Read the book: «Fragmentos de la comedia media»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 361


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de esta obra ha sido revisada por LUIS M. MACÍA APARICIO .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

López de Hoyos, 141, Madrid, 2007.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO438

ISBN 9788424937355

INTRODUCCIÓN
1. COMEDIA MEDIA:
CONCEPTO, CRONOLOGÍA, FRAGMENTOS Y FUENTES

Con el nombre de «Comedia Media» se designa aquel período de este género griego que transcurre entre las últimas obras de Aristófanes, con quien acaba la «Comedia Antigua», y la llamada «Comedia Nueva», entre cuyos poetas destaca Menandro.

Para acotar los límites cronológicos de la Comedia Media aplicamos varios criterios. Como fecha convencional de su inicio se toma el 404 a. C., año del final de la Guerra del Peloponeso, cuyas consecuencias en la historia política y social de Grecia fueron importantísimas y tuvieron un reflejo enorme también en la evolución de la literatura griega. Otros estudiosos redondean la fecha y la hacen coincidir con el inicio del siglo IV a. C., sin que nos evitemos, en cualquier caso, la cuestión de la transición de una etapa a otra de la comedia ática 1 .

Según un criterio histórico, el final de la Comedia Media se hace coincidir con la fecha de la batalla de Queronea (338 a. C.), tan decisiva para la historia de los griegos, o con el comienzo del reinado de Alejandro Magno dos años más tarde 2 . Según un criterio literario, con la aparición en el 321-320 a. C. de Menandro, el mejor conocido de los poetas de la Comedia Nueva. Dejando de lado tales precisiones, podemos decir, con Arnott 3 , que las últimas comedias de los poetas de la Mésē se representaron antes de los últimos treinta o veinte años del siglo IV a. C.

Durante el período de la Comedia Media la producción dramática en Atenas fue especialmente intensa. Tragedia y comedia siguieron, sin embargo, caminos diversos. Mientras los tres grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides, habían agotado las posibilidades de su género, la comedia experimentó una evolución que se adaptaba y respondía a las nuevas tendencias literarias y estéticas de una sociedad que asistía a la decadencia y disolución progresivas de la polis, al tiempo que se encaminaba al nuevo sistema de valores del mundo helenístico.

Podemos incluir en la Comedia Media las dos últimas obras conservadas completas de Aristófanes, Las asambleístas (391 a. C.) y Pluto (388 a. C.), así como los fragmentos de Cócalo y Eolosicón , las dos últimas comedias aristofánicas; y ello no sólo por cuestión de cronología, sino sobre todo porque reflejan ya un nuevo modelo de comedia, cuyos temas y forma se alejan de la producción aristofánica previa y se aproximan a la de los poetas cómicos posteriores 4 . Asimismo, otros poetas que representaron algunas de sus comedias después del 400 a. C. y, por tanto, deberían ser incluidos cronológicamente entre los poetas de la Mésē son asignados por la tradición a la Comedia Antigua por los mismos criterios que hacen de Aristófanes el mejor representante de ésta. Sin embargo, los títulos y fragmentos de algunos poetas cómicos incluidos en la Comedia Antigua, como Platón o Teopompo, nos resultan de gran utilidad para intentar reconstruir la evolución de la comedia griega en los últimos años del siglo V y los primeros del IV a. C 5 .

Anaxándrides, Filetero, Eubulo y Efipo constituyen la primera generación de poetas asignados a la Comedia Media. Su período de producción se sitúa a partir del 480 a. C., y más de la mitad de sus títulos conservados permiten suponer argumentos mitológicos. En el otro extremo, la carrera de Alexis, que se extendió hasta la década del 270 a. C., y una parte no reducida de cuyas obras puede datarse después del 320 a. C., supone el ejemplo más significativo de transición: sus personajes, tipos, escenas y situaciones prefiguran ya el material que la Comedia Nueva utilizará con normalidad.

Los criterios que nos permiten incluir a los poetas cómicos en una u otra de las etapas de la comedia griega son, pues, de diversa índole. Las fuentes de los fragmentos o las noticias antiguas sobre los poetas añaden a veces, junto al nombre del cómico, su pertenencia a la Comedia Antigua, Media o Nueva. En ocasiones, los fragmentos incluyen alguna alusión histórica o biográfica que nos permite datar la comedia a la que pertenecen los versos. Un criterio más subjetivo, pero a veces el único posible, es el del contenido de los fragmentos o los títulos de las comedias, que permiten adivinar una temática general a partir de la cual incluir a un poeta en una época determinada.

Completan nuestro conocimiento de la Comedia Media, sobre todo de sus posibles argumentos y escenas, las adaptaciones que realizaron los poetas latinos de la palliata . Así, entre las comedias de Plauto, El persa nos recuerda el gran número de gentilicios en singular o plural que constituyen títulos de comedias de poetas de la Mésē; comedia de intriga, su modelo pertenecería a los últimos años de esta etapa de la comedia griega 6 . El modelo de Anfitrión correspondería a un estadio en el desarrollo de la comedia mitológica 7 . Sobre el original griego de El cartaginesito , algunos han concluido que el modelo griego pudo ser no sólo Menandro, sino también Alexis. También pueden albergarse dudas sobre los posibles modelos de la Comedia Media para Pséudolo y Los Menecmos . En cualquier caso, la técnica de la contaminatio utilizada por los autores de la palliata impone una especial precaución sobre la fidelidad a los modelos.

De la intensa actividad de los poetas cómicos de este período dan cuenta los numerosos títulos conservados, así como las noticias de representaciones que conocemos, principalmente, a través de la Suda . Sin embargo, hemos de conformarnos con leer una parte mínima y fragmentaria de tan abundante producción.

En nuestra traducción se recogen 1.336 fragmentos de 45 poetas que hemos asignado a este período. El número de fragmentos conservados de cada autor varía considerablemente. Con mucho, Alexis y Antífanes son los autores de quienes conservamos un mayor número de fragmentos (342 y 327, respectivamente); les siguen Eubulo, poeta de los primeros años de la Comedia Media, con 150, y su coetáneo Anaxándrides, con 82. De los 49 fragmentos de Anfis, los 42 de Timocles y los 40 de Nicóstrato podemos extraer algunas conclusiones significativas sobre la relevancia de estos poetas en el conjunto de la Mésē; de otros, finalmente, como Augeas y Sosipo, no conservamos ni un solo verso.

Merece especial atención la consideración de las fuentes de los fragmentos conservados, pues casi en su totalidad son de transmisión indirecta, es decir, se trata de versos recogidos por autores de la Antigüedad tardía o estudiosos de época medieval. Así, debemos tener en cuenta que quienes nos han proporcionado noticias sobre autores, títulos y pasajes de comedias de esta época utilizaron el material que tenían a su alcance según y en función de sus intereses como anticuarios, historiadores del pensamiento o lexicógrafos. Este hecho puede, sin duda, distorsionar o determinar nuestro conocimiento parcial y fragmentario de la comedia de esta época; pero invirtiendo el mismo argumento, podemos decir que, si las fuentes encontraron en las comedias de esta época un valioso material para ilustrar sus disquisiciones literarias, filosóficas o lingüísticas, fue porque en ellas se daban temas y motivos adecuados a éstas.

A Ateneo de Náucratis (II-III d. C.) debemos tres cuartas partes de los fragmentos conservados de la Mésē . Para ilustrar su Banquete de los eruditos 8 , obra de estilo difuso y asunto heterogéneo, especie de enciclopedia simposial y libro de gastronomía, se sirvió de numerosos versos de poetas cómicos, especialmente de la Comedia Media, que tratan de temas y motivos propios no sólo del simposio o reunión de bebedores y del buen —o mal— yantar, sino de la vida social de la Atenas de la época, por la que desfilan parásitos, pedantes, aduladores y heteras. No podemos considerar mera casualidad la frecuencia con la que Ateneo recurre a los poetas de la Comedia Media, más que a ninguna otra de las etapas de la comedia griega, pero tampoco podemos ignorar la tarea selectiva de tan importante fuente.

A Juan Estobeo (V d. C.) se debe una recopilación de textos en prosa y verso, concebida para la instrucción de su hijo Septimio. De los libros II, III y IV, que tratan de cuestiones éticas, proceden las máximas y aforismos que constituyen una quinta parte de los fragmentos conservados, cuyo tono moralizador queda aislado del contexto cómico.

La Comedia Media proporcionó un valioso material a Diógenes Laercio (III d. C.), cuyas Vidas de los filósofos se centran más en las vidas y anécdotas de éstos que en los sistemas filosóficos de que son responsables. Otros fragmentos, unas veces de carácter moralizador y otras simplemente de tono práctico, han llegado a nosotros gracias al autor cristiano Clemente de Alejandría (II-III d. C.), quien ilustra con ellos sus obras Protréptico, Pedagogo y Strómata .

Otras fuentes son menos interesantes desde el punto de vista de su contenido literario. Los escolios ilustran puntualmente con una referencia a los poetas de la Mésē un determinado pasaje de la literatura griega, e incluso latina. Finalmente, un buen número de usos léxicos son incluidos en las recopilaciones de los lexicógrafos. Entre éstos, Pólux (II d. C.) es autor de un Onomasticón , un catálogo de términos ordenado por temas. Otras alusiones al uso de determinado término en un poeta de la Comedia Media proceden del Lexicón de Focio, patriarca de Constantinopla (IX d. C.). El léxico de la Suda (X d. C.) nos proporciona noticias de los poetas cómicos, pero su valor para el corpus de fragmentos es muy poco significativo. En los Anecdota Graeca (1814-1821) de Immanuel Bekker se recogen, entre otros muchos autores y obras, fragmentos y noticias también de la Mésē 9 .

2. LA MÉSĒ EN LA EVOLUCIÓN DE LA COMEDIA GRIEGA

El concepto de «Comedia Media», operativo y significativo, ha sido, sin embargo, objeto de polémica entre los historiadores de la literatura griega: algunos consideran tan sólo dos grandes etapas en la comedia griega, una «Antigua», cuyo máximo representante es Aristófanes, y una «Nueva», en la que destaca Menandro; otros, en cambio, distinguen una tercera etapa, la «Comedia Media», que daría cuenta justamente de la evolución entre «Antigua» y «Nueva».

Fielitz 10 , en la segunda mitad del siglo XIX , inició tal polémica. Para él, la tripartición no sería anterior a la época de Adriano, como vienen a demostrar los testimonios de autores anteriores y posteriores al emperador romano (76-138) 11 . Considerando, pues, un asunto más tardío la tripartición, editores como Kock agruparon los fragmentos cómicos en sólo dos grupos, «Comedia Antigua» y «Comedia Nueva». En cambio Koerte 12 defendió que la triple división de la comedia griega procedía ya de época helenística y fue aceptada por los autores de época imperial 13 . Wilamowitz 14 también sostuvo la existencia de una tripartición de la comedia griega desde época helenística y justificaba la división bipartita por la tradición peripatética, fiel a las indicaciones del maestro; en efecto, Aristóteles (384-322 a. C.) no pudo conocer, por razones meramente cronológicas, lo que hoy entendemos por Comedia Nueva.

El problema no se reduce a una cuestión meramente nominalista. Se trataba, en último término, de encontrar elementos definitorios de la denominada «Comedia Media». Sobre ello también se han vertido opiniones muy divergentes: para Wilamowitz 15 , la clasificación de las etapas de la historia de la comedia griega era, en origen, sólo intelectiva y no temporal: Platón y Alexis, poetas cuya producción coincide en parte con el tiempo de la Comedia Antigua y Nueva respectivamente, se contaban entre los autores de la Media. Para Legrand 16 , en cambio, desde el principio ambos criterios —el cronológico y el intelectivo—, se conjugaron; es decir, junto al criterio cronológico, se tuvieron en cuenta los títulos y argumentos de las comedias, así como la estructura y la forma de las mismas 17 .

Para Pfeiffer 18 , se trata de una doble e irreducible división, bipartita y tripartita: la primera fundada en criterios de lengua y defendida por la escuela de Pérgamo, y la segunda basada en criterios de contenido y procedente de la escuela de Alejandría.

Fue Rostagni 19 , sin embargo, quien dio una explicación más satisfactoria de esta divergencia en la división en etapas de la comedia griega: tal partición, aunque originariamente única, oscilaba, de manera que fue unas veces bipartita y otras tripartita, de acuerdo con la misma evolución del género dramático. El punto de partida de esta división originariamente única es Aristóteles, que establece una distinción entre «comedias primitivas» (tôn palaiôn) y «comedias más recientes» (tôn kainôn) . Las primeras, marcadas por el uso de la invectiva personal y la obscenidad, son afines a las maneras de los yambógrafos; las segundas se caracterizan por la tendencia al argumento general y la alusión irónica 20 . Lo «nuevo» se define, pues, por un triple proceso, racional, moral y lingüístico, y se daría ya, desde la perspectiva del Estagirita, en lo que consideramos todavía Comedia Antigua: en Crates y en las últimas comedias de Aristófanes, como Pluto . Sin embargo, esta diferenciación de un nuevo modelo de comedia apunta en realidad a Menandro (342/1-293/89 a. C.), a quien naturalmente Aristóteles no conoció.

Quien sí conoció la comedia de Menandro fue Teofrasto (c. 370-288/5 a. C.). Para este discípulo de Aristóteles, por tanto, eran otros los poetas «nuevos». Así, dentro de la oposición entre lo «antiguo» y lo «nuevo», Menandro, cuya comedia se distanciaba definitivamente del modelo aristofánico, pasó a ser el representante de lo segundo, desplazando de este lugar a Aristófanes y Éupolis, los poetas cómicos preferidos de Aristóteles, que quedaban así entre dos generaciones. Por este proceso se llegó a la tripartición de la comedia griega, en la que la llamada «media» no sería sino una subdivisión de la «antigua», razón por la cual la «media» podía también ignorarse y volver así de nuevo a una simple división binaria. Así pues, quizá en Teofrasto, inducido por sus hábitos a una clasificación ternaria centrada en el concepto de méson, y en su tratado Sobre la comedia 21 , estuviera el origen de esta división en tres etapas de la comedia griega.

A partir de aquí, los gramáticos latinos y los estudiosos bizantinos fueron en gran medida deudores de la poética peripatética. Diomedes (S. IV d. C.) distingue tres etapas, aunque la segunda sigue ocupada por poetas de la Antigua y quedan, así, desplazados de ella los poetas de la Comedia Media 22 .

El erudito bizantino Tzetzes 23 parece deudor de la misma tradición. En ella la Comedia Nueva ocupa de manera inequívoca la tercera casilla; se identifica el primer período con la comedia megarense; y no hay referencia directa a los poetas de lo que llamamos Comedia Media, a menos que incluyamos entre ellos al cómico Platón.

El tratado anónimo Sobre la comedia 24 sí distingue una Comedia Media carente de modulación poética y preocupada por los argumentos. En la división de la comedia de Dionisio Tracio 25 ya encontramos a Éupolis y Aristófanes como representantes de una primera etapa cómica, caracterizada por la invectiva directa y no encubierta; se deja así espacio para la Comedia Media, como una segunda etapa donde la crítica es encubierta o menos directa; por último, el carácter no injurioso de la comedia de Menandro conforma una etapa inequívocamente nueva de este género dramático.

Especial interés merecen en esta polémica los datos aportados por el llamado Tractatus Coislinianus y su reflejo de la tradición peripatética. El Tractatus sigue un criterio intelectivo, al distinguir una «comedia antigua» en la que prevalece lo divertido, una «nueva» tendente a lo grave o serio, y una «media» o mixta respecto a las otras dos 26 . R. Janko, en su intento de reconstrucción del hipotético libro II de la Poética de Aristóteles 27 , sostiene que este pasaje del Tractatus debe remitirse a Aristóteles y no está en contradicción con lo que leemos en la Ética a Nicómaco (IV 1128a 21-25). Si no se cita como ejemplo de comedia «media» a poetas como Eubulo, Antífanes o Alexis es —en opinión de Janko— porque dicha clasificación se originó antes de Menandro y, por tanto, no después del 320 a. C. Al surgir la comedia de Menandro esta clasificación resultó, pues, anticuada; se esperaría que éste ocupara una cuarta casilla en la clasificación, pero el concepto «Comedia Nueva» era el apropiado para un modelo de comedia definitivamente nuevo, dejando a los poetas de la Mésē en tierra de nadie; por su parte, Aristófanes pasaba a ser el máximo representante de la «Comedia Antigua», de acuerdo con una perspectiva más adecuada a la época postmenandrea.

3. LOS TEMAS DE LA COMEDIA MEDIA
1. El tratamiento cómico de temas mitológicos

Los temas mitológicos aparecen en la comedia griega ya desde el mismo Epicarmo, preferentemente a través de la parodia directa de la tragedia, que tiene como tema casi obligado la referencia a un episodio de una saga o ciclo del mito. Eurípides, que influyó de manera decisiva en el teatro del S. IV a. C. y adquirió una enorme popularidad, fue la principal fuente de inspiración para el tratamiento cómico de estos temas y personajes, principalmente por presentarlos de manera más novedosa. Entre los títulos de la Comedia Media debieron inspirarse principalmente en Eurípides: Eolo (Antífanes, Érifo), Alcestis (Antífanes), Alcmeón (Anfis), Antíope (Eubulo), Auge (Eubulo), Las bacantes (Eubulo), Belerofonte (Eubulo), Busiris (Antífanes, Efipo y Mnesímaco), Glauco (Eubulo, Antífanes, Anaxilao), Dánae (Eubulo), Helena (Anaxándrides, Alexis), Erecteo (Anaxándrides), Teseo (Anaxándrides), Ixión (Eubulo), Ion (Eubulo), Meleagro (Filetero, Antífanes), Medea (Eubulo, Antífanes), Edipo (Eubulo), Enómao o Pélope (Antífanes, Eubulo), Orestes (Alexis), Protesilao (Anaxándrides) y Fénix (Eubulo). El número de títulos de comedias que coinciden sólo con tragedias de Sófocles es mucho menor: Andrómeda (Antífanes), Edipo (Eubulo) y Tereo (Filetero); así como los que coinciden exclusivamente con obras de Esquilo: Los egipcios (Antífanes), Los siete contra Tebas (Anfis y Alexis), Calisto (Anfis) y Los jovencitos (Antífanes).

La épica homérica, ya directamente o a través de la tragedia, constituye otra fuente de inspiración de temas mitológicos o procedentes de la leyenda o el cuento popular. Buena muestra de ello son los títulos Dolón (Eubulo), Aquiles (Filetero, Anaxándrides), Helena (Anaxándrides, Alexis), El rapto de Helena y Los pretendientes de Helena (Alexis). Especialmente productivos para su tratamiento cómico en esta época fueron los temas odiseicos; así, tenemos Galatea (Alexis), Calipso (Anaxilao) Circe (Efipo, Anaxilao), El Cíclope (Antífanes), Nausícaa (Eubulo), Odiseo (Anaxándrides, Anfis), Odiseo lavándose y Odiseo tejedor (Alexis), Odiseo o Los que todo lo ven (Eubulo) 28 .

Otros títulos tienen que ver con el nacimiento de divinidades: Los nacimientos de Afrodita (Antífanes), Los nacimientos de Dioniso (Anaxándrides), Los nacimientos de Pan (Araros). Filisco, del que apenas conservamos cuatro fragmentos, parece haber sido especialmente aficionado a estos temas: Los nacimientos de Ártemis y Apolo, Los nacimientos de Zeus, Los nacimientos de Hermes, Los nacimientos de Pan .

En cualquier caso, Platonio (Sobre las diversas clases de comedia I 6-9; 56-67 Koster), al afirmar que la Comedia Media rechazó los argumentos de censura a generales y jueces y abrazó como temas los mitos antiguos, da cuenta de la importancia de los argumentos mitológicos en esta etapa de la comedia griega.

La presencia de títulos mitológicos, sin embargo, no revela una innovación de los poetas de esta época, sino tan sólo el mantenimiento de lo que parece haber sido una constante en el género, desde Epicarmo, y respecto a la cual la comedia política de Aristófanes parece haber sido una excepción 29 . Podemos decir que la desaparición del modelo de comedia política representado por Aristófanes permitió a los poetas posteriores recuperar viejos temas, con tratamientos renovados, así como la evolución hacia otros nuevos.

Una somera aproximación a las proporciones de títulos mitológicos entre los poetas de la Mésē permite atisbar una evolución en el uso cómico de estos motivos. Si en la primera mitad del siglo IV a. C. entre un tercio y la mitad de los títulos conocidos son mitológicos, entre el 350 y el 320 la proporción se reduce a una décima parte 30 . Con el paulatino abandono de los temas mitológicos en la segunda mitad del siglo IV a. C. coincidirá el afianzamiento de la comedia que refleja la vida cotidiana sin metáforas, fantasías ni mitos, un tipo de comedia denominada «burguesa» con mayor o menor fortuna y desarrollado en la Comedia Nueva especialmente por Menandro 31 .

En cualquier caso, el mito puede ser tratado cómicamente de dos formas distintas, a través de la parodia o del «travestimiento» 32 . La parodia de un mito conserva la forma, pero la estructura de la acción se transfiere a contextos y personajes distintos, desconectada del mundo serio del mito e insertada en un contexto trivial 33 . En el travestimiento, por el contrario, se respetan los elementos y personajes del mito, pero sus palabras, acciones, pensamientos y sentimientos son trivializados en el tratamiento cómico 34 . Resumiendo: la parodia supone humanos comportándose como dioses o héroes, y el travestimiento, dioses o héroes comportándose como humanos.

Ambas formas de tratamiento cómico del mito pueden rastrearse en los fragmentos de la Mésē . Es decir, a personajes humanos y cotidianos se adjudican expresiones y situaciones mitológicas, y personajes del mito se comportan como atenienses de la época. Así, en un fragmento de Edipo de Eubulo (72 K.-A.) un parásito menesteroso, que para Webster 35 es el mismo héroe de Tebas, aparece maldiciendo a la manera de éste. Otro ejemplo de parodia mitológica lo encontramos en Orestautoclides de Timocles, donde un personaje mortal como Autoclides se desenvolvería en escena en situaciones, y con acciones y palabras propias de Orestes 36 . En ocasiones, no tenemos suficientes datos para saber si se trata de parodia o travestimiento mitológico, como en el caso de unos versos de Antíope de Eubulo (10 K.-A.), donde puede que hablara el mismo Hermes, como en la tragedia de Eurípides, o bien que fuera otro personaje el que, con palabras de la divinidad, parodiara los versos del poeta trágico.

Con todo, el travestimiento mitológico fue más del gusto de la Comedia Media. El aspecto fundamental de la presencia del mito consistiría, en este caso, en la fusión del elemento heroico con el elemento moderno. En la comedia Lino de Alexis (140 K.-A.), al proponerle el maestro a Heracles escoger un libro entre una surtida biblioteca de clásicos, éste opta por un libro de cocina, en lo que sería un doble contraste entre, por una parte, la modernidad, con sus progresos y refinamientos, y la grandiosidad de la edad heroica, que representan los personajes del mito; y, por otra, entre el agudo espíritu ático y la grosería del vecino beocio representado, en este caso, por Heracles 37 . En Galatea , muy probablemente Alexis presenta a un Polifemo sólo parcialmente refinado, que de joven recibió instrucción en la escuela de Aristipo, pero únicamente en el arte culinario (37 K.-A.); y en El Cíclope , Antífanes pone en escena al personaje odiseico, presuntamente enamorado, pero torpe (129-131 K.-A.) 38 . En la comedia Dolón , Eubulo recogía la historia narrada en el canto X de la Ilíada; los versos del fragmento 29 K.-A. causarían la risa al presentar a un personaje de resonancias épicas en un contexto tan trivial como el comentario de su estado de saciedad después de una generosa cena. Si, como parece probable, los personajes del fragmento 89 K.-A. de Eubulo, de la comedia Prócride , son la misma Prócride y una criada suya, tendríamos una traslación de lo serio a lo cómico en el asunto del perro de caza. En ocasiones, el travestimiento incluye la parodia trágica, como en el caso de la comedia Amaltea de Eubulo (6 K.-A.), donde Heracles aparece rechazando una dieta vegetariana, al tiempo que recita un verso de Andrómaca de Eurípides (369).

Entre los temas mitológicos podemos incluir, de alguna manera, las figuras alegóricas, como Pluto, o la Riqueza, que dio título a la última comedia conservada completa de Aristófanes. En la Mésē , Nicóstrato representó un Pluto , del que sólo sabemos, por desgracia, que se hablaba de parásitos; y un fragmento de Anfis (23 K.-A.) vuelve a tomar, a propósito de heteras, el mismo tema.

Mitos y leyendas proporcionaban a la comedia argumentos y personajes, con la ventaja añadida de resultar conocidos para los espectadores. La comedia mitológica podía llevar a escena con frecuencia motivos de la comedia de enredo: amor, engaño, sustitución, rapto y reconocimiento de niños, etc. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en Anfitrión de Plauto, para el que se ha propuesto, entre otras hipótesis, un modelo griego de la Comedia Media 39 . Es bastante probable que el original griego de la comedia de Plauto perteneciera a un estadio tardío en que el travestimiento mitológico, tan del gusto de la Mésē , se funde con la comedia de costumbres, propia de la Néa .

2. Parodia, imitación y polémica literarias

Desde la misma Antigüedad la parodia fue considerada una de las características más destacadas de la Comedia Media. Según Ateneo (XI 482 C), Antíoco de Alejandría escribió un tratado Sobre los poetas objeto de burla en la Comedia Media . Como ya hemos visto, Platonio (Sobre las diversas clases de comedia , I 6-9; 56-67 Koster) señalaba que la Mésē , respecto de la Antigua, había cambiado el objeto de sus burlas, dirigidas ahora a los poetas, especialmente a Homero y a los trágicos.

La comedia postaristofánica continuó dirigiendo su mirada principalmente al gran género dramático, la tragedia, que ofrecía a los poetas cómicos un gran elenco de temas mitológicos, a los que ya hemos aludido.

La polémica entre trágicos y cómicos durante esta época se centrará en los valores literarios, y en concreto en la discusión sobre el estilo y los contenidos de la tragedia 40 . Sin duda, el fragmento que de manera más explícita polemiza sobre las diferencias entre ambos géneros dramáticos pertenece a la comedia La poesía de Antífanes (189 K.-A.), donde alguien, tal vez la Poesía misma personificada, se queja de las limitaciones de los poetas cómicos respecto a los trágicos: los segundos, a diferencia de los primeros, no han de inventar personajes y argumentos, y cuando el conflicto trágico se vuelve especialmente difícil de resolver pueden acudir a máquinas, artilugios y a la intervención de un dios que lo resuelve todo. Un fragmento de Los cocineros de Anaxilao (19 K.-A.) ridiculiza los versos de Esquilo al compararlos con la práctica de cocinar pescaditos. En otro fragmento de Antífanes (1 K.-A.) se satiriza la dicción solemne de Sófocles. De la popularidad de Eurípides en el siglo IV a. C. da cuenta un título como El aficionado a Eurípides de Axionico o la alusión explícita a este poeta en otros lugares de la Comedia Media (Antífanes 111 y 205 K.-A., Axionico 3 K.-A., Eubulo 26 K.-A. y Nicóstrato 29 K.-A.).

La parodia de Esquilo es muy escasa 41 y la influencia directa de Sófocles no parece haber sido mucho mayor 42 . En cambio, son numerosos los versos de Eurípides parodiados por los poetas cómicos de esta época, bien citados literalmente, o bien con modificación de algunas palabras para adaptarlos al contexto o para conseguir un fin cómico 43 . La imitación del estilo trágico resulta en ocasiones difícil de separar de la parodia del estilo ditirámbico 44 , ya que una de sus características, la fraseología en clave, circunlocutoria, que se acentuó en los ditirambos de la segunda mitad del siglo V y del IV a. C. 45 , resulta habitual en las partes líricas de las últimas tragedias de Eurípides. Así, el fragmento 124 K.-A. de Alexis, perteneciente a la comedia El cisne , constituye una burla de la dicción elevada en boca de un sirviente: largas series en asíndeton, regularidad métrica, grandiosidad de estilo y sucesión de adjetivos crean una impronta inconfundible, pero resulta imposible determinar si se trata de parodia de tragedia o de ditirambo 46 .

Ya desde la misma Antigüedad se identificaba como una característica de la Comedia Media el gusto por el estilo ditirámbico 47 , cuyas características esenciales son: regularidad métrica en los yambos, cierta indiferencia a la repetición verbal y estilo participial y aposicional 48 . Eubulo, en unos versos pertenecientes a la comedia Ortanes (75 K.-A.), parodia el estilo ditirámbico; si en la tragedia este estilo se asocia frecuentemente con actos de ritual, el «ritual» en el fragmento de Eubulo es culinario y, con mucha probabilidad, quien habla es un cocinero sabihondo. A contextos culinarios pertenecen igualmente no pocas parodias del estilo ditirámbico 49 .

En otros muchos fragmentos cómicos se reconoce la imitación del estilo propiamente trágico. Entre los poetas que gustaron de la imitación del sermo tragicus destaca Eubulo 50 , el mismo de quien conservamos un mayor número de títulos que tienen que ver con temas mitológicos. El fragmento 15 K.-A., perteneciente a la comedia Auge , resulta especialmente interesante, en su elaboración impecable, como parodia de la tragedia: largas series en asíndeton, regularidad en el ritmo 51 , combinación de lenguaje grandioso y trágico 52 .

En los poetas de la Mésē encontramos también parodia de unidades mayores de la tragedia, como el prólogo expositivo, a la manera de Eurípides, del que nos ocuparemos más tarde. Los discursos de mensajero fueron imitados no tanto con intención de burla 53 , cuanto por el intento de conseguir la unidad dramática que la tragedia había alcanzado 54 .

Fränkel distinguió tres tipos de narraciones en los fragmentos de Comedia Media: narraciones simposiales, de viajes y de asambleas 55 . Las narraciones de banquetes, que tienen ya precedentes en la Comedia Antigua 56 , son muy numerosas en la Media y los intereses de Ateneo han facilitado la conservación de fragmentos con este tema. Así, los fragmentos 36 y 37 K.-A. de EUBULO , pertenecientes a la comedia Ión , parecen corresponder a una versión cómica del famoso discurso de mensajero de la tragedia de EURÍPIDES del mismo título (1122 sigs.), donde un esclavo narra el intento del anciano de envenenar a Juto en medio del banquete. En cualquier caso, la imitación del discurso narrativo simposial de la tragedia es abundante, especialmente en Alexis 57 . Asimismo, parecen haber sido muy del gusto de la época las descripciones y enumeraciones de alimentos, ingredientes de guisos e incluso instrumentos y recipientes de cocina 58 , no sólo en boca de cocineros, tipo cómico al que después nos referiremos más extensamente. En una línea semejante, abundan los rituales propios de la preparación de una cena o del posterior simposio 59 .

También las narraciones de viajes tienen precedentes en la tragedia 60 . Unos versos conservados de Los cercopes de Eubulo (52 K.-A.) muestran una innegable dependencia del modelo trágico, con un estridente contraste cómico. Timocles (17 K.-A.) se sirve del recurso de la narración de viajes para ridiculizar a Hiperides, comparándolo ingeniosamente con un río del que fluyen los peces.

Una descripción de asamblea la encontramos en El náufrago de Efipo (14 K.-A.), cuya dependencia del modelo trágico se hace evidente en el estilo y metro de los versos. En Las asambleístas de Aristófanes (395-454) encontramos ya un conocido precedente; entre los poetas de la Mésē , Anfis y Alexis representaron sendas comedias intituladas La ginecocracia , que, sin duda, tratarían un tema similar, y en las que es probable que se incluyera alguna narración semejante.

La imitación de los recursos de la tragedia se observa también en los pasajes descriptivos. En Anaxándrides 9 K.-A., de la comedia Locura de viejo , las palabras nostálgicas de un viejo, que recuerda la lejana juventud de unas heteras, son precedidas de unos versos esticomíticos, según un procedimiento especialmente grato a Eurípides 61 .

A la parodia de convenciones propias de la dramaturgia y escenografía de la tragedia responde el posible uso por los poetas de la Comedia Media del deus ex machina , procedimiento por el que un dios o héroe aparece de pronto en escena para dar solución a un conflicto entre los personajes. Unos versos de Antíope de Eubulo (9 K.-A.) recuerdan cómicamente el pasaje de la tragedia homónima de Eurípides, en la que Hermes entra para detener a Zeto y Anfión cuando se disponen a matar a Lico y revelar los planes de Zeus para el futuro. Por otra parte, si el modelo de Anfitrión pertenece a esta etapa de la comedia griega, la última aparición de Zeus disolviendo las dudas de Anfitrión constituiría un buen ejemplo de este uso. El recurso a los artilugios mecánicos, de inconfundible impronta trágica, fue ya del gusto de Aristófanes 62 y es posible, aunque los fragmentos nos aportan escasos datos, que el progresivo influjo del teatro de Eurípides favoreciera su uso en la comedia 63 .

Más compleja es la relación de la comedia postaristofánica con el drama satírico. El acercamiento entre ambos géneros se da ya en Aristófanes y se ha defendido que el drama satírico acabó sufriendo la influencia de la comedia 64 . Además de los elementos comunes a ambos géneros dramáticos, la intensificación de este acercamiento se dio por varios procedimientos: se confiaron al drama satírico contenidos como el ataque personal y la mofa, esenciales en la Comedia Antigua; se incorporaron al drama satírico materiales propios de la comedia; se dio cierta igualación entre la métrica de éste y la de la Comedia Antigua; y la lengua del drama satírico se vulgarizó 65 . Pero es especialmente en el período de la Mésē cuando los poetas cómicos se sirven de argumentos propios de los dramas satíricos 66 , especialmente Timocles: Los sátiros de Icaria ha suscitado dudas sobre su adscripción a uno u otro género dramático 67 . En realidad, en todos los fragmentos conservados (15-19 K.-A.) hay referencias a personajes de la Atenas del s. IV a. C., lo que parece propio de la comedia; por otra parte, si bien la presencia de sátiros evoca el drama satírico, no lo presupone 68 .

De la relación de la comedia de esta época con la épica es poco lo que hay que decir, si excluimos los títulos ya mencionados que también están atestiguados en los poetas trágicos, ya sea como tragedias o como dramas satíricos. Pándaro, el arquero licio del bando troyano, dio título a una comedia de Anaxándrides de la que apenas sabemos. El mismo Homero es mencionado en diversos lugares. En un divertido fragmento de Eubulo (118 K.-A.) se alude al poeta a propósito de la dieta y costumbres de los héroes cómicos. La fuente del 248 K.-A. de Antífanes (Ateneo, Epít . I 12 B) califica a Homero de archaîos por sus costumbres en los sacrificios. En los versos de Lino de Alexis (140 K.-A.), ya mencionados, aparecen incluidos, como era de esperar, Homero y Hesíodo en una biblioteca de grandes clásicos.

Parodia de la épica se encuentra igualmente en varios lugares de la Comedia Media, el más interesante de los cuales son unos versos de Fenícide de Estratón (1 K.-A.); allí un amo refiere horrorizado la conversación que poco antes ha mantenido con un cocinero, plena de imágenes antiguas y expresiones del propio Homero, como se deja explícito en el último verso. También en unos versos de El Cíclope de Antífanes (133 K.-A.) los epítetos otorgan un color claramente épico.

El hexámetro dactílico, metro de la épica, deja en algunos fragmentos una impronta no estrictamente homérica, pero sí homerizante. De condimentos tratan los dos hexámetros de un fragmento de El farmacomantis de Anaxándrides (51 K.-A.). Una sentencia sobre la vida de los aduladores es el fragmento 262 K.-A. de Alexis. Los enigmas son expuestos igualmente en hexámetros: Antífanes 192 K.-A. pertenece a la comedia El problema y 194 K.-A. a Safo . Las adivinanzas de sendos fragmentos de la comedia Esfingocarión , es decir «Carión actuando como una esfinge», presenta el ritmo homérico habitual.

La parodia verbal de la épica prosigue igualmente en la comedia de esta época: Efipo 10.2 K.-A. (Ilíada I 203), Eubulo 148.1 K.-A. (Ilíada XVI 235; Odisea X 143 y XVI 15), Sótades 1.29 K.-A (Odisea V 488).

La Mésē se hizo eco igualmente de poetas como Safo y Arquíloco. El nombre de la poetisa lesbia, convertida en ocasiones en personaje cómico (Antífanes 194 K.-A.; cf. Dífilo 71 K.-A.), dio título a cinco comedias, de Anfis, Amipsias, Antífanes, Efipo y Timocles, mientras que el del yambógrafo de Paros, convertido a su vez en amante cómico de Safo (Ateneo XIII 599 D), dio título a una comedia de Alexis y es citado además en un fragmento de Eubulo (61.1 K.-A.).

Por otro lado, no pueden pasarse por alto las similitudes entre la Mésē y la comedia siciliana que Epicarmo —considerado uno de los grandes poetas clásicos en el fragmento 140 K.-A. de Alexis, de la comedia Lino — desarrolló durante la primera mitad del siglo V a. C. en la corte del tirano Hierón de Siracusa: los temas mitológicos, la escasa invectiva personal contra individuos contemporáneos (onomastì kōmōideîn ) o el uso cómico de los tipos profesionales (technîtai) son temas coincidentes en ambos tipos de comedia. Ahora bien, estas coincidencias no deben interpretarse como una influencia directa de la comedia siciliana 69 en la Mésē , sino como el resultado de la evolución en Atenas de la Comedia Antigua, que desplazaba del modelo aristofánico la alusión política, moderaba su sátira y disminuía sus elementos fantásticos: buen ejemplo de esta evolución son Ferécrates y Crates.

Por el contrario, Eubulo, poeta de transición entre la Comedia Antigua y la Media 70 , destaca entre los poetas de ésta por su mayor proximidad con la de Aristófanes: además de una mayor presencia de elementos escrológicos y de motivos mitológicos, el tema de su comedia Dioniso pudo ser la misma polémica literaria de Las ranas de Aristófanes.

Al margen de la parodia de otros géneros, la Comedia Media se muestra también deudora de ciertos elementos de la tradición literaria popular, como es el caso de los enigmas y acertijos 71 . En efecto, los acertijos tienen su punto de partida conocido en la lírica simposial de Teognis y revelan su importancia en los oráculos de la tragedia, así como en los enigmas del drama satírico relacionados con la invención y lo maravilloso. En la Comedia Antigua, Aristófanes se burla de la afición de los griegos por los oráculos y adivinanzas (Los caballeros 999-1010; Las avispas 15-24).

Ya en la Mésē , unos versos de la comedia Cnetideo o El barrigón de Antífanes (122 K.-A.) ilustran muy bien el uso de acertijos como parte esencial del simposio. En el fragmento 106 K.-A. de la comedia de Eubulo significativamente titulada Esfingocarión , o «Cartón haciendo de Esfinge», encontramos cinco adivinanzas, que incluyen el juego de palabras y la invectiva personal (onomastì kōmōideîn) . De tono muy diferente son los versos del fragmento 242 K.-A. de Alexis, perteneciente a la comedia El sueño , donde con sutileza y elegancia se propone la adivinanza, precisamente, del sueño. En ocasiones, el acertijo está al servicio de la crítica a la oratoria vacua, como en los fragmentos de Antífanes 192 K.-A., perteneciente a la comedia El problema , y 194 K.-A., de Safo , donde la misma poetisa revela a su padre la solución del acertijo.

En los fragmentos encontramos igualmente el recurso a la circunlocución, muy característico del nuevo estilo poético a partir de la segunda mitad del siglo V a. C., que supone el uso de dos o más palabras para referirse a una persona o cosa que podría designarse con una sola, pero que, por diversas razones, es descrita metafóricamente 72 .

Más allá de la mera parodia, algunos fragmentos conservados traslucen auténticos juicios literarios, ya sea sobre un autor determinado o sobre problemas de carácter general 73 . No pocos títulos 74 permiten suponer comedias en las que podría incluirse una cierta valoración de géneros y poetas, especialmente de tragedia. Los límites entre lo serio y lo cómico se hacen aquí difíciles de trazar y el problema se agrava con la frecuente brevedad y la inevitable falta de contexto de los fragmentos. Ya hemos aludido a la comparación que hace Anaxilao (19 K.-A.) de la lectura de Esquilo con la práctica de la pesca. Antífanes, por su parte, critica el estilo de Eurípides (205.7 K.-A.), mientras que Nicóstrato (29 K.-A.) lo alaba.

El cómico de quien leemos mayor número de alusiones de carácter literario es Antífanes. Además de sus ya comentadas menciones de Eurípides y Timoteo en el fragmento 207 K.-A., de El actor secundario , leemos un elogio del poeta lírico Filóxeno, muerto el 380 a. C. y celebrado por sus nuevos hallazgos léxicos. Es posible también deducir su afición a burlarse de aquellas comparaciones y símiles extremadamente aventurados, que podemos considerar de inspiración ditirámbica (1, 55, 91 y 180 K.-A.), pero, sin duda, el más citado de sus fragmentos es aquél de La poesía (189 K.-A.) 75 .

Una versión vulgarizada de la catarsis de la tragedia se lee en el fragmento 6 K.-A. de TIMOCLES , de Las mujeres en las Dionisias , donde alguien propone las desgracias contadas por los poetas trágicos como consuelo para las propias.

De los gustos por los temas literarios y las polémicas culturales de la época da buena cuenta una comedia como Esopo de Alexis y los versos del fragmento 9 K.-A., en los que Solón y Esopo aparecen por primera vez juntos como prototipos culturales de lo griego y de lo bárbaro 76 .

3. La comedia de enredo y errores

El anónimo Sobre la comedia (II 12, págs. 8 sig. Kaibel) afirma que los poetas de la Mésē «se ocupan de los argumentos». Ciertamente, el desvanecimiento de la comedia política o de la idea dominante —aquella en la que la trama se resuelve frecuentemente antes de la parábasis— favoreció la diversificación de los temas e intereses de los poetas cómicos y confirió a la trama una importancia cada vez mayor. Ya es posible observar esta evolución en la última comedia conocida de Aristófanes, Cócalo , representada por su hijo Araro, que según la Vida de Aristófanes 49-51 (test. 1. 49-51 K.-A.) introdujo la seducción, el reconocimiento y otros elementos desarrollados después por Menandro.

Por otra parte, el travestimiento mitológico, que suponía la pérdida de la dignidad divina de dioses y héroes, supuso una puerta abierta para el desarrollo, a partir de la comedia de este tema, de una comedia de enredo. Además, en la incorporación de la acción realista libremente inventada la Comedia Media era, en gran medida, deudora de la tragedia, sobre todo respecto al motivo amoroso, ajeno a la comedia más antigua. En la Vida de Eurípides de Sátiro (fr. 39 col. VII Arnim) se subraya en qué medida el poeta trágico influyó en los argumentos y motivos de lo que allí se denomina «Comedia Nueva».

El paso de la comedia de tema mitológico a la de enredo también debió de ser favorecido por las comedias ya mencionadas de leyendas que versan sobre el nacimiento de un dios, que nos recuerdan los dramas satíricos y cuyo origen se encuentra en la Comedia Antigua, aunque su pleno desarrollo se produjo después. Los mitos, humanizados por la última tragedia y caricaturizados por los cómicos, proporcionaron los materiales de la intriga, la confusión de identidad o incluso la exposición de sentimientos. Un buen ejemplo de esta transición es la comedia Anfitrión de Plauto, cuyo modelo puede haber pertenecido, como se ha dicho, a la Comedia Media.

Los iguales o Los portadores de obelias de Efipo debió de ser probablemente una comedia de errores. Por su contenido, los fragmentos conservados bien podrían insertarse en la trama de una comedia que implicara una celebración por algún motivo, tan frecuente en las comedias de intriga a la manera de Menandro: en el fragmento 15 K.-A. un amo avaro y su despensero hablan sobre una lista de la compra y en el 16 K.-A. se alude a un banquete. Un título como Los gemelos , tan frecuente entre los poetas de la Comedia Media (Anaxándrides, Antífanes, Aristofonte, Eufrón y Jenarco), da buena cuenta del desarrollo de argumentos de enredo e intriga en esta etapa. Las gemelas es, según Webster 77 , la única comedia segura de errores anterior al modelo de Los Menecmos de Plauto; se representaría entre los años 360 y 350 a. C. y su título alternativo, La flautista , hace suponer la presencia de una gemela en el establecimiento de un lenón. Precisamente Los Menecmos de Plauto incluye la sucesión de siete errores, y para ella Webster 78 defendió un modelo griego de finales de la Comedia Media, datable en torno al 340 a. C., tal vez Los hermanos de Alexis.

La trama de una comedia de intriga se desarrolla normalmente en torno a la consecución de la muchacha amada, como demuestran los argumentos de Menandro. Aunque el tema pertenece ya, en su forma más sencilla, al inventario del viejo mimo, el motivo amoroso es otra de las influencias de la tragedia de Eurípides en la comedia. Dentro de la comedia ática, Crates y Ferécrates, que en cuanto a temas muestran una mayor proximidad al mimo, serían el puente que aseguraría la continuidad de estos temas, desarrollados por la Mésē y consagrados como el modelo definitivamente nuevo de comedia en la Néa .

Este tipo de argumentos 79 incluyen el intento de un joven de apoderarse, o bien asegurar la posesión, de una muchacha a través de la fuerza o la astucia; la presencia de unos obstáculos para la consecución de tal fin —el lenón como dueño, o un rival, el padre de la muchacha o un miles gloriosus o soldado fanfarrón—, así como la intervención de unos ayudantes del joven enamorado, principalmente un seruus currens o un seruus callidus , esclavo intrigante o astuto, respectivamente 80 . La intriga, así pues, gira en torno a su conflicto amoroso. El tratamiento cómico del tema del amor experimentó un importante impulso en la Comedia Media 81 .

Webster 82 distinguió dos tipos de temas amorosos. El primero de ellos tiene que ver con heteras codiciosas, contra las cuales se estrellan los anhelos de los enamorados. Antilaide de Epícrates (2-4 K.-A.), que pudo representarse entre el 380 y el 370 a. C., nos presenta el carácter inaccesible de heteras ambiciosas cuando son jóvenes. Los fragmentos de la comedia del mismo autor Cinágide , o La cazadora , probable apodo de hetera, tal vez de los años 360 a. C. (6-9 K.-A.), nos hablan de amores y placer. El segundo tipo de argumentos amorosos se refiere a muchachas propiedad de un lenón, a la manera de las comedias de Plauto, y por tanto de sus modelos griegos, en su mayoría de la Néa; a este grupo pertenecerían las comedias arriba indicadas con títulos que son gentilicios femeninos.

La Suda (α 1982) afirma que Anaxándrides, cuya producción dramática podemos datar entre el 382-376 y el 349 a. C. 83 , fue el primero en llevar a escena asuntos de amor (érōs) 84 y seducciones (phthorá) de muchachas. Este dato recuerda la información ofrecida por la Vida de Aristófanes , que constata el uso de la seducción (phthorá) y el reconocimiento (anagnṓrisis) en Cócalo de Aristófanes, cuya datación coincide plenamente con el desarrollo de la Comedia Media 85 . Probablemente la Suda se hacía eco, aunque de manera imprecisa, de una tradición que asignaba al poeta de la Mésē la originalidad de servirse de temas amorosos y de seducciones de muchachas como incidentes de la vida cotidiana y en argumentos no mitológicos 86 . Webster 87 intentó imbricar ambas noticias al suponer que Aristófanes introdujo este tema en la comedia desde la tragedia y que fue Anaxándrides quien lo transfirió a la comedia de la vida cotidiana.

Entre las comedias de intriga amorosa se sitúan también aquellas cuyos títulos hacen referencia a la separación de los amantes, muy numerosas entre los autores de la Nueva, pero ya presentes entre los de la Media, como La que se separa (de Cróbilo), y La heredera (de Alexis, Heníoco y Antífanes), si le suponemos un argumento semejante al de El escudo de Menandro.

Las comedias de intriga, con motivo amoroso incluido, debían de comenzar frecuentemente con un monólogo del enamorado, o bien del esclavo o parásito de aquél, que explicaba al público las circunstancias de su amor y le daba la información necesaria para seguir la trama. A un monólogo tal debieron de pertenecer los versos de Alexis (247 K.-A.) pertenecientes a una comedia con el sugerente título de Fedro , en los que un enamorado, de regreso del Pireo, cual un personaje de los diálogos platónicos, anda reflexionando sobre las cuitas de su amor no correspondido. Otra queja de amor se encuentra en Campilión de Eubulo, en un fragmento (40 K.-A.) pleno de sugerencias literarias y en el que se recoge el motivo de Eros alado 88 . En un fragmento de El pitagorista de Aristofonte (11 K.-A.) un enamorado acude de nuevo a la figura de Eros para exponer las causas de su mal de amores 89 . Un paraklausíthyron , es decir, una escena de enamorado quejoso ante la puerta de la casa de su amada, constituye el contenido de unos versos de la comedia Neera de Timocles (25 K.-A.).

Al parecer, la figura del lenón o amo de burdel —que tan importante lugar ocupa en la comedia de intriga, a juzgar por su presencia en algunas obras de Menandro— no se desarrolla como personaje antes de Eubulo. En Nanio (67 K.-A.) leemos un elogio de la prostitución, frente a los inconvenientes del adulterio, probablemente pronunciado por quien obtiene mayor beneficio de ella 90 . Por otro lado, en una comedia precisamente titulada El lenón (87 K.-A.) leemos una descripción de este personaje, en boca de uno de sus esclavos, de un parásito o de una de las mujeres del burdel 91 .

Los fragmentos de tres comedias que llevan como título el nombre de la hetera Neótide , representadas, respectivamente por Eubulo, Anaxilao y Antífanes, permiten reconstruir motivos comunes: dos hermanos, muchacho y muchacha, son secuestrados, vendidos y separados; un joven está enamorado de una buena hetera; y un hijo perdido es reconocido. No sería improbable, pues, que a la manera de lo que conocemos bien por Menandro 92 , el joven y la hetera resultaran ser hermanos 93 . De las tres comedias, la de Antífanes puede fecharse el 342/1 a. C. 94 ; la de Anaxilao entre 340 y 335 a. C., por el catálogo de heteras del fragmento 22 K.-A.; y en el caso de Eubulo, que representó sus comedia probablemente entre 380 y 335 a. C., debió de tratarse de una comedia próxima al final de su carrera.

En las comedias de intriga juega un papel muy importante la anagnṓrisis o reconocimiento, mediante el cual personajes que se encuentran a causa del azar en circunstancias difíciles son reconocidos como padres, hijos o hermanos en su propia identidad. Tal recurso está presente en la literatura griega desde el mismo Homero, con el famoso reconocimiento de Ulises por Euriclea en la Odisea (XIX 380–405), pero encuentra en la tragedia, y especialmente en la de Eurípides 95 , su máximo desarrollo. Desde ésta llega a la comedia, pero si en Aristófanes tales escenas de reconocimiento suponen una parodia crítica y divertida de Eurípides 96 , en la Comedia Media obedecen a los nuevos intereses temáticos y estructurales del género. Así lo vemos en dos comedias de Plauto para las que podemos discutir un modelo de la Comedia Media, Los Menecmos , una comedia de errores múltiples, y El cartaginesito , con tres escenas de reconocimiento. Unos versos de La hidria de Antífanes (210 K.-A.) se refieren al carácter noble de una hetera, que probablemente, a la manera de las comedias de Menandro, resultaría ser en su origen una mujer libre.

Los crepundia , objetos que acompañaban a la criatura que en su día fue vendida o expuesta, constituyen con frecuencia los elementos que permiten tales reconocimientos. El título alternativo de la comedia Agónide de Alexis, El caballito , puede referirse tanto a una estatuilla como a una especie de túnica pequeña, prendas que tal vez permitirían el reconocimiento de una hetera llamada, precisamente, Agónide; además, esta obra contenía probablemente todos los ingredientes típicos de una comedia de intriga: un joven enamorado, una muchacha, un extranjero y un engaño 97 . Podemos considerar también un objeto de reconocimiento la «copa gramática» mencionada en el fragmento 69 K.-A. de Eubulo, perteneciente a otra comedia con título de hetera, Neótide 98 .

Si, como algunos han defendido 99 , el modelo de Pséudolo de Plauto es Pseudómenos (El mentiroso) de Alexis, estaríamos ante el mejor ejemplo de desarrollo de la comedia de intriga ya en la Comedia Media 100 . Otra comedia de Plauto, El persa , incluye también el engaño de un esclavo a un chulo, aunque en esta ocasión en beneficio exclusivamente propio. Webster 101 ha sostenido como datación del modelo griego una fecha no posterior al 334 a. C. En tales comedias participaban, además del joven enamorado, un esclavo intrigante, un chulo adversario y un soldado fanfarrón como obstáculo, e intervenían otros personajes secundarios como el parásito y el cocinero, de los que nos ocuparemos más adelante. Los fragmentos de la Mésē muestran situaciones semejantes y confirman, por tanto, la existencia de la comedia de intriga ya en este período.

4. La comedia como reflejo de la realidad

Si la fantasía y la metáfora constituyen la base de la poética y dramática de Aristófanes 102 , su manera de expresar su visión de la realidad, al servicio de la idea dominante 103 , en la comedia postaristofánica se advierte, por el contrario, el abandono de elementos irreales e improbables. Se abre camino el interés por la representación realista de la sociedad ateniense de la época, la exposición de la vida cotidiana, el acercamiento sin pretensiones redentoristas a los conflictos domésticos y a los vicios de toda una galería de personajes y tipos bien conocidos por los espectadores.

La comedia ática fue siempre actual, frente a los referentes atemporales de los argumentos trágicos, pero cada etapa de la comedia se acerca a la actualidad de manera diferente. La Comedia Media parte de la anécdota cotidiana universalizada y es la universalización su camino de acercamiento a la realidad. Liberada la comedia de las restricciones impuestas por la función política, recupera, en una primera etapa, el mito, no como planteamiento de grandes cuestiones, sino como paradigma de comportamientos humanos, y su desarrollo desembocará en la creación de tipos sólidamente construidos. Con esa capacidad de simbolización y tipificación tienen que ver las máscaras, cuyo desarrollo se completará en generaciones sucesivas.

Los títulos conocidos de comedias de la Mésē testimonian ya el gusto de sus poetas por los temas de la vida cotidiana. Entre sus títulos abundan los nombres de artesanos y oficios en general 104 ; etnias griegas y bárbaras 105 ; parentescos 106 ; caracteres o conductas humanas 107 ; motivos de confusión, en estrecha relación con el desarrollo de una intriga 108 . Menos frecuentes son los títulos sobre cosas o acontecimientos 109 ; o los participios que designan acciones o estados 110 .

Los fragmentos recogen los más diversos aspectos de la realidad cotidiana y social de la Atenas del siglo IV a. C., de la que nos ofrece un abigarrado cuadro: los problemas generacionales, los tópicos sobre la vida conyugal, los banquetes, el mercado y la cesta de la compra, la glotonería y la afición al vino, las burlas personales…

Aristóteles, en la Ética a Nicómaco (IV 1128a), al distinguir entre el verdadero ingenio y la mera bufonería, testimonia que un cambio de gusto se había producido ya entre los espectadores del teatro de su época, aplicado al decoro externo y más dado a la moderación. Así, los motivos del ámbito sexual y la escatología, tan próximos a los orígenes yámbicos del género, quedan desplazados. Lo divertido (tó geloîon) no se construye ya sobre lo francamente obsceno (aischrología) , sino más bien sobre la insinuación (hypónoia) . Sin embargo, también en esto la Mésē constituye una fase de transición: a través de los fragmentos de dos poetas tan diferentes como Eubulo y Alexis podemos seguir una paulatina evolución.

No encontramos apenas alusiones a temas como la masturbación o las ventosidades 111 , que tan frecuentes eran en Aristófanes; y el verbo binéō sólo aparece en una ocasión 112 . De los temas de la pederastia y de la homosexualidad 113 —que, según Plutarco (Charlas de sobremesa 712c), estaban ausentes en los poetas de la Comedia Nueva— tratan algunos fragmentos que tienden a ofrecer la caricatura del tipo del filósofo afeminado.

Los testimonios arqueológicos nos permiten afirmar la persistencia de elementos fálicos en el atuendo de los actores cómicos todavía en el siglo IV a. C. 114 Sin embargo, es probable que a lo largo de este siglo, y al mismo tiempo que las distintas máscaras se estandarizaban, se tendiera progresivamente a una cierta decencia en el disfraz cómico.

La enumeración de defectos femeninos es otro de los tópicos, bien conocidos en la comedia y, en general, en la literatura griega precedentes, que aparece frecuentemente en los fragmentos conservados 115 . Como ya había hecho Aristófanes 116 , las mujeres son calificadas cómicamente de aficionadas al vino 117 y charlatanas: en dos fragmentos se compara su locuacidad con las de las hembras de algunos animales 118 , en otro se bromea sobre la incapacidad femenina de guardar secretos 119 y de la falta de validez de sus juramentos 120 .

Anfis y Alexis recrearon probablemente el tema del gobierno de las mujeres, del que conocemos los precedentes aristofánicos de Las asambleístas y Lisístrata , en sendas comedias tituladas La ginecocracia , pero los fragmentos conservados 121 apenas nos permiten concluir nada más.

Aunque en la Comedia Media y en la Nueva las acusaciones a mujeres casadas son mucho más moderadas 122 , otro de los tópicos que encontramos en los fragmentos cómicos es el vituperio del matrimonio. De los inconvenientes de tomar como esposa a una mujer rica o pobre, fea o guapa, nos habla probablemente un incomodado esposo en el fragmento 53 K.-A. de Anaxándrides; en otro lugar se alude al tópico del matrimonio como privación de la libertad (Alexis 264 K.-A.); en otros versos, alguien desaconseja el matrimonio entre una joven y un viejo (Teófilo 6 K.-A.); en fin, maldiciones recibe quien, no aprendiendo de su predecesor, fue el segundo en casarse (Aristofonte 6 K.-A.). Por el contrario, como resultado de esa evolución que se advierte a lo largo de la Mésē , y que culmina con Alexis, el amor idealizado encuentra también su lugar entre los fragmentos, anticipando los temas habituales de la Comedia Nueva (Alexis 70 K.-A.).

Uno de los temas con mayor fortuna entre los poetas de la Comedia Media es el sympósion o banquete 123 , del que proceden un buen número de motivos atestiguados en los fragmentos conservados. Aunque la tradición simposial en la literatura es larga 124 , esta frecuencia de contextos simposiales está en consonancia con el florecimiento de la prosa simposial precisamente en el siglo IV a. C., con obras como El banquete de Platón, el de Jenofonte o el de Aristóteles. Por otra parte, el interés de Ateneo por estos temas nos ha permitido la conservación, en su Banquete de los eruditos , de numerosos fragmentos relacionados con muchos aspectos convivales.

El sympósion , momento en que, retiradas las viandas de la cena, los comensales se disponen a beber, cantar y charlar, se centraba en torno a dos grandes motivos, el vino y el amor 125 . Al primero pertenece el ritual de los brindis: la primera copa en honor de Zeus Olímpico, la segunda por los héroes y la tercera por Zeus Salvador 126 . Un buen número de fragmentos aluden a esta tercera copa 127 . Otros, también numerosos, recuerdan 128 la copa metaniptrís , que se bebe después de lavarse las manos al final de las comidas y se dedicaba a la Salud. Otras copas se dedicaban a la Buena Divinidad 129 o la Buena Fortuna 130 . De los recipientes para la bebida, la copa llamada «tericlea» es la mencionada con más frecuencia 131 . A propósito del vino, los poetas de la Comedia Media se hacen eco de una larga tradición gnómica y moralizadora, reflejada, por ejemplo, en la elegía de Teognis (627-628) y con tratamiento cómico ya en Las avispas de Aristófanes (1253-1255). Un fragmento de Eubulo (93 K.-A.) describe las diversas consecuencias, cada vez peores, que va produciendo la ingestión de copas; y en algunos fragmentos de Alexis 132 se reflexiona en torno a diversas situaciones relacionadas con el vino. De las proporciones en la mezcla de vino y agua tratan también algunos fragmentos 133 . De la fama de determinados vinos, de acuerdo con su origen, da testimonio igualmente la Comedia Media, siendo especialmente citados los de Tasos, Lesbos y Quíos (juntos en Eubulo 121 K.-A.), y también los de Eubea, Icaria y Corinto.

También al contexto festivo del banquete pertenecen los juegos, la música y el baile. De los primeros, el más conocido y citado es el cótabo 134 .

Un buen número de títulos conservados que bien podrían tener una relación directa con el sympósion hacen referencia a la música: El flautista (Antífanes y Anaxilao), La flautista (Antífanes), El citarista (Antífanes), La citarista (Anaxándrides), El citaredo (Antífanes, Alexis, Clearco, Sófilo, Teófilo, Nicón), El fabricante de liras (Anaxilao), Orfeo (Antífanes), El flautófilo (Filetero, Teófilo), La arpista (Eubulo), La danzarina (Alexis). El fragmento 5 K.-A. de Teófilo, perteneciente a la comedia El citaredo , constituye todo un elogio de la música. La inclusión de flautistas en la enumeración de los elementos del banquete se lee, por ejemplo, en un fragmento de Locura por las mujeres de Anfis (9 K.-A.) o en otro de Críside de Antífanes (25 K.-A.) 135 . Del mutuo acompañamiento de flauta y lira son testimonios unos versos de Efipo (7 K.-A.). Que algunos de estos profesionales de la música adquirían un cierto renombre, parece deducirse de unos versos de Anaxándrides (22.16-22 K.-A.), donde se menciona, junto al poeta Argas, al flautista Antigenidas y al cantante acarniense Cefisódoto.

La vinculación de las flautistas con otros menesteres distintos de la música la encontramos ya en Las avispas de Aristófanes (1341) y queda confirmada por una noticia de Ateneo (XIII 607DE), según la cual al final del banquete la flautista era subastada para acompañar a un comensal durante el resto de la noche; y lo mismo puede decirse de las citaristas (Teófilo 12.5-6 K.-A.). De manera que, tras títulos en la Comedia Media como La flautista. La citarista, La arpista o La bailarina , hay que suponer la presencia significativa de una hetera en la trama.

De otros elementos del banquete se hacen eco también los fragmentos conservados de la Comedia Media. Un grupo de individuos bien conocidos en la sociedad de la época bailan en la comedia Isos-tasio de Alexis (102 K.-A.). En otro fragmento del mismo autor (63 K.-A.) alguien cuenta, como ejemplo de sofisticación y lujo, que cuatro palomas rociaban con perfume a los participantes en un banquete.

Junto al sympósion propiamente dicho, la comida constituye uno de los motivos más frecuentes en la Comedia Media; circunstancia favorecida, sin duda, por el hecho de que sea Ateneo la principal fuente de los fragmentos conservados. La abundancia alimentaria es un componente esencial de la eudaimonía utópica 136 , que la comedia recoge de buen grado 137 . Así, la comedia posterior a Aristófanes mantuvo con vitalidad frecuentes exhibiciones de gula. Por una parte, en una sociedad empobrecida, éstas suponen una propuesta fantástica, residuo de las propuestas de una sociedad ideal y satisfecha; por otra parte, brindan al espectador la posibilidad de identificarse con los personajes.

En numerosas ocasiones, estos fragmentos consisten en listas abrumadoras de condimentos, verduras, pescados y carnes, y constituyen una interesante fuente de literatura gastronómica. En el Protesilao de Anaxándrides (42.37-66 K.-A.) encontramos el ejemplo más extremo de estas acumulaciones de alimentos —frecuentemente caóticas—, en dímetros anapésticos, y cuyo efecto, dejando sin aliento a quien las recitara, debía de ser semejante al producido por el pnîgos de la Comedia Antigua 138 . Tales retahílas corresponden a descripciones de grandes banquetes o a listas de la compra, y resultan doblemente cómicas, por una parte, por su misma acumulación ad absurdum y, por otra, por generar una situación utópica, en una época de profunda crisis económica y social.

En relación con la comida, los poetas de la Comedia Media, siguiendo una tradición bien conocida, se burlan de quienes sucumben al vicio de la glotonería. En la proverbial voracidad de los beocios se extiende Ateneo (X 417 B), quien transmite sobre todo fragmentos de Eubulo 139 . Por otra parte, la tragonería aparece vinculada a un tipo cómico cuyo desarrollo en esta etapa de la comedia griega es especialmente importante, el parásito. Y, finalmente, la relación de personajes reales aficionados a la buena mesa no es pequeña entre nuestros fragmentos, y supone con frecuencia un pretexto para la ridiculización y el ataque personal.

En relación con el comercio y la preparación de la comida, encontramos dos grupos sociales y profesiones bien definidos, los pescaderos y los cocineros, de los cuales estos últimos constituyen propiamente un tipo cómico. Las burlas contra los pescaderos se derivan de su comercio fraudulento: los altos precios y las malas condiciones de su género (Antífanes 123 K.-A.). Son considerados una maldición social: se les compara con las Gorgonas (Antífanes 164 K.-A) y son especialmente divertidas las estratagemas que usan para hacer pasar su pescado por fresco (Jenarco 7 K.-A.).

Con la desaparición de la comedia de tema político, la burla de individuos bien conocidos de la sociedad ateniense, denominada onomastì kōmōideîn y procedente de la tradición yámbica, se amplió tanto a otros grupos sociales como a individuos de procedencia geográfica diversa. El número de títulos de comedias que se refieren a personajes contemporáneos es más alto en la etapa de la Comedia Antigua 140 , aunque en Timocles, poeta del último período de la Media, la proporción —diecinueve sobre cuarenta y dos— es especialmente alta.

Sin embargo, el onomastì kōmōideîn cumple ahora una función diferente y obedece a un nuevo modelo de comedia. Los poetas de la Mésē continúan las burlas a destacados personajes contemporáneos. Filósofos como Platón 141 , poetas como Eurípides 142 y políticos como Demóstenes 143 e Hiperides 144 son objeto de burla; aunque ésta no parece al servicio de la crítica de ideas y valores, a la manera de las comedias de Aristófanes. Ahora, un tropel de personajes bien conocidos del público desfila en las comedias, puestos en la picota por sus vicios, ya sean gastronómicos o sexuales 145 ; por su forma de vivir, picaresca, pedante, austera o lujuriosa hasta el ridículo… 146 En realidad, se trata de un retrato de la sociedad ateniense del siglo IV a. C., donde los personajes satirizados son más bien paradigmas de ciertos usos y costumbres risibles, a los que se ha puesto «nombre y apellidos».

Los poetas de la Comedia Media se hacen eco del progresivo fraccionamiento de la vida política y social de Atenas, que se consumaría con la llegada de las monarquías macedónicas. Así, los problemas de la polis van dejando de ser objeto de la discusión y de la decisión colectiva, y los poetas, consiguientemente, quedando desplazados de su primitiva labor educadora del demos. Por otra parte, los autores cómicos de esta época ya no proceden sólo de Atenas, al tiempo que muchas de sus obras se representan también fuera de esta ciudad.

No obstante, siguen perviviendo restos de sátira política mediante alusiones a personajes y sucesos históricos: en Protesilao de Anaxándrides (41 K.-A.) se menciona a Calístrato, organizador de las finanzas de la Segunda Confederación Ateniense, del que también se burla Antífanes como cocinero (293.4 K.-A.) y Eubulo como vicioso ( 10.1 y 106.5 K.-A.). Parece que Timocles fue aficionado a incluir alusiones políticas en sus comedias (14-17 K.-A.). Asimismo, dos comedias de la primera mitad del siglo IV a. C. tuvieron quizá un tema propiamente político, Filipo de Mnesímaco y Dionisio de Eubulo 147 , la primera dedicada al rey de Macedonia (8 K.-A.) y la segunda a Dionisio I de Siracusa, al que tal vez se refieran unos versos conservados (25 K.-A.). En otros casos nos es posible, al menos, reconocer alusiones a la situación política de cada momento 148 . Difícilmente, en fin, la comedia del siglo IV a. C. podía quedar al margen de la polémica surgida con la aparición de Filipo entre los sectores pro y antimacedónicos, hasta el punto de poder reconocer incluso ciertos posicionamientos entre los poetas cómicos 149 .

5. Los tipos cómicos

Superada la comedia de la idea dominante, los tipos cómicos —algunos de ellos ya presentes en la Comedia Antigua— adquieren una importancia cada vez mayor 150 . Su desarrollo durante el siglo IV a. C. se vio beneficiado por tres factores: la evolución temática hacia un mayor realismo; la creciente importancia de los actores, que favoreció la especialización en tipos de personajes, y, finalmente, el contexto social de la época, marcada por un significativo empobrecimiento favorecedor del desarrollo de formas de vivir que subrayan las más diversas limitaciones humanas.

Por otra parte, los tipos cómicos están íntimamente ligados a la evolución de los argumentos: la hetera, el parásito, el cocinero, el esclavo, el joven enamorado, el soldado fanfarrón, el viejo, la vieja… son, al tiempo que personajes del cuadro de la sociedad de la época, elementos obligados de la comedia de intriga, que llegará a su total desarrollo en la Néa .

El término parásitos designaba en origen al acólito del templo de Heracles en Cinosarges, a las afueras de Atenas, que recibía comida a cambio de ciertos servicios. Araros, en El himeneo (16 K.-A.), o Alexis, en El parásito (183-185 K.-A.) 151 , fueron los primeros en utilizar el vocablo «parásito» con el sentido que conocemos como tipo cómico, probablemente en la década del 360-350 a. C., desplazando al kólax o adulador de la comedia anterior 152 . Las condiciones económicas y sociales del siglo IV a. C. favorecieron que el kólax degenerara en parásitos y ambos se confundieran, primero evocando a personajes de carne y hueso, y después, en Alexis, como tipo, muy productivo en la Comedia Nueva 153 . Antífanes representó otra comedia intitulada El parásito , posterior a la de Alexis, cuyos fragmentos (180-184 K.-A.) demuestran la vinculación de este tipo cómico con los contextos culinarios.

El motivo del prôtos heuretḗs se aplica cómicamente también al arte de los parásitos: en una comedia de Eubulo titulada Edipo (72 K.-A.), y en otro fragmento de Anaxándrides (10 K.-A.), de la comedia Locura de viejo , se establece como nobles antepasados a dos héroes, Radamantis y Palamedes 154 . Por otra parte, los fragmentos cómicos nos permiten conocer a parásitos reales, personajes de la época famosos por hacer de la adulación un modus vivendi , entre los cuales los más mencionados son Titimalo y Querefonte 155 . Semejante forma de vida, de la que se ocupa Teofrasto (Caracteres 5), consiste esencialmente en agradar a los demás (Anaxándrides 43 K.-A) y llega a convertirse en téchnē u oficio (Antífanes 142 K.-A.) 156 .

En ocasiones el tipo del parásito parece ya integrado en una comedia de intriga como ayudante del joven enamorado. En Los antepasados de Antífanes (195 K.-A.), un parásito describe la contundencia y operatividad de sus acciones, el aguante en soportar todo y ser objeto de burlas con tal de ser eficaz amigo de sus amigos 157 . Carecemos de contextos que nos permitan interpretar los elogios del parásito ya sea irónicamente, ya sea como autodefensa cómica, o como un auténtico ennoblecimiento de la figura del antiguo kólax ; pero esta última posibilidad, cercana al modelo de la Comedia Nueva, no debe descartarse en versos como los de Timocles (8 K.-A.), en que se consideran los defectos del parásito como propios de la naturaleza humana y se compara su privilegio de comer a costa ajena con los inherentes a la pritanía. En cualquier caso, la situación de los parásitos depende de la suerte, de manera que llegan a distinguirse distintas categorías de ellos (Alexis 121 K.-A.).

El personaje dramático de la hetera hace su aparición en la comedia griega a finales del siglo V a. C. 158 , pero es en la Comedia Media donde recibe un impulso definitivo 159 ; las burlas cómicas contra ésta se parecen mucho a aquellas que Aristófanes dirigía contra las mujeres en general 160 . Los numerosos títulos que son nombres de heteras, el más frecuente de los cuales es Neótide , confirman esta notable presencia 161 . Parece lícito suponer que La concubina , de Alexis, correspondía a una comedia de intriga a la manera de la Néa . Podemos conjeturar igualmente la existencia de una hetera detrás de títulos como La flautista (Antífanes), La citarista (Anaxándrides), La danzarina (Alexis) o La arpista (Eubulo). Los gentilicios femeninos de muchos títulos, a la manera de La samia de Menandro, pueden también haberse referido a heteras, aunque no necesariamente.

Por otra parte, un buen número de heteras famosas en la Atenas de la época son mencionadas en los fragmentos conservados. Timocles en Orestautoclides (25 K.-A.) ofrece en tres versos un listado de once heteras, ya viejas entonces, y nueve heteras son enumeradas en siete versos por Filetero (9 K.-A.) en la comedia Cinágide . La hetera más nombrada en los fragmentos es Sinope 162 , de cuya fama da testimonio la formación cómica sinopísai , con la que se designaba la acción de comportarse indecentemente (Alexis 109 K.-A.). Frine, aquella hetera de afamada belleza que el 350 a. C. tuvo que ser defendida por Hiperides de una acusación de impiedad 163 , es mencionada en diversos lugares por los altos honorarios que cobraba y la riqueza que acumulaba 164 . Laide era famosa antaño, pero de las circunstancias bien distintas de su vejez se burla Epícrates con toda crudeza en la comedia Antiiaide (3 K.-A.). Un ejemplo de invectiva feroz contra las heteras pertenece a la comedia de Anaxilao Neótide (22 K.-A.), donde se compara a determinadas prostitutas con monstruos mitológicos. Mantener a una hetera es una de las desgracias de las que se ve privado, por fortuna, un hombre que vive lejos de la ciudad (Antífanes 2 K.-A.). Otro fragmento de tono altamente realista (Alexis 103 K.-A.) nos detalla cómo las heteras convertidas en lenas disimulan los defectos físicos de las mujeres del burdel para hacerlas más atractivas. Al cuadro de las costumbres y maneras de las cortesanas que nos proporciona la Comedia Media contribuyen también los mismos apodos de éstas: Clepsidra debía de prestar sus servicios durante el tiempo que tardaba en vaciarse el reloj de agua; Ócimo («Albahaca») sería famosa por su perfume, por su delicado cutis era conocida Máltace, etc.

A la ironía, antes que al tono moralizador, pueden pertenecer algunas consideraciones positivas sobre las heteras en los fragmentos cómicos. En la comedia Nanio de Eubulo (67 K.-A.) alguien defiende recurrir a las meretrices frente a los peligros del adulterio, motivo que se convertirá en un tópico de la diatriba cínico-estoica y adquirirá un tono moralizador 165 . A la concubina dan prioridad, frente a la esposa legítima, unos versos de Anfis (1 K.-A.).

Junto a este cúmulo de tópicos cómicos relativos a estas mujeres, e incluso al género femenino en general, ya en la Comedia Media, en consonancia con un progresivo abandono de la obscenidad, se abre paso una imagen positiva de hetera, aquella buena hetera que los poetas de la Comedia Nueva consagrarán, insertándola en la intriga amorosa. Eubulo (41 K.-A) y Efipo (6 K.-A.) describen a heteras de comportamiento muy refinado que anticipan ya a las de Menandro 166 . En un fragmento de Neótide de Anaxilao (21 K.-A.) se reivindica el nombre de «hetera», como femenino de hetaîros («compañero»), en oposición al apelativo pórnē («prostituta»). En un fragmento de La hidria de Antífanes (210 K.-A.) se narra que alguien se enamoró de una auténtica hetera que vivía en casa de los vecinos, «poseedora de un carácter de oro inclinado a la virtud, una verdadera “hetera”»; un testimonio valioso no sólo de la dignificación de la figura de la hetera, sino de su inserción en una comedia de trama amorosa, a la manera de Menandro, que también representó una comedia con este título. En cualquier caso, ambos tipos de hetera debieron de coexistir durante toda la etapa de la Mésē .

El joven, adulescens en las comedias romanas, se define como tipo en un doble ámbito, el familiar, normalmente en rivalidad con el padre o senex , y el amoroso, como enamorado. En la comedia postaristofánica, los conflictos de los dos ámbitos se interrelacionan en la intriga y podemos hablar propiamente de la creación de un tipo cómico con una precisa función dramática. Ya en la Comedia Media, como después en la Comedia Nueva, los conflictos se desarrollan en el ámbito familiar, pero tienen que ver con asuntos de amores.

Los fragmentos confirman la continuidad del conocido motivo del joven atolondrado disipador de la fortuna paterna 167 , a la manera de Fidípides en Las nubes de Aristófanes. Por ejemplo, en Alexis 248 K.-A., de la comedia Fedro , cuyo tema amoroso desvela el mismo título, se habla de un tal Epicárides, que en una semana acabó con la fortuna paterna 168 . Ejemplo de desavenencias semejantes a las que encontramos en Aristófanes entre padre e hijo son los versos de Alexis 113 K.-A. en que un padre desesperado dice tener dos hijos, de los cuales el uno es un borracho y el otro un consumado patán.

El joven enamorado es un elemento obligado de una comedia de intriga amorosa, encaminada a solucionar los obstáculos que le impiden alcanzar el objeto de su amor. En este contexto, los jóvenes se lamentan del engaño de la alcahueta (Epícrates 10 K.-A.), parecen hablar con sus esclavos de sus amadas (Anfis 6 K.-A.) o vanagloriarse de sus heteras (Antífanes 101 K.-A.). A monólogos de inspiración euripidea en los que este tipo cómico expresa sus quejas, deben de pertenecer algunos fragmentos sobre la naturaleza de Eros 169 ; en alguna ocasión (Teófilo 12 K.-A.) se pasa del tono reflexivo a las circunstancias concretas del enamorado.

En cuanto al tipo del viejo, o senex , la Comedia Media heredó de la Antigua sus rasgos característicos: la doble naturaleza urbano-rústica, la avaricia, la irritabilidad…, al tiempo que los fragmentos permiten avanzar las características que se encontrarán en la Nueva. El misántropo, al que Menandro dedicará la comedia Dýskolos , personaje permanentemente malhumorado que se automargina de la sociedad por su disgusto ante cuanto le rodea y del que tenemos un precedente en el Monótropos de Frínico, debió de desarrollarse como tipo especialmente en la Mésē . En Antífanes 157 K.-A., de Misopónēros (El que odia la ruindad ), el personaje principal se queja de pedagogos y nodrizas; Anaxilao representó una comedia titulada Monótropos (El solitario) ; y Mnesímaco se adelantó a Menandro al representar una comedia intitulada Dýskolos (El misántropo) , en uno de cuyos fragmentos conservados (3 K.-A.) alguien es tan avaro que pide a un perdulario que le engañe reduciendo a diminutivos todos los productos de la cesta de la compra.

En relación con el tipo del senex debe ponerse también al ágroikos , el rústico, que tuvo un fuerte desarrollo en la Comedia Media, como lo demuestran no sólo títulos y fragmentos, sino también el testimonio de Aristóteles (Ética a Eudemo III 1230b 20). Se trata del cuarto de los Caracteres de Teofrasto, cuya comicidad ya había aprovechado Aristófanes en Los acarnienses (Diceópolis), La paz (Trigeo) y Las nubes (Estrepsíades). Dos hechos sociales y económicos pueden haber favorecido el desarrollo de este tipo: el trasvase de ciudadanos del campo a la ciudad y la concentración de la tierra en pocas manos 170 . El rústico es título de sendas comedias de Anaxilao, Antífanes y Áugeas, y Los rústicos , de Anaxándrides. En los fragmentos conservados de esta última comedia (1-3 K.-A.) aparece este personaje ridiculizado en un contexto simposial; en la comedia de Antífanes (1, 2 y 5 K.-A.) se adivina aquella nostalgia del campesino aristofánico por la vida sencilla y feliz del campo, lejos de los embrollos y complejidades de la ciudad. Según Ateneo (VIII 358 D), Butalión del mismo Antífanes era una versión revisada de El rústico , y en el único fragmento conservado (69 K.-A.) un granjero envía a un esclavo a comprar pescado. Ya nos hemos referido al padre quejoso de La peluquera de Alexis (113 K.-A.), quien parece un campesino malhumorado a la manera de un misántropo.

Los poetas de la Comedia Media también explotaron cómicamente las faltas y vicios de la uetula , o vieja, personaje caracterizado por su fealdad física y moral, que hunde sus raíces en la tradición popular y del que ya la Comedia Antigua se había ocupado. Aunque la afición al vino de las mujeres es un tópico que la Mésē hereda de la tradición cómica, parece haber un desplazamiento del tema hacia las viejas (Antífanes 47 y 161 K.-A.; Anaxilao 10 K.-A.). Ya hemos aludido a la fortuna que en la época tuvo el motivo de las heteras envejecidas; pero las viejas de la Comedia Media también pueden ser hechiceras (Alexis 147 K.-A.), alcahuetas (difíciles de distinguir en ocasiones de las heteras) o nodrizas. Respecto a estas últimas, Eubulo y Alexis representaron sendas comedias intituladas La nodriza o Las nodrizas ; en la Comedia Media este personaje parece carecer todavía de la dignificación que experimentará en la Nueva, y es blanco de sátiras por diversos motivos, entre ellos su afición al vino (Alexis 228 K.-A.; Antífanes 157 K.-A.; Eubulo 80 K.-A.) 171 . Sin embargo, el proceso de ennoblecimiento de la uetula parece haberse ya iniciado en la Comedia Media con poetas como Alexis, donde encontramos a una vieja, madre y esposa, preocupada por las estrecheces económicas de su familia (167 K.-A.). Al mismo tiempo, y en la misma dirección hacia el modelo de la Comedia Nueva, en la Media la vieja va integrándose en la trama como ayudante del enamorado o de su rival.

También el esclavo 172 quedará definido en la comedia del siglo IV C. como tipo cómico con un claro perfil y una determinada función. Ciertamente la presencia de esclavos no es insignificante en la Archaîa 173 , y ya en algunas comedias de Aristófanes, como Las vanas , donde la iniciativa corre a cargo de Jantias, frente a un amo cobarde, y, sobre todo, Pluto , con la figura de Carión, el personaje del esclavo va adquiriendo una presencia notable que preludia su desarrollo posterior. Con todo, en esta etapa el seruus desarrolla más frecuentemente un papel secundario de bōmolóchos (bufón), al servicio de una comicidad grosera de golpes e insultos. Por el contrario, en las comedias del siglo IV a. C. los esclavos parecen ocupar, con la evolución de la intriga, un lugar mucho más importante y que tiene que ver con la profundización psicológica de este personaje y su mayor productividad dramática 174 . Ya es significativo que esclavos otorgaran títulos a comedias, como Ancilión de Eubulo 175 , que se refiere a un esclavo de piernas torcidas o espalda curvada, o Butalión , título de Antífanes y Jenarco, si es que este idiota proverbial se refería al esclavo de la comedia. En la obra de Antífanes, el esclavo parece burlarse del desconocimiento que de los pescados tiene su amo (69 K.-A.). Botrilión , de Anaxilao, también puede referirse a un nombre de esclavo, probablemente aficionado al vino, y Parmenisco , título de Eubulo, es un diminutivo de Parmenón, conocido nombre de esclavo de comedia 176 . En cualquier caso, si la comedia plautina Pséudolo —en la que el esclavo que da título es el organizador y ejecutor de la trama— tuvo su modelo, parcial o totalmente, en la Comedia Media 177 , no hay duda de que ya en esta etapa el tipo del esclavo estaba bien delimitado. En Neótide de Antífanes encontramos a un sirio de procedencia que fue vendido como esclavo junto con su hermana (166 K.-A.) y cuyo final podía haber incluido un reconocimiento a la manera de La trasquilada de Menandro o Los cautivos de Plauto. Por otra parte, El difícil de vender es título de sendas comedias de Antífanes y Epícrates, y en el único fragmento conservado de la segunda un esclavo se lamenta de su propia condición en un tono que nada tiene que ver con el seruus como mera fuente de comicidad. Los fragmentos nos presentan a esclavos en las funciones domésticas que les son propias (Alexis 27 y 124 K.-A.) y próximos a sus amos, e incluso agradecidos a éstos, fingida o realmente (Alexis 299 K.-A.; Teófilo 1 K.-A.). En efecto, los fragmentos nos hablan de una relación siervo-amo muy familiar, sin la cual no hubiera sido posible el desarrollo del esclavo intrigante (Anfis 6 y 27 K.-A.; Antífanes 124 K.-A.).

Cuanto podemos reconstruir para la comedia La de Beocia de Antífanes constituye un ejemplo concreto del desarrollo que ya en esta época pudo tener en la comedia de intriga el esclavo: uno de ellos vende frutas a una muchacha, tal vez un seruus callidus al servicio del adulescens amator (59 K.-A.); un senex rústico es probablemente padre de éste y amo de aquél (60 y 61 K.-A.) 178 .

Uno de los tipos cómicos mejor conocidos en la Comedia Media, con gran fortuna en la Nueva, es el cocinero —personaje procedente, como el parásito, del ámbito del culto— que, aunque desde el siglo V a. C. aparecerá vinculado estrictamente a lo culinario, no perderá nunca la impronta de su primitiva dignidad 179 . Aunque en Epicarmo no faltan los temas culinarios, sólo en la comedia de Aristófanes podemos seguir claramente no ya la descripción de las técnicas del cocinero, sino también la presencia directa de éste en escena 180 . En cualquier caso, el cocinero como tipo sólo lo encontramos en la Comedia Media y Nueva. En la Media, los cocineros recitan largos monólogos, en los que ofrecen una farragosa retahíla de alimentos, exhiben su arte o polemizan 181 , dialogan con un colega 182 o conversan con su cliente o con el esclavo de éste, describiendo con desmesurada jactancia su arte culinario o el de su maestro o defendiendo su capacidad para adaptarse a los convidados 183 . Los cocineros de la Comedia Media comparten con los de la Nueva y la latina un buen número de características comunes 184 . De su condición de alazṓn o fanfarrón derivan su pedantería y locuacidad; la primera tiene que ver con su origen en el mundo de los sacrificios y consiste fundamentalmente en la exaltación de la mageirikḗ téchnē o arte de la cocina 185 , en el que eran especialmente famosos los cocineros sicilianos (Alexis 24 K.-A.) y de la que forma parte el motivo del prôtos heuretḗs o inventor (Anaxándrides 31 K.-A.; Alexis 178 y 190 K.-A.); su locuacidad (Alexis 92 K.-A.) se exhibe, como se ha dicho, tanto en los diálogos rápidos como en los largos discursos (Anaxándrides 42 K.-A.). El mágeiros sofistḗs , es decir, el cocinero sabio, que tiene su origen en el mimo siciliano y en la farsa megarense, es bien conocido en la Comedia Antigua 186 , pero su presencia parece haber sido mucho más importante en la Media, sin duda favorecido por el desarrollo en esta época de la gastronomía como arte y de la existencia de manuales, de los que la misma comedia nos ofrece un divertido testimonio (Alexis 140 K.-A.). Este cocinero sabio, que ha aprendido su arte en Sicilia o procede de allí 187 , es caracterizado por el tono elevado de su lenguaje y su tendencia a la sentenciosidad: en Estratón 1 K.-A. el amo o administrador llama «Esfinge», por lo alambicado de su expresión verbal, al cocinero que exhibe sus conocimientos. A la fijación de esta tipología cómica contribuyó especialmente Alexis 188 , que representó una comedia intitulada La marmita , en la que, sin duda, el cocinero debió de jugar un papel importante: alguien es adiestrado por el cocinero Glaucias en un arte parangonable con la medicina o el oficio de los logógrafos (129 K.-A.), y los temas de intendencia daban lugar a situaciones divertidas (130-133 K.-A.). Entre las características marginales y esporádicas del cocinero están su celo profesional (Alexis 177-178 K.-A.), su tendencia a la curiosidad y el chisme (Anaxándrides 42 K.-A.); de su locuacidad se deriva su excesiva familiaridad con el amo (Alexis 177 K.-A.; Dionisio 2 K.-A.); es ingenioso (Alexis 191 K.-A.; Arquédico 2 y 3 K-A.); de su profesionalidad y su talante vanidoso derivan el gusto por la rivalidad (Alexis 177 K.-A., Nicóstrato 16 K.-A.). La función dramática del cocinero y su lugar en la trama parecen haber sido importantes, como los mismos títulos sugieren: El cocinero de Nicóstrato y Los cocineros de Anaxilao; Alexis representó La marmita ; el personaje Carión de Esfingocarión de Eubulo puede ser un cocinero esclavo; y no es improbable que quien diera título a El de Siracusa de Alexis fuera un cocinero siciliano. El mágeiros comparte algunos elementos comunes con el parásitos : su inevitable vinculación a contextos culinarios y simposiales; los elogios de sus respectivas téchnai y su condición cómica de technîtai; el origen semejante de ambos, vinculados al ámbito de los sacrificios y los cultos; la jerarquización profesional; y la fanfarronería en sus discursos. En cualquier caso, los testimonios conservados no nos permiten constatar una integración en la trama de este tipo cómico tan plena como vemos ya en la Comedia Nueva.

También la figura cómica del médico 189 tiene precedentes en el mimo siciliano y en el drama de Dinóloco, y las alusiones a los médicos son abundantes en la Comedia Antigua 190 , aunque apenas aparezca como dramatis persona . Por el contrario, el desarrollo del médico como tipo cómico, bien atestiguado en la Comedia Nueva, fue especialmente importante en la Media; así lo muestran títulos como El médico , de Antífanes, Aristofonte y Teófilo; El farmacomantis , de Anaxándrides y El boticario , de Alexis 191 . y Mnesímaco. Los fragmentos aluden a personajes reales, como en el caso de parásitos y heteras: Mnesiteo (Alexis 219.3 K.-A.) y Menécrates (Alexis 156 K.-A. y Efipo 17.1) 192 . Otros aluden al instrumental médico, como en la comedia El herido de Antífanes (206 K.-A.) 193 .

La mayor presencia de este tipo cómico se vio favorecida por la permanencia en Atenas durante el siglo IV a. C. de muchos médicos extranjeros, que mostraban un vivo interés por la filosofía natural y la dietética; gozaban de una elevada formación técnica y de gran prestigio social, frente a los médicos atenienses, que debían conformarse con una clientela de menores recursos económicos. Esto favoreció el desarrollo de cierta picaresca y la aparición del médico impostor. Precisamente, un fragmento de La drogada con mandrágora de Alexis (146 K.-A.), en el que se lee una defensa del médico ateniense frente a los extranjeros, constituye un divertido ejemplo de todo ello.

A la tipología del médico corresponden, por una parte, la incompetencia (Antífanes 259 K.-A.) y, por otra, la ampulosidad y pedantería de su discurso. La segunda de estas características tiene que ver con la larga tradición cómica del alazṓn , que, partiendo del medicus dorice loquens de Crates, pasa por el médico sofista (iatrotéchnēs ) de Aristófanes y llega al médico extranjerizante (xenikós ) de Alexis 194 . En El farmacomantis , de Anaxándrides (50 K.-A.), muy probablemente quien da título a la comedia no tiene empacho en declarar que pedantería (alazōneía ) y adulación (kolakeía ) son los oficios más útiles; el único fragmento conservado de El médico , de Antífanes (106 K.-A.), parece ser, por su tono sentencioso, las palabras de un médico tan pedante como fraudulento. Esta tipología acerca el médico al parásito y al cocinero, a los que ya hemos hecho referencia. Con ellos coincide, a través de la dietética, en los temas culinarios; en su jactancia y autoafirmación como technítēs ; en la posible identificación parásitomédico; en el prestigioso origen extranjero de cocinero y médico 195 ; así como en el hecho de que el cocinero demuestre en ocasiones conocimientos de medicina 196 . De la función dramática del médico en la Comedia Media poco podemos decir: si algunos títulos parecen subrayar su importancia en la trama, debemos suponer que, ya sea como médico fingido o improvisado o como un pícaro impostor, acaso cumplía una función secundaria que, además de estar al servicio de la comicidad, se identificaría con la de un parásito, esclavo o personaje secundario, en el sentido de actuar como ayudantes en la consecución del objetivo perseguido por el personaje principal en una comedia de intriga 197 .

Otro de los tipos cómicos que probablemente alcanzó cierta consistencia en la Comedia Media es el soldado 198 . También en este caso contamos con un contexto social apropiado para su desarrollo: si el crecimiento del mercenariado suele darse en épocas de profunda crisis económica y social, así como de pérdida de sentimientos patrióticos, en el final de la Guerra del Peloponeso (404 a. C.) se inició un incremento del número de soldados mercenarios, agudizado a lo largo del siglo IV a. C. 199 , cuya inconveniencia muestran los testimonios de Isócrates (Sobre la paz 44-46) y de Demóstenes (Primera Filípica 21-25) 200 y reflejan los mismos fragmentos cómicos (Antífanes 264 K.-A.). Aunque, una vez más, hay que buscar los precedentes de este tipo cómico en personajes de la Comedia Antigua, como Lámaco 201 en Los acarnienses de Aristófanes, hay que situar en la Media y comienzos de la Nueva el origen del soldado fanfarrón, que nos es conocido sobre todo por la comedia Miles gloriosus de Plauto, donde gloriosus traduce el griego alazṓn (86-87). En esta comedia se describen las características de dicho personaje, de las que Pirgopolinices hace gala nada más salir a escena (1-9) y cuya fanfarronería, que comparte con el cocinero y el médico, se refleja en un lenguaje hinchado y ampuloso (13-15); regresa de la guerra cargado de riquezas y se muestra caradura y perjuro (90-91). Igualmente allí su función dramática se concreta como rival del adulescens . Aunque desconocemos el modelo griego de la comedia de Plauto, creemos que éste pertenecería, en todo caso, a la Comedia Nueva 202 .

Probablemente el soldado fue cobrando importancia en la Mésē a través de la parodia de guerreros míticos durante el período de mayor producción de la comedia mitológica, como algunos de sus títulos sugieren 203 ; sin embargo, en los fragmentos de los autores de la primera generación de la Comedia Media no tenemos evidencia de la presencia del miles . En cuanto a los autores posteriores, Alexis, Antífanes y Jenarco representaron sendas comedias intituladas El soldado (Stratiṓtēs) , pero los fragmentos conservados tampoco nos permiten asegurar la aparición del miles gloriosus. Trasón es título de Alexis y, en el caso de que se trate de un nombre no real, sino creado a partir de la misma raíz de thrasýs («audaz»), estaríamos ante un personaje semejante a Trasón, el miles de El eunuco de Terencio y de El adulador de Menandro, o Trasónides de El detestado de Menandro; El herido de Antífanes, podría también hacer alusión a un soldado, en este caso regresando maltrecho a su patria; Sano y salvo , en fin, fue título de Antífanes y, en plural, de Eubulo. Los fragmentos de estas comedias, sin embargo, no nos permiten ninguna conclusión.

En otros lugares deducimos la presencia de un soldado o algo que tiene que ver con asuntos militares: alguien afirma haber servido en el ejército como mercenario (Antífanes 96 K.-A.); a una conversación sobre reclutamiento de soldados debía de pertenecer el fragmento 136 K.-A. de Antífanes, de la comedia Lampón , nombre probable de un embaucador; en Mnesímaco 7 K.-A., de la comedia Filipo , se comparan los preparativos para la guerra con un banquete: sobre armas versa el fragmento de Alexis 136 K.-A; un capitán (lochagós ) glotón es mencionado en Teófilo 3 K.-A.

6. Burla y caricatura de filósofos e intelectuales

La comedia griega, en sus distintas etapas, ha hecho de la parodia de filósofos y sistemas de pensamiento fuente fecunda de comicidad, presentando tipos y formas diversos: parodia anecdótica de formas de vida propugnadas por los secuaces de una escuela filosófica; parodia de los métodos de investigación y escuelas que los practican, a la manera de la burla que Aristófanes hace de Sócrates y su «pensatorio» en Las nubes; parodia de doctrinas e ideas más o menos concretas, y hasta parodia de algún pasaje específico de una obra filosófica, o del lenguaje que utiliza el filósofo 204 .

En la Comedia Antigua son objeto de burla la abstrusa preocupación de los filósofos por los fenómenos de la naturaleza, el uso poco riguroso de la retórica, las prácticas ascéticas, la tendencia al misticismo y la propensión a la adulación 205 . La primera comedia que tiene a un filósofo como tema central es Los que todo lo ven (Panóptai) de Cretino y es en Aristófanes donde encontramos definido el tipo del filósofo, el alazṓn-doctus , representado por la figura de Sócrates, blanco intelectual de la comedia de aquél. En el otro extremo de la historia de la comedia ática, en Menandro, la comedia se impregna de ideas morales y filosóficas, conforma tipos cómicos e inspira argumentos, expresando ideas y valores 206 .

El desarrollo de la Comedia Media, por su parte, coincidió con la vida de filósofos como Platón y Aristóteles, con la fundación de la Academia y el Liceo en sus dos extremos cronológicos, así como con el desarrollo de escuelas y sectas filosóficas que tenían en común subrayar la autonomía del individuo por encima de cualquier forma de organización social y política; que se centraban en el estudio de los trópoi o caracteres, así como en las formas de vida y las prácticas hedonistas o ascéticas.

Los dos objetos de burla filosófica más significativos por parte de los poetas de la Mésē fueron los pitagóricos y Platón. En el tratamiento de los primeros encontramos la convergencia de parodia filosófica y comedia de tipos 207 . Ya en Las nubes de Aristófanes (423 a. C.) los rasgos característicos del pitagórico se han fundido con otros que tienen su origen en la filosofía jónica y la retórica sofística, para crear el tipo ya mencionado del alazṓn-doctus , individuo de aspecto sucio y mísero, que hace del hambre obligada una fingida virtud 208 . En la Comedia Media resultó especialmente productiva la parodia de estas sectas, según lo demuestran títulos no atestiguados ni en la Antigua ni en la Nueva: El pitagorista , de Aristofonte; La pitagorizante (Pythagorí-zousa) , de Alexis y Cratino el Joven, o Los de Tarento , de Alexis y Cratino el Joven. Entre la diversidad de estos individuos, que tenían en común la vinculación de sus ideas con las del viejo Pitágoras, y que reflejan las diferentes denominaciones griegas, los poetas cómicos se refieren a aquellos «pitagoristas» procedentes de la Magna Grecia, que habían conservado las tradiciones más antiguas de la secta, así como el aspecto más místico del pitagorismo. En la comedia Pythagoristḗs se habla de unos «pitagoristas», de aspecto semejante al de los cínicos, que han hecho de la sobriedad voluntariamente aceptada un disfraz contra el hambre irremediable (Aristofonte 9 K.-A.); otro fragmento (Aristofonte 10 K.-A.) describe los hábitos de los pitagoristas, suciedad y falta de decoro, e incluye entre ellos a dos parásitos bien conocidos de la época, Titimalo y Filípides, el primero de los cuales inmortal 209 , según las ideas pitagóricas, y en quien convergen el alazṓn y el kólax 210 ; a la vida piadosa de los pitagóricos alude también ARISTOFONTE (12 K.-A): éstos —inmundos, vegetarianos y bebedores de agua— cenan junto al mismo Hades como premio por ello. En Cratino el Joven 7 K.-A., de la comedia Los de Tarento , encontramos una burla de la retórica de los pitagóricos, que al tiempo que nos recuerda la vinculación del pitagorismo con el origen de la sofística 211 , se burla del parloteo de filósofos de tal calaña (Aristofonte 10.6 K.-A.); a la tendencia retórica de los pitagóricos alude también el fragmento 223 K.-A. de Alexis, de Los de Tarento; y también el sophistḗs Pausón, mencionado en Heníoco 4 K.-A., puede ser, por la alusión a las habas, otro pitagórico. A su vegetarianismo remiten fragmentos en los que se dice que no comen nada vivo, como Alexis 27 y 223.1-6 K.-A y Mnesímaco 1 K.-A.; y de «sacrificar verduras» habla Alexis 201 K.-A.

Platón viene a ocupar en la Comedia Media el lugar de Sócrates en la Antigua, pero nada nos permite deducir para el discípulo una función semejante a la desempeñada por el maestro en Aristófanes. Platón es título de Aristofonte, aunque el único fragmento conservado de esta comedia apenas nos ofrece información.

Los fragmentos muestran, de nuevo, la burla cómica, por una parte, de costumbres, hábitos y maneras, y, por otra, de las ideas sustentadas en este caso por Platón o la Academia. Los miembros de la Academia, o tal vez el mismo Platón, son retratados por su aspecto exterior, afeminado, exquisitamente cuidado y propio de extranjeros, en Antífanes 35 K.-A. y Efipo 14 K.-A.; en Alexis 151 K.-A. se menciona la costumbre platónica de pasear mientras se tratan temas filosóficos; en Anfis 13 K.-A. se dice que Platón cuidaba tanto su aspecto que nunca se le vio riéndose; en Alexis 185 K.-A. es mencionada su locuacidad y en Ofelión 3 K.-A. se tilda de «atronado» uno de sus libros; en Anaxándrides 20 K.-A. se dice que roía los olivos sagrados. Sabemos también que Anaxilao se burló de Platón en tres comedias, Botrilión , Circe y Las ricas 212 .

Pero, más allá de los chistes sobre aspectos anecdóticos y costumbres, los poetas de la Comedia Media se muestran conocedores del pensamiento platónico: a la teoría de las ideas aluden Alexis 1 y 98 K.-A., cuya comicidad consiste en el contraste entre la sublimidad de las ideas y los objetos cotidianos; a la teoría del alma se refiere Alexis 163 K.-A., que parece un eco de Fedro (246b-c) y Fedón (80a), y Cratino el Joven 10 K.-A.; sobre el concepto de bien, Anfis 6 K.-A. Los métodos de la Academia son objeto de burla en Epícrates 10 K.-A., donde se ridiculiza el sistema dierético 213 , aquí aplicado a la botánica y, en concreto, a una calabaza, en una burla semejante a la que Aristófanes había hecho de los métodos de la escuela de Sócrates en Las nubes .

En otras ocasiones, la parodia de Platón consiste en la alusión a pasajes o ideas de los diálogos platónicos, en especial a los que versan sobre el amor y la naturaleza de Eros, El banquete y Fedro . En Anfis 15 K.-A. se expresa una visión escéptica del amor platónico, entendido como proceso ascético hacia el bien 214 . Alexis representó Fedro , comedia basada no en el discípulo de Sócrates, sino en el diálogo con el mismo título, como parecen demostrar las múltiples resonancias platónicas, muy especialmente de los dos diálogos «eróticos», en el fragmento 247 K.-A: la ya mencionada costumbre de pasear mientras se filosofa, el encuentro fortuito de los personajes y las idas y venidas con las que se inician algunos diálogos, la ambivalencia sexuada de Eros y su naturaleza a medio camino entre lo divino y humano; versos que se ajustaban bien a las palabras de un enamorado en el prólogo de una comedia de intriga 215 . Otro de los filósofos mencionados en los fragmentos de la Mésē es Aristipo de Cirene, fundador de la escuela cirenaica, maestro de retórica y también conocido por su afición a la vida placentera, siempre acompañado por famosas heteras y experto en el arte culinario, de ahí su ridiculización en Alexis 37 K.-A.

Ecos del pensamiento de los cínicos se encuentran en algunos fragmentos, como Antífanes 202 K.-A., de la comedia El soldado o Ticón , donde se describe la actitud cínica ante la vida, que sólo resulta soportable cuando nos libramos de todo afán; o en Antífanes 132 K.-A., que parece reflejar la ascética cínica. En ambos casos, sin embargo, puede tratarse de meros ecos de lo que ya en el siglo IV a. C. podía pertenecer al saber popular, sin identificaciones precisas con una u otra escuela filosófica 216 . Antífanes 120 K.-A. constituye una parodia de la escuela eleática, por medio de la reductio ad absurdum del pauta rheî heracliteo 217 , pero también aquí hay una pluralidad de elementos: la alusión al Liceo (V . 3) remite a Aristóteles; los filósofos son descritos aquí como «flacos, hambrientos, inútiles» (v. 4), lo que vuelve a recordarnos al filósofo como tipo; y el contenido de los versos centrales del fragmento es un eco de Parménides (fr. 8. 19 D.-K.).

En otras ocasiones, los poetas de la Mésē no pretenden una burla contra una escuela o poeta determinados, sino una descalificación cómica de la clase de los filósofos, o al menos de un amplio sector de ésta. Parásitos, hedonistas, pitagóricos y cínicos son cómicamente confundidos en un mismo grupo de vividores a costa ajena, hábiles charlatanes y perseguidores de todo tipo de placeres con el mínimo esfuerzo posible. Un ejemplo de esto es Eubulo 137 K.-A., que, según Ateneo, constituye una burla de los cínicos, pero que bien podría referirse a los pitagóricos 218 y en todo caso parecen tener mucho en común con los parásitos.

Un motivo asociado al tipo del filósofo es el de la pederastia, de conocida tradición social, literaria y mitológica 219 , y con él los personajes del erastḗs y del erṓmenos 220 . El erastḗs debió de aparecer en la comedia El pederasta de Antífanes —y después, ya en la Nueva, en Los pederastas de Dífilo— como un technítēs audaz que teoriza al estilo de los diálogos de Platón sobre el amor (Anfis 15 K.-A.), instruye al jovencito en su téchnē (Efipo 7 K.-A.), o reflexiona sobre cómo conseguir los favores de los jovencitos (Anaxándrides 34 K.-A.). La Mésē no abandonó, tampoco, la sátira personalizada de pederastas contemporáneos (Timocles 32 K.-A.) propia de la Antigua 221 .

7. La comedia como reflejo de las ideas de la época

Por otra parte, los fragmentos de la Mésē nos permiten sostener ya para esta época el comienzo de la comedia de tono moralizador, cuya forma más desarrollada puede seguirse en la comedia de Menandro. Cuando la comedia griega deja de ser «política», en el sentido que lo era la de Aristófanes, se inicia un proceso de universalización que hace posible la preocupación ética, cuyos inicios, en el siglo IV a. C., coincidieron con el desarrollo de la filosofía moral, y de forma especial con la obra de Aristóteles. Como ya vio Webster 222 , la visión que de la realidad tiene Menandro está condicionada por tres elementos: la Comedia Media, la tragedia clásica y la filosofía peripatética.

Pues bien, en tres comedias de Plauto para las que postulamos un modelo griego total o parcialmente de la Mésē , El persa, Anfitrión y Los Menecmos, encontramos finales moralizadores. Por otra parte, un grupo de títulos hace referencia a distintos trópoi o caracteres, entre los cuales los más claros son El amante de sí mismo, El que aborrece la ruindad, El parásito o El misántropo . Tres factores contribuyeron a proporcionar una impronta moralizadora a las comedias de esta época: el eco de las ideas filosóficas, propugnadas por la ética aristotélica y las distintas escuelas del siglo IV a. C.; el desarrollo de la comedia de tipos, que no sólo responde a nuevas necesidades dramáticas, sino que también se hacen eco de una determinada concepción de la vida; y el momento histórico de la Atenas del siglo IV a. C., caracterizado por una crisis sin precedentes en el mundo griego. La conjunción de estos factores justifica que, como se ha visto, «pitagoristas» y cínicos, confundidos, se identifiquen a su vez con meros parásitos. Un trasfondo ético-filosófico se desprende de ciertos fragmentos: la concepción de la vida, hedonista unas veces y altruista otras, la valoración moral de riqueza y pobreza, el pesimismo existencial y la llamada al goce de la vida. Además, una quinta parte de los fragmentos conservados de la Mésē son breves sentencias morales, casi siempre faltas de contexto y llegadas a nosotros gracias a Estobeo, que, aunque en muchos casos son un eco de ideas platónicas y aristotélicas, reflejan un saber popular y tradicional.

Un número importante de fragmentos parecen revelar un sentido de la vida donde los grandes ideales han dado paso a una visión hedonista de la realidad aferrada a lo inmediato, como aquel en que se dice que ser infeliz en medio de la abundancia es una gran desgracia (Filetero 13 K.-A). En El maestro de depravación , de Alexis (25 K.-A.), las especulaciones filosóficas son ridiculizadas como meras divagaciones; las virtudes, preocupaciones y glorias humanas son ruidos vacíos como sueños; sólo es real y válido aquello de lo que disfrutamos de forma inmediata, la comida y la bebida. Semejante tono presenta Anfis 33 K.-A. y en Antífanes 142 K.-A. leemos que el oficio de adulador, lejos de otras preocupaciones, es, detrás de la riqueza, lo mejor. Aquí se insertan los fragmentos que elogian el «oficio» del parásito, como Eubulo 72 K.-A., de la comedia Edipo , en el que se dan parabienes al primero en cenar a costa ajena. La búsqueda de placeres se propone como respuesta hedonista ante la experiencia angustiosa de la vida (Anfis 21 y 26 K.-A., Antífanes 133 K.-A.). Los fragmentos de Alexis parecen traslucir, más que los de ningún otro poeta cómico, una visión pesimista de la existencia, que el maestro comparte con su discípulo Menandro 223 : la diversión y el placer constituyen las únicas respuestas ante la vida, considerada en su finitud y como locura (222 K.-A.); la fortuna es fugaz (289 K.-A.), el dolor tiene algo que ver con la locura (298 K.-A.) y, en fin, la vida humana está marcada por la permanente insatisfacción, de manera que, siguiendo el proverbio griego, lo mejor es no haber nacido, pero, una vez nacidos, la muerte prematura (145 K.-A.). En Alexis, en fin, se ha visto el reflejo del hedonismo de la escuela cirenaica y de la escuela de Epicuro 224 . En concreto, en el fragmento 31 K.-A. de este autor se creyó ver elementos epicúreos 225 . Es cierto que el tono aparentemente serio —acentuado por la fuente, el moralista Estobeo (III 29, 34)— invita a considerar que hay en él una cierta reflexión filosófica, e incluso religiosa, en particular a través de ciertas expresiones que pueden considerarse epicúreas y la alusión que en él se hace a los cuerpos celestes. Más parece, con todo, constituir una sutil parodia del lenguaje de los filósofos, y en especial del platonismo: la concepción religiosa de Platón, que suponía la divinidad del sol, la luna y las estrellas, no era original por ello, sino por haber insistido en darles culto 226 (Apología 26d, Crátilo 397c-d, Las leyes 946b-c y 947a). En suma, cierto lenguaje de la filosofía se había hecho popular, y era susceptible de dar un «color gnómico», explotado cómicamente.

Por otra parte, la religiosidad que parece reflejarse en nuestros fragmentos oscila entre una visión negativa de lo divino y una nueva concepción, más moralizadora, de los dioses. En efecto, encontramos auténticas declaraciones de agnosticismo (Anaxándrides 22 K.-A.), que parecen responder a esa misma concepción negativa de la vida, y de nuevo en Alexis se refleja en mayor medida esta mirada pesimista (234 K.-A.) 227 , mientras que en otros lugares, y en fragmentos de tono sentencioso (Antífanes 230 K.-A.), los dioses no resultan especialmente ejemplares.

Algunos títulos de la Mésē sugieren un interés de los poetas por el culto y las prácticas mágicas y supersticiosas: El inspirado por un dios, Los adivinos y Trofonio 228 , de Alexis; El farmacomantis , de Anaxándrides; La iniciada y El sacerdote mendicante de Cíbele , de Antífanes; El hierofante , de Nicóstrato. En Antífanes 152 K.-A., de la comedia El sacerdote mendicante de Cíbele , se describe una cura milagrosa a través del contacto y el uso de ungüentos. En Antífanes 162 K.-A., perteneciente a La iniciada , las palabras de un amo tacaño a la hora de ofrecer un sacrificio, aluden (v. 1) a una sentencia recogida en Sobre la piedad de Teofrasto (fr. 152 Wimmer). Este gusto por semejantes temas, con precedentes aristofánicos 229 , tuvo su continuidad en la comedia de Menandro: los ritos y cultos adquirían mayores posibilidades cómicas cuanto más oscuros y complicados resultaban. Un significativo número de fragmentos versa sobre sacrificios y oráculos, como aquel en que se dice que los dioses asisten a los sacrificios como los parásitos a los banquetes (Antífanes 252 K.-A.), y entre los que debemos incluir la parodia de oráculos, ya comentada. El fragmento 18 K.-A. de Anaxilao menciona una práctica supersticiosa de carácter apotropaico.

Ejemplo de la popularidad de las creencias en la inmortalidad, difundidas especialmente por los pitagóricos y Platón en el siglo IV a. C., lo constituye Antífanes 54 K.-A., donde, según un tópico consolatorio, la inmortalidad complace el noble deseo de reencontrarnos con los amigos. Con todo, la falta de contexto conocido para los fragmentos y la preocupación básica por hacer reír nos obliga a ser muy prudentes sobre una posible pretensión seria en este tipo de afirmaciones.

El culto de Týchē , como divinización de la experiencia de la casualidad y lo imprevisto en la vida humana, se vio favorecido por los trepidantes acontecimientos políticos del último tercio del s. IV a. C., que hacían impredecible el destino de pueblos y personas 230 . De semejante percepción se hace eco la Comedia Media: Anaxándrides 4 K.-A. 231 menciona a una divinidad que gobierna las circunstancias de cada ser humano 232 . Esta personificación, resultado de la conjunción de elementos populares y literarios, nos es conocida en el teatro griego principalmente de la mano de Menandro, que le asignó el prólogo de su comedia El escudo , donde, entre otras cosas, está al servicio de la economía dramática. Sin embargo, las reflexiones moralizadoras sobre la fortuna, en mayúscula o en minúscula, es decir, como divinidad o mero concepto, tienen ya su precedente en la Comedia Media, y son a su vez el reflejo de una larga tradición en la literatura griega: la mutabilidad de la fortuna, frente a la consistencia del trópos o carácter, su imperio frente a la impotencia de la previsión humana, la necesidad de soportar la desgracia con entereza, son el contenido de fragmentos, transmitidos por Ateneo y mayoritariamente de comedias de Antífanes 233 .

Con la percepción, ya aludida, de la existencia humana como algo efímero, hay que relacionar las sentencias moralizadoras sobre la vejez y la muerte, de larga tradición griega, que entre los poetas de la Comedia Media parece haber sido un tema especialmente recurrente en Antífanes 234 .

Como corresponde especialmente a un tiempo de crisis económica y social 235 , la oposición entre riqueza y pobreza fue una de las reflexiones permanentes en los poetas de la Mésē , porque, según Timocles 37 K.-A., la riqueza es la sangre y el alma de los mortales 236 . Que las circunstancias de pobres y ricos debieron de ser del interés de este poeta lo atestiguan fragmentos como el 11 K.-A., donde un parásito, tras preguntar el precio del pescado, ha de conformarse con el más barato, o el 30 K.-A., donde se censuran las malas acciones a las que obliga la pobreza. Aunque desconocemos el contexto cómico de las sentencias, no hay duda de la amargura de ciertas reflexiones (Aristofonte 1 K.-A.), a veces expresadas con una ingeniosa ironía (Antífanes 86 K.-A.). En otras ocasiones la riqueza es situada por los cómicos de la época entre los bienes, por inseguros, menos valiosos, y la pobreza como ascesis y espejo de la nobleza de espíritu, aunque, una vez más, no podemos estar seguros del tono real de estas afirmaciones, que bien podían ser irónicas 237 . Esta dualidad pobreza/riqueza parece haber sido también del gusto de Antífanes (165 K.-A.), y éste haber sido un precedente de Menandro en la idea de que el uso social de los bienes personales es un rasgo positivo de philanthrōpía (226 K.-A.), de inspiración peripatética 238 . Antífanes y Anaxilao representaron sendas comedias intituladas Los ricos , en cuyos fragmentos se adivina una preocupación por las desigualdades sociales. La personificación de la Riqueza y su representación como ciega, que conocemos bien por Aristófanes, tendría su continuidad en Pluto , o La Riqueza , de su hijo Nicóstrato, que bien podría ser una versión revisada de la comedia de su padre, pero de la que conservamos un solo fragmento, sobre parásitos; el motivo vuelve a encontrarse en Anfis 23 K.-A., de La peluquera , donde alguien se queja de la ceguera de Pluto, que sólo reparte sus beneficios entre heteras.

Frente a la visión hedonista arriba mencionada de la vida, otros fragmentos de esta época constituyen un elogio del esfuerzo y el trabajo, en tanto que caminos de adquisición del conocimiento y medio de supervivencia. Una vez más, la falta de contexto no nos permite dilucidar cuánto de serio podía haber en fragmentos como Alexis 31 K.-A., ya mencionado por su hipotética relación con el epicureísmo, o 28 K.-A., que parece ser la reprimenda contra un parásito, en los que Alexis se muestra, una vez más, el precedente más inmediato, por su tono moralizador, de la comedia de Menandro. Lo mismo podemos decir de la sentencia de Antífanes 283 K.-A., recogida por Estobeo, o de la moral de la audacia propugnada en el fragmento 30 K.-A. del mismo autor, de la comedia con el significativo título de Alcestis . El oficio y su aprendizaje resultan un consuelo ante las adversidades, según un fragmento de tono poético, Anfis 3 K.-A., de la comedia El viñador . En otra comedia con título de oficio, El batanero , de Antífanes (121 K-A.), alguien se rebela contra el trabajo como invención de algún dios para los humanos, adelantándose en ello a Menandro 239 .

Otros fragmentos de Comedia Media, también en contraste con aquel sentido hedonista de la vida, proponen la moderación como norma. Leemos consejos contra la bebida, con todos los tópicos sobre las consecuencias de la borrachera 240 ; contra la glotonería como causa de discordia (Alexis 215 K.-A.) y las fiestas prolongadas que acaban a insultos y golpes (Alexis 160 K.-A.) 241 . Al ocuparnos del tipo de la hetera ya hemos mencionado Alexis 103 K.-A. y Anaxilao 22 K.-A. como los ataques más feroces contra ésta, pero tampoco faltan improperios contra el matrimonio 242 ni fragmentos con todos los tópicos misóginos 243 , ya mencionados más arriba, aunque, como ya se ha dicho, con una mayor moderación respecto a la Comedia Antigua.

De otros fragmentos podemos deducir algunas tendencias morales que preludian en gran medida el sistema de valores del mundo helenístico: tal vez cierto tono «pacifista», cierto gusto por la vida rural, la exaltación de la nobleza de carácter y la valoración de todo lo humano 244 . En fin, de diversos aspectos de la virtud, fundamento de la vida individual y social y esencia de la felicidad, según la ética peripatética, rezan otros fragmentos de tono moralizador 245 .

4. DICCIÓN, LENGUA Y MÉTRICA DE LOS FRAGMENTOS

Con la desaparición casi completa de las partes líricas, ya en las últimas obras de Aristófanes, coincide una drástica reducción de elementos poéticos en la dicción de los poetas de la Mésē . Ya el anónimo Sobre la comedia apuntaba el carácter excepcional de lo poético en esta etapa de la comedia ática 246 .

El único trabajo de conjunto que nos es conocido sobre la lengua de la Mésē es la antigua monografía de F. Selvers 247 , que en sus conclusiones se limitaba a advertir la coexistencia de una dicción cotidiana con formas más elevadas, debidas a la historia del verso o a la imitación de otro género de dicción alta.

Dos orientaciones, sin embargo, deben regir modernamente, en nuestra opinión, los estudios sobre la lengua y dicción de los fragmentos de la Comedia Media: su relación con el progresivo desarrollo de la koiné , teniendo en cuenta la importancia del ático del siglo IV a. C. en la misma, y la estrecha relación entre lengua y comicidad, que si bien en Aristófanes dio sus más conocidos frutos, continuó viva en la etapa inmediatamente posterior 248 .

Podemos afirmar que una serie de rasgos aislados, que obedecen a la progresiva regularización de los sistemas fonético y morfológico, acercan la lengua de estos poetas a la koiné , en consonancia con la evolución del ático de esta época. Sin embargo, esta tendencia contrasta con la conservación de elementos del ático más puro, lo cual establece una distancia con la lengua de los prosistas, especialmente los oradores; sin duda, razones de género literario debieron de condicionar esta divergencia. Aunque el modelo de Aristófanes resultaba ya insuperable, se constata la vitalidad de la lengua de los cómicos en la formación de palabras; en esta creatividad destacan Alexis y Antífanes, en quien se da un mayor número de neologismos en -ma . Por otra parte, en el léxico de los fragmentos se advierte una amplísima comunidad con los prosistas de la época, especialmente con los tratados hipocráticos, y la prosa tardía.

En cuanto a la dicción, debemos considerar en qué medida el uso de la lengua por los poetas de la Comedia Media está al servicio de la función dominante del género que, en esta etapa como en otras, es la comicidad. Así, entendida ésta como una toma de posición frente a la norma cotidiana implícita en el ánimo del espectador, el efecto cómico se consigue mediante la manipulación del contexto lingüístico o extralingüístico que representaría la norma, ya sea enfrentándose a él, respetándolo de una manera exagerada, o a través del recurso a algo exterior a la lengua, o contexto. Partiendo de los distintos niveles de lengua, ya estudiados para Aristófanes 249 , y teniendo en cuenta los distintos niveles del lenguaje, del fónico al sintáctico, los poetas de esta época muestran todavía una notable creatividad y gusto por la parodia. Entre los compuestos, principalmente de preposición o preverbio, no son pocos los hápax legómena , o palabras únicamente atestiguadas aquí, y los prôton legómena , o primeras apariciones atestiguadas en la Comedia Media. Los ritmos coloquiales del discurso y los diálogos breves y rápidos, propios de la lengua coloquial, no son infrecuentes en la Comedia Media, como en Teófilo (8 K.-A.), así como las fórmulas, voces y estructuras propias de la dicción cotidiana 250 . El abigarrado mundo temático del que se hacen eco los poetas de esta época encuentra su correlato, por ejemplo, en expresiones que ilustran la dicción y el léxico de banquetes, bebidas y mercados 251 ; o fórmulas de asuntos de Estado o públicas, trasladadas frecuentemente a un contexto cómico 252 . No falta el uso de diminutivos, que entran de lleno en la «función emotiva», con una clara pretensión cómica: series de diminutivos de carnes y pescados encontramos respectivamente en Anaxándrides 28 K.-A. y Anfis 35 K.-A.; como es de esperar, los diminutivos en -ion son los más frecuentes en los fragmentos de la Mésē , algunos hápax legómena y otros prôton legómena .

La parodia de los lenguajes técnicos ocupa un lugar destacado en la Comedia Media, con especial referencia a dos tipos cómicos en los que nos hemos detenido, el médico y el cocinero. El dialecto dórico aparece como lengua de prestigio entre los médicos en un fragmento de La drogada con mandrágora , de Alexis (146 K.-A.) 253 ; ejemplo del lenguaje técnico de la medicina es Eubulo 81 K.-A. y del instrumental lo son Alexis 330 K.-A., y Antífanes 47 y 206 K.-A. Naturalmente debemos suponer que comedias con títulos relacionados con la medicina, a las que ya hemos hecho referencia, deberían de incluir parodia del lenguaje técnico y dialectal de estos profesionales. En boca de cocineros encontramos no sólo la enumeración de recetas, con largas y desesperantes alusiones a alimentos, condimentos e instrucciones para su preparación, sino también, como en Alexis 129 K.-A. toda una exposición pseudocientífica, en la que tono y léxico parodian la dicción de los médicos; en otras ocasiones, como hemos visto, el cocinero utiliza para subrayar su dignidad profesional la dicción épica o trágica 254 . Del juego entre los léxicos de las diversas téchnai es ejemplo Anaxándrides 34 K.-A.; en Mnesímaco 7 K.-A. se aplica el lenguaje castrense a un contexto simposial; Nicóstrato 30 K.-A. recurre también a una imagen militar.

A la parodia de otros géneros, sustentada frecuentemente en el sermo poeticus , ya nos hemos referido anteriormente. En la parodia de la tragedia, la imitación de la dicción de los poetas trágicos ocupa un lugar destacado, por encima de la imitación de situaciones y procedimientos trágicos. En este sentido, la imitación de la tragedia es difícilmente diferenciable en ocasiones de la del estilo ditirámbico, debido a la evolución de este último en la segunda mitad del siglo V a. C.; sus escenas de rituales sirven de pretexto a la Comedia Media para su aplicación a contextos de ritual culinario (Eubulo 75 K.-A.) La parodia de la dicción trágica sensu stricto se da tanto en poetas cercanos a Aristófanes, como Eubulo y Efipo 255 , como en otros tan próximos a la Comedia Nueva como Alexis 256 . Por su parte, la imitación de la dicción épica se basa en el uso de epítetos homéricos e imágenes arcaicas, y el efecto cómico se consigue al aplicarlas de manera inesperada a personajes que usan la locuacidad y la afectación verbal al servicio de la sublimación de su oficio, como vemos en el ya citado Estratón 1 K.-A. La imitación de la dicción poética, en fin, puede no depender de ningún género en concreto, sino que lo «poético» en su conjunto se considera unidad de nivel de lengua frente al habla cotidiana o incluso culta de la prosa, como es el caso de Anaxándrides 31 K.-A.

Entre los recursos verbales atestiguados en los fragmentos de la Mésē para la satisfacción de la función cómica, hay que mencionar los compuestos cómicos, tan del gusto de Aristófanes, que encontramos, aunque escasos y en poetas todavía próximos a la Comedia Antigua, en nuestros fragmentos, a veces de tres o más palabras como boubaukalósaula , «remariquitirrenqueo» (Anaxándrides 42.5 K.-A.); Brysōnothrasynomacheiolēpsikérmatos , «atrapa-monedas-como-Brisón-y-Trasímaco» (Efipo 14.3); triballopopanóthrepta , «vándalopancriados» (Eubulo 75.3 K.-A); hyposkafiókartos , «con corte de pelo de tazón» (Nicóstrato 31.2); psēfoperibombḗtria , «carracolapiloresonante» (Eubulo 56.3 K.-A.). Los compuestos de hyper-, pan- , etc., con valor de superlativos subrayados, algunos sólo atestiguados aquí y otros no necesariamente cómicos, también se encuentran en los fragmentos: megalóploutos (Eubulo 36.1 K.-A.), polypódeios (Efipo 12.7 K.-A.), semnogónos (Antífanes 172 K.-A.); una formación intensiva de superlativo es kyntatótatṓs , «lo más perro» (Eubulo 83 K.-A.) 257 ; en sentido contrario, compuestos de micro- con valor de diminutivos: micro-sitía (Alexis 2015 K.-A.) y microtrápezos (Antífanes 170.1 K.-A.). Un número considerable de compuestos, formados por dos elementos lexemáticos distintos se hacen cómicos por su carácter descriptivo, al tratarse de adjetivos o apodos, sobre todo si son formas no atestiguadas en otros lugares de la literatura griega, destinados a la ridiculización de individuos o tipos; basten algunos ejemplos: asōtodidáskalos , «el maestro de depravación», es un título de Alexis; lopadophysētḗs , «soplabandejas» (Mnesímaco 10.2 K.-A.); olbiogástōr , «pancicontento» (Anfis 10.2 K.-A.); satrapóploutos , «rico como un sátrapa» (Antífanes 223.1 K.-A.); philodikastḗs , «el juezófilo», título de Timocles; verbos como monofagéō (Antífanes 291 K.-A.) y monositéō (Alexis 271 K.-A.); Eubulo 137 K.-A. es un ejemplo de acumulación de compuestos con fines cómicos.

Entre los derivados algunos obedecen claramente a formaciones cómicas, como los femeninos regulares kléptria , «ladrona» (Sótades 2 K.-A.) y iatría , «médica» (Alexis 319 K.-A.); de un nombre como Filípides crea Alexis un verbo como philippidóomai (148.2 K.-A.), que traducimos por «filipidearse»; ejemplo de composición y derivación es el verbo philodespoteúomai (Anaxilao 42 K.-A.) 258 .

La acumulación verbal, con la que se consigue un efecto cómico 259 , se encuentra frecuentemente entre los fragmentos de la Comedia Media: por ejemplo, en Epícrates 8 K.-A., de la comedia El coro , encontramos una acumulación de interjecciones 260 . La acumulación de sustantivos más frecuente pertenece a la esfera de la ars culinaria , y consiste en las ya comentadas retahílas de alimentos, condimentos e instrumentos de cocina. La gradación, es decir, enumeración de elementos en estructura escalonada, tan frecuente en Aristófanes, se encuentra atestiguada en poetas de la Comedia Media cronológicamente cercanos a la Antigua, como Eubulo (3 y 93 K.-A.) y Anaxándrides (54 K.-A.) 261 . En ocasiones, la acumulación se reafirma mediante otros recursos estilísticos, como aliteración inicial de verso y políptoton (Arquédico 3.1-4 K.-A.; Antífanes 219 K.-A.), homoteleuton o aliteración final (Anaxándrides 68 K.-A.), homoteleuton y políptoton (Eubulo 115.1-5 K.-A.), aliteración inicial (Anaxándrides 28 K.-A.). En todos estos casos, se observa la mayor presencia de semejantes recursos en los poetas de la primera generación de la Comedia Media, como Efipo (3.6-11 y 14.6-8 K.-A.) y Eubulo (14 K.-A.), y donde Antífanes sería una excepción (105 y 146 K.-A.) 262 .

En los fragmentos conservados no faltan ejemplos de otros recursos estilísticos: paralelismo o simetría y aliteración, ya sin acumulación (Filetero 3.2-3 K.-A., Efipo 5.17-19 K.-A., Antífanes 36 K.-A.); aliteración sin más (Alexis 173 y 262 K.-A.; Antífanes 193 y 290 K.-A.; Epícrates 9.1 K.-A.; Timocles 20.3 y 21 K.-A.); cuando se persigue un fin paródico, como la crítica del sigmatismo de Eurípides (Eubulo 26 K.-A.) no hay duda de su función cómica; quiasmo dentro de un mismo verso (Alexis 25.7 K.-A.; Antífanes 193 y 258.1 K.-A.) o entre dos versos (Eubulo 65.3-4 K.-A.), generalmente de carácter gnómico.

Encontramos también otras figuras con pretensión cómica, como las comparaciones, en ocasiones insertas en fragmentos de tono gnómico (Alexis 46, 280 y 340 K.-A.) 263 , en las que se expresa la máxima libertad del poeta (Efipo 6.3-5 K.-A., Epígenes 2 K.-A.) 264 . En los fragmentos de la Mésē las metáforas cumplen la función cómica de dos maneras posibles. Por una parte, a través de la parodia poética, creándose así un contraste entre ēthos y tono: Eubulo 75 K.-A. es una acumulación de metáforas poéticas, combinadas con símiles que resaltan aún más el tono poético, en un contexto culinario 265 ; recordemos aquí el uso de semejante recurso en el gusto por la expresión alambicada, ya comentado, de inspiración ditirámbica. En otras ocasiones, la comicidad se consigue a través de la misma designación metafórica, es decir, por el mismo término referente: Anaxilao 32 K.-A. describe la vileza de los aduladores por medio de una metáfora continuada; en ocasiones son de carácter obsceno e injurioso (Eubulo 61.3, 82.2 K.-A.; Epícrates 8.4 K.-A.; Sótades 3 K.-A.); metáforas del mundo cotidiano leemos en aquel fragmento de Alexis, 113 K.-A., donde un padre las utiliza para describir la afición a la bebida de uno de sus hijos y la rusticidad del otro 266 . Sobre un mecanismo semejante al de la metáfora se construyen los apodos, de los que se ha proporcionado un buen número de ejemplos a propósito, sobre todo, de parásitos y heteras. En ocasiones, la metáfora consigue la comicidad basada en el aprosdókēton o lo inesperado, como cuando se dice de alguien que «come las catapultas y las lanzas» (Timocles 12.5 K.-A.) 267 . Otras veces, sin embargo, una metáfora responde sólo a una mera expresión coloquial, no necesariamente cómica: «una tempestad es el mozo para sus amigos» se dice del parásito que da título a una comedia de Alexis (183.7 K.-A.) 268 . La metáfora es también un recurso fecundo para la expresión de afirmaciones gnómicas, ya sean claramente cómicas (Timocles 37 K.-A.), o serias a la manera de Menandro 269 . Ejemplo de una alegoría ingeniosa es Efipo 5 K.-A., donde se alude a la política exterior de Atenas a través de la preparación de un gran plato, el Mediterráneo, en el que se guisa un pescado mayor que Creta 270 .

En los fragmentos también hallamos juegos de palabras: en ocasiones consisten en la oposición de verbos simples y compuestos de la misma raíz, o en la repetición del verbo 271 ; en otras, el juego de palabras presenta una elaboración notable, como en Arquédico 1 K.-A., por medio de la paranomasia o semejanza fonética entre dos términos muy distintos de significado; en Sótades 4 K.-A. el juego de palabras consiste en la fuerte aliteración de los verbos matheîn («aprender») y patheîn («sufrir»); sobre la anfibología del término kórai , que tanto se puede referir a «niñas» como a las «niñas de los ojos», juega Alexis (117 K.-A.) a propósito del bizco Calimedonte; un equívoco producido por la variedad dialectal se lee en Alexis 147 K.-A.

Frecuentemente la acumulación de epítetos cumple la finalidad cómica mediante el contraste con el sustantivo al que se aplica 272 . Otros recursos, en fin, como el apóstrofe, consiguen el efecto cómico a través de la extravagancia, fuente común de comicidad 273 .

Ya en las dos últimas comedias conservadas completas de Aristófanes, Las asambleístas y Pluto , podemos apreciar un proceso de drástica reducción de las partes líricas. En Pluto sólo hay un breve dialogo lírico (290-321) y, además del trímetro yámbico, el verso habitual de las partes dialogadas, sólo encontramos tetrámetros yámbicos y dímetros anapésticos. Dicho proceso se consumó en la Comedia Media: en Las vendedoras de guirnaldas de Eubulo, fragmentos 102 y 103 K.-A., tenemos los únicos testimonios de pasajes líricos corales, en ritmo predominantemente dactílico y probablemente parte de una párodo o entrada del coro. También a una párodo parecen pertenecer fragmentos en trímetros yámbicos o metros anapésticos, como Alexis 112 K.-A., Antífanes 91 K.-A. y Heníoco 5 K.-A. Es significativa la ausencia del tetrámetro trocaico, metro habitual en las parábasis y agones de la Comedia Antigua; sin embargo, el metro eupolideo de los fragmentos 209 y 239 K.-A. de Alexis, así como el contenido de los mismos, nos permite pensar que pertenezcan a las parábasis de sus comedias.

En cambio, la drástica reducción de las partes corales no comportó una métrica empobrecida, sino que dejó paso, por el contrario, a la diversificación y variedad 274 . Además de los habituales trímetros yámbicos y tetrámetros catalécticos, en los fragmentos de la Mésē encontramos, en primer lugar, dímetros anapésticos, en una veintena de fragmentos 275 ; a diferencia de los dímetros anapésticos en Aristófanes, eran recitados, como parece claro en los fragmentos de El cíclope de Antífanes, o el diálogo de Epícrates (10 K.-A); la mayor parte de los versos de ritmo anapéstico son de tema culinario, y nueve de ellos son listas que podemos relacionar con las escenas de pnîgos o sofoco de la Comedia Antigua. Los hexámetros dactílicos, que responden a la afición de los poetas por la parodia de los acertijos y del lenguaje oracular, se encuentran katà stíchon en ocho fragmentos 276 y en composiciones epódicas en tres fragmentos más 277 . Secuencias de ritmo kat’ enóplion se dan en tres fragmentos 278 , que o bien fueron cantados por un actor, es decir, en una monodia, o bien, a pesar de su carácter lírico, fueron simplemente recitados. El metro crético-peónico se encuentra en la serie de tres tetrámetros créticos de Eubulo 111 K.-A.; versos de ritmo coriámbico se encuentran en fragmentos de diferentes poetas 279 ; dáctilos líricos se hallan, entre otros lugares, en dos fragmentos (112 y 113 K.-A.) de Eubulo, de la comedia La vendedora de guirnaldas , que pudieron ser cantados, en una párodo, por el coro que da título a la comedia 280 . Por último, Axionico 4 K.-A. constituye un fragmento de tema culinario, perteneciente a la comedia El aficionado a Eurípides , compuesto por un buen número de versos en los que se alternan las secciones anapésticas con metros líricos, lo cual nos permite concluir o bien que todo el conjunto fuera lírico y, por tanto, se tratara de una monodia, o bien que ambas formas métricas fueran recitadas 281 . Teniendo en cuenta la sustancial reducción de partes corales en la Comedia Media, por una parte, y, por otra, la variedad métrica de los fragmentos conservados, podemos considerar, pues, con R. Pretagostini, que en la Comedia Media secciones tradicionalmente destinadas al canto eran ahora simples recitaciones, a tenor del tema de algunos de estos fragmentos con versos líricos, en ocasiones culinarios, y la imposibilidad de imaginar una mezcla desordenada de secciones cantadas y secciones recitadas.

Como era de esperar, el trímetro yámbico, reservado por el teatro griego para las partes dialogadas, es el metro habitual de los fragmentos conservados. Proporcionalmente 282 , se observa una evolución en el rigor respecto al tratamiento de este verso entre los poetas de la Mésē , de manera que en aquellos más cercanos a la Antigua, como Eubulo y Anaxándrides, es mayor el porcentaje de trímetros sin resoluciones, 47% y 43%, respectivamente, y menor en aquellos otros más cercanos a la Nueva, como Antífanes y Alexis, 39% y 35%, respectivamente. Quizá sorprende, además, que el porcentaje de trímetros yámbicos sin resoluciones sea de un 41% en el conjunto de estos cuatro significativos poetas de la Media, en tanto que en Aristófanes, el mejor conocido de los poetas de la Antigua, sólo llega al 25%; estos datos demuestran, siempre dentro de los límites que impone la comparación de corpora tan distintos, que la inexistencia de partes corales tan elaboradas como las aristofánicas no necesariamente comportó para aquellos poetas un menor rigor en la composición de kôla cuidadosamente elaborados. Por otra parte, a un lenguaje de estilo elevado corresponde, como es de esperar, un metro mejor construido: fragmentos que imitan el estilo de la tragedia o el estilo ditirámbico presentan frecuentemente ausencia completa de resoluciones 283 . En el conjunto de los trímetros yámbicos de nuestros fragmentos la ley de Porson se cumple en un 58%, porcentaje relativamente alto, y, como es natural, de manera más estricta en fragmentos de imitación de estilo trágico o ditirámbico 284 ; lo mismo podemos decir del respeto a las cesuras pentemímera o heptemímera 285 .

5. EDICIONES DE LOS FRAGMENTOS DE LA COMEDIA MEDIA. NUESTRA TRADUCCIÓN

A. Meineke elaboró la primera edición crítica y completa de los fragmentos conocidos hasta entonces de la comedia ática, Fragmenta Comicorum Graecorum , Berlín, 1839-1857 (reimp. 1970) 286 , que se convirtió en punto de referencia de posteriores ediciones. Consta de cuatro volúmenes: el primero, titulado Historia Critica , ofrece un estudio general de la comedia ática y uno particular de cada uno de los poetas; los otros ordenan cronológicamente 287 a los autores siguiendo la división tripartita del género, de manera que el tercero está dedicado exclusivamente a la Comedia Media. A partir de esta edición precisamente, F. H. Bothe es autor de Poetarum Comicorum Graecorum Fragmenta post Meineke (París, 1844), que incluía, además de notas de crítica textual, la traducción latina de los fragmentos.

Todavía en el siglo XIX , T. Kock publicó la segunda gran edición de fragmentos, Comicorum Atticorum Fragmenta (Leipzig, 1880-8), en tres volúmenes organizados también cronológicamente, pero siguiendo la división bipartita de la comedia ática, y con numeración sistemática 288 de los fragmentos de cada autor; en el segundo volumen, se recogen los fragmentos de la Comedia Media.

Muy posterior, y de escaso eco, es la edición de J. M. Edmonds, The Fragments of Attic Comedy (Leiden, 1957-1961), que, siguiendo la organización tripartita de la comedia ática y el criterio cronológico de disposición de los poetas, ofrece una traducción rimada al inglés. Consta de tres volúmenes y el segundo de ellos está dedicado a la Comedia Media.

La más actualizada, rigurosa y moderna de las ediciones de fragmentos cómicos se la debemos a R. Kassel y C. Austin, Poetae Comici Graeci (Berlín-Nueva York, 1983-2001). Esta edición rompe con la tradición del criterio cronológico de las anteriores y ofrece una ordenación alfabética, en latín, de los nombres de los poetas. Hasta ahora se han publicado ocho volúmenes distribuidos de la siguiente manera:

I.– Prolegomena. Comoedia Dorica. Mimi. Phlyaces (cum Epicharmo et Sophrone) , 2001.

II.– Agathenor-Aristonymus , 1991.

III.– Aristophanis testimonia et fragmenta , 1984.

IV.– Aristophon-Crobylus , 1983.

V.– Damoxenus-Magnes , 1986.

VI.– Menander. Testimonia et Fragmenta apud scriptores seruata , 1998.

VII.– Menecrates-Xenophon , 1989.

VIII. – Adespota , 1995.

Hemos seguido, pues, para nuestra traducción la edición de Kassel y Austin, que aporta, junto con un cuidado aparato crítico, abundantes referencias literarias y bibliográficas de gran utilidad para la comprensión, clasificación y ordenación cronológica de los fragmentos. Esta nueva edición ha inspirado y animado un renovado interés por los estudios sobre la evolución de la comedia griega y sobre los diversos poetas cómicos.

Debe mencionarse también la edición de los fragmentos cómicos de Eubulo que R. L. Hunter publicó en 1983 y que incluye un valioso comentario 289 .

Teniendo en cuenta la importancia de Ateneo de Náucratis como fuente principal de los fragmentos cómicos, merecen mencionarse aquí las ediciones de este anticuario de época imperial, especialmente la de G. Kaibel, Athenaei Naucratitae Dipnosophistarum (1887-1890 [reimp. 1985]), de la que realizó una traducción al inglés Ch. B. Gulick, The Deipnosophists of Athenaeus of Naucratis (Harvard, 1937). Recientemente un grupo de filólogos italianos, a partir de un proyecto de L. Canfora, ha revisado y traducido en cuatro elaborados volúmenes la obra de Ateneo, I Deipnosofisti. I dotti a banchetto (Roma, 2001). En cuanto a las traducciones en castellano, contamos con la de A. Martínez Díez de los libros I (Universidad de Granada, Facultad de Filosofía y Letras, 1975) y II (Universidad de Granada, Anejos del Instituto de Historia del Derecho, 1975); y con la de Jorge L. Sanchis del libro XIII (Ateneo de Náucratis. Sobre las mujeres. Libro XIII de La cena de los eruditos , Madrid, Akal, 1994). Sin duda, la traducción en castellano más actual es la incluida en esta misma Biblioteca Clásica Gredos, a cargo de Lucía Rodríguez-Noriega Guillén, de la que han aparecido cuatro volúmenes: los libros I y II (Ateneo. Banquete de los eruditos. Libros I-II , Madrid, 1998); III-IV (Madrid, 1998); VI-VII (Madrid, 2006); VIII-X (Madrid, 2006).

Lo que el lector tiene en sus manos es la primera traducción al castellano, sistemática y completa, de los fragmentos de poetas de la Comedia Media, ordenados según el criterio alfabético seguido por la edición de referencia.

6. DISCREPANCIAS CON EL TEXTO DE KASSEL Y AUSTIN



BIBLIOGRAFÍA

La bibliografía específica de cada uno de los poetas cómicos se ofrece, si la hay, en la primera página de la traducción de cada uno de ellos, junto a las diversas ediciones de los fragmentos.

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1 Norwood y Arnott prefieren el 404 a. C.; Köster y Webster proponen como fecha el 400 a. C.; Meineke toma como referencia cronológica la Olimpíada XCVI (393/2 a. C. ).

2 La primera fecha la sostienen Meineke y Norwood; la segunda, Fedele.

3 «From Aristophanes to Menander», Greece and Rome 19 (1972), 65-80.

4 D. F. SUTTON , «Aristophanes and the Transition to Middle Comedy», Liverpool Classical Monthly 15 (1990), 81-95.

5 R. M. ROSEN , «Plato Comicus and the Evolution of Greek Comedy» en G. W. DOBROV (ed.), Beyond Aristophanes: Transition and Diversity in Greek Comedy , Atlanta, 1995, págs. 119-137; J. L. SANCHIS LLOPIS , «Platón el cómico y la evolución de la comedia griega» en A. LÓPEZ EIRE (ed.), Sociedad, Política y Literatura. Comedia Griega Antigua , Salamanca, 1997, págs. 369-379.

6 T. B. L. WEBSTER , Studies in Later Greek Comedy , Manchester, 1953, págs. 78-81.

7 Id ., págs. 86-97.

8 Véase la introducción de L. RODRÍGUEZ -NORIEGA a su traducción en esta misma editorial (Banquete de los eruditos. Libros I-II , Madrid, 1998).

9 PFEIFFER , R. History of Classical Scholarschip 1300-1850 , Univ. Oxford, 1976, págs. 108 sig.

10 De Atticorum Comoedia Bipartita , Bonn, 1866.

11 Así Veleyo Patérculo, Quintiliano, Dión Crisóstomo y Plutarco no distinguen más que dos etapas; y Apuleyo, Pólux, Ateneo, Platonio, el anónimo Sobre la comedia , el Tractatus Coislinianus , los escolios de Dionisio Tracio y la Suda reconocen una «Comedia Media».

12 REPW, s.v . «Komödie», cols. 1256-1257. Antes que Koerte ya Crusius, Kaibel y Legrand habían defendido lo mismo.

13 ATENEO (XI 482 C) nos informa que un tal Antíoco de Alejandría escribió un tratado Sobre los poetas cómicos de la Comedia Media , que, en opinión de Koerte, habría que datar en tiempos de la floreciente filología alejandrina; por otra parte, un escolio a ARISTÓFANES , Pluto 515, menciona también la mésē kōmōidía . Como testimonio del reconocimiento de esta etapa de la comedia griega en época imperial cita unos versos del poeta latino HORACIO (Sátiras II 3, 11 sig.).

14 Euripides. Herakles , Darmstadt, 1959 (Berlín, 1889), I, pág. 135, n. 21.

15 Loc. cit .

16 Daos. Tableau de la Comédie Grecque pendant le periode dite nouvelle , Lyon-París, 1910, págs. 5-6.

17 Un ejemplo lo constituiría el poeta cómico Platón, cuya producción se extiende al siglo IV a. C., aunque sus argumentos sólo en parte coinciden con los de la Mésē .

18 History of Classical Scholarship. From the Beginnings to the End of the Hellenistic Age , Oxford, 1968, pág. 242.

19 «Aristotele e l’aristotelismo nella storia dell’ estetica antica», Studi Italiani di Filologia Classica n. s. 2 (1922), 134-143.

20 Ética a Nicómaco 1128a, 22-25, y Poética 1449b, 7-8.

21 ATENEO VI 261D.

22 IX 4 Kaibel.

23 VI 2. 24-25 Kaibel.

24 II 12 Kaibel.

25 Escolio a Dionisio Tracio IV p. 747.25B 33-37 Kaibel.

26 X 10 Kaibel.

27 Aristotle on Comedy , Univ. California, 1984, págs. 242 sigs.

28 J. SCHMIDT , «Ulixes comicus», Jahrbücher für klassische Philologie , Supp. Bd. 16 (1888), 375-403.

29 Algo menos de la mitad de las comedias de Epicarmo tenían argumento mitológico. Incluso en Cratino el mito es una máscara para la sátira política y en Aristófanes 8 de 44 títulos conocidos tienen que ver con el mito. Hacia el final de la Comedia Antigua encontramos Los nacimientos de Afrodita, Los nacimientos de Dioniso, Los nacimientos de las Musas , de Polizelo, y Los nacimientos de Atenea , de Hermipo. Estos títulos parecen indicar un nuevo tratamiento cómico del mito por influencia del drama satírico, en el que predominaba el travestimiento mitológico. H.-G. NESSELRATH , «Myth, Parody and Comic Plots», en DOBROV (ed.), Beyond Aristophanes …, págs. 2-3.

30 Un recuento más preciso ofrece G. SCHIASSI («Parodia e travestimiento mitico nella commedia atica di mezzo», Rendiconti Istituto Lombardo [Classe di Lettere, Scienze morali e storiche] , 88 [1955], 101-102), siguiendo la edición de Kock; NESSELRATH (Die attische Mittlere Komödie , Berlín-Nueva York, 1990) ofrece recuentos parciales de los principales autores de la Comedia Media.

31 No conocemos ejemplos seguros de comedia de tema mitológico en Menandro; de los otros dos grandes poetas de la Nueva, Filemón y Dífilo, sólo conocemos tres y siete u ocho títulos, respectivamente.

32 Esta diferenciación fue fijada por A. W. SCHLEGEL (Geschichte der klassische Literatur [ed. E. Lohner], Stuttgart, 1964, pág. 187 sigs.), citado por H. HOFFMAN , Mythos und Komödie , Hildesheim, 1976, pág. 61 y n. 4.

33 Un ejemplo lo encontramos en La paz de Aristófanes, donde el héroe cómico, montado sobre un escarabajo, se eleva al cielo, parodiando el vuelo de Belerofonte a lomos de Pegaso conocido por la tragedia de Eurípides.

34 En Aristófanes, el héroe Heracles es presentado como glotón y fanfarrón; Dioniso, como locuaz, cobarde y necio (Las ranas ); Hermes, como hambriento y sobornable (La Paz y Pluto ).

35 Studies in Later Greek Comedy , Manchester, 1953, pág. 85.

36 Cratino, ya en la Archaia , representó una comedia titulada Dionisalejandro y en Las ranas de ARISTÓFANES Jantias se presenta disfrazado de Heracles (499).

37 G. SCHIASSI , «Parodia e travestimento…», 105-107.

38 Cf. J. L. SANCHIS LLOPIS , «Los márgenes de la paideia: ejemplos mitológicos del apaídeutos en la comedia griega», en La recepción del mito clásico en la literatura y el pensamiento , Burgos, 2002, págs. 341-358.

39 Las operaciones militares narradas por Sosia (242-247) han sido comparadas con las tácticas militares del tiempo de los diádocos y, a partir de aquí, se ha sugerido que el modelo griego hay que datarlo poco después del 331 a. C. (G. WEBSTER , Studies in Later …, 90-91).

40 Cf. C. OLIVA , «La parodia e la critica letteraria nella commedia postaristofanea», Dioniso 42 (1968), 90; J. L. SANCHIS LLOPIS , «Testimonios cómicos de la tragedia postclásica», X Simposi de la Societat Catalana d’Estudis Clàssics , Tarragona, 1992, V . I, 301-305.

41 Un recuento muy discutible ofrece SELVERS (De Mediae Comoediae Sermone , Münster, 1909, pág. 25): Prometeo 717 s. (TIMOCLES 17.1 K.-A.); Agamenón 1668 (EUBULO 9.7 K.-A. y ANTÍFANES 121.7 K.-A.).

42 Es clara en pasajes como ANTÍFANES 228.3 sigs. K.-A. que parodian los versos 712-716 de Antígona ; ANAXÁNDRIDES 69 K.-A. que parodia Áyax 522; el verso de ALEXIS 67 K.-A. recuerda a fr. 587 R. y Antígona 1055; en otros casos, que la inspiración trágica proceda directamente de Sófocles resulta dudoso (ANTÍFANES 1 K.-A; JENARCO 6 K.-A. y ALEXIS 157 K.-A.).

43 El verso 369 de Andrómaca , como se ha dicho, es citado literalmente en un fragmento de EUBULO (6.3 K.-A.) y el mismo poeta cómico (67.10 K.-A.) cita también sin modificación el verso 370 de Ifigenia en Áulide ; por el contrario, JENARCO (4.22-23 K.-A.) modifica con finalidad cómica un verso de Hipólito (415). La tragedia más citada es Orestes (38: EUBULO 64.2 K.-A.; 45: EUBULO 75.6 K.-A.; 234: ANTÍFANES 205.4 sig.; 255: ALEXIS 3.1 K.-A.), y también se recuerdan versos de Medea (49: ALEXIS 181.2 K.-A.; 476: EUBULO 26.1 K.-A) o de Ifigenia en Áulide (además del verso 370; 701: FILETERO 4.1 K.-A.), entre otras tragedias conservadas completas o fragmentariamente.

44 Sobre la función y el significado del elemento ditirámbico en la Comedia Media, véase NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 241-266.

45 Cf. R. SEAFORD , «The “Hyporchema” of Pratinas», Maia 29/30 (1977/78), 88-89.

46 Cf. W. G. ARNOTT , Alexis. The Fragments. A Commentary , Cambridge, 1996, pág. 350

47 Cf. escolio a Aristófanes, Pluto 515.

48 R. HUNTER , Eubulus. The Fragments , Cambridge, 1983, pág. 166.

49 El fragmento 55 K.-A. de ANTÍFANES , de la comedia Afrodisio , en el que alguien exaspera a su interlocutor con alambicadas expresiones; el 216 K.-A., del mismo poeta, asignado a la comedia Filotebano , donde un probable cocinero utiliza dos versos para nombrar el plato que está cocinando y tres para expresar cómo se dora; el fragmento 1 K.-A. de NAUSÍCRATES , de la comedia Los naucleros , en el que el simple nombre de un pescado es sustituido por largas y poéticas perífrasis. A un contexto simposial pertenecen unos versos de Los iguales de ANTÍFANES (172 K.-A.).

50 Véanse frs. 9, 56 y 67.4-6 K.-A.

51 Ley de Porson, ausencia de cesura pentemímera sólo en el verso l, así como de resoluciones.

52 Otros fragmentos con parodia del estilo trágico: EFIPO 14 K.-A.; ANTÍFANES 19 y 174.1-6 K.-A.; ALEXIS 93 y 238 K.-A.; FILETERO 10 K.-A.

53 Cf. E. FRÄNKEL , De Media et Nova Comoedia Quaestiones Selectae , Gotinga, 1912, pág. 7.

54 El fragmento 128 K.-A. de EUBULO parece corresponder a un discurso de mensajero y la misma fuente, ATENEO (II 43 C) nos informa que Queremón fue la inspiración de estos versos. De TIMOCLES conservamos unos versos de la comedia Olvido (23 K.-A.) cuyo estilo es una imitación de los discursos de mensajero.

55 De Media et Nova Comoedia …, págs. 9-53.

56 Cf. ARISTÓFANES , Las ranas , 505-518.

57 ALEXIS 2, 8, 63, 100, 122, 124, 219, 246 y 272 K.-A.; ANTÍFANES 3, 143 y 172 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 2 K.-A.; DROMÓN 2 K.-A.; EPÍGENES 1 K.-A.; EUBULO 111 K.-A.; TIMOCLES 13 y 23 K.-A.

58 ALEXIS 60, 83, 84, 115, 129, 132, 138, 153, 167, 175, 178, 179, 180, 191, 192, 193, 194, 272, 281 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 42, 51 K.-A.; ANFIS 40 K.-A.; ANTÍFANES 71, 72, 73, 130, 131, 140, 191, 221 K.-A.; ARQUÉDICO 2 K.-A.; AXIONICO 8 K.-A.; EUBULO 18, 75 K.-A.; SÓTADES 1 K.-A.

59 ALEXIS 21, 116, 124, 173, 228, 232, 242, 260, 263 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 1 K.-A.; ANAXILAO 18 K.-A.; ANFIS 27 K.-A.; ANTÍFANES 85, 135, 138, 147, 150, 172, 280 K.-A.; CLEARCO 4 K.-A.; DROMÓN 2 K.-A.; ÉRIFO 4 K.-A.; EUBULO *93, 111, 119 K.-A.; FILETERO 1 K.-A.; NICÓSTRATO 27 K.-A.

60 ESQUILO frs. 196 y 199 N2 .

61 Cf. Orestes 1183-1191. Este procedimiento lo encontramos ya en ARISTÓFANES (Los acarnienses 1069, Los caballeros 691, etc.), desapareció progresivamente en Menandro y se conserva en la comedia latina.

62 Los acarnienses 409, Los caballeros 1249, Las tesmoforiantes 96, La paz 174, etc.

63 Un testimonio de su frecuencia en el teatro del siglo IV a. C. lo constituye el hecho de que ARISTÓTELES (Poética 1454b 2-8.) desaprobara su uso. En sentido contrario, en el ya aludido fragmento de La poesía de ANTÍFANES (189.13-16 K.-A.) se menciona el uso del deus ex machina como una de las ventajas de los poetas trágicos respecto a los cómicos, porque en realidad se trataba de un procedimiento al que los segundos sólo recurrían como parodia de los primeros.

64 A. PICKARD -CAMBRIDGE , Dithyramb, tragedy and comedy , Oxford, 1962 (2.a ed.), pág. 90; R. G. USSHER , Eurípides . Cyclops , Roma, 1978, pág. 173.

65 P. GUGGISBERG , Das Satyrspiel , Zurich, 1947, pág. 41.

66 Aunque las fuentes de inspiración pudieron ser diversas, los títulos Cercio (Anaxándrides), Circe (Efipo, Anaxándrides) y Licurgo (Anaxándrides, Timocles) coinciden con títulos de dramas satíricos de Esquilo; Dédalo (Eubulo y Efipo), El orgullo (Anaxándrides), Nausícaa (Eubulo) y El rapto de Helena (Alexis) con títulos de dramas satíricos de Sófocles; de Eurípides Busiris (Cratino el Joven, Efipo, Antífanes, Mnesímaco), El Cíclope (Antífanes), Escirón (Alexis) y Alcestis (Antífanes). Otros títulos atestiguados como dramas satíricos son: Alcmeón (Mnesímaco, Anfis), Anteo (Antífanes), Atalanta (Alexis) y Orfeo (Antífanes y Filetero). Sin embargo, de los fragmentos asignados a comedias cuyo título coincide con temas de la Odisea no podemos deducir una inspiración directa del drama satírico. Por otra parte, el tratamiento cómico de Heracles, en las comedias intituladas Busiris de Efipo y Antífanes, no es necesario hacerlo derivar directamente del drama satírico de Eurípides con el mismo título.

67 La duda se plantea porque ATENEO denomina esta obra de tres maneras distintas; Ikaríoi (VIII 339 D y 341 E), Ikaríoi Satýroi (IX 407 F) y Satýroi (III 119 F, al citar el fragmento 77 K.-A. de ALEXIS , donde alude a Timocles).

68 Los sátiros jamás abandonaron el ámbito cómico: desde el coro de Dionisalejandro de Cratino, formado por sátiros, hasta Agen , de Pitón de Catania o de Bizancio, de finales del s. IV a. C., denominada por ATENEO (XIII 586 D) satyrikòn dramátion , donde se mezclan personajes reales, Hárpalo y la hetera Pitionice, con un coro de sátiros vestidos de mágoi . Quizá en esta linea deba verse Ikaríoi Satýroi : personajes cotidianos, con un coro de sátiros.

69 Más en concreto, KAIBEL (RE , I 2 [1894], 1470) defendió una conexión general entre Alexis y Epicarmo, y A. OLIVIERI («Il comico Alessi di Thurii», Dioniso 7 [1939], 279-295) destacó las semejanzas entre ambos: los títulos iguales o muy semejantes; los mismos argumentos (según los títulos); la aplicación de ideas filosóficas a escenas de la vida real; Epicarmo define las principales características del parásito, que dio título a una comedia de Alexis; expresiones semejantes; uso común del doble sentido de algunas palabras; semejanzas entre muchos fragmentos concretos de ambos poetas.

70 La Suda informa que tuvo su período más productivo en torno al 376-2 a. C.

71 J. L. SANCHIS LLOPIS , «Acertijos y adivinanzas en la comedia griega», Homenatge a José Esteve Forriol , Universitat de València, 1990, págs. 151-161.

72 I. WAERN (ΓΗΣ ΟΣΤΕΑ. The Kenning in Prechristian Greek Poetry , Upsala, 1951, págs. 101 sigs.) define así el recurso del kenning . Además, aporta como ejemplos algunos fragmentos de comedia: en ANAXÁNDRIDES (6 K.-A.) y ANTÍFANES (110 K.-A.) hay una burla del estilo enrevesado de Timoteo; ANTÍFANES 55 K.-A. y NAUSÍCRATES 1 K.-A. ya han sido mencionados como parodias del estilo ditirámbico. Véase también TIMOCLES (13 K.-A.).

73 C. OLIVA , «La parodia e la critica …», 25-92.

74 El ditirambo (Anfis), Dioniso (Eubulo y Timocles), Las mujeres en las Dionisios (Timocles), La tragicomedia (Anaxándrides), La poesía (Antífanes), Los poetas (Alexis), Safo (Efipo, Antífanes, Anfis y Timocles), Los sátiros (Timocles), El actor secundario (Antífanes), El aficionado a Eurípides (Axionico), El aficionado a la tragedia (Alexis).

75 J. L. SANCHIS LLOPIS , «Testimonios polémicos de tragedia postclásica en la comedia del siglo IV a. C.», Primeras jornadas internacionales de teatro griego , Valencia, 1995, págs. 75-90.

76 J. L. SANCHIS LLOPIS , «Solón y Esopo en el banquete cómico», Studia Philologica Valentina 1 (1996), 81-93.

77 Studies in Later …, pág. 68.

78 Ibid . Una propuesta posterior sugiere como original Los iguales de Posidipo, autor de la Nueva (F. DELLA CORTE , Da Sarsina a Roma , Florencia, 1967, pág. 125).

79 Títulos conocidos de la Comedia Media sugieren ya argumentos de tema amoroso: Anteros , o bien El que corresponde en amor , de Anaxándrides, o su femenino, La que corresponde en amor , de Antífanes y de Nicóstrato, así como Los locos de amor de Antífanes o La que ama de Alexis. Por otra parte, los numerosos gentilicios femeninos (La beocia, La de Bizancio, La de Delos, La de Dodona, La efesia, La corintia , de Antífanes; La mujer del Ática, La aquea, La bretia, La mujer caria, La de Cnido, La de Léucade, La mujer de Lemnos , de Alexis, etc.) nos sugieren argumentos parecidos al de La samia de Menandro, así como La heredera de Alexis nos hace pensar en un argumento similar al de El escudo , también de Menandro.

80 Un mármol encontrado en 1941, el relieve de Axione, conmemora la producción de una comedia en aquel lugar, probablemente en el 340 (M. BIEBER . The History of Greek and Roman Theater , Princeton, 1961, fig. 129-35), es decir, en pleno desarrollo de la Comedia Media. La parte superior del mármol incluye cinco máscaras adecuadas para una comedia de intriga amorosa: un viejo con barba, tal vez el padre de la muchacha; una vieja, que pudiera ser la sirvienta de la hetera o la alcahueta; un esclavo, intrigante; un joven, muy probablemente el enamorado; y una muchacha, probablemente la hetera objeto de deseo.

81 I. M. KONSTANTAKOS , «Towards a Literary History of Comic Love», Classica et Mediaevalia 53 (2002), 141-171.

82 Studies in Later …, págs. 75-76.

83 H.-G. NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 194-195.

84 Cf. fr. 57; 62; 67; 81 K.-A.

85 Probablemente el 387 a. C. L. GIL , Aristófanes , Madrid, 1996, pág. 170.

86 Los datos proporcionados por títulos y fragmentos confirman esta tradición. De La mujer de Ambracia no conservamos fragmentos, y de La samia el único conservado (43 K.-A.) sentencia sobre la adulación. Anteros , o El que corresponde en amor , ya se ha mencionado, y Los gemelos sería una comedia de errores con su correspondiente escena de reconocimiento. Títulos como La citarista y Escra, o La fea , nos hablan de heteras que daban título a las comedias. Una comedia intitulada El farmacomantis sugiere una trama novelesca y uno de los fragmentos conservados (50 K.-A.) compara la fanfarronería y la adulación. No sería improbable que el protagonista de El hoplómaco fuera un miles gloriosus . Otras dos comedias de Anaxándrides, La canéforo y La fialé foro aluden a rituales propios de festivales (al igual que Los portadores de obelias de Efipo y Los portadores de cestas de Eubulo), que podríamos relacionar con las ocasiones de encuentro de los enamorados o con otras circunstancias vinculadas a la trama, como en La samia de Menandro). La referencia a la inseguridad del azar en un fragmento de Anquises (4 K.-A.) sugiere también una comedia de intriga y reconocimiento. En otro lugar (60 K.-A.) alguien, que quizá padece mal de amores, se dirige con reproches a su propio corazón.

87 Studies in Later …, pág. 77.

88 Un comienzo muy semejante leemos en El persa de Plauto.

89 J. L. SANCHIS LLOPIS , «Eros alado en la comedia media», Esludios Clásicos 89 (1985), págs. 67-94.

90 Cf. FILEMÓN 3 K.-A.

91 Para la primera posibilidad contamos con un paralelo en la comedia de PLAUTO , El cartaginesito (823-844).

92 Cf. MENANDRO , El arbitraje 341-343; y los argumentos de La trasquilada de Menandro, y de El gorgojo , Epídico y El cartaginesito de Plauto.

93 R. L. HUNTER , Eubulus …, págs. 159-160.

94 ANTÍFANES 167 K.-A.

95 Helena, Electra, Las bacantes e Ión son las tragedias que incluían escenas de reconocimiento.

96 Véase Las tesmoforiantes , 846-916 y, sobre todo, Los acarnienses 881-894.

97 Véase ALEXIS 2 K.-A.

98 Para los objetos con inscripciones como recurso para las escenas de reconocimiento, véase PLAUTO , El cabo 1156-1175.

99 T. MANTERO , «Lo Pseudolus Plautino e i Frammenti dello Ψευδόμενος di Alessi», Maia 18 (1966), 392-409. En cambio, T. B. L. WEBSTER (Studies in Later …, págs. 184 sigs.) sugiere un modelo de Menandro, aunque a continuación añade que el tema es propio de la Comedia Media y propone la existencia de un segundo modelo. Otros, como C. DÍETZE (De Filemone comico , Gotinga, 1901, pág. 33), proponen otros modelos.

100 La comedia de Plauto coincide con los fragmentos de la Media en la presentación de escenas de festines y banquetes, con la aparición de un cocinero charlatán (versos 794, 839 y 888) y la larga lista de comidas (811-821). La intriga de la comedia plautina se inicia con una escena en la que el amo comparte su problema de amores con su esclavo Pséudolo, en cuyas manos queda la solución.

101 Studies in Later …, pág. 78. Sugiere como fecha entre 341 y 338 a. C., a partir de la escena de la historia inventada sobre la captura de una ciudad de Arabia por parte de los persas en dicha comedia (498-513).

102 H. J. NEWIGER , Metaphor und Allegorie. Studien zu Aristophanes , Munich, 1957; Z. RITOÓK , «Wirklichkeit und Phantastisches in den Komödien des Aristophanes», en E. KLUWE (ed.), Kultur und Fortschritt in der Blütezeit der griechischen Polis , Berlín, 1985, 259-275.

103 WEBSTER , Studies in Later …, pág. 67.

104 El fabricante de liras, El flautista, El hoplómaco, Los cazadores, Los pintores o los geógrafos, El soldado, Los poetas, El viñador, El apóbata, El fabricante de copas, El árbitro, El citaredo, El boticario, El yesero, El timonel, El molinero, El luchador de pancracio, La peluquera, La danzarina, La poetisa, La corega, La citarista …

105 El cartaginés, Los tebanos, La de Cnido, La chipriota, Los de Mileto, Los de Olinto …

106 Los hermanos, Los gemelos o las gemelas, Los hermanos de leche, Los hermanos de padre …

107 El entrometido, El malasangre, El infeliz, El calumniador, El rústico, El misántropo …

108 El sueño, Los que mueren juntos, El hijo supuesto, La desaparición del dinero …

109 El remedio, La lámpara, La marmita, El brasero, Las estaciones, La reunión pilea …

110 La mujer herida, Sano y salvo, El que corresponde con su amor …

111 ANFIS 20.6 K.-A. y EUBULO 118.5 K.-A; y EPÍCRATES 10.27-29 K.-A.

112 FILETERO 6 K.-A.

113 ALEXIS 244 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 34 K.-A.; EFIPO 20 K.-A.; TIMOCLES 32 K.-A.; y ANTÍFANES 111 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 42.5 K.-A., respectivamente.

114 Cf. A. PICKARD -CAMBRIDGE , The Dramatic Festivals of Athens , Oxford, 1968, 2.a ed., págs. 214 sigs.

115 Sin embargo, las mujeres que gozaban de respetabilidad no eran en ninguna de las etapas de la comedia griega, como en la oratoria, mencionadas por su nombre (A. H. SOMMERSTEIN , «The naming of women in Greek and Roman comedy», Quaderni di Storia 6 [1980], 393-418).

116 Especialmente en Las tesmoforiantes (335-351, 389-417, 471-519, 560-565). Cf. V. EHREMBERG , The People of Aristophanes: A Sociology of the Athenian Comedy , Nueva York, 1962, 3.a ed., págs. 192-211.

117 ALEXIS 56 y 172 K.-A.; ANTÍFANES 25, 58, 87 K.-A.; AXIONICO 5 K.-A.; JENARCO 5 y 6 K.-A.

118 JENARCO 14 K.-A.; ALEXIS 96 K.-A.

119 ANTÍFANES 247 K.-A.

120 JENARCO 6 K.-A.

121 ALEXIS 42 y 43 K.-A.; ANFIS 8 K.-A.

122 Cf. L. GIL , «Comedia ática y sociedad ateniense II», Estudios Clásicos 18 (72) (1974), 155.

123 E. FRÄNKEL , De Media et Nova …, págs. 21-31.

124 J. MARTIN , Symposion. Die Geschichte einer literarischen Form , Paderborn, 1931.

125 Cf. F. LISSARRAGUE , Un flot d’images: une esthétique du banquet grec , París, 1987, y O. MURRAY (ed.), Sympotica : A symposium on the Symposion , Oxford, 1990. M. VETTA (ed.), Poesia e simposio nella Grecia antica , Bari, 1983.

126 Según un escolio a PLATÓN , Filebo 66 d. Cf. PÓLUX , VI 15.100.

127 ALEXIS 234.2 y 272.5 K.-A.; ANTÍFANES 3.2 y 172.2 K.-A.; EUBULO 56 K.-A.; ERIFO 4.2 K.-A.; JENARCO 2.4 K.-A.

128 ANTÍFANES 147 K.-A.; EUBULO 93.2 K.-A.; FILETERO 1 K.-A.; NCIÓSTRATO 3 y 19 K.-A.

129 ANTÍFANES 135 K.-A.; NICÓSTRATO 18.2 K.-A.

130 TEÓFILO 10 K.-A.

131 ALEXIS 5, 101 y 124 K.-A.; ANTÍFANES 172.2 K.-A.; ARISTOFONTE 13 K.-A.; DIONISIO 5 K.-A.; DIOXIPO 4.1 y 5.1 K.-A.; EPÍGENES 5.2 K.-A.; EUBULO 30.3 y 56.2 K.-A.; TEÓFILO 2 y 10 K.-A.

132 Frs. 82, 284 y 285 K.-A.

133 ALEXIS 59, 228 y 232 K.-A.; ANAXILAO 23 K.-A.; etc.

134 ANTÍFANES 57.1 K.-A.; CRÓBILO 9.2 K.-A; EUBULO 15.2 K.-A.

135 Véanse también ANTÍFANES 49 y 233 K.-A.

136 En los poemas homéricos se manifiesta en los sacrificios (según sugiere E. DEGANI , «Appunti di poesia gastronomica greca», Prosimetrum e spoudogeloion , 1982, 32, proponiendo como ejemplo Ilíada X 206-222) y en la descripción del país de los feacios (Odisea IX 98-99; 103-132). Cf. también HESÍODO , Trabajos y días 117-119 y 229-237.

137 TELECLIDES 1 K.-A., FERÉCRATES 113 y 137 K.-A. y CRATES 16 y 17 K.-A.; ARISTÓFANES , Los acarnienses , 1000-45; Las asambleistas 1168-75. Cf. W. RÖSLER -B. ZIMMERMANN , Carnevale e Utopia nella Grecia antica , Bari, 1991; A. B. MARTINO , «L’utopia gastronómica ad Atene», Idee (1999), 67-81.

138 Otras acumulaciones significativas se leen en ANTÍFANES 140; ALEXIS 132 y 179 K.-A. Sobre especias y su lugar de origen versa EUBULO 18 K.-A., de la comedia Glauco , probablemente en boca de un cocinero pedante.

139 Frs. 11, 33 y 52 K.-A. Véanse también ALEXIS 239 K.-A.; DEMONICO 1 K.-A. y MNESÍMACO 2 K.-A.

140 H. BREITENBACH , De genere quodam titulorum comoediae atticae , Basilea, 1908, págs. 5-13.

141 ALEXIS 1.2, 98, 151.2, 165.3, 185 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 20 K.-A.; ANAXILAO 5, 14, 26 K.-A.; ANFIS 13.1 K.-A.; CRATINO EL JOVEN 10.2 K.-A.; EFIPO 14.2 K.-A.; EPÍCRATES 10.1 K.-A.; OFELIÓN 3.2 K.-A.

142 ANTÍFANES 111.5, 205.7 K.-A.; AXIONICO 3.2 K.-A. de la comedia El aficionado a Eurípides ; EUBULO 26.1 K.-A.; NICÓSTRATO 29.3 K.-A.

143 ANTÍFANES 167.2 K.-A.; TIMOCLES 4.1 y 12.3 K.-A.

144 FILETERO 2 K.-A.; TIMOCLES 4.7 y 17 K.-A.

145 El parásito Córido, que tenía la fama de prostituirse (véase ALEXIS 48.2 K.-A.) o el parásito Titimalo (véase ALEXIS 155 K.-A.). El pederasta Misgolao (ALEXIS 3 K.A.; ANTÍFANES 27 K.-A. y TIMOCLES 32 K.-A.). El sofista glotón llamado Matón (ANAXILAO 20.1 K.-A.).

146 El político Calimedonte, rico, aficionado al marisco y marcado por su acentuado estrabismo (véase ALEXIS 57 K.-A.).

147 W. ARNOTT , «From Aristophanes to Menander», Greece & Rome , 19 (1972), 69.

148 En Antífanes, Anaxándrides y Efipo leemos comentarios sobre la situación política del período que medió entre el final de la Guerra del Peloponeso y la conquista de Grecia por Macedonia. En el fragmento más significativo (EFIPO 5 K.-A.) la alegoría culinaria sirve de pretexto para la pintura satírica de la política exterior ateniense.

149 WEBSTER (Studies in Later …, págs. 43-44) llega incluso a situar a poetas como Timocles y Heníoco del lado promacedónico y a Antífanes, Mnesímaco y Alexis del lado antimacedónico.

150 NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 280-330.

151 La primacía en este tema de Alexis sobre Araros, poetas que coincidieron en algún momento de su carrera (fr. 184 K.-A.), fue defendida convincentemente, frente a la opinión de Casaubon y Meineke, por ARNOTT («Alexis and the Parasite’s Name», Greek, Roman and Bizantine Studies 9 (1968), 161-168).

152 Conservamos un fragmento de Kólakes de ÉUPOLIS (172 K.-A) en el que se describen las maneras del parásitos de la comedia de todas las épocas. Cf. O. RIBBECK , «Kolax. Eine ethologische Studie», Abhandlungen der philologisch-historischen Classe 9.1 [1883], 1-113).

153 L. GIL , «Alexis y Menandro», Estudios Clásicos 14 (1970), 311-315.

154 J. L. SANCHIS LLOPIS , «LOS nobles antepasados del parásito en la Comedia Media y Nueva», Actas del VII Congreso Español de Estudios Clásicos , Sociedad Española de Estudios Clásicos, Madrid, 1989, V . II, págs. 349-355.

155 Sobre Titimalo, que significa «Lechetrezna» (Euphorbia sp .), cf. ALEXIS 155, 161 y 164.3 K.-A.; ANTÍFANES 208.2 K.-A.; ARISTOFONTE 10.2 K.-A.; DROMÓN 1.3 K.-A.; TIMOCLES 10.2, 20.2 y 21.1 K.-A. Sobre Querefonte, ANTÍFANES 199 K.-A.; ALEXIS 210 y 257 K.-A.; TIMOCLES 9 K.-A., TIMOTEO 1 K.-A.

156 H.-G. NESSELRATH , Lukians Parasitendialog. Untersuchungen und Kommentar , Berlín-Nueva York, 1985, págs. 104 y 326. En ANTÍDOTO 2 K.-A. alguien parece erigirse en maestro de semejante téchnē.

157 Véase ARISTOFONTE 5 K.-A. Sobre la amargura de la vida del parásito, ALEXIS 262 K.-A.

158 L. GIL , «Comedia ática y sociedad ateniense III», Estudios Clásicos 74-76 (1975). 65-66. Los primeros ensayos de caracterización del tipo cómico de la hetera pertenecen a Ferécrates.

159 F. SOUTO DELIBES , «El rol de la prostituta en la comedia: de Ferécrates a Menandro», Cuadernos de Filología Clásica (EGI) 12 (2002), 173-192. H.-G. NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 318-325.

160 Por ejemplo, preferir a los jóvenes, comparando al hombre con el vino (EUBULO 122 K.-A: ALEXIS 284 K.-A).

161 Neótide dio título a comedias de Anaxilao, Antífanes y Eubulo; Agónide, Antea, Dórcide, Opora y Policlea , de Alexis; Antea, Arquéstrata, Críside, Melita, Maltace y Filótide , de Antífanes; Filina , de Axionico; Filira , de Efipo; Antilaide , de Epícrates; Báquide (?), de Epígenes; Clepsidra, Críside, Nanio, Plangón , de Eubulo; Cinágide , de Filetero; Neera , de Timocles.

162 ANAXILAO 22.12 K.-A.; ANFIS 23.3 K.-A.; ANTÍFANES 23, 27.12, 43, 114 y 168 K.-A.

163 G. SCHIASSI , «De temporum quaestionibus ad Atticas IV saeculi meretrices et eiusdem comicas fabulas pertinentibus», Rivista di Filologia e di Istruzioni Classica 29 (1951), 237.

164 ANAXILAO 22.18 K.-A.; ANFIS 24 K.-A.; TIMOCLES 25.2 y 27.3 K.-A.

165 Véase JENARCO 4.1-6 y 18-23 K.-A.

166 Por ejemplo, la suntuosa Habrótono de El arbitraje . Véase también Taide en El eunuco .

167 El adulescens dilapidans es una variante del joven que también se convirtió en un lugar común en la comedia, e incluso recibió la denominación particular de oikósitos (ANAXÁNDRIDES 25 K.-A.). La referencia concreta a la dilapidación de los bienes paternos aparece en ANTÍFANES 236.1 K.-A. y ANAXÁNDRIDES 46.2 K.-A. En la comedia de PLAUTO , Carino (El mercader 40-50) o el malgastador Filólaques (La comedia del fantasma 375 sigs.) por conseguir a una hetera.

168 Cf. ALEXIS 110 K.-A.

169 ALEXIS 247 K.-A.; ARISTOFONTE 11 K.-A. y EUBULO 40 K.-A.

170 G. GLOTZ , Le travail dans la Grèce ancienne , París, 1920, págs. 297-300 y 304-305.

171 Sobre la evolución literaria de la nodriza, desde el prototipo homérico de Euriclea hasta la Gidedine de El cartaginesito de PLAUTO (1120-1145) y la nodriza alcahueta Glícide, de los Mimiambos de HERODAS (I), pasando por la definición del personaje en Eurípides, véase I. CALERO , Consejeras , confidentes, cómplices: la servidumbre femenina en la literatura griega antigua , Madrid, 1999, págs. 29-92.

172 NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 283-296.

173 Por ejemplo, y centrándonos sólo en Aristófanes, Los caballeros , Las avispas y La paz comienzan con sendos diálogos de esclavos.

174 Por el contrario, se ha planteado un desarrollo lento del esclavo en la C. Media frente a un mayor protagonismo del cocinero (G. W. DOBROV , «Μάγειρoc ποιητήc», en DOBROV (ed.), Beyond Aristophanes …, págs. 174-175).

175 HUNTER , Eubulus …, pág. 177.

176 Como Sirisco, a partir de Siro, en La comedia del arbitraje de Menandro, y Lampadisco, sobre Lampadio, en La comedia de la cestita de Plauto.

177 MANTERO , «Lo Pseudolus…», 392-409; K. DER , «Duplex arguentum», Homonimia (1983), 129-160.

178 Teniendo en cuenta, además, que los versos del fragmento 59 K.-A. de ANTÍFANES coinciden en parte con los del 2 K.-A. de ÉRIFO , de una comedia intitulada Melibea , y suponiendo que el tema de ésta se basara en la romántica leyenda mitológica contada por SERVIO (Comentario a Virgilio, Eneida I 720), podemos suponer un argumento del siguiente tipo para ambas comedias: Beocia sería el lugar de origen de la muchacha, desde donde llegaría a Atenas, vendida como esclava, y allí se encontraría con su amado, gracias a la intriga del esclavo, que vende en la plaza los productos recolectados por su amo, un rústico, un senex malhumorado, y quizá obstáculo y rival de su hijo; tal vez, como en la leyenda, cuando preparaba un banquete, situación tan frecuente en la Comedia Media.

179 A. GIANNINI , «La figura del cuoco nella commedia greca», Acme 13 (1960), 135-217; H. DOHM . Mageiros . Die Rolle des Kochs in der griechischrömischen Komödie , Munich, 1964; G. BERTHIAUME , Les rôles du mágeiros , Leiden, 1982; NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 297-309; DOBROV , «Μάγειροc ποιητήc», págs. 169-190.

180 Cf. Los acarnienses 1003-1017 y 1040-1047; La paz 1017-1126, 1191-1197; Las aves 1579-1590 y 1688-1692; Las ranas 504-518; Agorácrito en Los caballeros .

181 ALEXIS 84, 191-194 K.-A; ARQUÉDICO 2 y 3 K.-A.; AXIONICO 4 y 8 K.-A.; SÓTADES 1 K.-A.

182 ALEXIS 132 K.-A.; ANAXILAO 19 K.-A.; EFIPO 22 K.-A.; DIONISIO 3 K.-A.

183 ALEXIS 24 y 175 K.-A.; DIONISIO 2 K.-A. DOHM (Mageiros …, pág. 120) entiende estos distintos episodios como fases hasta la integración del cocinero en la trama, en Menandro y Plauto.

184 GIANNINI , «La figura del cuoco…», 206-212.

185 ALEXIS 177 K.-A.; ARQUÉDICO 2 K.-A.; AXIONICO 8 K.-A.; EPÍCRATES 6 K.-A.; ESTRATÓN 1 K.-A.; NICÓSTRATO 7 K.-A.

186 Por ejemplo, en las escenas de sacrificios de La paz (922-1126), Las aves (848-1057) y Los acarnienses (1000-1047) de ARISTÓFANES .

187 ALEXIS 24 K.-A.; CRATINO EL JOVEN 1 K.-A.; EPÍCRATES 6 K.-A.

188 R. ARGENIO , «Parassiti e cuochi nelle commedie di Alessi», Rivista di Studi Classici 36 (1965), 10-17.

189 L. GIL -I. ALFAGEME , «La figura del médico en la comedia ática», Cuadernos de Filología Clásica , 3 (1972), 35-91.

190 CRATES 46 K.-A.; FRÍNICO 66 K.-A.

191 En el fr. 117 K.-A. probablemente el boticario, identificado en sus funciones con un médico, intenta sanar al bizco de Calimedonte.

192 Alcmeón es título de sendas comedias de Anfis y Mnesímaco, pero parece más probable que estemos ante un nombre mitológico antes que referido al médico Alcmeón de Crotona.

193 J. L. SANCHIS LLOPIS , «La lengua de los médicos en la comedia griega postaristofánica», en J. A. López Férez (ed.), La lengua científica griega: orígenes, desarrollo e influencia en las lenguas modernas , II, Madrid, 2000, págs. 123-155.

194 GIL -ALFAGEME , «La figura del médico…», 70.

195 M. GIGANTE , «Il ritorno del medico straniero», La parola del passato 24 (1969), 302-303.

196 ARISTOFONTE 5 K.-A., de la comedia El médico . Son las palabras jactanciosas de un parásito, que podía identificarse con el médico de la comedia. Sabemos que Plauto representó una comedia intitulada Parasitus medicus . El único fragmento conservado de El médico de TEÓFILO (4 K.-A.) es de tema culinario.

197 Al final de Los Menecmos de PLAUTO (889-965), cuyo modelo, como se ha dicho, pudo pertenecer a la Mésē, un médico, llamado para diagnosticar la locura de uno de los gemelos, participa en una escena de errores, y, aunque ya en la Néa , no podemos dejar de citar la actuación del médico impostor en El escudo de MENANDRO (430-464) como una situación plausible al menos en la última etapa de la Comedia Media.

198 H. WYSK , Die Gestalt des Soldaten in der griechisch-römischen Komödie , Giessen, 1921 (tes. mec.); F. WEHRLI , Motivstudien zur griechischen Komödie , Leipzig, 1933, págs. 101-113; W. MC CARY , «Menander’s Soldiers: their Names, Roles and Masks», American Journal of Philology 93 (1972), 279-298; H. G. NESSELRATH , Die attische Mittlere …, págs. 325-330.

199 A. AYMARD , «Mercenariat et Histoire Grecque», en Etudes d’Histoire Ancienne, París , 1967, págs. 487-498.

200 Ambos discursos se fechan en el 355 y el 349-8 respectivamente. Cf. ANTÍFANES 121.5 K.-A.

201 WYSK , Die Gestalt des Soldaten …, pág. 8.

202 Sobre esta polémica cuestión, dos opiniones contrarias, pero igualmente razonables, fueron las de K. GAISER , «Eine neu erschlossene Menander-Komödie und ihre literatur-geschichtliche Stellung», Poetica 1 (1967), 436-461; y J. ALSINA CLOTA , «Sobre el modelo griego del Miles gloriosus de Plauto», Helmantica 34 (1983), 17-34.

203 Pándaro, Protesilao y Aquiles de Anaxándrides; Anquises y Belerofonte de Eubulo; y Aquiles y Meleagro de Filetero.

204 A. WEIHER , Philosophen und Philosophenspott in der attischen Komödie , Nördlingen, 1913.

205 WEIHER , op. cit ., citado por L. BREITHOLTZ , Die dorische Farce , Upsala, 1960, pág. 102.

206 A. BARIGAZZI (La formazione spirituale di Menandro , Turín, 1965) llamó a Menandro exageradamente «el poeta del Perípato».

207 J. L. SANCHIS LLOPIS , «LOS pitagóricos en la Comedia Media: parodia filosófica y comedia de tipos», Habis 26 (1995), 67-82.

208 A. MELERO , Atenas y el pitagorismo , Salamanca, 1972, págs. 47 y 66.

209 ALEXIS 164 K.-A.; TIMOCLES 20 K.-A. Sobre la vinculación entre hambre e inmortalidad, ANTÍFANES 86 K.-A.

210 SANCHIS LLOPIS , «Los pitagóricos…», 73-75.

211 Cf. PORFIRIO , Vida de Pitágoras 9.

212 DIÓGENES LAERCIO III 28.

213 Sofista 219a-228b y Política 265d-e.

214 Cf. PLATÓN , El banquete 194e - 197e.

215 Otras alusiones menos significativas y más discutibles se encuentran en ANTÍFANES 174 K.-A.; AXIONICO 6.6-7 K.-A. y ANAXÁNDRIDES 18 K.-A.

216 Otras comedias pueden tener también algo que ver con los cínicos: si Filisco , título de Alexis y Antífanes, no es un nomen fictum , podría tratarse del filósofo cínico de Egina; y si Kynēgétai , título de Anaxándrides, no se entiende como Los cazadores , sino en estricto sentido etimológico, Los conductores de perros , podría aludir a la secta del perro.

217 EDMONDS II págs. 216-217.

218 Como sostiene HUNTER , Eubulus …, págs. 228-229.

219 Cf. PLATÓN , Banquete 184c-185c; ESQUINES , Contra Timarco 132-40. Véase E. CANTARELLA , Según Natura . La bisexualidad en el mundo antiguo , Madrid, 1991 (trad, del italiano [1988]), págs. 35-78.

220 El muy probable travestimiento cómico de Ganimedes (ANAXÁNDRIDES 58 K.-A.), ya anticipado por EURÍPIDES en el drama satírico El Cíclope (582-589), debió de introducir al erómenos —denominado por ATENEO philosophomeirakískos (XIII 572 B; ALEXIS 244 K.-A.; EFIPO 20 K.-A.)— en sendas comedias tituladas Ganimedes de Antífanes y Eubulo.

221 Cf. ARISTÓFANES , Las avispas 1025; La paz 762, Pluto 150 y 159; véase J. HENDERSON , The Maculate Muse : Obscene Language in Attic Comedy , New Haven, 1991, pág. 218.

222 Studies in Menander , Manchester, 1950, pág. 217.

223 La diferencia entre ambos radicaría, según L. GIL («Alexis y Menandro»…, 341-342; «Menandro y la religiosidad de su época», Cuadernos de Filología Clásica 1, 1971, 146), en que mientras Alexis exhorta a la celebración gozosa de la vida, Menandro, más reflexivo, no aporta salida a una visión cansada y pesimista de la realidad.

224 Epicuro recibió el placet del consejo y de la asamblea atenienses para abrir su escuela en el 306 a. C., fecha que sobrepasa los límites cronológicos de la Comedia Media, pero sabemos que la producción cómica de Alexis sobrevivió incluso a la de Menandro.

225 E. BIGNONE , «Fra Epicurei e poete», Rivista di Filologia e di Istruzione Classica 52 (1924), 173-74.

226 E. R. DODDS , The Greeks and the Irrational , Univ. California, 1951 = Los griegos y lo irracional , Madrid. 1960 (1997 8.a reimp.), pág. 207.

227 Cf. GIL , «Alexis y Menandro»…, 335.

228 Se aludía a rituales complicados y terroríficos dedicados al héroe beocio con este nombre. Ya en la Antigua, Cratino representó una comedia con idéntico título y ARISTÓFANES mencionaba un célebre oráculo suyo en Las nubes (508).

229 En Pluto (653-748) encontramos el primer tratamiento cómico de una incubatio .

230 Véase A. W. GOMME - F. H. SANDBACH , Menander. A Comentary , Oxford, 1973, pág. 74; R. L. HUNTER , The New Comedy of Greece and Rome , Cambridge, 1985, pág. 141.

231 De la comedia Anquises , que, según T. B. L. WEBSTER («Chronological Notes on Middle Comedy», Classical Quarterly 46 [1952], 18) se debió de representar el 349 a. C.

232 Cf. ALEXIS 289 K.-A.

233 ANTÍFANES 229, 257, 320, 321 K.-A.; ALEXIS 254 K.-A.; NICÓSTRATO 18 K.-A.; TIMOCLES 40 K.-A.

234 Frs. 94, 235, 236, 250, 251, 254-256 K.-A.; NICÓSTRATO 15 K.-A. En cambio sobre la vejez como sabia. ANTÍFANES 219 K.-A.

235 L. F. GUILLÉN , «Antífanes, una sonrisa en tiempos de escasez», en G. MOROCHO BAYO (coord.), Estudios de Drama y Retórica en Grecia y Roma , Universidad de León, 1988, págs. 73-87.

236 Cf. ALEXIS 94 K.-A.; en El tesoro de ANAXÁNDRIDES (18 K.-A.) se reflexiona sobre la jerarquía de bienes, entre los que destaca, tras la salud, la riqueza. Otro elogio de la riqueza leemos en ANTÍFANES 229 K.-A.

237 ANTÍFANES 68 (sobre las ganancias fraudulentas), 244. 259, 286 K.-A; ALEXIS 283 K.-A.

238 ARISTÓTELES , Ética a Nicómaco 1119b 23-28, Política II 1263b 5.

239 MENANDRO fr. 46 K.-A. perteneciente a otra comedia con nombre de oficio, El pescadero .

240 ALEXIS 44 y 82 K.-A.; ANTÍFANES 232 y 268 K.-A; EFIPO 25 K.-A.; EUBULO 93 K.-A.

241 J. L. SANCHIS LLOPIS , «La evolución de un motivo simposial en la comedia griega», en Corolla Complutensis in memoriam Josephi S. Lasso de la Vega contexta , Madrid, 1998, págs. 227-232.

242 ALEXIS 264 K.-A., ANAXÁNDRIDES 57 K.-A., EUBULO 115 K.-A.

243 Algunas sentencias transmitidas por Estobeo todavía no mencionadas son ALEXIS 291 y 340 K.-A., ANAXÁNDRIDES 61 K.-A., JENARCO 6 K.-A.

244 ALEXIS 342 K.-A, ANTÍFANES 264 K.-A.; ANFIS 17 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 65 y 69 K.-A., ANTÍFANES 284 y 330 K.; ANTÍFANES 282 K.-A.

245 ANTÍFANES 261 y 266 K.-A; NICÓSTRATO 30 K.-A.

246 II 12 Kaibel.

247 De Mediae Comoediae Sermone , Münster, 1909.

248 J. L. SANCHIS LLOPIS , La Comedia Media griega , tes. doct. inéd., Universidad de Valencia, 1986, II págs. 646-729.

249 K. J. DOVER , «Lo stilo di Aristofane», Quaderni Urbinati 9 (1970), 7-23; LÓPEZ EIRE , La lengua coloquial …

250 SELVERS , De Mediae Comoedia …, págs. 55-86.

251 ALEXIS 15.15 K.-A.; ANTÍFANES 69.1 y 6, 123.1 K.-A., EUBULO 63.1 K.-A.; TIMOCLES 11.9 K.-A.

252 ALEXIS 130.2 K.-A.; ANTÍFANES 19.3-6 K.-A.; TIMOCLES 8.12 K.-A.

253 Con un precedente en la Comedia Antigua (CRATES 46 K.-A.).

254 ALEXIS 153.14 K.-A.; AXIONICO 4 K.-A.; ESTRATÓN 1 K.-A.

255 EFIPO 14 K.-A.; EUBULO 9 K.-A.

256 93 y 238 K.-A.

257 Superlativo creado sobre el ya superlativo kýntatos ; cf. ARISTÓFANES , Los caballeros 1165.

258 También baubalízō (ALEXIS 231 K.-A.) y synakratízō (ANTÍFANES 271.2 K.-A.).

259 E. S. SPYROPOULOS , L’accumulation verbal chez Aristophanes , Tesalónica, 1974, pág. 112.

260 Cf. ANTÍFANES 94.1-3 K.-A., ÉRIFO 6 K.-A. y TIMOCLES 41 K.-A.

261 Aquí encontramos disposición por pares, como en ANTÍFANES 131 y 293 K.-A.

262 Otros casos de acumulación verbal y simetría en: ANTÍFANES 111, 120.5-9, 161.5, 231.2-4, 269 K.-A.; también CRATINO EL JOVEN 7 K.-A.; y JENARCO 4.10-12, 12 K.-A.

263 ALEXIS 35, 284 K.-A.; también frecuente en ANTÍFANES (193, 228, 255 y 259 K.-A.).

264 ALEXIS 281 K.-A.; ANAXILAO 22 K.-A.; ANTÍFANES 164 K.-A.; EUBULO 70, 73 y 77 K.-A.; TIMOCLES 10 K.-A.

265 EUBULO 42 K.-A. a propósito de la cavidad de una copa tericlea.

266 Cf. ALEXIS 148 K.-A.

267 Cf. EUBULO 99 K.-A.; MNESÍMACO 7 K.-A.

268 Cf. ALEXIS 110.2 K.-A.

269 ALEXIS 230 K.-A, ANFIS 17 K.-A., ANTÍFANES 322 K.-A., NICÓSTRATO 30 K.-A.

270 Alegoría al servicio de la obscenidad en EPÍCRATES 9 K.-A.

271 ALEXIS 7 y 212.4-7 K.-A; ANTÍFANES 120.6 y 192.11 K.-A.; ESTRATÓN 1.6-8 y 1.16 K.-A.; TIMOCLES 18.4-5 K.-A.

272 ALEXIS 121.7 y 274.5 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 31 K.-A., EUBULO 34 y 36 K.-A.

273 ANTÍFANES 161 K.-A., EUBULO 42 K.-A.

274 R. PRETAGOSTINI , «I metri della commedia postaristofanea», Dioniso 57 (1987), 245-265.

275 ALEXIS 167 K.-A.; ANAXÁNDRIDES 28 y 42 K.-A.; ANAXILAO 18 K.-A.; ANTÍFANES 90, 91, 130, 131, 170 y 295 K.-A.; EFIPO 1, 5, 12, 13 y 19 K.-A.; EUBULO 63, 77 y 136 K.-A.; EPÍCRATES 10 K.-A.; MNESÍMACO 4. K.-A.

276 ALEXIS 22 y 262 K.-A., ANTÍFANES 192 y 194 K.-A., CRATINO EL JOVEN 8 K.-A, EUBULO 106 y 107 K.-A.

277 En dístico elegíaco ANTÍFANES 147 K.-A.; en combinación con el itifálico EUBULO 34 K.-A.; tres hexámetros, un itifálico y un nuevo hexámetro EUBULO 137 K.-A.

278 ALEXIS 137 K.-A., ANAXÁNDRIDES 12 K.-A., ANTÍFANES 172 K.-A.

279 ALEXIS 209 y 239 K.-A., ANAXILAO 13 K.-A., NICÓSTRATO 6 K.-A., TIMOCLES 2 K.-A.

280 También en NICÓSTRATO 2 K.-A. y OFELIÓN 1 K.-A.

281 PRETAGOSTINI , «I metri…», 262-264.

282 De Perschinka y Descroix, recogidas por HUNTER , Eubulus …, págs. 16-17.

283 ALEXIS 89 y 124 K.-A.; ANTÍFANES 174 y 234 K.-A.; EUBULO 9, 15, 41, y 75 K.-A.

284 EUBULO 9, 14 y 75 K.-A.

285 El porcentaje de versos con una u otra cesura es en el conjunto de la Comedia Media y Nueva del 85%, y en poetas como Eubulo, del 90% (DESCROIX , Le Trimètre lambique . Mâcon, 1931, pág. 264).

286 Anteriormente, en 1809, J. BAILEY había publicado, con el título Comicorum Graecorum Fragmenta , una selección de fragmentos con traducción latina e inglesa, y abundantes notas de crítica textual.

287 La ordenación cronológica de los poetas de la Comedia Media plantea no pocos problemas y está sujeta necesariamente a criterios no siempre exactos.

288 Dicha numeración ha servido de referencia para el resto de las ediciones de comedia, diccionarios y trabajos filológicos, hasta la aparición de la edición de Kassel y Austin.

289 En la bibliografía general y en la particular de cada uno de los autores se incluyen los comentarios respectivos, entre los que cabe destacar el excelente trabajo de Arnott sobre los fragmentos de Alexis.

ALEXIS

MEINEKE , I, págs. 374-403, y III, págs. 382-527; KOCK , II, págs. 297-408; EDMONDS , II, págs. 162-310; KASSEL -AUSTIN , II, págs. 21-195; KAIBEL , RE , I 2 (1894), 1468-1471 (núm. 9); A. OLIVIERI , «Il comico Alessi di Turii», Dioniso 9 (1939), 279-295; R. ARGENIO , «Parassiti e cuochi nelle commedie di Alessi», Rivista di Studi Classici 33 (1964), 237-255, y 36 (1965), 5-22; L. GIL , «Alexis y Menandro», Estudios Clásicos 14 (1970), 311-345; H.-G. NESSELRATH , Die attische Mittlere Komödie , Berlín, 1990, págs. 198-199; W. G. ARNOTT , Alexis . The Fragments. A Commentary Cambridge, 1996; R. J. MONTAÑÉS , La comèdia d’Alexis: tipus, temes i procediments de comicitat , tesis doctoral inédita, Valencia, 1999.

Alexis desarrolló su carrera entre los siglos IV y III a. C. Según la Suda (α 1138), provenía de Turios, en la Magna Grecia, representó 245 comedias y era tío paterno de Menandro, a quien instruyó en el arte cómico (cf. Sobre la comedia 45, 10 Köster). Ninguna de estas afirmaciones es refrendada por otro testimonio independiente de la Suda , ni tampoco ninguna puede ser desmentida con seguridad; es probable que hubiera nacido en Turios, pero que fuese descendiente de alguna de las familias atenienses fundadoras de esta colonia panhelénica. Lo cierto es que no hay ninguna noticia sobre una hipotética concesión honorífica de la ciudadanía ateniense; en conjunto, las informaciones aportadas por la Suda entran en una razonable verosimilitud.

En cuanto a la cifra de 245 obras, posiblemente calculada de forma convencional por los filólogos de la Antigüedad, incluso contando con los errores que éstos pudiesen haber cometido, es similar a la de 280, que también la Suda adjudica a Antífanes, y muy superior a las 108 atribuidas a Menandro, 104 a Eubulo y 97 a Filemón. Así Alexis queda, junto con Antífanes, en cabeza de los autores cómicos de Atenas. Por una parte, eso implica una evidente profesionalización: la mayor parte de sus comedias no fueron representadas en los festivales dramáticos de las Leneas y las Dionisias, sino en diversos teatros del Ática, aunque no tenemos noticias de representación en otras ciudades. En cualquier caso, las comedias de Alexis son rigurosamente atenienses en ambiente, personajes y actualidad. Fue premiado en dos ocasiones en las Leneas según una inscripción (IG II2 2325, 150).

Por otra parte, una producción dramática tan crecida sugiere una larga carrera, y de hecho ya en la Antigüedad se le atribuyó una extraordinaria longevidad; según PLUTARCO (Sobre la falta de oráculos 420D) murió a los ciento seis años y entonces se encontraba todavía activo y con éxito (Sobre si el Estado debe ser gobernado por el anciano 785d). Sin dar cifras exactas, ESTOBEO (IV 50b 83) lo describe caminando trabajosamente pero diciendo, sin perder el humor, que se sentía morir paso a paso. En sus fragmentos encontramos elementos —referencias a eventos históricamente comprobados y datados con precisión 1 — que nos permiten, en efecto, establecer la datación relativa de treinta y ocho comedias 2 , la primera de las cuales se sitúa antes del 338 a. C., y la más tardía entre el 279 y el 268 a. C.

Así pues, es lógico que una carrera tan larga, con sucesivas innovaciones para adaptarse a los gustos del público, presente problemas a la hora de encuadrarla en uno de los períodos de la comedia 3 . En ciertos aspectos es más claramente un autor de la Comedia Media; en otros, deriva ya hacia la Comedia Nueva, aunque estos límites jamás pueden ser abruptos.

Conocemos de Alexis los siguientes títulos: Ancilión, Agónide o El caballito, Los hermanos, Los cabreros, Esopo, El cautivo, La ungidora, El viñador, El cubo de dos asas, Antea, El enfermo de cataratas, El apóbata, El mutilado, Arquíloco, Asclepioclides, El maestro de depravación, Atalanta, La mujer del Ática, La flautista, La de Acaya, El rizo, La bretia, El altar, Galatea, La escritura, La ginecocracia, El anillo, Demetrio o Filetero, Las que atraviesan el mar, Los gemelos o Las gemelas, El doblemente enlutado, Dórcide o La silbadora, Drópides, Como en propia casa, El fabricante de copas, Helena, El rapto de Helena, Los pretendientes de Helena, La griega, El de Epidauro, La heredera, La carta, El árbitro, Los siete contra Tebas, El de Eretria, La que se tiró al pozo, Hesíone, El inspirado por un dios, Los tesprotos, Los tebanos, Los siervos, Trasón, El remedio, Himilcón, El caballero, Isostasio, El faldellín egipcio, El cartaginés, Los caunios, El pregonado, El citaredo, Cleobulina, La de Cnido, El yesero, La peluquera, Cracía o El boticario, El timonel, Los jugadores de dados, El cisne, El chipriota, La lámpara, La marmita, La de Léucade o Los fugitivos, Leuca, La de Lemnos, Lino, Los de Lócride, Licisco, La drogada con mandrágora, Los adivinos, Méropis, Midón, Los de Mileto, Minos, El molinero, Odiseo lavándose, Odiseo tejedor, El vino, Olimpiodoro, Los de Olinto, La igual, Opora, Orestes, La danzarina, El luchador de pancracio, La concubina, Pánfila, La vigilia o Los sirvientes, El parásito, Pezonica, Los poetas, La poetisa, Policlea, La malquerida, El del Ponto, El que arrasa ante sí, El primer coro, La pitagorizante, La reunión pilea, El brasero, El de Sición, Escirón, El espondóforo, El soldado, Los que mueren juntos, Los que corren juntos, Los hermanos de leche, El de Siracusa, Las tinajas, Los de Tarento, La nodriza o Las nodrizas, El usurero o El calumniador, El herido, Trofonio, Tindáreo, El sueño, El hijo supuesto, Fedro, Fedón o Fedrias, Filateneo, Filisco, El amante de la belleza o Las ninfas, El aficionado a las tragedias, La que ama, El frigio, El exiliado, La corega, El mentiroso .

ANCILIÓN

1. DIÓGENES LAERCIO , III 27. Y (Alexis) … en Ancilión 4 :

Hablas sobre lo que no sabes. Corre a hacerte

discípulo de Platón 5 y te ilustrarás sobre el jabón y la cebolla 6 .

AGÓNIDE O EL CABALLITO

2. ATENEO , XI 502 F (sobre psygeús o psyktḗr ). Alexis en El caballito 7 utiliza la palabra psyktērídion («helador para vino») en estos términos [vv. 1-8].

ATENEO , VI 230 B (sobre el uso de los objetos de plata). Alexis en El caballito , al presentar a un joven enamorado que hace ostentación de su riqueza ante su amada, le hace decir esto [vv. 3-9].

(A) Me encontré con el extranjero,

de camino al alojamiento, † era † hombre de genio ardoroso.

Y dije a los muchachos, dos que me había traído de casa,

que pusieran las copas fregadas con jabón

en lugar visible. Y había un ciato 8 de plata, † las copas 9 †

[5] pesaban dos dracmas, y una copita de quizá

otras cuatro, y un heladorcillo 10 de diez óbolos 11 ,

más fino que Filípides 12 .

(B) Pero esto en total,

como jactancia, no quedaba mal considerado.

3. ATENEO , VIII 339 C (sobre Misgolao 13 , amante de citaredos). Alexis en Agónide o El caballito :

Ay, madre, te lo suplico, no azuces a Mísgolas

hacia mí, que no soy yo citaredo.

4. ATENEO , XV 678 E. Alexis en Agónide o El caballito :

(A) Y éste tercero tiene

una guirnalda de higos 14 en círculo.

(B) Pero también se sustentaba

gustoso con cosas de tal índole.

5. ATENEO , XI 471 E. Y (Alexis) en El caballito :

Apuró una honda copa tericlea 15

llena, espumeante, de vino sin mezcla.

6. ATENEO , III 120 B: y de Fidipo 16 (hace mención)… Alexis en El caballito .

LOS HERMANOS

7. ATENEO , VI 223 F. Y (Alexis) en Los hermanos 17 :

(A) ¿Es que les he dado yo algo a éstas? Dímelo.

(B) No, más bien lo devolviste 18 , tomando prenda, claro está.

LOS CABREROS

8. ZENOBIO , I 61: «las tres (posibilidades) de los condenados a muerte»; de este dicho hace mención Alexis en Los cabreros 19 . Aristides afirma que quien consultaba el oráculo de Delfos tomaba la profecía sellada, y si rompiere el sello antes del día señalado, estaba prescrita una de las tres penas siguientes: que había de ser privado de los ojos, o de la mano, o de la lengua. Otros afirman que en tiempos de los Treinta se ofrecía al condenado a muerte tres posibilidades: la espada, el dogal o la cicuta.

ESOPO

9. ATENEO , X 431 D: no sin elegancia el espartiata 20 Lisandro 21 , según afirma Hegesandro 22 en sus Comentarios [fr. 22 M.], como fuera el caso que los comerciantes vendían en el campamento vino aguado, ordenó que lo vendieran mezclado, para comprarlo más puro. Algo muy parecido ha dicho también Alexis en Esopo de la siguiente manera:

(ESOPO) Muy fino eso que se hace en vuestra patria, Solón 23 ,

en Atenas, y acertadamente hallado.

(SOLÓN) ¿El qué?

(ESOPO) En los simposios no bebéis

vino sin mezclar.

(SOLÓN) Porque no es fácil; lo venden

en los carros ya directamente mezclado, [5]

y no por sacar ganancia alguna, sino por tener cuidado

de los clientes, para que tengan la cabeza sana

después de la crápula. Es esto, ya ves, beber

a la griega: haciendo uso de copas mesuradas

charlar y bromear entre ellos con agrado. [10]

Pues lo otro es un baño, no una bebida,

beber del helador y de las jarras.

(ESOPO) Eso es morirse.

EL CAUTIVO

10. ANTIATICISTA , 98, 13. Hēmíkakon («malo a medias»): Alexis en El cautivo 24 .

LA UNGIDORA 25
EL VIÑADOR

11. ANTIATICISTA , 82, 4. Anadendrás («parra»): Alexis en El viñador 26 .

12. ANTIATICISTA , 82, 5. Apologēthênai («defenderse»): en lugar de apologēthêsasthai . Alexis en El viñador .

EL CUBO DE DOS ASAS

13. PÓLUX , VII 20. Lo que ahora llamamos mylokópos («el que talla las estrías de las ruedas de molino»), Alexis lo ha llamado onokópos en El cubo de dos asas 27 .

Tallador de muelas,

de los que tallan las piedras de moler.

14. ANTIATICISTA , 108, 10. Metába («cambia» 28 ), así como anába («sube») y katába («baja»). Alexis en El cubo de dos asas .

ANTEA 29
EL ENFERMO DE CATARATAS

15. ATENEO , III 117 E. En El enfermo de cataratas alguien a quien se le pide que pague el escote 30 afirma:

(A) Si no me lo † das † todo, cosa por cosa,

no recibirás de mí ni la doceava parte de un cobre 31 .

(B) Justo argumento.

(A) Abaquito, cuentas. Di.

(B) Hay cinco cobres de mojama.

(A) Di otra cosa.

(B) Siete cobres de mejillones. [5]

(A) En manera alguna cometes impiedad.

Di.

(B) Un óbolo por los erizos.

(A) Aún eres puro.

(B) ¿Acaso vino a continuación la col 32 que a gritos reclamabais?

(A) Sí;

Y bien efectiva que fue.

(B) Por ésta di dos óbolos.

(A) ¿Por qué, pues, a gritos la reclamábamos?

(B) Por los tacos de atuncillo, tres óbolos.

[10] (A) † Y compra de achicorias †, no hicisteis ni una.

(B) No sabes, bendito, cómo está el mercado, que

las langostas han devorado las verduras.

(A) ¿Por eso has puesto el doble de salazón?

(B) Es cosa del salazonero; ve y entérate.

[15] Y un congrio de diez óbolos.

(A) No es mucho. Di lo siguiente.

(B) El pescado asado lo he comprado por una dracma.

(A) Ay, ay,

como una calentura ha subido, † así totalmente †.

(B) Añade el vino, que compré cuando vosotros

estabais borrachos, tres congios, a diez óbolos el congio 33 .

16. ATENEO , VI, 224 F. (sobre los pescaderos). Alexis en El enfermo de cataratas:

De los generales, cada vez que les veo fruncir

el entrecejo, pienso que inspiran temor,

y no me extraña en absoluto que, al ser predilectos

de la ciudad, sean un poco más soberbios que el resto.

[5] Pero los pescaderos —la peor de las muertes se los lleve—,

cuando veo que miran hacia abajo, pero tienen las cejas

por encima de la coronilla, de furia me sofoco.

Si preguntas: «¿A cuánto vendes estos

dos mújoles?» «A diez óbolos» responde. «¡Caro!

[10] ¿Aceptarías ocho?» «Si compras sólo uno»

«Venga, hombre, acéptalos y no bromees.» «¿Los ocho? Lárgate».

¿No es eso más amargo que la misma hiel?

17. ATENEO , VII 301 A. Hepsētós («cocido»): de los pescaditos finos… Alexis en El enfermo de cataratas : [fr. 17] pues a todo lo bello lo llaman trabajos de Dédalo.

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada IV 277, 9. La forma daídala es síncopa de daidálea . La palabra se aplica a las cosas bellas. Pues a todo lo bello lo llamaban trabajo de Dédalo. Por ello también Alexis afirma que [fr. 17, excepto las dos primeras palabras], es decir, bellos.

Pues también algunos [pescaditos] cocidos

nos sirvieron, bellamente conformados 34 tal vez…

18. ATENEO , VII, 301 A. Y de nuevo:

Los corvallos, pues, ¿no los catas?

¿Ni boquerones, ni tan sólo algunos [pescaditos] cocidos?

EL APÓBATA

19. ATENEO XIV 638 BC. Y se han hecho poetas de cantos picarescos, sobre los que habla el eresio 35 Fenias en Contra los sofistas escribiendo así [fr. 10 Wehrli]: «Telenico de Bizancio 36 , y aun Argas, que eran poetas de cantos ligeros, conocían abundantes melodías para este carácter particular de poesía, pero eran incapaces de conseguir, ni siquiera un poco, las melodías de Terpandro 37 y Frinis 38 ». A Argas lo menciona Alexis en El apóbata 39 de esta manera:

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada IV 467, 14: el que compara a cierto poeta de cantos solemnes con otro semejante, de carácter más local, y dice que aquél era «mejor a un día de distancia»; y se dice que fue Alexis el que escribió esto:

(A) El poeta Coronico, aquí presente.

(B) Poeta ¿de qué cantos?

(A) Decentes, por supuesto.

(B) ¿Tiene éste algo que ver con Argas 40 ?

(A) Es mejor, a un día

de distancia.

EL MUTILADO

20. ATENEO , XIII 562 D (sobre el amor). Alexis en El mutilado 41 :

Dicen, pues, en sus discursos

los sofistas que no vuela el dios

Eros, sino los amantes; y que, por el contrario, la causa

de que aquél tenga alas es que los pintores,

en su ignorancia, con ellas lo dibujan 42 . [5]

21. ATENEO , X 431 C. Y Alexis en La mutilada (sic ):

Que no era simposiarco Quéreas 43 , sino verdugo,

pues hacía brindis de veinte ciatos 44 .

ARQUÍLOCO

22. ATENEO , XIV 644 B. De que se comen bonitas tortas en Pario del Helesponto 45 dan testimonio los que allí estuvieron. Alexis, pues, se ha equivocado al llamarlas «de Paros». Dice así en la obra titulada Arquíloco 46 :

Oh feliz anciano, habitante de Paros la bien amurallada,

el país que ofrece, de todas, las dos más bellas cosas,

piedra como ornato a los bienaventurados, a los mortales, tortas 47 .

23. ANTIATICISTA , 106, 16: labómenos en lugar de labṓn («habiendo cogido»). Alexis en Los Arquílocos (sic ).

ASCLEPIOCLIDES

24. ATENEO , IV 169 D. Batánion («platito» 48 ) ha dicho Antífanes en Eutídico [fr. 95 K.-A.];… y Alexis en Asclepioclides 49 :

ATENEO , III 107 D. [vv. 2-4].

PÓLUX , X 108. Alexis en Asclepioclides ha dicho patánia (sic ): [v. 3].

FOCIO , β 93. Platitos a las fuentes. Así Alexis.

Con tanta gracia aprendí

yo mismo en Sicilia el arte de cocinar, que a veces hago

que los comensales hinquen en los platitos

los dientes, movidos por el placer.

EL MAESTRO DE DEPRAVACIÓN

25. ATENEO , VIII 336 D. Y un tal Báquidas, que vivió la misma vida que Sardanápalo 50 , murió y tiene ahora grabado encima de la tumba… Alexis, en El maestro de depravación 51 , según afirma Soción de Alejandría en Sobre los poemas satíricos de Timón 52 —yo no he encontrado la obra; y he leído más de ochocientas de la llamada Comedia Media, y he hecho extractos de éstas, sin haber dado con ella; por otra parte, no tengo conocimiento de nadie a quien pueda atribuirse su catalogación; ni Calímaco, ni Aristófanes 53 la catalogaron, pero tampoco los que hacían inventarios en Pérgamo 54 —, Soción, pues, dice que en la obra un tal esclavo Jantias anima a los demás esclavos a la vida muelle, diciendo:

¿Qué son esas tonterías que dices, parloteando arriba y abajo

Liceo, Academia, pórticos del Odeón 55 ,

tonterías de sofistas? No hay en eso nada bello.

Bebamos, beborroteemos, oh Sicón 56 , 〈Sicón〉,

[5] alegrémonos, mientras nos es posible nutrir el alma.

Disfruta, Manes 57 , que nada hay más placentero que la panza.

Sólo ésta es tu padre y tu madre 58 a la vez.

Y distinciones, embajadas, dignidades de estratego

resuenan cual hueras vanidades en lugar de sueños.

[10] Tu destino te helará a su debido tiempo;

y tendrás sólo cuanto hayas comido y bebido…

y ceniza el resto, Pericles, Codro, Cimón 59 .

ATALANTA

26. ANTIATICISTA , 108, 3 Mikróphōnos («de voz débil»): Alexis en Atalanta 60 .

LA MUJER DEL ÁTICA

27. ATENEO , IX 386 C. Pues tú, como parece, conmigo no compartes nada que tenga vida 61 , según Alexis, que afirma en La mujer del Ática 62 :

El primero en decir que ningún sofista

come nada que tenga vida, era un sabio.

En efecto, yo vengo ahora de la plaza y no me he mercado

ni una sola cosa con vida. He comprado grandes peces

[5] muertos; y hay trocitos de carne de pingüe cordero

que no está vivo; así pues, no hay nada tal. ¿Qué más? Sí,

me he traído higadillo asado. Y si de esto

alguien me demuestra que algo tiene voz o alma,

reconozco que he faltado y he transgredido la ley.

28. ESTOBEO , III 30, 8. (Sobre la pereza.) De La mujer del Ática de Alexis:

Quien se complace en comer

cada día, ha de hacer algo que le valga

el sustento, y no vagar y estar

ocioso, el mal más enemigo de la existencia.

29. FOCIO , 244, 23 = Suda , µ 115 (< ANTIATICISTA , véase fr. 186). Mâllon mâllon («más y más»): en lugar de aeì [kaì] mâllon , Alexis en La mujer del Ática:

Que Zeus primero nubla tranquilamente,

después más y más…

LA FLAUTISTA

30. FOCIO , (z) p. 79 Tsantsanoglou. Ōnétēs («comprador») en lugar de ōnetḗs , Alexis en La flautista 63 .

LA DE ACAYA

31. ESTOBEO , III 29, 34. (Sobre el amor al trabajo.) De La de Acaya 64 de Alexis:

Todo lo que se busca se encuentra,

si no cedes ni rehúyes la fatiga.

Puesto que algunos hombres, aun estando lejos

de un lugar tal, han encontrado una parte de lo divino: [5]

ortos, ocasos, evoluciones de astros,

un eclipse de sol ¿cuál de las cosas comunes –

y familiares podría escapársele al hombre? 65

32. FOCIO (b, z) α 185 = Lexicon Bachmanianum , 23, 20. Ankýlē es también un tipo de nudo, según Alexis en La de Acaya : [fr. 32]. También otros utilizaron la palabra.

Un nudo de la pantufla

† desatado, porque no lo había apretado bien †.

EL RIZO

33. ANTIATICISTA , 115, 12. Hypokroûsai : empodísai («estorbar»). Alexis en El rizo .

LA BRETIA

34. ATENEO , XIV 650 C. Que llevaban las peras en agua a los simposios, Alexis en La bretia 66 lo prueba en estos términos: Suda , α 3194 = Lex. Bachm . 121, 11 (cf. FOCIO , α 2430): Platón ha dicho apíous («peras») 67 en Las leyes [VIII 845b]. Y también se encuentra en Alexis.

(A) ¿Has visto alguna vez

peras en agua, que están al alcance de los hombres

mientras van bebiendo?

(B) Por supuesto, muchísimas veces, ¿por qué?

(A) Y ¿no es así que cada uno, escogiéndolas, toma

[5] siempre la más madura de las que flotan?

(B) Claro que sí.

35. ESTOBEO , IV 41, 4. (Que es incierta la buena suerte de los hombres, debido a que la fortuna muda fácilmente.) De La bretia de Alexis:

Semejante es el curso de la vida a los dados:

no caen siempre de la misma manera, tampoco la vida

mantiene la misma situación, sino que contiene mudanzas 68 .

EL ALTAR

36. PÓLUX , VII 72. Podrías llamar linourgós («linera») a la mujer que trabaja el lino; como ya lo dijo Alexis en El altar:

Una mujer linera 69 que por allí andaba se lo llevó.

GALATEA

37. ATENEO , XII, 544 E (sobre el apego al lujo de Aristipo). Satirizándolo, Alexis en Galatea 70 hace que una esclava narre esto sobre uno de los discípulos.

FOCIO , (b, z) α 781. Tucídides [III 37, 3] dijo akolasía («intemperancia») y Alexis, akolastía .

Hubo un tiempo en que mi amo anduvo ocupado

en discursos, cuando era un jovenzuelo, y se puso

a filosofar. Había allí un cireneo,

según dicen, Aristipo, sofista brillante,

el primero, con mucho, de todos los de entonces, [5]

y distinguido en intemperancia de los que han existido.

Le da un talento mi amo y se convierte en su

discípulo, y por cierto que el arte filosófica no la

aprendió, pero arrambló con la † culinaria † 71 .

38. ATENEO , VII 314 D. (Sobre un torpedo) Alexis en Galatea :

Un torpedo, según dicen, relleno,

asarlo entero 72 .

39. ANTIATICISTA , 93, 1. Euopsía : en lugar de euprosōpía («buen semblante»), Alexis en Galatea .

40. ANTIATICISTA , 109, 11 = FOCIO , 302, 2. Nomikón («jurista»): el versado en leyes (nómoi ). Alexis en Galatea .

LA ESCRITURA

41. ATENEO , XIII 605 F. Clísofo de Selimbria … enamorado de la estatua en mármol de Paros 73 que hay en Samos 74 se encerró en el templo, para poder unirse a ella 75 ; y como no podía, a causa de la frialdad y la rigidez de la piedra, entonces se abstuvo de tal deseo y colocando delante un trozo de carne se le unió. Este acto lo menciona también 76 el poeta Alexis en el obra titulada La escritura , diciendo así:

Ha ocurrido, según dicen, también en Samos

otro hecho de tal índole. Un hombre deseó a una muchacha

de piedra y se encerró en el templo.

LA GINECOCRACIA

42. PÓLUX , IX 44. Una parte del teatro… una kerkís («sector»), como puede encontrarse en La ginecocracia 77 de Alexis:

Desde allí, desde el último sector, vosotras,

sentadas, tenéis que contemplar el espectáculo como extranjeras.

43. ATENEO , III 125 B. Alexis en La ginecocracia también ha llamado a alguien «estofado de salazón» en estos términos:

Este Hipocles de Cilicia 78

el actor estofado de salazón 79 .

EL ANILLO

44. ATENEO , X 443 EF. Y (Alexis) en El anillo 80 :

¿Acaso, de todos, embriagarse no es el mal

mayor para los hombres y el más dañino? 81

45. ANTIATICISTA , 92, 5. Ekkópsai («arrasar»): en lugar de ganar a los dados. Alexis en El anillo .

FOCIO , ε 411 = Suda , ε 545. Ekkópsai («arrasar»): en lugar de ganar, así Alexis.

DEMETRIO O FILETERO

46. ESTOBEO , IV 50, 5. (Sobre la vejez, que no es cosa simple.) De Demetrio 82 de Alexis:

ATENEO , Epít . II 36 DE (sobre el vino). Alexis afirma en algún pasaje que:

El hombre es lo más semejante al vino en su naturaleza 83

de alguna manera. En efecto, es muy necesario que el vino joven,

así como el hombre, deje antes que nada de bullir

y acabe del todo de fermentar, y que habiendo madurado

se haga seco, y cuando ya haya pasado todo esto [5]

que digo, ya desespumado de esta tontería

que le flota por encima en la superficie, entonces

que se haga de buen beber y de nuevo se sazone

y agradable a todos quede en adelante.

47. ATENEO , VIII 338 D. Alexis en Demetrio satiriza a un tal Faílo como aficionado al pescado en estos términos:

En otro tiempo, si soplaban furiosos en la mar

tramontana o austro, ya no le era posible

a nadie comer pescado, pero ahora a estas ventoleras

se ha añadido Faílo 84 , una tercera tempestad.

Cuando se da el caso de que tal borrasca se abate [5]

sobre el mercado, compra el pescado y marcha

arramblando con todo, de manera que en adelante

nos queda entre las verduras la batalla.

48. ATENEO , VI 241 B: Alexis en Demetrio o Filetero :

Pero me avergüenzo

de Córido 85 , si algunos van a creer que como con él

tan de buen grado. Sin embargo, no rehúso.

Pues tampoco él, si alguien lo invita - -.

49. ATENEO , VII 314 D. (Alexis) en Demetrio :

ATENEO , III 107 C:

Luego me he hecho con un torpedo, pensando

que a los suaves dedos de una mujer que lo toque

su espina no les ha de causar daño alguno 86 .

50. ATENEO , XIV 663 C. Llamaban mattýē a toda comida de lujo, y mattyázein a prepararla, ya fuera pescado o ave o verdura o carne de buey sacrificial o repostería. Esto es evidente a partir de lo que también Artemidoro 87 citó del testimonio de Alexis: con intención de remarcar la intemperancia de la preparación, Alexis añadió la refocilación. Así dice la cita completa, de la elaborada obra que tiene por título

Demetrio : [fr. 50]. La palabra lépesthai («refocilarse») la utilizan los atenienses para referirse al placer sexual lascivo y grosero 88 .

Tomad vosotras este manjar que han enviado

y preparadlo, regalaos, bebed con brindis,

refocilaos, adobadlo lujosamente 89 .

51. ATENEO , III 108 A. De pescados fritos hace mención Alexis en Demetrio , así como en la obra en cuestión [fr. 115].

LAS QUE ATRAVIESAN EL MAR

52. ANTIATICISTA , 91, 21. Epichairékakos («malasangre» 90 ): Alexis en Las que atraviesan el mar dice:

Eres un malasangre y envidias a los que te rodean.

LOS GEMELOS O LAS GEMELAS

53. ESTOBEO , IV 19, 40. (Sobre amos y esclavos.) De Alexis:

PÓLUX , IX 153. Esto, sobre la plebe, (Alexis) en Las gemelas 91 :

Pero muy a menudo verás que los esclavos domésticos

se asemejan a los amos en sus maneras.

En efecto, su naturaleza se funde con el carácter de aquéllos

a quienes sirven, a fuerza de atenderlos siempre 92 .

54. ATENEO , XV 686 A. Ordeno que el coronado con guirnaldas bastas 93 , tal como en Los gemelos de Alexis, sea expulsado del simposio. El autor de comedias menciona las guirnaldas bastas diciendo:

Y de estas guirnaldas groseramente trenzadas.

55. ATENEO , X 446 F: Y tú, compañero, según Alexis, que en Los gemelos dice:

Bebe a la salud de éste, para que él a su vez lo haga a la de otro 94 .

EL DOBLEMENTE ENLUTADO

56. ATENEO , X 441 D (sobre las mujeres beodas): En El doblemente enlutado 95 mencionando a una tal Zópira 96 , dice:

Y Zópira,

vasija vinolenta.

DÓRCIDE O LA SILBADORA

57. ATENEO , III 104 CD: Aparecieron después unos esclavos que llevaban en bandejas langostas más grandes que el orador Calimedonte 97 , quien por complacerse en esta vianda fue apodado «Langosta». Alexis, en Dórcide o La silbadora 98 , nos hace saber que era gran aficionado al pescado, y coincide en ello con otros autores de comedias, diciendo así:

Por los pescaderos ha sido decidido en votación,

según dicen, erigir por las Panateneas 99 una estatua

en bronce de Calimedonte, en el mercado del pescado,

con una langosta cocida en la mano diestra,

[5] en la idea de que lo tienen por único salvador

de su oficio, y a todos los demás, por la ruina.

58. ATENEO , IX 395 B. Peristerós («palomo»), en Dórcide o La silbadora , lo ha dicho (Alexis) en femenino 100 , y que las de Sicilia son distintas:

Palomas

crío aquí dentro, de estas sicilianas por cierto,

preciosas.

59. ATENEO , X 431 A. (Sobre las mezclas antiguas.) También Alexis en Dórcide o La silbadora:

Por la amistad yo con tres copas

colmadas brindo, mezcladas a partes iguales 101 .

DRÓPIDES

60. ATENEO , III 125 F: Que bebían también vino dulce 102 en mitad de la comida Alexis lo dice en Drópides 103 :

ATENEO , XI 496 A: Pétachnon : vaso ancho, que menciona Alexis en Drópides . El testimonio es el siguiente:

Entró la hetera trayendo el vino dulce

en cierto vaso de plata ancho y romo,

de primorosísimo aspecto, ni cuenco

ni pátera, sino que participaba de ambas hechuras.

61. PÓLUX , X 121. Llamando Alexis, ciertamente, spathḗ a la spathís («espátula») en Drópides:

Metió

la paleta en el perfume.

62. ATENEO , IV 171 B. Paropsōneîn («comprar manjares») decía Cratino en Las Cleobulinas [fr. 99 K.-A.] y Alexis paragorázein , en Drópides .

COMO EN PROPIA CASA

63. ATENEO , XV 691 E (sobre los ungüentos). Esto de Como en propia casa 104 de Alexis: [fr. 63] Por los dioses, amigos, qué placer, o mejor, qué ostentación porcina tan grande mancharse así los mantos […].

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada IV 95, 39. Y en Ateneo se encuentra lo de Alexis: [sólo el primer verso, hasta la coma].

No se perfumaba, pues, con un alabastro, cosa

que siempre se ha hecho, pasada de moda, sino que

soltó cuatro palomas empapadas

y no, por Zeus, con el mismo perfume,

[5] sino cada una con uno distinto. Éstas, volando en círculo,

nos rociaban los mantos y los lechos.

«No me envidiéis, varones ilustres de los griegos» 105 ;

yo era ungido con perfume de lirio que me llovía.

64. ATENEO , XIV 613 C. De nuevo Ulpiano, al decir alguien «No estoy éxoinos («envinado»)», le interrumpió diciendo «¿Dónde está eso de éxoinos ?» y éste afirmó «En Alexis, en Como en propia casa »:

ATENEO , XV 685 F. Así (éxoinos [«envinado»]) ha llamado Alexis en Como en propia casa al methýsēn («borracho»).

Envinado hacía eso, al menos.

65. ATENEO , XI 502 D. Alexis en Como en propia casa dice trikótylon psygéa («helador de tres cótilas» 106 ).

66. ATENEO . XV 700 E. Panós («lámpara») lo llamaban nuestros antepasados, y también xylolychnoûchon («pie de lámpara»), que menciona Alexis en Como en propia casa así: El pie de lámpara… de fuego.

ATENEO , Epít . I 1. Alexis menciona el pie de lámpara, y quizá un objeto semejante a éste es el obeliskólychnon («espetón de lámpara») que encontramos en TEOPOMPO [fr. 8 K.-A.].

EL FABRICANTE DE COPAS

67. ATENEO , XV 691 D. El linaje de los de Sardes era amante de los perfumes, según dice Alexis en El fabricante de copas 107 :

Siempre amante de los perfumes todo el linaje de Sardes 108 .

68. Gnomologion , Papiro Harris 171, 20. En El fabricante de copas de Alexis [sólo la parte central de cada verso; el papiro se encuentra mutilado en los extremos].

ESTOBEO , III 10, 22: (sobre la injusticia.) De Antífanes 109 :

Las ganancias perversas comportan breves

placeres, pero después, más tarde, largas penas.

69. ANTIATICISTA , 82, 7. Ásēmon («sin acuñar»): dicho de la plata 110 . Alexis en El fabricante de copas .

HELENA

70. ATENEO , XIII 563. Alexis en Helena 111 :

Que quien del esplendor mismo de los cuerpos

se enamora y no atiende a ninguna otra razón,

no es amigo de los amigos, sino del placer,

y, siendo a todas luces mortal, ofende a Eros, que es un dios,

[5] y se vuelve poco de fiar para todos los demás 112 .

EL RAPTO DE HELENA

71. PRISCIANO , Institución gramática XVIII 211. Los áticos decían «sentir respeto por esto» y «de esto». Alexis en El rapto de Helena 113 :

Es intemperante, y por la cabeza cana - -

no siente respeto.

72. ANTIATICISTA , 106, 22. Dicen que hay que llamar lákaina a la doncella, y Lakōnikḗ al lugar 114 . Alexis en El rapto de Helena .

LOS PRETENDIENTES DE HELENA

73. ATENEO , XIV 650 E. Alexis en Los pretendientes de Helena 115 :

Pues una granada de la mano de ellos. 116

74. ANTIATICISTA , 96, 10. Heîs hékastos (uno y cada uno): Alexis en Los pretendientes de Helena .

75. ANTIATICISTA , 99, 20. Thermolouteîn (tomar baños calientes): Alexis en Los pretendientes de Helena .

LA GRIEGA

76. ATENEO VI 226 F. Alexis en La griega:

Siempre son, tanto vivas como muertas,

enemigas nuestras las bestias de la mar.

Si zozobra un barco, y después, como sucede,

cogen a alguien nadando, al punto lo han engullido;

y cuando ellas son capturadas por los pescadores, [5]

ya muertas, a los compradores machacan:

pues a tal precio van que nos cuestan la hacienda,

y quien compra corre directo a casa hecho un pobre.

EL DE EPIDAURO

77. ATENEO , III 119 F. Tanto afán sentían los atenienses por la salazón, que inscribieron como ciudadanos a los hijos de Queréfilo 117 el salazonero, como dice Alexis en El de Epidauro 118 :

Y atenienses a los hijos de Queréfilo, porque

importó salazón, de quienes también Timocles,

al verlos a caballo, dijo que eran dos caballas 119

entre los sátiros 120 .

LA HEREDERA

78. ATENEO , VI 227 D. Sobre los que compran a capricho, Alexis dice esto en La heredera 121 :

ATENEO , 227 B. Y Alexis en La heredera menciona a un tal Mición, pescadero 122 [v. 7].

Aquel que, siendo pobre, compra mucho pescado

y, necesitado en lo demás, sólo en eso abunda 123 ,

de noche éste deja desnudos a todos los que

con él se topan 124 . Por consiguiente, cuando a alguien desvalijen,

que vaya derecho de buena mañana a vigilar las pescaderías; [5]

y a quien primero vea pobre y joven

en el puesto de Mición comprando anguilas 125 ,

que le eche mano y se lo lleve a la cárcel.

79. ANTIATICISTA , 81, 17: aiteîn y aiteîsthai difieren 126 … Dice que el que devuelve aiteîsthai , y que el que no va a devolver aiteîn . Alexis, en La heredera , cuando alguien entrega a una hija 127 en matrimonio:

Pero yo, muchacha, [te (?)] entrego, y haré todo cuanto

éste nos reclama.

80. ANTIATICISTA , 104, 24. Kakouchía («maltrato»): Alexis en La heredera .

LA CARTA

81. ANTIATICISTA , 112, 9 = FOCIO , 459, 2 = Suda , π 2630. Prosékopsen («golpeó»): en lugar de proséptaisen . Alexis en La carta 128 .

EL ÁRBITRO

82. ATENEO , X 443 F. Y en El árbitro 129 (Alexis) decía:

Mucho vino muchos errores hace cometer 130 .

LOS SIETE CONTRA TEBAS

83. ATENEO , VII 294 B (sobre el congrio). Alexis en Los siete contra Tebas 131 :

Miembros amontonados de un congrio entero de manteca rebosantes 132 .

EL DE ERETRIA

84. ATENEO , VII 326 D: Alexis en El de Eretria pone en escena a un cocinero que dice esto:

† Calamares, almejones, una raya, saín, boquerones,

trocitos de carne, menudillos y además estos calamares, †

cortándoles las aletas, mezclándolos con

un poco de tocinillo, y habiéndolos condimentado

los he rellenado con finas hierbas frescas. [5]

LA QUE SE TIRÓ AL POZO

85. ATENEO , VIII 364 F. Los antiguos denominan también epidósima («a escote») a algunas cenas… al menos Alexis en La que se tiró al pozo 133 dice:

(A) Ahora mismo

el amo me ha mandado aviso para que lleve

una jarra de vino de las de allí dentro.

(B) Ya veo;

eso, junto a lo demás, será su aportación.

(A) Salud

a la vieja espabilada. [5]

86. ATENEO , III 109 B. Cuando ya se entraban panes y además de éstos un montón de alimentos de muy diversa índole, mirándolos dijo (Cinulco): [fr. 86] Dice Alexis en La que se tiró al pozo .

Cuántas trampas

tienden a los panes los desgraciados mortales 134 .

87. ATENEO , VIII 340 C. Estos versos yámbicos aparecen también en la comedia que tiene por título La que se tiró al pozo .

HESÍONE

88. ATENEO , XI 470 E. Quizá Alexis en Hesíone 135 hace que Heracles 136 beba con una copa tericlea 137 , cuando dice así:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 365, 31. Hay que mencionar, pues lo dice el dicho, aquello de [vv. 4-5], con lo cual parece que se pone de manifiesto la incertidumbre de la vida.

Recién recobrado el sentido,

ha pedido una copa, y tomando una tras otra, a chorro,

las engulle, se las emboca, según el dicho

de que el hombre siempre es unas veces un buen odre

[5] y otras un buen saco.

89. ATENEO , IX 367 F. Y Alexis en Hesíone:

Cuando vio que dos hombres entraban

la mesa, colmada del adorno de salsas 138

variopintas, ya no miraba hacia mí.

90. Papiro de Oxirrinco 1801, 50-55. Bergeo 139 : Alexis en Hesíone: [fr. 90] Es la Berga de Tracia.

Hay también fanfarronadas […

mostrar que es un chisme bergeo […

examinadlo ahora; yo […

(?) pues ha irrumpido en […

EL INSPIRADO POR UN DIOS

91. ATENEO , XV 700 A. En El inspirado por un dios 140 el mismo Alexis:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 264, 5. Y él mismo, entre otras cosas, dijo [vv. 3-4].

Creo que algunos de los que nos encontramos al paso

me censuran por pasearme bebido a estas horas.

Pero ¿qué farol hay, por los dioses,

que se compare con el sol dulcísimo?

92. ATENEO , IX 369 E. (Gongylídes [nabos]) Y Alexis en El inspirado por un dios dice:

Charlo con Ptolomeo 141 mientras de nabo aso tajadas.

LOS TESPROTOS

93. ATENEO , XII 552 D. Flaco era también Filípides, contra quien pronunció un discurso el orador Hiperides 142 , diciendo que aquél era uno de los gobernantes. Era enclenque de cuerpo a causa de la delgadez, según dijo Hiperides [57 J.]. Y Alexis en Los tesprotos 143 dice:

Oh Hermes, conductor de dioses y de Filípides

cleruco 144 , y ojo de la Noche de negro manto 145 .

LOS TEBANOS

94. ATENEO , IV 159 D. Crisipo 146 , en la «Introducción» al tratado Sobre los bienes y los males [fr. 2] dice que un jovenzuelo de Jonia inmensamente rico se presentó en Atenas ataviado de púrpura con ribetes de oro. Y al preguntarle alguien de dónde era, respondió que rico. Quizá del mismo hace mención también Alexis en Los tebanos 147 diciendo así:

(A) ¿Y de dónde es éste, por lo que a linaje respecta?

(B) Rico.

A éstos, todos los llaman nobilísimos;

que nunca se han visto eupátridas pobres 148 .

LOS SIERVOS

95. ESTOBEO , III 27, 3. (Sobre el juramento.) De Los siervos de Alexis:

Un juramento es firme sólo si asiento.

TRASÓN

96. ATENEO , IV 133 B. Alexis en Trasón 149 dice:

Más parlera que tú,

mujer, yo nunca he visto, ni chicharra 150 ,

ni arrendajo, ni ruiseñor, ni golondrina,

ni tórtola, ni cigarra.

EL REMEDIO

97. ANTIATICISTA , 83, 15. Amphitápēta (quitón de lana por dentro y por fuera 151 ): Alexis en El remedio .

HIMILCÓN

98. ATENEO , VIII 354 D. Habiendo dicho alguien, además, que los cocineros se preparan durante el largo banquete de los discursos, para no servir frías las viandas —pues nadie las comería frías—, Cinulco dijo: «Según la comedia Himilcón 152 de Alexis el autor cómico…».

Yo

aunque no lo sirvan caliente. Ya dice Platón

que lo bueno es bueno en todas partes —¿me entiendes?—,

y que lo agradable es agradable acá y allá, sea como sea.

EL CABALLERO

99. ATENEO , XIII 610 E (contra los filósofos). Contra quienes no sólo el rey Lisímaco 153 hizo una proclama expulsándolos de su reino, según dice Caristio en los Comentarios históricos [fr. 9 M.], sino también los atenienses. Así, Alexis en El caballero dice: [fr. 99]. También un tal Sófocles expulsó del Ática a todos los filósofos mediante un decreto. Contra éste escribió un discurso Filón 154 , el conocido de Aristóteles, habiendo hecho la defensa de Sófocles Demócares, el primo de Demóstenes.

¿Esto es la Academia, esto es Jenócrates?

Que los dioses concedan muchos bienes a Demetrio

y a los legisladores, porque se cuenta que han mandado

al cuerno, fuera del Ática 155 , a los que entregan,

como dicen, el poder de los discursos a los jóvenes. [5]

100. ATENEO , XI 481 F: (Copitas) Alexis en El caballero :

(A) Y las copitas

¿tenían, <acaso>, doradas caras de doncellas?

(B) Sí, por Zeus, que las tenían.

(A) ¡Ay de mí 156 , presa de males!

101. ATENEO , XI 471 E (sobre las copas tericleas 157 ). Alexis en El caballero :

Y una copa tericlea, que tenía alrededor

una corona de oro, pues no era una chapada.

ISOSTASIO

102. ATENEO , IV 134 C (sobre los que bailan en los simposios). Alexis en la obra titulada Isostasio 158 dice:

ATENEO , III 127 C. De harina gruesa hace mención… Alexis en Isostasio .

(A) A escote bebían, con la sola idea

de bailar, y ninguna otra cosa, y tenían nombres

de manjares y alimentos.

(B) ¿De manjares?

(A) Langosta,

y Gobio, Harinagruesa 159 .

103. ATENEO , XIII 568 A. Alexis, en el drama titulado Isostasio , expone así los preparativos de las heteras y los artificiosos peinados de éstas: [fr. 103] Con tales artificios convierten en máscaras sus rostros.

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA , Pedagogo III 8, 1 (sobre la lujuria en el atavío de las mujeres). También Alexis, otro poeta cómico, las pone en evidencia; así pues, expondré lo que dice, que por lo ingenioso de su expresión abochorna a la contumaz desvergüenza:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 197, 31 (calzados). Diábathron (chinela), ésta es un calzado de mujer, así [vv. 7-8]. Baukídes (zapatos), así [v. 8].

Primero, respecto a su ganancia y el despojo del prójimo

todo lo demás les es secundario, y traman

planes contra todos. Y cuando tienen un buen pasar,

toman heteras novatas, primerizas en el oficio;

en seguida las remodelan, de tal modo que ni en maneras [5]

ni en apariencias continúan ya siendo las mismas.

Resulta que una es bajita: corcho en los zapatos

lleva cosido. Que es alta: calza chinela fina

y comparece abatiendo la cabeza contra el hombro;

eso le resta talla. Una no tiene caderas: [10]

las lleva cosidas bajo la ropa, de manera que le jalean

la belleza de sus nalgas los que la miran. Que tiene panza:

para éstas hay unos pechos de los que llevan los cómicos;

añadiéndoselos bien tiesos, como si fueran puntales

separan el vestido del vientre, hacia delante. [15]

Una tiene las cejas rojas: se las pintan de hollín.

Sucede que es negra: se embadurna de albayalde.

Una es muy blanca de color: se unta con colorete.

Que alguna parte de su cuerpo es bella: la muestra desnuda.

Tiene los dientes bien conformados: por fuerza ha de reír, [20]

para que contemplen los presentes cuán elegante es su boca.

Y si no le place para reír, se pasa el día

con una ramita fina de mirto plantada dentro

de los labios, tal como dejan aparte los carniceros

las cabezas de cabra, siempre que venden; [25]

así en todo momento hace mueca, tanto si quiere como si no.

EL FALDELLÍN EGIPCIO

104. PÓLUX , X 18. Allí donde se vendían utensilios de cocina, a aquella parte del mercado se la llamaba «círculos», como parece sugerirlo Alexis en El faldellín egipcio:

¿A dónde me llevas a través de los círculos?

EL CARTAGINÉS

105. ZENOBIO , II 70. Bákēlos eî («eres un capón»): este (dicho) se dirige contra los disolutos y los poco hombres. Con propiedad se llama bákēlos («capón») al castrado. Lo menciona Menandro en Hímnide [fr. 318 K.-A.] y Alexis en El cartaginés 160 .

LOS CAUNIOS

106. PÓLUX , VII 166. La eschára («hogar») y el aleiptḗrion («sudatorio») son una parte de los baños. Por ejemplo, dice Alexis en Los caunios 161 :

En los baños cuando no había fuego en los hogares

y estaba cerrado el sudatorio.

EL PREGONADO

107. ATENEO , XV 699. Alexis en El pregonado:

De manera que sacando del farol la lámpara

poco faltó para que se quemara, arrimándosela

bajo el brazo al vientre más de lo necesario.

EL CITAREDO

108. ANTIATICISTA , 96, 9. Se nos presentó la visión en sueños: Alexis en El citaredo 162 .

CLEOBULINA

109. ATENEO , XIII 586 A. La menciona (a Sinope)… Alexis en Cleobulina 163 .

FOCIO , pág. 512, 27 = Suda, σ 465. Sinōpísai («sinopear»): este verbo se ha formado a partir de la hetera Sinope 164 , y es utilizado en la comedia para referirse a un comportamiento indecente, tal como dijo Alexis.

APOSTOLIO , XV 50. Sinōpízeis («sinopeas»): en lugar de «eres un depravado». Se ha formado a partir de la hetera Sinope, y es utilizado en la comedia para referirse a un comportamiento indecente, tal como dijo Alexis.

Prov. Bodl. 840. Sinōpísai («sinopear»); en referencia a comportarse indecentemente. A partir de una hetera de Sinope.

LA DE CNIDO

110. ATENEO , IV 165 D. Un depravado del cual hace mención Alexis en La de Cnido :

El pillastre de Diodoro 165 en dos años

echó a rodar la hacienda paterna;

así de aprisa se lo merendó todo.

EL YESERO

111. ATENEO , XI 500 E. Tragélafos («hircocervo» 166 ); así se denominan ciertos vasos, que menciona Alexis en El yesero 167 :

Copitas,

páteras, hircocervos, copas.

LA PELUQUERA

112. ATENEO , VIII 362 C. Pero ciertamente también Alexis en La peluquera 168 dice:

Y veo una pandilla - de gente metida en juerga

que se acerca, en la idea de que aquí se reúne

la flor y nata. Que de noche no

me tope a solas con vosotros, que venís

[5] de pasarlo bien en la zarabanda 169 . Jamás podría

salvar el manto 170 , a no ser que me nacieran alas.

113. ATENEO , X 443 D (sobre la embriaguez). Alexis, en La peluquera , conversando sobre alguien que bebe demasiado, dice:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 334, 1. Cuando (Ateneo) dice sobre el tracio Marón que Alexis, burlándose de alguien por ser un borracho y un degenerado, lo llama «Enopión» [vv. 2-4], no hace sino evidenciar que Marón se ocupaba del vino, no sólo procurándolo, sino también bebiéndolo.

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada II 95, 12. Que las palabras derivadas de Gê («Gea» 171 ) no siempre son serias, lo evidencian los Gēgeneîs («Nacidos de Gea») y Gígantes («Gigantes») del mito no menos que las palabras bougáïos («fanfarrón») y el conocido geṓlophos («destripaterrones»). Al respecto, hay lo de [vv. 4-6], Esto, dicen, es del autor cómico Alexis.

Mi hijo, a quien vosotros ahora acabáis

de ver, se ha hecho de tal índole, un Enopión o

un Marón o Capelo o Timocles 172 ;

se emborracha, no hace otra cosa. Y el otro, ¿cómo

[5] lo denominaría, por ventura? Un terrón, un arado 173 , un hombre nacido de la tierra.

114. ATENEO , X 422 E. Así lo ha dicho Alexis en La peluquera:

Cuando ya hace rato que hemos cenado.

CRACÍA O EL BOTICARIO

115. ATENEO , III 107 A. Es justo que tú recuerdes el… testimonio del hígado así condimentado, al que ya te habías referido antes, cuando disertábamos sobre las orejas y los pies, que Alexis ha mencionado en Cracía o El boticario 174 . Como toda la cita es útil para muchas cosas, ya que no retienes en la memoria esto de ahora, yo mismo la referiré con detalle. Dice así el autor cómico:

ATENEO , VII 314 D. [vv. 9-11].

ATENEO , III 108 A. [v. 12].

ATENEO , III 95 A. Alexis en Cracía o El boticario menciona los pies y las orejas e incluso el morro de cerdo; poco después expondré el testimonio, con muchos de los nombres buscados [vv. 15-16].

ATENEO , IV 169 D. [vv. 21-23].

Primero, viendo ostras en casa de un viejo,

un tal Nereo 175 , envueltas en algas,

las he comprado, y erizos; en efecto, esto es un entrante

digno de una suculenta cena en el pritaneo 176 .

Cuando me he librado de éstos, a unos pescaditos pequeñitos [5]

que allí estaban tendidos, temblando de miedo por lo que les pasaría,

les he animado a confiar en mí, les he dicho

que no les haría ningún daño, y he comprado un gran glauco 177 .

Luego me he hecho con un torpedo, pensando

que a los suaves dedos de una mujer que lo toque [10]

su espina no les ha de causar daño alguno 178 .

Torillos a la plancha, algunos rodaballos,

una curvada gambita, un gobio, una perca, un sargo,

lo he hecho más variado en color que un pavo real 179 .

[15] Unos trocitos de carne, pies, algunos morros,

orejitas de cerdo, higadillo rebozado,

pues al ser lívido se avergüenza de su color.

Estos guisos un cocinero ni se acercará a mirarlos,

pues se lamentará, por Zeus. Sin embargo yo sabiamente

[20] me lo he de gobernar, y tan delicada y variadamente

—pues yo mismo me preparo el pescado—, que

a veces hago que los comensales se dejen

en los platitos los dientes, movidos por el placer 180 .

La preparación y los † condimentos † de todo

[25] esto, estoy dispuesto a mostrarlos, a decirlos,

a enseñarlos gratis, si alguien quiere aprenderlos.

116. ATENEO , VI 254 A (sobre la adulación de los atenienses a Demetrio Poliorcetes). Alexis, en El boticario o Cracía , al introducir a alguien que brinda por uno de los asistentes al simposio y habla, lo presenta diciendo como sigue:

Muchacho, dame la (copa) grande, abocando

cuatro ciatos 181 por la amistad de † los † presentes,

y añadirás después los tres por Eros:

〈uno〉 felizmente por la victoria del rey Antígono,

y un ciato por el jovencito Demetrio.

Trae el tercer […]

por Fila Afrodita 182 . Salud, compañeros de simposio,

¡cuán plena de bienes beberé la copa!

117. ATENEO , VIII, 340 A (sobre el bizco Calimedonte). Alexis, en Cracía o El boticario : [fr. 117]. Se burla de él de idéntica manera que en la comedia titulada Todos a una 183 .

(A) Tengo en tratamiento a las niñas 184 de Calimedonte,

ya por cuarto día.

(B) Y eso, ¿tiene acaso

hijas casaderas?

(A) Las de los ojos quiero decir,

que ni Melampo, el único que calmó

a las enloquecidas Prétides 185 , podría recomponer. [5]

118. ATENEO , VIII 340 C. En Cracía:

Y Calimedonte el Langosta en compañía de Orfeo 186 .

119. ATENEO , XV 678 C (sobre las guirnaldas). Las guirnaldas de meliloto las menciona Alexis en Cracía o El boticario así:

Y muchas guirnaldas de meliloto colgadas 187 .

120. ATENEO , XI 473 D (sobre el cántaro). Alexis, en Cracía (hablando de alguien que bebe en una taberna):

Después veo a Hermaísco apurando

un cántaro de estos gordos, y cerca

tiene su capote y su petate 188 .

EL TIMONEL

121. ATENEO , VI 237 B. Alexis en El timonel 189 dice que hay dos géneros de parásitos, con estas palabras:

ATENEO , Epít . I 1. Alexis dice que hay dos géneros de parásitos: [vv. 2-5], a los que también llama «semnoparásitos 190 ».

(A) Dos géneros hay, Nausinico, de parásitos;

uno es el común y ridiculizado en la comedia,

nosotros los oscuros 191 . Examino el otro género,

el que parasita a sátrapas y a estrategos ilustres,

llamado «semnoparásito» que destaca 192 , [5]

que representa bien su papel en la vida, orgulloso

y que baraja fortunas de miles de talentos.

¿Captas 〈tú〉 el género y el asunto?

(NAUSINICO) Claro que sí.

(A) Pero de cada uno de estos dos géneros, el tipo

de trabajo es uno sólo, un concurso de lisonjas. [10]

Y así como en la vida la fortuna a unos

nos ha asignado a los grandes, a los otros a los menguados;

si unos tenemos un buen pasar, los otros penamos.

¿Te he instruido, pues, Nausinico?

(NAUSINICO) No con desatino, [15]

pero si te alabo más, me pedirás algo.

122. ATENEO , XIV 652 C. (Higos secos) Alexis en El timonel dice: EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada III 539, 3. Que entre los buenos atenienses eran muy celebrados en canciones los higos secos de allí, queda patente, entre otros lugares, en:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 50, 25. Que de desmós («ligadura») y de désma («haz») existe también el femenino désmē («manojo»), lo pone también de manifiesto el uso de Alexis en:

Entraban higos secos,

la enseña de Atenas, y de tomillo algunos manojos.

LOS JUGADORES DE DADOS

123. ATENEO , III 96 A. (Manitas con morro) Alexis, en Los jugadores de dados 193 :

Cuando ya casi

habíamos comido algo de manitas con morro 194 .

EL CISNE

124. ATENEO , XI 472 A. Cierta crátera se denomina también tericlea 195 , la cual menciona Alexis en El cisne 196 :

Hay en medio una crátera tericlea

resplandeciente, de blanco néctar añejo

llena, espumeante; que yo he tomado vacía,

la he fregado, la he dejado reluciente, la he sólidamente

[5] plantado; y entretejiendo ramas de hiedra 197 de fruto cargadas

la he coronado.

EL CHIPRIOTA

125. ATENEO , III 114 D. Alexis, en El chipriota , a los panes rhyparoí («sucios», es decir, «integrales») los ha llamado phaioí («morenos») así:

(A) ¿Luego cómo has venido?

(B) Los he pillado

cuando a duras penas se habían cocido.

(A) Así te mueras. Pero

¿cuántos traes?

(B) Dieciséis.

(A) Ea, trae 〈 - 〉

(B) Ocho blancos, y otros tantos morenos 198 .

126. ATENEO , III 110 E. El pan de harina pura lo menciona Alexis en El chipriota .

Habiendo acabado de comer el pan de harina pura 199 .

127. ANTIATICISTA , 89, 6. Diplásai: diplasiásai («duplicar»), Alexis, en El chipriota .

LA LÁMPARA

128. ATENEO , XIV 654 F (sobre los pavos). Alexis, en La lámpara 200 :

¿Devorar

éste tanto dinero? Ni bebiendo leche

de liebre 201 , por Gea 202 , y engullendo pavo real.

LA MARMITA

129. ATENEO , IX 383 C. Yo he admirado a uno de los antiguos cocineros y he disfrutado con la prueba que aporta de su arte. Lo pone en escena Alexis en La marmita 203 , haciéndole decir esto:

(A) Ha cocinado, me parece,

un lechoncito † estofado †.

(GLAUCIAS) Agradable, en verdad.

(A) Después lo ha socarrado.

(GLAUCIAS) No te preocupes;

que ese mal se cura.

(A) ¿De qué manera?

[5] (GLAUCIAS) Si, tomando vinagre y echándolo en una

jofaina frío (¿lo captas?), pones enseguida la olla caliente

en el vinagre; como estará todavía candente,

atraerá a través de ella vaho y, como la piedra

pómez burbujeando, tomará pasajes

[10] porosos, por los cuales recibirá la humedad;

los trocitos de carne no estarán resecos,

sino delicadamente jugosos y de calidad tierna.

(A) ¡Por Apolo, como si fuera un médico 204 ! Así lo haré,

oh Glaucias 205 .

(GLAUCIAS) Y sírvelo, muchacho,

cuando lo sirvas (¿me entiendes?), dejado enfriar. [15]

Porque así el tufo no saltará

a las narices, sino que irá hacia arriba † cuando se lo coman †.

(A) Me parece que eres, con mucho, mejor

logógrafo 206 que cocinero.

(GLAUCIAS) No sabes lo que dices,

e insultas el oficio. [20]

130. ATENEO , VI 226 A. Y en La marmita el mismo poeta dice:

Jamás ha habido legislador mejor que el rico

Aristonico 207 . En efecto, ahora mismo † promulga una ley:

aquél de los pescaderos que ofrezca a alguien

un pescado, poniéndole un precio, y lo venda después

por debajo del que ha dicho, que a ése lo metan [5]

enseguida en la cárcel, para que atemorizados

se contenten con lo que vale, o por la tarde

tengan que devolver a casa todo el pescado revenido.

Y entonces, la vieja y el viejo y el muchachito

[10] que envían, comprarán todos según costumbre.

131. ATENEO , VI 226 B: Y más adelante dice:

Jamás ha habido, después de Solón, ni un solo

legislador mejor que Aristonico 208 ; pues ha legislado

ya otros asuntos, muchos y diversos,

y ahora mismo aporta una nueva ley

[5] áurea, que no vendan ya sentados

los pescaderos, sino de pie en todo momento;

luego, para el año que viene, dice, dispondrá que colgados,

para que despachen a los compradores rápidamente,

ex machina 209 vendiendo como los dioses.

132. ATENEO , IV 170 A. Una lista de especias la hizo Alexis en La marmita así:

PÓLUX , VI 65: Las especias, aceite… vinagre… garo… sales finas… pimienta, como Alexis en La marmita , de donde hay que servirse de los yambos que contienen un montón de especias (las cuales según los antiguos no deben tomarse en absoluto): [vv. 4 - 8].

(A) 〈-〉 No me vengas aquí con excusas, ni con «no tengo».

(B) Venga, dime qué se precisa; pues yo lo compraré todo.

(A) Correcto; ve primero al mercado y trae sésamo.

(B) Pero si hay en casa.

(A) Pasa molida,

hinojo, eneldo, mostaza, tallo y jugo de silfio 210 , [5]

cilantro seco, zumaque, comino, alcaparra,

orégano, cebollino, anís, tomillo,

salvia, arrope de mosto, pimienta, ruda, puerro 211 .

133. ATENEO , III 76 D (sobre los higos). Alexis, en La marmita:

¿Y qué tenemos

que decir además nosotros de los que venden siempre

los higos en cestas? Que siempre

disponen los higos duros y marchitos

por debajo, y por encima los maduros y guapos. [5]

Entonces, el comprador paga el precio que como tales

corresponde, y el otro va y pilla la moneda en la mandíbula

y le endosa cabrahígos, jurando que higos vende.

134. ATENEO , XIV 661 D. Y Alexis, en La marmita , pone de manifiesto que el arte culinario era una ocupación propia de libres: «pues un ciudadano no puro en esto se muestra el cocinero».

LA DE LÉUCADE O LOS FUGITIVOS

135. ATENEO , XI 498 E. (Skýphos [«tazón»] 212 ) Alexis, en La de Léucade 213 :

Un gran tazón de vino a los labios ancianos.

136. PÓLUX , X 144. Alexis, en La de Léucade:

Trae la jabalina y lanzas de ancha punta.

137. ATENEO , III 95 A. (Chordaí [«embuchados»]) Alexis, en La de Léucade o Los fugitivos:

De embuchadito una tajada llegó y picadillo.

LEUCA

138. ATENEO , VII 322 C. Jurel 214 . Lo menciona Alexis en Leuca 215 , el que habla es un cocinero:

(A) ¿Sabes cómo se ha de preparar el jurel?

(B) Y tanto, si me lo enseñas.

(A) Después de sacarle las agallas,

lavarlo, recortarle las espinas alrededor,

ábrelo a la larga como procede, y todo extendido

con el silfio 216 azótalo bien y a conciencia, [5]

y con queso rellénalo, y con sal y orégano.

LA DE LEMNOS

139. PÓLUX , X 100. No de otra manera sino baûnon («hogar») llamarías al caldero con pies, y también en algún lugar anthrákion («brasero»), diciendo Alexis en La de Lemnos 217 : [fr. 139]. Y el seísōn («sacudidor») es, en efecto, un recipiente en que tostaban habas o similares.

FOCIO , α 1969 = Suda , α 2523 = Lex. Bachm . 98, 3. Anthrákion: en Alexis, un caldero corto de tres pies.

Y teníamos en medio de nosotros un brasero

y un sacudidor lleno de habas.

LINO

140. ATENEO , IV 164 A-D. Que vosotros los filósofos siempre tenéis el pensamiento puesto en cenas… es bien manifiesto a partir de lo que Alexis atestigua en la obra titulada Lino 218 . El argumento es que Heracles, educándose con Lino 219 , es exhortado a tomar, para leerlo, uno de los muchos libros que hay. Y habiendo tomado aquél un libro sobre cocina, lo sostenía en las manos con el cuidado oportuno. Y dice así Lino:

(LINO) De aquí

ve y toma el libro que quieras,

y después léelo, examinando, claro está,

los títulos, tranquilamente y con calma.

[5] Hay Orfeo 220 , Hesíodo, tragedias,

Quérilo 221 , Homero, † Epicarmo 222 , obras

de toda especie. Manifestarás así tu naturaleza,

hacia qué materia se ha dirigido sobre todo.

(HERACLES) Éste cojo.

(LINO) Enséñame primero qué es.

(HERACLES) De cocina,

[10] según dice el título.

(LINO) Eres un filósofo,

es bien manifiesto, que dejando aparte tantos escritos

has tomado el arte de Simo 223 .

(HERACLES) ¿Quién es Simo?

(LINO) Un hombre muy inteligente. Hacia la tragedia

se ha dirigido ahora, y de los actores es con mucho

el mejor cocinero, según parece [15]

a quienes sirve, y de los cocineros el mejor actor.

* * *

(LINO) Es el hambre en persona.

(HERACLES) Di lo que quieras;

pues tengo hambre, sábelo bien.

LOS DE LÓCRIDE

141. ATENEO , III 123 E. El agua tibia (chliarón) los atenienses la llaman mezclada (metákeras)… Alexis, en Los de Lócride:

Las muchachas abocaban

una el agua caliente, otra la mezclada.

142. ANTIATICISTA , 109, 19 = FOCIO , 287, 20. Nauklēreîn: en lugar de despózein («ser propietario de casas»). Alexis, en Los de Lócride .

LICISCO

143. ATENEO , XIII 595 D. (A Pitionice 224 ) la menciona Alexis en Licisco 225 .

144. ANTIATICISTA , 98, 2. (Zōidárion [«animalejo»]): Alexis, en Licisco .

LA DROGADA CON MANDRÁGORA

145. ATENEO , III 123 F. Que también bebían nieve lo dijo Alexis en La drogada con mandrágora 226 :

¿Acaso no es el hombre una complicada planta

de muchísimas cualidades, opuestísimas, dotada?

Amamos a los ajenos, miramos con malos ojos a los parientes.

Cuando nada tenemos, somos ricos para el prójimo,

[5] pero si nos piden el pago de un escote, no lo damos sino por fuerza.

Asimismo en lo que respecta a la alimentación de cada día

nos afanamos para que las gachas 227 sean blancas,

pero componemos con éstas el caldo negro 228 ,

y el bello color con el oscuro lo manchamos.

[10] También preparamos nieve para beber,

pero si la comida no está caliente, nos pitorreamos.

Y en tanto que el vino agrio lo escupimos,

suspiramos por las salsas agrias.

Así pues, y dicho por muchos sabios,

no haber nacido es lo mejor siempre, [15]

pero si se nace, tener fin cuanto más pronto mejor 229 .

146. ATENEO , XIV 621 DE. Alguien… imitaba… a un médico extranjero que hablaba de tal manera 230 , como Alexis pone en escena en estos términos en La drogada con mandrágora:

Si un médico

del terruño dice «dadle un tazón de cocimiento

de cebada al rayar el alba», directamente lo despreciamos;

si dice «decocción» y «recipiente», lo admiramos.

Y también si «acelga», lo miramos mal; [5]

pero si «quenopodiácea», lo escuchamos de buen grado,

como si la acelga no fuese igualmente una quenopodiácea.

147. ATENEO , VIII 365 D. El mismo Alexis en La drogada con mandrágora explica qué son los escotes en estos términos:

(A) Vendré, pues, enseguida, con los escotes.

(B) ¿Cómo los escotes?

(A) Los calcidios a las cintas

y a los alabastros los llaman escotes 231 , vieja.

148. ATENEO , XII 552 E. Como también llamaban «estar filip〈id〉eado 232 » a haber enflaquecido, Alexis en La mujer drogada con mandrágora dice:

ATENEO , Epít . I 1. Alexis decía «estar filip〈id〉eado» en lugar de haber enflaquecido.

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 365, 29. Alexis, sincopando «Filípides», es decir, haciendo una síncopa del nombre en cuestión, dijo «estar filipeado» en lugar de haber enflaquecido, es decir, no a partir de «Filipo» sino de «Filípides», sincopado.

ELIANO , Historias varias X 6. Filípides… era delgadísimo. Por eso, afirman, a ser muy desmirriado de cuerpo lo llamaban «estar filip〈id〉eado». Testimonio, Alexis.

FOCIO , 648, 10 = Et. Gen . B = Suda , Φ 346. Filípides: era uno de los que tomaron parte en el gobierno de los atenienses. Parece ser que era desmirriado de cuerpo; por ello también Alexis dijo «estar filip〈id〉eado» en lugar de haber enflaquecido.

(A) Mal te veo, †por Zeus, que eres un gorrioncillo canijo;

estás filipideado.

(B) No me hables tú de manera extraña.

Estoy medio muerto.

(A) Del padecimiento desgraciado.

149. ATENEO , VIII 340 C. EN La mujer drogada con mandrágora :

Si amo a algunos otros

extranjeros más que a vosotros, que me vuelva anguila 233 ,

para que Calimedonte el Langosta 234 me compre.

LOS ADIVINOS

150. ATENEO , XIII 558 E. Leónides [uno de los dipnosofistas], vituperando el nombre de la esposa, citó los siguientes versos de Los adivinos de Alexis:

Desgraciados de nosotros - que habiendo vendido

el derecho a hablar en la vida y una agradable existencia,

como esclavos de las mujeres vivimos, que no libres.

¿Y después decimos que tenemos dote 235 , y no precio?

Amargo, por cierto, y colmado de mujeril bilis. [5]

La de los varones, ante ésta, es vera miel;

ellos, cuando se les hace daño, saben perdonar,

pero ellas, haciendo mal, todavía acusan.

Lo que no deberían, lo gobiernan, y lo que gobernar debieran,

[10] lo descuidan; juran en falso y, sin padecer

ningún mal, a cada momento dicen estar enfermas.

MÉROPIS

151. DIÓGENES LAERCIO , III 27 (sobre Platón ridiculizado por los cómicos). Alexis en Méropis:

Oportunamente llegas, que yo ya no sé qué hacer

y aunque me paseo arriba y abajo como Platón,

nada sabio se me ha ocurrido, sino que estoy cansada de piernas.

MIDÓN

152. ATENEO , XV 700 A: Alexis, en Midón 236 :

Quien primero hizo el hallazgo 237 de pasearse con un farol

de noche, fue un protector de los dedos 238 .

LOS DE MILETO

153. ATENEO , IX 379 A. Y el cocinero de Los de Mileto 239 de Alexis no se encuentra lejos de éste cuando dice así:

ATENEO , Epít . I 1. Dice también el cocinero de Alexis: [vv. 7-16]

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada IV 81, 24. Sépase que partiendo de las homéricas «jóvenes áureas» de Hefesto [Ilíada XVIII 417 - 418], el cómico Alexis llamó a las chispas del fuego «perros de Hefesto» en «cuando mi fuego ya arde», es decir, se inflama, «frecuentes saltan de Hefesto los perros» [vv. 15-16].

(A) ¿Acaso no sabéis que, en la mayoría de las artes,

un único artífice responsable del placer

no hay, sino que también los beneficiarios

contribuyen, si es que hacen buen uso, con una parte?

(B) ¿Cuál? Es preciso que también yo, el huésped, me entere. [5]

(A) El cocinero debe preparar solamente, como es oportuno,

el pescado, y nada más; pero si por ventura

quien después se lo ha de comer y juzgarlo

viene en hora justa 240 , ayuda al arte;

pero si llega después del prescrito punto culminante, [10]

de manera que es preciso, si ya está cocinado, recalentarlo,

o, si no está cocinado todavía, acabarlo a todo correr,

sustrae del arte el placer.

(B) Entre los sofistas inscribo al cocinero 241 .

(A) Vosotros os estáis ahí ociosos, cuando mi fuego ya [15]

arde, y frecuentes saltan de Hefesto los perros 242

evanescentes hacia el Éter 243 , únicos a los que una ley

no vista del destino les unió

el nacimiento y a la vez el final de la vida.

154. ESTOBEO , IV 48, 5. (Que no se debe hacer mofa a costa de los infortunados.) De Los de Mileto de Alexis:

Pues si siendo hombre, a los vaivenes de la fortuna

humana no me someto, ¿cómo pareceré prudente?

155. ATENEO , VI 240 C. Titimalo 244 … al cual menciona Alexis en La de Mileto (sic) y en Odiseo tejedor .

MINOS

156. ATENEO , VII 289 F. A Menécrates 245 también lo menciona Alexis en Minos .

EL MOLINERO

157. ZENOBIO PAREMIÓGRAFO II 46. Esta expresión, «pues también veo argivos», también es parte de un yambo de Sófocles, el cual la pone en boca de Erífila diciéndosela a Alcmeón 246 . La menciona Alexis en El molinero 247 .

ODISEO LAVÁNDOSE

158. ANTIATICISTA , 98, 17. Hḗdion («más agradable»): Alexis, en Odiseo lavándose 248 .

ODISEO TEJEDOR

159. ATENEO , VII 302 F. Alexis, en Odiseo tejedor , elogiando la cabeza del atún, dice:

(A) Y precipitaré a los pescadores al Báratro 249 .

Pececillos que a libertos se avienen me capturan,

boqueroncillos y pequeñas sepias y algunos peces para asar.

(B) Éste, antes, si † pillaba una cabeza de atún †

[5] creía tener anguilas y albacoras 250 enteras.

160. ATENEO , X 421 A. Pues una cena gratis no mueve a un comportamiento propio de beodos, como dice Anfis en Pan , ni a soberbias ni ofensas, como lo atestigua Alexis en Odiseo tejedor en estos términos:

EUSTACIO , Comentarios a la Ilíada IV 770, 21. [vv. 3-6, sin el nombre del autor ni de la comedia].

- - - Pues la juerga prolongada se complace

en frecuentes simposios y en hacer mofa

cada día, y la mofa mucho más agravia que gusta.

Porque es causa de palabras ofensivas; si hablas,

[5] enseguida oyes la respuesta; y ya queda insultarse,

después pegarse, claro está, y comportarse como un borracho 251 .

Tal es por naturaleza. ¿Para qué hace falta un adivino?

161. ATENEO , VI 240 C. Titimalo 252 … al cual menciona Alexis en La de Mileto (sic) y en Odiseo tejedor .

EL VINO

162. ANTIATICISTA , 95, 15. Empeirikṓs («experimentadamente»): en lugar de empeírōs . Alexis, en El vino .

OLMPIODORO

163. DIÓGENES LAERCIO , III 28 (sobre Platón ridiculizado por los cómicos). Alexis, en Olimpiodoro:

(A) Mi cuerpo mortal se ha secado

y lo inmortal ha volado hacia el aire 253 .

(B) ¿No es eso de la escuela de Platón?

LOS DE OLINTO

164. ATENEO , VI 240 C. Llegaron a ser parásitos por antonomasia Titimalo 254 , que Alexis menciona en La de Mileto (sic) y en Odiseo tejedor . En Los de Olinto 255 dice:

El tuyo es pobre, cariño 256 ; y es éste,

según dicen, el único linaje al que la muerte teme.

Al menos Titimalo va y viene, inmortal.

165. ESTOBEO , III 27, 9: (Sobre el juramento.) De Los de Olinto de Alexis:

No es en los que juran en quienes debe creer

el prudente, sino en los propios hechos, siempre.

166. FOCIO , p. 30, 16 = Suda, ε 3469. Euēmería («alegría de vivir»): según el uso habitual. Alexis, en La de Olinto (sic):

Señora Alegría de vivir y amigas Musas.

167. ATENEO , Epít . II, 54 F. (Los garbanzos.) Alexis:

EUSTAGIO , Comentarios a la Ilíada III 519, 16. (Los garbanzos) los menciona también el que enumera así: [vv. 12 - 13]. Es evidente que el ôchros («guija») y el láthyros («guisante») eran legumbres, así como el garbanzo, en tanto que el phēgós («bellota») son glandes de encina que pueden comerse, y el bolbós («nazareno» 257 ) una especie de cebolla silvestre… y digamos que esta téttix («cigarra») es algo comestible 258 . Y achrás (peral bastardo) designa principalmente los perales silvestres.

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 267, 4. Que también el higo paso era muy apreciado, lo pone de manifiesto el que registra el higo seco entre las golosinas, diciendo: [vv. 14-16].

ATENEO , III 75 B. Alexis, en El de Olinto (sic) , mencionando los higos frigios, dice: [vv. 14-16].

Está mi marido, pobre, y yo,

vieja de mí, y una hija y un hijo pequeño

y ésta, que es como hay que ser 259 , cinco en total.

De éstos, tres cenamos,

[5] y dos compartimos con ellos

unas pocas gachas 260 . Y entonamos un lamento

sin instrumentos, cuando nada tenemos;

y nuestro color, en ayunas como estamos,

se hace pálido. Las suertes y la conformación

[10] de nuestra subsistencia son

haba, altramuz, col, -

nabo, alverjana, guisante, bellota,

nazareno, cigarra, garbanzo, pera silvestre,

y mi maternal esmero

de divina protección, el higo seco, [15]

hallazgos de higuera frigia 261 .

LA IGUAL

168. ATENEO , XIV 642 D. Y en La igual 262 (a la misma obra se la cita también como de Antídoto):

(A) Y no soy aficionado a las buenas cenas, por Asclepio,

me complazco más con las golosinas.

(B) Y tanto.

(A) Me apercibo, pues, de que consideráis golosinas las que

la novia ofrece al novio cuando va a buscarla, † dices, †

y a su cortejo, tortas de leche y bocados de liebre y tordos. [5]

En éstos me complazco, y por los pescados y caldos

con especias sazonados suspiro, oh dioses.

OPORA

169. ATENEO , X 443 E. Es desagradable… embriagarse. Y contra los que beben el vino tan ávidamente, bien dice el mismo Alexis en Opora (el drama tiene nombre de hetera 263 ):

¿Tú bebes

mucho vino sin mezclar, y ya rebosas y no bosas?

170. MACARIO , IV 8. Contra los que fácilmente obtienen éxito y maldicen este éxito fácil. Principalmente contra las mujeres lascivas.

Al cuerno la negra Opora 264 ; a todos se entrega.

ORESTES

171. ATENEO , VI 247 E. Y Alexis, en Orestes 265 y Nicóstrato, en Pluto [fr. 23 K.-A.] y Menandro, en La embriaguez [fr. 228 K.-A.] y El legislador [fr. 254 K.-A.].

LA DANZARINA

172. ATENEO , X, 441 CD (sobre la afición al vino de las mujeres). Alexis, en La danzarina:

EUSTACIO , Comentarios a la Odisea I 102, 20 (sobre la afición al vino de las mujeres). Habiendo hablado Homero del vino viejo, los de época posterior, tomándolo jocosamente en otro sentido, lo llamaron añejo, es decir, el añejo vino de Tasos 266 . El cómico Alexis, dando a entender que éste era de lo más suave, dice: [vv. 3-5].

(A) A las mujeres todo les está bien, mientras haya vino

en abundancia para beber.

(B) Pero cierto, por las dos diosas 267 ,

que habrá todo el que queramos, y habrá también

uno muy agradable, sin dientes, ya paso, [5]

rancio, divinamente añejo 268 .

(A) Salud

a una vieja esfinge 269 . A mí con enigmas.

Di el resto.

EL LUCHADOR DE PANCRACIO

173. ATENEO , VI 242 CD. En El luchador de pancracio 270 Alexis, listando trechedeípnoi («correcenas»), dice: [fr. 173]. A Epícrates, yerno del orador Esquines, se le llamaba Cirebión («Salvadillo»), según dice Demóstenes en Sobre la embajada fraudulenta [287].

(A) Tenías primero a Calimedonte el Langosta,

después a Alondra, Gobio, Salvadillo,

Caballa, Harinagruesa 271 .

(B) Heracles nos guarde,

has hablado de mercancías, mujer, no de un simposio.

LA CONCUBINA

174. FOCIO , p. 594, 22. Alexis, en La concubina 272 : [fr. 174]. La prolongación de la voz por un largo espacio de tiempo se denomina tonaía .

No tengo otra cosa 273 a que

llamar digna de voz tan prolongada.

PÁNFILA

175. ATENEO , VIII 356 E. El pulpo ayuda… a los placeres de Afrodita… Alexis en Pánfila 274 muestra la utilidad del pulpo, diciendo:

Para quien ama, Ctesón, ¿qué hay más conveniente

que lo que ahora traigo? Caracoles de mar, ostras,

nazarenos 275 y un gran pulpo y pescados en abundancia.

176. ATENEO , IX 380 E. (Paraphérein) Alexis, en Pánfila:

Puso la mesa, y sirviendo después

carros de manjares…

LA VIGILIA O LOS SIRVIENTES

177. ATENEO , IX, 385 F: En Anagiro de Aristófanes [fr. 45] escuchamos opsaríois («con golosinillas») en lugar de prosopsḗmasin («con acompañamientos»). Y Alexis, en La vigilia 276 , poniendo la palabra en boca de un cocinero, dice:

(A) ¿Te † complacen siempre las golosinillas

más calientes, o a medias, o por debajo?

(B) ¿Por debajo? Pero, ¿qué dices?

(A) ¿De dónde es

este hombre? No sabes vivir. ¿Que te lo sirva

todo frío? [5]

(B) En absoluto.

(A) ¿Hirviendo, quizás?

(A) ¡Por Apolo!

(A) Que sea a medias, pues.

(B) Eso mismo.

(A) Eso no lo hace ningún otro de mis colegas.

(B) No creo yo otra cosa sino lo que tú ahora haces.

(A) Yo te † diré: indico a los invitados

el punto justo de la mezcla. [10]

(B) Tú, por los dioses, has sacrificado - el cabrito,

no me cortes a mí, sino a la carne.

(A) Esclavos, adelante.

¿Hay horno?

(B) Lo hay.

(A) ¿Y tiene chimenea?

(B) Claro está.

(A) No lo está para mí; ¿tiene, pues, chimenea?

[15] (B) La tiene.

(A) Malamente, si humea.

(B) Éste me matará 277 .

178. ATENEO , XII 516 D. El tarentino Hegesipo 278 dice que el kándaulos 279 consta de carne hervida, pan rallado, queso de Frigia 280 y eneldo y manteca abundante. Lo menciona Alexis en La vigilia o Los sirvientes 281 (es un cocinero quien habla):

ATENEO , I 1. Un kándanlos [v. 5],

(A) † Que junto con esto te serviremos un

«kándaulos ».

(B) ¿Un «kándaulos »? No he comido

- ni he oído hablar jamás.

(A) Es una prodigiosa invención mía; seguramente

si te lo sirvo, te comerás hasta los dedos [5]

complacido contigo mismo. Haremos copos de lana…

(B) Hombre, hazlos blancos y mira hacia -

(A) Después salazones de pescados comunes,

de carne, de mariscos, enseguida - -

servirás, después de cocerlo dos veces, huevo cortado a trocitos, [10]

calostro, un oxíbafo 282 de miel, devoraré sartén y todo,

haciendo finas lonchas de queso fresco de Citnos 283 ,

un poquito de uva, tripa dulce

en un vaso; pues de un modo u otro, de tal parte siempre

se burlan, pero resulta ser la cumbre de la cena. [15]

(B) Búrlate, hombre; sólo apártate lejos de mí

- hablando de «kándaulos» y tripas y

mariscos todo - - el placer.

179. ATENEO , IV 170 B. En La vigilia o Los sirvientes (hace que un cocinero diga):

Tendré que dar vueltas y revueltas y gritar,

si necesito algo. Me pedirás una cena

nada más llegar; y es el caso que no tengo

ni vinagre, ni eneldo, ni orégano,

ni hoja de higuera 284 , ni aceite, ni almendras, [5]

ni ajo, ni vino hervido, ni cebolla,

ni nazareno 285 , ni fuego, ni comino, ni sal,

ni huevo, ni leña, ni lebrillo, ni sartén,

ni cuerda para sacar agua, ni he visto aljibe, ni pozo;

[5] ni hay jarra; y heme aquí yo, plantado en vano

con un cuchillo y además con el delantal puesto 286 .

180. ATENEO , III 96 A. Y en La vigilia o Los sirvientes:

A medio cocer están

los trocitos de carne, el picadillo se ha pasado,

el congrio está hervido, las manitas con morro 287 todavía no.

181. ATENEO , XI 483 E. (Cotones 288 ) Alexis, en Los sirvientes :

Después me lanzaba un cotón de cuatro cótilas 289 ,

vieja posesión de la casa.

182. ATENEO , VI 248 A. Alexis menciona a un jeta 290 en La vigilia o Los sirvientes :

Serás un jeta que se pasea arriba y abajo.

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