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SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE
FERNANDO MARTÍN POLO
SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE
UNIVERSITAT DE VALÈNCIA
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© Fernando Martín Polo, 2016
© De la presente edición:
Universitat de València, 2016
www.uv.es/publicacions publicacions@uv.es Coordinación editorial: Vicent Olmos
Diseño de la maqueta: Vicent Olmos
Diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera
Imagen de la cubierta: Simón de Rojas Clemente.
Museo Nacional de Ciencias Naturales
ISBN: 978-84-9134-042-3
Para Juan V. Botella por ser el primer entusiasta de
Simón de Rojas Clemente.
Y para tod@s aquell@s que me han ayudado con su
colaboración o ánimo y participan de los valores
de la virtud y del saber que (además de las ciencias
naturales) tanto cultivó el biografiado.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
AGRADECIMIENTOS
CAPÍTULO 1. SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE EN EL CONTEXTO DE LA ILUSTRACIÓN
1.1. Presentación de Simón de Rojas Clemente y Rubio (reseña biográfica)
1.2. El contexto ilustrado
1.2.1. Contexto histórico-literario
1.2.2. Las dos Españas
1.3. Contexto científico en el que se formó Simón de Rojas
1.3.1. La Universidad española a fines del siglo XVIII
1.3.2. La física sagrada
1.3.3. Instituciones y botánicos
CAPÍTULO 2. EL PERIODO DE FORMACIÓN DE SIMÓN DE ROJAS
2.1. Infancia y juventud de Simón de Rojas Clemente en el contexto de la Ilustración
2.1.1. Estudios en Segorbe y Valencia (1787-1799)
2.1.2. La oposición a la cátedra de hebreo
2.2. Simón de Rojas en Madrid (1800-1802)
2.2.1. Contacto con la nueva realidad
2.2.2. Currículum de Simón de Rojas en 1802
2.2.3. Las relaciones entre Clemente y Lagasca
2.2.4. Las sabatinas y las lecciones
CAPÍTULO 3. EL VIAJE A PARÍS Y LONDRES A TRAVÉS DE LA CORRESPONDENCIA
3.1. El viaje y su mundo
3.1.1. Preparación del viaje
3.1.2. Simón de Rojas en París y Londres
3.1.3. La pasión por la ciencia
3.2. La vuelta a España y el paso a Marruecos
3.2.1. La vuelta a España
3.2.2. El paso a Marruecos
3.2.3. Formas y fondos reservados
CAPÍTULO 4. SIMÓN DE ROJAS SE QUEDA EN ESPAÑA. EL TEMA DE LA CIRCUNCISIÓN
4.1. Simón de Rojas no pasa el Estrecho
4.1.1. Desenlace final
4.1.2. La circuncisión
4.1.3. El giro político
4.2. La política y los políticos
4.2.1. La salida de Alí Bey a Marruecos
4.2.2. La razón de Estado
4.2.3. Las razones de Alí Bey
CAPÍTULO 5. ANDALUCÍA: LA VOCACIÓN MERIDIONAL (1803-1805)
5.1. El paisaje y el paisanaje
5.1.1. De Muhamed ben-Alí a Simón de Rojas Clemente
5.1.2. Las colecciones para el Príncipe de la Paz
5.2. La política y la ciencia
5.2.1. “Viaje a Andalucía”
5.2.2. “Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía”
5.2.3. La muerte de Cavanilles
CAPÍTULO 6. MADRID: LA FUERZA DEL CENTRO (1805-1808)
6.1. El puesto de bibliotecario en el Jardín Botánico de Madrid
6.1.1. El viaje a Madrid se retrasa
6.1.2. El día a día en su nuevo puesto
6.2. Publicación del Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía y el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los párrocos
6.2.1. La publicación del Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía
6.2.2. Difusión del Ensayo
6.2.3. El Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los párrocos
6.3. El Jardín Experimental de Aclimatación de Sanlúcar de Barrameda
6.3.1. Andalucía de nuevo
6.3.2. Labor emprendida
CAPÍTULO 7. LA ACTIVIDAD INTELECTUAL Y POLÍTICA DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (PERIODO 1808-1812)
7.1. El primer año de la guerra
7.1.1. Situación personal de Clemente al comienzo de la contienda
7.1.2. Entre el patriotismo y las luces
7.2. En los dos bandos
7.2.1. Simón de Rojas con la Junta Central
7.2.2. Simón de Rojas con José I Bonaparte
7.3. El afrancesado Simón de Rojas
7.3.1. Clemente y el movimiento afrancesado
7.3.2. Relación personal entre Clemente y Bory de Saint-Vincent
7.3.3. Clemente en la prefectura de Málaga
CAPÍTULO 8. ACTIVIDAD INTELECTUAL Y POLÍTICA AL FINAL DE LA GUERRA Y EN LA POSGUERRA (1812-1814)
8.1. Simón de Rojas vuelve a su pueblo
8.1.1. La llegada a Titaguas
8.1.2. Actividad en el pueblo
8.2. Tensa espera del afrancesado Simón de Rojas
8.2.1. Estado de la cuestión
8.2.2. La espera y la esperanza
8.2.3. El problema de la purificación
8.3. El plano topográfico y estadístico de la provincia de Cádiz
8.3.1. Entre Cádiz y Madrid
8.3.2. Proyecto frustrado
CAPÍTULO 9. LA PRIMERA ETAPA ABSOLUTISTA (1814-1820)
9.1. Entre la realidad y la ficción
9.1.1. Causa General
9.1.2. Simón de Rojas es purificado
9.2. Clemente, de nuevo bibliotecario del Jardín Botánico
9.2.1. El día a día en el Jardín
9.2.2. El problema de Clemente con el erario del Jardín
9.2.3. Simón de Rojas parte a Titaguas para curar de su enfermedad
9.2.4. Las cuentas del bibliotecario
CAPÍTULO 10. EL PASO DE LA CIENCIA Y EL POSO DE LA RELIGIÓN
10.1. La Ceres hispánica
10.1.1. El contenido científico
10.1.2. El contenido humano
10.1.3. La Agricultura general de Herrera
10.2. El proceso inquisitorial contra Simón de Rojas
10.2.1. Cargos por los que se le acusa
10.2.2. Seguimiento del proceso
CAPÍTULO 11. LAS VICISITUDES DE UN LIBERAL. DEL TRIENIO LIBERAL A LA DÉCADA OMINOSA
11.1. Simón de Rojas diputado en las primeras Cortes del Trienio (1820-1821)
11.1.1. Contexto general y particular
11.1.2. Simón de Rojas diputado
11.2. Ilusión y desencanto del liberal Simón de Rojas
11.2.1. Quehacer de Clemente en las Cortes
11.2.2. Clemente abandona la cámara por enfermedad
11.2.3. Caricaturas y retratos en el Trienio Liberal
11.2.4. Ideario social y político del biografiado
11.3. La caída del Trienio. Entre el pueblo y la Corte (1821-1823)
11.3.1. Acción armada de Simón de Rojas en Titaguas
11.3.2. Los problemas cotidianos con el fisco
11.3.3. Luz en la penumbra
11.3.4. Entre Titaguas y Madrid
CAPÍTULO 12. VUELTA AL ABSOLUTISMO
12.1. La historia se repite
12.1.1. Otra vez el exilio
12.1.2. De nuevo Simón de Rojas en su exilio interior
12.1.3. Y en el punto de mira Madrid, otra vez a causa de la paga y de la purificación
12.2. Fernando VII llama a Madrid a Simón de Rojas
12.2.1. La razón de la convocatoria
12.2.2. Simón de Rojas es nombrado director del Jardín Botánico
12.3. Ilusión y realidad en el nuevo cargo
12.3.1. De censurado a censor
12.3.2. Cobrar o no cobrar, he ahí la cuestión
12.3.3. Burocracia, responsabilidad y justicia social
12.3.4. Y como siempre las relaciones humanas
12.4. Historia natural del Reino de Granada y Nomenclátor ornitológico
12.4.1. Publicación de la Historia natural del Reino de Granada
12.4.2. El Nomenclátor ornitológico
CAPÍTULO 13. MUERTE DEL ILUSTRADO SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE
13.1. El testamento de Simón de Rojas
13.1.1. Formalismos previos
13.1.2. Contenido del testamento
13.2. Muerte de Simón de Rojas
13.2.1. Instantes previos
13.2.2. Necrología
13.3. Post mortem
13.3.1. Cumplimiento del testamento
13.3.2. Clemente en la memoria próxima al deceso
BIBLIOGRAFÍA
ÍNDICE ONOMÁSTICO
INTRODUCCIÓN
Corría el año 1988 cuando tuve conocimiento de la existencia de la autobiografía del biografiado, fue el comienzo de la andadura en el tema de Simón de Rojas. Ya después todo fue una vorágine de investigación sobre su vida y su obra que, a su vez, cambió mi vida. Efectivamente, de una manera informal fui recogiendo todo el material que llegaba a mis manos tanto publicado como manuscrito ya fuera del botánico o sobre él, primero en París y después en Londres; más tarde vinieron otras muchas ciudades, archivos y bibliotecas de España y ya todo fue tomando cuerpo. La plasmación de toda la investigación –la vorágine de la que hablaba– fue la tesis citada y después este libro, que es también un resumen de la misma, donde cartas, oficios, informes, publicaciones de Clemente, documentos de la época y otros documentos han sido volcados en esta biografía; esta cantidad de información se acrecentó incluso tras la lectura de la tesis hasta el punto de que se puede afirmar que, en bastantes aspectos, ésta ha quedado superada. Una característica que ha marcado estos años de trabajo ha sido, pues, la documentación encontrada que ha sido enorme, lo que a su vez ha hecho que el trabajo haya sido muy gratificante. Hilvanar todos estos documentos que se complementaban entre sí con las explicaciones razonadas pertinentes ha sido el desafío que me propuse desde el principio para conseguir una biografía exhaustiva y objetiva de Simón de Rojas. La consecución o no de este reto tendrá que valorarla su “orbe literario” como diría el propio Clemente.
El primer capítulo nos introduce en las raíces del biografiado que no son otras que las de la Ilustración, la cual determinará toda la vida y la obra de Simón de Rojas. Después, en el capítulo 2, entramos en su infancia y juventud, y ya desde Madrid parte a París y Londres, viaje que llena el capítulo 3, y llegamos a Andalucía donde sufre la decepción de haber acabado allí su periplo viajero, pues en principio tenía que haber continuado junto a Alí Bey hasta África (capítulo 4). En Andalucía se queda precisamente para realizar la Historia natural del Reino de Granada y otros trabajos (capítulo 5); el capítulo siguiente es su vuelta a Madrid como bibliotecario del Jardín Botánico y la publicación del Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía (1807). La Guerra de la Independencia lo sorprende en Sanlúcar de Barrameda y su continuación es un continuo ir de un lado a otro (física pero también políticamente). A la guerra le sucede una etapa florida en cuanto a investigaciones (Ceres hispanica, la Agricultura general de Herrera) aunque llena de penurias económicas e ideológicas; fue además cuando pudo tener problemas con la Inquisición (capítulos 9 y 10). En el Trienio Liberal tomó partido por el liberalismo siendo también diputado a Cortes en la primera legislatura; en este tiempo fue acechado por la enfermedad y por otros problemas, lo cual se refleja en el capítulo 11. Y tras ese periodo, en el capítulo 12 se cuenta su obligada partida a Titaguas a vivir su exilio interior hasta que el rey lo llamó para acabar la Historia natural del Reino de Granada siendo además elegido director del Jardín Botánico de Madrid, cargo que también le acarreó sinsabores; hasta que le llegó la muerte y el cumplimiento de lo dispuesto en el testamento que es el capítulo 13. Después, como es natural, viene la bibliografía.
Esta biografía pretende ser una aportación importante para el conocimiento de Simón de Rojas y un documento referente para la ciencia de la Ilustración española. Al respecto he de añadir también que este trabajo se centra más en su vida que en su obra a la cual únicamente me he aproximado de una manera general a excepción de algunos aspectos concretos, como los relacionados con el Ensayo y la Ceres hispanica (en colaboración con Mariano Lagasca); esto también ha sido así porque tengo previsto publicar otro libro más específico sobre su obra y relacionado precisamente con lo que ésta tenga que ver con la vida de Clemente que es mucho más de lo que, en principio, pueda parecer, es decir, la biografía del botánico sólo podrá considerarse totalmente acabada cuando se estudie su legado en relación con su vida, como estoy convencido de que puede suceder también con la biografía de cualquier persona.
Relacionado con la vida y la obra de Clemente es la referencia en sus memorias a sus apetitos científicos, así es posible entender el acomodo que buscaba consigo mismo y con los gobernantes que fueran. Su ánimo estaba, pues, del lado del partido de la ciencia que es el de la investigación y el progresismo, donde militó hasta el fin, con una inmensidad de trabajo en todos los sentidos que iremos viendo, de relaciones humanas y también de anécdotas. Pienso de todas maneras que la ciencia no ha valorado como se merecía a este sabio y ésta es una ocasión para que los historiadores de la misma y los científicos mismos reflexionen sobre ello, reconociendo al mismo tiempo que se están dando pasos importantes en este sentido.
Llega el momento de decir que soy natural de Titaguas (Valencia), al igual que Simón de Rojas. Como todos los de mi generación crecí en el pueblo con la idea de que el biografiado era un sabio pero sin saber claramente por qué, era un icono más, al igual que podían ser los mandatarios del momento. Todos estaban en la escuela; la foto de los políticos en la clase y el busto de Clemente en el pasillo, como los castigados. De aquéllos se hacían soflamas más o menos enardecidas, del naturalista apenas se decía nada, lógico, pues los maestros poco podían saber de él. Del naturalista hablaba, y habla, Fulgencio Rubio Dolz quien el último domingo de agosto ante el busto de la avenida principal del pueblo que lleva su nombre ha venido hablándonos desde hace más de 50 años, desde que fue nombrado presidente de la Colonia Titagüense “Rojas Clemente”; somos, pues, muchos quienes hemos oído de su boca por primera vez hablar sobre el biografiado.
En un plano mucho más personal, la sensación que he tenido en el transcurso de la elaboración de la vida de Simón de Rojas es la que tantos biógrafos experimentan, y es la identificación con el biografiado, a pesar de la distancia que he pretendido mantener durante la construcción de la biografía (la cual no está en contradicción con la objetividad buscada), pero en cuyo desarrollo me he sentido inmerso sin casi darme cuenta, hasta el punto de considerarme un seguidor de las formas y los fondos del dieciocho como “siglo educador”, según la expresión de José Ortega y Gasset. Seguramente también he llegado a esta situación porque alguna vivencia personal similar ha sucedido tanto en la vida de Clemente como en la mía, reconociendo al mismo tiempo que él era un sabio naturalista y yo estoy muy lejos de ello y de que si nos hubiéramos conocido personalmente más de una discusión habríamos entretenido. De todas maneras, en las similitudes, quiero resaltar que, aparte de ser de la misma patria chica, los dos vivimos en París y Londres en un periodo de nuestra existencia, a los dos nos gustó la libertad de trabajar por libre –solos y sin presión– lo que no siempre fue comprendido por “el tribunal de la opinión” (por utilizar una expresión de Clemente) y que encontramos –sobre todo encontramos– un estilo literario no necesariamente uniforme y no del todo afín con los cánones vigentes, conscientes ambos de que el estilo hace al hombre.
Acabo de citar Londres; pues bien, fue allí desde donde se dio el pistoletazo de salida en esta investigación de manera definitiva (antes –repito– ya había estado recogiendo información de una manera informal) al conocer dónde estaba el manuscrito de la Historia civil, natural y eclesiástica de Titaguas (en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales) cuya ubicación ya conocía Samuel Rubio (a él le corresponde, pues, el honor de haber llegado primero) y cuya edición coordiné. Y ya metido de lleno en la vida y la obra del biografiado he publicado artículos sobre Clemente y participado en las Jornadas Simón de Rojas en Titaguas, en una de las cuales se presentó el libro del sabio local Nomenclátor ornitológico o sea nombres españoles y latinos sistemáticos de aves cuya edición literaria también realicé (es importante decir que el gasto de la edición de los dos libros citados corrió a cargo del Ayuntamiento del pueblo). Sin embargo, mi aportación principal para el conocimiento de Clemente es precisamente esta biografía, a la cual seguro que le faltará, al menos, algún dato importante, por ello me gustaría que “el orbe literario” me indicara los fallos que ha podido haber con el fin de que puedan ser subsanados.
En fin, como ya he manifestado, espero que este trabajo ayude a que el biografiado tenga el reconocimiento debido en la historia de la ciencia ilustrada española para lo cual he puesto todo mi empeño, intentando seguir el ejemplo del compromiso que adquirió con su tiempo el ilustrado Simón de Rojas Clemente y Rubio. Feliz lectura.
FERNANDO MARTÍN POLO
AGRADECIMIENTOS
Empezar con los agradecimientos es agradecido (y no es un juego de palabras), para lo cual hago mío el principio de Simón de Rojas Clemente, celoso del respeto a la propiedad intelectual, para con los que le ayudaran al decir: “¡Con cuánta satisfacción publicaré yo sus nombres!”. Pues bien, es necesario que, de entrada, yo haga lo propio con los que me han ayudado y al mismo tiempo han estado conmigo.
Preciso comenzar dando las gracias de forma especial a tres personas que han sido fundamentales a lo largo de todo este trabajo (los nombro en orden de aparición en mis investigaciones). La primera es Alan Deyermond, ya fallecido, el cual representó para mí lo mismo que Cavanilles para Clemente en la primera parte de mi periplo investigador pues con su magisterio y ánimo escribí Las albadas de Titaguas y comencé la andadura clementina. El segundo es Samuel Rubio Herrero por haber escrito el primer libro consagrado a Simón de Rojas, biografía clave para cualquier estudioso del botánico, y por su ayuda. Y el tercero es Horacio Capel Sáez de la Universidad de Barcelona, el director de mi Tesis doctoral Simón de Rojas Clemente y Rubio. Vida y obra. El compromiso ilustrado o lo que es lo mismo, mi Cavanilles en el desarrollo y publicación de este libro (he tenido, pues, dos Cavanilles). Los tres confiaron en mí; y en el trabajo diario tanto Alan Deyermond como Horacio Capel también creyeron que el estilo hace al hombre y, cada uno con su estilo, dejaron que yo imprimiera el mío. Muchas gracias, pues, por el ánimo que me habéis dado y por creer en mí.
Respecto a las personas concretas que me han ayudado, ha habido archiveros, bibliotecarios o simplemente personas colaboradoras cuyo cometido ha ido más allá del cumplimiento de su obligación hasta el punto de que hacían suya esta investigación tratando de llegar al detalle o al documento que buscaba; así recuerdo con cariño a aquella bibliotecaria de la Universidad Queen Mary de Londres que hizo un esfuerzo titánico para hacerse comprender, dado que mi inglés no era precisamente muy fluido, para sugerirme que no fuera a Cambridge a buscar un trabajo sobre Simón de Rojas como indicaba el ordenador, que bien pudiera ser que estuviera en Londres mismo, como así fue, ¡lástima que en este caso como en otros no recuerde ni siquiera sus nombres!
En general tod@s los trabajadores de todos los archivos y bibliotecas que nombro en la bibliografía merecen que les dé las gracias. Evidentemente de los archivos tengo un recuerdo más personalizado. Me son familiares por haber visitado con frecuencia sus lugares de trabajo o haberme relacionado por teléfono o correo electrónico en el Jardín Botánico de Madrid, Esther García, conservadora del Archivo (y antes M.ª Pilar San Pío), Yara Mostazo, técnico del mismo (¡y qué esmero han mostrado Esther y Yara!), M.ª José Martínez, encargada de las publicaciones, Helena Velayos, de información general y préstamos, Mauricio Velayos, de investigación, Eugenia Insúa, responsable de biblioteca y Gloria Pérez de Rada, restauradora; en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Manuel Parejo, oficial de gestión y Gregorio Adán, técnico de documentación; en la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, la encargada del Archivo-Biblioteca, Fabiola Azanza; en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la bibliotecaria Leticia de las Heras y el archivero Juan Carlos Caro; en el Archivo del Congreso de los Diputados, Sofía Gandarias; en el Archivo de la Universidad de Valencia, Irene Manclús, directora de personal; en la Biblioteca del Jardín Botánico de Valencia, la bibliotecaria M.ª José Borrás; en el departamento de Archivos Personales y en la Biblioteca Valenciana Digital (Bivaldi), sus técnicos; en la Universidad de Granada, la conservadora de su herbario, Carmen Quesada, una de las pioneras, además, de los estudios sobre Clemente; en el Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda, Nieves García; en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz, Teo Cardoso; en el Archivo Municipal de Barcelona (Arxiu Històric de la Ciutat), Alicia Torres y Àngels Solà, y en el Archivo del Ayuntamiento de Titaguas todos los que por allí han pasado, lo mismo en el parroquial, sobre todo Antonio Polo. Del extranjero, Mr. Denis Lamy, bibliotecario, el ya fallecido Mr. G. G. Aymonin, profesor del Museo y la actual archivera de la Bibliothèque de Botanique Mme. Florence Tessier, todos del Museo Nacional de Historia Natural de París; en Londres, Mr. Carlos García-Minguillan, del equipo de consulta de Mapas y Manuscritos de la British Library y Mr. Michael St John-McAlister, conservador de la Sala de Manuscritos de la misma biblioteca, y Elaine Charwat, bibliotecaria adjunta de la Sociedad Linneana; en Munich, Genoveva Rausch, del Archivo de la Academia de Ciencias de Baviera, en Lund (Suecia), Marie Holmdahl-Svensson de la Sociedad Fisiográfica, y en Indiana (USA) Marcia C Stephenson, profesora de la Purdue University West Lafayette. Una persona, sin embargo, no ha querido salir en este capítulo de agradecimientos, de cualquier manera he ahí su nombre: Jordi. Todos los nombrados, o los sin nombrar, se esmeraron en ayudarme y, además, me dieron el ánimo necesario para que el intento del principio llegara a ser la realidad del final. Gracias, pues, por vuestra colaboración.
No quiero pasar por alto las Jornadas Simón de Rojas organizadas por el Ayuntamiento de Titaguas y lideradas por su alcalde, Ramiro Rivera, con la inestimable colaboración de Carles Ferrer. En ellas compartí momentos muy enriquecedores conversando sobre el biografiado con Juan Armada, Juan V. Botella, Manuel Cantos, Horacio Capel, Javier Cremades, Daniel Domergue, Francisco González de Posada, Emilio Laguna, Miguel Lara, Francesc Xavier Llimonà, José María López Piñero, Gonzalo Mateo, Rafael Ocete, Juan Piqueras, Carmen Quesada, Abilio Reig, Samuel Rubio, M.ª Pilar San Pío..., tod@s grandes especialistas de la historia de la ciencia.
Igualmente algunas personas que me han ayudado de forma puntual o me suministraron algún documento salen en el apartado de la bibliografía Archivos y Fuentes Originales (Archivos Varios), fueron Virtudes Badimón, Concepción Balaguer, Vicent Berenguer, Juan V. Botella, Vicente Cárcel, Juan Castañón, Jesús Ignacio Catalá, Maruja Clemente, Miguel Collado, Miguel Collado Ródenas, Lola Cosme, Félix Delgado, Eva García, Rosa M.ª Gómez-Casañ, Gonzalo González, Esteban Herrero, Arturo Iglesias, hijos de José Villar, Paco Mares, Fernando Martín Ródenas, Jenaro Martín Sánchez, Pascual Martín, Rafael Moreno, Ferran Pastor, Pascual Pérez (padre e hijo), Robert Pérez, José Polo, Mayte Polo, Salvador Polo, Ricardo Rodrigo, Fernando Rodríguez, Vicente Rubio, José Luis Sánchez, Nuria Soler, Vicente Soler, Eduardo Tello, Alfons Uris ..., y hasta mi sobrino Juan por haber solucionado mis problemas con la informática en el curso del trabajo. Y de Fulgencio Rubio ya he hablado en la introducción. Seguro que me olvido de algunos, “nuestras faltas perdonar”, pues, como suelen acabar las albadas de Nochebuena en Titaguas (precisamente omití el agradecimiento a Paco Gafas en el libro de las albadas y en éste queda compensado). Todos ellos saben que los llevo muy dentro de mí, como a los amig@s que sin cesar se han interesado por la marcha del libro (Juan V. Botella, Carles Ferrer, Paco Mares, Paqui Monreal, Ferran Pastor, Pascual Pérez, Pilar Polo, Andrés Rubio, José Tomás Ródenas, Rubén Sánchez, Paco Través Polo...). Y en este apartado quiero resaltar a quien más se interesó por esta biografía: fue José Alfredo Polo Rubio, amigo donde los haya, quien por desgracia no ha podido verlo impreso pues falleció, por lo que quiero que conste aquí mi más emocionado recuerdo hacia él.
Por último mi agradecimiento al corrector que me ayudó a fijar el texto del libro, fue el profesor de Historia de la Ciencia de la Universidad CEU Cardenal Herrera Oria, Jesús Ignacio Catalá Morgues (y a Vicent Berenguer que también echó una mano al respecto), quien en poco tiempo me hizo las sugerencias pertinentes al estilo de mis maestros sabedor igualmente de que el estilo hace al hombre. Y también, cómo no, al Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valencia por hacer realidad que el libro haya salido a la luz.