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Órbitas librescas
Historia de una editorial técnica y científica
Primera edición, abril 2022
© 2022 Josep Maria Boixareu Vilaplana
© 2022 MARCOMBO, S. L.
Gran Vía de las Cortes Catalanas, 594
08007 Barcelona
www.marcombo.com
© Diseño y maquetación editorial: cuantofalta.es
© Fotografía y reproducciones: Jordi Boixareu Pallarès (salvo excepciones)
© Fotografía 21, página 153: Carlos Adampol Galindo
© Traducción: Xavier Timoneda Perarnau
Corrección: Anna Alberola Banasco
Directora de producción: M.ª Rosa Castillo Hidalgo
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra
ISBN: 978-84-267-3464-8
Producción del ePub: booqlab

ÍNDICE DE CONTENIDOS
1. PRÓLOGO, DE MANUEL LLANAS
2. UNA BREVE INTRODUCCIÓN
3. ANTECEDENTES FAMILIARES
Una empresa familiar: los Boixareu, los Ginesta, los Vilaplana
Josep Maria Boixareu Ginesta
De Badalona a Valladolid, pasando por París
4. HACIA LA FUNDACIÓN DE MARCOMBO
La posguerra
Los primeros libros editados y publicados. Marcombo se pone en marcha
5. LA DÉCADA DE LOS CINCUENTA
Una nueva etapa empresarial. Nuevos socios y la compra de la Librería Hispano Americana
Marcombo sigue editando con copyright propio
Desarrollo y fin de las relaciones con los socios argentinos
6. LA FECUNDA DÉCADA DE LOS SESENTA
Nuevos proyectos
Cambios en el accionariado y nuevo empuje
7. LA LIBRERÍA HISPANO AMERICANA
Los primeros tiempos
Transformación y expansión
La revista Amenidades. Nuevas líneas de producto y sistemas de venta
Actos y festividades sociales con personal de la casa
Un salto en el tiempo. De 1937 al siglo XXI
8. LA INTENSA DÉCADA DE LOS SETENTA
La gestación de Editia
La incorporación definitiva de JMBV
Más y más libros
9. AMÉRICA, EL FUTURO
Josep M. Boixareu Ginesta
México
Argentina
Uruguay
Paraguay
Chile
Más viajes
Josep M. Boixareu Vilaplana
Estados Unidos
Cuba
Estados Unidos. Más
Venezuela
Colombia
Ecuador
Perú
Chile
Uruguay
Argentina
Paraguay
Brasil
América Central
10. MÉXICO, UN PUNTO Y APARTE
Primera estancia
1977-1979
Promoción con autor y primeras ferias
Publicaciones Marcombo. Feria Internacional del Libro de Guadalajara
11. LA DÉCADA DE LOS OCHENTA
Diversificación
Informática de lleno y más
Nuevas alianzas. CEP Communication
12. LIBRERÍAS Y DISTRIBUIDORES
Librerías
Distribuidores
Políticas comerciales. Algunas consideraciones
13. PERFILES BOIXAREU
Josep Maria Boixareu Ginesta
Relaciones profesionales y amistades
Más actividades profesionales y sociales
Honores y distinciones. Pérdida del fundador
Joaquim Boixareu Gimó
Josep Maria Boixareu Vilaplana
Infancia y juventud
Primeras etapas profesionales
Incorporación definitiva a Marcombo
Más vida profesional, social y familiar
14. EL DÍA DEL LIBRO
Orígenes en 1926
Celebración en la Librería Hispano Americana
Orígenes del Día Mundial del Libro Declaración de la UNESCO de 15 de noviembre de 1995
15. MARCOMBO EN LA DÉCADA DE LOS NOVENTA
Cambios en el sector editorial y en Marcombo
Nuevos hábitos de lectura y cambios en el mercado
Sobre el libro técnico y científico. Autores y editores
16. PUBLICACIÓN DE REVISTAS
Boixareu Editores, S. A. Publicación de revistas técnicas
Lanzamiento de las revistas y distribución
Creación de premios
La etapa Cetisa Boixareu Editores
El mundo de la prensa técnica
17. FERIAS Y CONGRESOS
Ferias españolas y locales
Ferias internacionales
Congresos de libreros
Congresos españoles de editores
Congresos internacionales de editores
18. EL SECTOR Y SUS INSTITUCIONES
San Jerónimo, patrón de libreros, editores y traductores
Libreros. Antecedentes, gremios, asociaciones...
Editores. Gremios, federaciones, cámaras, UIE, STM, CEDRO
19. SIGLO XXI, 2000-2004
Libros publicados. El euro
Una adversidad
20. NUEVA ÉPOCA, A PARTIR DE 2004
Entra la tercera generación
Perfil de Jeroni Boixareu Pallarès
Libros publicados y desarrollo de Marcombo
75.º aniversario y año de la pandemia, 2020
21. EPÍLOGO


PRÓLOGO, DE MANUEL LLANAS
Los Boixareu y Marcombo: continuidad de una tradición
Empezando por el hecho, más que notorio, de que las publicaciones promovidas por el monasterio de Montserrat se sitúan cronológicamente en el primer lugar del ranking mundial de las editoriales más antiguas todavía activas hoy —y con producción continuada en el tiempo—, la historia de la edición catalana ofrece un abanico variado de características que la singularizan. Es el caso, para empezar, de las asociaciones gremiales, que arrancan con la creación, en 1553, de la Cofradía de San Jerónimo de los Libreros, oficio que entonces implicaba también el de editor y que, a partir del último tercio del siglo XIX, se acaba diversificando en las diversas actividades de la producción y comercialización del libro (artes gráficas, editores, distribuidores y libreros). Un segundo aspecto remarcable lo constituyen, a partir del segundo decenio del siglo xx, las exportaciones de libros a la América hispanófona, base del negocio de empresas como por ejemplo Montaner y Simón, Maucci, Sopena, Salvat, Gustavo Gili u Océano; se trata del factor decisivo para la conversión de Barcelona en la capital líder de la edición en español, posición que sigue manteniendo actualmente. A todo esto se añade, en tercer lugar, la existencia de linajes de editores que, en algunos casos, perduran durante siglos enteros: del siglo XVII al XX, los Jolis-Pla y los Abadal; a caballo entre los siglos XIX y XX, los tres López (los dos primeros de la Librería Española y el tercero de la Llibreria Catalònia), Casals (inicialmente de la Tipografía Católica homónima) o Millà; o, ya en el siglo XX, los Sopena, los Salvat o los Gili.


Este volumen —una crónica completísima, profesional y familiar a la vez— patentiza cómo Boixareu y Marcombo participan de lleno en estas constantes históricas. El fundador, Josep Maria Boixareu Ginesta, compra la Librería Hispano Americana en 1949 y, como los López de la Librería Española y los Millà de la librería del mismo nombre, la vincula estrechamente con la producción editorial para que se refuercen mutuamente. Como titular del negocio, Boixareu Ginesta se integra activamente en el Gremio de Libreros de Barcelona, que preside de 1952 a 1966, y representa a sus homólogos españoles en la fundación de la Comunidad Internacional de Asociaciones de Librerías (CIAL). Al mismo tiempo, se incorpora al consejo de administración del Instituto Nacional del Libro Español. Por su parte, Josep Maria Boixareu Vilaplana se muestra activo en las asociaciones de editores; forma parte de la junta directiva del Gremio de Editores de Cataluña durante treinta años (1980-2010) —veinte de los cuales como vicepresidente—, de la junta de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y de la junta del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO). Simultáneamente, se integra en la International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers (STM). En esta línea de implicación en las corporaciones profesionales, Jeroni Boixareu, el actual consejero delegado, ha sido, hasta ahora, vicepresidente de los gremios de Editores y Libreros de Cataluña.
Por otro lado, la expansión y la implantación de Marcombo en América —en una docena de repúblicas, y especialmente en México— constituyen la clave esencial de su trayectoria; los documentados capítulos que este libro les dedica me excusan ahora de extenderme en ello. Y, en paralelo, sobresale la continuidad familiar al frente de la editorial y de la librería: al fundador, Boixareu Ginesta —que en 1967 se asocia con un primo hermano, Boixareu Gimó—, le sucede Boixareu Vilaplana; y hoy, setenta y cinco años después, la máxima función ejecutiva recae en el nieto del primero, Jeroni Boixareu Pallarès. Con un catálogo especializado en obras técnicas y científicas, Marcombo se inscribe, además, en una línea temática que, en Cataluña y contemporáneamente, inaugura la editorial Salvat y que han explotado —parcialmente o monográficamente— sellos como Labor, Manuel Marín, F. Susanna, Gustavo Gili, Reverté u Omega (de la familia Paricio).
Entre las valiosas contribuciones de esta historia de la empresa sobresalen con luz propia, por un lado, el reporte minucioso de la red de contactos y amistades establecida con profesionales del sector —editores, distribuidores, libreros— en España, Europa y América, sea por medio de alianzas comerciales o bien de relaciones personales, ambas tejidas en ferias y congresos y en organismos del mundo del libro; y, por otro lado, la profusión de documentos, textuales y —sobre todo— gráficos, testigos irrecusables del camino recorrido y de la proyección, local e internacional, de la casa. Todo ello no habría sido posible, primero, sin el gran esfuerzo del autor —que se ha consagrado a ello en cuerpo y alma durante tres años— y, segundo, sin una particularidad altamente meritoria de Marcombo: haber conservado un archivo. Este mérito se acentúa —y sé de qué hablo— por contraste con el montón de editoriales que, por diferentes motivos, han sufrido tal devastación documental que solo se pueden reconstruir sus características y su evolución de forma muy insuficiente o insatisfactoria.
En fin: los casi tres mil setecientos cincuenta títulos que Marcombo ha puesto en circulación a lo largo de sus setenta y cinco años de vida dan fe de una iniciativa sólida y prestigiosa que solo cabe desear que perdure muchos años más.
Manuel Llanas
Universidad de Vic


UNA BREVE INTRODUCCIÓN
Cuando el pulso ya me temblaba, los ojos se me cerraban y, sobre todo, la memoria se me estaba oxidando, se me ocurrió poner en orden mis vivencias y mis recuerdos sobre el mundo del libro; más concretamente, sobre la historia de Marcombo, que ha sido también mi historia durante todos estos años. Se me ocurrió cuando me di cuenta de que en el año 2020 Marcombo cumpliría setenta y cinco años de vida ininterrumpida. Fue durante una de mis estancias en el Santuario del Miracle, en el Solsonès, provincia de Lleida, concretamente el día 10 de marzo de 2018, cuando tecleé las primeras letras de este libro que ahora tiene usted delante.
Aquel era un buen lugar para reflexionar, para pensar por dónde tenía que empezar. Hice un primer índice y me puse a escribir, pero aún no tenía muy claro cuál debía ser el alcance de esta historia. ¿Debería ceñirme a los hechos ocurridos en la editorial o podría ir más allá y escribir la historia de Marcombo en paralelo a la historia del sector del libro durante esos años? Intenté poner los pies en el suelo, y hablar del sector del libro solo en los pasajes directamente relacionados con Marcombo o con alguno de los Boixareu que la han dirigido durante sus primeros setenta y cinco años. Entonces, ¿por dónde empezar?
Esta ha sido siempre una empresa familiar regentada por algún Boixareu, así que empecé a hurgar en los documentos de mi padre, que los dejó más ordenados que los que yo guardaba. Mi padre tenía documentos manuscritos y mecanografiados, fotografías, muchos informes, artículos, ponencias, discursos con notas manuscritas al margen y, sobre todo, libros, muchos libros. La mesa del comedor de Llerona me sirvió durante mucho tiempo de plataforma clasificadora y seleccionadora. Seguí una especie de proceso de selección darwinista, pero no por autoselección; era yo quien escogía lo que me parecía más interesante una y otra vez, después lo clasificaba cronológicamente y guardaba separados los documentos y las fotografías que se tendrían que reproducir. Con esta serie de clasificaciones iba actualizando el índice, del cual debo de haber hecho más de una decena de versiones. Entonces vino la clasificación de los materiales, los documentos originales y las reproducciones, por capítulos y subcapítulos del libro. Esta clasificación se tradujo en un montón de papeles para el texto por una parte y otro montón de fotografías y reproducciones por otra. No entro en más detalles para no aburrir al lector.
No he recurrido a ningún archivo ni biblioteca pública o privada; solo he recurrido a aquellos documentos que teníamos yo, mis hermanas o la editorial. Quizá por este motivo he encontrado materiales que no he considerado esenciales y, en cambio, he echado en falta otros que me hubiera gustado incluir en el libro. En consecuencia, el lector encontrará desequilibrios cuantitativos y cualitativos entre unas temáticas y otras, que se traducen en las diferencias de densidad entre capítulos. También he procurado distribuir esta historia geográficamente, ya que Marcombo, además de tener presencia en España, ha hecho llegar sus libros a Latinoamérica y más allá; pero, inevitablemente, cuanto más cerca, de más información he dispuesto. Ahora diríamos que el kilómetro 0 es Barcelona y también aquellas actividades o acciones en las que hemos participado más directamente los Boixareu.
Me ha parecido que, tratándose de una editorial familiar, tenía que ir a las raíces, y ahí es donde el lector encontrará también a mis abuelos. Insisto con cierto ahínco en los perfiles personales de los Boixareu que han llevado la editorial, especialmente mi padre, Josep Maria Boixareu Ginesta, que la timoneó desde el primer día y durante más de cincuenta años. Un pasaje que considero clave fue aquel en que mis padres se conocieron, sin el cual no habría existido Marcombo; en el interior del libro se explica por qué. Con ellos se juntaron escritura y pedagogía; en definitiva: cultura y amor por los libros.
También verá el lector una parte de la aventura de la guerra, el exilio y el reencuentro. Una historia verídica que a veces parece ficción. Cómo unos amigos hacen proyectos desde la lejanía hasta el kilómetro 0, cómo surge el proyecto definitivo de una editorial. Cómo, con unos recursos muy escasos, se gesta, se edita y se publica el primer libro y los que le seguirán. Cómo, desde muy pronto, se mira hacia América y cómo mi padre empieza la aventura americana, el futuro.
El lector interesado en el emprendimiento verá movimientos accionariales y alianzas de todo tipo, mientras el timón permanece siempre en manos de los Boixareu. Como en la inmensa mayoría de las empresas de larga vida, se viven dificultades que se van resolviendo. Marcombo se caracteriza por la apuesta por la calidad, y sigue una línea editorial paralela a la evolución tecnológica, desde la radio de galena y de válvulas hasta la inteligencia artificial, pasando por la electrónica, la electrotecnia, los semiconductores, los chips, la automática, la robótica o la informática, entre otros.
Desde el punto de vista estrictamente editorial, se ponen de relieve los autores como la materia prima creativa de la casa. Y desde ese punto de partida, sigue todo el proceso editorial hasta llegar al mercado, al lector (objetivo final), como servicio a millones de lectores que necesitan el libro técnico como una herramienta para su subsistencia o incluso para su ocio. Se destacan las colecciones, porque también forman familias temáticas dentro de la línea global. Se ven intentos de diversificación que muchas veces vuelven a la línea editorial tradicional, siempre actualizada, o incluso avanzada. Se remarcan los aniversarios porque suponen hitos en el tiempo de esta historia.
Hay un capítulo dedicado a la publicación de revistas técnicas afines a la línea de Marcombo; esta fue la aventura de las revistas. Se lanzaron en el marco de una sociedad hermana (Boixareu Editores, S. A.) que, durante muchos años, convivió con Marcombo bajo un mismo techo, optimizando los servicios comunes en ambas editoriales. Quizá fueron los tiempos más esplendorosos del conjunto de la actividad editorial hasta el presente.
En esta tarea tan vocacional como es la dedicación al libro no falta el papel de la Librería Hispano Americana que, pocos años después de la fundación de Marcombo, fue la actividad que colmó las ansias de libro que tenía mi padre y que tenemos quienes lo hemos seguido. En este sentido, también se narran aquí las actividades que las tres generaciones Boixareu que ha habido hasta ahora han desarrollado en organizaciones sectoriales a todos los niveles y en diversos ámbitos geográficos.
En este libro, lo que ha ocurrido en Marcombo desde el año 2005 hasta la actualidad lo he escrito al dictado de mi hijo Jeroni, que es quien ha llevado y lleva desde entonces las riendas de la editorial, la librería y las nuevas actividades adecuadas a los nuevos tiempos. Mi deseo es que esta historia de los setenta y cinco años de Marcombo sea solo la historia de los primeros setenta y cinco años.
Josep Maria Boixareu Vilaplana
A continuación, se desarrollan algunas de las siglas que se pueden encontrar durante la lectura del libro:
JMBG - Josep Maria Boixareu Ginesta
JBG - Joaquim Boixareu Gimó
JMBV - Josep Maria Boixareu Vilaplana
JBP - Jeroni Boixareu Pallarès
FIL - Feria Internacional del Libro (de Guadalajara, México)
FGEE - Federación de Gremios de Editores de España
INLE - Instituto Nacional del Libro Español
CEGAL - Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librería
CEDRO - Centro Español de Derechos Reprográficos
LIBER - Salón Internacional del Libro Iberoamericano
CIAL - Confederación Internacional de Asociaciones Libreras
UIE - Unión Internacional de Editores
STM - International Group of Scientific, Technical and Medical Publishers
MCB - Marcombo


ANTECEDENTES FAMILIARES
Una empresa familiar: los Boixareu, los Ginesta, los Vilaplana
Josep Maria Boixareu Ginesta fundó Marcombo en el año 1945 junto con sus socios Manuel Marín y Carlos Comas. Fue él quien, desde los inicios, llevó las riendas de la editorial a nivel ejecutivo. El nombre comercial que adoptaron fue Marcombo, anagrama de las iniciales de Marín, Comas y Boixareu. La familia Boixareu es el linaje que ha regido la empresa hasta nuestros días. Iremos repasando su evolución a lo largo de este libro.
Josep Maria Boixareu Ginesta, mi padre, nació el 21 de agosto de 1909 en Sant Iscle de Vallalta, comarca del Maresme y provincia de Barcelona. Era hijo de Martí Boixareu Sorigué y de Rosa Ginesta Costa. El abuelo Martí nació en El Pont de Claverol, en el Pallars Jussà (provincia de Lleida), el 3 de enero de 1870, en una gran masía llamada El Molí de Palau1, hoy sumergida bajo las aguas del pantano de Sant Antoni, construido a principios del siglo xx en el cauce del río Noguera Pallaresa. Estudió magisterio en la Escuela Normal de Lleida, todavía en el siglo XIX. Para ir de La Pobla de Segur a Lleida bajaba en las balsas que, por aquel entonces, no solo transportaban por el río troncos de árboles y madera, sino también humanos y animales. Martí fue maestro rural y tuvo distintos destinos; en uno de ellos, Sant Iscle de Vallalta, nació mi padre. Después lo destinaron a Arenys de Munt, donde vivió la familia Boixareu Ginesta: el abuelo Martí, la abuela Rosa, mi padre y mi tío Joan. Allí, el maestro y abuelo Martí sufrió un ataque de apoplejía, que le incapacitó para ejercer su profesión. Los abuelos Martí y Rosa, a pesar de su precaria situación, tenían pequeños ahorros, y en el año 1935 compraron una casa con huerto en el Pla de Llerona (municipio de Les Franqueses del Vallès, provincia de Barcelona), donde vivieron durante los años de la Guerra Civil.

1. El Molí de Palau y su capilla, Socors.
El abuelo murió el 21 de mayo de 1943. Tengo pocos recuerdos suyos: dándome pasas que guardaba en un bote de hierro oxidado, yendo muy pronto por la mañana al huerto antes del desayuno para comerse una guindilla allí mismo, y el día en que se lo llevaron difunto hacia el cementerio de Llerona. A mí no me dejaron ir2.
La abuela Rosa Ginesta era natural de Arbúcies (comarca de la Selva, provincia de Girona). Allí, en la pastelería Cal Piconaire, su abuelo había inventado el pa de pessic*. Esto no se le puede discutir a nadie de Arbúcies, y mucho menos a los de Cal Piconaire. No sé cómo se conocieron mis abuelos, pero la Selva y el Maresme son comarcas vecinas. De la abuela Rosa sí tengo muchos recuerdos. Murió cuando yo tenía 13 años; dormíamos en la misma habitación, entonces en Barcelona, y yo avisé a mis padres de los gemidos que daba. Cuando llegó el médico, el doctor Montserrat, ella ya estaba muerta. Con la abuela dimos bastantes vueltas, sobre todo por sus lugares preferidos: Arbúcies, Joanet, Sant Hilari y, no digamos, por todos los bosques y las fuentes de Llerona. Recuerdo que íbamos a buscar setas a los bosques de Can Gorgs y de Can Guilla. La abuela, siempre con un pañuelo negro en la cabeza, llevaba aceite, sal, ajo y perejil en los bolsillos del delantal. Una vez cosechadas las setas, entre ella y mi padre, que llevaba encendedor porque fumaba mucho, las cocían a la piedra. ¡Qué delicia! ¡En mitad del bosque! La abuela Rosa tenía amigas en todo Llerona. Murió el día que cumplía 80 años y en su entierro —a este sí asistí— me emocioné al ver llorar a mi padre, que ya era editor y librero.

2. Enfrente de la casa de Llerona, 1942. De izquierda a derecha, abuelo Martí, abuela Rosa, padre Josep M. Boixareu Ginesta, madre Mercè Vilaplana, tío Joan, tía Josefina; los pequeños somos mi prima Genoveva y yo mismo. Debajo a la izquierda, el recordatorio del funeral y un texto sobre Cal Piconaire.
De mis abuelos maternos sé muy poca cosa. No los llegué a conocer. Murieron cuando mi madre era bastante joven; no recuerdo exactamente la edad, pero debía de tener entre catorce y dieciséis años. El abuelo, Ignasi Vilaplana Gomà, había nacido en una gran casa de payés de Sarroca de Lleida, Cal Quico3. La casa estaba situada justo en el centro del pueblo, y las tierras se extendían por todos los alrededores; era una gran extensión de almendros y olivos. Se casó con la abuela, Joaquima Jové, de Llardecans, a pocos kilómetros de Sarroca. El único documento que conservo del abuelo Ignasi es una copia manuscrita de su testamento, con fecha 3 de marzo de 1922, en el que reparte las tierras entre sus hijos vivos, porque los demás habían muerto durante la epidemia de gripe de 1918 (que se llevó a su primogénito, Mn. Josep Vilaplana, y a Pilar Vilaplana). En ese testamento nombra como heredero a su hijo Ignasi Vilaplana Jové. Y, en lo que respecta a mi madre, dice lo siguiente: «Lega a su hija Mercedes Vilaplana Jové, en primer lugar, las fincas que posee el testador en el término de Sarroca de Lérida y las partidas llamadas “Camí de Aytona”, “Camí de la Granja” y “Avellà” y, en segundo lugar, para cuando tome estado, dos camas, cuatro colchones y las demás ropas y muebles correspondientes, tal como fueron entregados a sus otras hermanas». Y añade: «Impone al heredero, que luego nombrará, la obligación de mantener a la hija del testador Mercedes Vilaplana Jové de todo lo necesario a la vida humana en la casa del heredero o fuera de ella, y de costearle la carrera que quiera seguir; todo hasta que tome estado o reciba el legado antes practicado a la misma, al cual se añadirá la cantidad de diez mil marcos».

3. Cal Quico de Sarroca.
Mi madre, Mercedes y Concepción Vilaplana Jové4, según consta en su certificado de nacimiento, nació en Sarroca de Lleida el día 14 de junio de 1904. Su padre, el abuelo Ignasi antes citado, tenía 45 años, y su madre, la abuela Joaquima, 40. Fue la menor de ocho o diez hermanos. Por este motivo, quedó bajo la tutela de su hermano Ignasi. Estudió interna en el Colegio Lestonnac de Lleida.
Al terminar, quiso estudiar Filosofía y Letras, pero su hermano-tutor se lo impidió alegando que no era una carrera para mujeres y que, como máximo, podría estudiar Magisterio; y eso tuvo que hacer. Estudió en Lleida y, una vez terminados los estudios y emancipada, pidió plaza en el lugar más alejado de su extutor. Le otorgaron plaza en Montanicell5, a hora y media de Organyà en burro. Al llegar allí, se encontró con una escuela cerrada en el edificio del Ayuntamiento. Contaba que, al principio, tenía que ir a recoger a las criaturas por las masías del municipio. Los padres solían resistirse a dejar ir a sus hijos a la escuela, argumentando que los necesitaban para trabajar en el campo o en casa. La nueva maestra los amenazó con denunciarlos a la Guardia Civil, pues la escolarización era obligatoria. Eran los años veinte.

4. Mercè Vilaplana Jové a la izquierda, con unas amigas en Lleida.

5. Tarjeta de la maestra Mercè Vilaplana, Montanicell.

6. Fotografía y certificado de trabajo de Mercè Vilaplana, 1937.
En Montanicell había una chica que apenas sabía escribir; y le pidió a la maestra del pueblo —mi madre— que le escribiera las cartas que dirigía a su prometido, que vivía en Rajadell (Bages). Resulta que en la estación de Rajadell trabajaba como factor Josep Maria Boixareu Ginesta, persona instruida, escritor, epicentro de esta historia y amigo del prometido de la chica de Montanicell. Este chico de Rajadell, viendo que su prometida de Montanicell le enviaba unas cartas de amor tan bien hechas, le pidió a su amigo factor que le contestara como merecía. Y así, se estuvieron intercambiando cartas durante un tiempo que desconozco.
Cuando se descubrió todo, resultó que los «negros», que eran quienes realmente se escribían las cartas, se habían enamorado por carta y sin conocerse. Quedaron para encontrarse un día en Lleida en un lugar que, de joven, una vez mi padre me enseñó: «Aquí nos conocimos con tu madre». Y aquella historia de amor epistolar acabó en boda. Hablaremos de ello más adelante.
Ahora seguiré explicando brevemente la historia de mi madre. Una vez casados, en el año 1932, mis padres se fueron a vivir a Badalona, donde mi madre ejerció de maestra en la Escola Catalana, como consta en el certificado de trabajo adjunto6 del año 1937 (véase una página de la revista Escola Catalana. 1926-1939, encabezada por el título «El parvulari de la senyoreta Mercè»7). Debo señalar que hablo de mi madre porque sin ella Marcombo no existiría, como veremos más adelante8.

7. Página de la revista Escola Catalana encabezada por el título «El parvulari de la senyoreta Mercè».

8. Abuelos, padres, tíos y hermana, 1934.
El 17 de abril de 1934, mis padres tuvieron una hija, Montserrat9, la hermanita que no llegué a conocer10. Mi madre guardaba una muestra de pelo, «las llaves del nicho de la niña», algunas fotografías como las adjuntas y su recordatorio11 con los poemas respectivos que mis padres le dedicaron12. Nuestra «germaneta del cel*», como la llamábamos los hermanos, murió el día 21 de diciembre de 1936, en vísperas de Navidad, como durante toda la vida recordaron mis padres. Y todavía les tenían que pasar muchas otras cosas.

9. El 21 de junio de 1932, mis padres tuvieron una hija, la Montserrat.

10. Mi madre paseando con la pequeña Montserrat.

11. Recordatorio de la «germaneta del cel».

12. Poemas que mis padres le dedicaron.