensar en lo que se pone en juego en el hecho educativo, en las ideas acerca del sujeto que en él se involucra y en su relación con ese hecho. La intención ha sido en este caso no entrar desprevenidos, y en todo caso elegir desde donde abordar aquellas preguntas. Así, los Capítulos 1 y 2 desarrollan los conceptos teóricos y los principios básicos desde los cuales accedemos al campo de estudio, las problemáticas y sus actores.
Ellos comportan instrumentos fundamentales para trascender diagnósticos que nos dejan sin respuestas. Nos orientan en la búsqueda de ese margen de poder de toda acción individual que se despliega, no obstante, en un proceso colectivo. Veremos la importancia de pensar al sujeto como parte inseparable de sus entornos de pertenencia, entre ellos el de la familia. Se trata así, de asumir una mirada sistémica, que sin perder de vista la acción individual, atiende la trama de relaciones en la que esa acción se despliega y cobra sentido. Daremos sostén a la idea de que en esa relación con el mundo, que es el aprender y el enseñar, el sujeto no es pasivo e interviene mediante su percepción. En esta subsiste siempre una acción en potencia ya que, como intentaremos mostrar a lo largo de nuestro trabajo, la ampliación de la consciencia perceptiva abre nuevos caminos frente a situaciones que parecen no tener salida.
Las nociones básicas que abordamos en el Capítulo 1, atraviesan y cobran sentido en el enfoque de la Pedagogía Sistémica, cuyos principios básicos desarrollamos en el Capítulo 2. Estos hacen de ella una nueva forma de mirar el proceso educativo y sus actores, se centran en las relaciones e interacciones propias de toda situación social de enseñanza y aprendizaje. Hacemos referencia a aquellos conceptos que la distancian del paradigma de la modernidad simple cartesiano-newtoniano. Subrayaremos la potencia que aloja esa nueva mirada, al poner en cuestión el legado que la visión mecanicista dejó sobre la forma de mirar los procesos socio-psicológicos. Presentamos los principales rasgos del método de observación meta-didáctico, la configuración espacial sistémica, que complementa el enfoque conceptual de la Pedagogía Sistémica. Su aplicación en el campo educativo se abordará en varios pasajes de este libro.
En la Segunda Parte presentamos los núcleos centrales de nuestra primera investigación sobre los estudiantes universitarios, que nos fue llevando por diferentes métodos y perspectivas. Comenzamos por un análisis cuantitativo de variables sociodemográficas de una gran población y culminamos con la exploración de la experiencia de algunos casos individuales en base a historias de vida. Los capítulos 3, 4, 5 y 6 comprenden desde el contexto del problema en análisis marcado por un horizonte de ingreso masivo y altas tasas de abandono y desgranamiento, pasando por las cuestiones metodológicas, y culminando con los principales hallazgos de la investigación recogida en la tesis referida.
Comenzamos por conocer los componentes del proceso de encuentro de los estudiantes con la universidad, los obstáculos y las estrategias a las que acuden frente a ellos, y su modo de ubicarse en el nuevo escenario. En ese marco, indagamos sobre la incidencia que tienen los contextos sociofamiliares en los diversos desenlaces de ese proyecto académico que, si bien es individual, tiene mucho de colectivo.
Por último, en la Tercera Parte se abordan los avances que desde 2016 hasta hoy hemos desarrollado en el campo de la Pedagogía Sistémica, en dos ámbitos. Uno de ellos se describe en el Capítulo 7, que continúa la investigación aplicada al problema del estancamiento y de la frustración de los jóvenes en sus estudios universitarios. Este trabajo se lleva a cabo en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional. Aquí exploramos el diseño y la implementación de una metodología que amplíe la comprensión del proceso vivido por los estudiantes y habilite acciones exitosas de apoyo e intervención.
Compartimos las primeras impresiones de esta experiencia cuyo núcleo son las mencionadas configuraciones sistémicas creadas por Bert Hellinger, también llamadas constelaciones familiares por su traducción del alemán. Por su intermedio es posible acceder a aquello que permanece oculto ante nuestra mirada. Su riqueza radica en su potencia para abrir el camino al conocimiento de una situación analizada, tanto para el observador como para el autoconocimiento de los propios sujetos en ella involucrados. En muchos casos, esa posibilidad de reconocerse es el primer paso para construir un punto de apoyo y reiniciar el movimiento detenido.
El segundo ámbito de desarrollo de la Pedagogía Sistémica se describe en el Capítulo 8. Allí nos referimos a la transmisión y la aplicación de aquellos principios e instrumentos sistémicos con otros actores y niveles del campo educativo, como el inicial, primario y secundario. Los miembros de una institución escolar y de la familia deben hacer frente a situaciones que cada vez con mayor intensidad plantean nuevos retos y necesidades: dificultades de aprendizaje, interculturalidad y atención a la diversidad, problemas de conducta, nuevas estructuras familiares, etc.
Una de las cuestiones capitales a las que invita a reflexionar la Pedagogía Sistémica es el rol de la escuela en su relación con las familias, los niños y los jóvenes, en su devenir histórico y social. Un lazo en permanente construcción. Partiendo de esas situaciones que hoy viven los docentes iniciamos el camino para identificar los límites y el alcance de su acción, proponiendo un antídoto para el burnout propio del trabajo pedagógico. Ello aporta mayor libertad y capacidad de acción en la situación escolar que lo aqueja, ampliando la perspectiva del docente. Proponemos criterios para discernir y jerarquizar la información de una situación problemática, e identificar el lugar adecuado en base a los principios de la Pedagogía Sistémica.
En ese marco, presentamos las impresiones vividas en experiencias inéditas de capacitación, asesoramiento y supervisión a docentes y otros profesionales del campo pedagógico. Finalmente, hacemos una breve historia del recorrido hecho por la Pedagogía Sistémica desde su origen en otros países hasta llegar a nosotros.
1. La versión completa de la tesis “Encontrarse con la carrera universitaria. Historia, tensiones y alternativas”. Adriana M. Montequín, 2015, Universidad Torcuato Di Tella, Buenos Aires, puede verse en el sitio https://utn.academia.edu/AdrianaMontequin.