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KI AIKIDO

Unificación de la mente y el cuerpo

Según las enseñanzas del Maestro Koichi Tohei

Giuseppe Ruglioni

2a Edición


Título original: Unificazione mente-corpo e Ki Aikido

Director de colección y revisor técnico: Fidel Font

Traducción: Carmen Pradas Aguilar

Diseño cubierta: David Carretero

© 2010, Giuseppe Ruglioni

Editorial Paidotribo

http://www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

1a reimpresión de la 2a edición

ISBN: 978-84-8019-683-3

ISBN EPUB: 978-84-9910-869-8

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

Diagonal 299 – 08013 Barcelona

Agradecimientos

Deseo expresar mi agradecimiento a cuantos han contribuido a realizar este libro, así como a todos aquellos que han participado en las experiencias que en él se describen.

En primer lugar al maestro Koichi Tohei, sin cuya labor no habría sido posible este trabajo. Tras él, y muy especialmente, vaya mi más sincera gratitud al maestro Kenjiro Yoshigasaki, que ha tenido la paciencia de guiarme y de animarme para que lo llevara a cabo.

Doy las gracias también a todos mis alumnos por haberme permitido poner en práctica lo que luego he descrito en el libro; incluso alguno de ellos, como Pasquale Incoronato, ha colaborado directamente en la elaboración de su contenido: le debemos el apartado relativo a su trabajo con personas discapacitadas en Berlín. A Marcelo Miglieta, que se ha encargado de las fotografías, y a Carmen Pradas, por la traducción al español.

También le estoy muy agradecido al profesor Francesco Antonini, por su constante apoyo y estímulo, a la doctora Anna Gidoni, a quien corresponde la introducción del apartado destinado a la enseñanza a personas discapacitadas.

Finalmente, mi gratitud a Patricia por su ayuda en todos estos años y por haberme sugerido la idea de escribir el libro.

Índice

Prefacio

Introducción

PRIMERA PARTE

La Práctica

Capítulo I

La Práctica del ki Shin Shin Toitsu Do

1.Ki, etimología y definición

2.La Unificación cuerpo-mente y el Método de Verificación del Ki: los tests de ki

3.Las Recomendaciones del Maestro Tohei

4.Cuatro Recomendaciones para “Unificar el cuerpo y la mente”

5.La postura: nosotros y los demás; nosotros y el espacio

6.Fudoshin: la mente inamovible

7.La Meditación ki

8.La Respiración ki

9.Método para reforzar la firmeza: Sokushin no Gyo, Senshin no Gyo

10.Ki Taiso: la gimnasia de la salud

11.Kiatsu

Capítulo II

Ki Aikido o Shin Shin Tbifsu Aikido

1.Breve historia del Aikido

2.Una práctica sin colisión

3.Diversas fases del aprendizaje: Aiki Taiso, Hitori waza, Kumi waza, Tsuzuki waza

4.Randori: libertad y responsabilidad

5.Cómo usar el bokken y el jo

6.Taigi

SEGUNDA PARTE

La Experiencia

Capítulo I

Cómo aplicar las recomendaciones acerca del ki y el Ki Aikido

1.Recomendaciones para aprender y para enseñar

2.La enseñanza del Ki Aikido a los niños y en las escuelas

3.La enseñanza a terapeutas

4.La enseñanza a personas discapacitadas

5.La enseñanza a educadores

6.La enseñanza a músicos y artistas

7.La aplicación de la “Unificación cuerpo-mente” y del Ki Aikido al mundo del deporte

8.La “Unificación cuerpo-mente” en el mundo del trabajo

9.Recomendaciones para ser positivos y para la vida cotidiana

Apéndice

Las Recomendaciones

Los Taigi

Secuencia de los ejercicios del Ki Taiso

Secuencia de los ejercicios del Aiki Taiso

Información

Prefacio

Escrito por el profesor Francesco Antonini Catedrático de Geriatría y Gerontología de la Universidad de Florencia.

“Levántate y anda” es el logos de mi Geriatría. Un hombre sólo es libre si es autónomo y sólo es autónomo si es libre.

Autonomía es poder moverse y no caer, poder ir sin miedo y sin peligro a donde se desee. Una forma de perder el miedo es afianzar la capacidad de moverse con independencia. En la medida en la que alguien es capaz de moverse con autonomía podrá no sólo sobrevivir, sino vivir cultivando sus relaciones con el mundo.

Del movimiento nace el metabolismo y de éste la salud, que se manifiesta como defensa frente a dolencias de toda índole, desde la diabetes al resfriado o a la propia pérdida progresiva de fuerza que conlleva la senilidad. Al igual que ocurriría con un coche, incluso con uno viejo, que siendo cuidadosos en su mantenimiento diario lo tendríamos a punto para arrancar cada mañana, así también un hombre que mantiene en condiciones los tejidos neuromuscular y óseo tendrá siempre a punto el sistema nervioso, mediante la producción hormonal. Esto induce un estado de bienestar generador, a su vez, de un sentimiento de confianza y placer. Es decir, la CENESTESIA (sensación general de la existencia y estado del propio cuerpo, resultante de la síntesis de los diferentes órganos) se manifiesta, en este caso, como una percepción gratificante de nuestro organismo, producida por la secreción de diversas hormonas durante el ejercicio físico. Es algo así como la alegría que experimentan los niños al correr cuesta abajo. Los músculos bien entrenados conservan su tropismo y crecen (pueden hacerlo a cualquier edad si se ejercitan). Así, la actividad muscular gradual y progresiva de un hombre entrenado de noventa años corresponde a la de uno de cincuenta sin entrenamiento. Una persona que mantiene en forma las funciones neuromusculares es una persona joven que contempla el mundo con confianza y conserva la potencialidad de alguien con veinte años menos.

La importancia de este libro no radica únicamente en el énfasis que pone en la actividad física y en la función neuromuscular, con sus correspondientes efectos beneficiosos sobre el metabolismo, la sexualidad y el sistema óseo (téngase en cuenta la osteoporosis) y su contribución al aumento de calor, fuerza y optimismo, sino también en que nos muestra cómo lograr una óptima utilización de la energía.

El Ki Aikido va más allá de la simple actividad física. De hecho, no se trata únicamente de una buena técnica de autodefensa, sino que la unificación de mente y cuerpo, a la que su práctica conduce, garantiza la estabilidad en cualquier situación.

La práctica del Ki Aikido mejora el equilibrio y, por tanto, reduce los riesgos de caídas, algo realmente importante cuando se trata de personas mayores, para quienes una rotura de fémur supone una de las complicaciones más serias y cuyo desenlace es, a menudo, la muerte. Una persona que lleva practicando Ki Aikido desde muy joven (o desde no tan joven) y ejercitándose en instaurar el Punto como centro, manteniendo las piernas muy fuertes y el cuerpo estable, puede evitar las caídas (en las demostraciones de Ki Aikido se observa cómo incluso las personas que no son especialmente fuertes pueden “anclarse” tan firmemente en el suelo que nadie es capaz de alzarlas) lección, pues, ésta fundamental para la consecución de la autonomía y la libertad.

Este libro no solamente es útil para jóvenes y viejos a título personal (todos nosotros tenemos que envejecer), sino que será también una gran ayuda para todos aquellos profesionales que deseen practicar estos ejercicios con personas mayores.

Conozco a Giuseppe Ruglioni desde hace años y valoro sus enseñanzas de Ki Aikido en la escuela de terapeutas rehabilitadores.

Comprendí la importancia que esta experiencia podría tener para la formación de los terapeutas y (pese a las dificultades para obtener fondos) la apoyé en la medida de mis posibilidades, incluyéndola durante algunos años, con notables resultados, en los programas de entrenamiento y práctica de la Escuela de Terapeutas Rehabilitadores.

Introducción

Este libro nació del deseo de dar a conocer a otras personas lo que ha sido mi experiencia en la Práctica del Ki y Ki Aikido, a lo largo de estos últimos veinte años de enseñanza en ambientes muy diversos.

Vengo impartiendo esta enseñanza, tanto en Italia como en otros lugares de Europa; en el dojo (espacio en el que se practica esta disciplina) pero también en otros ámbitos, como el Instituto de Fisioterapia de la Universidad de Florencia, donde enseño Ki y Ki Aikido a los estudiantes de primer curso, y en el Centro Torrigiani, de la Cruz Roja, donde se usan los Principios del Ki para ayudar a los discapacitados, o en cursos específicos para músicos y estudiantes de música.

Empecé a practicar Aikido en 1972, pero ya desde niño mi educación había estado vinculada a la práctica de varias disciplinas. Son muchos los países, en especial los del norte de Europa, en los que se anima a los niños a tocar algún instrumento musical, no tanto pensando en que lleguen a ser grandes músicos, cuanto como complemento de su desarrollo. En mi familia, ese estímulo se enfocó hacia el deporte. A los siete años empecé a hacer gimnasia y continué haciéndola con mucho interés durante seis años más. Se eligió esa modalidad deportiva porque yo era un chaval de salud delicada y, también, porque el gimnasio estaba cerca de casa. A la edad de 15 años comencé a practicar judo y, aunque fue por pura casualidad, lo hacía con verdadera pasión porque quería participar en las competiciones (lo que me creó bastantes problemas en las articulaciones de las rodillas).

En 1971, cuando en el campeonato mundial de Judo de Ludwigshaffen, Alemania, tuve ocasión de ver un breve filme sobre Aikido, en el cual Moriei Ueshiba, el fundador de este arte, lanzaba lejos de sí y sin dificultad alguna a cualquiera que le atacara. Desde aquel momento empecé a buscar ese Aikido.

Las numerosas escuelas a las que asistí y los distintos maestros con los que fui trabajando tenían todos algo interesante que enseñar, pero ninguno de ellos poseía, en realidad, aquello que me había impresionado tanto en la película: fuerza, serenidad y armonía.

Entre todos mis maestros, aquel a quien más llegué a apreciar fue, sin duda, André Nocquet, un profesor francés que, tras una breve estancia de aprendizaje en Japón, había sido el primero en difundir el Aikido en Europa. Nocquet sabía infundir en todos nosotros una confortante sensación de serenidad. Pero lo que recuerdo como un acontecimiento crucial en mi vida fue el encuentro con el Maestro Koichi Tohei durante su primera estancia en Europa, en julio de 1978. Me encontré ante una persona excepcional por su talento y maestría, por la elegancia de su técnica y, sobre todo, por su capacidad para mostrarnos con ejemplos sencillos y tests adecuados cómo alcanzar inmediatamente un estado de calma y relajación que nos daba fuerza y estabilidad. Su saber didáctico y su fuerte personalidad me impresionaron de tal manera que me vi abocado a una disyuntiva drástica: seguir sus enseñanzas o abandonar definitivamente el Aikido.

Inmediatamente después de aquel encuentro participaría en la fundación de la Ki No Kenkyukai Italia, la asociación que representa en este país la escuela de Sensei Tohei.

En las enseñanzas y la práctica de este Maestro encontré, por fin, la serenidad, el poder y la armonía que tanto me impactaron al ver la película de Ueshiba y que había estado buscando desde entonces.

Desde aquel momento vengo dedicándome a la enseñanza del Ki y Ki Aikido allí donde pueda ser útil. En la década de los ochenta impartí clases en la Escuela Especial de Terapeutas Rehabilitadores, de la Universidad de Florencia, dirigida por el profesor Francesco Antonini. He colaborado asímismo con la doctora Anna Guidoni, del Centro de Educación Motora “Anna Torrigiani” del la Cruz Roja Italiana en Florencia.

He viajado a Japón en numerosas ocasiones, para aprender directamente del Maestro Tohei, y espero poder seguir haciéndolo en el futuro. Deseo también expresar mi reconocimiento al Maestro Kenjiro Yoshigasaki por lo mucho que personalmente le debo y por cuanto ha hecho desde su llegada a Europa, como responsable europeo de la Ki No Kenkyukai, por la difusión del Ki y Ki Aikido en nuestro continente. Bajo su certera guía y su enseñanza, muchos instructores y practicantes, entre los que me encuentro, hemos aprendido el arte de la unificación de la mente y el cuerpo, la Shin Shin Toitsu Aikido y el masaje Kiatsu.

PRIMERA

PARTE

La Práctica

CAPÍTULO I

La Práctica del Ki Shin Shin Toitsu Do



El Maestro Koichi Tohei, con el autor al fondo (1987)


1.Ki: etimología y definición

Muchos y muy variados son los significados que pueden atribuirse al ideograma ki, cuya traducción correspondería a: mente, interés, naturaleza, disposición, energía, vapor, perfume y otros muchos. Se trata de un ideograma usado con frecuencia en el idioma japonés contemporáneo y no puede, en modo alguno, ser traducido por un único término. Llevado a Japón desde China, junto con otros aportes de la ciencia, la filosofía y la lengua y sin que hubiera un equivalente en japonés, se adoptó tanto su valor semántico como su fonética. Los japoneses incorporaron vocablos y sonidos, signos y conceptos, adaptando la escritura ideográfica china a su propia lengua, muy diferente de aquélla.


Originalmente el ideograma ki estaba formado por tres líneas de distinta longitud (véase la fig. A) que significaban materia sutil, exhalación y vapor. Más tarde se le añadió un segundo grafema: kome (figura B), cuyo significado es arroz. A lo largo de los siglos ki asumió distintos sentidos: de aire, atmósfera, pasó a ser energía, esencia y, referido a los seres humanos, denotaba estado de ánimo, sabor, carácter, intención, alma, mente, corazón y espíritu.

Etimológicamente, el ideograma (kanji) ki (figura C) puede ser dividido en dos conjuntos (radicales) de trazos: el primero de ellos (figura D), kigamae (el ki original formado por cuatro trazos) es el símbolo del vapor; el segundo (fig. B), kome (arroz), implica el concepto de nutrición y renovación de la vida. La asociación de ambas radicales puede ser interpretada como la energía manifestada en el vapor y generada en el seno de kome, el arroz, que de planta deviene en alimento; si bien otros estudios otorgan al segundo conjunto el sentido de extensión en todas las direcciones, con lo cual la unión de ambos significaría la extensión de la energía en todas las direcciones.

En japonés, el aire se define como Ku ki, es decir: ki en el vacío. Sentirse atraído por alguien se dice “tener ki por alguien”, un sentimiento todavía indefinido. Así pues, podría concluirse que el ideograma japonés ki significa aquello que se puede sentir, pero no verse con claridad.

2.La Unificación cuerpo-mente y el Método de Verificación del Ki: los tests del ki

Tomado aisladamente, el ideograma ki no significa nada en concreto, pero podría incluir cualquier cosa. Para una mayor comprensión de lo que es en realidad, nos ayudarán los ejemplos que iremos viendo más adelante, de situaciones en las que resulta evidente la manifestación del ki, en un estado de unión de la mente y el cuerpo. Consideraremos, pues, el ki como el resultado de la “Unificación cuerpo-mente”.

Dicha unificación es el estado natural con el que todo ser humano nace. No obstante, en el proceso de crecimiento e integración en la sociedad vamos perdiendo la conciencia de ese estado.

Cuando cuerpo y mente se unifican, nos encontramos en condiciones óptimas para disfrutar de todo nuestro potencial.

Según las enseñanzas del Maestro Tohei, el método para conocer y desarrollar la unificación de la mente y el cuerpo, y de otras muchas cualidades innatas que permanecen ocultas, se basa en dos pilares que se complementan:

El estudio y la comprensión de cuatro principios fundamentales (a los que nosotros denominaremos Recomendaciones) y de un sistema de enseñanza que, a través de ciertos tests específicos, permite la comprobación inmediata del nivel alcanzado.

La Práctica del Ki comprende el estudio de diferentes situaciones humanas a través de ejercicios y tests que permiten evaluar el nivel de conocimiento de los distintos principios. De hecho, es más importante entender el significado de cada test que superarlos.

Antes de adentrarnos en el estudio de la Unificación cuerpo-mente, es de suma importancia prestar atención a la manera en que se llevan a cabo los tests. El Método de “Verificación del Ki”, es un nuevo y excepcional sistema de prácticas, creado por el Maestro Tohei, que nos permite comprobar el estado de unificación de la mente y el cuerpo y, sobre todo, enseñar a lograrla sirviéndonos de la percepción.

Se trata de pruebas que, normalmente, se usan para evaluar el grado de calma mental, relajación y estabilidad alcanzados manteniendo una postura corporal correcta y mente y cuerpo unificados. El Método de Verificación del ki es totalmente nuevo, sin parangón en oriente u occidente. No se trata tan sólo de un procedimiento de evaluación, sino también de un sistema educativo útil, de un instrumento para la enseñanza de la “Unificación cuerpo-mente”. No es un desafío o una demostración de poder, sino una comprobación inmediata de que las Recomendaciones acerca del ki han sido aplicadas correctamente. Por otra parte, los tests del ki poseen una gradación que les permite adaptarse al nivel del practicante. Actúan, en realidad, como un espejo que nos muestra el estado de nuestra mente a través del cuerpo.

Para una adecuada comprensión de las Recomendaciones que nos llevarán la “Unificación cuerpo-mente” es indispensable conocer bien cómo se aplican los tests. Con este propósito, el Maestro Tohei diseñó lo siguiente:

CINCO RECOMENDACIONES PARA LA VERIFICACIÓN DEL KI

I. Comprobar no la fuerza del cuerpo, sino la de la mente

Si lo que pretendemos es comprobar la fuerza del cuerpo mediante los tests, empujando o presionando fuertemente, todo lo que conseguiremos será medir la capacidad física del compañero, que superará fácilmente la prueba, sobre todo si es una persona fuerte o si tiene alguna experiencia de lucha, judo o boxeo. Nuestros tests se hacen en el cuerpo pero van dirigidos a la mente del practicante y, por eso, deben realizarse con suavidad y total relajación. Cuando estemos llevando a cabo la prueba deberíamos actuar como el médico que, con sumo cuidado, escucha los latidos cardíacos o nuestra respiración, mientras nos ausculta con su estetoscopio y, al mismo tiempo, observa nuestras reacciones. Así es como habría que hacer el test: aproximándonos cuidadosamente a la persona a quien lo aplicamos y prestando plena atención a cuanto sucede y a su manera de reaccionar. Lo verdaderamente importante no es el aspecto mecánico de la prueba, sino la relación que se establece entre las dos personas que la realizan: aquel que verifica el test y quien lo está realizando y se somete a esa verificación. La reacción del compañero al que se examina es particularmente interesante, puede convertirse en un elemento útil para el progreso de los dos. En una correcta verificación del ki el brazo está totalmente relajado, la mano y el dedo tocan con mucha delicadeza.

II. Adaptar el test al nivel del practicante

Tal como hemos explicado, la verificación del ki es un método de comprobación útil, en especial por lo que, en el intercambio de sensaciones, aprenden tanto el que lo verifica como el que se somete a él; por ello es de suma importancia aplicarlo de acuerdo con el nivel de preparación que tenga el compañero.

En un principio, la prueba se realiza para comprobar el grado de comprensión de los principios de la “Unificación cuerpo-mente”. Luego, sobre todo, para constatar el estado de calma y relajación mental alcanzado. De hecho, el programa de exámenes de la Práctica del ki prevé diversos niveles de experiencia. El examen correspondiente al primero de estos niveles (Shokyu) consiste únicamente en comprobar cómo se realiza una serie de ejercicios que sirven para aprender a unificar cuerpo y mente. La prueba del segundo nivel (Chukyu) es más difícil, ya que el practicante deberá permanecer relajado y en calma, pese a los numerosos estímulos externos aplicados con el fin de alterar su quietud mental. La dificultad irá en aumento en las sucesivas pruebas de verificación de los niveles superiores (Jokyu, Shoden, Chuden, Joden, Okuden): cuanta más experiencia, mayor será la dificultad de los tests, y se necesitará más ki para llevarlos a cabo.

III. Un test para enseñar, no para desanimar a nadie

Es frecuente, sobre todo en el mundo de las artes marciales, encontrarse con instructores y maestros que utilizan su enseñanza para engrandecerse a sí mismos y sentirse más importantes, desanimando así a sus alumnos. Esa actitud es incompatible con las pruebas del ki y contraproducente tanto para el examinante como para el examinando.

La verificación del ki posee un valor educativo en sí misma, y es de suma importancia que cada prueba aporte nueva experiencia e infunda seguridad y confianza.

IV. Aprender examinando a los demás

Una prueba de verificación del ki nunca debe ser un acto mecánico, puesto que la aplica un ser humano a otro ser humano y presupone atención, emoción, expresión, comunicación, disposición... ki, en suma, por parte del examinante.

La prueba de verificación del ki no afecta sólo al que intenta superarla, sino también a quien la está comprobando.

V. Enseñar el sentido del test y no únicamente cómo aprobarlo

Algunos practicantes intentan, a toda costa, superar las distintas pruebas de ki sirviéndose de trucos o intentando contrarrestar la presión que ejerce quien los examina. Esto significa que la persona no ha entendido el verdadero sentido del test. En realidad, aprobar o no carece de importancia. Lo fundamental es ser conscientes de cuanto ocurre durante la prueba y su porqué. De esta manera se convierte en una experiencia útil que nos ayuda a aumentar la confianza en nosotros mismos y en los principios del ki.

3.Las Recomendaciones del Maestro Tohei

Centrémonos ahora en la “Unificación cuerpo-mente” que, como nos recuerda el Maestro Tohei, ha sido desde antiguo una de las metas más difíciles de alcanzar. Meng Tzu (Mencius, 372-289 a. C.) ya aconsejaba “reconducir la fugitiva mente a su lugar original”.

A lo largo de los siglos, han sido muchos los que han buscado esa unificación, aislándose en las montañas como eremitas, dedicados durante años a la meditación y el retiro y en general sin conseguir su propósito. De hecho, incluso si se logra coordinar mente y cuerpo durante la meditación, resulta bastante fácil perder ese estado al volver al movimiento y a la vida cotidiana.

A fin de poder comprender mejor y más profundamente lo que significa la “Unificación cuerpo-mente”, el Maestro Tohei ha elaborado una serie de principios (o recomendaciones) útiles tanto para alcanzar esa unificación como para mantenerla en el tiempo.

En primer lugar, nos hace cuatro recomendaciones básicas para la unificación de la mente y el cuerpo:

1.- Mantener el Punto.

2.- Relajarse completamente.

3.- Mantener el peso abajo.

4.- Extender el ki.

Dos de ellas (la primera y la cuarta) corresponden a la mente, y las otras dos (la segunda y la tercera) al cuerpo.

Cada una de estas recomendaciones comprende, a su vez, otras cinco. Posteriormente, en cada aspecto particular que tratemos se desplegarán, también, cinco recomendaciones más, tal como hemos visto en el anterior apartado, que incluía “Cinco Recomendaciones para la Verificación del Ki”

TABLA DE RECOMENDACIONES


La práctica del ki, o el aprendizaje de la “Unificación cuerpo-mente”, se basa en dos aspectos fundamentales: el estudio de la atención, en lo que concierne a los principios de la mente, y el de la relajación en los que se refieren al cuerpo.

Ya hemos comentado, anteriormente, el poder que la mente ejerce sobre el cuerpo y la necesidad de disciplinarla para alcanzar la integración y la unificación.

Durante la práctica del ki debemos ser capaces de controlar la mente poniéndola en un estado de atención.

4.Cuatro Recomendaciones para “Unificar el cuerpo y la mente”

1. Mantener el Punto

Como hemos visto, el cuerpo es un espejo de la mente, de modo que si lo observamos sabremos si la mente está inquieta o en calma, si es estable y está atenta o si por el contrario es débil y anda errática. El nivel de estabilidad del cuerpo es proporcional al grado de estabilidad y calma que alcance la mente.

Para “mantener el Punto” se recomienda concentrar la atención en la zona baja del vientre, por debajo del ombligo. De esta manera, se puede conseguir una gran estabilidad y un estado de unificación entre el cuerpo y la mente.

Veamos el siguiente ejemplo: si una persona está de pie con los músculos tensos, será muy fácil desestabilizarla. Bastará con empujarla, aunque sea suavemente. Por el contrario, si fija su atención en un punto del bajo vientre, sus músculos no estarán contraídos, no tratará de contrarrestar la presión que reciba y se mantendrá estable como una roca (figuras 1 y 2).

Para comprobarlo, se usan “las pruebas de verificación del ki” diseñadas por el Maestro Tohei. Se trata de una serie de ligeras presiones sobre el cuerpo, destinadas a experimentar el Punto: la mente en calma sobre el Punto. Esta verificación directa e inmediata estimula al alumno a seguir avanzando.

Los tests, como ya hemos dicho anteriormente, siguen una progresión natural y son una prueba incuestionable de la capacidad de unificación de la mente y el cuerpo.


Figura 1


Figura 2

Cuando la mente está en calma sobre el Punto, podemos mantenernos estables sea cual sea nuestra posición corporal: sentados en el suelo o en una silla, de rodillas, acostados o moviéndonos de un lado a otro. En realidad el Punto no existe, tan sólo es un lugar al que dirigir nuestra atención, sin fijarla, y así tener unificados el cuerpo y la mente.

El Maestro Tohei hizo también cinco recomendaciones para “mantener el Punto”:

CINCO RECOMENDACIONES PARA MANTENER EL PUNTO

I. No sentir el abdomen

Para encontrar el Punto es de gran utilidad, sobre todo para los principiantes, saber localizar el sitio del propio vientre donde dirigir la mente.

Contrayendo los músculos del abdomen, notaremos que una pequeña zona por debajo del ombligo no se contrae: ése es el Punto.

II. No sentir el peso del cuerpo en los pies

Para mantener el Punto, es de gran ayuda para un principiante que el peso del cuerpo recaiga en ese Punto y no en las piernas o los pies. Esto da sensación de ligereza y lleva a una posición corporal estable y correcta.

III. Que no se note la respiración

Cuando la mente está en calma y concentrada, también la respiración es acompasada y leve y ni siquiera se oye. Por el contrario, cuando estamos inquietos y en tensión la respiración es agitada e irregular, y eso se nota.

IV. Permitir que el Punto lo absorba todo

El Maestro Tohei describía el Punto como una especie de “olla mágica inconmensurable” capaz de absorber todo cuanto nos perturba o nos decepciona, incluso la rabia y las emociones negativas.

Si tratamos de permanecer estables, de pie, mientras alguien nos empuja el brazo hacia abajo, lo más probable es que perdamos el equilibrio. En cambio, si en la misma situación imaginamos que toda la fuerza ejercida sobre el brazo es absorbida por el Punto (cual si se de una olla mágica se tratara) y relajamos los brazos, nos mantendremos estables (figuras 3 y 4).


Figura 3


Figura 4

V. Hacer que toda nuestra fuerza proceda del Punto

Las cuatro primeras nos ayudan a encontrar el Punto; la quinta nos indica cómo usarlo. Cada movimiento debería originarse siempre en el Punto.

Situados de pie, manteniendo el Punto, será bastante fácil permanecer estables pese a la presión de cualquiera de las pruebas del ki, tanto si nos empujan por delante como si lo hacen por la espalda.

Al pasar de esa posición a arrodillarnos (seiza), perderemos fácilmente la concentración en el Punto y también la estabilidad mientras nos hacen el test. Si imaginamos que el Punto desciende al mismo tiempo que las rodillas (como si desde él se moviera todo el cuerpo), permaneceremos estables sin esfuerzo alguno, cualquiera que sea la dirección desde la que nos presionen al hacernos el test (figuras 5 y 6).


Figura 5


Figura 6

2. Relajarse completamente

Todo el mundo está de acuerdo en la importancia que tiene la relajación para una buena salud. Muchas de las enfermedades actuales son, en realidad, de origen psicológico: las provoca el estrés.

Ante las dificultades de la vida cotidiana es fácil desasosegarse y ponerse nerviosos; en esa situación, nuestros recursos se ven disminuidos, encontrándonos en un estado de mayor debilidad y descoordinación.

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Release date on Litres:
30 January 2026
Volume:
256 p. 128 illustrations
ISBN:
9788499108698
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