Read the book: «La "literatura ausente": Augusto Roa Bastos y las polémicas del Paraguay post-stronista»
Índice de contenido
Prólogo
Introducción
La “incógnita” del Paraguay
Literaturas del Paraguay
Polémicas y exilio
Primera parte: La estrella de la historia
Capítulo 1
Las matrices narrativas en la historia paraguaya
Una tercera posición
Capítulo 2
La matriz “liberal-cretinista”
El discurso de la post-guerra
El cretinismo: construcción de un objeto discursivo
El linaje de una dicotomía
Capítulo 3
La matriz nacionalista
Los Francias de Báez
Las “tácticas” de O’Leary
Los efectos de la polémica
La inflexión colorada: Natalicio González (y Epifanio Méndez)
Las máscaras del nacionalismo paraguayo
Capítulo 4
Los discursos contra-hegemónicos
La primera inflexión barrettiana
La irrupción del marxismo
La cuestión guaraní
Los ensayos de la transición
Segunda parte: El campo intelectual del post-stronismo
Capítulo 5
Post-dictadura y quiebre del frente intelectual
Des-estronizar la cultura
Antecedentes polémicos
La literatura sin pasado
Capítulo 6
Polémica en los medios: la literatura ausente
“Una cultura oral”
El escritor paraguayo y la tradición
Entre la perdiz y el halcón: las respuestas de Roa en Última hora
Las “contrarréplicas” de Última altura
Los “anti-roístas”
Capítulo 7
El trasfondo teórico de la hipótesis roabastiana
“Habría que ver cómo se las ingenia el autor de Mancuello…”
Problemas de sistema literario
Transculturación y después. La aporía de la forma nueva
A modo de hipótesis programática: el carácter transicional de la transculturación
Capítulo 8
Las reescrituras de Mancuello y la perdiz y la lengua del patrón
Mancuello y la perdiz
La transición colorada y el modelo de Villagra
La lengua de Villagra
Tercera Parte: El recurso de la historia
El recurso de la historia
Capítulo 9
El intelectual como traidor. La trayectoria político-intelectual de Roa Bastos en tres etapas
El nacionalismo
La comunidad del exilio
“Hacia el pluralismo democrático en el Paraguay”
Capítulo 10
Guido Rodríguez-Alcalá y las ficciones del autoritarismo
Continuidades entre novela y ensayo
El autoritarismo
Usos del archivo
La matriz liberal
Capítulo 11
Polémica en la ficción: Rodríguez-Alcalá y Roa Bastos
“Hacerse el exiliado”
Exilio interior: reformulación del tópico
“Ecos de Maryland”
Palabras finales
Ajustes y desajustes en la reconfiguración del campo: entre el Premio Nacional de Literatura y la Constitución de 1992
Apología de la polémica
La aporía de la forma nueva
El “cierre” de la transición
Nueva Constitución: nuevo estatuto del guaraní
Bibliografía
Fuentes periodísticas y documentales
Bibliografía citada
La “literatura ausente”:
Augusto Roa Bastos y las polémicas del Paraguay post-stronista
Este libro pertenece a la colección
PARAGUAY CONTEMPORÁNEO
Directoras de Colección
Magdalena López
CONICET - Universidad Nacional de Buenos Aires
Carla Benisz
CONICET - Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
Universidad Autónoma de Entre Ríos
Ana Couchonnal
CONICET - HiTePAC, Universidad Nacional de La Plata
La “literatura ausente”:
Augusto Roa Bastos
y las polémicas
del Paraguay
post-stronista
Carla Daniela Benisz

Madrid - Santiago - Montevideo - Asunción- Lima - Bogotá - Buenos Aires - México
Benisz, Carla Daniela
La literatura ausente : Augusto Roa Bastos y las polémicas del Paraguay post-stronista / Carla Daniela Benisz ; prólogo de Elvira Narvaja de Arnoux. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : SB, 2018.
Libro digital, EPUB - (Estudios Sociales sobre Paraguay / Couchonnal, Ana; Benisz, Carla Daniela; López, Magdalena; 2)
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-4434-24-1
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1. Literatura Paraguaya. 2. Narrativa Paraguaya. I. Narvaja de Arnoux, Elvira, prolog. II. Título.
CDD Pa860
© Carla Daniela Benisz, 2018
© Sb editorial, 2018
Piedras 113, 4º 8 - C1070AAC - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel.: (+54) (11) 2153-0851 - www.editorialsb.com • ventas@editorialsb.com.ar
1° edición en Buenos Aires, septiembre de 2018
Director General: Andrés C. Telesca (andres.telesca@editorialsb.com.ar)
Diseño de cubierta e interior: Cecilia Ricci (riccicecilia2004@gmail.com)
Directores de colección: Magdalena López; Carla Benisz; Ana Couchonnal
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopia, digitalización u otros medios, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
A mi familia
Al Paraguay que hay en la Argentina
A Nora Bouvet y Amelia Nassi, i.m.
Prólogo
Elvira Narvaja de Arnoux
Facultad de Filosofía y Letras - Universidad de Buenos Aires
Las intervenciones políticas sobre el lenguaje son diversas y pueden implicar, entre otras cuestiones, tanto el planeamiento lingüístico estatal con su incidencia en el sistema educativo y en los medios como las diversas formas de control de la discursividad (por ejemplo, en el área de servicios), o la elaboración de instrumentos como gramáticas, retóricas y diccionarios que disciplinan y establecen jerarquías en el uso, o la producción de ensayos que tematizan el lenguaje y polemizan desde distintas posiciones sociales e ideológicas actuando, más allá del campo intelectual, sobre la opinión de un público amplio.
El libro que presentamos ha optado fundamentalmente por la última posibilidad glotopolítica señalada, analizando detenidamente las polémicas sobre la escritura literaria y la lengua en el Paraguay post-stronista, partiendo de la posición de Augusto Roa Bastos y la recurrente figura de la “literatura ausente”. La notable densidad semántica de ésta y su condición de motor de reflexiones en disputa se deben a que no solo remite a una posible ausencia de literatura nacional sino también a una literatura que ha reprimido en su constitución la otra, la dicha en la lengua ancestral. Pero, asimismo, la imagen es una hipálage, la ausencia no es de la literatura paraguaya sino del escritor que la enuncia, que vive como otros las diferentes formas del exilio y éstas contagian su literatura o, más aún, ésta es expresión del vacío que genera la distancia respecto del lugar que se piensa como propio. La figura le permite a la autora de este volumen analizar la complejidad de los posicionamientos en el campo literario y las estructuraciones y restructuraciones de éste en el período que analiza, el de los cambios políticos durante, sobre todo, la transición; y enfocar otros efectos del exilio compensadores de esas ausencias: la proximidad con una literatura también propia, la de la región, gracias a que Buenos Aires, lugar de residencia de muchos, facilitaba la vinculación no solo con las tendencias intelectuales dominantes sino también con la literatura hispanoamericana y los escritores del interior argentino todavía no consagrados.
Las polémicas que se estudian, como es habitual en el funcionamiento ideológico, ocultan y revelan al mismo tiempo sus condiciones de producción. En estas operaciones las vueltas insistentes a la interpretación del pasado nacional y cierto anacronismo en las representaciones del presente son significativas.
Así, las referencias a la Colonia, Francia, los López y la Guerra de la Triple Alianza funcionan como claves interpretativas del pasado reciente e, incluso, del destino del Paraguay. No debemos olvidar que ellas han sostenido las matrices discursivas del revisionismo nacionalista y del liberalismo de principios del siglo XX y dieron lugar a lo largo del siglo a nuevas formulaciones y variantes. Pero también han seguido incidiendo en las definiciones políticas de los actores involucrados tanto en el debate literario como en la lucha política, por lo menos hasta la caída de Fernando Lugo. Este presidente que destacaba en su tío, Epifanio Méndez Fleitas, su lucha por “el reinado de la justicia y de la dignidad en el partido de sus amores [Colorado] y en la patria paraguaya” (17/1/2008), en su discurso de asunción a la presidencia (15/8/2008) planteó, inscribiéndose polémicamente, también él, en una tradición política: “reconstruir el sueño de José Gaspar Rodríguez de Francia desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad que nos abraza. […] retomar ese nítido mensaje de los López para sumar a nuestra nación el desarrollo de sus potencialidades humanas, productivas y estratégicas”. Además de las dos posiciones dominantes a las que nos referimos, Carla Benisz considera también posiciones contrahegemónicas que polemizan con aquellas y que desde otros imaginarios sociales y políticos se proponen una transformación de la sociedad paraguaya erosionando las certezas que dificultosamente se habían construido.
Por otra parte, las representaciones que los ensayos abordados instauran del espacio de las lenguas, sus contactos y conflictos, atienden más a una clausura estatal previa que a las transformaciones de la sociedad paraguaya en el post-stronismo, en el que las migraciones internas o las que se dirigen hacia otros países disminuyen la población rural y aumentan los núcleos urbanos con nuevas y más profundas desigualdades. Éstas, impuestas por la globalización, desestabilizan también el espacio lingüístico en el que el jopara ocupa un lugar de progresiva importancia impregnando los intercambios cotidianos de una población con diversos grados de bilingüismo y opta, desafiando regularidades y dispositivos normativos, entre formas del castellano o del guaraní paraguayo; aunque no dejen de estar presentes ciertas formas “puras” del guaraní relevadas por los etnógrafos, experimentadas por la poesía y la canción tangara y legitimadas por el aparato escolar. Recordemos que éste implementa a partir de la Ley General de Educación (1998) la presencia del guaraní como lengua que se enseña en todos los niveles educativos siguiendo la declaración de oficialidad de esa lengua en la Constitución de 1992. De esta forma se complejiza el espacio lingüístico, que contemplaban los debates analizados, con una nueva “reducción” del guaraní y se interviene en la relación entre oralidad y escritura, literatura y oratura y variedad alta y baja de la diglosia, lo que la autora aborda, sobre todo, en el tramo final.
Un aspecto importante de la obra es no solo enmarcar los discursos en las condiciones sociohistóricas en las que se produjeron y en los avatares personales de los autores sino también analizar en los textos literarios cómo personajes y relatos exponen, en la dinámica que les es propia, los términos de la polémica y representan, completan, contradicen o muestran las fisuras de las posiciones adoptadas. Las narraciones recrean los conflictos y las negociaciones de las diferencias lingüísticas, las apropiaciones de la lengua del otro y la afirmación de la propia, la apelación a la oralidad y la generación de hibridaciones de diferente tipo, que en todos los casos muestran las ideologías lingüísticas y las valoraciones de los recursos disponibles. Algunos segmentos conforman escenas glotopolíticas literarias en las que Carla Benisz analiza las relaciones de poder que las sostienen y también el lugar ficcional del blanco de la polémica, objeto paródico de la crítica. No es casual, así, que relatos y ensayos dibujen otra figura insistente, la del traidor, que si bien en una primera instancia es la de aquel que no sostiene sus compromisos intelectuales o políticos o que simula posiciones que no asume (lo que, en parte, se debe a los modos de represión imperantes) o que es doblemente extranjero respecto del lugar de origen y el de residencia, puede aplicarse metafóricamente a la escritura literaria que trabaja siempre con una lengua otra resultado de otras manipulaciones y represiones con la que se entabla una relación constitutiva de ajenidad.
En síntesis, la obra que presentamos es una intensa y problematizadora reflexión sobre la literatura paraguaya, a partir de los textos ensayísticos que desde diferentes posturas políticas consideran la cuestión de las lenguas y su relación con la identidad nacional, el papel del escritor en sociedades autoritarias y en democracias incompletas, la paradójica función del exilio en la generación de literaturas nacionales, las dinámicas del campo intelectual y literario y los modos de configurar y reconfigurar los grupos antagónicos. Por otra parte, suministra un instrumental analítico para indagar en los mecanismos de la discursividad polémica gracias a un estudio detenido de cómo los textos, tanto argumentativos como narrativos, exponen el conflicto y se posicionan. Y, finalmente, nos permite pensar desde otro lugar el espacio de la Cuenca del Plata en el que lenguas y literaturas construyen imaginarios compartidos que hacen posibles nuevos vínculos.
Elvira Narvaja de Arnoux
Doctora en Lingüística.
Profesora Titular de Lingüística Interdisciplinaria
y Sociología del Lenguaje (FFyL, UBA).
Directora de la Maestría en Análisis del Discurso.
Introducción
La “incógnita” del Paraguay
La literatura paraguaya, como tal y más allá de alguna obra o autor puntual, ha sido pobremente estudiada. En parte, esto tiene que ver con el escaso tratamiento crítico del tema como objeto de análisis, a nivel regional pero también dentro del campo académico paraguayo. No contamos, siquiera, con una Historia o Historias de la literatura paraguaya de las cuales abjurar su tradicionalidad, criticar su sistematización, reponer sus olvidos o cuestionar sus jerarquías1. Es más, la introducción de la literatura paraguaya en el campo de la literatura latinoamericana quedó signada por la famosa frase de Luis Alberto Sánchez sobre la “incógnita del Paraguay” en su Historia de la literatura americana de 1937. Las repercusiones que la formulación tuvo en Paraguay y su persistencia quedaron parcialmente reflejadas en un ensayo de Hugo Rodríguez Alcalá, “Luis Alberto Sánchez y el Paraguay” (1987, págs. 13-32), aunque en el tono del ensayo impere cierto reproche hacia el escritor peruano por no considerar, aún en 1976 cuando publica la tercera serie de Escritores representativos de América, la obra de escritores como Gabriel Casaccia, Josefina Plá, Arnaldo Valdovinos y el mismo Roa Bastos.
Sin embargo, parafraseando a Ángel Rama, se puede conjeturar que la existencia de determinadas obras pertenecientes a determinados escritores, no hace a una literatura y probablemente la persistencia de la “incógnita” del Paraguay, más allá de la supuesta miopía de Sánchez, se deba más a la falta de crítica que de obras de literatura: “si la crítica no constituye las obras, sí construye la literatura, entendida como corpus orgánico en que se expresa una cultura, una nación, el pueblo de un continente” (Rama, 2008 [1982], pág. 13).
Pero el problema de la incógnita no involucra solo a la literatura del Paraguay. Es significativo que las investigaciones, más o menos recientes, sobre Paraguay, ya sea desde la literatura o desde la ciencias sociales, decidieron detenerse en un marco histórico de larga duración, que arranca desde el siglo XIX, cuando no desde tiempos de la Colonia. Situar una investigación sobre el Paraguay significa reponer el vacío de la “incógnita” que se constituyó en torno a él; esta reposición, por lo general, se da a través de hitos históricos: quizás haya algunas menciones a la Colonia, y a las particularidades lingüísticas y culturales de la Provincia del Paraguay, pero las menciones a la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia, a los gobiernos de Carlos Antonio y Francisco Solano López, a la Guerra contra la Triple Alianza, como bisagra trágica de la historia paraguaya, a la Guerra del Chaco y al stronismo, son prácticamente invariantes.
En cuanto a los trabajos específicos sobre la literatura paraguaya, también prevalece una organización en torno a determinados hitos. Los críticos suelen describir las tendencias intelectuales del siglo XIX, después del enclaustramiento cultural durante el gobierno de Francia, bajo el influjo del Romanticismo. Según Josefina Plá (1992, pág. 6), la Guerra contra la Triple Alianza “con sus interminables secuelas (1870-1900) favoreció la demora en la actitud romántica, al crear prolongada atmósfera de desorientación y derrotismo”. Para los críticos, este romanticismo tiene más que ver con un aire de época que impregnó las circunstancias y la vida de determinadas personalidades históricas, que con la consolidación de una poética, en un corpus literario más o menos establecido, de características asociables al Romanticismo del siglo XIX en la región. Es así como los dos presidentes que siguieron a Francia, Carlos Antonio López y su hijo Francisco Solano, a través de su obra de gobierno y de los escritos que legaron en función de ella, son catalogados como exponentes principales del Romanticismo del periodo (Amaral, s/f, pág. 64; Rodríguez-Alcalá, 1968, págs. 16-17), junto con funcionarios o periodistas que fungieron de intelectuales orgánicos durante sus gobiernos.
Sin embargo, durante el gobierno de Francisco Solano, se llevó a cabo un proyecto mucho más interesante, desde el punto de vista de la conformación de una lengua literaria. Puesto que, durante la Guerra contra la Triple Alianza, se comienzan a publicar periódicos bilingües o redactados enteramente en lengua guaraní, con el objetivo de propagandizar un mensaje nacionalista para motivar a las tropas en el enfrentamiento contra los aliados, y a utilizar el guaraní como lengua de campaña incluso entre la oficialidad. De este modo, los periódicos Cabichuí y Cacique Lambaré no significaron meramente un medio para la propaganda nacionalista, sino el primer ejercicio de escritura y de publicación en lengua guaraní desde el experimento lingüístico (en realidad, toda una política lingüística) de las reducciones jesuíticas. Se trató, además, de un ejercicio patrocinado desde la órbita del Estado, que implicó la difusión a nivel masivo y popular de la letra escrita e impresa en guaraní y, para ello, la realización del Congreso de Grafía de Paso Pucú en 1867 para el establecimiento de la normativa ortográfica. Quienes participaban de la redacción de la prensa de guerra eran los intelectuales orgánicos del gobierno de López como Natalicio Talavera, Juan Crisóstomo Centurión y Fidel Maíz. Esto además, como sostiene Bartomeu Melià, se trató de un ensayo de literatura popular: “Literatura para el pueblo, si se quiere, pero también popular, pues del pueblo usaban esos escritores la lengua y en él encontraban consonancias profundas. Todo acto de literatura está marcado por la distancia entre oralidad y escritura, sin dejar de ser por ello popular” (1992, pág. 200). A lo que luego, el autor agrega:
Si en la época colonial la literatura en guaraní se identifica con la sociedad de guaraníes de los pueblos jesuíticos a los que ofrece apenas textos religiosos y políticos, a partir de la nueva situación creada con la guerra esta literatura se da a sí misma otro destino y función: el registro poético de las vivencias del pueblo. Más que los historiadores y políticos, más incluso que los educadores –en contra de ellos, a veces– la literatura guaraní sostuvo lo nacional, aunque sea siempre difícil definir qué se entiende por valores nacionales. (Id., pág. 203)
Es necesario dimensionar la importancia de un proyecto lingüístico tal, que es estatal pero que usa la lengua guaraní como lengua de escritura y lengua editada en periódicos de difusión masiva, dirigidos a sectores sociales heterogéneos aunados por el uso de una lengua de origen indígena; un proyecto que la usa, además, para la divulgación de valores nacionales en un momento crítico para el Estado-nación que enuncia ese valor. Con ello no solo se frena, transitoriamente, “el abandono progresivo del guaraní como lengua literaria creada en el seno de las Misiones” (Gómez, 2007, pág. 127), sino que se potencia uno de los rasgos que destacaron al Paraguay desde la Colonia, el hecho de tener como lengua nacional, en tanto factor homogeneizador, a una lengua de origen indígena. Esto constituye, para Ana Couchonnal (2017, págs. 37-56.), uno de los rasgos diferenciales que hacen a lo que ella denomina “primera modernidad” en el Paraguay. La autora explica que desde la Colonia se configuran los primeros elementos estructurales de la nacionalidad flanqueada por una lengua originaria y una territorialidad fuertemente marcada por el relativo aislamiento respecto de las otras jurisdicciones y de la Corona española. Estos rasgos diferenciadores del Paraguay colonial han sido explotados desde diferentes perspectivas, incluso antagónicas; el nacionalismo conservador configuró en torno a ellos la idea de un mestizaje armónico, como origen de la nacionalidad. Otros autores, fundamentalmente Bartomeu Melià, en cambio, se enfocan en los fenómenos políticos y sociológicos para explicar que la comunidad (proto)nacional, en el caso paraguayo, es previa a la institucionalización de un Estado. De ahí, su clásica cita: “El Paraguay, que no siempre ha logrado ser un ‘buen’ Estado –excepto tal vez en tiempos del Dr. Francia– y que mucho menos ha gozado de ‘buenos’ gobiernos, es desde por lo menos el siglo XVII, una ‘buena’ nación” (Melià, 1997, pág. 69).
La derrota del Paraguay por la Triple Alianza también significó el aniquilamiento de aquella experiencia. La generación intelectual posterior a 1870 asoció el guaraní con las “rémoras” del Paraguay pre-bélico y, como tal, un elemento de barbarie que sería necesario erradicar. Las consecuencias de esta política se ven durante todo el siglo XX, en el que recién en los últimos años se ensayaron, con éxito parcial, políticas lingüísticas y educativas en relación al guaraní, empezando por la (nueva) fijación de su ortografía.
Se considera recién a la Generación del 900 como la principal inflexión en la constitución del campo intelectual paraguayo. Raúl Amaral (s/f), uno de los críticos que más ha investigado sobre el tema, entiende al Novecentismo paraguayo como una línea crítica que impregna todo el siglo XX. Esta inflexión se da, fundamentalmente, a través del ensayo histórico y de interpretación nacional, que constituyó un corpus de revisión y reflexión sobre el pasado reciente y que Hugo Rodríguez Alcalá (1987, pág. 22) define como “literatura de la consolación”. En una “Carta literaria” dirigida a Ignacio A. Pane, Fulgencio Moreno explica esta necesidad de recurrir al ensayismo: “Entristecido por la falta de un gran cantor nacional, desciende Ud. a reclamar energías de mi humilde prosa… Yo soy un prosista despeinado que miro las cosas desde un punto de vista práctico… Para cantar nuestras glorias tenemos tiempo, pero para salvar a este país el plazo se va acortando” (cit. por Amaral, 1982, pág. 14). El devastador contexto paraguayo posterior a la Guerra contra la Triple Alianza impuso la necesidad de reconstrucción nacionalista como reacción ante la historia oficial de los vencedores que construía una imagen del Paraguay como un pueblo bárbaro impulsado a la lucha por el temor al tirano Solano López. Como afirma Fulgencio Moreno, para ello recurrió al género “prosaico”, en sentido doble por su escritura y por limitarse a aspectos inmediatos de la circunstancia histórica, del ensayo histórico. Esta reacción, en su forma más influyente, toma cuerpo en la historiografía lopizta que asume la defensa del nacionalismo paraguayo a partir de las figuras de Francia, Carlos Antonio y Francisco Solano López. La escritura de la historia, y con ella casi la totalidad de los trabajos del 900, se basó entonces en una retórica heredada del Romanticismo que asumía la interpretación de los hechos a partir de la acción de heroicidades sobresalientes. Sin embargo, la historiografía revisionista no constituye un corpus único y homogéneo, sino que su recorrido implicó múltiples definiciones y posiciones antes de constituirse en historia oficial y cerrar así la fuga de interpretaciones.
Son los años de expansión del modernismo poético en América Latina, el cual no habría tenido presencia en el Paraguay, según críticos como Anderson Imbert y Max Henríquez Ureña, a quienes Raúl Amaral (1982, págs. 13-14) retoma para refutar. Para el crítico argentino-paraguayo, el modernismo paraguayo está delimitado por la aparición del ensayo de Manuel Gondra sobre Rubén Darío y por la formación del grupo literario La Colmena. Sin embargo, se podría decir que el modernismo, en Paraguay, renovó parcialmente el romanticismo que desde la post-guerra primaba en la poesía paraguaya, al punto que varios de los escritores que Amaral (Id.) antologa como modernistas –Juan E. O’Leary, Goycochea Menéndez, Manuel Ortiz Guerrero– pueden ser calificados, por su estética y lenguaje, de posrománticos. Este desarrollo parcial del modernismo tiene que ver con el rechazo que generaba su apelación al exotismo, dadas las condiciones históricas: “aquel cortejo de princesas, marqueses, abates, cisnes, pavos reales, sátiros, ninfas, etc., aquella evasión del contorno inmediato, no consultaba la realidad del Paraguay –por el contrario: hubiera contribuido a frustrarla– que a treinta años de una post-guerra dolorosa lucha aún por su reconstrucción” (Id., pág. 23).
La élite intelectual del 900, aunque desde distintas posiciones, se enfrascó en el objetivo de explicar su historia reciente y generar así un discurso ordenador tras la catástrofe bélica. La voz más disonante y que polemizaría con todas las posiciones que enunciara la élite, es la del anarquista hispano-paraguayo Rafael Barrett. Así y todo, la literatura de denuncia social y de cierto naturalismo estético que caracteriza a las crónicas barrettianas es fundamental para entender la literatura paraguaya del siglo XX.
Por lo general, hay consenso en considerar que la narrativa paraguaya contemporánea se inaugura después de la Guerra del Chaco (1932-1935). El nuevo conflicto internacional, esta vez con Bolivia, genera una incertidumbre histórica que ya no puede ser canalizada por las seguridades del nacionalismo elitista romántico. En realidad, durante la década de 1930, el nacionalismo es un valor que se disputan discursivamente distintos sectores sociales y políticos. La guerra establece condiciones para que el nacionalismo, la enunciación de la Nación, sea disputado a la élite desde sectores populares y surja entonces una dramaturgia y un cancionero popular en lengua guaraní con motivos épicos pero también sociales, que, además, van a dar cuerpo a Ocara poty cue mi: Revista de composiciones populares. Las canciones del periodo, fundamentalmente la obra de Emiliano R. Fernández, expresan, según Wolf Lustig (s/f), “como ningún otro género de la literatura/oratura paraguaya cierta visión popular de la identidad nacional. Son canciones épicas en el sentido más auténtico de la palabra: míticas e históricas al mismo tiempo explican en forma narrativa cómo se autodefinía el pueblo ‘guaraní’-paraguayo en un momento crucial de su historia”.
Pero además de esta influencia del momento histórico sobre el teatro y la poesía popular, la Guerra del Chaco significaría una toma de conciencia de la realidad nacional que se expresó también en la narrativa en lengua castellana dando forma a la literatura paraguaya contemporánea (Méndez-Faith, 1985; Rodríguez-Alcalá, 1968, pág. 43). Entonces se editan las primeras obras de Gabriel Casaccia. En 1930, publicó Hombres, mujeres y fantoches; a ésta le siguió la colección de cuentos El Guajhú (1938), donde, según Teresa Méndez-Faith (1985 y 1996), comienza a dejarse de lado la retórica nacionalista romántica. Pero es La babosa (1952) la obra que sirve como punto de inflexión para la narrativa paraguaya. Se trata de una novela en la que Casaccia madura los temas y la escritura que serían característicos de su narrativa, y que tiene una acogida positiva a nivel continental. Junto con otras obras del periodo como Follaje en los ojos de José María Rivarola Matto y El trueno entre las hojas de Augusto Roa Bastos, va a posibilitar cierta difusión continental de la literatura paraguaya; una literatura que sin embargo no dejaba de poseer cierto carácter de rareza exótica, la herencia de la “incógnita”, dentro de las letras latinoamericanas. Con sus particularidades, esta narrativa comparte el tratamiento de temas sociales desde un realismo crítico que muestra el influjo que, a largo plazo, ejerció Rafael Barrett. Lo paradójico es que las obras que marcan esta inflexión narrativa son publicadas en el extranjero, fundamentalmente en Buenos Aires, que ofició de puerto cultural para gran parte de los exiliados paraguayos y desde donde vislumbraron una mayor posibilidad de difusión internacional.