Read the book: «Prácticas pedagógicas y metacognición en la educación infantil»

Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia
Reales Cervantes, Johana
Prácticas pedagógicas y metacognición en la educación infantil / Johana Reales Cervantes, Alexander Ortiz Ocaña. -- 1a. ed. -- Santa Marta : Universidad del Magdalena, 2020.
(Ciencias sociales. Educación y Pedagogía)
Incluye datos de los autores en la pasta. -- Contiene referencias bibliográficas.
ISBN 978-958-746-359-0 -- 978-958-746-360-6 (pdf) -- 978-958-746-361-3 (e-pub)
1. Educación preescolar – Investigaciones - Santa Marta 2. Métodos de enseñanza – Investigaciones - Santa Marta 3. Metacognición – Investigaciones I. Ortiz Ocaña, Alexander II. Título III. Serie
CDD: 372.210986116 ed. 23
CO-BoBN– a1068577
Primera edición, diciembre de 2020
2020 © Universidad del Magdalena. Derechos Reservados.
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Colección Ciencias Sociales, serie: Educación y Pedagogía
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Diseño editorial: Luis Felipe Márquez Lora
Diagramación: Jeynner Kevin Páez Vélez
Diseño de portada: Andrés Felipe Moreno Toro
Corrección de estilo: Juan Mikan
Santa Marta, Colombia, 2020
ISBN: 978-958-746-359-0 (impreso)
ISBN: 978-958-746-360-6 (pdf)
ISBN: 978-958-746-361-3 (epub)
DOI: 10.21676/9789587463590
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Contenido
Prólogo
Capítulo 1
Aproximaciones iniciales
Entramado heurístico
¿De dónde y cómo emerge el problema científico?
Problema científico
Sentidos y significados del objeto de estudio
Capítulo 2
Entramado metodológico
Referentes epistemológicos
Método de investigación acción configurativa
Cimientos de la IAC
Una ruta configuracional
Eslabones de la investigación acción configurativa
Preconfiguración dialógica
Reflexión configurativa
Acción configurativa
Estrategias de recolección de información
Actores sociales de la investigación
Procesamiento de la información
Capítulo 3
Entramado ontológico, contextual y epistemológico
Entramado contextual
Entramado ontológico y epistemológico: la educación como proceso sistémico relacional
La educación inicial
Imagen de la infancia
Perspectiva configurativa de la educación inicial
La necesidad de la metacognición en la educación y en la escuela
Naturaleza y concepción de la metacognición
¿Qué se entiende por metacognición?
Enfoques de la metacognición
Los procesos metacognitivos infantiles
Aproximación preliminar a la metacognición desde una perspectiva emergente
Prácticas pedagógicas de los maestros
Concepciones de las prácticas pedagógicas
Perspectiva de las prácticas pedagógicas
Configuración de la práctica pedagógica
Escenarios didácticos
Capítulo 4
Principio orientador (autorreferenciación y comprensión de procesos metacognitivos infantiles en las prácticas pedagógicas de los maestros)
Reconstrucción de las prácticas pedagógicas de las maestras de transición: acciones didácticas conducentes a la emergencia de procesos metacognitivos infantiles
Sentidos y significados que los maestros de preescolar les asignan a sus prácticas pedagógicas con el fin de indagar el grado de planificación y estimulación de procesos metacognitivos
Sentidos y significado de la práctica pedagógica desde la identidad pedagógica normalista
Comprensión de las prácticas pedagógicas que estimulan los procesos metacognitivos: preconfiguración dialógica y reflexión configurativa
Caracterización de los procesos metacognitivos infantiles que emergen de las prácticas pedagógicas de los maestros
Capítulo 5
Principios emergentes (aportes significativos, reflexiones y transformaciones)
Características de los procesos formativos
Proceso inicial de la acción formativa
Claves del cambio durante la etapa inicial del proceso formativo
Círculos de aprendizajes o pedagógicos
5.3.1 Forma de comunicar el cambio
Intereses lúdicos: acción configurativa
Valoración de intereses y preferencias lúdicos: transición 1
Valoración de intereses y preferencias lúdicos: transición 2
Valoración de intereses y preferencias lúdicos: transición 3
Valoración de intereses y preferencias lúdicos: transición 4
Estimulación de procesos metacognitivos
Diálogos para desarrollar reflexión
Prácticas pedagógicas que estimulan procesos metacognitivos
Descripción y valoración de la experiencia
M1
M2
M3
M4
Facilitadores y obstaculizadores del cambio
Claves del cambio en la etapa final
Capítulo 6
Configuración de escenarios didácticos
Escenarios didácticos mediadores de los procesos metacognitivos
Características de los escenarios didácticos mediadores de procesos metacognitivos
Procesos vitales: escenarios didácticos mediadores de los procesos metacognitivos
Procesos vitales configurativos para estimular los procesos metacognitivos
Práctica pedagógica del preescolar como experiencia vital
Funciones vitales de la práctica pedagógica
Consideraciones finales
Proyecciones
Recomendaciones
Referencias bibliográficas
Prólogo
El objeto de estudio de este libro son los procesos metacognitivos infantiles que surgen de las prácticas pedagógicas de las maestras. Así, mediante esta investigación se pretende configurar escenarios didácticos que favorezcan la emergencia1 de actividad metacognitiva en las estudiantes de transición de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.
En el nuevo contexto educativo y la dinámica de la sociedad actual, las prácticas pedagógicas de los maestros deben dirigir sus acciones a generar procesos metacognitivos en la educación inicial, pues el desarrollo temprano ha venido tomando fuerza por razones claras y convincentes. Sin lugar a duda, el aprendizaje auténtico y profundo depende de la configuración cognitiva, que incluye las habilidades metacognitivas y de la autorregulación. Esta influencia no tiene ninguna relación directa con el coeficiente intelectual, tal como se ha concebido desde su génesis epistémica (Veenman y Spaans, 2005).
La investigación aquí presentada aflora de las problemáticas presentes en materia de educación en Colombia, pues numerosas pruebas nacionales e internacionales en las que ha participado el país evidencian que menos de 4% de los estudiantes egresados de las escuelas tienen un buen nivel de argumentación, deducción e interpretación. Haciendo un comparativo entre los resultados de las pruebas Saber del año 2000 con los alcanzados en el 2017, se puede concluir que el país no tuvo avances significativos en la “calidad” (De Zubiría, 2018). El departamento del Magdalena y el distrito de Santa Marta no se escapan de esta realidad, pues datos estadísticos del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (Icfes) revelan que la mayoría de la población escolar en los años 2002, 2007, 2010, 2012, 2013 y 2015 se situaron en promedios bajos e inferiores, lo cual indica una deficiencia de los estudiantes en los aprendizajes valorados.
Desde nuestro rol de maestros nos cuestionamos insistentemente frente a esta situación y cómo se vienen orientando los procesos pedagógicos en el distrito de Santa Marta, específicamente las prácticas pedagógicas de los maestros. Según lo argumentado por Silvestre y Zilberstein (2000), los bajos resultados académicos evidenciados en los estudiantes permiten pensar que existen insuficiencias en la escuela actual, en la que aún perduran elementos negativos propios de una enseñanza tradicional, caracterizada por la transmisión y reproducción de los conocimientos, centrada en el maestro y con escasa reflexión y razonamiento por parte del estudiante sobre sus propios procesos de aprendizaje y habilidad, sin considerar un papel activo del sujeto que aprende que posibilita la toma de conciencia de sus propios procesos de aprendizaje. Esto se debe a que una educación impertinente no logra enseñar a pensar a los estudiantes. En este sentido, es claro que, cuando el estudiante no logra reflexionar de manera crítica y creativa sobre su proceso de aprendizaje, toma una vertiente mecanicista (Carretero, 1993), la cual se ha tratado de erradicar del sistema educativo por su carácter estático y mecánico y por su estructura instruccional en la educación.
Es relevante expresar que esta investigación centró su interés en comprender la dinámica de las prácticas pedagógicas de los maestros de preescolar y la puesta en marcha de actividades metacognitivas, dada la importancia que reviste la primera infancia como una etapa crucial en la vida del ser humano y su lugar dentro del ciclo complejo y singular de nuestro sistema escolar. Con esto en mente, el presente libro se instaura en el nivel inicial de la educación.
El interés investigativo de este texto brotó a partir de la reflexión y deconstrucción que los maestros de la Escuela Normal Superior han venido haciendo sobre la práctica pedagógica que cada uno adelanta. Este saber previo encontró asidero en el macroproyecto institucional de la escuela, lo cual animó a emprender un proceso sistemático y riguroso que retomara la estimulación de los procesos metacognitivos infantiles como eje central en formación de personas que sean buenas cristianas y ciudadanas honestas, pues la intención central del acto de educar en esta institución es la formación de un ser humano capaz de afrontar retos, asumir responsabilidades y tener claridad respecto al porqué y para qué de sus acciones; es decir, hacer metacognición de su propio proceso de aprendizaje y de su existencia en la sociedad.
Esta investigación tuvo la intención de configurar con las maestras de transición de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora los escenarios didácticos mediadores de los procesos metacognitivos. Para ello, inicialmente se identificó en la práctica pedagógica de los maestros de transición el desarrollo de acciones pedagógicas que permitieran la estimulación, la mediación y la manifestación de procesos metacognitivos. Esta valoración de la práctica buscó develar qué características (códigos, sentidos, significados, acciones, enfoques) tienen las prácticas que favorecen los procesos metacognitivos infantiles. En ese orden de ideas, la finalidad científica de esta investigación reviste un interés cognitivo de carácter emancipatorio, pues busca la transformación de las prácticas pedagógicas a partir de la participación y construcción colectiva de saberes.
En esta disertación el libro es concebido como una gran configuración o un macrocomponente estructurado en un todo, dinámico y sistemático, organizado a partir de unos principios y microcomponentes relacionados entre sí que generan un entramado heurístico, metodológico, ontológico, contextual y epistémico del objeto de estudio, nutrido con proyecciones y referencias. La configuración se entiende en este caso como un término que evoca las disposiciones relacionales, esto es, en palabras de Maturana (2014), formas que identificamos en nuestro vivir cotidiano, las cuales a su vez son descritas como entidades discretas que podemos tratar como totalidades y que, una vez distinguidas, es posible exhibir como si existieran por sí mismas. Dichas entidades son vistas entonces como totalidades que funcionan integradas por procesos y que se relacionan entre sí por algunas formas de interacción, donde los procesos toman identidad de otros procesos inherentes (subprocesos) y en cuyas relaciones influyen las diversas interconexiones.
Por otra parte, en este estudio se asume la concepción de Ortiz (2015) de configuración como medio para la descripción de pautas dinámicas y funcionales que no evoca a una sustancia, ni tiene el significado cuantitativo del concepto científico de energía. En la propuesta epistemológica de este autor, este término se utiliza para describir las diversas pautas de oscilación, fluidez y fluctuación en los organismos humanos, así como los constantes intercambios o redes de relaciones entre los organismos y su entorno configurantes.
Así, en últimas, esta propuesta asume la denominación de configuración desde tres lógicas: en primer lugar, como intencionalidad científica de la investigación; en segundo lugar, como atributo y cualidad de una persona y una institución, es decir, como una cualidad humana que evoca eventos y procesos a través de los cuales se aprecian una red de relaciones, el todo y las características de complejidad, dada la naturaleza multidimensional, pluriconfigurada, holística, procesal y sistémica del objeto de estudio, en el cual se evidencian formas y relaciones articuladas en el marco de manifestaciones que dan cuenta de la complejidad socio-humana. Finalmente, la tercera lógica se relaciona con una epistemología para construir un conocimiento que encuentra asidero con miras a satisfacer su finalidad científica y sus intenciones a través del método de investigación acción configurativa (IAC), es decir, con fundamento en la investigación configuracional.
El libro se estructura en configuraciones del objeto de estudio relacionadas entre sí: heurística, metodológica, ontológica, contextual y epistémica, así como en proyecciones y referencias. Cada apartado se orienta por unos principios rectores y generadores que exhiben las particularidades de cada entramado.
En este orden de ideas, se parte de una descripción del entramado de configuración heurística. Esto constituye el primer microcomponente, que da cuenta de una problemática sustantiva emergida del análisis concreto (empírico-teórico) de un fragmento de la realidad social tal cual ella se revela en la práctica (Sandoval, 2002). También se evidencia la teleología de la investigación, conformada por la finalidad científica y las intenciones investigativas.
El segundo entramado es el metodológico, orientado por un principio configuracional. En este apartado se presentan los referentes epistemológicos en los que se sustenta la concepción metodológica para abordar el objeto de estudio de esta investigación. Se explica el enfoque científico, presentando el método de investigación, los eslabones metodológicos del proceso, las técnicas de recolección de información y, por último, los actores sociales que participan en la investigación.
El tercer entramado es el ontológico, epistemológico y contextual del objeto de estudio. En él se abordan la educación inicial, la metacognición, las prácticas pedagógicas de los maestros y, finalmente, los escenarios didácticos. Estas conceptualizaciones se asumen desde una perspectiva configurativa, relacional y emergente de la ciencia.
El cuarto apartado se cimienta en el principio orientador de autorreferenciación para explicar y comprender el objeto de estudio a partir de la observación de la realidad desde adentro. En ese orden de ideas, incorpora narrativas, revisión de documentos, círculos de aprendizaje y diálogos heurísticos entre maestras-estudiantes. Asimismo, se incluye la observación desde el exterior, de manera que, como resultado de la interpretación y reflexión que se hace de los datos, se establecen relaciones entre lo observado y los documentos teóricos y epistemológicos para aproximarse a la reflexibilidad generativa y propositiva que encubre la intención central del estudio.
El quinto entramado es guiado por un principio emergente que visibiliza los aportes significativos, las reflexiones y las transformaciones generadas en las prácticas pedagógicas de las maestras mediante la ejecución de esta investigación. Luego, como cierre, se da respuesta a la finalidad científica de configurar colectivamente los escenarios didácticos generadores de procesos metacognitivos infantiles a partir de las prácticas de las maestras.
1. La noción de emergencia en este libro es comprendida desde el contexto del paradigma de la complejidad. Este concepto no es un término unívoco. Sin embargo, independiente de la perspectiva, siempre refiere a un sistema y a la relación micro/macro. La emergencia expresa relación con la percepción de parte de un observador de una pauta imprevisible. Emergere es el verbo latino del que procede el término “emergente”, con el que viene a definirse a aquello que emerge, es decir, todo lo que brota. Es, en definitiva, una noción que expresa que las propiedades o procesos no son reducibles a las de sus partes constituyentes.
Capítulo 1
Aproximaciones iniciales
Entramado heurístico
En este apartado se configuran el problema científico, su valoración y su finalidad. Para ese fin se posiciona como horizonte orientador la lógica de reconfiguración a la que deben ser sometidas la ciencia y la investigación en general, con base en la premisa impulsada por Nietzsche (citado en Martínez, 2012) según la cual no hay verdad ni conocimiento absoluto de las cosas “en sí mismas”; solo podemos aspirar a tener “metaforizaciones” de la realidad, las cuales tienen la virtud de expresar más el estado del individuo y las condiciones sociales e históricas en las que este vive que la objetividad de lo expuesto. En tal sentido, la investigación y la configuración del objeto de estudio se abordaron de una forma distinta a la perspectiva clásica y tradicional, fundamentada en la lógica del enfoque positivista, pues esta se ha tornado objetivista, reduccionista, limitada e insuficiente ante las nuevas y complejas realidades socioeducativas. Así pues, se concibe esta investigación de los procesos metacognitivos infantiles emergentes de las prácticas pedagógicas de los maestros desde una concepción dialéctica, compleja, holística, sistémica y configuracional.
Este horizonte heurístico lo sustentaron autores como Schrödinger (1967), Martínez (2014), Vivanco (2010), Unesco (2007), Morín (2004), a los que se suma la perspectiva de ciencia, tecnología y sociedad (CTS), cuyo objeto de estudio está constituido por los aspectos sociales de la ciencia y la tecnología.
En los argumentos científicos anteriores subyace un interés por reconstruir la ciencia y la actitud científica, la cual ha conducido por caminos o callejones sin salidas. Como solución a dicha encrucijada se ha planteado entonces la necesidad de rehacer la ciencia de nuevo y, por ende, la actitud científica y la contextualización de esta desde aspectos sociales y ambientales.
En particular, Beynam (1978) y Schrödinger (1967) realizan un análisis sobre la naturaleza de las ciencias en sí mismas y sus limitaciones para abordar la complejidad de los seres vivos. Desde esta perspectiva, los autores del presente trabajo se situaron epistemológicamente en nuevos fundamentos para comprender y abordar esta investigación, la cual se enmarca en las ciencias sociohumanas por cuanto su objeto de estudio posee un carácter provisional como característica básica, es decir, su valor es relativo y únicamente temporal (Martínez, 2014).
A partir de lo expresado, la noción de “entramado heurístico” puede conceptualizarse como un componente articulado a un todo, o macrocomponente denominado libro. Es decir, este entramado es un microcomponente de la investigación, en la cual se evidencia una problemática sustantiva, que brota del análisis concreto (empírico-teórico) de un segmento de la realidad social tal y como ella se revela en la práctica (Sandoval, 2002). Esto configura un problema pues la conceptualización solo puede hacerse a través del contacto directo con una realidad humana, social o cultural.
A su vez, este texto se aproxima al concepto heurístico como un rasgo característico de los seres humanos para descubrir y resolver problemas. En tal sentido, se hace énfasis en el entorno dinámico y cíclico del problema, en cuanto los investigadores se sumergen en el ejercicio de indagación, lo que permite avanzar y regresar al momento anterior como una posibilidad de reconfigurar cada paso.
Este componente aborda tensiones y discrepancias distinguidas en la realidad socioeducativa. Asimismo, se esboza el problema de investigación relatado desde su carácter contradictorio, dinámico y cambiante. En consecuencia, es ineludible sustentar los rasgos que lo integran con las suficientes claridad y rigurosidad. En este orden de ideas, la intención declarada se guía por una ruta configurativa de las realidades subjetiva e intersubjetiva como objetos legítimos de conocimiento científico: el estudio de las prácticas pedagógicas de los maestros de preescolar constituye un escenario básico de construcción, constitución y desarrollo de los procesos metacognitivos infantiles, y de los distintos planos que configuran e integran las dimensiones específicas del contexto educativo.
¿De dónde y cómo emerge el problema científico?
La investigación tiene su génesis en las reflexiones surgidas en torno al rol de los Maestros a propósito de las prácticas pedagógicas. La intuición se instaura, en el interés de este estudio por resignificar el auténtico protagonismo de los maestros en los procesos didácticos, con la finalidad de introducir dentro del currículo escolar la reflexión sobre el propio pensamiento, así como el análisis del contexto y de las necesidades e intereses de los estudiantes, en búsqueda de la formación integral y de la apropiación de saberes que les permitan a los docentes afrontar los acontecimientos desde una visión holística y configuracional.
El interés investigativo se instituye en la reconfiguración de la finalidad del proceso educativo, el cual debe dirigirse a ayudar a los estudiantes a pensar y a enseñar a aprender. Es decir, se tiene que ir fomentando en los alumnos su potencial para el aprendizaje permanente, lo cual consiste en un ejercicio de enseñanza consciente y contextualizada de la realidad. En otras palabras, el fin educativo debe ser enseñar a pensar: que el estudiante piense y reflexione para que se pueda liberar y emancipar.
Asimismo, al explorar los estudios y al hacer un análisis nacional, regional y local sobre la situación de la educación, se observan deficiencias en los procesos de enseñanza y aprendizaje pues se privilegian aprendizajes memorísticos, orientados a la fragmentación del conocimiento, lo que impide que los estudiantes realicen un diálogo entre saberes que les permita abordar de manera compleja los problemas del mundo que los rodea. De igual forma, persisten prácticas rutinarias y descontextualizadas que no aprovechan la independencia y curiosidad de los niños para explorar el mundo de la vida y sus distintas dimensiones. En últimas, el proceso de aprendizaje y de enseñanza necesita interacción constante entre los educandos, debates, diálogos, transferencias y espacios para que el aprendiz sea capaz de reconocer y autorregular sus propios aciertos y desaciertos.
Ahora, si bien esta situación reviste una preocupación constante para toda la comunidad educativa, lo cierto es que no ha sido abordada desde su complejidad. Es decir, no se han contemplado las relaciones, las interacciones y las implicaciones mutuas de los fenómenos multidimensionales, que contienen fuerzas que conducen a la diversidad y al mismo tiempo a la unidad. De manera que asumir el objeto de estudio de esta investigación desde lo complejo es concebir la relación recíproca de todas las partes que conforman un todo (Morín, 2000).
El Magdalena es uno de departamentos más preocupantes del país en la materia de educación porque sus tres índices sintéticos de calidad educativa (ISCE) no alcanzaron la meta de mejoramiento proyectada por el Ministerio de Educación Nacional. Igualmente, desde el año 2016 Santa Marta se ubica en el puesto 20 de todas las ciudades a nivel nacional. Asimismo, en el año 2017 ocupó el penúltimo lugar en las pruebas Saber2.
Los desfavorables resultados en los indicadores educativos revelan falencias en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y aunque se han realizado esfuerzos políticos, pedagógicos y didácticos para el diseño y ejecución de diversas acciones para resolver la “problemática”, aún no se han podido mejorar los resultados de forma significativa en comparación con los indicadores de los demás departamentos del país, como se evidencia en las pruebas Saber (2017) y en el ISCE (2015 y 2016).
Este panorama exige reflexionar detenidamente acerca de las posibilidades y los problemas que pueden darse alrededor del proceso de enseñanza y aprendizaje con la intención de generar un escenario favorable para optimizar las prácticas pedagógicas de los maestros. Frente a esta inquietud subyacen inevitablemente una serie de cuestionamientos, fruto de la reflexión del quehacer pedagógico, los cuales constituyen dinamizadores de la comprensión preliminar del problema:
1.¿Las prácticas pedagógicas de los maestros propician el desarrollo de aprendizajes pertinentes?
2.¿Está la escuela formando personas que enfrenten y sean capaces de asumir activamente las exigencias de los nuevos contextos y los problemas de la vida cotidiana?
3.¿Implementan las instituciones educativas un modelo pedagógico contextualizado que contribuya al desarrollo de procesos metacognitivos?
4.¿Cumplen el diseño curricular y la dinámica del proceso pedagógico de las instituciones educativas con los preceptos científicos establecidos por las ciencias de la educación?
El análisis de dichos cuestionamientos envuelve el reconocimiento de la escuela y de las prácticas que en esta se instauran, pues en este contexto el gran desafío de las prácticas pedagógicas de los maestros consiste en favorecer aprendizajes pertinentes, que contribuyan a la formación integral del sujeto y al desarrollo de habilidades para regular su propio aprendizaje. Por ello, esta iniciativa investigativa concentró su esfuerzo en acompañar a las maestras del preescolar, en un ejercicio contextualizado a las dinámicas del quehacer pedagógico cotidiano. De este modo fue posible vivir la jornada escolar en la institución educativa objeto de estudio para apoyar a estas docentes en la configuración de escenarios didácticos generadores de reflexión sobre los propios procesos cognitivos de las estudiantes, a partir de la comprensión, la planificación y el mejoramiento de las prácticas pedagógicas, hasta llegar a una acción consensuada y comprometida a través de la cual los participantes desarrollaron sus propios aprendizajes.
Este ejercicio relacional estuvo conformando por un equipo colaborativo de maestras de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta, el cual incrementó progresivamente la comprensión de la propia práctica pedagógica hasta el punto de transformarla en cuanto se interrelacionaban dialécticamente el aprendizaje colaborativo, la teoría, la práctica y la investigación mediante la acción pedagógica. A su vez, la actividad no solo consistió en la transformación de la práctica pedagógica en el aula, sino que privilegió el estatus y el empoderamiento de la identidad del docente como sujeto intelectual, sabedor y hacedor de su saber, y también de las estudiantes como sujetos activos, reflexivos y conscientes de su proceso de aprendizaje.
Problema científico
En la actualidad se confirma que el conocimiento se ha convertido en frágil, dinámico y complejo. Por ello la escuela ya no puede avalar un conocimiento invariable y permanente, como lo concebía en épocas anteriores. Estos cambios reflejan la necesidad de fortalecer, desde las prácticas pedagógicas de los maestros, la autonomía personal para aprender en distintos contextos y sortear futuras situaciones variables. En este orden de ideas, Martí (2008) asume la metacognición como “el camino para aprender a aprender” (p. 23). Desde esta perspectiva educativa, las prácticas pedagógicas de los maestros deben dirigir sus acciones a generar procesos metacognitivos en la educación inicial, pues el desarrollo temprano de estos ha venido tomando fuerza.
Las organizaciones educativas hoy por hoy son conscientes de los cambios y de los avances de la sociedad. El desarrollo económico, las nuevas formas de relaciones, la globalización de mercados, la resignificación política y los adelantos en las comunicaciones han generado la necesidad de plantear propuestas educativas acordes con esta dinámica. Sin embargo, en el quehacer pedagógico del maestro aún se perciben enseñanzas inapropiadas que no privilegian la articulación de aprendizajes contextualizados y coherentes a las demandas de la sociedad actual, dejando relegados aprendizajes esenciales para los estudiantes. Por ello es necesario precisar aquellas capacidades o aprendizajes que, de no ser fomentados, podrían colocar a los educandos en una situación de riesgo.
No se trata de establecer contenidos de manera lineal y fragmentada; la esencia radica en la generación de escenarios didácticos que medien el desarrollo de capacidades que, en la dimensión personal, exigen a cada estudiante seguir aprendiendo a lo largo de la vida, con la intención de garantizar su participación en la sociedad y de evitar la exclusión social. Es decir, el propósito debe ser propiciar la formación de un ser humano autónomo, crítico y reflexivo, capaz de resolver problemas para la vida.
Como lo ha señalado Morín (2004), la lógica disciplinar ha fragmentado los conocimientos, lo cual obstaculiza comprender la complejidad de los fenómenos. Así, si bien es evidente que el paradigma cartesiano newtoniano demostró su eficacia en la sociedad industrializada, el desarrollo del conocimiento evidencia que la realidad presenta dimensiones distintas a lo simple y lineal, ordenado y mecánico, reducido y fragmentado (Morín, 1998; Vivanco, 2010). Es decir, el paradigma de la sociedad industrializada quedó obsoleto, de forma que se presenta lo que Thomas Kuhn denomina anomalías paradigmáticas que pierden vigencia histórica y actualidad.
En virtud de los profundos avances y cambios, se requieren estudiantes con destrezas importantes en la adquisición de aprendizajes nuevos y, sobre todo, en el autoconocimiento de sus propios procesos cognitivos. Es decir, se requiere que en las aulas se estimulen procesos metacognitivos en donde el maestro sea un mediador de la construcción de la metacognición del educando, pues esta se desarrolla con la experiencia y la instrucción. En otras palabras, es posible y relevante promover la metacognición en el aula con la ayuda de los maestros, en la medida en que sus actos inciden en el desarrollo y el aprendizaje significativo de los estudiantes (Gómez, 2014).
Para enfrentar las exigencias de este siglo se debe propiciar en las aulas, desde edades tempranas, la seguridad en sí mismo y en las propias posibilidades, pues se demanda tener la capacidad de decisión para desempeñar acciones ajustadas, ante las múltiples propuestas que llegarán del medio y que cada vez serán más extensas (Beltrán, 2013). Frente a este panorama, la escuela debe convertirse en un espacio fundamental para la exploración y el desarrollo de procesos cognitivos, afectivos y axiológicos que les den a los estudiantes la posibilidad de aprender, conocer y mostrar respeto a los demás, así como de reflexionar en relación con todo aquello que los rodea.
Durante todo el periodo educativo los alumnos son sujetos activos de sus aprendizajes y de su desarrollo, y los responsables de construir su conocimiento. Con dicho fin, es preciso favorecer escenarios que posibiliten la enseñanza de procesos de indagación, reflexión y regulación de los propios aprendizajes, es decir, se deben favorecer los procesos metacognitivos en las prácticas pedagógicas de los maestros.
Concretar acciones escolares coherentes con la dinámica actual implica necesariamente hacer ajustes desde las prácticas pedagógicas para el logro de aprendizajes pertinentes, lo cual se ve materializado en un ser humano capaz de afrontar retos, asumir responsabilidades y tener claridad respecto al porqué y para qué de sus acciones. Esto es, se debe propender a hacer metacognición del propio proceso de aprendizaje y de existencia en la sociedad.
Ahora bien, a pesar de la utilidad de los procesos metacognitivos, expresada en la agenda internacional y en el interés de la comunidad científica en la primera década del siglo XXI, aún se evidencia una limitada implementación de su enseñanza en el aula a edades tempranas, pues se cree que apenas a los 8 o 10 años los niños logran desarrollar procesos metacognitivos (Veenman y Beishuizen, citados en Beltrán, 2013; Veenman y Spaans, 2005). No obstante, investigaciones recientes de Blöte, Resing, Mazer y Van (citados en Beltrán 2013) indican que, a partir de los cuatro años, si los niños reciben la ayuda de una persona adulta para orientarlos a través de preguntas orales, se evidencia la puesta en práctica de procesos metacognitivos. De igual forma, estos autores ratifican la existencia de estrategias metacognitivas en niños de cuatro años, resaltando que el problema se encuentra en la transferencia de las estrategias a otras situaciones que les resulten novedosas. Asimismo, una revisión sistemática de estudios recientes corrobora la presencia de procesos de autorregulación en niños preescolares y escolares, lo que permite identificar consistentemente aspectos metacognitivos y motivacionales del aprendizaje autorregulado en estas edades (Whitebread y Basilio, 2012).
Estos hallazgos ponen de manifiesto la problemática existente en el ámbito educativo, y el interés y la necesidad por indagar en las prácticas pedagógicas de los maestros en educación inicial. De igual forma se percibe el requerimiento de generar, desde las prácticas pedagógicas de los docentes, escenarios que les posibiliten a los educandos una mayor asimilación del desarrollo de procesos metacognitivos en edades tempranas, lo cual dará lugar a una adaptación positiva a los cambios vertiginosos que experimenta la humanidad, contribuyendo a la formación integral y pertinente de quien aprende. Lamentablemente, aunque esta situación es conocida, en el ámbito educativo, y concretamente en la educación inicial, aún persisten prácticas pedagógicas en las que no se favorecen los procesos metacognitivos a través de una mediación directa y explícita.
Un número considerable de investigaciones demuestran que los procesos metacognitivos y de autorregulación son aprendidos y enseñables. Por ejemplo, el análisis de estudios con niños de primaria realizado por Dignath, Buettner y Langfeldt (citados por Whitebread y Basilio, 2012) reveló un significativo impacto de las intervenciones dirigidas a enseñar estrategias de autorregulación a niños de estas edades. No obstante, en América Latina se presentan insuficiencias en la implementación de condiciones didácticas que favorezcan la reflexión del aprendizaje, y es así como se observan resultados desalentadores al estudiar los procesos educativos.
Es claro que las prácticas docentes que acontecen en las aulas desde cualquier nivel de educación son de gran importancia. Sin embargo, en la primera infancia estas revisten mayor prioridad dada la premisa base, esto es, al mejorar la formación inicial, se mejorarán las posteriores etapas de los aprendices y, en consecuencia, mejorará la calidad y equidad de los aprendizajes de los estudiantes en las aulas. Esto implica a su vez el mejoramiento de las prácticas de los maestros como actores esenciales en el proceso educativo (Latorre, 2003).
El hecho de que los estudiantes posean bajos desempeños escolares se puede explicar de múltiples maneras. No obstante, los resultados tan desalentadores incitan a considerar como una de las posibles razones que los resultados de la enseñanza declarativa no han sido los adecuados, pues no brinda a los estudiantes la oportunidad de tomar conciencia de sus propias concepciones de la realidad y enfrentarlos con argumentos que los desafíen. Desde esta perspectiva, Osses y Jaramillo (2008) sostienen que la incorporación a la práctica pedagógica de técnicas recomendadas para lograr que los estudiantes mejoren sus aprendizajes implica la toma de conciencia sobre sus propias concepciones, articulando la estimulación de procesos metacognitivos a los aprendices.
Lo anterior lleva a todas las personas vinculadas a este ámbito a replantear su práctica pedagógica a partir de las necesidades presentes en los contextos educativos, pues se reclaman nuevas nociones, relaciones y acciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Una alternativa es el cambio de los fundamentos pedagógicos tradicionales, cuya intención principal está en los contenidos y en la transmisión de saberes de manera arbitraria, a una mirada centrada a la configuración de conocimiento coherente con los avances científicos de las ciencias de la educación, con la dinámica del mundo actual y con el contexto social. Claramente, en este proceso dinámico de configuración del conocimiento surgen nuevos interrogantes concernientes a la mediación del maestro para generar escenarios educativos que propicien la toma de consciencia y la regulación del conocimiento en el sujeto que aprende.
De cualquier forma, este panorama debe movilizar a concebir las prácticas pedagógicas que se instituyen en las escuelas como complejas, en la medida en que los elementos constitutivos se deben configurar como un todo indisoluble. Esto es, las partes que integran este conjunto (lo cognitivo, lo afectivo, lo instrumental, lo político y lo social) son inseparables y al mismo tiempo interdependientes: el todo y las partes, las partes y el todo. Por ello se debe favorecer la articulación de procesos metacognitivos en el ámbito escolar, pues el hecho de que la sociedad contemporánea experimente un vertiginoso envejecimiento de información y tecnología le exige al maestro incorporar en su práctica el desarrollo de la reflexión, la curiosidad, la creatividad y, sobre todo, el aprender a aprender.
Lo importante no es enseñar en el sentido de la transmisión de conocimientos sin sentido, sino provocar procesos de aprendizaje, cultivar la afición al estudio y el gusto por aprender. Esto implica ejercitar la atención y la concentración, debido a que el aprendizaje es un proceso complejo que demanda esfuerzo, y los estudiantes deben estar muy conscientes de ello. Así, si bien la enseñanza de conocimientos es relevante, también lo es la habilidad para adquirirlo, regularlo y reflexionar sobre él, y esta mediación de los procesos metacognitivos desde las prácticas de los maestros es posible si se estimula en los alumnos la seguridad en sí mismos y en el potencial de sus capacidades y se propician en ellos la voluntad y el deseo de aprender.
Favorecer una didáctica metacognitiva ofrece la posibilidad de abordar desde la práctica pedagógica aprendizajes de calidad, articulados a las dinámicas actuales y al contexto educativo. En ese orden de ideas, es necesario resaltar que el rol de educar exige responsabilidad y compromiso social, en especial dadas las problemáticas presentes en materia de educación en Colombia y, específicamente, en el departamento del Magdalena. Por ejemplo, datos estadísticos del Icfes revelan que la mayoría de la población escolar en los años 2002, 2007 y 2010 obtuvieron desempeños inferiores y bajos situándose en promedios del 92%, 93% y 94% respectivamente. Para el año 2012, según el reporte y la clasificación de planteles otorgada por dicho organismo, se aprecia que el porcentaje de los resultados de los estudiantes de colegios públicos del país, en las pruebas Saber 11, es superior a la media nacional, y las escuelas oficiales de la región Caribe colombiana se ubican entre los rangos bajo, inferior y muy inferior3. La tabla 1 refleja la especificación de cada uno de los departamentos de dicha región.
Tabla 1. Desempeños de instituciones educativas oficiales, región Caribe. Pruebas Saber 11 2012

Fuente: Observatorio de Educación de la Universidad del Norte (OECC, 2013).
La información de la tabla 1 demuestra que solo un 11,78% de las instituciones educativas oficiales de la región Caribe fueron calificadas en los niveles de desempeño superior de las pruebas Saber 11, lo cual sugiere una situación de alarma frente a los procesos de enseñanza y aprendizaje en el sector educativo oficial. Asimismo, el Magdalena sobresale como uno de los departamentos con mayor porcentaje de instituciones clasificadas en los niveles inferiores en las pruebas, con un 81,82%.
Es evidente que los resultados de las pruebas Saber 11 de las instituciones educativas oficiales de la región Caribe fueron más bajos que la media nacional. Por lo tanto, es urgente cuestionarse desde el quehacer pedagógico frente a las prácticas ejecutadas a partir de los niveles educativos iniciales y en la construcción de aprendizajes para disminuir la proporción de los estudiantes que obtienen puntajes inferiores o desempeños insuficientes en las pruebas.
En el nivel de la básica primaria, en el grado 3. °, las pruebas Saber de lengua y matemáticas evidencian un panorama igual de desalentador. Tal como se muestra en la tabla 2, el departamento del Magdalena se ubica en el área de lenguaje en el rango de desempeño insuficiente, con un 69%, y en matemáticas, con un 64%, en el de desempeño mínimo.
Tabla 2. Nivel de desempeño en la prueba Saber 3. ° 2012. Áreas de lenguaje y matemáticas

Fuente: elaboración propia.
Los anteriores indicadores muestran muy bajos desempeños exclusivamente en el departamento del Magdalena. Por ello, hoy preexiste un marcado interés desde la academia y el Estado por dar explicación a este fenómeno, aunque se han acercado desde una visión simplista, que apunta a un solo factor como motivo.
Sin el deseo de situarse en una perspectiva reduccionista de ese tipo, es preciso señalar que las razones asociadas a los aspectos metacognitivos, personales, se han identificado como uno de los factores que más inciden en el bajo rendimiento descrito. En ese orden de ideas, se requiere cuestionar las prácticas pedagógicas y los resultados obtenidos por los estudiantes para poder hallar luces comprensivas frente a la articulación de las prácticas con las demandas de la sociedad actual, pues uno de los más grandes y ambiciosos objetivos de la educación debe ser propiciar la posibilidad de “aprender a aprender”, que equivale a decir que el estudiante sea capaz de realizar aprendizajes significativos, reflexivos y críticos.
Para De Corte (citado en Monereo, 2005), el camino para llegar a aprender a aprender está en que las personas adquieran capacidades metacognitivas, pues estas viabilizan el control sobre sus pensamientos y conciencia para integrar su conocimiento a las demandas concretas del mundo cambiante, donde se privilegian el manejo de la información y la capacidad de respuestas rápidas y pertinentes. Conviene preguntarse, entonces, si dentro del quehacer pedagógico del maestro se contemplan estos aspectos en la planeación y ejecución de su clase, pues la literatura científica devela cada vez más la importancia del desarrollo de aprendizajes autorregulados en la educación. En la actualidad se requieren estudiantes y profesionales capaces de afrontar retos y responsabilidades y, sobre todo, que tengan claridad frente al porqué y el para qué de sus acciones.
Es preciso recalcar que, a pesar de los recientes avances investigativos concernientes a los aportes de los procesos metacognitivos en aprendizaje de los estudiantes, no se logra evidenciar en las prácticas educativas verdaderos aprendizajes que garanticen la participación en la sociedad. Un gran número de resultados asociados a esto lo demuestran; por ejemplo, en España, Argentina y Chile, Massone y González (2003) encontraron un detrimento entre los estudiantes de educación media en el uso de todas las estrategias metacognitivas que les permiten adquirir aprendizajes significativos.
Beltrán (2013) señala que el discurso sobre los procesos metacognitivos no es una moda pasajera o una ostentación, sino que estos influyen de manera determinante en el aprendizaje. Por ello los profesores deben ser mediadores y facilitadores del aprender a aprender. No obstante, también es cierto que los estudiantes tienen múltiples falencias que les impiden ejecutar los procesos metacognitivos en función de configurar un aprendizaje significativo, aunque lo más contundente es la vigencia de diversas prácticas pedagógicas que perpetúan aprendizajes memorísticos y repetitivos, aislando la formación crítica, reflexiva y contextualizada de los estudiantes. Esto último, a su vez, se debe a la necesidad de los maestros de contemplar su quehacer pedagógico a partir del desarrollo de actividad metacognitiva.
Considerando lo anterior, la preocupación debe enfocarse en encontrar puntos de coincidencia y una verdadera congruencia entre la teoría y la práctica para favorecer los procesos metacognitivos. Esto se debe a que, en el ámbito educativo, la metacognición no se ha puesto aún en un verdadero servicio de uso, pues no se ha conectado explícitamente con una de sus finalidades primordiales, como lo es el aprender a aprender. Los aportes empíricos mostrados estiman lo conveniente de profundizar en el tema de la metacognición a fin de explorar la posibilidad de construir, a través de ella, un puente entre el conocimiento cotidiano y el conocimiento científico (Osses y Jaramillo, 2008).
Ahora bien, teniendo presente este escenario, se privilegia la necesidad de comprender las prácticas pedagógicas que desarrollan los docentes en las instituciones educativas, así como los procesos metacognitivos que se generan en los estudiantes a partir de dichas prácticas como una problemática real en nuestro contexto. Esta inquietud incita a la reflexión —no solo individual, sino colectiva— del quehacer pedagógico. Por tanto, en el marco de la investigación descrita en este libro, fue pertinente para las maestras del preescolar la introspección crítica del conjunto de problemas que se generan en la práctica de la enseñanza y de las propias concepciones sobre práctica pedagógica. De este modo, el quehacer pedagógico se convirtió en un trabajo creativo de investigación, acción-configuración e innovación. En consecuencia, se ejecutaron procesos de autorreflexión y de metacognición que sirvieron para deconstruir, reconstruir y construir escenarios de enseñanza y aprendizaje, con el fin de dinamizar y aportar experiencias significativas para las estudiantes, las maestras y la investigadora.
Todo lo expuesto hasta el momento problematiza el quehacer pedagógico del docente, quien, desde su cotidianidad, se formula constantemente interrogantes sobre el desarrollo de sus prácticas y las mejoras de estas. Así pues, partiendo de las anteriores manifestaciones y de los argumentos empíricos, teóricos, ontológicos y epistemológicos, se instaura la necesidad imprescindible de estudiar a profundidad los procesos metacognitivos infantiles emergentes de las prácticas pedagógicas de los maestros y los escenarios didácticos que podrían favorecer la emergencia de dichos procesos en la educación inicial. De esta forma surge un problema que requiere ser abordado científicamente: ¿cómo se podrían favorecer los procesos metacognitivos en las niñas desde las prácticas pedagógicas de los maestros de transición de la IED Escuela Normal Superior María Auxiliadora? Esta es una pregunta que orienta hacia procesos dialécticos, por cuanto es preciso hacer un análisis en torno a las categorías configurativas de los procesos metacognitivos y los rasgos de estos en las estudiantes, a la luz de las prácticas pedagógicas que realizan las maestras. Así pues, el distrito de Santa Marta constituye un referente local para la ejecución de la presente investigación, reconociendo la crisis de la calidad de la educación en Colombia, y específicamente en la región Caribe. “Como todo modelo educativo implica un modelo de dirección, formativo complementario y de articulación con el contexto, se entiende que todos ellos se encuentran en crisis, es decir, perdieron vigencia histórica y pertinencia” (Romero, 2007, p. 45).
Con base en las anteriores consideraciones, surge la necesidad de realizar un abordaje científico en el afán de ajustarse a las problemáticas que reiterativamente afectan los procesos que se jalonan desde las prácticas pedagógicas de los maestros. La tarea, sin embargo, no es fácil; constituye un verdadero reto lograr el tránsito de procesos rutinarios, estáticos, hacia procesos dinámicos y complejos que revitalizan el quehacer pedagógico de los maestros en pro del desarrollo metacognitivo a edades tempranas.
De tal manera, abordar este problema científico requiere dar respuestas previas a los siguientes subproblemas o preguntas científicas problematizadoras: ¿cómo conciben y desarrollan los maestros de transición la práctica pedagógica?, ¿qué procesos metacognitivos de las niñas de transición emergen de las prácticas pedagógicas de los maestros?, ¿cuáles son los rasgos caracterológicos de los procesos metacognitivos de las niñas generados a partir de las prácticas pedagógicas de los maestros de transición? Bajo esta perspectiva, el abordaje del problema se podría esquematizar a partir las principales categorías de análisis de la investigación configuradas en una red de relaciones sistémicas (figura 1).
Figura 1. Configuración de las categorías de análisis en el problema de investigación

Fuente: elaboración propia.
Es evidente que estas preguntas configuran un problema científico de investigación de carácter social; por tanto, la realidad por analizar es concebida en relación con los sujetos que la viven y la construyen: en este caso los estudiantes, los maestros, el contexto, la escuela y la persona que investiga.
Cabe aclarar que esta configuración heurística del problema le apunta a un abordaje investigativo no reduccionista que, al ocuparse de un objeto de estudio humano, se reviste de un carácter complejo pues “a diferencia de las ciencias de la naturaleza, las ciencias humanas establecen una relación ‘sujeto-objeto’ con sus objetos” (Giddens, citado en Chantal, 2002). Con esta premisa, la comprensión del problema se enfocó desde una perspectiva subjetiva debido a que los fenómenos humanos siempre ponen en juego experiencia, valores, intencionalidades y significados. En virtud de ello, se considera que para la producción de conocimiento en este tipo investigación son fundamentales las categorías: subjetividad, intersubjetividad, vida cotidiana y consenso. En este sentido, el libro contiene intencionalidades epistemológicas expresadas en una finalidad científica, en correspondencia con el problema de investigación, e intenciones investigativas, derivadas de las preguntas científicas problematizadoras.
Sentidos y significados del objeto de estudio
La acción investigativa cobra sentido porque renuncia a la resignificación didáctica desde formas de enseñanza que atrapan y constriñen al maestro, impidiendo el desarrollo de la reflexión sobre el conocimiento y limitando la enseñanza a una actividad instrumental y repetitiva. De tal manera, este trabajo adopta una perspectiva de espacio dialógico, sistémico, contextual y relacional que concibe al maestro desde su identidad intelectual y como sujeto de saber y poder. Asimismo, se tiene presente que la pedagogía le otorga la identidad intelectual al maestro, y la didáctica lo sitúa en relación con cada saber, dándole herramientas para el trabajo cotidiano en su práctica pedagógica.
El tejido de significación en este libro permitió comprender las prácticas pedagógicas de los maestros en el entramado epistémico. Para ello era preciso asumir intenciones interpretativas y emancipadoras en búsqueda de transformar el quehacer pedagógico mismo. En consecuencia, el ejercicio hermenéutico se subraya como fundamental dentro de esta investigación para llegar a comprender y a postular el significado y el sentido de la acción pedagógica y didáctica de los actores sociales que se convirtieron en autores y constructores de saber pedagógico.
Los sentidos y significados sociales construidos por la comunidad educativa develan notorias frustraciones, preocupaciones y cansancio por los resultados de los estudiantes en los procesos de aprendizaje. Esto movilizó e interpeló constantemente el rol de los investigadores como docentes con el fin de emprender acciones que transformaran la realidad contextual, donde resultaba evidente la necesidad de replantear y desnaturalizar tanto los tradicionales paradigmas pedagógicos como las prácticas mismas. La aspiración, entonces, fue resignificar el proceso didáctico a partir de la valoración previa de la práctica y generar ambientes de aprendizajes que promuevan la emergencia de procesos en los que se privilegien la consciencia y la autorregulación del sujeto que aprende y enseña.
La situación educativa en el departamento del Magdalena, y específicamente en el distrito de Santa Marta, ha sido analizada desde diferentes perspectivas, pero sigue siendo un problema novedoso y factible de investigar ya que hasta ahora no se han emprendido estudios de revisión consciente de la propia práctica pedagógica que estimulen la metacognición. En ese sentido, también es importante observar que, si bien la preocupación por los resultados de estas pruebas ha llevado a los maestros, las instituciones educativas y las entidades estatales a identificar soluciones y mejorar los resultados, hasta el momento no se han gestado iniciativas que incorporen las voces de los actores sociales involucrados. Así las cosas, esta investigación cobra importancia en tanto plantea la necesidad de comprender la práctica pedagógica desde la participación de los actores sociales, entender el constructo teórico de la metacognición y construir escenarios didácticos para su estimulación.
La relevancia de este estudio se sustenta además por la complejidad del mundo actual, dado que incluye la incertidumbre y el reconocimiento de lo irreductible (Morín, 1998). Se trata de una realidad que vivimos definida por las múltiples interconexiones entre aspectos físicos, biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, los cuales son mutuamente interdependientes. Por ello, para afrontar los procesos educativos se requiere una perspectiva integradora, holística, sistémica, configuracional, que no vislumbre visiones reduccionistas de los procesos de enseñanza y aprendizaje ni de las diversas ciencias involucradas en este proceso, las cuales no pueden tomarse de manera aislada.
Según esta dinámica propuesta, se requiere propiciar escenarios didácticos que promuevan no tanto la repetición de respuesta, sino la capacidad de cuestionar y cuestionarse, de hacer preguntas que estimulen la apertura del pensamiento divergente. La pregunta es, de hecho, un recurso que permite ayudar a los estudiantes a entender lo que sucede cuando aprenden a fin de tomar consciencia de sus propios procesos cognitivos (Pérez, 1998).
En la actualidad numerosas investigaciones en el ámbito de la psicología y la pedagogía estudian la metacognición y su aplicación a la educación, concediendo importancia a la transferencia de estos aspectos teóricos al campo educativo (Hacker, citado en Macías, Mazzitelli, Maturano, 2007). Estos tienen una extraordinaria importancia y constituyen una oportunidad indispensable para construir conocimiento significativo y disminuir los bajos desempeños académicos. Por consiguiente, una de las metas de la escuela debe ser ayudar a los estudiantes a convertirse en aprendices autónomos.
Abordar una investigación científica sobre procesos metacognitivos infantiles emergentes de las prácticas pedagógicas de los maestros se vuelve preponderante en la medida en que ofrece una conceptualización holística y una caracterización configuracional del objeto de estudio en la educación inicial. Por ello se requiere que los maestros, mediante la reflexión de la práctica pedagógica, contemplen e instauren la necesidad de vincular dichos procesos a la planeación, la ejecución y la evaluación de los procesos enseñanza y aprendizaje.
De acuerdo con lo planteado, el interés de abordar esta temática parte de lo innovador que resulta investigar sobre los procesos metacognitivos implícitos en las actividades que realizan las niñas en el preescolar. A esto se suma la relevancia social del estudio, pues son pocos los aportes académicos que valoran el conocimiento que los sujetos tienen sobre sus propios procesos cognitivos a partir de metodologías de participación de los niños en contextos naturales, o llevando a cabo tareas lúdicas apropiadas para su nivel de desarrollo. Asimismo, esta investigación trasciende en tanto da lugar a diseñar, colectivamente con los maestros, escenarios didácticos para apoyar y fomentar los procesos metacognitivos de los niños en los primeros años de escolaridad, con la esperanza de hacer una contribución al quehacer pedagógico de los maestros y facilitar el aprendizaje de los niños pequeños al ayudarlos a ser aprendices independientes, con habilidades metacognitivas. De forma similar, a pesar de la enorme repercusión que tiene la metacognición en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, son pocas las investigaciones realizadas en Colombia en las edades contempladas en este libro. Por tanto, el estudio de esta temática en esta población constituye un aporte epistémico al saber disciplinar.
En dicho orden de ideas, este estudio parte del interés investigativo y de la riqueza disciplinar que este aporta, motivando a reconocer situaciones problemas de los contextos circundantes. También se destaca la relevancia de concebir el abordaje investigativo desde una postura compleja que se orienta a la construcción de conocimiento científico. De esta forma, se propone asumir el rol de enseñar como un quehacer que requiere la implementación de procesos de investigación por parte del maestro, evidenciando el compromiso del educador con la realidad de su entorno, de la región y del país.
Visto desde este horizonte, la presente investigación beneficia a la comunidad científica local y a los agentes educativos en general al permitirles comprender las conceptualizaciones sobre metacognición y su influencia en el aprendizaje de los niños y niñas de la institución educativa objeto de estudio. Del mismo modo, la ejecución de este estudio busca aportar al campo científico y a la construcción de conocimiento epistémico a partir de la valoración de las prácticas pedagógicas y del fundamento epistemológico en las que se instauran.
Esta investigación de procesos metacognitivos adquiere un eje esencial en el ámbito del aprendizaje y la enseñanza escolar debido a que estos incrementan la eficacia del rendimiento académico de los estudiantes. Por tanto, las prácticas pedagógicas de los maestros deberían generar dichos procesos, los cuales deberían a su vez instaurarse como un elemento del currículo escolar. Ello no quiere decir que la metacognición es la panacea para solucionar todos los problemas escolares, pero la comprensión de los procesos de pensamiento implicados en el aprendizaje de diversas áreas y la estimulación reflexiva por parte de los estudiantes sobre el propio aprendizaje es una estrategia relevante para la enseñanza en mano de los maestros (Jiménez, 2004).
Este libro encuentra sentido también a partir de la preeminencia que reviste el desarrollo en la primera infancia con respecto a la formación de la inteligencia, la personalidad y el comportamiento social. Los informes de Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia de la Unicef determinan que existe un gran conglomerado de hallazgos en investigaciones en los campos de la antropología, la psicología del desarrollo, la medicina, la sociología y la educación que destacan la importancia de los procesos metacognitivos en la educación inicial pues en este período de la vida del ser humano se logran las mayores ventajas en materia de aprendizaje debido a la maleabilidad cerebral, de riqueza sináptica, y a las diversas interacciones en el contexto.
De igual forma, como miembros de una comunidad educativa y científica, es menester comprender profundamente estos temas y tratar de darles solución a las problemáticas anteriormente presentadas, como oportunidades de desarrollo social y humano. De ahí que esta investigación resulte claramente útil para construir conocimiento científico que sirva de referencia a autoridades y profesores, así como a los responsables del diseño de políticas públicas, tomando en cuenta las propuestas que aquí se pretende desarrollar en el ámbito educativo, en concordancia con la intención científica de configurar escenarios didácticos que favorezcan la emergencia de procesos metacognitivos como una estrategia que posibilite el mejoramiento del proceso de aprendizaje de los estudiantes desde el preescolar.
En síntesis, esta propuesta es relevante para la sociedad colombiana ya que la educación es esencial para el desarrollo de un país, principalmente para los llamados países subdesarrollados o en vías de desarrollo, los cuales presentan una desventaja significativa en materia económica. En este orden de ideas, el sistema escolar debe apuntar a generar espacios en los cuales se posibiliten la reflexión y la construcción de modos de actuación coherentes a las dinámicas del contexto actual, para lograr así instituciones educativas flexibles, que respondan a las exigencias de los contextos y a los objetivos de formación necesarios para construir una sociedad con individuos responsables, éticos y con capacidad de transformar sus realidades.
Partiendo de los significados y sentidos expresados, se evidencia la importancia del rol de los maestros en la sociedad, pues son indispensables en la formación de los niños, adolescentes y adultos de cada país. En este sentido, se debe hacer una lectura crítica del contexto sociocultural, privilegiando la intención de educar para construir una mejor convivencia para todos y todas. En virtud a esto, se requiere un esfuerzo mancomunado de la comunidad educativa para establecer una política educativa y unas prácticas pedagógicas que reconozcan la diversidad y para trabajar con estrategias acordes con las diferencias culturales. En definitiva, se trata de comprender que todos tienen la necesidad de ser respetados en nuestra cultura, conducta que se logra solo a través de la toma de consciencia y del respeto a esa diversidad mediante escenarios de diálogos en los que participen todos y todas.
En líneas generales, se puede argumentar que razonar en la acción pedagógica de los maestros no es tarea fácil; implica un trabajo arduo, dedicado y con herramientas teóricas completamente claras que permitan aproximarse a un referente establecido y que sirva de base al docente para desarrollar su quehacer pedagógico. Por tal razón es indispensable saber si el maestro, dentro de su labor, implementa prácticas pedagógicas específicas que posibiliten la emergencia de procesos metacognitivos. Para esto es necesario realizar un estudio investigativo centrado en dichos procesos y en las prácticas pedagógicas que los generan.
Para finalizar, metodológicamente, este estudio está argumentado y sustentado con referentes teóricos y contextuales desde el fundamento crítico-social y desde el método de IAC. Así, este estudio visiona servir a educadores y futuros maestros como apoyo y base para desarrollar nuevas investigaciones relacionadas al tema.
La novedad científica del libro se enmarca en la posibilidad de caracterizar los procesos metacognitivos que emergen de las prácticas pedagógicas de los docentes, así como de constatar el tipo de práctica pedagógica que subyace en la institución educativa donde se realizó la investigación.
En concordancia con los cuestionamientos planteados, se formularon unas intenciones investigativas, y de ahí surgió el interés por indagar sobre los procesos metacognitivos emergentes de las prácticas pedagógicas de los profesores. Esto se dio como fruto de los constantes procesos de reflexión del quehacer docente y la preocupación que ha existido por parte de los maestros de educación preescolar y primaria y de las autoridades educativas por propiciar que los estudiantes puedan ser los protagonistas de su propio aprendizaje mediante la construcción de su conocimiento de una manera consciente y reflexiva.
Como se aprecia, el proceso investigativo aquí descrito se orienta a partir de la intención de configurar, de manera colectiva y a partir de la valoración previa de las prácticas pedagógicas de los maestros de transición, los escenarios didácticos que favorecen la emergencia de los procesos metacognitivos infantiles en las estudiantes de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora.
El desarrollo del libro arroja luces a su vez sobre la práctica pedagógica de los maestros de transición de la Escuela Normal Superior María Auxiliadora, así como sobre el desarrollo de acciones didácticas conducentes a la emergencia de procesos metacognitivos. También se encamina a develar los sentidos y significados que estos docentes les asignan a sus prácticas pedagógicas con el fin de indagar el grado de planificación de mediación de la actividad metacognitiva. Por último, el contenido de esta obra logra caracterizar los procesos metacognitivos de las niñas de transición que emergen de las prácticas pedagógicas de los maestros.
La tabla 3 presenta la articulación entre las intenciones investigativas y la finalidad científica estableciendo una relación entre las preguntas científicas problematizadoras, la pregunta problema y la coherencia entre el problema científico y las intencionalidades.
Tabla 3. Relaciones entre el problema científico y las intencionalidades epistemológicas

Fuente: elaboración propia.
Es necesario destacar que estas intenciones llevaron a asumir un enfoque científico en la investigación, sustentado en el paradigma crítico-social. Asimismo, como método de investigación se empleó la acción configurativa, una ruta que proporciona una respuesta a los límites identificados al abordar los procesos metacognitivos infantiles que han sido reducidos solo a la concepción cognitiva, dejando de lado el carácter sistémico, relacional, configurativo y holístico de la metacognición. Del mismo modo, se consideró relevante involucrar a los maestros en la construcción colectiva del conocimiento, ya que ellos constituyen un componente activo y dinamizador del entorno educativo. Precisamente, en el apartado siguiente se especifican estos aspectos y se caracterizan los eslabones del proceso investigativo, así como las acciones de recolección de información y los instrumentos científicos.
En síntesis, la presente investigación se diseñó con el fin de involucrar a los maestros, a través del diálogo continuo, en un proceso de reflexión de su práctica pedagógica que orienta la comprensión del contexto en el cual se encuentran inmersos. De este modo se pudieron identificar distintas problemáticas que se vivencian en la cotidianidad del ambiente escolar, específicamente en la práctica pedagógica y, con base en ello, brindar las soluciones pertinentes de manera colectiva.
2. Tomado de: https://www.calidadeducativasm.com/resultado-las-pruebas-saber/.
3. Tomado de: https://es.scribd.com/document/262453167/ Estado-de-La-Educacion-en-el-Caribe-colombiano-2011-2013.
Capítulo 2
Entramado metodológico
En este entramado se exhiben las particularidades metodológicas primordiales de la investigación y las disposiciones asumidas para definirlas. Para ello, se han organizado desde un principio configuracional. Esta aproximación metodológica se inscribe en el paradigma crítico-social, buscando establecer entramados conceptuales y empíricos donde no hay componentes, ni partes, sino procesos y subprocesos que se van relacionando entre sí. Eso es lo que en esta investigación se denomina “principio configuracional”, a partir del cual Habermas (citado en Ortiz, 2013a) considera las realidades socioeducativas como holísticas, globales e integradoras. De ahí que la ciencia se oriente a comprender a los sujetos en su propio contexto de convivencia, y no solo a incrementar el conocimiento.
Para lograr las intenciones trazadas, se consideró pertinente hacer un acercamiento comprensivo al contexto educativo a partir de la participación de los actores sociales. En este sentido, se admite un gran interés en la mejora de la práctica pedagógica mediante la implicación y formación de los maestros a través del análisis y la reflexión de su propia actuación.
A continuación, se presenta el entramado metodológico, en el que se asumió una concepción configuracional como principio integrador de los referentes epistemológicos del paradigma crítico-social. Este proceso se efectuó teniendo en cuenta el análisis ontológico, epistémico, heurístico y teleológico del objeto de estudio, desarrollado en el entramado anterior. El enfoque crítico-social elegido permitió configurar como método la acción configurativa, en la que se integran los postulados de Elliott (1990), Carr y Kemmis (1988), Kemmis y McTaggart (1988), Pérez (1994) y Ortiz (2013b).
El sendero descrito hizo posible entender los elementos que conforman el objeto de estudio presentándolos de manera progresiva, es decir, no se tomaron procesos aislados ni aislables, sino como unidades que tienen múltiples relaciones con otras, con las cuales se forman sistemas dinámicos teleológicos. Lo esencial de esta fusión metodológica es el reconocimiento de la construcción colectiva y crítica del conocimiento de forma configurativa, entendiendo “configuraciones” como sistemas complejos con gran interacción, que pueden transformarse colectivamente, diferenciarse progresivamente, autorregularse, reproducirse y, sobre todo, conservar su red de relaciones (Ortiz, 2013a).
En virtud a lo expuesto, en busca de construir de manera colectiva escenarios didácticos que favorecieran los procesos metacognitivos en las prácticas pedagógicas de los maestros de preescolar, se tomó la acción configurativa como carta de navegación de cara a la construcción del conocimiento y saber pedagógico. Este se despliega mediante los eslabones del proceso investigativo, es decir, cada paso vivido en esta investigación, que se materializó en la aplicación de estrategias de recolección de información y de instrumentos científicos. A continuación, se presentan algunos referentes epistemológicos para el proyecto.
Referentes epistemológicos
El paradigma que direccionó el proceso investigativo fue el crítico-social, asumido en coherencia con la intención central de la investigación y en franca comunicación con el interés cognoscitivo emancipador, que tiene como finalidad promover las transformaciones sociales con base en la filosofía crítica de la escuela Frankfurt, en la teoría sociocrítica de Habermas (1988), Carr y Kemmis (1988), entre otros.
La meta de plantear escenarios didácticos que favorezcan los procesos metacognitivos parte de la concepción de que el conocimiento no es producto de una mente ajena a la cotidianidad; se construye con base en intereses que se han ido desarrollando a partir de las necesidades naturales de los actores, generadas por condiciones históricas sociales (Habermas, 1988). Por ello, el paradigma seleccionado resultó relevante en esta investigación, ya que permite un acercamiento a la realidad social de manera dinámica e intersubjetiva, dando lugar a la elaboración de conocimientos incorporando de forma coherente el compromiso social de emancipación, el rol protagónico y la colaboración de los actores sociales.
Esta propuesta se entrelaza a partir de los anteriores fundamentos en busca de respuestas a un problema específico presente en los procesos de enseñanza y aprendizaje, con la participación de sus miembros. Se puede aseverar que este proceso se basa en la ciencia de la acción, de modo que la participación y la reflexión con los otros son la esencia de una transformación de la realidad a partir de una perspectiva configuracional.
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