Read the book: «Generaciones»


GENERACIONES
Autor: Marco Antonio Rocca Santelices Editorial Forja General Bari N° 234, Providencia, Santiago-Chile. Fonos: 56-224153230, 56-224153208. info@editorialforja.cl www.editorialforja.cl Diseño y diagramación: Sergio Cruz Primera edición: junio, 2021. Prohibída su reproducción total o parcial. Derechos reservados.
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor.
Registro de Propiedad Intelectual: N° 2021-A-8296
ISBN: Nº 9789563385298
eISBN: Nº 9789563385304
Quién ha estado solitario en este mismo lugar hace cien años, en quién pensaba el solitario o si miraba un vacío rodeado por la noche, y quién estará en cien años más en el lugar que ahora llamo yo mi casa cuando yo no sea sino el silencio… Quién ha estado aquí, Jorge Teillier.
Esta obsesión generacional es algo a lo que nos aferramos cuando el mundo está cambiando y no sabemos adónde va. Vincent Cocquebert
AGRADECIMIENTOS
El análisis lo comencé con mi esposa y colega María Antonieta Cañón. Me ha enriquecido lo que aprendí de mis maestros, de mis camaradas, de compañeros de otras miradas, de mis alumnos. De Juan Gómez Millas, de Jaime Castillo Velasco y de Eduardo Frei Montalva, quienes no son responsables de lo que aquí escribo, pero sin su cercanía otra sería la extensión de mi visión que ellos me permitieron ampliar.
Expreso mi agradecimiento por su importante contribución a Renée Viñas.
Agradezco a mis hijas Marcela, antropóloga, y Ana María, educadora, los conocimientos especializados y las experiencias valiosas que me han aportado.
INTRODUCCIÓN
El concepto de generación ha sido un tema relevante en las ciencias sociales y las humanidades. Como metáfora de la construcción social del tiempo ha sido una de las categorías más influyentes, no solo en el debate teórico sino también en la esfera pública de la investigación sobre juventud. Aunque los usos y abusos que ha tenido el concepto están bien enraizados en el contexto europeo durante el periodo entre las dos guerras mundiales, ha tenido importancia en los debates ideológicos y políticos de otras regiones. Este es un intento de retomar el concepto de generaciones desde una perspectiva histórica, subrayando su importancia en los debates contemporáneos.
En el libro Presencia de la FECH en la vida nacional 1955-1961 traté de presentar un esbozo de la época que nos recibió y de cómo tratamos de cambiarla hacia un país más justo, libre, democrático y solidario desde nuestras posiciones muy ideologizadas, demócratas cristianos, laicos radicales, liberales, socialistas y comunistas. Discrepando, peleando a veces, pero luchando juntos con fuerte sentimiento de generación. He tratado ahora de profundizar en ciertas materias de alcance más general.
Las generaciones y las épocas que ellas atraviesan son de mucha importancia e influyen en la igualdad o en la desigualdad. Este no es un texto académico, aunque se ha tratado de analizar los hechos con metodología y se ha aprovechado en lo posible la documentación disponible.
Se relata y se opina. Se trata de mantener siempre viva la fe en que la antorcha de la historia humana continuará pasando de generación en generación para mejorar y alcanzar para siempre la libertad, la igualdad, la paz y la fraternidad.
Está especialmente dirigido a los y las jóvenes de la generación chilena actual. Pero también a las muchas cohortes de quienes fueron jóvenes antes que los de ahora y que en el más delicado y a la vez más fuerte rincón de su espíritu lo siguen siendo.
Al autor lo mueve luchar por la igualdad, por la justicia social, los derechos humanos y la democracia en la sociedad. Ha procurado hacerlo durante toda su vida adulta. Cuando se trata de promover cambios profundos es necesario mirar también hacia atrás y, por cierto, hacia al futuro, desde lo que se está viviendo.
CAPÍTULO I EL MARCO TEMPORAL. ERA Y ÉPOCA
¿Qué es el tiempo? Hay varias aproximaciones al concepto de tiempo. No todas concordantes, aunque de distintas maneras ayudan a su comprensión.
El tiempo es un concepto que se utiliza para describir la experiencia de duración y de sucesión temporal. Gyarmati precisa que: “La experiencia más elemental relativa al tiempo consiste de antes, ahora y después, o del pasado (lo que se recuerda), del presente (lo que se experimenta) y del futuro (lo que se espera) como una sucesión de etapas distintas separadas entre sí”1.
“A primera vista, el asunto parece ser bastante sencillo. Pues bien, dista mucho de serlo. El concepto de tiempo no es simplemente una idea abstracta suspendida en el vacío. Es, como todos los conceptos, un instrumento intelectual creado por el hombre, que este usa no solo para interpretar el mundo, sino que, sobre la base de esta interpretación, para organizar sus relaciones con la naturaleza y con los otros seres humanos”2.
Juan Gómez Millas señaló que “el examen histórico-biográfico de las generaciones nos puede proporcionar nuevas medidas del tiempo social humano”3. “El tema de las generaciones interpretado a la luz de la cultura, la política y en general a la vigencia de valores, ha sido con frecuencia analizado por críticos literarios o del arte plástico o historiadores y aún en temas de epistemología; así por ejemplo, el deductismo de Popper y el inductismo de Kurn han sido considerados como posiciones rejuvenecidas de la antigua polémica lógica acerca de los métodos de investigación en las ciencias naturales”4.
La idea de generaciones se vincula naturalmente al transcurso del tiempo. Se trata de contenidos dinámicos que son relativos a las personas, al total de las personas actuantes en una fase predeterminada de manera convencional y que se suceden unas a otras.
El diccionario la R.A.E. dice: Generación. Sucesión de descendientes en línea recta. Conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y haber recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos.
Según Strauss y Howe, “Una generación es la cohorte de todas las personas nacidas en un lapso de aproximadamente 20 años que comparten creencias, actitudes, conductas, sentirse miembros de una misma generación y haber experimentado tendencias y eventos históricos significativos mientras se encontraban en la misma fase de la vida”.
El autor de este libro agrega la siguiente proposición: La pertenencia a una generación cuando se asume, es una demostración de libertad. Nadie se afilia ni se desafilia de una generación. Hay una apreciación personal de lo que cada uno considera su generación. Las generaciones se señalan por lo general “durante” o “después” de su presencia, nunca “antes”.
Era y época
Ambos conceptos intentan definir e incluso medir los tiempos de la humanidad. El de “era” se utiliza también para aplicarlo a cada uno de los periodos de la evolución geológica o cósmica anterior a la aparición de la especie humana.
Para el diccionario de la RAE, Era es un extenso período histórico caracterizado por una gran innovación en las formas de vida y de cultura. En una segunda acepción agrega que: Era es cada uno de los grandes períodos de la evolución geológica o cósmica.
Afirma que Época es un periodo de tiempo que se distingue por los hechos históricos en él acaecidos y por sus formas de vida.
En este escrito consideramos a las “eras” como mucho más extensas que las “épocas”. La sucesión de Eras anteriores a la aparición de la vida y, específicamente de la vida humana en este planeta, exceden los propósitos del presente libro.
Desde que el primer grupo de humanos –teniendo por tal al “homo habilis”– comenzó a caminar desde su lugar de origen en el sudeste de África, para extenderse por todo el planeta hace cerca de 1.800.000.000 años, se podría considerar la primera era. Se puede situar el inicio de la segunda era con el descubrimiento del manejo del fuego, hace aproximadamente unos 790.000 años. La tercera era de la humanidad coincide con la invención de la agricultura ocurrida aproximadamente unos 10.000 años a.C. La siguiente –que marca el final de la prehistoria– puede considerarse iniciada con la invención de la escritura alrededor del año 3.900 a.C.
En cuanto a las “épocas” desde la invención de la escritura, haremos referencia a ellas utilizando los criterios generalmente aceptados por los historiadores, no siempre acordes de manera exacta por la diversidad de tiempos de desarrollo en las diferentes partes de la tierra. Para Europa es habitual distinguir como épocas diferentes y sucesivas, la Antigüedad, la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea. En América se distingue entre las civilizaciones precolombinas y las posteriores al encuentro.
Se puede estimar que la Edad Media constituyó una época que fue sustituida en diversas fechas aproximadas según los componentes que se tomen en cuenta; en todo caso ya en los siglos XVI y XVII se iba configurando otra época. Dos elementos nos interesan particularmente en este trabajo. Ellos son la llamada “revolución científica”5, por una parte; y el otro, los remotos antecedentes de lo que siglos después vino a dar en la creación y desarrollo de la informática.
La revolución científica abarcó especialmente como objetos de estudio a la astronomía, la física, la química, la biología y la medicina. Trajo consigo un nuevo procedimiento que iba más allá de la sola observación y especulación que había predominado hasta entonces. Los historiadores de la ciencia actuales no concuerdan en un punto que divide opiniones y es lo referente a la importancia que se atribuye a lo que ya se había elaborado por la ciencia en la Edad Media. En todo caso la visión del mundo cambió dramáticamente. Copérnico propuso la teoría que el centro de nuestro sistema de cuerpos celestes no era la tierra sino el sol. Kepler escribió sobre las leyes de los movimientos planetarios. Galileo mejoró el telescopio y descubrió nuevos detalles de nuestro sistema planetario. Newton quien aprovechó estos aportes para la presentación de la ley de gravitación universal, insistía además en que las teorías científicas debían ser acompañadas de una experimentación rigurosa. Gilbert dio las bases para una teoría del magnetismo y la electricidad. Van Leeuwenhock construyó microscopios de una sola lente; se le considera el precursor de la microbiología. En la medicina Vesalius montó el primer esqueleto humano y determinó que la circulación de la sangre provenía del corazón. William Harvey descubrió la entera circulación de la sangre.
De modo que, el antecedente de las ciencias de la vida es muy lejano. En una determinada etapa se identifica como ciencia a una de sus componentes fundamentales: la biología y esta se asocia con la medicina en uno de los progresos más espectaculares del género humano hasta nuestros días y hacia el futuro. Hay quienes consideran que la publicación en 1543 por Andreas Vesalio de su texto de anatomía humana es uno de los signos del nacimiento de la ciencia moderna. Otros escogen como precursor también al ya mencionado William Harvey y a la circulación de la sangre como una de las puntas del hilo de la ciencia biológica cuyo desarrollo brillante no se extinguirá hasta el final… si lo hay. Los fundamentos formulados por Galeno se habían mantenido en Occidente por cerca de mil años, cuando Harvey, un inglés nacido en el sur de Gran Bretaña educado en Canterbury y Cambridge y también bajo el sol en la Universidad de Padua en la meridional Italia, describió la circulación de la sangre por todo el cuerpo al ser bombeada por el corazón. Esto ocurría en 1628. Los estudios de anatomía humana dieron lugar a la publicación de textos cada vez más completos. El Traité d’anatomie humaine (Tratado de anatomía humana) de Leo Testut en los últimos años del siglo XIX fue utilizado en la enseñanza de la medicina hasta mediados del siglo XX.
La aceleración de los tiempos entonces es muy bien representada por las ciencias de la vida. Los rayos X fueron descubiertos por Röntgen en 1895; la resonancia magnética estuvo disponible desde 1972. Se ha caminado de la cirugía a los trasplantes de órganos. En el combate a las enfermedades infecciosas, el paso de las sulfas a los antibióticos y a la actual diversidad y potencia de los nuevos fármacos ha sido rápida. Las vacunas, la actual traumatología, el avance en odontología, todo camina velozmente. El desciframiento del genoma humano, el tratamiento de las enfermedades, la neurociencia, abren nuevas fronteras. Naturalmente, es necesario agregar la creación conceptual y práctica de los sistemas de salud pública.
De manera que –en resumen– en este campo de las ciencias de la vida el siglo XX y el actual siglo XXI han presenciado un espectacular desarrollo de la medicina y de las ciencias que la apoyan, que ya ha influido decisivamente en el alargamiento de la vida de las personas. Este es un hecho que obliga a cambiar muchas políticas públicas y presenta grandes interrogantes para la vida familiar y social.
Los descubrimientos científicos basados en los nuevos métodos se extendieron incesantemente a otros nuevos campos de las ciencias y fueron acompañados por un desarrollo de múltiples técnicas aplicadas. Es así como se llegó a otra nueva época, la de la Revolución Industrial y específicamente de la Primera Revolución Industrial. Este proceso contiene transformaciones económicas, sociales y característicamente tecnológicas. Se inicia en el Reino Unido en la segunda mitad del siglo XVIII. Se extendió después a gran parte de Europa occidental y de América del Norte y aproximadamente entre 1820 y 1840 dio paso a la Segunda Revolución Industrial, periodo en el cual se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico. Hay autores que lo consideran claramente un cambio no solo de época sino de era. Entre otros cambios se pasó desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, mecanizada y progresivamente industrializada. De la mano de obra exclusivamente basada en el trabajo manual y en el uso de la tracción animal, que tenía siglos de duración, a las máquinas para la producción industrial y también para el transporte.
La extracción de carbón y su utilización fue, junto a la industria textil, de las primeras en utilizar las máquinas hacia 1790. Luego vinieron las vías férreas y los trenes a vapor que influyeron en el comercio y el transporte de personas; la energía eléctrica, los nuevos barcos, la construcción de mejores carreteras y de canales y otros adelantos que tuvieron consecuencias en la economía y en la sociedad. Tony Judt ha escrito que: “Más que ningún otro proyecto técnico o institución social, el ferrocarril representa la modernidad”6.
“Hasta 1830 pocas personas sabían cómo eran los paisajes desconocidos, las ciudades distantes o las tierras lejanas porque no tenían la oportunidad o una razón para visitarlos”7.
“…fueron las compañías ferroviarias las primeras en afrontar y resolver la mayor parte de los desafíos técnicos de la modernidad industrial: la comunicación telegráfica a larga distancia; la utilización del agua, el gas y la electricidad para usos domésticos e industriales, el drenaje rural y urbano, la construcción de grandes edificios; la reunión y transporte de gran número de personas”8.
Se configuró como nuevo grupo o nueva clase social el proletariado compuesto por trabajadores industriales y campesinos pobres. La burguesía procuró continuar como dueña de los medios de producción y poseedora de la mayor parte de la renta y el capital. Hubo protestas populares. Mientras se consolidaba el capitalismo, se desarrollaron el sindicalismo y el cooperativismo como defensa y promoción de las clases más perjudicadas. El pensamiento laico y su correspondencia política se generan en Chile en el siglo XIX. Después se extendieron ideologías como el marxismo en sus diferentes expresiones. El socialismo, el comunismo y también el anarquismo se estructuraron como organizaciones de lucha para tratar de sustituir el capitalismo en el siglo XX. La Revolución rusa es de 1917. La izquierda con base en el pensamiento cristiano es bastante posterior9. En Chile está representada por la Falange Nacional, después Democracia Cristiana hacia 1938. Sin embargo, la desigualdad continúa presente.
La denominación “era” se aplica tanto a la acaecida en el neolítico como a otras muy posteriores. En el neolítico se produce el establecimiento de grupos humanos sedentarios lo que es posible porque se ha descubierto la agricultura. Con anterioridad existían solo la caza y la recolección como fuentes de alimentos. Ahora se agrega el proceso de sembrar y cosechar.
La llamada Revolución Agrícola se sitúa en Europa a partir del siglo XVIII. Tuvo un importante desarrollo en los Países Bajos donde se introdujo el sistema de rotación de cultivos: trigo, nabos para alimentar al ganado, cebada y forraje. Así se inició el barbecho. Se produjo con esto un incremento importante de los rendimientos de la tierra. Se incorporaron herramientas aun cuando no se llegó a la mecanización.
A mediados del mencionado siglo XVIII se generan en Inglaterra cambios de gran importancia. Los campos abiertos son sustituidos por terrenos cercados. Esto privaba a los campesinos de sus derechos de cultivo en los campos abiertos y de sus derechos de usar las tierras comunales y pastizales pasando por encima del uso de la costumbre.
En el siglo XIX una Segunda Revolución Agrícola se desarrolla en Europa, Canadá y Estados Unidos. Lo mismo acontece en Australia y en el sur de Rusia. Esto va a converger con la Revolución Industrial.
Hay que considerar también el progreso de la agricultura en América en las culturas prehispánicas. Al momento del contacto con el hombre europeo, la agricultura mesoamericana proveía los elementos básicos para la dieta alimenticia contando con especies desconocidas en el viejo continente. Es el caso del maíz, el frijol o poroto, tomate, cacao, calabaza, vainilla, camote, piña y otros.
“El cultivo en asociación persiste entre los agricultores indígenas y campesinos tradicionales, pues por ella logran reducir los riesgos de pérdidas totales en el ciclo agrícola, manipular el microclima y garantizar la sostenibilidad y mejoramiento de los recursos”10.
“La rotación es una práctica de manejo utilizada por los agricultores indígenas del siglo XVI y aún constituye una práctica dentro de la agricultura tradicional de Mesoamérica, sobre todo en aquellas zonas donde la diversidad de cultivos y la presión por el uso de la tierra lo permiten”11.
Se habían desarrollado técnicas referidas a las rotaciones y el barbecho. Se hizo sobre ello una observación permanente. Ha persistido la alternativa de quemar o no el rastrojo después de la roza. “La buena quema da lugar a la buena milpa” es la afirmación extendida hasta nuestros días.
Los instrumentos de trabajo agrícolas eran fundamentalmente de uso manual y eran elaborados a partir de madera y pedernales. El único metal disponible que utilizaron fue el cobre y después el hierro introducido por los europeos.
En Tiwanaku, “aunque se cultivó en andenes situados en las laderas de los cerros y en grandes depresiones cavadas en el suelo denominadas qochas, el fuerte de su actividad agrícola estuvo basado en los camellones, una tecnología que heredó de la cultura Chiripa y que consistía en excavar zanjas para acumular la tierra a los lados y construir así largas plataformas cultivables. Estos campos elevados, conocidos localmente como sukakollos, ponían a salvo los cultivos de las inundaciones. Las aguas contenidas en las zanjas, junto con servir como reservorios para la estación seca, producían un efecto moderador sobre las temperaturas, atenuando las heladas. Originaban, asimismo, un ambiente propicio para el crecimiento de plantas fijadoras de nitrógeno y para el desarrollo de diversos organismos. Al cabo de la cosecha, las zanjas eran limpiadas, sacando el barro rico en nutrientes y colocándolo sobre la superficie de los campos agrícolas, a modo de fertilizante natural”12.
La Revolución Industrial
Las fechas precisas del comienzo de la Primera Revolución Industrial son objeto de discusión entre historiadores y también economistas. Por citar algunos: Eric Hobswan historiador marxista sostenía que el comienzo de la Revolución Industrial debía situarse en la década de 1780, pero que sus efectos no se sentirían claramente hasta 1830 o 1840. T.S. Ashton historiador económico inglés, en cambio, declaraba que la Revolución Industrial tuvo sus inicios entre 1760 y 1830.
En cuanto a la denominada Segunda Revolución Industrial, a nuestro juicio es una prolongación de la primera y, por lo tanto, ambas conforman una sola época. Los supuestos básicos y sus consecuencias nos parecen inseparables. Asumiendo entonces que la era de la Revolución Industrial se prolongó en sus especificidades hasta después de la Primera y Segunda Guerra Mundial, parece de especial importancia tener en cuenta que estas son décadas en que se dan también grandes cambios revolucionarios en lo social y político. En efecto, suceden la Revolución francesa, la Independencia de las colonias norte y latinoamericanas de los imperios europeos, la Revolución mexicana con un fuerte y decisivo componente campesino que no había tenido la francesa ni tendría la bolchevique en Rusia, pero sí la Revolución china de Mao. Se formula y se organiza el Estado de Bienestar principalmente en la Europa nórdica. Suceden la descolonización en África y Asia y la “guerra fría” que marca la posguerra después de 1945. La desigualdad está presente en los procesos mencionados.
Es muy importante anotar también que durante el siglo XIX y principios del XX se desarrolla la primera ola del movimiento feminista que alcanza una expresión icónica en la lucha de las “sufragistas” inglesas por “el voto para la mujer”. El movimiento se extendió desde 1905 a 1914 liderado por Emmeline Pankhurst. Después de la Segunda Guerra Mundial –ya en otra época– se logrará uno de los éxitos de cambio más profundos en la historia de la humanidad: la revolución por la liberación de la mujer.
La nueva ciencia experimental, sus propuestas y grandes hallazgos a partir de los siglos XIX y XX, el acceso a la energía atómica, la creación de organizaciones internacionales y otras forman parte de la época que comenzó en la Revolución Industrial.
Probablemente dicha época tuvo el comienzo del final con las dos guerras mundiales y su cortejo siniestro de las mayores matanzas de la historia y con el horror sin límite del Holocausto. También con la existencia de dictaduras ideológicas que vulneraron y arrasaron con los derechos humanos antes de desaparecer.
Luego se suceden preanuncios de que todo en el mundo está cambiando una vez más. La biociencia y la informática son parte fundamental en la nueva época. Biociencia es el conjunto de disciplinas que estudian el fenómeno de la vida.
En la nueva época que ya viene –que ya comenzó– estaremos y ya estamos de lleno sobre el desarrollo informático. Antes, puede ser de utilidad repetir una vez más, esquemáticamente, los primeros pasos previos al desarrollo del Internet. Existe en este proceso una confluencia entre la ciencia matemática y la tecnología.
Una computadora u ordenador es una máquina. Una máquina electrónica que recibe datos y que –esto es lo esencial– procesa esos datos y tiene la capacidad de convertirlos en información útil y es programable. Sus muy remotos antecesores están en los métodos y primeras herramientas para hacer cálculos, desde el ábaco prehistórico cuyo uso y utilidad se extendió por más de 3.000 años y que incluye a los quipus inventados y usados en el imperio quechua. En 1620 Edmund Gunter, inglés, inventa la regla de cálculo que es un instrumento manual que se utilizó hasta la invención de la calculadora electrónica. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial a fines de los años 30 se aceleraron los intentos de contar con lo que se podría calificar de computadora. El ingeniero alemán Zuse en 1938 construye una con funcionamiento electromecánico y que usaba el sistema binario. En Inglaterra y Estados Unidos logran construir computadoras electromecánicas en el año 1944. En la Universidad de Pensilvania en 1947 se construye la primera computadora de uso general. Después se suceden avances que tienen por protagonistas a personas y empresas que hasta hoy son muy conocidas: IBM; Bill Gates; Microsoft; Apple; Steve Jobs, entre otros, hasta que en 1981 el IBM PC es puesto en el mercado y marca un hito en la computación personal. El sistema operativo Windows 1.0 es de 1985. La World Wide Web (www) es de 1990. Linux de 1991. Luego vendrán todos los avances que podemos considerar de la época presente.
Un paso decisivo de la matemática como ciencia fue la invención del número “0”. Sus primeros registros parecen indicar a la civilización india. Para llegar a Europa, pasó por los matemáticos árabes. También se inventó el número “0” en el continente americano: hacia el año 800 d.C. lo idearon y utilizaron los mayas. Se trae a colación lo del número “0” porque la computación utiliza el sistema binario.
1 Gyarmati, G. (1981). El tiempo en la Sociología. En El tiempo en las ciencias. Santiago. Editorial Universitaria. P.175.
2 Id.
3 Gómez Millas, J. (1981). Introducción. El tiempo en las ciencias. Santiago. Editorial Universitaria. P.18.
4 Gómez Millas, J. Ibíd. P.19.
5 El uso de esta denominación por primera vez se estima que correspondió a Alexander Koyré (1892-1964), quien fue historiador de la ciencia y filósofo.
6 Judt, T. (2015). Cuando los hechos cambian. P. 287.
7 Ídem.
8 Op cit. p. 288.
9 V. gr. la Encíclica Rerum Novarum sobre la Cuestión Obrera es de 1891.
10 Ardón Mejía, M. (s.f.) Agricultura prehispánica y colonial. Tegucigalpa, Honduras. Editorial Guaymuras. P. 96.
11 Ibíd.
12 Berenguer Rodríguez, J. (2000). Tiwanaku. Señores del Lago Sagrado. Santiago. Museo Chileno de Arte Precolombino. P.39.
CAPÍTULO II LA NUEVA ÉPOCA GLOBAL. ¿UNA ERA MUNDIAL?
Se sostiene que alrededor de 1930 el mundo habría comenzado a entrar en una nueva época global, pero ello no es completamente visible sino después de 1980.
En 1998 Manuel Castells entregó una visión amplia y de mucha riqueza intelectual de la que llamó “Era de la Información” en una extensa obra que exponía claramente lo que estaba sucediendo desde hacía menos de dos décadas13 14 15. No deja de impresionarnos y de influirnos, como ya nos sucedió en su momento, a quienes nos encontrábamos entonces elaborando publicaciones de primera aproximación a los efectos múltiples que en algunos países de América Latina traían las Tecnologías de la Información y la Comunicación.16
El eminente sociólogo catalán ofrecía una nítida y multifacética mirada aun cuando todavía no se producía la explosión mayor del desarrollo del informacionalismo a nivel mundial. En lo fundamental, no dejaba duda alguna sobre que la humanidad estaba ya entrando en una nueva etapa, en la cual el manejo y aplicaciones de las tecnologías de información iban a tener una participación de la mayor importancia.
Transcurrida una quincena de años, Castells, esta vez en coautoría con Pekka Himanen, enfocó el efecto ya consumado de lo ocurrido con la informática y su rápido despliegue en múltiples actividades y procesos. Ya son muchos los que estiman que, dado los efectos no solamente económicos y sociales sino también culturales, políticos y de cambios en las costumbres y en el carácter global de los principales procesos a los que ha dado lugar, debe explorarse un amplio análisis de sus efectos.
Con la expansión de la informática, tan vigorosa como la comunicación no presencial, la humanidad se encontraría frente a un cambio de época, esta vez a escala mundial. Ambos autores dicen que desde su perspectiva “el desarrollo es el proceso social autodefinido por el cual los seres humanos potencian su bienestar y afirman su dignidad mientras crean las condiciones estructurales para la sustentabilidad del proceso mismo de desarrollo”17. Explican que se sitúan entre quienes ven el desarrollo como resultado de la interacción entre economía, tecnología, sociedad y cultura18.
En un comienzo, el desarrollo se estimó fundamentalmente como el crecimiento de la economía. Se le equiparaba con el aumento de la riqueza material en un país. Con este marco se generalizó la utilización de indicadores como el de Producto Nacional Bruto, tasa de inversión, inversión extranjera directa, productividad del proceso de producción mismo, tasa de interés del dinero, tasa de inflación, los tipos de cambio, tasa de empleo, índice de precios al consumidor y otros que buscan medir solamente las variables económicas. Naturalmente, el proceso de desarrollo tiene también otros componentes. El desarrollo social y el de la cultura se agregaron con un contenido de bienestar humano. El medioambiente, su calidad y conservación fueron integrados después a la concepción general del desarrollo.
Efectivamente un punto crítico es “el examen de la relación entre desarrollo económico (aumento de riqueza material), desarrollo humano (mejoramiento del bienestar humano) y desarrollo institucional (empoderamiento de los humanos para actuar en su organización social)”19.
El desarrollo económico tiene su pleno sentido si es eficiente para mejorar constantemente el bienestar de todos los seres humanos, lo cual significa que debe ligarse a valores cuya medida es la felicidad de las personas. La libertad, la igualdad, la paz y la vida en fraternidad solidaria no son pues ajenos al proceso de desarrollo. Más bien son su razón de ser. Esto lleva directamente a la cuestión de los derechos humanos, cuya importancia y progresivo reconocimiento se encuentra históricamente en plenitud en la última época vivida antes de la actual y en el presente.
El desarrollo informacional
El desenvolvimiento de la tecnología desde la base científica acumulada ha traído el concepto de desarrollo informacional.
Por informacionismo se entiende “una nueva forma de organización socio-técnica-económica que se constituyó plenamente en escala global a comienzos del siglo veintiuno. El informacionismo no reemplaza al capitalismo. En realidad, potencia una nueva forma de capitalismo que hoy predomina en todas partes: el capitalismo financiero-informacional”20. Un equivalente histórico del informacionismo a su vez es el industrialismo que se desarrolló desde su lejana instalación en versiones capitalistas, pero también en no-capitalistas.
“Lo que caracteriza al informacionismo es la amplia utilización de información digital y tecnología de comunicación basadas en micro-electrónica, lo que permite la difusión de formas de organización en red en todos los dominios de la vida económica y social”21. Así, el procesamiento de la información y de la comunicación digital se potencia. Esto hace que sea posible una expansión de la base de conocimientos que se logran sobre la economía y sobre la misma sociedad de la información. El funcionamiento en red es la base firme de todo esto.
Las nuevas tecnologías informacionales, sin duda que hacen crecer la productividad y la acumulación de riqueza, es decir, son determinantes en el desarrollo económico, el que ahora queda vinculado con su capacidad para reestructurar economías e instituciones de acuerdo con el avance informacional.
Sin embargo, no ha sido posible igualar la generación de riqueza y el bienestar humano. Tampoco el crecimiento de la productividad y la potenciada competitividad conducen necesariamente al mayor bienestar humano. Muchas veces, incluso, empeoran las condiciones de vida de amplias cantidades de personas y perjudican su entorno natural22. Aumenta la desigualdad, no la igualdad.
Ahora bien, para poder establecer comparaciones en cuanto a objetivos y resultados ya no es relevante colocar frente al nuevo “desarrollo informacional” simple y únicamente al “desarrollo económico”, aunque en este tiempo aún sea útil hacerlo.
13 Castells, M. (1999) Primera edición en español. La Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. La Sociedad Red. Vol I. México: Siglo XXI Editores. 590 pp. Primera edición en inglés: 1996.
14 Castells, M. (1999) (primera edición en español). La Era de la Información. Economía, Sociedad y 522 Cultura. El Poder de la Identidad. Vol. II. México: Siglo XXI Editores. 495 pp. La primera edición en inglés es de 1997.
15 Castells, M. (1999) (primera edición en español). La Era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Fin de Milenio. Vol III. México: Siglo XXI Editores. 446 pp. La primera edición en inglés es de 1998.
16 Rocca, M. A., Pachano, F. y Oda, D. (2001). Las tecnologías de información y comunicación para el desarrollo humano. Informe sobre Desarrollo Humano Ecuador 2001. Quito: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. 266 pp.
17 Castells, M. y Himanen, P. editores. (2016). Reconceptualización del Desarrollo en la Era Global de la Información. México: Fondo de Cultura Económica. P. 27.
18 Pekka Himanen, finlandés, es un filósofo y economista, especialista en las tecnologías de información y comunicación.
19 Castells et al op. cit p. 29.
20 Id. p. 30.
21 Ibíd.
22 Castells.
CAPÍTULO III PARÉNTESIS SOBRE DESARROLLO HUMANO
Hace más de tres décadas frente al “desarrollo económico” se había elaborado un nuevo concepto de desarrollo más complejo, más completo, más real y muy concreto al que se le denominó “desarrollo humano”. De manera que se tratará esta materia antes de seguir con el “desarrollo informacional”.
Los primeros trabajos sobre desarrollo humano se efectuaron en la década de los 80 si tomamos en consideración como esenciales los análisis y elaboraciones del economista hindú Amartya Sen y del economista pakistaní Mahub ul Haq. Ambos dirigieron el grupo que preparó el Primer Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, publicado en mayo de 1990. Esta publicación es un hito en la difusión del concepto de desarrollo humano. Desde mi punto de vista, el siguiente texto puede tomarse como una definición: “El desarrollo humano es un proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes de las cuales son una vida prolongada y saludable, acceso a la educación y el disfrute de un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo”23.
Estos informes del PNUD son anuales y han ido enriqueciendo el concepto con la atención dispensada a opiniones y hechos registrados. En los párrafos siguientes se reproducen algunos.
“El objetivo básico del desarrollo humano es ampliar las oportunidades de los individuos para hacer que el desarrollo sea más democrático y participativo. Una de ellas es el acceso al ingreso y al empleo, a la educación y a la salud, y a un entorno físico, limpio y seguro. A cada individuo debe dársele también la oportunidad de participar a fondo en las decisiones comunitarias y de disfrutar la libertad humana, económica y política”24.
“El desarrollo humano es el desarrollo del pueblo para el pueblo por el pueblo. El desarrollo del pueblo significa invertir en capacidades humanas, sea en educación o en salud o en aptitudes, con objeto de que la gente pueda trabajar de forma productiva y creativa. El desarrollo para el pueblo significa asegurar que el crecimiento económico que genera este se reparta de modo amplio y justo. El desarrollo por el pueblo consiste en dar a todos oportunidad de participar”25.
“El proceso de ampliación de las opciones de la gente y el nivel de bienestar que logran se halla en el centro del concepto de desarrollo humano. Estas opciones no son ni finitas ni estáticas. Pero independientemente del nivel de desarrollo, las tres opciones esenciales de la gente son vivir una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para tener un nivel de vida decente. Pero el desarrollo humano no concluye ahí. Otras opciones, a las que muchas personas asignan gran valor, van desde la libertad política, económica y social hasta las oportunidades de tener una vida creativa y productiva y disfrutar del respeto por sí mismo y de la garantía de los derechos humanos. Claramente el ingreso es solo una opción que la gente desearía tener, aunque es importante. Pero no es todo en su vida. El ingreso es también un medio, y el fin es el desarrollo humano”26.
Los equipos de expertos y especialistas de las Naciones Unidas en sus sedes y en los países miembros han acumulado en las últimas dos décadas una gran cantidad de experiencias exitosas o fracasadas. Han elaborado indicadores sobre el desarrollo humano con toda la complejidad que hubo que enfrentar para alcanzar este resultado muy importante en la evaluación de contenidos y han iniciado proyectos para la aplicación de los aportes teóricos que han generado.
Por otra parte el profesor Di Filippo ha abordado en su curso sobre Aristóteles y el Concepto de Desarrollo Humano, tres visiones principales del desarrollo humano: a)la del desarrollo humano como proceso de satisfacción de las necesidades humanas; b)la del desarrollo como proceso de expansión de las necesidades humanas y c)la del desarrollo como proceso de expansión de las libertades humanas27. Esta visión será de particular interés cuando se trate la cuestión de las generaciones, ya que permite proyectar algunos análisis sobre las que están por venir en el próximo futuro.
Lo que está desarrollándose con la información, con lo informático, es nuevo en la larga historia de la humanidad. Los enormes cambios y los que se proyectan en el cercano y lejano plazo son de grandes efectos por la interacción de lo informático con las ciencias y con nuevas tecnologías. Con las formas de vida cotidianas, con la velocidad y amplitud de los cambios la humanidad no solo se encuentra ante un cambio de Época. Hay quienes piensan que podría acercarse al umbral de una nueva Era. Lo nuevo que está naciendo en la historia de la humanidad y en la que actualmente vivimos es, a veces, llamada Era Global de la Información.
Es cierto que nuestro mundo, la vida en este planeta tierra que ocupamos, ha sido muy marcado por la extensión unificadora en el acceso a la información que está cambiando la organización económica –y de gran manera, aunque en menor medida hasta ahora– la educación, la búsqueda de la paz mundial, el desarrollo de la ciencia, la cultura y la difusión de las artes. Así, por ejemplo, el rápido desenvolvimiento de las tecnologías de la información ya está produciendo cambios en la forma de hacer política y también efectos distintos en las varias generaciones que se tienen en cuenta en este libro.
Otro campo del progreso humano, independiente de la revolución informática, aunque apoyado después por esta, se encuentra ya no al interior sino hacia afuera de nuestro planeta. Como medio de transportar cargas y personas la humanidad en su larguísima historia ha ido desde el caballo hasta las sondas y vehículos espaciales. Desde los lentes de Galileo a los radiotelescopios y al Huble. De la Luna a los exoplanetas. Esta exploración del espacio exterior a nuestra Tierra y la observación del universo, que se nos amplía cada vez más, constituyen también una señal y componente del cambio.
23 PNUD. Desarrollo Humano. Informe 1990. P. 33.
24 PNUD: Desarrollo Humano: Informe 1991. P.17.
25 PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 1993. Pág. 3.
26 PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano 1997. Pág. 16.
27 Di Filippo, A. (2007). Aristóteles y el concepto de desarrollo humano. Santiago.
CAPÍTULO IV LA GLOBALIZACIÓN. ¿EL UMBRAL DE LO NUEVO?
En las últimas décadas se ha instalado en el mundo un proceso persistente que se ha extendido a prácticamente todos los países. Tiene un carácter predominantemente económico.
La globalización o mundialización es un proceso que ha venido a modificar universalmente las capacidades de todos los Estados uninacionales o multinacionales que existen en la actualidad. Ha sido la mayor reforma del Estado y ha producido sus efectos desde la segunda mitad del siglo XX.
“El mundo de hoy está marcado por lo que se conoce como el proceso de globalización, es decir, la creciente gravitación de los procesos económicos, sociales y culturales de carácter mundial sobre aquellos de carácter nacional o regional. Aunque no se trata de un proceso nuevo –sus raíces históricas son profundas–, los cambios dramáticos en los espacios y los tiempos generados por la revolución en las comunicaciones y la información le han dado nuevas dimensiones, representan transformaciones cualitativas con respecto al pasado”28.
Alain Touraine ha distinguido metodológicamente entre mundialización y globalización. En una conferencia pronunciada en Barcelona en 1996, él señaló que la mundialización es un elemento continuador de las tendencias aperturistas que se aceleran en la segunda parte del siglo XX, mientras que la globalización es un fenómeno rupturista con el pasado que constituye “un proceso nefasto mediante el cual los pueblos han cedido el poder sobre sus economías y sus sociedades a fuerzas globales y antidemocráticas, tales como los mercados, las agencias de calificación de deuda, etcétera”29.
García Roca ha escrito que: “la mundialización, que amplía la conciencia de pertenencia al mismo mundo y crea un planeta interconectado e interdependiente, es un fin; la globalización, que posibilita el intercambio de bienes y de servicios, el flujo de riqueza a lugares donde jamás habría arribado con barreras arancelarias y fronteras, es un simple medio. La globalización económica es simplemente la última fase del capital”30. Xavier Alegre, por su parte, ha expresado que, frente a la mundialización, incluyendo la globalización, hay tres consideraciones que le parecen obvias, a saber: “i. La mundialización es un hecho irreversible. ii. La mundialización, tal como la estamos haciendo, genera exclusión. iii. La mundialización nos plantea un reto: debemos ‘domesticarla’”31.
Antoni Comín i Oliveres afirma que: “otro elemento definitorio de la actual globalización lo han constituido las fuertes presiones que han recibido los poderes públicos a favor del desmantelamiento del Estado del bienestar. Las sociedades que habían ido construyendo el Estado del bienestar a lo largo del siglo XX, y sobre todo durante su segunda mitad, han visto cuestionado su modelo de protección social y sus políticas fiscales redistributivas que eran los elementos fundamentales de este modelo social”32.
En la mayoría de los documentos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se usa el término mundialización. Para los efectos prácticos tal vez sea mejor considerar que globalización y mundialización pueden utilizarse indistintamente o también como dos componentes de un solo fenómeno de internacionalización, en cuyo caso debería entenderse por globalización el proceso económico y los restantes aspectos como componentes de la mundialización.
No se trata de un proceso totalmente nuevo, es decir, a través de la historia de la humanidad se registró la organización de imperios que comprendieron partes mayores que la nación de origen llegando a constituir culturas de extensos territorios. Casos citables entre otros, son los del imperio griego macedónico de Alejandro Magno; el imperio romano; el califato musulmán de los Omeya que comprendió parte de la actual España, el norte de África, la península arábiga, y parte del actual Irán en el Asia; el vasto imperio mongol eurasiático del siglo XIII que abarcó desde Corea en Asia hasta el Danubio en Europa del Este.
La Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas forman parte ya del inicio del proceso actual. Desde luego el conflicto bélico comprometió a Estados de los cinco continentes y el horror de sus operaciones alcanzó en proporciones nunca antes vistas a la población civil. Las consecuencias de orden económico afectaron a casi todos los países. La aceleración de la caída de potencias colonialistas y la emergencia de nuevos países independientes amplió el mundo de nuevas naciones-estados en lo político.
Sin embargo, no fue sino hasta principios de la década de los años 80 que en el campo del comercio internacional y de las finanzas se producen cambios que se proyectan a nivel mundial. Se acostumbra a distinguir a lo menos tres etapas en el camino hacia la globalización. A) El funcionamiento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que agrupa a los países capitalistas más ricos y organiza los intercambios comerciales internacionales con un sistema monetario con tipos de cambio fijos. B) Hacia fines de la década de los 80 se da un nuevo impulso de desaparición de las fronteras económicas, apoyado por las empresas multinacionales y en el que la moneda nacional va perdiendo su estatus de encarnación de la soberanía y deviene, poco a poco, en un activo representativo de la riqueza de un país; y C) Por último en la década de 1990 se acelera la unificación del espacio económico mundial, basándose en la volatilidad de los movimientos de capitales y en la formidable revolución informática que hace menos necesarios los movimientos físicos del dinero.
Entre otros factores que han impulsado la mundialización y la globalización se puede mencionar el desarrollo de los medios de transporte, especialmente la navegación y la aviación. Los gigantescos y más rápidos navíos de carga han creado condiciones para el comercio internacional hasta ahora desconocidas; piénsese, por ejemplo, en la caída de los precios por flete que hace posible –para bien o para mal de la población de algunos países– la exportación/importación de mercaderías a granel y productos elaborados a grandes distancias. El transporte aéreo de pasajeros ha intensificado no solo la actividad económica vinculada al turismo, sino que ha facilitado enormemente el intercambio internacional y personal de políticos, científicos, académicos, líderes sociales, ejecutivos de empresas, profesionales y técnicos.
Entre los medios de comunicación, el Internet y sus derivados se presentan como lo más notorio, pero no hay que olvidar que la televisión ya había generado y sigue aportando un caudal muy grande de universalización de imágenes visuales e información oral que hace instantáneo el acceso a noticias, espectáculos artísticos y deportivos, costumbres y similares aspectos que contribuyen a un mayor conocimiento de los “otros”, de los distintos, de la existencia de una base común –y también de las diferencias– a nivel mundial. La introducción de la telefonía móvil complementó lo anterior y es uno –sino el principal– de los factores más influyentes en la nueva generación.
La existencia de las tecnologías de información y comunicación (TIC) representa un cambio en la historia humana. El Internet, como pocas tecnologías, ha agregado a la interrelación doméstica y local –únicas realmente fluidas durante siglos– la culminación de las relaciones a nivel nacional, continental y mundial.
También hay que tener en cuenta que algunos de los nuevos desarrollos científicos y tecnológicos mencionados no habrían sido posibles sin mediar la existencia de otro, de la misma naturaleza: la exploración espacial y específicamente la instalación de la red de satélites artificiales.
En el caso de la globalización existen factores específicamente económicos que la hacen posible y la aceleran. Entre ellos la apertura de los mercados, la desregulación financiera internacional, el crecimiento y fusiones de las grandes empresas, la privatización de empresas públicas. Una de las deudas pendientes es la muy baja desregulación del intercambio mundial de trabajadores. Se mueve fácilmente al capital, pero no a las personas.
Existen elementos no estrictamente económicos de la globalización que resultan favorables para el desarrollo humano. Se puede mencionar el aporte adicional que significa la universalización de ciertos objetivos de gran importancia para la población de todos los países, como es el caso de la vigencia de los derechos humanos, específicamente el carácter imprescriptible de los crímenes contra la humanidad, la existencia de las comisiones internacionales de derechos humanos en organismos internacionales y el funcionamiento del Tribunal Penal Internacional. Otro movimiento de la mayor trascendencia histórica que se ve beneficiado con la universalización, es el de la participación de la mujer en igualdad de condiciones en todos los aspectos de la vida social, política, económica y cultural. Es la mayor revolución exitosa en nuestra época.
Asimismo, deben mencionarse –entre otros– las campañas mundiales por los derechos de los niños, los movimientos ecologistas, la lucha contra todo tipo de discriminación, el tratamiento igualitario de lo relativo al género, la defensa de los pueblos originarios. El cambio climático es hasta ahora el lado más negativo y sus posibles efectos a futuro pueden llegar hasta un resultado apocalíptico.
Los aspectos mencionados en los párrafos precedentes son parte con más propiedad de la mundialización que de la globalización.
Entre los componentes que hay que tener en cuenta, muchos –tal como sucede con el informacionismo– no existieron antes de nuestra época o se encontraban todavía desenvolviéndose. Pensamos en el desarrollo de las ciencias experimentales. En la nanotecnología y la robótica. La exploración del universo más allá del planeta que habitamos. También en la aplicación a la medicina, de la investigación y de las experiencias clínicas con una velocidad en el tiempo, sin precedentes y la aceptación de que tenemos deberes con los seres humanos que vendrán. En lo social, en la posibilidad de la extensión mundial de la democracia con libertad, igualdad y participación fraterna real.
Así es como la revolución científica –expresión ya usada– fue precedida por un trabajo de muy larga data de personas excepcionales que forjaron los elementos de los cuales se derivarían las ciencias modernas. Una mirada al desarrollo de la medicina, por ejemplo, aun antes de la irrupción del informacionismo, permite reconocer que la nueva Era en que vivimos no es unilateral ni mucho menos. Por el contrario, concurren a conformarla varios procesos de enorme trascendencia.
28 CEPAL–Naciones Unidas. (2000). Equidad, desarrollo y ciudadanía. Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe. P.13.
29 Citado por Joaquín Estefanía en La nueva economía. La globalización. 2001. Barcelona: Editorial Debate. Pp. 48-49.
30 García Roca, X. (s.f.) Citado por Xavier Alegre en ¿Mundialización o conquista? P. 16.
31 Alegre, Xavier. Op. cit. Pp. 18-20.
32 Comín i Olivares, Antón. En op. cit. P. 111.
CAPÍTULO V ANTIGUOS Y NUEVOS PROBLEMAS
Cierto, se estima que lamentablemente la nueva Era presenta también marcas negativas como la renuencia de los Estados y del gran capital a enfrentar debidamente el deterioro del medioambiente como base para la vida presente y futura en la Tierra, la persistencia de la desigualdad, la intolerancia, la incompleta igualdad de la mujer en muchos países, la discriminación sobre las personas diferentes. Mencionemos en un extremo, los arsenales de armas nucleares que harían factible que nuevas guerras terminen con la humanidad en una aterradora destrucción y vuelta al pasado. El mundo ha progresado en las últimas épocas y en el inicio de la nueva Era, pero continúan existiendo problemas gravísimos en este tiempo actual de transición. Las guerras no han desaparecido, han mutado.
“La pobreza y la desigualdad están inquietantemente extendidas. Uno de cada cinco habitantes del planeta vive, todavía hoy, en la pobreza absoluta. Incluso en varios países ricos como Estados Unidos y Japón, una de cada seis personas vive en un estado de pobreza relativa. Aparte de la situación existente en un puñado de países europeos, la desigualdad de ingresos oscila entre lo grave y lo chocante”33.
“Demasiadas personas aceptan la pobreza y la desigualdad como resultados inevitables de diferencias naturales en cuanto a las capacidades de los individuos. Se nos aconseja convivir con esas realidades del mismo modo que lo hacemos con los terremotos y las erupciones volcánicas. Pero como hemos visto, la pobreza y la desigualdad están supeditadas a la intervención humana”34.
Volvemos sobre la visión de Manuel Castells en una larga cita a la que se atribuye especial importancia. Él expresó hacia 1999 lo siguiente: “Desde una perspectiva histórica más amplia, la sociedad representa un cambio cualitativo en la experiencia humana. Si aludimos a una ‘antigua tradición sociológica según la cual, en el nivel más fundamental, cabe entender la acción social como el modelo cambiante de las relaciones entre naturaleza y cultura, estamos en efecto en una nueva Era’”.
“El primer modelo de relación entre estos dos polos fundamentales de la existencia humana se caracterizó durante milenios por el dominio de la naturaleza sobre la cultura. Los códigos de la organización social expresaban casi directamente la lucha por la supervivencia bajo el rigor incontrolable de la naturaleza, como nos enseñó la antropología, remontando los códigos de la vida social hasta las raíces de nuestra entidad biológica”.
Según Castells “el segundo modelo de relación establecido en los orígenes de la Edad Moderna, asociado con la Revolución Industrial y el triunfo de la razón, contempló el dominio de la naturaleza por la cultura, formando a la sociedad mediante el progreso del trabajo, por el cual la humanidad encontró tanto su liberación de las fuerzas naturales como su sometimiento a sus propios abismos de opresión y explotación”.
“Estamos entrando en un nuevo estadio en el que la cultura hace referencia directa a la cultura, una vez dominada la naturaleza hasta el punto de que esta se ‘revive’ (“preserva”) de modo artificial como una forma cultural: de hecho, este es el significado del movimiento ecologista, reconstruir la naturaleza como una ‘forma cultural ideal’”.
Finaliza Castells: “Debido a la convergencia de la evolución histórica y el cambio tecnológico, “hemos entrado en un modelo puramente cultural de interacción y organización sociales. Por ello, la información es el ingrediente clave de nuestra organización social, y los flujos de mensajes e imágenes de unas redes a otras constituyen la fibra básica de nuestra estructura social. No quiere decir que la historia haya acabado en una feliz reconciliación de la humanidad consigo misma”. De hecho, es casi lo contrario: la historia está solo comenzando, si por ella entendemos el momento en que, tras milenios de batalla histórica con la naturaleza, primero para sobrevivir, luego para conquistarla, nuestra especie ha alcanzado el grado de conocimiento y organización social que nos permitirá vivir en un mundo predominantemente social. Es el comienzo de una nueva existencia y, en efecto de “una nueva era, la de la información marcada por la autonomía de la cultura frente a las bases materiales de nuestra existencia”. Pero no es necesariamente un momento de regocijo porque, solos al fin en nuestro mundo humano, habremos de mirarnos en el espejo de la realidad histórica. Y quizás no nos guste lo que veamos”35. Hasta aquí la cita de Manuel Castells.
33 Ha-Joon Chang. (2015). Economía para el 99 % de la población. Barcelona: Debate, Penguin Random House. P. 310.
34 Ha-Joon Chang. (2015). Economía para el 99 % de la población. Barcelona: Debate, Penguin Random House. Pp. 310-311.
35 Castells, M. (1999). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Volumen I: La Sociedad Red. México: Siglo XXI Editores. Pp. 513-514.
CAPÍTULO VI OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LA NUEVA ERA O NUEVA ÉPOCA
Examinaremos otros puntos de vista sobre la “Nueva Era”. Ya antes de su consolidación la socióloga holandesa Saskia Sassen36 había escrito en su libro Los espectros de la globalización37 una visión analítica que tiene particulares contribuciones. Sobre el espacio electrónico opina que “es fácilmente considerado como un evento puramente tecnológico y, en este sentido, como independiente y neutral. Pero esta es una lectura parcial. Argumentaré aquí que lo que es dejado afuera de esta lectura tecnológica es que el espacio electrónico es parte de dinámicas mayores que organizan la sociedad. Ya sea en la geografía de su infraestructura o en la estructura del mismo ciberespacio, el espacio electrónico está inscrito, y de alguna manera moldeado, por el poder, la concentración y la oposición, tanto como por la apertura y la descentralización”38.
Sigamos el raciocinio de Sassen. Dice ella: “necesitamos re-teorizar el espacio electrónico y separarlo analíticamente de las propiedades de Internet que han moldeado nuestro pensamiento sobre el espacio electrónico. Tendemos a pensar sobre este espacio como caracterizado por un poder distribuido, por la ausencia de jerarquías. Internet es probablemente el mejor conocido y más célebre de los espacios electrónicos”39.
Agrega que, sin embargo, las redes están haciendo posibles otras formas de poder lo que ha permitido que los mercados financieros que operan mucho a través de redes electrónicas privadas utilicen las tres propiedades de las redes electrónicas: velocidad, simultaneidad e interconectividad, en un orden de magnitud no visto anteriormente. “La consecuencia ha sido que el mercado global de capital tiene ahora el poder de disciplinar a los gobiernos nacionales, como quedó en evidencia en la “crisis” mexicana de diciembre de 1994”40.
La progresión recién señalada persiste. Lo escrito por Castells que se citó anteriormente es de 1998. Ahora, hacia 2017, el poder de entes económicos privados, inmensamente fortalecido por el desarrollo informático, predomina sobre los gobiernos de países de economías pequeñas y medianas. En las grandes potencias económicas, es decir en los “soberanos” grandes Estados, las decisiones fundamentales quedan, en buena medida, más allá del alcance y del poder de los gobiernos en cuestiones tan fundamentales como las materias relacionadas directamente con el crecimiento y el reparto del mismo. Es decir, en muchas partes, la democracia y la soberanía popular tienen una existencia parcial o han desaparecido.
La informatización trae muchas ventajas a las personas y en alguna medida es parte del progreso constante de la especie humana. Lastimosamente tiene o encubre problemas de fondo. Es difícil o más bien imposible prever cuál será su desarrollo en los siglos del futuro. Cambiarán bases tecnológicas, las proyecciones de lo general a lo particular y se avendrá con una era que alcance plenamente el desarrollo de la robótica. Cambios, innovaciones, más cambios. Pero hay una cosa que no cambiará mientras exista la especie humana en el universo: es su necesidad absoluta de libertad y justicia. En nuestro tiempo eso se llama democracia.
36 Saskia Sassen, socióloga, holandesa. Sus estudios universitarios en filosofía y ciencias políticas los inició en la Universidad de Buenos Aires, donde vivía con sus padres y posteriormente en la Universidad de Columbia en Nueva York. Profesora de la Universidad de Chicago y Profesora invitada de la London School of Economics and Political Science. Autora de innumerables artículos y libros, entre otros Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global. (2015). Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2011) por su contribución a la comprensión del fenómeno de la globalización y la sociología urbana.
37 Sassen, S. (2004). Los espectros de la globalización. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.
38 Sassen, en Los espectros de la globalización. P. 201.
39 Sassen, S. Op. cit.
40 Op. cit. P.202.
The free sample has ended.