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Rafael María de Labra Labra
La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos

Publicado por Good Press, 2022
EAN 4057664140715
Índice
I. Los Estados del Sur en 1860.
II. Antecedentes de la abolicion.
III. La abolicion.
IV. Los procedimientos abolicionistas.
V. Los efectos de la abolicion.
Notas al calce
Antes de entrar en materia necesito hacer algunas advertencias. Es la primera, que el trabajo que ahora comienzo tiene un carácter muy modesto, pues que se refiere punto ménos que exclusivamente al aspecto económico de la República norte-americana. La segunda, que la experiencia intentada en los Estados-Unidos aún no puede ser apreciada en su justo valor, porque habiendo comenzado en 1862, todavía no ha concluido su segundo período, ó sea el período de la convalecencia y la reparacion.
Despues hay que notar que, escribiéndose este capítulo con un fin político, y para que el lector haga las comparaciones pertinentes con nuestras Antillas, en realidad entre éstas y la grande República americana hay tales diferencias, que, rigorosamente hablando, toda analogía desaparece, aun tratándose solo del problema de la esclavitud. Porque, con efecto, nadie podrá prescindir de que los Estados-Unidos son una gran nacion, para la cual el problema de la esclavitud llegó á ser el primer problema, mientras que nuestras Antillas son unas meras dependencias de España, preocupada, al par que de la cuestion social ultramarina, de otras no ménos graves cuestiones entrañadas en la situacion general del país.
De igual suerte, tampoco es posible pasar por alto que el problema de la abolicion se complica en el Norte de América con la guerra civil y la cuestion de la separacion de ciertos Estados, siendo de advertir que los poseedores de esclavos y los resistentes á la abolicion son precisamente los separatistas, mientras que en nuestras colonias, ó no hay guerra, como en Puerto-Rico, ó la lucha entre los insurrectos y el Gobierno toma, como en Cuba, un carácter perfectamente distinto en su orígen, su actualidad y su sentido, al de la contienda sostenida por los ejércitos de Lee y de Grant y los esfuerzos de Davis y Lincoln.
Por último, conviene no olvidar que las proporciones y la importancia que la esclavitud en sí misma tenia en los Estados-Unidos, eran muy diversas á las que ofrece en nuestras islas de Cuba y Puerto-Rico. Allí el número de esclavos llegaba á 3.953.760 al lado de 488.005 hombres de color libres y 27.003.224 blancos en una extension de más de ocho millones de kilómetros cuadrados. Aquí se trata de comarcas pequeñas, cuyos límites fija el mar y cuya poblacion total, donde más, pasa difícilmente de millon y medio de almas.
Verdad es, sin embargo, que cuando de la esclavitud se habla es costumbre referir todas las observaciones á los trece Estados del Sur. Pero así y todo, sucede que siempre hay una diferencia inmensa entre esta vasta extension de 2.000.000 de kilómetros, poblados por 11.830.000 almas (7.830.000 de blancos, 146.700 negros libres y 3.855.000 esclavos) y que representaba, sin comprender el valor de los siervos, las dos séptimas partes de la riqueza de toda la República, y el territorio y las condiciones de aislamiento y de vida mercantil de nuestras Antillas.
Para estar más dentro de lo juicioso, seria preciso fijarse aisladamente en cada uno de aquellos Estados conocidos por esclavistas; en el de Virginia, por ejemplo, que tenia 1.596.318 habitantes (de ellos sobre 490.000 esclavos) en una extension de 61.352 millas cuadradas, ó en el de la Luisiana, que tenia 331.000 esclavos al lado de unos 600.000 habitantes libres; pero sobre que esto no seria aun exacto, pues que las medidas tomadas para la abolicion en los Estados-Unidos nunca respondieron á un interés local, ni revistieron, por tanto, el carácter particular que aquel interés supone, no tengo inconveniente en declarar que carezco de la mayor parte de los documentos que incompletos han publicado en estos últimos años y para fines especiales los Gobiernos de los Estados aludidos.
Por esto, pues, he de limitar mis ligeras apreciaciones á los Estados del Sur, y si de algun Estado particular hablo, entiéndase que lo hago con todas las reservas y salvedades que la falta de datos precisos y oficiales imponen como necesarias.
Y despues de esto y para abordar la cuestion, me permitiré traer á la memoria del lector algunas noticias históricas y geográficas, referentes á los Estados-Unidos. Perdóneseme si ofendo alguna susceptibilidad científica, pero no se olvide el carácter especial de este modestísimo trabajo.
I.
Los Estados del Sur en 1860.
Índice
Compónese la República, como es notorio, de 34 Estados y 8 territorios, amen del terreno ocupado por los indios. Junto todo el dominio de la Confederacion norte-americana, comprende nada ménos de 8.526.124 kilómetros. De esta vastísima extension solo la cuarta parte (2.117.334 k. c.) constituia la República en sus comienzos, en el último cuarto del siglo XVIII. De entonces acá verificáronse las anexiones de la Luisiana (1808), la Florida (1819) y Tejas (1845).
La costumbre, autorizada por la historia de las disensiones políticas y económicas de los Estados-Unidos, tenia establecida la division de la República en Estados del Norte y del Sur, sin que fuera dado fundar verdaderamente semejante division en aquellas condiciones físicas y naturales, que de ordinario se estiman para hacer las divisiones de tierras y las clasificaciones de comarcas, en los tratados de geografía. De esta manera, los Estados del Norte, que eran veintiuno (Maine, Vermont, Nuevo Hampshire, Nueva-York, Massachussetts, Connecticut, Pensilvania, Ohio, Maryland, Nueva Jersey, Rhode-Island, Delaware, Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin, Yowa, Minnesota, California, Oregon y Kansas), estaban caracterizados por su espíritu radicalmente democrático—y en este concepto los Estados del N. O. eran los que más se distinguian,—por su opinion cada vez más acentuada contra la esclavitud, por su sentido unificador, por el predominio de las ideas proteccionistas en el órden económico, y, en fin, por la importancia de sus intereses esencialmente fabriles,—aparte de los que suponia la explotacion de minas y la cria de ganados á que se dedicaban muy particularmente las comarcas del O.
Por el contrario, los 13 Estados del Sur (Virginia, las dos Carolinas, Kentucky, Tennessee, Missouri, Missisipí, Luisiana, Florida, Tejas, Alabama, Georgia y Arkansas), se distinguian por su espíritu oligárquico, su apego á la esclavitud, sus tendencias libre-cambistas y sus intereses esencialmente agrícolas y mercantiles.
Nótese, empero, que algunos Estados de ambos grupos venian á representar un sentido de mayor conciliacion y más suavidad en sus aspiraciones políticas, económicas y sobre todo sociales. En este caso se hallaban los llamados Border States, ó sean Virginia, Kentucky, Missouri, Delaware y Maryland. En los tres primeros tenian cierta importancia los farmers ó poseedores de ménos de cinco esclavos y el elemento trabajador conocido, en las colonias francesas, con el nombre de petits blancs, y en las nuestras con el de guagiros y gibaros. En cuanto á los segundos, á pesar de ser colocados generalmente entre los Estados libres, poseian esclavos, llegando éstos á 87.189 en Maryland y 1.758 en Delaware; si bien la superioridad numérica del elemento libre era en aquellos paises verdaderamente excepcional.
Aun dentro de los Border States habia sus diferencias, pues que no eran ni podian representar absolutamente lo mismo Estados como Virginia, donde tenia asiento la gran industria de la cria y fomento de esclavos, que aquellos otros que, como Missouri y Kentucky, despues de algunas dudas, se negaron á seguir á los separatistas del Sur en la guerra civil, y más aun los que como Delaware y Maryland, desde el primer momento estuvieron del lado de la Union.
A estas comarcas habia que unir—para formar exacto juicio de la importancia, extension y poblacion de la República—el distrito de Colombia (donde residian los poderes centrales), los llamados, en el lenguaje oficial de la Confederacion norte-americana, territorios (Colorado, Utah, Washington, Nueva Méjico, Nebraska, Nevada y Dacotah), y, por último, la parte habitada por los indios. Apreciado todo, la poblacion de la República llegaba en 1860 á 31.709.281 habitantes: de ellos 3.953.760 esclavos, 488.005 negros libres, 44.021 indios aborígenes, sobre 304.192 indios al O. de Arkansas, 35.933 chinos y el resto blancos, entre los cuales se contaban cerca de 1.500.000 alemanes naturalizados, 1.600.000 irlandeses, 430.000 ingleses y, en fin, hasta un total de 4.000.000 de extranjeros[1].
La poblacion de los quince Estados de esclavos (incluyendo el Delaware y el Maryland, y aun el distrito de Colombia, donde existian tambien 3.181 esclavos) pasaba de 12.500.000 almas, siendo 8.300.000 los blancos, 261.000 los hombres de color libres y 3.950.000 los esclavos, poseidos segun Mr. Bow (en su Census Reports for 1850) por 186.551 personas. De modo que las proporciones oran respectivamente, 65'7, 2'09 y 32'21 por 100 del total de habitantes. La extension del país era de 2.391.500 kilómetros, de modo que la densidad de poblacion venia á ser de 5 almas por kilómetro[2].
En Cuba estas cifras tienen otra importancia. La relacion de la raza blanca, esclava y negra libre con el total de la poblacion de la isla viene á ser de 54'21, 27'12 y 16'62 por 100[3]. La densidad de poblacion está representada por unas 15 almas por kilómetro c. Y no digamos nada de Puerto-Rico, donde hay sobre 70 habitantes por kilómetro.
Pero todos estos datos no revisten, para la cuestion que aquí se ventila, la importancia que tienen los que arroja el exámen particular de cada uno de los Estados que en conjunto han sido aludidos[4].
Por lo que arriba se ha dicho, los representantes genuinos del esclavismo norte-americano fueron los once Estados rebeldes, cuyas cifras de poblacion eran estas:
| Esclavos. | Negros libres. | Blancos. | Total. | |
| Alabama | 435.080 | 2.690 | 526.722 | 964.492 |
| Arkansas | 111.115 | 144 | 324.171 | 435.430 |
| Florida | 61.745 | 932 | 77.748 | 140.425 |
| Georgia | 462.198 | 3.500 | 591.588 | 1.057.286 |
| Luisiana | 331.726 | 18.647 | 557.629 | 908.002 |
| Missisipí | 436.631 | 773 | 353.901 | 791.305 |
| Carolina N | 331.059 | 30.463 | 631.100 | 992.622 |
| Carolina S | 402.406 | 9.914 | 291.388 | 703.708 |
| Virginia | 490.865 | 58.042 | 1.047.411 | 1.596.318 |
| Tennessee | 275.719 | 7.300 | 826.782 | 1.109.801 |
| Tejas | 182.566 | 335 | 421.294 | 604.195 |
| ======= | ====== | ======= | ======= | |
| 3.521.110 | 132.740 | 5.649.734 | 9.303.584 |
Como se vé, en la generalidad de estos Estados la poblacion esclava representaba sobre el 40 por 100 del total. El elemento libre, de color, era punto ménos que insignificante, puesto que no pasaba, donde más (fuera de Virginia), del 3 por 100, siendo la proporcion, en la universalidad de los Estados, de 1'3 por 100 del total de habitantes de las trece comarcas; á lo que hay que añadir que la raza blanca se abstenia, como en todos los paises esclavistas, del trabajo más necesario en aquellas tierras: del trabajo del campo. Así en 1850 el Censo arrojaba solo 803.052 personas mayores de quince años, dedicadas á los trabajos agrícolas en las comarcas del Sur, en cuya poblacion figuraban los blancos por 6 millones: señalándose la Virginia occidental, el Tennessee oriental, Tejas, Kentucky, una parte del Alabama y otra de la Carolina del Norte como los paises del Sur, en que más individuos de la raza caucásica se ocupaban en las labores campestres[5].
La densidad de poblacion en los Estados referidos era escasísima. Por término medio, cada uno de ellos tenia una extension de 130.000 kilómetros cuadrados (excepcion hecha de Tejas, que pasaba de 600.000): de modo que la densidad venia á ser en el caso ordinario de 5 almas por kilómetro. La Florida no llegaba á un habitante por kilómetro. Tejas alcanzaba á uno. Virginia pasaba de 10. Habidos en cuenta el total de kilómetros que constituian la superficie de los 13 Estados y la poblacion total de estos, la poblacion general se aproximaban á 25 almas por k. c.[6]
No mejores eran las cifras relativas á los dos Estados del Sur, que aun cuando con grandes intereses esclavistas, no quisieron seguir á los rebeldes en la guerra. Otra cosa, empero, sucedia con los dos Estados del Norte que poseian esclavos, pero donde los intereses del progreso habian logrado llevar la voz.—Y es conveniente fijarse en estos Estados, porque, como despues diré, la abolicion no tuvo para ellos el carácter de una medida de guerra, y por tanto, los amos pudieron muy bien prepararse para un golpe, que de todos modos, y más por no haber existido indemnizacion, fué duro y terrible.
La poblacion blanca del Delaware era de 90.389 individuos; los negros libres llegaban á 19.829; los esclavos á 1.798; y la extension del país era de 546 kilómetros c. De modo que la densidad de poblacion venia á ser de 205 habitantes por k. c., tipo verdaderamente excepcional, y los esclavos representaban el 17 por 100 de la poblacion total (112.016). El Maryland tenia una extension de 28.380 k.: la poblacion era de 689.049 almas: los esclavos 87.189: los negros libres 83.942: los blancos 517.918. De modo que la densidad de poblacion estaba representada por 24 habitantes por k. c.; y los esclavos, que eran casi tantos como los negros libres, apenas figuraban por el 13 por 100 de la poblacion total del Estado.
En cambio las proporciones de Kentucky y del Missouri eran estas:
| Esclavos. | Negros libres. | Blancos. | Total. | |
| Kentucky | 225.483 | 10.684 | 919.517 | 1.155.684 |
| Missouri | 114.931 | 3.572 | 1.063.509 | 1.182.012 |
La extension del Kentucky era de unos 97.000 kilómetros c., y cerca del doble la del Missouri. De modo que la densidad de poblacion venia á ser de 16 y 7 por k. c. En el primero, los esclavos representaban el 14 por 100 de la poblacion total: en el segundo el 9. Como se vé, ninguna de estas cifras llega á las de nuestro Puerto-Rico, aunque algunas sean mejores que las de Cuba.
Pero todavía hay que considerar más. Como he indicado someramente al principio, los Estados del Sur se distinguian por la importancia que en ellos tenia el comercio, y principalmente la agricultura, representada en toda la Confederacion por 163.261.369 fincas ó plantaciones, cuyo valor era de 6.650.872.500 dollars, así como el de los instrumentos y máquinas agrícolas llegaba á 6.897 millones. La industria en 1860 solo ocupaba, en el Sur, á 110.000 personas, entre ellas muchos esclavos. En 1850, las fincas y plantaciones llegaban segun las notas del célebre Atlas Colton, á 373.106, poseidas por 173.000 planters y otros tantos farmers[7].
Los Estados del Norte se dedicaban con más ardor á la industria, sobre todo al hierro, cuyos productos llegaron á representar en 1860 sobre 67.828.000 dollars, ocupando no ménos de 70.000 obreros en todo el país. Del propio modo las filaturas de algodon llegaron á dar en aquel mismo año un valor de 115 millones y pico de dollars, siendo de advertir que de las 915 fábricas que existian en aquella fecha, solo 194 pertenecian á los Estados del Sur y del O. No ménos importancia tenian las filaturas de lana, de las cuales existian, en 1860, unas 2.000 que habian fabricado productos por valor de más de 68 millones de duros. Por último, la fabricacion de cueros tenia una gran importancia en los Estados del Norte, llegando á producir poco ménos de 70 millones de dollars[8].
Rivalizando con estas industrias, el Norte ofrecia sus minas y sus pesquerías. Las últimas habian llegado á producir cerca de 13 millones de pesos, marchando á la cabeza Massachussetts. Las primeras, sobre todo de oro, de cobre y de petróleo, tenian su asiento en el O., alcanzando su explotacion proporciones excepcionales.—Tal riqueza calculada como produccion, en 1860, por el Director de Estadística, en 1.900 millones de pesos, puede referirse—hablando con cierta generalidad—á los Estados no esclavistas.
Los del Sur tenian otro carácter. Su riqueza estaba en el suelo, en las plantaciones de algodon, de tabaco, de caña y de maíz, así como en la cria y explotacion de ganados, entre ellos el humano, ó sea el de esclavos, que llegó á importar tanto, que quizá una de las más poderosas razones que á partir de 1840 pesaron en ciertos políticos del Sur para resistir la tendencia favorable al renacimiento de la trata, que se advertia en la Carolina del Sur, la Luisiana y algun otro Estado, fué la necesidad de proteger la industria nacional de la cria de siervos.
El algodon introducido en la gran República casi al dia siguiente de importada en ella la esclavitud, no tuvo verdadera importancia hasta 1830. De entonces data su progreso, y tan acelerado, que siendo la última cosecha del decenio de 1830-40 de unos 2.445.000 balas, el término medio del quinquenio inmediato (1851-56) no bajó de 3 millones, figurando en 1860 por 3.656.086, producidos en su casi totalidad por las 74.031 plantaciones de los Estados del Sur—principalmente del Alabama, el Missisipí, Georgia y las Carolinas; que en esto empleaban diez años antes sobre 1.800.000 esclavos[9].
El tabaco ha sido por mucho tiempo y hasta muy entrado el siglo actual, en que le ganó la palma el algodon, la planta esclavista por excelencia. Cerca de 16.000 plantaciones existian en 1860; de ellas la tercera parte en el Kentucky: la otra en Virginia y el resto en el Tennessee, el Maryland y algunos otros Estados. El número de acres dedicado á este cultivo era de 400.000, y sus productos habian sido, en 1840, 219.163.319 libras: en 1850, 199.752.655: en 1860, hasta 428.121.000, ó sea un valor de 14.000.000 de dollars.
La caña tenia por patria la Luisiana, pues que de 2.681 plantaciones, 1558 pertenecian á aquel Estado, 958 á la Florida y 165 á Tejas. Sus productos habian llegado (solo en aquellos Estados que lo venian á monopolizar), en 1860, á 302.205 bocoyes y 16.337.080 gallons de miel. El maíz, que por sí solo representa más que todo el trigo, el algodon, el arroz y el tabaco de los Estados-Unidos, se repartia por toda la República, figurando, en 1860, por más de 830.451.700 bushels[10]; y el arroz, cultivado con preferencia en las Carolinas y en Georgia, subia á 187 millones de libras.
A esto habria que agregar, para tener una ligerísima idea de la produccion agrícola de los Estados, el trigo cultivado con preferencia en el Illinois, el Wisconsin y los Estados del N. O. y la explotacion del ganado, en que rivalizaban los valles del Far-West con las magníficas praderas del Missisipí y de Arkansas.
De todos estos productos, la casi totalidad del maíz y del ganado se consumian en el país: las cuatro quintas partes del algodon se exportaban principalmente para Inglaterra, y la exportacion del tabaco no bajaba de 16 millones de pesos anuales[11].
La explotacion agrícola se hacia por los sudistas en grande escala, y mediante la gran propiedad y el cultivo extensivo. Así es, que el tipo de 200 acres[12] que por término medio venian á tener las haciendas en la República americana, quedaba generalmente muy por bajo de la realidad en las Carolinas, Georgia, Virginia y la Luisiana. Además, mientras en los Estados del Centro y en los del Norte, por ejemplo, las tierras cultivadas representaban respectivamente el 35 y el 26 por 100 del total del territorio, en los Estados del Sur apenas pasaban del 16, y en los del S. O. del 10. En tanto, la proporcion de las tierras cultivadas con la superficie total de la República era de 14'72 por 100 en los Estados libres; el 10'09 en los de esclavos, y en general en todos los Estados el 7'71, cifras verdaderamente notables si se considera que el territorio de los Estados esclavistas representaba casi igual, en superficie, al de los Estados libres. Por último, mientras el precio del acre era en el Centro de 28 dollars, en el Norte de 20, y en el N. E. de 11, en el Sur no excedia de 6[13].
Todo esto demuestra perfectamente lo artificial del régimen de la propiedad en los Estados del Sur y los grandes vacíos que en el órden de la produccion existian en ellos. Sin duda la soberbia del plantador no le permitia ver estos defectos y mucho ménos confesarlos. Su abandono y el mismo corruptor refinamiento de sus costumbres no toleraban el exámen detenido de la situacion económica del país; como hacia imposible toda mejora en el órden de la servidumbre, que allí alcanzó un grado de dureza célebre en los anales de la esclavitud moderna, llevando á la sociedad americana á la negacion más perfecta de todo sentimiento levantado y todo progreso moral.
Calhoun decia que «la esclavitud era el más seguro y sólido fundamento de las instituciones libres.» Stephens afirmaba que «la servidumbre era la condicion que la naturaleza y la moral asignaban al negro.» El doctor Thornwell—un pastor protestante—escribia que «la trata era la más bella de todas las sociedades de misiones;» y un grupo considerable de ministros de varias iglesias cristianas osaba declarar «que el abolicionismo era un obstáculo á los planes de Dios.»
La prensa sudista continuaba estas predicaciones. El Southern Literary Messenger se enfurecia contra los abolicionistas, de quienes afirmaba «que en el fondo de su alma no deseaban ver difundida y perpetuada en toda la tierra la esclavitud, como medio de reforma humana, medio que en importancia, en dignidad y en santidad no cede á la religion cristiana.»—El Richmond Enquirer añadia: «...Una sociedad libre, á la larga, es una sociedad imposible, una sociedad hambrienta, desmoralizada, insurrecta. La política y la humanidad exigen de consumo que no se impongan á los pueblos nuevos y á las generaciones futuras las desdichas de la libertad. Hasta hoy los defensores de la esclavitud se quedaban á medio camino. No legitimaban más que la servidumbre de los negros. Así abandonaban el principio, pues que equivalia á convenir en que la servidumbre aplicada á otros que á los africanos es mala. Hoy afirmamos que la esclavitud es justa, natural y necesaria. Salta á los ojos que los negros deben ser, mejor que los blancos, esclavos, porque por naturaleza son capaces solo de trabajar, y no de mandar; pero no es ménos verdad que en sí mismo el principio de la esclavitud es indiferente al color de la piel.»[14]
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