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CATALUÑA BAJO VIGILANCIA

EL CONSULADO ITALIANO Y EL FASCIO DE BARCELONA (1930-1943)

Arnau Gonzàlez i Vilalta

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

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© Del texto, el autor, 2009

© De esta edición: Publicacions de la Universitat de València, 2009

Publicacions de la Universitat de València

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publicacions@uv.es

Ilustración de la cubierta: Monumento a los legionarios italianos, junto al arco romano de Bará.

Fotografía: Pérez de Rozas.

Diseño de la cubierta: Celso Hernández de la Figuera

Fotocomposición, maquetación y corrección: Communico, C. B.

ISBN: 978-84-370-7400-9

Realización e-Pub: produccioneditoral.com

ÍNDICE

PORTADA

PORTADA INTERIOR

CRÉDITOS

CATALUÑA SEGÚN LA DIPLOMACIA FASCISTA ITALIANA

INTRODUCCIÓN

EL PORQUÉ DE LA INVESTIGACIÓN

LA DOCUMENTACIÓN

EL CATASTROFISMO ITALIANO

LA PRESENCIA ITALIANA EN CATALUÑA

LA COMUNIDAD ITALIANA DE BARCELONA ENTRE FINALES DEL SIGLO XIX Y 1936

LA PRESENCIA ECONÓMICA Y EMPRESARIAL ITALIANA EN CATALUÑA

INSTITUCIONES ITALIANAS EN BARCELONA

LA CASA DEGLI ITALIANI

EL FASCIO TENENTE LUIGI AVVERSI DE BARCELONA (1923-1936): DE LAS CRISIS Y LAS TENSIONES CON EL CONSULADO

EL FASCIO ITALIANO DE BARCELONA (1925-1928): DE LA TENSIÓN A LA RECONSTITUCIÓN

DEL CONTROL EXHAUSTIVO DE LAS ADHESIONES AL FASCIO AL FIN DEL MISMO (1928-1936)

LA POLÉMICA SOBRE LA COLONIA ITALIANA DE GIRONA Y LA SECCIÓN LOCAL DEL FASCIO (1934-1936)

LA MILITANCIA FASCISTA JUVENIL «BALILLA» Y EL «DOPOLAVORO»

LA CATALUÑA AUTÓNOMA Y LA DIPLOMACIA ITALIANA

CATALUÑA Y LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA EN LOS MOMENTOS PREVIOS A LA PROCLAMACIÓN DE LA II REPÚBLICA (1930-ABRIL DE 1931)

¿LA HORA DE CAMBÓ?

LOS MESES PREVIOS A LAS ELECCIONES MUNICIPALES DEL 12 DE ABRIL DE 1931

LAS TENSAS RELACIONES ENTRE CATALUÑA Y ESPAÑA: LA AMENAZA SEPARATISTA (1931-1933)

EL ESTATUTO COMO ULTIMÁTUM, EL CONTAGIO CATALÁN Y LAS AMENAzAS SEPARATISTAS

DE LOS DEBATES DEL ESTATUTO A GALEUZCA

LAS CONTRADICCIONES DEL CATALANISMO Y EL ORDEN PÚBLICO

ERC: DE LA FALTA DE CULTURA DE GOBIERNO AL DESPRESTIGIO DE MACIÀ

EL INTERÉS ITALIANO POR EL ESTATUS FUTURO DE CATALUÑA

LA UTILIDAD DE UNA CATALUÑA MÁS LIBRE EN LA POLíTICA EXTERIOR ITALIANA

EL AUMENTO DEL INTERÉS DIPLOMÁTICO ITALIANO EN EL CONVULSO AÑO 1934

LA CATALUÑA AUTÓNOMA, JOSEP DENCÀS, ESTAT CATALÀ Y LA DIPLOMACIA ITALIANA (1931-1934): CONTACTOS Y ANÁLISIS DE LA POSIBILIDAD FASCISTA EN CATALUÑA

LA FORMACIÓN DE LOS «ESCAMOTS» DE ESTAT CATALÀ EN LA EUROPA DE LOS TREINTA

EL CONSULADO ITALIANO EN BARCELONA Y LOS «ESCAMOTS»

LA ENTREVISTA ALESSANDRO MAJERONI-JOSEP DENCÀS

LA ESTATUA DE AUGUSTO EN TARRAGONA (1934-1936)

LA PROPAGANDA FASCISTA ITALIANA EN BARCELONA (1934-1936)

DE CÓMO CONVENCER A ITALIANOS Y CATALANES

LA POLÉMICA EVALUACIÓN DE LA PROPAGANDA ITALIANA

LA PROPAGANDA FASCISTA EN BARCELONA

LA PRENSA CATALANA Y SU OPINIÓN DE LA ITALIA DE MUSSOLINI

LA AMISTAD CATALANA-ESPAÑOLA-ITALIANA

LA BÚSQUEDA DE PROPAGANDISTAS PRO ITALIANOS EN EL CONTEXTO DE LA GUERRA DE ABISINIA

LA ACTIVIDAD ALEMANA EN BARCELONA

LA PROPAGANDA ALEMANA Y LA ACTIVIDAD NAZI EN BARCELONA (1922-1936)

LA PREOCUPACIÓN DE LAS AUTORIDADES CATALANAS RESPECTO A LAS ACTIVIDADES DEL CONSULADO ITALIANO Y ALEMÁN DE BARCELONA (ABRIL DE 1933)

LOS MOMENTOS PREVIOS AL ESTALLIDO DE LA GUERRA CIVIL

LA CATALUÑA DE 1935-1936: DE LA RECONSTRUCCIÓN POLÍTICA AL DESASTRE DE LA GUERRA

LA PARTICIPACIÓN CATALANA EN LA VI MOSTRA TRIENNALE DE ARTES DECORATIVAS DE MILÁN

LA GUERRA CIVIL EN CATALUÑA Y LA DIPLOMACIA ITALIANA

EL ESTALLIDO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LA POLÍTICA CATALANA DURANTE LOS PRIMEROS MESES DEL CONFLICTO (JULIO-NOVIEMBRE DE 1936)

CÓMO SEGUIR LA EVOLUCIÓN POLÍTICO-SOCIAL CATALANA SIN CONSULADO EN BARCELONA (1937-1938)

LA TAREA DE EVACUACIÓN DE REFUGIADOS ITALIANOS, CATALANES, ESPAÑOLES, ETC., PROTECCIÓN DE BIENES Y VÍCTIMAS ITALIANAS (JULIO-AGOSTO 1936)

LAS DIFICULTADES DEL CUERPO CONSULAR EN LAS TAREAS DE EVACUACIÓN

PROTECCIÓN Y DAÑOS A BIENES ITALIANOS: DE SIMPLES CIUDADANOS A LA HISPANO-OLIVETTI O PIRELLI

REPRESIÓN REVOLUCIONARIA Y VÍCTIMAS ITALIANAS: ASESINADOS Y DETENIDOS

LA PROPAGANDA ITALIANA: «RÀDIO VERITAT» O LA ÚLTIMA COLABORACIÓN ENTRE EL CATALANISMO Y EL CONSULADO ITALIANO DE BARCELONA

CONTACTOS INTERNACIONALES DEL CATALANISMO PARA UNA PAZ SEPARADA CON Y SEGÚN LA DIPLOMACIA ITALIANA

LA GUERRA CIVIL Y LOS RUMORES DE UNA CATALUÑA INDEPENDIENTE SEGúN LA DIPLOMACIA ITALIANA (1936-1938)

PETICIONES DE MEDIACIÓN ITALIANA PARA UNA PAZ SEPARADA: FRANCESC M. ANGLASELL Y GIUSEPPE TORRE CAPRARA

CONTACTOS INTERNACIONALES DEL CATALANISMO: LAS CONVERSACIONES CON EL MINISTRO NORUEGO KOHT

LA IMPORTANCIA DE ITALIA EN ALGUNA POSIBLE MEDIACIÓN INTERNACIONAL FAVORABLE A CATALUÑA. LOS CONTACTOS DE LOS HERMANOS RUBIÓ I TUDURÍ

LA PETICIÓN DE AYUDA DEL SEPARATISMO RADICAL: EL «PLAN BLASI» O «PIRINEU»

LA NUEVA CATALUÑA FRANQUISTA Y LA PÉRDIDA DE INFLUENCIA ITALIANA (1939-1943)*

LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS INTERESES ITALIANOS Y LA REPATRIACIÓN DE «FUORUSCITI»

EL VIAJE DEL CONDE CIANO A ESPAÑA Y SU PASO POR CATALUÑA (JULIO DE 1939)

¡AHORA SÍ! LA PROPAGANDA FASCISTA ITALIANA EN LA BARCELONA Y CATALUÑA FRANQUISTAS (1939-1943)

DEL FINAL DE LA DICTADURA DE MUSSOLINI AL NUEVO CONSULADO MONÁRQUICO

CONCLUSIONES

APÉNDICE DOCUMENTAL

INFORMES SOBRE POLÍTICA CATALANA DEL CONSULADO ITALIANO

ENTREVISTA ENTRE NICOLAU MARIA Y MARIÀ RUBIÓ I TUDURÍ Y ANATOLE DE MONZIE (8 DE SEPTIEMBRE DE 1938)

DONACIONES PARA LA FESTIVIDAD DE LA «BEFANA FASCISTA» DEL 1935 ORGANIZADA POR EL FASCIO DE BARCELONA

EL CUERPO CONSULAR ACREDITADO EN BARCELONA

ARCHIVOS Y BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVOS CONSULTADOS

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE ONOMÁSTICO

CATALUÑA SEGÚN LA DIPLOMACIA FASCISTA ITALIANA

A la luz de nuestros conocimientos históricos, nada parecería más impensable que la eventualidad de una deriva hacia el fascismo del nacionalismo catalán de izquierda o la de una Italia fascista abrigando simpatías y trazando proyectos –o forjando ilusiones– de colaboración con una Cataluña más o menos independizada de sus lazos con España. Y, de hecho y en lo fundamental, lo impensable nunca sucedió: no hubo nunca un fascismo catalán digno de tal nombre, si no era, claro, el fascismo español y, consecuentemente, el fascismo españolista de los falangistas catalanes; y la Italia fascista apostaría siempre, especialmente durante la Guerra Civil, por una Cataluña española dentro, por supuesto, de la España franquista a cuya victoria contribuyó decisivamente.

Pero los procesos históricos son siempre más complejos; y en el caso de Cataluña y sus eventuales «relaciones» –activas o pasivas– con la Italia fascista lo fueron de modo especial. Había buenas razones para ello: la colonia italiana en Cataluña era de las más numerosas y mejor organizadas de España, y era allí donde se concentraba la mayor parte de los intereses económicos italianos en la península. Por el tejido de unas relaciones históricas de largo recorrido, por proximidad geográfica y por la importancia de la posición geoestratégica de un territorio vital en el Mediterráneo occidental y en las comunicaciones entre Francia y España o entre el país galo y sus colonias africanas, lo que sucedía en Cataluña no podía resultar indiferente a la diplomacia italiana. Muchos fueron, en fin, los que desde Cataluña o desde Italia pensaron que por su modernidad económica, social y cultural, era en Cataluña, y no en Madrid, donde podría surgir un genuino movimiento fascista que recogiera todo lo que en el fenómeno había precisamente de eso, de modernidad.

No es de extrañar, por lo tanto, que todas estas dimensiones ocuparan un lugar central en los informes y las reflexiones de la diplomacia italiana, preocupada, como es lógico, por sus intereses económicos o las dinámicas de su colonia en Cataluña. Pero preocupada también, y mucho, por todas las posibles implicaciones en el plano de las relaciones internacionales de la dinámica que conduciría a la aprobación del Estatuto de 1932 y aun después. Y tampoco ajena, desde luego, a cuanto se vislumbraba de eventual filofascismo en algunos sectores de Esquerra Republicana de Catalunya. Consecuentemente, Cataluña se convirtió en un foco privilegiado de atención de la diplomacia italiana, tanto como de su acción cultural y propagandística, sin que faltara algún contacto directo con Dencàs o sin que dejase de especularse acerca de los eventuales aspectos positivos para la política exterior italiana de una Cataluña independiente.

De todo esto sabíamos algo, pero muy poco. La dificultad del acceso a las fuentes había impedido profundizar en el conocimiento de estos aspectos en otras investigaciones, las cuales, centradas en Cataluña o no, habían trabajado aspectos temática o cronológicamente parciales, sin hacer del conjunto de las relaciones entre Cataluña y la Italia fascista el objeto de estudio. Y no hace falta decir, por cuanto llevamos apuntado, que ésta era una importante laguna en nuestra historiografía.

Pues bien, el libro que el lector tiene en sus manos cubre, de modo excelente, este vacío historiográfico. Su autor, plenamente consciente desde el principio de la importancia del objeto de estudio, ha llevado a cabo una encomiable tarea investigadora que le ha permitido acceder a unas fuentes fundamentales y hasta ahora inéditas, sea en los archivos italianos o en otros no menos importantes, aunque algo inesperados. Y lo ha hecho, además, desde una perspectiva metodológica impecable; aquella que parte del supuesto de que el problema debe abordarse en todas sus dimensiones e interacciones. En el de las percepciones y en el de las relaciones, en sus aspectos internacionales y en los de la política interior, en los ideológicos y en los culturales.

De este modo, nada queda por explorar a partir de una problematización siempre pertinente. ¿quiénes eran y cómo se organizaban los fascistas italianos en Barcelona? ¿Cuáles eran sus relaciones con el resto de sus connacionales, la sociedad catalana y sus propias autoridades? ¿En qué consistían los intereses económicos italianos y qué tipo de atención merecieron de la acción diplomática exterior italiana?

Se trata de preguntas básicas resueltas más que satisfactoriamente en el texto que forman, además, el punto de partida para adentrarse en lo que constituye el núcleo del trabajo, que no es otro que el seguimiento del modo en que los diplomáticos italianos siguieron la evolución política de aquella España que transitaba de la dictadura a la democracia republicana y, dentro de ella, del problema del encaje de Cataluña en España, tanto desde la perspectiva de la política interior como de sus repercusiones internacionales.

Vale la pena decir que a partir de aquí el estudio adquiere desarrollos apasionantes. Sobre todo a la hora de profundizar en el conocimiento de las sucesivas especulaciones –porque, como el autor indica, se trataba de eso, de especulaciones no siempre bien fundadas– sobre las relaciones entre Cataluña e Italia que al hilo de los acontecimientos fueron formulando los diplomáticos italianos. También, y por supuesto, sobre los análisis y las percepciones sobre las formaciones nacionalistas catalanas; y, desde luego, con esa aportación fundamental que constituye la entrevista entre Dencàs y el vicecónsul italiano. Fue éste, como el autor indica, el punto álgido de una dinámica que seguiría en lo sucesivo, hasta la Guerra Civil y durante ella, otros derroteros también aquí perfectamente analizados.

Estamos, en suma, ante un trabajo que tiene la virtud de responder, y de forma excelente, a una necesidad historiográfica, embarcando a un tiempo al lector en un viaje por senderos a veces insospechados, pero siempre perfectamente trazados.

Ismael Saz

Universitat de València

INTRODUCCIÓN

EL PORQUÉ DE LA INVESTIGACIÓN

En 1986, el historiador Ismael Saz publicaba una obra básica para el conocimiento de las relaciones entre la II República Española y la Italia de Mussolini. Después de analizar la documentación de la Embajada italiana en Madrid, Saz hacía la siguiente reflexión:

Poco sabemos de las actividades que en el mencionado sentido pudo acometer el Consulado italiano de Barcelona. Pero parece fuera de duda que las instituciones italianas que en la ciudad condal se establecieron (escuelas, Fascio, Casa de Italia) fueron, en comparación con las del resto de España, las de mejor funcionamiento y mayor prestigio. (...) Una investigación más en profundidad sobre las actividades italianas en Barcelona sería tanto más necesaria cuanto todo parece indicar que éstas fueron todo menos inexistentes o irrelevantes.[1]

Años después, otro historiador tan conocido como Stanley G. Payne reclamaba lo mismo al preguntarse por la existencia o no de un fascismo catalán.[2]También de manera insistente ha reclamado tal investigación, después de intentarlo años antes, Enric Ucelay-Da Cal, en un esfuerzo que se encuentra repartido por sus innumerables artículos.

Por lo tanto, esta investigación que presento ahora al lector surge de una demanda insistente de diferentes historiadores que durante los últimos veinte años han creído necesario saber qué hacían, cómo observaban y qué contactos establecieron los fascistas italianos en Barcelona y Cataluña. Y lo creen porque si es cierto que ya abundan las obras referentes a las relaciones entre España e Italia desde mediados de los años veinte del siglo pasado hasta la II Guerra Mundial, también lo es el abandono sistemático al que ha sido sometido el papel del Consulado italiano en Barcelona.[3]Hasta el momento, todos los estudios han circunscrito sus investigaciones a escarbar entre la documentación de la Embajada italiana en Madrid, situando en la capital española, «con buena lógica estatalista», todo aquello que de importante se pudiera cocer en las relaciones políticas, en las intrigas subversivas o en las observaciones sobre la realidad hispánica que tejerían los diplomáticos y observadores italianos destacados en ella.[4]

Sin ninguna duda, es cierto que la capitalidad estatal sitúa en Madrid el mayor peso, por lo menos en la vida oficial e institucional, de las relaciones entre estados. Al mismo tiempo, no es menos cierto que los principales partidos políticos, intelectuales y movimientos de mayor difusión del conjunto del territorio español estaban en la capital. Pero mirando a la realidad presente y pasada de la historia de España, el historiador sagaz e interesado por conocer

y contrastar no puede minusvalorar la existencia de Cataluña y de su centro vital, Barcelona. Y no puede hacerlo en un ámbito como el de las relaciones internacionales, de los contactos políticos no siempre con luz y taquígrafos o de la propaganda política. Porque es evidente que, para España, Cataluña ha sido a lo largo del siglo xx un elemento esencial de los principales acontecimientos que han moldeado la historia de aquella centuria. No se puede entender la historia de la España contemporánea sin el nacimiento del catalanismo, sin la fuerza del proletariado catalán o sin la efervescencia económica de aquel territorio. Las principales revoluciones intelectuales, ideológicas o artísticas europeas y a la par occidentales, llegarán a España a través de Cataluña.[5]Así lo creía el Embajador italiano en Madrid, cuando después de realizar un viaje a Cataluña en 1933 escribía un informe alabando la modernidad catalana en comparación con el atraso cultural de la capital del Estado. Para Raffaele Guariglia, como veremos más adelante, Barcelona era el lugar ideal para difundir el fascismo, y lo era por su aparente cosmopolitismo, por la existencia de contactos internacionales, de un ir y venir de gentes e ideas que aportaban a la capital catalana una situación de desarrollo y modernidad ideológica no existente en el centro de la Meseta.

Por ese motivo para el verdadero conocimiento de la visión que de España tenían los italianos, y de las relaciones, contactos y alianzas que pudieran establecer éstos en ella, es imprescindible el estudio de su acción en Cataluña. Y aún más en el período 1931-1939, cuando Cataluña gozará de la autonomía instaurada tras el 14 de abril de 1931. Así, es tan necesario como lo es para cualquier otro estudio que no quiera quedarse en un simple análisis de la realidad madrileña. Y es que para conocer España y su historia, demasiado a menudo se ha dejado de lado el papel trascendental de Cataluña limitando el conocimiento de los lectores a la alta política madrileña, o a los conflictos sociales en el campo extremeño o andaluz, como si el proletariado catalán no tuviera importancia o las demandas catalanistas no fueran un elemento de constante desestabilización.[6]Resulta éste un elemento que creo demasiado repetido en diversas obras referentes al período de la II República y la Guerra Civil, tanto por historiadores españoles como extranjeros. Y es que si el separatismo catalán político no ha conseguido su objetivo de independizar Cataluña o los Países Catalanes, no será la historiografía quien lo haga.

LA DOCUMENTACIÓN

En diversas conversaciones mantenidas a partir del año 2006 en relación con esta investigación, el infatigable historiador, y amigo, Enric Ucelay-Da Calme explicaba sus luchas con los funcionarios italianos para poder acceder a la documentación del Consulado italiano en Barcelona hace un par de décadas. Ciertamente, como decía Ucelay-Da Cal, con su habitual ironía ya tan catalana, aunque al mismo tiempo de tan diversa procedencia, la batalla fue larga y a la postre finalizó en una derrota total. Si un funcionario de archivo de cualquier lugar es siempre un hueso duro de roer, el funcionario italiano es un maestro en el arte del despiste. El investigador con poca paciencia rápidamente sucumbirá a sus negativas y abandonará el objetivo de su viaje –por otra parte siempre agradable– a la ciudad eterna. Así, ya hace más de veinte años Ucelay-Da Cal hacía una intentona –así, con vocabulario golpista– de acceder a los documentos, los que fueran, del Consulado italiano de Barcelona en el palacio de la Farnesina y en el Archivio dello Stato. No lo conseguía.

En enero del 2006 (al iniciar una estancia de tres meses en Roma) y animado por los profesores Borja de Riquer y Ucelay-Da Cal, pretendía conseguir lo que, años ha, se había calificado de imposible. Y de la misma manera que la del historiador catalano-gallego-vasco-americano, mi toma de contacto con el Archivio Storico del Ministero degli Affari Esteri de Roma, más conocido por el Palazzo della Farnesina, se iniciaba con la misma respuesta: aquí no existen o no están ordenados los documentos del Consulado de Barcelona. Y ciertamente no lo están, pero al mismo tiempo sí que lo están. quiero decir que en realidad no existe la documentación del Consulado propiamente dicha, sino la totalidad de los informes que la legación de Barcelona envió a Roma a lo largo de su existencia. Es decir, para el caso que nos ocupa, todos los informes que desde 1929 a 1943 enviaría el Consulado a Roma, en su mayoría vía Embajada en Madrid. Se trata, por lo tanto, de una documentación de un gran interés, pero que deberá completarse con otra de no menor importancia: la interna del mismo Consulado. Una documentación (los informes) que está mezclada entre el grueso de los informes de la Embajada de Madrid, sin orden y sin ninguna referencia concreta. Es decir, en el conjunto de documentación diplomática englobada dentro de la sección «Affari Politici» de la subsección «Spagna» y, respectivamente, dividida en los períodos 1919-1930 y 1931-1945 (también he encontrado documentos en otros fondos).

Pero volviendo a los informes o rapporti, en italiano, debe reseñarse que se trata de su totalidad, en ocasiones con documentación adjunta. Unos informes que casi siempre serán la base de los fragmentos referidos a Cataluña de los textos de la Embajada italiana en Madrid. No obstante, en otras ocasiones los informes de Madrid nos aportaran nuevos puntos de vista del Embajador divergente del Cónsul en Barcelona. Por lo tanto, en el presente estudio he utilizado las dos fuentes: Barcelona y Madrid.

Por otro lado, como decía anteriormente, esta documentación debe completarse y conjugarse con otros fondos que nos permiten meternos de lleno en las entrañas del mismo Consulado para llegar a una visión completa. Esta otra documentación, nos permitirá analizar la realidad de la colonia italiana de Barcelona y Cataluña en su conjunto, del Fascio Luigi Avversi de la capital catalana y de los materiales utilizados para redactar los informes. Esta no menos extraordinaria documentación se localiza en el International Institut of Social History (IISH) de Ámsterdam. Se trata de los fondos existentes en el mismo Consulado que fueron requisados por el sindicato anarquista, Federación Anarquista Ibérica (fai), después de la evacuación a finales del verano de 1936 de la legación durante la Guerra Civil y que, a su fin, los anarquistas se llevaron consigo al exilio (lo mismo hicieron con documentación del Consulado alemán). Una vez fuera de España siguieron la suerte de la documentación de la CNT-FAI pasando por Londres y llegando en último lugar a la ciudad holandesa, donde está actualmente conservada.[7]

Aunque los originales siguen en Ámsterdam, la CNT-FAI legalizada y posfranquista obtuvo en 1984 una copia microfilmada propiedad del archivo de la fai existente en Castelló de la Plana. La inexistencia de medios de reproducción y consulta en dicho archivo ha hecho que tuviera que consultarlos en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid, no sin dificultades técnicas inacabables que me han hecho pensar en la placidez de los canales y, por qué no, de los coffeeshops de Ámsterdam. Este esfuerzo e insistencia es algo necesario e imprescindible –un año enviando e-mails y diversos viajes en vano a Madrid– para poder realizar un estudio completo y no parcial, como podría haber sucedido sin una de las dos fuentes documentales. Porque aunque por separado (visión de Cataluña y vida interior del Consulado) ya hubieran tenido suficiente entidad, es evidente que el conjunto aumenta su valor historiográfico.

En un segundo grado de importancia, cabe situar los fondos localizados en el Archivio dello Stato en Roma. Dicho archivo conserva la gran mayoría de la documentación del régimen fascista, entre la que he podido localizar parte de los documentos referentes a las tareas propagandísticas italianas en Barcelona.

En último lugar, he completado el conjunto de la documentación con la consulta de diferentes archivos relacionados de manera más o menos directa con la diplomacia italiana. En primer lugar, he encontrado interesante documentación en el siempre rico archivo personal del intelectual y político mallorquín y catalanista Joan Estelrich i Artigues. Debo agradecer al profesor Manuel Jorba el acceso a este archivo, depositado actualmente en el Arxiu Nacional de Catalunya.

Por otro lado, he creído interesante, ya que hablamos en parte de la transmisión de la imagen que de Cataluña y de sus procesos histórico-políticos se tenía, contrastar en algunos casos la documentación italiana con la francesa y la británica. Por ese motivo, he hecho sendas investigaciones acerca del Consulado francés en Barcelona y la Embajada en Madrid en los Archives Nationales de Nantes y en los National Archives en el barrio de Kew de Londres respecto al caso británico. Materiales que, sin lugar a dudas, derivarán próximamente en otras investigaciones. Del mismo modo que a través de la comparación con Francia y Gran Bretaña, enemigas de la Italia de Mussolini (en diferentes etapas y maneras), he querido acceder a alguna documentación de un país menos relevante en la escena internacional. Por eso, el presente volumen también cuenta con documentación portuguesa, después de acceder a los documentos del Consulado portugués en Barcelona, no sin dificultades, y con el agradecimiento al Consulado y especialmente al Vicecónsul, Álvaro Martins, por sus gestiones en Lisboa. Esta última consulta en el Arquivo Histórico-Diplomático del Ministério dos Negócios Estrangeiros ha enriquecido con múltiples informaciones referentes al Consulado italiano y al conjunto del Cuerpo Consular destacado en Barcelona de un gran interés e imposible de localizar en otros archivos.

Por otro lado, no puedo dejar de agradecer la ayuda en forma de beca de investigación del Arxiu Nacional d’Andorra, dirigido por Susanna Vela, y del Gobierno de Andorra, por parte de la Ministra de la Vivienda, Educación Superior e Investigación (actualmente de Asuntos Exteriores), Meritxell Mateu, y de Maria Martí de la Fundació Reig. Gracias a esta investigación en curso sobre archivos diplomáticos europeos referente a Andorra, paralela a la que ahora presento al lector, he podido ampliar el contenido del libro con fuentes francesas, británicas y portuguesas.

En último lugar, no puedo dejar de agradecer a los profesores ya mencionados Borja de Riquer, Enric Ucelay-Da Cal, Ismael Saz y Xosé Manoel Núñez Seixas la lectura previa del libro y sus comentarios y críticas extremadamente útiles.

Antes de iniciar el libro propiamente dicho, solamente cabe añadir una aclaración terminológica. La documentación utilizada en el presente libro, fuese cual fuese su idioma original (excepto el apéndice documental en italiano) ha sido traducida al castellano. En los casos en que se señala la procedencia italiana, británica, francesa o portuguesa de los documentos, no he remarcado el idioma original por ser evidente. Sí lo he hecho en los documentos diplomáticos o generados por los Consulados en los que se utiliza un idioma diferente del país originario. Del mismo modo que lo he señalado en todos los documentos, referencias de prensa y otros materiales escritos originalmente en catalán. También debe señalarse que he intercalado algunos términos y nombres italianos con su traducción al castellano para dinamizar la lectura del texto.

Por otro lado, también debo señalar que en el texto aparecen los términos referentes a los cargos diplomáticos (Embajador, Cónsul o Vicecónsul), como también los nombres de Embajada y Consulado en mayúsculas.

EL CATASTROFISMO ITALIANO

Vayamos pues a la introducción propiamente dicha. A lo largo de los trece años que se prolongan entre 1930 y 1943, es decir, el período analizado en el presente libro, el Consulado italiano en Barcelona construyó diferentes ejes de una visión más o menos coherente de Cataluña que transmitiría en sus informes enviados a Madrid y Roma.[8]Las autoridades del régimen fascista de Benito Mussolini instaurado después de la Marcha sobre Roma de 1922 interpretarían Cataluña, pero sobre todo Barcelona, a través de unos textos siempre proclives a anunciar la revolución social, la revuelta separatista o al caos más absoluto. En este sentido, a finales de 1930, en los últimos meses de la monarquía de Alfonso XIII, el Cónsul italiano en Barcelona, Guido Romanelli, afirmaba en un informe sobre la actividad de la oposición catalanista, republicana y sindicalista, que Cataluña oscilaba irremediablemente entre el separatismo y el socialismo. No obstante, si en los meses previos a la proclamación de la II República Española los observadores italianos podían hablar de un Cambó o de los políticos catalanes con cierto conocimiento, a partir de abril de 1931 sus informes perderían rigurosidad para entrar en una siempre existente falta de información sobre los nuevos actores políticos que, desde ese momento, comandarían la vida política catalana.

Así, la tentación de «situar la realidad catalana constantemente al borde del precipicio», será una de las características más particulares de los retratos que de esta realidad sociopolítica harán los respectivos Cónsules a partir de las informaciones de que dispondrán y del análisis y punto de vista que verterán sobre el papel de sus rapporti. Como podremos ir viendo a lo largo de los siguientes capítulos, Cataluña vivirá aquellos años, entre el final de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera, pasando por la II República y la Guerra Civil hasta llegar al primer franquismo, con el peligro del extremismo de diversa índole pisándole los talones. Para los diplomáticos italianos, algunos fascistas y otros hombres de carrera y destacados monárquicos, acostumbrados a un país sin problemáticas sociales o nacionalistas, por lo menos oficialmente como era la Italia de Mussolini, Cataluña y su constante y tensa relación con España, de la misma manera que sus insistentes luchas obreras, suponían un reto. Y lo suponía, entiendo yo, desde el punto de vista de la justa medida de los hechos y de las percepciones de los mismos observadores. Como iremos viendo, los Embajadores, los Cónsules o los Vicecónsules mantendrán un difícil equilibrio en su mirada hacia la evolución política catalana y española. Ciertamente, el período 1930-1943 se caracterizaría en Cataluña y España en general por una extraordinaria sucesión de cambios de régimen, golpes, contragolpes, revoluciones y sublevaciones. Pero si nos ceñimos a lo escrito en los informes, veremos como será en los años que se alargan entre 1931 y 1934, quizá preveyendo o anunciando lo que vendría después, cuando la percepción italiana será más catastrofista.

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677 p. 29 illustrations
ISBN:
9788437083094
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