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JUAN C. GRUTTULINI
Cuatro héroes para salvar el mundo

Gruttulini, Juan C.
Cuatro héroes para salvar el mundo / Juan C. Gruttulini. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-1837-8
1. Narrativa. I. Título.
CDD A863
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Diseño de portada: Justo Echeverría
Diseño de maquetado: Maximiliano Nuttini
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
Este libro se lo dedico a mi querida esposa María Angélica Castro, la persona que me apoya en todos los proyectos que emprendo y es la que me alentó para realizar esta aventura.
También se lo dedico a mis cuatro nietos,
que son la continuidad de mi vida.
Prólogo

Dios creó el mundo y se lo dio al hombre para que lo disfrute y lo cuide.
Pero al evolucionar el hombre, por su ambición lo está destruyendo.
CAPÍTULO - 1 -

Desde una galaxia muy lejana llamada Dominitrox, cuatro jóvenes fueron enviados a través del espacio intergaláctico en forma teletransportada, con la enorme misión de salvar la tierra.
Estos jóvenes guerreros espaciales, fueron elegidos principalmente por las cualidades que cada uno de ellos desarrollaba.
El mayor de ellos es Maxi, él se destaca por su inteligencia y capacidad de planeamiento.
El segundo es Sebastián, él tiene la virtud de la comunicación y la distribución de datos.
El tercero en edad es Leandro, dotado de una capacidad manual increíble, para armar y desarmar todo tipo de artefactos.
Y por último Agustín, él representa la fuerza incontrolable, capaz de destruir lo indestructible.
Por separados son combativos, pero cuando los cuatro se juntan son invencibles y tienen la cualidad de disponer de ciertos poderes.
Sus trajes espaciales, están operativamente diseñados para tomar la forma de la vestimenta que se use en el lugar y tiempo donde lleguen, de acuerdo a la misión que le hayan asignado sus superiores.

El siniestro Malox, un ser maligno y dominador, es el jefe supremo de los terribles Dracules, unos seres macabros y sin sentimientos,
capaces de matar sin ninguna contemplación; Malox tenía su cuartel general en un castillo inexpugnable, desde donde dirigía sus fuerzas y dominaba el planeta.

Cuando los cuatro llegaron a la tierra fueron recibidos por un viejo sabio, un anciano de ochenta años, con el cabello y la barba muy larga y blanca, a pesar de su edad, caminaba erguido y en forma elegante, él estaba a cargo del monasterio.
Yancar, que era el nombre del viejo abad, comenzó a explicarles la necesidad urgente de evitar que Malox se adueñe del mundo. — Él es un personaje siniestro, que con su magia negra y conjuros satánicos, logro, junto con su enorme ejercito de bestias salvajes, que le son fieles hasta la muerte, exigirle a los presidentes de todos los países, mediante extorciones y terribles amenazas, que lo proclamen como el rey absoluto del planeta y lo veneren como tal, bajo la amenaza de lanzar un gas en todos los continentes, el cual anula la mentes de las personas y podría producir un caos en toda la humanidad, además de amenazarlos con tomar represarías contra sus seres queridos, si no asedian a sus deseos... Por lo cual, los mandatarios se encuentran en la encrucijada de decidir, si se rinden a los deseos de este siniestro personaje o buscar la forma entre todos de luchar contra el peligro que representa y atenerse a las consecuencias, sean las que sean... Y lo peor, es que con sus experimentos está poniendo en riesgo a todo el planeta.
—Maxi asombrado pregunta. — ¿Pero tan malvado puede ser?
—Y eso no es lo peor... Además, para evitar que lo ataquen o traten de matarlo, ya puso armas químicas en distintas partes del mundo, con la amenaza de hacerlas estallar, si se viera amenazado de alguna manera. — Explica el maestro.
— Sebastián rascándose la cabeza dice. – Disculpe la pregunta Sr. ¿ Pero tienen algún plan ya definido, de cómo poder combatir a esa persona tan siniestra?
¡Hijos míos! Les pido que me llamen por mi nombre, que es Yancar o maestro Yanca como Uds. Prefieran, ya que vamos a luchar juntos contra el mal, quiero que nos una la amistad y la camaradería que es la mejor manera de convivir... Sinceramente y aunque me da vergüenza confesarlo, no tenemos ni la más remota idea de cómo atacar a Malox y poder anular sus planes.
— ¡Entonces no perdamos más tiempo! — Grita Agustín entusiasmado. — Estos problemas, cuanto más rápido lo resolvamos, mejor para todos... Donde tiene la fortaleza este loco de Malox.
¡Sí! ¿Cómo podemos llegar al castillo de ese criminal?— Pregunta Maxi—.
Yanca, fue hasta un armario y busco un rato entre un montón de antiguos papeles y con cara de triunfo volvió con un viejo plano, con sumo cuidado lo desplegó sobre una inmensa mesa de roble y comenzó a explicar dónde estaba ubicada la fortaleza... —El edificio está ubicado sobre una montaña y protegido por la misma naturaleza, la parte de atrás da hacia un acantilado que cae a pico hacia el mar... Por los costados es imposible intentarlo, porque son bosques pantanosos, con diferentes alimañas ponzoñosas rondando la zona, por lo que solamente queda el frente... Que aparentemente, también es imposible de evadir; El camino para llegar allí, está protegido desde la torre más alta del castillo, con armas de rayo láser de gran alcance; De fallar este sistema, como si eso fuera poco, el edificio está rodeado por un gran foso lleno de agua y cantidades de pirañas nadando en el mismo y como último obstáculo, está el puente levadizo por el que se ingresa al castillo y que siempre esta levantado, impidiendo la entrada al mismo.
— ¿ Y porque no le tiramos con un misil y terminamos con el problema? Pregunta Sebastián.
Ya probaron con distintas armas, pero no se logró nada positivo, porque todo el castillo está protegido por un campo antinuclear o campana antinuclear, que anula todo tipo de ataque. – Explica Yancar.
¿Puedo hacer una pregunta? —Dice Agustín, mirando al maestro con la curiosidad pintada en la cara. — ¿Se puede saber como es este personaje con el que tenemos que pelear y del cual no sabemos nada, ni como viste, ni que pensamientos lo llevan a hacer lo que hace... O que locura lo domina para ser tan malvado ?.
Yanca mira a los chicos, mientras acaricia suavemente la cabeza de Agustín y quedando un momento meditativo, comenzó a decir — Como explicarles quien es esta persona. – El maestro puso una mano detrás de su cintura, mientras con la otra mano comenzó acariciarse la barba, dio unos pasos yendo y viniendo en un recorrido corto, meditando lo que iba a decir, de pronto se detuvo frente a los chicos y con voz profunda comenzó a explicar. — Malox es un hombre de unos cuarenta a cincuenta años, alto, como de un metro noventa, de contextura delgada, pero fuerte, de cabellos negros y bigotes finos y caídas las puntas sobre las comisuras de los labios, usa una pequeña barba en forma de triángulo sobre el mentón y unos ojos oscuros y profundos, que parece hipnotizar a la persona que lo mira... Según tengo entendido por lo que escuche alguna vez, este hombre fue un científico especializado en armas químicas y nucleares... Nadie sabe a ciencia cierta, porque un día enloqueció de tal manera que decidió por su propia voluntad, enclaustrase en ese antiguo castillo, al que en parte lo convirtió en uno de los laboratorio más avanzado en tecnología, donde desarrolla todos sus experimentos, de la misma forma instalo la tecnología de última generación para proteger el lugar, convirtiéndolo en una fortaleza, instalándole como anteriormente les explique, la campana antinuclear y el cañón láser contra cualquier ataque, tanto aéreo como terrestre... —Yancar hizo una pausa, tomo un poco de agua de un vaso que estaba sobre la mesa y prosiguió con el relato. — Y como contrapartida a la modernidad con la que equipo a esa parte del castillo, Malox comenzó a venerar a la diosa Cali, la diosa de la muerte, a rendirle sacrificios al culto satánico y a practicar la magia negra... Quizás mimetizado por el viejo castillo, comenzó a vestirse con túnicas y capas, preferentemente de color rojo, largas hasta casi tocar el suelo, al estilo de los reyes de la época medieval;Al mismo tiempo creo una secta, con gente de la más baja estirpe, capaces de matar por el solo placer de matar, que lo siguen y lo idolatran, hasta dar la vida por él... A este extraño ejército, siguiendo con su locura, lo vistió y los armo como vestían y luchaban los antiguos gladiadores, con taparrabos, correajes cruzados al pecho, sandalias de cuero y para defenderse, lanzas y espadas... Estas bestias están sumamente entrenadas, tanto para defender el castillo, como para cualquier eventualidad que a Malox se le ocurra.
—Quiere decir que no tenemos tiempo que perder, hay que atacar cuanto antes, para evitar daños mayores. –Comenta Leandro.
—¡Tienes razón hijo mío ¡, Pero hasta ahora no encontraron la forma de poder llegar hasta donde esta Malox. –Explica Yancar.
Maxi estudia con detenimiento el mapa y luego de un instante, pregunta. —¿ No hay planos originales, de cuando comenzaron la construcción del castillo?
El viejo monje se quedó meditando un instante y luego se dirigió hacia un rincón del recinto, donde estaba un antiguo baúl, le retiro el candado y comenzó a revisar el contenido, hasta que con una sonrisa en los arrugados labios, dijo con emoción. — ¡Aquí está, este es el plano original!.
Luego de estudiarlo con bastante detenimiento, Maxi lanzo un grito de alegría, mientras dice. — ¡Ya está ¡... Aquí es el lugar oculto, por donde se puede ingresar al castillo.
Yanca observa el plano y sorprendido mira a los chicos, mientras responde. — ¡Pero eso es imposible... Es una cueva que está en los acantilados, a siete metros de profundidad en el mar... Es sumamente peligroso.
Sebastián con determinación dice. — ¡No hay nada imposible ¡. —Mira a sus compañeros y estirando el puño derecho hacia adelante, grita. – ¡Lo vamos a lograr!
Los demás imitando el gesto, apoyan sus puños al de Sebastián y también gritan. — ¡Todos juntos lo vamos a lograr!
Yanca sorprendido por el entusiasmo de los chicos, se dejó llevar por la emoción del momento; Pero de pronto reaccionando les dice. – Me parece todo muy bien lo que están diciendo, pero creo que vestidos con esos trajes espaciales, no podrán pasar muy desapercibidos.
Los chicos se miraron entre ellos y se dieron cuenta que Yancar tenía razón.
Maxi, mira al maestro y le dice. – Es verdad, con el entusiasmo nos olvidamos de cambiar nuestra apariencia. – Mira a sus compañeros de aventura y les indica. —¡Bueno muchachos, llego el momento del cambio! — Y diciendo esta palabras, levanto la mano sobre su cabeza y estirando el dedo índice, comenzó a hacerlo girar rápidamente y como por arte de magia, unos aros luminosos y multicolores comenzaron a rodear su cabeza y luego todo el cuerpo, hasta llegar al piso; De pronto los aros luminosos desaparecieron como por arte de magia y Maxi estaba vestido con una camisa a cuadros, pantalón de jeans y zapatillas deportivas.
Los demás chicos hicieron exactamente lo mismo, con la diferencia de quedar con camisas de distintos colores.
Yancar, que no salía de su asombro, les dijo. – La verdad que a mi edad creí que había visto todo, pero me doy cuenta que me equivoque... Si no supiera de donde vienen ustedes, diría que lo que hicieron es brujería.
Agustín, mira a Yancar y le pregunta en forma curiosa. — Ud. Maestro, ¿Cree en brujas?
Yancar lo observa, mientras piensa la respuesta y le contesta muy tranquilo. – Mira hijo mío, yo no creo en brujas, pero como dice el viejo proverbio, ¡Que las hay, las hay!... La brujería, la hechicería, el vudú, como otras tantas armas que usa el Diablo, para atrapar almas puras, pero débiles de fe, existen; Por eso, desde el nacimiento de la Santa Iglesia, se organizó la forma de combatir el mal, fue entonces que la misma cúpula de la iglesia comenzó a formar dentro de su seno, hermanos que fueran fuertes de fe y de coraje, para enseñarles el exorcismo, que es el arma más fuerte que tiene la iglesia para destruir el mal... Si no fuera así, ¿ Con qué motivo la iglesia iba a crear y aplicar el exorcismo ?... Desde todos los tiempos siempre existió el bien y el mal, pero gracias al Señor, siempre, por sobre todas las cosas, triunfa el bien.
Pensándolo bien, tiene razón maestro ¿Para qué iban a crear el exorcismo, si no fuera necesario. — Le dijo Agustín.
— ¡Bien, comenzaremos ya mismo con los preparativos, para ir en busca de Malox. –Dijo Maxi con determinación—.
— Es preferible hijos míos, que por esta noche nos dediquemos a planear los detalles, luego si a Uds. Les parece bien, cenamos y luego descansan, mañana si Dios lo dispone, podrán realizar sus planes... Yo dentro de lo que les pueda ayudar, estaré con Uds. – Y diciendo estas palabras, Yancar los invito a que lo sigan al comedor del monasterio.
Luego de cenar, tuvieron una larga charla, donde Yancar, entre otros temas, también quiso saber cómo era la forma de vida en el planeta Dominitrox; Los chicos le dieron una breve explicación, pero aclarándole que no podían explayarse mucho en el tema, por una cuestión de seguridad; Después se retiraron a la habitación que Yancar les había Indicado para descansar.
CAPÍTULO - 2 -

A la madrugada salieron del monasterio y siguiendo las indicaciones que les había dado Yancar. Tomaron un sendero, que luego de una hora de andar por él, desembocaron en un monte de cipreses y atravesándolo como les había dicho el maestro, se encontraron sobre una plataforma rocosa, que sobresalía como una cornisa sobre el mar, la altura que separaba la roca del agua, sería de unos cinco metros aproximados.
— ¿Y ahora, que hacemos? Pregunta Leandro.
— ¿Cómo qué hacemos? — Responde Sebastián. — Tenemos que bajar y listo.
— Ya sé que tenemos que bajar ¿Pero por dónde ?, Si no hay ningún camino que nos conduzca hacia el mar. – Responde Leandro, curioso por saber, por dónde iban a descender.
¡No hay que descender por ningún lado, desde esta altura tenemos que arrojarnos al mar!... No hay otra alternativa... ¿ Alguna duda de parte de ustedes?
Los cuatro se miraron para confirmar la pregunta de Maxi y a la par respondieron. – ¡No hay ninguna duda, hagámoslo!
Todavía no había aclarado, cuando se tiraron al mar, que en ese momento estaba bastante agitado y lentamente se fueron acercando al acantilado, cuando estuvieron en el punto, donde supuestamente se podía encontrar la boca de la cueva subterránea, se hicieron señas con el pulgar hacia arriba y con determinación se sumergieron, nadaron en las profundidades hasta que ubicaron la entrada de la cueva, se introdujeron en la misma y siguieron nadando por el canal completamente inundado y oscuro, habían recorrido un gran trecho sin encontrar nada; Cuando ya estaban por regresar, desilusionados por no encontrar la entrada al castillo, una claridad diminuta en el agua les renovó las esperanzas de encontrarla, nadaron hacia ese lugar y a medida que avanzaban la claridad se convertía en un círculo más grande, indicándoles que allí estaba la entrada secreta al castillo.
Salieron del agua y se encontraron en una gran caverna. – Sebastián, mirando hacia todos lados pregunta. — ¿Dónde estamos?
— Según el plano que nos mostró el maestro Yancar, estamos en la caverna que se encuentra por debajo de los cimientos del castillo... Ahora lo que tenemos que descubrir, es donde está el camino que nos lleve hacia el interior del edificio. —Explica Maxi.
Con la pequeña claridad del lugar, los cuatro fueron tanteando las paredes, en busca de una abertura que les permita seguir el camino. La caverna estaba llena de rocas esparcidas por todos lados y eso les dificultaba el trabajo.
De pronto Sebastián grito de alegría. — ¡Amigos!, Aquí encontré la entrada.
Todos corrieron hacia el lugar, con la sonrisa pintada en la cara, pero al llegar se desilusionaron y se quedaron parados mirándose unos a otros. Porque el único acceso para salir de allí, estaba cerrado por una enorme piedra redonda y chata, como una rueda maciza, que impedía el paso.
¿Y ahora qué hacemos? – Pregunta Sebastián.
Maxi se acerca a la roca y mirándola, como calculando el peso, dice. – No nos queda otra cosa que hacer, que intentar moverla.
Sebastián y Leandro se pusieron a la par de Maxi y entre los tres tomaron la roca desde distintos puntos y poniendo todas sus fuerzas trataron de hacerla rodar, pero por más que se esforzaron, no consiguieron moverla ni un centímetro
Otros hubieran desistido de seguir adelante, pero Agustín acercándose a sus compañeros les dice. — Si Uds. Me permiten, voy a intenta abrir el camino.
Los tres se hicieron a un costado y Agustín tomando aire para darse fuerza, tomo la roca con ambas manos y trato de moverla pero sin resultado, la soltó, tomo aire nuevamente, bajo la atenta mirada de sus compañeros y volvió a intentarlo, pero nuevamente fallo.
Sebastián viendo el esfuerzo que estaba haciendo Agustín le dice. – Ya está, es demasiada pesada para moverla... Tenemos que buscar otra forma de ingresar al castillo.
Agustín sin préstale atención, se escupió las manos y se las froto para tener más agarre y otra vez tomo la gran roca y afirmándose con todas sus fuerzas comenzó hacer presión, poniendo al máximo su cuerpo y su alma. Y como compensación a tanta voluntad, la roca cedió y comenzó a desplazarse hacia un costado de la pared, dejando el paso libre; Viendo que su esfuerzo dio el resultado esperado, comenzó a saltar y dar gritos de alegría. — ¡Hurra, hurra! ¡Lo logre, lo logre!
Los demás se acercaron para abrazarlo y felicitarlo; Pero Maxi, que era como siempre el más pensante, les sugirió. — ¿Qué les parece si ahora que tenemos el camino abierto, seguimos hacia el castillo?
Todos consintieron con lo que proponía y se introdujeron en el túnel, a partir de allí, comenzaron a recorrer un camino angosto y oscuro como la noche, iban tanteando las ásperas paredes, en ese extraño laberinto que los llevaba de un lado a otro, pero siempre en subida.
Luego de caminar varios e interminables minutos, sin saber exactamente donde estaban, llegaron a un lugar más amplio, pero con un olor raro a humedad, que invadía todo el recinto, comenzaron a tantear las paredes, para reconocer el lugar.
Sebastián fue el primero en romper el silencio. – En esta pared, encontré estantes y por lo que toco, hay varios cajones... Este está abierto, veré que contiene. — Introduce la mano y tantea en el interior, de pronto grita lleno de alegría. – No lo van a creer, es una bola de bowling.
—¡No puede ser! Estas mintiendo. — Grita Maxi. – ¡Mira que justo en este lugar, vas a encontrar una bola de bowling!
—¡Te lo juro ¡– Responde Sebastián. – Si hasta tengo los dedos metidos en los agujeros de la bola.
—¡Esperen, no discutan más! — Grita Leandro. — Me acorde, que en mi cartuchera traía una pequeña linterna. – La toma y enfoca hacia donde estaba Sebastián.
Cuando el tenue haz de luz, ilumina la mano y lo que esta sostenía, los cuatro a la vez, gritan espantados por la sorpresa. — ¡Es una calavera!
Sebastián temblando la arroja al aire, mientras se abraza con Agustín, que también temblaba del susto. Maxi le saca la linterna a Leandro y comienza a enfocar hacia todos lados, sin poder creer lo que sus ojos estaban viendo; Todas las paredes tenían seis filas de estantes y todos ellos llenos de sarcófagos, algunos bien conservados y otros semi destruidos por el tiempo y la humedad del ambiente y de donde sobresalían esqueletos vestidos con restos de uniformes de la época de los cruzados.
¿Qué lugar es este? – Pregunta Sebastián.
Es una cámara mortuoria. – Responde Maxi. –Aquí es donde sepultaban a todas las personas importantes de este castillo... Pero por lo que se ve, esta quedo abandonada desde hace siglos.
— ¡Salgamos rápido de aquí ¡– Pidió Agustín.

Malox, el brujo negro, estaba frente altar mayor, haciendo un conjuro dedicado a los dioses del infierno; Un grupo de Dracules estaban arrodillados alrededor de él; Malox levanto el copón sobre su cabeza y comenzó el ritual, todos los allí presentes se pusieron de pie en absoluto silencio observando la ceremonia. De pronto las manos de Malox comenzaron a temblar y su rostro se transformó, mientras grita a sus súbditos. – ¡Hay invasores en las catatumbas!... ¡Vayan y maten a todos, sin piedad!

Los cuatro siguieron caminando por el estrecho corredor, iluminándose con la pequeña linterna, hasta que llegaron a una caverna más amplia, con grandes rocas esparcidas por todos lados y estalactitas colgando del techo de la misma. El lugar estaba iluminado por grandes antorchas, que colgaban en distintos lugares de las paredes.
— Por fin un lugar tranquilo e iluminado. – Dice Leandro.
—¡Si! Ya estaba cansado de andar en la oscuridad y golpearme en todas las paredes. — Responde Sebastián.
Maxi se sienta sobre una piedra y comenta. – Aprovechemos este lugar tranquilo para descansar un rato y reponer energía, luego seguimos.
Agustín se estaba por sentar en otra roca, cuando mira al fondo de la caverna y ve movimientos raros entre las penumbras del lugar, observa con atención y se da cuenta que algo extraño pasa, por lo que alarmado, susurra. — ¡Muchachos, me parece que no vamos a poder descansar mucho tiempo.
Los Dracules, mitad hombres y mitad bestias, se lanzaron sobre ellos, entre aullidos y gritos de guerra, llevando en sus manos lanzas y garrotes, dispuestos a todo. Los chicos viendo el peligro que se les venía encima, se pusieron los cuatro, espalda con espalda, cubriendo todos los ángulos del recinto, dispuestos a rechazar el ataque.
Y comenzó el combate cuerpo a cuerpo, los jóvenes haciendo gala de sus artes marciales, repartían patadas y todo tipo de tomas con los brazos, lanzando a sus rivales hacia todos lados.
A medida que iban cayendo los Dracules, otros ocupaban sus lugares, haciendo que sea una lucha continua, en donde los chicos, por el gran esfuerzo que estaban realizando, comenzaban a sentir el agotamiento.
— ¡No cedan terreno! — Grita Maxi —¡Un poco más y les ganamos!
Redoblando el esfuerzo, los cuatro comenzaron a golpear y dar más patadas voladoras, ayudándose unos a otros y obligando a sus rivales a retroceder.
—¡Ya los tenemos! — Grita Leandro — ¡Acabémoslo ¡
Cuando ya se sentían vencedores, unos cincuenta Dracules salieron de unas cuevas y se unieron al combate.
—¡Ahora sí, que estamos perdidos! — Grita Agustín, mientras tiraba a uno de sus rivales.
—¡Como me gustaría que estuvieran los caballeros de este castillo, para que nos ayudaran. — Comenta Sebastián, mientras les hacía golpear las cabezas a dos rivales y los desmayaba.
Los Dracules fueron cerrando el círculo alrededor de los chicos, dispuestos a dar el golpe final; Los jóvenes se preparaban para defender sus vidas a toda costa.
Y comenzó una lucha desigual, donde la brutalidad de los salvajes, se iba imponiendo a los valientes jóvenes, que viéndose superados comenzaron a retroceder, temiendo lo peor.
Fue en ese momento, que se escucharon fuertes ruidos provenientes del pasillo por donde habían ingresado los jóvenes; Instintivamente todos miraron hacia ese lado y lo que vieron los paralizo del asombro. .
Un grupo de caballeros, con sus esqueléticos cuerpos vestidos con ropas dañadas por el tiempo, armaduras y escudos oxidados, pero empuñando brillantes espadas, levantadas y listas para la batalla, ingresaron al recinto a paso firme.
Los Dracules inmediatamente reaccionaron y se dividieron en dos grupos, unos siguieron peleando con los chicos y los demás se lanzaron contra los caballeros; Estos al verlos venir, se prepararon y comenzó un combate cuerpo a cuerpo, de una violencia terrible.
Los Dracules golpeaban sin piedad, con sus lanzas y garrotes, pero los caballeros fueron demostrando a través de los minutos de lucha, que ellos estaban bien entrenados para la batalla y mientras peleaban algo sorprendente y milagroso iba ocurriendo, sus caras y sus cuerpos se iban encarnando, dándoles otra vez la presencia de juventud y a través de esa renovada fuerza, comenzaron hacer estragos en las filas de los salvajes, hasta no dejar ninguno en pie.
Mientras tanto, los cuatro valientes viendo la ayuda inesperada que les había llegado, atacaron con todas sus fuerzas e hicieron despliegue de sus artes marciales, derribando a todos los que se atrevían acercarse a ellos.
Los caballeros, una vez que vencieron al grupo que los había atacado, se unieron a los chicos y entre todos terminaron con los salvajes que quedaban.
Cuando volvió la tranquilidad al lugar, Maxi se dirigió al líder de los guerreros. — ¡Gracias por la ayuda que nos brindaron!... Sin ustedes, no hubiéramos logrado vencer, a toda esta cantidad de salvajes que nos atacaron, ¿Pero quienes son ustedes y como aparecieron tan oportunamente ?
El líder se levanto el yelmo y con una sonrisa responde muy cortésmente. – ¡Ustedes nos convocaron cuando pidieron la ayuda!... Permítanme que me presente, soy Sir Wilson y junto a ellos, somos los caballeros de la mesa redonda, defensores del rey y del castillo... Y les quiero decir, que ustedes también son unos valientes y lo demostraron en esta pelea.
Maxi desorientado le responde. – Disculpe mi atrevimiento... Pero la verdad, no sé cómo hacer la pregunta para no ofenderlo.
Pregunte lo que guste, joven guerrero, entre los compañeros de lucha, no tienen que quedar dudas. – Responde Sr. Wilson.
Sebastián, que era más frontal para entablar una conversación, hace la pregunta tan comprometida. – Disculpe Sr. Sir ¿ Pero nos puede explicar, como puede ser que hace unos minutos atrás, ustedes estaban en los sarcófagos bien muertitos y ahora pelearon como leones y están con un aspecto tan saludable, como si el tiempo no les hubiera pasado ?
Sir Wilson los mira y les dice. – Queridos amigos, esa es una larga y triste historia.
Sebastián, apurado le ruega. – Le pido por favor, que nos diga que sucedió... No nos podemos quedar con esta intriga.
Agustín apoyando el pedido, le dice. — ¡Sí!, Sr. Wilson! Explíquenos como fueron los hechos... Total, después de esta pelea, no creo que venga nadie más y mientras usted nos relata la historia, todos aprovechamos a descansar y reponer fuerzas.
Sir Wilson sonríe y les contesta. – Queridos amigos, me convencieron, les voy a relatar los acontecimientos, tal y como fueron. —Medita unos instantes buscando como comenzar la narración; Pero primero se sentó sobre una roca para estar más cómodo, los chicos siguiendo su ejemplo, hicieron lo mismo y comenzó su relato. – Hace muchos, pero muchos años atrás... Pero no recuerdo con exactitud cuántos años pasaron, vivíamos en un país, gobernado por un rey muy sabio y generoso con su pueblo; Cada uno de nosotros. – Señalando a los presentes. –Pertenecía a la nobleza; Yo tenía mi castillo en el que vivía junto a mi mujer y mis hijos y en los alrededores vivían la gente que trabajaban los campos, pero que estaban bajo mis dominios... En iguales condiciones estaban los demás caballeros, pero todos dependíamos del rey y a él nos debíamos; Durante muchos años vivimos felices, pero desgraciadamente esa felicidad, un día llego a su fin... Un gran ejercito de barbaros infieles estaban arrasando a los países vecinos, llevando la muerte y la destrucción con ellos.
El rey, que era un valiente guerrero, demostrado en muchos combates anteriores, llamo a todos sus caballeros para organizar la defensa del país y salir al ataque del enemigo; Con un gran ejercito bien entrenado, se puso a la cabeza del mismo, para iniciar el viaje hacia una lucha, de la cual no sabía si iba a volver... —Sir Wilson hizo una pausa en el relato y sus ojos brillaron, como si las imágenes de lo que estaba relatando las estuviera viviendo nuevamente; Y continuo explicando. – El rey, que como dije anteriormente era muy sabio, nos dejó a nosotros, los caballeros de la mesa redonda y a un pequeño ejército de cruzados para defender el lugar; Antes de partir me puso a cargo de todo y nos hizo jurar que defenderíamos al castillo y a su familia con nuestras vidas... Yo le respondí, que la única forma de que llegarían hasta su familia, seria sobre nuestros cadáveres; El rey sabiendo que lo que decíamos era la pura verdad, subió a su hermoso caballo blanco, miro a su ejército listo para emprender el viaje, mientras los emblemas de la Santa Iglesia y los estandarte de su escudo de armas flameaban en las primeras filas y sin decir nada más, dio la orden de partir y emprendió su largo viaje hacia lo impredecible.
Ya habían pasado tres semanas desde la partida del rey y todo transcurría en paz y armonía en el castillo e incluso habíamos aflojado un poco la tensión en la vigilancia y ese fue un terrible error de parte nuestra; Una noche, una horda de barbaros, comandados por una joven hechicera, de cabellos largos hasta la cintura, vestida como las amazonas y montando un brioso caballo negro, lograron introducirse en el castillo a fuerza de espadas, matando a los descuidados cruzados que custodiaban la entrada; Cuando reaccionamos, tuvimos una batalla feroz, donde caían heridos o muertos de ambos bandos... Cuando logre ubicar a la líder hechicera, me batí a duelo con ella, que era una formidable esgrimista, demostrando su gran maestría con la espada y a su vez, porque era la líder de esos infieles. Cuando con una estocada logre herirla de muerte y cayó al suelo, automáticamente, como si un rayo les hubiera caído encima a los barbaros, detuvieron la lucha y se rindieron... Pero fue en ese momento, que la hechicera al sentirse morir, con los últimos suspiro de vida nos maldijo.
—Ustedes. Me quitan la vida, pero yo los maldigo a una vida eterna, sus cuerpos y sus almas no descansaran nunca, así como me vencieron, siendo los custodios de este castillo, así serán los custodios eternamente, hasta que caiga la última piedra de este lugar, los maldigo a que sean los muertos vivos, hasta el fin de los días.
Y diciendo esta palabras, cerró los ojos y falleció, pero para sorpresa de todos los que estábamos allí, como por arte de magia, su cuerpo comenzó a envejecer rápidamente, hasta ser un esqueleto, luego convirtiéndose en polvo y desaparecer por el viento de la noche.
Cuando regreso el rey con su ejército, después de haber derrotado a los barbaros, se encontró con la triste noticia, de que nosotros habíamos muerto en forma repentina, sin saber nadie los motivos por el que fallecimos; La reina le relata, como luchamos para defenderla a ella y al castillo y el rey agradecido por nuestra valentía y lealtad, ordeno que nuestros cuerpos fueran depositados en la criptas, lugar destinado a los nobles del palacio... Y la maldición se cumplió, cada vez que el castillo está en riesgo o alguien solicita nuestra ayuda, salimos de nuestro sueño eterno a luchar... Pero por esos misterios de la vida o por la gracia del Sr. Cuando estamos luchando, nuestros cuerpos se vuelven a reencarnar, pero ese efecto dura hasta que termina la batalla o a veces un tiempo más y luego volvemos a ser lo que somos, unos cadáveres.
Sebastián que estaba al lado de Maxi, le dice al oído. – Mejor no les decimos en que siglo estamos.
Sir Wilson envaina su espada mientras dice. – Señores, fue un placer ayudarlos, ahora nos volvemos a nuestros recintos. – Dio media vuelta y se alejó unos pasos y otra vez se volvió hacia ellos. – Antes de irme quiero decirles, que cada vez que nos necesiten para defender una causa justa, no tienen más que convocarnos y allí estaremos junto a ustedes. – Y diciendo estas palabras se marchó junto con los demás caballeros, por el mismo sitio por el que habían ingresado, mientras sus cuerpos volvían a degradarse y convertirse nuevamente en cadáveres.
Leandro, con la mano levantada les grita. – ¡Chau huesitos! ¡Gracias por la ayuda!
CAPÍTULO - 3 -

Malox estaba en uno de los salones del castillo, frente a un gran tablero de control, que se comunicaba con una cabina de cristal, en cuyo interior había una silla con apoya brazos y la misma tenía correajes. En ese momento ingresan dos asistentes vestidos con delantales blancos, trayendo a la rastra a un jovencito de unos catorce años aproximadamente, seguidos por cuatro Dracules, el último de ellos al ingresar al lugar, cerro puerta del laboratorio y se quedaron parados a un costado del recinto.
Bajo la atenta mirada de Malox, los asistentes introdujeron al menor en la cabina, lo sentaron y lo ataron con el correaje, de las muñecas y de los tobillos, mientras el chico imploraba que no le hagan daño; Los asistentes salieron y cerraron la cabina herméticamente. Malox comenzó a manipular los controles y la cabina se fue llenando de un humo blanco, hasta no dejar ver nada de lo que pasaba en el interior. Luego de unos minutos Malox volvió a manejar los controles y el humo desapareció completamente, los asistentes abrieron la cabina y sacaron al chico que con pasos vacilante y la mirada perdida, los seguía sin pronunciar ninguna palabra.
Malox, mirando al joven que estaba como en una nebulosa, lanza una carcajada siniestra, mientras grita. — ¡Lo volví a lograr! ¡No solo le robe las ilusiones, sino también le robe la voluntad!, Ahora no solo domino el mundo, también domino las mentes... Solo me falta una cosa para lograr todos mis propósitos.
—¿Qué es lo que le falta? – Pregunta uno de los asistentes.
—¡Usted lo tiene todo, mi señor!— Le dice el otro asistente.
—¡No!— Grita Malox. —Para que mi triunfo sea perfecto, tengo que apoderarme del cáliz sagrado y con eso alcanzare la inmortalidad y seré el rey de reyes.
CAPÍTULO - 4 -

Dentro de los muros que circundaba el antiguo monasterio, la vida transcurría en paz y armonía; Unos monjes trabajaban en las quintas, otros cuidaban los jardines o limpiaban las hojas de los árboles, caídas en los parques y caminos.
En el segundo piso del edificio principal, se encontraba reunido el viejo Yancar con otros monjes, charlando de diferentes temas. De pronto se levanta de la silla, tocándose la parte derecha de la cabeza con un gesto de dolor en el rostro, sin decir nada se dirige a la ventana y se pone a mirar el exterior, observa cómo trabajan los jóvenes monjes y se queda un instante meditando.
Uno de los monjes se acerca y le pregunta. — ¿ Tiene algún problema, hermano Abad ?... ¿ No se siente bien ?
—¡No! No es mi salud el problema. —Contesta Yancar, volviendo hacia donde estaban los demás. — Hermanos, el señor me hizo ver unas imágenes en mi mente, verdaderamente terribles, algo siniestro sobrevuela el monasterio y amenaza a nuestra comunidad.
—¿Pero de que se trata esa gran amenaza? – Preguntan todos los presentes. –
—No lo sé con exactitud, pero el Sr. Me previno para que estemos preparados... No sé contra quien o contra que tendremos que enfrentarnos... Pero hermanos, desde hoy tendremos que estar con los ojos y las mentes muy atentos a lo que pueda acontecer y defendernos de acuerdo a las circunstancias.
CAPÍTULO - 5 -

Los cuatro ingresaron a un pasillo interno del castillo, a través de una puerta secreta, oculta detrás de la escultura de un gran guerrero; El pasillo estaba adornado con armaduras colocadas en pedestales y apoyadas en sus propias espadas. A medida que avanzaban por el mismo, comenzaron a escuchar como un susurro de voces a lo lejos, siguieron caminando con precaución, mientras vigilaban hacia todos lados.
De pronto, cuando menos lo esperaban, cuatro Ninjas vestidos de negro y armados con lunchacos, les cortaron el camino.
—¿Y estos de donde aparecieron? — Pregunta Agustín.
—¡No sé! —Grita Maxi. — ¡Pero ataquemos primero. — Y se lanza a la lucha, seguido por los otros tres, que imitándolo comenzaron a dar patadas y golpes.
Leandro con una toma, le saca el lunchaco a uno de los ninjas y le aplica con el mismo, un golpe en los testículos, haciéndolo caer desmayado por el dolor, mientras grita. – ¡Bola dos, palo afuera!
En pocos minutos quedaron los ninjas tirados por el suelo desmayados, mientras los cuatro siguieron su camino, hacia el lugar desde donde provenían las voces; Cuando llegaron se quedaron sorprendidos por lo que veían; Era una celda, con el frente cerrada por un enorme cristal irrompible y donde a través de él, se podía observar a unos veinte chicos de distintas edades, caminando como zombis, con los ojos perdidos y los brazos colgando a los lados del cuerpo.
—¿Qué les pasa?. – Pregunta Sebastián.
—¡No tengo la más remota idea!. – Responde Maxi. – Pero seguro que no es nada bueno... Espero que podamos ayudarlos.
—Muchachos, las voces vienen del otro lado. – Les grita Agustín.
Los cuatro fueron hacia ese lugar y otra vez se sorprenden; Era otra celda con su correspondiente cristal, pero esta era enorme y en su interior habían más de cien chicos de distintas edades, que oscilaban desde los tres años, a los quince años de edad aproximadamente y que al verlos a ellos, se pusieron a llorar y gritar, pidiéndoles por favor que los saquen de allí.
Leandro se pone a observar todo el contorno del cristal, buscando como poder abrirlo o desarmarlo, pero no encontró la forma. – Debe haber algún control electrónico, que al accionarlo, abre esta estructura... Pero no está por aquí.
—¿Y ahora qué hacemos? – Pregunta Agustín.
—Sigamos avanzando, quizás con un poco de suerte, encontramos el tablero y liberamos a todos los chicos. – Comenta Sebastián, mientras comienza a caminar.
Los demás lo siguen, sin dejar de mirar a los pequeños cautivos; Cuando habían recorrido un trecho, encuentran una puerta cerrada, pero con la llave colocada en la cerradura.
—Qué raro que la llave este puesta del lado de afuera de la habitación. —Observa Leandro.
—Depende... Si adentro de la habitación, hay algo o alguien al que vos no quieres dejar salir, está bien que la llave este del lado de afuera. – Responde Sebastián.
—¡Buen punto! ¿Pero qué les parece, si en vez de dialogar, entramos y averiguamos que hay dentro de esta habitación? En una de esas casualidades encontramos el tablero de comando para abrir las celdas. –Dice Agustín.
Abrieron la puerta y con sumo cuidado se introdujeron en la habitación; Pero otra sorpresa les esperaba en la misma, que los dejo paralizados. En el centro del recinto había un lecho de piedra y sobre el mismo se encontraba acostada boca arriba y con los ojos cerrados, una niña quinceañera, tenía puesto un vestido de fiesta blanco, que le llegaba hasta los pies, sus manos entrelazadas sobre su pecho, sostenían un pequeño adorno floral y sobre su cabeza, una coronita de azares adornaban su larga y negra cabellera, que le llegaba hasta la cintura. La tenue luz de dos grandes cirios le iluminaba el rostro, dándole un aspecto angelical.
Los cuatro se fueron acercando lentamente, mientras Agustín comenta. —¿Estará muerta?
Sebastián muy suavemente, se inclina cerca del rostro y comenta. — ¡No!, No está muerta, pero respira muy suavemente... casi no se percibe.
—Seguro que el brujo le hizo un hechizo y la dejo en trance. – Asegura Leandro.
Maxi mirando el rostro de la niña, siente que el cosquilleo del amor le recorre el cuerpo, de los pies a la cabeza y le golpea con fuerza el corazón y solo atina a decir. — ¡Es hermosa!
Sebastián mira con picardía a los otros dos y le sugiere. – Maxi, si le das un beso en los labios, pero con ganas, en una de esas se rompe el embrujo y se despierta.
—¿Te parece? Pregunta Maxi. — ¡Pero no me atrevo!... No me parece bien.
Sebastián insiste. – No seas cobarde, piensa que le estás haciendo un bien a ella.
Maxi toma coraje, se inclina sobre ella y le da un beso en la boca;Pero para su sorpresa, la niña abre los ojos y sin mediar palabras le da un tremendo cachetazo en el rostro. Maxi sorprendido da un paso hacia atrás, mientras se acaricia la mejilla golpeada.
Sebastián, Leandro y Agustín, viendo la situación tan graciosa, lanzaron la carcajada.
La niña, sentándose en el lecho les pregunta. — ¿Quiénes son ustedes?... ¿Y qué hacen aquí?
Maxi, luego de presentar a sus compañeros de aventuras, comienza a explicarle. — Yo sé que te va a costar creerlo, pero nosotros fuimos mandados desde otra galaxia, para combatir al malvado Malox y ayudar a salvar el planeta tierra.
—Ella sorprendida pregunta. — ¿ Pero ustedes tienen algún poder, para poder combatir a este canalla?
—Los cuatro tenemos distintos poderes, pero por orden de nuestros superiores no podemos utilizarlos, salvo que allá un motivo especifico que nos libere de ese compromiso. – Explica Maxi.
—¿Y cuál podría ser el motivo? – Pregunta ella.
—Nosotros somos guardianes del Universo. – Sigue explicando Maxi. – Y nuestra misión es cuidar, que cualquier situación fuera de lo normal, no altere a las distintas galaxias... Por eso es que nos mandaron, para evitar que Malox, con su malvado plan, pusiera en peligro la integridad de la tierra... Pero en el caso de no poder controlarlo, de igual a igual, sin utilizar ningún otro recurso y viendo que el caso se nos va de las manos y pongo en riesgo por alguna explosión nuclear o cualquier otro motivo, al sistema planetario, eso nos libraría del compromiso y utilizaríamos los poderes.
—Eso quiere decir, que ustedes viajan en el tiempo. –Pregunta ella asombrada.
—¡No!, No, Nosotros no somos viajeros del tiempo... Los viajeros del tiempo, se trasladan de una época a otra, en su misma dimensión... Nosotros somos viajeros del espacio y nos trasladamos de un lado a otro, en nuestro mismo tiempo. —Explica Leandro.
Marilú pone cara de sorprendida, mientras contesta. — La verdad que no entendí nada de lo que me explicaste.
—Ahora explícanos vos ¿Quién eres y que haces así vestida en este lugar?. — Pregunta Sebastián.
—Mi nombre es Marilú y estoy vestida así, porque hace dos días atrás era mi cumpleaños y mis padres me iban a festejar los quince años, en un salón en donde ellos me esperaban con todos los invitados; El fotógrafo personal de mi padre, me iba a sacar unas fotos con mi hermanito en distintos jardines; Pero cuando estábamos posando al lado de una fuente de agua, un grupo de ninjas salieron de entre los árboles y golpearon al fotógrafo hasta desmayarlo, nos raptaron a los dos y nos trajeron aquí.
—¿Y tú hermanito dónde está? –Pregunta preocupado Agustín.
—Durante estos dos días que nos tuvieron prisioneros, tuve que cuidarlo sin poder dormir, porque estaba muy asustados y lloraba pidiendo que vengan mis padres... Hoy a la mañana lo llevaron junto con los otros chicos y a mí me dejaron aquí, porque me informaron que Malox me iba a interrogar; Cuando quede sola, el cansancio me venció y me quede dormida sobre esa plataforma, donde ustedes me encontraron. – Explico Marilú.
—¿Y todos esos chicos que están encerrados, para que los tiene allí ?. —Pregunta Leandro.
—Para contestarles esa pregunta, tengo que comenzar por el principio... Según escuche decir a mi padre, Malox hizo instalar en todos los países, aparatos con grandes cargas de un gas, que el controla por medio de dispositivos y que solo él sabe dónde están ocultos... Este gas anula la mente de las personas y las convierte en seres sin voluntad ni control; Malox mando ultimátum a todos los gobernantes del mundo, para que se rindieran a él y que lo reconozcan como el único soberano sobre la tierra y para demostrarles que no mentía sobre la amenaza de soltar el maldito gas, les hizo ver a todos los presidentes por vía satélite, lo que pasaba en un pequeño pueblito del este del áfrica, donde libero una pequeña cantidad de este producto y el resultado fue terrible... Las personas deambulaban como zombis, sin saber dónde ir... Pero para asegurar su propia integridad y por las dudas que descubrieran su escondite y decidieran atacarlo, tomo la precaución de mandar a su gente a secuestrar a todos los hijos o nietos, de todos los gobernantes y de esa forma se aseguraba de que ninguno de ellos, se atreviera a planear ningún ataque en su contra... Y eso es lo que nos pasó a nosotros y a todos esos niños.
—¡Qué persona tan malvada! – Comenta Sebastián.
—Marilú se pone de pie, al lado de Maxi y era tan alta como él. —¡Si! verdaderamente es un ser diabólico, que no piensa nada más que en hacer sufrir a la gente. – Responde ella.
Maxi, que la estaba observando de arriba abajo, no supo más que decirle, que lo que su corazón le dictaba. – Disculpa mi atrevimiento... Pero eres muy hermosa.
Ella que también lo observaba, le responde sonriendo. —Vos también eres muy lindo.
¡Bueno ¡¿ Porque no dejamos de charlar y seguimos adelante con lo que vinimos hacer ? – Sugiere Leandro.
—Ven con nosotros. — Le pide Maxi a Marilú.
—No puedo... Me amenazaron, diciéndome que si trataba de escapar, iban a matar a mi hermanito. – Explica ella.
Después de unos cuentos intentos para tratar de convencerla y ella negarse a dejar a su hermano, los cuatro abandonaron el lugar, prometiendo volver a buscarla.
Siguieron por el corredor y desembocaron a un moderno laboratorio, con enormes paneles de control y los indicadores de colores perfectamente iluminados, las computadoras de última generación, estaban encendidas, mostrando distintos programas y en el centro del lugar, habían dos tableros de acrílico transparente sostenidos con sus correspondientes pie de soporte, el primero era un mapamundi que mostraba todas las capitales de los distintos países, con unas pequeñas lucecitas rojas; El segundo era un gran radar, que indicaba como punto central al castillo y servía para proteger el lugar de posibles ataques.
Agustín observa todas las computadoras y una de las palancas le llamo la atención y se preguntó. –¿ Sera esta la llave que abre las compuertas donde están los chicos prisioneros ? – La acciona y automáticamente la computadora altera su ritmo en forma acelerada, él vuelve la llave a su lugar y despacio se coloca las manos a la espalda disimulando, mientras dice. — ¡Yo no fui ¡. — Y sale silbando suavemente del lugar.
CAPÍTULO - 6 -

Los ayudantes de Malox entran a la habitación donde esta Marilú, ella al verlos se asusta y se arrincona contra una pared, los dos hombres la toman de los brazos y la obligan a caminar, ella se resiste, pero los malvados la llevan a la rastra, trasladándola por un camino interno, hasta llegar al salón donde los espera el gran brujo.
Este al verlos ingresar, levanta los brazos y con voz potente ordena. –Ubíquenla dentro de la cámara.
Cuando los ayudantes tratan de ingresarla, Marilú con un gran esfuerzo se libra de sus captores y comienza a correr por el lugar, dando gritos desesperados pidiendo auxilio; Los dos hombres corren tras ella tratando de atraparla, pero Marilú los esquiva, mientras les tira con todo lo que encuentra en su camino.

Los cuatro estaban revisando todo el laboratorio, tratando de averiguar si desde ese lugar, era que Malox tenía controlado los dispositivos que amenazaban a los países.
Maxi comenzó a operar una de las computadora, tratando de encontrar algún programa que lo oriente en la investigación, mientras los otros chicos miraban los planos y apuntes, tratando de descubrir algún indicio sobre lo mismo, pero sin dejar de estar en alerta, para evitar cualquier ataque por sorpresa, de parte de sus enemigos.
—No dejo de pensar en esa pobre gente, que puede llegar a sufrir por culpa del malvado de Malox. – Comenta Maxi, mientras sigue tecleando en busca de información.
Estoy seguro que vamos a poder vencerlo y desbaratar su maléfico plan. – Asegura Sebastián.
Maxi da un grito de triunfo. — ¡Ya encontré el programa que oculta la información!... Solo me falta descubrir la clave de ingreso, que habrá la página... Eso va a ser un poco más difícil.
Leandro contesta. – No creo que sea tan difícil de adivinar... Solo tienes que buscarle el sentido a las cosas.
—¿Porque decís que es fácil?, ¿En qué te basas, para decir semejante afirmación? – Pregunta Agustín.
—Me baso en la lógica. –Responde Leandro. — ¿De qué se enorgullece el malvado Malox?
Maxi piensa un instante y responde medio dudando. — ¿De ser un brujo?
¡Exacto! – Dice Leandro. — Y estoy seguro que la palabra brujo, debe ser la clave.
Maxi ingresa la palabra al sistema y automáticamente el tablero del mapamundi comienza a iluminarse con lucecitas amarillas, marcando todas las ciudades más importantes del mundo.
—¡Lo logramos! – Gritan los cuatro al unísono.
—Ya sabemos dónde instalaron los artefactos, ahora solamente falta ubicar el lugar exacto donde están ocultos... Pero de eso se va a ocupar cada país. — Comenta Maxi.
—¡Sí! Pero para eso tenemos que sacar una copia del programa. – Opina Sebastián. – De esa manera, cada país va a saber dónde comenzar la búsqueda.
—Mientras tanto, tratemos de ver si desde este lugar podemos desactivar el sistema, para evitar cualquier accidente. – Explica Leandro.
Fue en ese momento, que sintieron gritos desesperados de mujer, pidiendo auxilio, los cuatro se quedaron quietos escuchando, para saber de donde provenían.
Al escuchar nuevamente los gritos, Maxi reconoce la voz y se pone pálido, mientras dice. – La que está pidiendo auxilio es Marilú... Algo grave le está pasando... Corramos a salvarla.
Dejaron todo lo que estaban haciendo y guiándose por la voz desesperada de Marilú, fueron recorriendo a toda velocidad el pasillo, hasta llegar a la puerta cerrada que los separaba de ella... Agustín con una fuerte patada, hizo que la puerta se abriera con tanta fuerza, que la arranco de sus bisagras.
Los ayudantes de Malox, habían logrado sujetar a Marilú y a pesar de los gritos y la fuerza que ella hacía para poder librarse, los dos hombres la llevaron nuevamente hasta donde estaba la cámara, para obligarla a ingresar a la misma.
Fue en ese momento que los cuatro ingresaron al lugar y al ver la situación por la que estaba atravesando la niña, sin mediar palabras se dividieron en el ataque; Leandro y Sebastián se entablaron en lucha contra los ayudantes, obligándolos a soltar a Marilú, Maxi la tomo de la mano y la ubico a su espalda para protegerla, en el momento justo que los dos Dracules que estaban de guardia, se le venían encima, blandiendo sus garrotes, dispuestos a partirle la cabeza.
Malox, al ver en la forma que irrumpieron los chicos y con la furia que peleaban, grito furioso. – Como puede ser, que estos insignificantes imberbes, tengan el tupe y el coraje de desafiar mis poderes y se atrevan atacarme.
Agustín viendo al brujo en su altar, corre hacia él y le tira una patada voladora, que le pega justo en el rostro y hace que Malox vuele dos metros por el aire hacia atrás y caiga tan largo era.
Este rápidamente se pone de pie y ante de que Agustín lo ataque nuevamente, hace un pase mágico, estirando los brazos hacia adelante, mientras pronuncia unas palabras y Agustín se siente impulsado por el aire hacia atrás, como si una maza pesada le hubiera pegado y lo arrojara con fuerza contra la pared.
Malox lanza una siniestra carcajada, mientras dice. – Eso es para que aprendas respeto, pequeña rata insolente y sepas brindarle pleitesía a un ser supremo.
En ese momento Leandro y Sebastián terminaban de derrotar a los dos ayudantes, miraron hacia donde estaba luchando Maxi, para ir en su ayuda, pero este ya había acabado con uno de los Dracules y en ese instante le estaba dando un garrotazo al que seguía de pie y lo dejaba fuera de combate.
Cuando se dieron cuenta de que Agustín estaba tirado en el piso, los tres corrieron hacia él, seguidos por Marilú, pero cuando ya estaban llegando, él comenzó a incorporarse masajeándose la cabeza con la mano derecha.
—¿Qué te sucedió? –Pregunta Sebastián, preocupado por la salud de su compañero.
—Fue el malvado de Malox, no sé cómo hizo, pero sin tocarme me arrojo hasta aquí. – Explica Agustín medio aturdido por el golpe.
—Acabemos con él y terminemos con este problema. – Dice Leandro.
Lo ayudan a incorporarse, mientras miran hacia donde estaba Malox.
Este estaba parado frente al altar, con su larga túnica y su capa roja que le llegaba hasta los pies, tenía los brazos cruzados sobre el pecho en actitud desafiante y en tono amenazante les grita. — ¿Quiénes son ustedes que se atrevieron a introducirse en mis dominios ?... ¿ Que loco los mando a desafiarme, sabiendo las terribles consecuencias a las que se exponen ?
—Nosotros representamos al mundo y en representación de tal mandato, es que vamos a terminar con tu locura dominante y tu ambición de poder delirante. – Responde Sebastián.
Leandro, Sebastián y Agustín rodearon a Malox para que no tenga escapatoria, mientras Maxi toma a Marilú de la mano, como para protegerla y se pone en guardia.
Los chicos se lanzan al ataque, ante la risa siniestra del brujo, que los esperaba sin inmutarse; Cuando lo estaban por agarrar, inesperadamente y ante la sorpresa de ellos, Malox desapareció como por encanto, haciendo que los tres se golpearan entre sí por el impulso, quedando abrazados y con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
—¿Qué paso... Donde se fue? – Pregunta Agustín.
—Que brujo mañoso, hace cualquier cosa para escapar del castigo. – Protesta enojado Sebastián.
—¡Allá esta! — Señala Leandro.
Malox estaba en el otro extremo del gran salón, parado detrás de un elegante escritorio de cedro, mirando a los desorientados jóvenes y mostrando una gran sonrisa, les dice. – Vengan jóvenes... Vengan que les quiero comunicar algo muy importante.
Maxi le sujeta con más fuerza la mano a Marilú, mientras comienza a acercarse con desconfianza, seguido por los demás; él iba observando hacia todos lados, por si era una trampa y aparecieran de golpe los Dracules o los Ninjas. — ¿Qué es eso tan importante que nos quieres comunicar? – Pregunta.
—Aproxímense, no les voy hacer daño... Un viejo refrán dice, que si no puedes vencer a un enemigo, es mejor unirte a él... Ustedes demostraron ser un enemigo difícil de vencer, ya que pudieron llegar hasta aquí eludiendo todos los obstáculos e incluso a mi guardia personal, por eso es que decidí llegar a un arreglo con ustedes. – Les explica Malox.
—El único arreglo posible, es que nos reveles la clave para anular los artefactos que instalaste y que tiene al mundo en vilo. – Responde Sebastián.
— No le crean, es una más de sus mentiras, seguro que algo malo está tramando para que ustedes se descuiden y caigan en sus redes.
– Asegura Marilú. – Mientras se abraza a la cintura de Maxi, buscando protección.
Malox se coloca la mano derecha sobre el pecho, a la altura del corazón y con voz suave les dice. – Les hablo con todo mi corazón y por el respecto que ustedes me merecen, es que les digo que no voy a levantar ni un solo dedo en contra de ustedes... Pero lo único que les pido, es que se acerquen un poco más al escritorio para tener una charla amigable y poder explicarles todo lo que quieran saber, sobre mis planes.
Los chicos dieron varios pasos hasta quedar frente al escritorio, sin darse cuenta que quedaron parados sobre un circulo, que en su centro tenia pintado un ojo humano, con el iris de una tonalidad azulada.
Maxi mira serio, al sonriente Malox y le dice con determinación. – A partir de este momento se terminaron tus días de maldad, desde ahora comenzaras hacer las cosas como deben ser...
Malox lo interrumpe, diciéndole. – Tienes toda la razón del mundo, a partir de tu enseñanza, comenzare hacer las cosas bien, tal como tú me lo pides. –Y lanzando una terrible carcajada, oprime un botón oculto; Y ante la sorpresa de los chicos, el circulo sobre el que estaban parados se abre en dos, haciéndolos caer al vacío.
Mientras Malox grita eufórico. — ¡Imbéciles, ignorantes, nunca se le debe creer a un enemigo, ahora aprenderán la lección... Lastima que sea un poco tarde y que ya no les sirva de nada!. – Oprime nuevamente el botón y automáticamente el hueco se vuelve a cerrar.
CAPÍTULO - 7 -

En una reunión cumbre, los presidentes de todos los países discutían acaloradamente, las distintas formas de combatir al terrible Malox. Cada uno de ellos exponía una estrategia distinta, pero todas las ideas se desvanecían al momento de evaluar, que era más importante, si derrotar al desalmado Malox o exponer a sus hijos a una muerte segura.
El doctor Morgan, que en ese momento presidia la cumbre, eleva la voz pidiendo silencio, cosa que las demás personas obedecieron al instante. – Señores gritando y discutiendo entre nosotros no vamos a logra nada... No es el momento de enfrentamientos frívolos, estamos frente a un grave peligro, que no solo pone en riesgo a nuestras naciones, si no, que nos toca emocionalmente a cada uno de nosotros, al tener a nuestros hijos o nietos en las garras de ese loco, que nos amenaza con destruir el mundo o matar a nuestros queridos familiares... Por eso es que les pido... No, mejor dicho les ruego, que en este momento tan difícil, pensemos fríamente y unidos más que nunca, en que forma vamos a resolver este dilema.
Los demás presidentes, quedaron un momento en silencio y espontáneamente comenzaron aplaudir al doctor Morgan, mientras le gritaban emocionados. – Tiene razón... Basta de discusiones y comencemos a trabajar en una solución al problema.

Los chicos gritando, tanto por la sorpresa, como por la repentina caída, fueron a dar a una especie de embudo en forma de espiral, por el cual se desplazaron unos cuantos metros hacia abajo y al final del mismo, cayeron a una canaleta de roca natural que se extendía pendiente abajo y con un gran caudal de agua, que los comenzó a impulsar a gran velocidad hacia las profundidades de la montaña; Dicha canaleta era como un tobogán de agua y los chicos, después de sufrir la impresión del primer impacto, comenzaron a perder el miedo a la situación y a disfrutar del inesperado paseo, que a pesar de la velocidad y de lo sinuoso del recorrido, los iba sorprendiendo con el colorido de las paredes y de la tenue luz que desprendían las mismas, debido a los minerales que contenían.
De pronto un ruido extraño los alerto y cada uno de ellos comenzó a tratar de adivinar de dónde provenía dicho sonido.
Maxi extendió el brazo hacia adelante señalando un lugar, mientras grita. – ¡El sonido viene de aquella cueva que se ve allá y hacia dónde vamos!
—¿Que podrá ser? – Pregunta Marilú, mientras fuerza la vista para tratar de ver que había delante de ellos.
Cuando estaban cerca, comenzaron a sentir cada vez más fuerte un enorme chillido y un gran revoloteo y como si fuera la explosión de un volcán, de la boca de la cueva salieron cientos de enormes murciélagos, que comenzaron a sobrevolar sobre las cabezas de los chicos, que ante lo inesperado, empezaron agitar los brazos para tratar de mantener lejos a los horribles animales; A medida que seguían avanzando llevados por el agua, los murciélagos lo fueron siguiendo. Luego, en la misma forma rápida como llegaron, de la misma forma desaparecieron de la vista de los chicos.
—¡Hay Dios! Que susto nos dieron esos bichos. – Comenta Sebastián.
—¡Y que asquerosos que son! Solo de verlos, hace que se me descomponga el estómago. – Dice Leandro.
A medida que iban descendiendo, la pendiente se acentuaba, haciendo que el agua los arrastrara con mayor velocidad hacia lo desconocido.
De pronto Agustín que iba primero en la fila india, da un grito de alarma. – ¡Maxi, mira hacia adelante!, vamos derecho a una curva, con una inclinación muy peligrosa, que nos lleva directamente hacia un enorme pozo que se ve a lo lejos y del que asoman puntas de lanzas.
Maxi observa con atención y comenta. – Tienes razón Agustín, se ve que allí terminan todos los enemigos de Malox... Tenemos que actuar rápido para salir de esta peligrosa situación.
¿Qué hacemos? ¡Nos vamos a morirrrr!. – Grita desesperada Marilú.
—¡No se preocupen! – Grita Agustín. – Cuando yo les avise, a la cuenta de tres, ustedes salten fuera de la canaleta. — Agustín apoya los pies contra los laterales de la canaleta y haciendo una gran presión con los mismos, comenzó a frenar la caída; Cuando por fin logra aminorar la velocidad con la que los arrastraba el agua, les grita a sus compañeros. – ¡Ahora... Un, dos, tres, salten ahora!
Uno a uno, fueron saltando fuera de la canaleta que los conducía hacia la muerte. Cuando Agustín se percató que todos estaban fuera de peligro, tomando impulso dio un brinco en el aire, cayendo de pie, al costado de esa trampa mortal.
— De una buena nos salvamos. — Grita Leandro. – Y llevado por la emoción, lo abraza a Agustín y los demás contagiados por el gesto, se unieron en un gran abrazo.
—Pasado el momento emotivo, Maxi indica. – Tenemos que seguir para ubicar la salida de la montaña. Toma a Marilú de la mano y comenzó a caminar en la semi penumbra, seguido por los demás chicos, no sabía hacia donde tenía que ir, pero se dejó guiar por el instinto y poco a poco fueron avanzando hacia lo desconocido. De pronto se encontraron frente a una pared que les cerraba el paso.
—¿Y ahora que sucede? ¿Qué vamos hacer? – Pregunta nerviosa Marilú.
—Parece que aquí se termina el camino. – Responde Maxi, mientras tantea la pared, para confirmar lo dicho.
Leandro viendo el problema, busca en su cartuchera la pequeña linterna y se la pasa a Maxi.
—¿Nos quedaremos atrapados aquí? – Pregunta aterrada Marilú.
—No tengas miedo. – Responde Maxi. – Siempre se encuentra una solución a todos los problemas, solo hay que tener paciencia y buscarla. – Enciende la linterna y con el haz de luz comienza a recorrer la pared hacia la derecha, percatándose que de ese lado era todo de roca sólida y la misma desembocaba en el cauce de agua del que recientemente habían escapado. —¡Bueno! Por este Lado es imposible salir. – Dice Maxi.
–¡Seguí buscando! – Apura Agustín.
Maxi comienza a recorrer con la luz, el lado izquierdo de la pared y de pronto da un grito de alegría. — ¡Viva! Allí esta lo que buscamos. – Y señala la entrada de dos túneles.
Todos se acercan al lugar de las entradas, mientras Leandro pregunta curioso. — ¿Y ahora?, ¿Cuál de los dos caminos seguiremos?
Sebastián, con una sonrisa en la boca responde. – Pero eso es fácil, como todo en la vida, hay que seguir por la derecha.
—¡Tiene razón! – Dice Agustín. – Ya que no sabemos cuál de los dos seguir, tomemos el de la derecha.
Todos en fila india se introdujeron en el túnel y alumbrado por la tenue luz de la linterna, fueron avanzando lentamente. Pero mientras iban descendiendo, el camino por momentos se estrechaba, dejando solo el lugar suficiente para que ellos, poniéndose de costado pudieran pasar.
Siguieron avanzando por varios minutos más, entre las piedras esparcidas en el suelo; De pronto se encontraron con lo inesperado, la cara de los chicos cambio, de la expresión de alegría a la de sorpresa, no podían creer lo que veían; El túnel estaba completamente tapado por un derrumbe.
—¿Y ahora qué hacemos? – pregunta angustiada Marilú.
No tenemos más remedio que retroceder y tomar el otro túnel para ver si tenemos más suerte. – Responde Maxi.
Leandro mira a Sebastián y le reprocha. — ¡Que suerte que había que tomar el túnel de la derecha... Vos sí que tenes un buen instinto de guía!
Sebastián poniendo cara de inocente contesta. — ¡Bueno che! Uno tiene derecho a equivocarse... Además, como dice el viejo refrán, errar es humano, perdonar es divino.
CAPÍTULO - 8 -

Yancar estaba de rodilla frente al altar, en un estado de total sumisión, rezando por el bienestar del Monasterio y de todos los que en él se albergaban; Cuando uno de sus colaboradores se le acerca y con sumo respeto por la interrupción, le dice. – Perdón hermano Superior que lo moleste, pero bajo estas circunstancias, me vi obligado hacerlo.
Yancar poniéndose de pie le pregunta. — ¿ Si hermano, dígame que es lo que amadita tanta urgencia?
— Señor, como usted ordeno, comenzamos a proteger el lugar, reforzamos los portones de los muros exteriores, guardamos los animales en los corrales, también guardamos todos los alimentos, verduras y suficiente agua, en caso de que tengamos que estar dentro del monasterio, confinados por varios días, previniendo un ataque del supuesto enemigo.
—Hermano, ¿ Que otras medidas han tomado para defender el monasterio?
Tomamos las medidas de seguridad que nunca hubiéramos deseado tomar... Bajamos a los subsuelos de la iglesia, donde están ocultas las reliquias que nos dejaron en custodia nuestros valientes antepasados, junto a las armas con la que defendieron con sus vidas, hace siglos, estos sagrados muros; Y siguiendo el ejemplo de ellos, cada hermano se armó con las espadas, lanzas y escudos que estaban en el lugar, para defender cada rincón del monasterio.
Yancar mira a los ojos del hermano que tenía frente a él y le dice. – Cuando la causa que uno va a defender es justa, no importa los medios que se empleen para defender esa causa... Además hermano, contamos con la bendición del Señor, que siempre apoya las causas justas.

Los chicos se introdujeron en el segundo túnel y comenzaron a caminar, guiándose por la débil luz de la linterna, el camino iba en descenso y por momentos se les tornaba difícil mantenerse en pie, a medida que descendían, se encontraban con la dificultades de tener que saltar grandes grietas en el piso rocoso, que no sabían que profundidad podían tener, o tomar por caminos zigzagueantes que en más de una oportunidad no conducían a ningún lado y tenían que regresar al lugar de partida.
— Esto es un laberinto. – Comenta Sebastián.
— No importa. – Dice Maxi — Tenemos que seguir adelante para encontrar la salida... Sigamos por ese ramal, que es el único que nos falta recorrer.
En fila india comenzaron el descenso por el nuevo camino.
—Agustín, que era el último comenta. – Este lugar está más oscuro, que la boca de un lobo.
—Maxi le responde. – No te quejes y seguí avanzando, que ya perdimos mucho tiempo dando vueltas inútiles.
—Eso es fácil para vos, que vas alumbrado con la lin... — No termino Agustín la frase, cuando lanza un grito de dolor.
—¿Qué te paso? – Grita Marilú asustada.
—Alguien me golpeo la cara con fuerza. – Explica Agustín masajeándose el rostro con la mano.
—Los chicos rápidamente se ponen en posición de ataque, mientras Maxi alumbra el lugar en busca del enemigo; La luz de la linterna recorre todos los rincones del lugar en busca del atacante, pero cuando se da cuenta quien había sido el causante, sin poderse contener, lanza una carcajada mientras señala una raíz que colgaba del techo del túnel. — ¡Allí tienes a tu contrincante, ten cuidado que no te vuelva a golpear!
Todos se ríen de la situación, menos Agustín, que un poco por la vergüenza y otro poco de bronca, toma la punta de la raíz con ambas manos mientras dice. — ¡Esta rama no le va a pegar a nadie más.
—Maxi dándose cuenta de cuál era la intensión de Agustín, le grita con fuerza. — ¡No lo hagas!
Pero ya era tarde, Agustín con un fuerte tirón arranco la rama que sobresalía del techo y junto con ella comenzaron a caer algunas piedras.
—Leandro, viendo que Agustín no se movía, lo tomo del brazo y con fuerza lo saco del lugar, justo en el momento que se producía un derrumbe, llenando de polvo todo el recinto.
—¡Qué bien que la hiciste Agustín!, ¿ Ahora por donde vamos a salir, si este túnel no tiene salida? – Pregunta Sebastián.
Leandro lo mira a Maxi que estaba por hablar y le dice imitándole la voz. — ¡Chicos sigamos adelante, hay que encontrar la salida! – Todos se miraron y se pusieron a reír por la ocurrencia.
Siguieron descendiendo por el túnel, sorteando diferentes peligros, hasta que llegaron a un punto del mismo, que como por arte de magia, se encontraba tenuemente iluminado por una fosforescencia verdosa que brotaba de las paredes e iluminaba todo el camino.
—¿De dónde sale, esa luz rara? – Pregunta extrañada Marilú.
—Es producto de alguna composición química, que está en la formación de la roca y la hace producir el efecto de fosforescencia... Pero da las gracias, porque esta luz nos favorecerá para encontrar más rápido la salida de este lugar. – Explica Maxi.
Y Maxi tenía razón, al no tener que luchar contra la oscuridad, pudieron sortear más fácil los obstáculos y caminar con mayor velocidad.
Cuando cansados de tantos esfuerzos y pensando que ya no iban a salir de allí, a lo lejos ven con gran alivio la boca de salida; No alcanzaron a dar un paso fuera del túnel, cuando se encontraron con una sorpresa, que los paralizo y a su vez los emociono.
CAPÍTULO - 9 -

Habían desembocado en una enorme caverna, iluminada por los rayos del sol que se filtraba a través de las hendiduras de las rocas, mostrando un paisaje de ensueño, compuesto de una hermosa y amplia bahía de arenas blancas y un mar interior de aguas azules y transparente, donde se podía observar los restos de un galeón cerca de la orilla, semi sumergido y bastante destruido por la acción del tiempo.
Leandro observa a los lejos algo que le llamo la atención y pregunta. — ¿Qué serán esos dos bultos marrones que se ven medios enterrados en la arena, cerca del agua?
Sebastián observa lo mismo y comenta. – La verdad, que no lo distingo, ¿ Qué les parece si vamos a ver de qué se trata?
Maxi toma a Marilú de la mano y comienzan a correr sobre la arena blanca hacia el lugar indicado, los demás lo siguieron; Cuando llegaron, se sorprendieron por lo que vieron, se trataba de dos baúles semi enterrados, pero eso no era todo, esparcido sobre la playa se veían una docena de esqueletos humanos medios tapados por la arena, con restos de ropas de la época de los bucaneros, algunos de ellos con sables que atravesaban sus desnudas costillas, dando muestra que lucharon entre ellos hasta morir.
Marilú mira el lugar y poniéndose la mano sobre el pecho, sorprendida por lo que veía, dice acongojada. – ¡Qué horror, no puedo creer lo que estoy viendo!
Sebastián se dirige hacia donde están los baúles y al ver que no tenían candado, levanta la tapa de uno de ellos y al ver su contenido, lanza un silbido de admiración, mientras dice. – ¡Chicos miren lo que hay aquí, está lleno de monedas de oro y joyas!
Leandro corre hacia el otro baúl y rápidamente le levanta la tapa y al comprobar su contenido, grita. — ¡Este también está lleno de monedas de oro y joyas!
Marilú, todavía afectada por lo que estaba viendo, pregunta. —¿Que habrá pasado aquí?, ¿Qué motivo los enloqueció, para que se maten entre ellos?
¡Eso!... ¿Que habrá pasado y como llegaron a este lugar, si no se ve ninguna entrada, como para que ingrese semejante barco? – Pregunta a su vez Agustín.
Maxi, sin pronunciar ninguna palabra comienza a observar el lugar, en busca de una pista que le ayude a descubrir el misterio que encerraba toda esa escena. Se acercó a los baúles para estudiarlos, luego miro los esqueletos y en la posición que cada uno de ellos había caído, se acercó a la orilla y desde ese lugar, recorrió el barco con la mirada, observando los restos del velamen que colgaban de los viejos mástiles, como los restos de la bandera insignia, las troneras de los costados abiertas, desde donde se podían ver las negras bocas de los cañones en posición de ataque y el puesto de mando completamente desierto; Y por último, le pone mucha atención a la pared rocosa que estaba a cierta distancia y que cerraba la salida al mar. Entorno los ojos para clarificar las ideas y luego de meditarlo unos minutos, se dirigió hacia donde estaban sus compañeros y les dijo. — ¡Creo tener resuelto el dilema de lo que paso aquí ¡
Leandro ansioso por saber, pregunta. — ¿ Y qué fue lo que paso aquí ?
Maxi mira a los chicos y comienza su explicación. — Según pude analizar por lo que observe... Esta enorme caverna era usada como un refugio pirata.
¡Con razón aquel de allá, tiene un parche en el ojo! – Grita Sebastián, señalando a uno de los esqueletos.
Maxi continúa con su relato. – Hace muchos años atrás, este lugar por sus características, fue usado por la piratería como un puerto natural, donde podían protegerse de las inclemencias del tiempo y de la vista de los barcos españoles o ingleses que los pudieran estar persiguiendo... También les podría servir para posibles reparaciones de sus barcos o de ocultar sus robos, hasta ver que el enemigo se alejara.
¡Sí! Hasta allí está todo bien, ¿ Pero explícame como entraron aquí, si no hay entrada y por qué se mataron entre ellos, si eran compañeros? – Pregunta Agustín.
Maxi continúa. – Cuando el barco ingreso a este lugar, el destino les tenía preparado una mala pasada a toda la tripulación... Por causa que desconozco, desde la cima de la montaña se produjo un alud de rocas, que formo esa pared que tenemos en frente y que tapo la salida hacia el mar, dejando al barco y toda su tripulación atrapada aquí.
—¿ Pero por qué se mataron entre ellos, si eran compañeros?. – Vuelve a preguntar ansioso Agustín.
Maxi lo mira y sigue el relato. – La mente humana es muy complicada y más cuando se encuentra en un estado crítico... Esta gente se habrá desesperado al verse atrapada y no encontrar la forma de escapar de este lugar, por lo que supongo, comenzaron las discusiones y con el correr del tiempo se habrán enloquecidos, tanto de odio, como de desconfianza entre ellos, por miedo de que unos les robe las joyas que contenían los cofres a los otros y ese habrá sido el motivo que los llevo a matarse entre ellos... Y los que quedaron con vida, con el tiempo se habrán muerto de hambre o de sed.
Todos se quedaron momentáneamente callados, mirándose, hasta que Leandro reaccionando dice. — ¡Que historia y que final! – Y sin decir nada más, se alejó caminando por la arena, seguido por Sebastián, que lo alcanzo y tomándolo del hombro, se fueron charlando juntos.
Agustín sin pronunciar ninguna palabra, camina hacia la playa, se sienta cerca de la orilla y se queda pensativo mirando el agua.
Cuando quedaron los dos solos, Marilú observa los esqueletos de los piratas diseminados sobre la arena y con lágrimas en los ojos, lo abraza a Maxi de la cintura, mientras le pregunta. — ¿ Decime la verdad... Ese va a ser nuestro destino final, en este lugar ?
Maxi la abraza cariñosamente para consolarla, mientras le responde. — ¡No!... Ya encontraremos la forma de salir de aquí.
—No quiero morir en este lugar. — Susurra ella, mientras las lágrimas le recorren las mejillas.
Maxi la sujeta más firme contra su pecho, mientras la consuela diciéndole. – Te prometo, que de una forma o de otra, vamos a salir de este lugar.
Los dos se miran a los ojos y sin pensarlo se dan un beso. – Desde que te vi, soñé con este momento. – Confiesa Maxi.
Y ella con una sonrisa en los labios le responde. – A mí me paso lo mismo.
Los dos tomados de las manos, comenzaron a caminar hacia la playa, donde estaba Agustín; Cuando llegan se sientan al lado de él y Maxi le pregunta. – ¿Disculpa la pregunta, pero mientras caminábamos hacia aquí, te note muy concentrado?... ¿ Qué es lo te preocupa?, ¿ O que es, lo que estás viendo con tanta atención?
Agustín, sin dejar de jugar con dos piedritas que tenía en la mano, le responde. —¡No!... No estoy preocupado por nada, ni tampoco tenía la vista fija en nada importante... Solamente me estaba entreteniendo, mirando las pequeñas olitas que vienen hasta la playa y se alejan, vienen y se alejan y eso es todo... Nada importante.
Maxi se da vuelta hacia Marilú y le dice. – Tiene razón, mira con la tontería que se entretie... — No termino la frase, cuando se da vuelta rápido y toma a Agustín de los hombros y le grita emocionado. – ¡Repetirme lo que acabas de decirme!
Agustín sorprendido por la euforia de Maxi, le responde. – Te comentaba que me estaba entreteniendo, viendo las olas que iban y venían... Eso es todo.
Maxi sonriendo y con la cara iluminada por la emoción, les pregunta. — ¿ Y eso no les dice nada... Ni se dan cuenta, que si se forman olas, es que hay movimiento de agua... Y ese movimiento solamente se puede producir con la ayuda del mar y que está entrando a la cueva por algún lado?
Marilú sorprendida responde. — ¡Tienes razón, no se me había ocurrido!
Maxi con determinación se dirige al agua, mientras grita. – Llamen a Sebastián y a Leandro y esperen todos aquí, yo voy a investigar por donde ingresa el mar!
Se arroja al agua y comienza a nadar hasta estar cerca de la pared rocosa, la observa a todo lo largo, sin encontrar lo que buscaba, por lo que tomando aire por los pulmones, se sumerge hacia las profundidades; Desde la orilla, los chicos miran todos los movimientos de Maxi, con la preocupación de que no le pase nada. Luego de unos interminables minutos, Maxi emerge y nada hacia ellos.
Cuando sale del agua, con una sonrisa triunfal, explica. – Dios está de nuestra parte, a unos cuantos metros de profundidad, encontré un túnel formado por la propias rocas al caer y es lo suficiente grande como para que nademos a través de él y salgamos hacia el exterior.
Todos dieron gritos de alegría y se abrazaron entre ellos.
Marilú, siempre temerosa, pregunta. — ¿Pero no será peligroso?
Leandro mirándola, le contesta. –Que más peligroso puede ser, que quedarnos aquí a morir.
Maxi le toma las manos y le dice. – Lo único que tenemos que hacer, es tomar suficiente aire para aguantar el recorrido y no separarnos, para salir todos juntos... Y no te preocupes más, que yo te ayudare para que salgamos de este lugar.
Los cinco se metieron en el agua y nadaron hasta llegar al punto que indico Maxi, en ese lugar tomaron suficiente aire y uno a uno se fueron sumergiendo, formando una fila india; El agua era suficientemente clara y eso les facilitaba la visibilidad para sortear los obstáculos de las profundidades. Cuando llegaron a la boca del túnel, Maxi le indica a Marilú que lo siga, ella levanta el dedo pulgar en señal de consentimiento, él se introduce en el canal, ella lo sigue y los demás hacen lo mismo.
Nadaron con fuerza para vencer la corriente que en ese lugar se producía, el tramo que tenían que recorrer, resulto más extenso de lo que Maxi había calculado y temía que Marilú no pudiera seguir aguantando la respiración, por momento la sentía flaquear y en un momento le tuvo que pasar a través de la boca, un poco de su propio oxígeno.
Cuando por fin encontraron la salida, rápidamente nadaron hacia la superficie, donde luego de recuperar la respiración, los cinco dieron gritos de alegría. Por suerte para ellos, en ese momento el mar estaba en completa calma, por lo que les resulto fácil nadar hacia un lugar donde poder salir a tierra firme; Cuando lo lograron, se tiraron todos sobre la arena a descansar y recuperar las fuerzas perdidas.
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