Read the book: «Cuidemos la salud y la vida»

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Guerrero Espinel, Juan Eduardo

Cuidemos la salud y la vida : pacto por la salud global y la promoción de la salud en las Américas / Juan Eduardo Guerrero Espinel ; prólogo de María Celeste Nessier. - 1a ed. - Santa Fe : Universidad Católica de Santa Fe, 2021.

(Pensar la Pandemia : inspirar esperanza en tiempos de crisis ; 4)

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-950-844-206-2

1. Acceso a la Salud. 2. Políticas Públicas. 3. Cuidado de la Salud. I. Nessier, María Celeste, prolog. II. Título.

CDD 362.98

© Juan Eduardo Guerrero Espinel, 2021

© Universidad Católica de Santa Fe, 2021

Echagüe 7151, Santa Fe (S3004JBS), República Argentina

Todos los derechos reservados.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin previa autorización por escrito.

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

Dirección académica: Ana María Bonet de Viola

Directora editorial: María Graciela Mancini (gmancini@ucsf.edu.ar)

Sobre un diseño original de Mariel Mambretti.

Conversión a formato digital: Libresque


Índice

  Cubierta

  Portada

  Créditos

  Epígrafe

  Presentación

  Introducción

  1. La pandemia, hechos y lecciones para tener en cuenta en la gobernanza global

  2. El impacto de los determinantes internacionales de la salud durante la pandemia

  3. La promoción de la salud, en una era post pandemia. Otro mundo es posible

  Conclusiones

  Referencias

“La civilización fundada en la supremacía humana sobre la idea de la superioridad de nuestra especie, deberá ceder lugar a un orden más respetuoso, más cordial con otras criaturas.”

William Ospina.

Presentación

Así como la revolución industrial con sus impactos en el desgaste de la fuerza de trabajo marcó el punto de inflexión que llevó a los padecimientos colectivos al plano de la agenda política, la actual pandemia por la COVID-19 irrumpe para movilizar un pacto por una nueva gobernanza global. Pero en esta oportunidad, las motivaciones precisan independizarse de los impactos económicos, como en aquel entonces donde la penuria de la sociedad industrial mermó las jornadas laborales y esto resultó inaceptable para la naciente burguesía, sino en un compromiso impostergable por el cuidado del planeta, de la salud y de toda vida.

La gestión sanitaria de la pandemia ha dejado al descubierto la improvisación de los gobiernos y sus carencias de capacidades para promover y mantener la salud con solidaridad y justicia social. Hay 193 leviatanes ensayando respuestas (algunas alarmantemente totalitarias), cuyas consecuencias aún estamos incapacitados de poder estimar. ¿Cómo gestionar lo común?, ¿Cómo pensar la salud como logro colectivo? Postulado que se persigue utópico cuando la estrategia comunicacional recae sobre la conducta individual. Pero los escritos de Eliner Ostrom nos dejan como puntapié la construcción de confianza basados en compromisos creíbles.

Lejos de pretender brindar soluciones, el texto de Juan Eduardo Guerrero Espinel hace un llamamiento para los gobiernos a un reset bajo el principio de “protección de la vida en todas las políticas”. El Dr. Guerrero Espinel nos ofrece reflexiones gestadas en su destacable trayectoria en salud pública en la Región de las Américas, de su inquietante preocupación por los determinantes internacionales de la salud, de su vocación docente y cívica que activamente permea todos sus espacios de trabajo, de su militancia política por la defensa de la promoción de la salud y de su sensibilidad ante las desigualdades sociales.

Es una invitación provocativa para que el ser humano, la naturaleza, la política, la sociedad civil, los organismos de naciones unidas, la academia y la gobernanza sean refundadas con una especial sensibilidad en los ecosistemas.

María Celeste Nessier

Coordinadora

Carrera de Licenciatura en Nutrición

UCSF

Introducción

El escenario internacional de la pandemia de SARS-CoV-2 brinda la oportunidad para reflexionar sobre los retos de la promoción de la salud y la necesidad de avanzar sobre un pacto mundial para mejorar la gobernanza global de la salud. El desafío esencial, es cuidar la salud y la vida, entendiendo la fragilidad de los seres humanos en el planeta. La pandemia, se llevó en corto tiempo, cerca de 3,01 millones de vidas (abril 21, 2021) y aún esta continúa y nos puede sorprender con más vidas perdidas, si no logramos avanzar en el acceso equitativo a las vacunas y propiciar una cultura del cuidado. Los determinantes internacionales de la salud y su influencia en los determinantes sociales pueden significar una nueva perspectiva de análisis para el escenario de post pandemia. La humanidad debería privilegiar el cuidado primario, para lograr primero mantenernos sanos, segundo, para detectar y tratar en forma temprana los problemas de salud y tercero, cuidar el fin de la vida, con ética y sentido solidario. En este sentido, deberíamos avanzar en la nueva gobernanza global.

1. La pandemia, hechos y lecciones para tener en cuenta en la gobernanza global

En las cuarentenas del primer periodo por la pandemia de la COVID-19 los seres humanos se confinaron en casa para cuidar la salud y la vida, buscando la supresión del virus. Mientras esto ocurría la fauna silvestre, las aves, los delfines, entre otros, regresaron a sus territorios y retomaron espacios perdidos, por la invasión de los seres humanos, en los territorios de vida mostrando que la naturaleza puede expandirse y renovar su hábitat. Se observó una mejor calidad del aire, disminución del ruido y de las emisiones de gases, aunque este fue un efecto de corto plazo. El ser humano a inicios de pandemia, por el miedo a morir, busca refugio, para subsistir como especie, sin embargo, ha sido notorio, que los más débiles, los informales, los de la economía de subsistencia y sin protección social, tuvieran que salir a las calles, barrios y al centro de las ciudades, a continuar con su economía de rebusque, para reducir el hambre, como el mayor riesgo, para sus familias y comunidades. La cultura ancestral, volvió a instalar las “ollas comunitarias”, símbolo de la solidaridad, los pueblos con lo poco que tienen, resisten y logran ser resilientes.

Esta pandemia, en escenario global, enseña la baja preparación de los gobiernos para enfrentar y cuidar la vida de las poblaciones. Así ha sido escrito en el Informe anual: Un mundo en peligro, sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias, de la Junta de Vigilancia Mundial (septiembre de 2019). Sus recomendaciones, van en el sentido de tomar medidas urgentes, para:

1 Generar incentivos para aumentar la inversión para la preparación de emergencias.

2 Aumentar los simulacros.

3 Trabajar con más intensidad en la creación de vacunas y tratamientos innovadores

4 Redoblar esfuerzos para la preparación de evaluaciones de riesgo económico ante una pandemia.

5 Fortalecer los mecanismos de colaboración y coordinación internacional.

El panel de expertos instó: “Ha llegado el momento de actuar ya”. Sin embargo, a escasos dos meses y medio de entregado el informe al mundo, se anunciaba la presencia del nuevo coronavirus, responsable de la COVID-19.

Hemos vivido un episodio trágico con baja gobernanza global. Notorios hechos como: la lucha comercial por aranceles previa y a inicios de la pandemia y por la responsabilidad del origen del nuevo virus. La ofensa diplomática de reducir y cancelar aportes a la Organización Mundial de la Salud (OMS), por parte de la nación más poderosa del planeta y el mayor financiador de fondos regulares para este organismo de Naciones Unidas. Sorprende el espectáculo de los mandatarios de países líderes a nivel global, ridiculizando el virus y las medidas de bioseguridad recomendadas por la OMS. Hemos vivido hechos hasta de piratería interceptando insumos estratégicos para bioseguridad. Por último, la inequidad por el acceso a las vacunas, compradas en forma masiva por las 10 naciones más ricas y la negación de declarar éste biológico como bien público libre de patentes por la presión de la industria farmacéutica. Ha sido significativo, en esta coyuntura, el desbalance en la producción de biológicos e insumos estratégicos, en manos del Norte Global, con mínima participación de los países del Sur Global. En el momento de escribir esta publicación tan solo llevamos un 3% de la población global vacunada y las naciones con mayores recursos y acceso están cerca de coberturas útiles.

Los hechos anteriores, deben generar una reflexión sobre la necesidad de fortalecer la gobernanza global. Esta, debe ser entendida, como la gestión política que vela por la “provisión de los bienes públicos globales, tales como la mitigación y adaptación al cambio climático, y por el cumplimiento de las metas sociales y ambientales que las Naciones Unidas ha planteado en el transcurso de las últimas décadas”. En ese sentido, podríamos expresar que las propuestas consignadas en el libro: Gobernanza global y desarrollo (Ocampo, ed., 2015), nos señalan la brecha de cumplimento en sus recomendaciones, para avanzar en los retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Hace un lustro, los temas claves a nivel global pasaban por la negociación de una nueva agenda para el desarrollo en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas: el financiamiento para el Desarrollo y el Cambio Climático de 2015 (COP21). También, se vislumbra y más en post pandemia la necesidad repensar las relaciones Norte-Sur y Sur-Sur y analizar el carácter de bienes públicos que muchos insumos estratégicos deberían tener para atender la pandemia y la sindemia global configurada por: el hambre, la baja disponibilidad de insumos estratégicos para la salud, la presión de la atención de las enfermedades crónicas no transmisibles, el coronavirus con sus nuevas variantes, la crisis ambiental y una baja cultura en salud pública para adoptar medidas del cuidado temprano integrado.

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