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LA CARRERA DIGITAL


IGNACIO G.R. GAVILÁN

LA CARRERA DIGITAL

EXLIBRIC

ANTEQUERA 2019

LA CARRERA DIGITAL

© Ignacio G.R. Gavilán

Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric

Iª edición

© ExLibric, 2019.

Editado por: ExLibric

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artística o científica.

ISBN: 978-84-17845-17-9

Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y Cualificación S. L.

IGNACIO G.R. GAVILÁN

LA CARRERA DIGITAL

A mis padres,

por su ejemplo

y por mostrarme los caminos

del rigor y la fe...

Índice de contenido

Portada

Título

Copyright

Dedicatoria

Índice

Introducción Ha llegado la hora

Prefacio Salida

PARTE I PREPARADOS

Capítulo 1 Entender la revolución digital 1.1.¿Qué es digital?

¿En qué consiste procesar información?

Codificación

Almacenamiento

Presentación y captura

Comunicación

Tratamiento

En resumen

1.2.La dualidad hardware/software y por qué es tan importante

La naturaleza de lo lógico

Hardware y software

1.3.Las raíces de la disrupción digital

Uniformidad

Ductilidad

Incorporeidad

Replicabilidad

Gratuidad

Exponencialidad

1.4.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 2 Realidades digitales

2.1.El mundo ya es digital

2.2.Comunicaciones

Redes de telecomunicaciones

Redes de área local

Tecnologías para distancias cortas

2.3.Sistemas de información

Cliente/servidor

ERP y CRM

2.4.Bases de datos

Bases de datos relacionales

Datawarehouse y business intelligence

2.5.Integración de sistemas. La arquitectura SOA

2.6.Automatización de procesos de negocio. BPMS

2.7.Internet.

2.8.Social media

2.9.Comercio electrónico

2.10.Movilidad

2.11.Puesto de trabajo digital

2.12.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 3 Tendencias digitales

3.1.Esto se mueve

3.2.Cloud computing

¿Qué es eso de la nube?

La TI como servicio

Nubes privadas, públicas e híbridas

Bases tecnológicas. La virtualización

3.3.Automatización robótica de procesos (RPA)

3.4.Big data

¿Qué hay de nuevo en el mundo de los datos?

Las V del big data

Algoritmos distribuidos: HDFS y MapReduce

La promesa del big data

3.5.Inteligencia artificial y machine learning

Pero ¿qué es inteligencia artificial?

Aprendizaje.

Mucho más que un algoritmo

Inteligencia artificial fuerte y débil.

El ecosistema de la inteligencia artificial

Machine learning

Redes neuronales y deep learning

Principales áreas de trabajo de la inteligencia artificial.

3.6.Chatbots y otros robots conversacionales

Canales de interacción

Bloques de un robot conversacional

Elementos de una conversación

Diseño de conversaciones

El auge de los chatbots

Impacto en el negocio

3.7.Blockchain

El origen de blockchain

Una definición corta de blockchain

El funcionamiento de la cadena de bloques

Compartición en blockchain. Disrupción de la mecánica tradicional de transacciones

La confianza en blockchain

Contratos inteligentes

Blockchain en los negocios

3.8.Internet de las cosas

Del Internet de las personas al Internet de las cosas

Anatomía de una «cosa»

Las personas en la ecuación. Los wearables

Las implicaciones para las comunicaciones. Comunicaciones móviles 5G

Estructura de una solución de Internet de las cosas

Soluciones y servicios sobre Internet de las cosas

3.9.Nuevas experiencias digitales: realidad virtual y realidad aumentada

Reinvención digital de la realidad

Sensores.

Visualizadores y otros dispositivos de estímulo sensorial

El software y la inteligencia

Experiencias y soluciones de realidad aumentada

Experiencias y soluciones de realidad virtual

3.10.En las fronteras de lo digital

3.11.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 4 Transformación digital 4.1.Entender la transformación digital.

Definición de transformación digital.

Infinitas transformaciones digitales

4.2.Transformación digital de sistemas de información

4.3.Transformación digital del puesto de trabajo

4.4.Transformación digital de la relación con el cliente

4.5.Transformación digital de procesos de negocio

4.6.Transformación digital de productos y servicios

4.7.Transformación digital de modelos de negocio

4.8.Sin límites

4.9.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Primer avituallamiento Conocimiento

El imperativo del conocimiento

La transformación digital sí va de tecnología.

El grano y la paja

Realismo

PARTE II LISTOS

Capítulo 5 Encaje estratégico

5.1.Una nueva llamada al realismo

5.2.Análisis estratégico

¿A qué llamamos estrategia?

Herramientas de análisis estratégico

Transformación digital y estrategia

5.3.Modelo de negocio.

¿Qué es un modelo de negocio?

Herramientas de análisis del modelo de negocio

Transformación digital y modelo de negocio

5.4.Otras realidades corporativas

Encaje presupuestario

Mapa de sistemas y procesos

Arquitecturas tecnológicas

Capacidades digitales

Cultura organizativa

5.5.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 6 Selección de iniciativas de transformación

6.1.La hora de las decisiones

6.2.Un marco para la decisión

Identificación de iniciativas

Valoración y construcción de la matriz de decisión.

Selección de iniciativas

6.3.Métodos financieros de decisión de inversión

El Valor Actual Neto (VAN)

La Tasa Interna de Rendimiento (TIR)

El payback

Cómo encajar los métodos financieros con la matriz de decisión.

6.4.Métodos no financieros

6.5.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 7 Programa y proyectos de transformación

7.1.Transformación digital y dirección de proyectos

7.2.El programa de transformación digital

7.3.Gestión de iniciativas como proyectos

Definición del alcance

Estructura de descomposición de trabajos

Roles

Planificación, recursos y costes

Gestión de riesgos

Seguimiento

7.4.Las alternativas agile y lean startup

Gestión de proyectos agile

Lean startup

La esencia

7.5.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Segundo avituallamiento Método

Nuestro particular discurso del método

No se trata de ir a la moda. El contexto, la estrategia y la necesidad

Pragmatismo de nuevo: no es el documento, es el pensamiento

Plan, plan, plan

La agilidad también se planifica

El plan sin seguimiento no es un plan

PARTE III YA

Capítulo 8 Cultura digital y transformación cultural

8.1.¿El huevo o la gallina?

8.2.Cultura digital

El cambio

Comportamiento social

Colaboración. Inteligencia colectiva

La reafirmación del individuo. Marca personal

El fin de la fidelidad

Gratuidad

Otros valores anexos a lo digital

8.3.Transformación cultural

La necesidad de la transformación cultural

Elementos para la transformación

8.4.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 9 Comunicación y gestión del cambio

9.1.La transformación digital como cambio profundo

9.2.La necesidad de la gestión del cambio

¿Qué es la gestión del cambio?

Objetivos y herramientas de la gestión del cambio

La resistencia al cambio y sus motivaciones

9.3.La formación

9.4.La comunicación necesaria

El contenido de la comunicación

Los destinatarios de la comunicación.

La distribución temporal de la comunicación.

9.5.Los protagonistas de la comunicación

9.6.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Capítulo 10 Liderazgo 10.1.El nuevo liderazgo.

La dilución de las jerarquías

Participación

Cercanía

Líderes sociales

Valores

Liderazgo inspirador

10.2.El liderazgo de la transformación digital

Características del liderazgo de la transformación

¿Quién debe liderar la transformación?

Las tareas del liderazgo

Inspiración

Liderazgo estratégico

Liderazgo operativo

Comunicación y visibilidad

10.3.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

Tercer avituallamiento Acción

La hora de las personas en la transformación digital

Ejecuto, luego lidero. Los verdaderos líderes

La honestidad en la comunicación.

La fe

Posfacio Meta

Bibliografía

Tecnología

Transformación digital

Negocio y empresa digital

Dirección de proyectos y gestión TI

Cultura digital y liderazgo

Atletismo

Glosario de acrónimos

Índice de Ilustraciones

Agradecimientos

Acerca del autor

Introducción
Ha llegado la hora

Te quiero contar qué es realmente la transformación digital y cómo llevarla a cabo.

Quiero que entiendas de la forma más sencilla, pero también más rigurosa posible, qué puede hacer la tecnología digital por tu empresa y cómo puedes actuar para hacer realidad esa transformación en tu compañía.

Llevo casi treinta años trabajando en el sector tecnológico. He tenido responsabilidad en proyectos de innovación y de transformación de compañías. Algunos de esos proyectos en que he participado o que he dirigido eran de una grandísima ambición.

He trabajado con técnicos excelentes y he tenido la oportunidad de interactuar con ejecutivos de altísimo nivel. He visto de primera mano trabajar a desarrolladores, a fabricantes de tecnología, a grandes consultoras y a directivos. Y he tenido que dar la cara ante clientes importantes y exigentes.

Y llevo esos mismos casi treinta años estudiando y leyendo, empapándome de tecnología, metodologías y tendencias. He contrastado lo que me decían libros, revistas y blogs con lo que la realidad me mostraba y he llevado a la práctica todo lo que me ha convencido y ha estado en mi mano aplicar.

Y ahora siento que ha llegado el momento de contarlo.

Quiero contar qué hay de realidad en la tecnología digital, qué es lo que la hace tan poderosa y cómo aprovecharla mediante un programa riguroso de transformación digital.

Y me propongo hacerlo con rigor y pedagogía.

Rigor porque me comprometo contigo a que lo que te cuento es cierto, sin las ambigüedades e inexactitudes que rodean a una parte de la literatura y marketing sobre tecnología. Y si algo es poco claro o sometido a debate, pierde cuidado, que te lo haré saber.

Y pedagogía porque lo que quiero no es impresionarte ni venderte nada. Lo que busco es que me entiendas y, sobre todo, que comprendas la tecnología digital y tengas claro cómo usarla en tu propio beneficio y en el de tu compañía. Y para ello he puesto especial empeño en extraer lo esencial y evitar detalles farragosos. Y me he empeñado también en emplear un lenguaje llano y rodear las explicaciones algo más complejas de esquemas sencillos e ilustrativos. No puedo evitar al cien por cien que la tecnología digital en ocasiones sea complicada, pero dentro del margen que la realidad me permite he hecho todo lo que ha estado en mi mano para presentarla de una forma sencilla.

A lo que aspiro es a que, cuando termines la lectura de este libro, sonrías y digas: «Ahora sí que lo he entendido».

Aplico en el desarrollo del libro un armazón conceptual que incluye tres estadios: conocimiento, método y acción. El conocimiento, tanto de tecnología como de negocio y gestión, te da un poso imprescindible de realidad y te permite entender lo que haces y acertar en tus elecciones. El método te posibilita estructurar y guiar el trabajo, impulsarlo y monitorizarlo. Y la acción, que nace entre otras cosas de la voluntad, es la que consigue plasmar en resultados todo tu plan.

El libro consta de tres partes alineadas con ese armazón conceptual.

En la primera parte, «PREPARADOS», nos centraremos sobre todo en el conocimiento y muy especialmente en la tecnología. Te explicaré por qué creo que la tecnología digital es tan disruptiva y haremos un repaso de las principales tecnologías digitales, tanto de las más maduras como de las que constituyen las últimas tendencias. Y para finalizar te daré mi definición de transformación digital y dónde la puedes aplicar en tu compañía.

La segunda parte, «LISTOS», se ocupa sobre todo del método. Primero te explicaré qué has de tener en cuenta desde un punto de vista estratégico para abordar la transformación y luego veremos cómo estructurar un programa de transformación y cómo gestionarlo de manera exitosa mediante las técnicas de dirección de proyectos.

En la tercera y última parte, «YA», tornaremos nuestros ojos hacia las personas para hablar de acción. Hablaremos de cultura digital y transformación cultural y te contaré cómo gestionar la comunicación y la formación. Y cerraremos hablando seguramente de ti, porque el tema serán los líderes y el liderazgo de la transformación, que es probablemente lo que a ti, lector, te ocupa.

En los capítulos que forman parte del libro desarrollo los conceptos sobre cada tema de la forma más objetiva posible y los remato con una sección que he denominado «Técnica de carrera», que resume los mensajes más importantes con que te deberías quedar. Y cada parte, una vez desarrollados sus capítulos, se cierra con un «Avituallamiento» en que te transmitiré, de una forma mucho más personal y directa, mi propia experiencia, con la esperanza y el convencimiento de que te resultará valiosa.

¿Y por qué preparados, listos, ya? ¿Por qué técnica de carrera? ¿Por qué avituallamientos? ¿Por qué, en definitiva, una «carrera digital»?

Siempre me ha gustado el deporte y soy, aunque muy modesto, practicante del running. Del atletismo, si se prefiere. Cuando se corre, al menos en mi caso, la mente vuela y nunca sabes muy bien a dónde te puede conducir. Un día, mientras trotaba en las cercanías de mi hogar, mi mente se trasladó a este libro que tienes en tus manos y que en ese momento estaba intentando centrar. Y un soplo de inspiración me hizo concebir el prefacio que, espero, leerás a continuación, donde trazaba el paralelismo entre el correr y la transformación digital. Y luego vi que esa metáfora era aún más rica de lo que había pensado inicialmente y me permitía explicar mejor algunos aspectos importantes de la transformación digital. Y decidí adoptarla como hilo conductor.

A lo largo de las páginas de este libro, espero que tú mismo te convencerás de que la transformación digital es una carrera. Y espero que estés dispuesto a correrla. Porque necesitas hacerlo y porque, al finalizar, sabrás cómo hacerlo.

¿Cómo se lee este libro?

La forma más normal, y en la que realmente he pensado al escribirlo, es de manera secuencial, de principio a fin. Si vas a leerlo de esta forma, solo quiero darte un consejo: la parte dedicada a la tecnología, los capítulos 2 y 3, es sencilla en su explicación pero densa en conceptos, así que, salvo que poseas ya unos buenos fundamentos sobre tecnología, te sugiero que la leas poco a poco y dedicando cada sesión de lectura a completar la sección de una tecnología concreta, pero solo de una.

Si eres un directivo y lo que te interesa es solo la definición y gestión de un programa de transformación digital, pero no tienes especial interés en la tecnología en sí misma, puedes saltarte completa la sección «PREPARADOS» y leer secuencialmente el resto del libro.

Si una vez leído el libro quieres solo repasar conceptos, puedes leerte únicamente las secciones tituladas «Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar» que hay al final de cada capítulo.

Si solo quieres conocer los consejos prácticos, fruto de mi experiencia, puedes leer únicamente las secciones de «Avituallamiento».

Finalmente, si eres un aficionado al atletismo y solo quieres disfrutar de una carrera digital, puedes leer el prefacio, seguido de las introducciones a las secciones «PREPARADOS», «LISTOS» y «YA» y finalizar con el posfacio.

Mientras nos dirigimos a la línea de salida, solo te voy a contar una cosa más: el porqué. Por qué he escrito este libro.

Este libro, como el correr, es un acto de vocación.

Lo he escrito porque me apasiona la tecnología digital y su impacto en los negocios y la sociedad.

Lo he escrito por mí, porque me encanta escribir.

Lo he escrito por ti, porque deseo hacerte partícipe de lo que he aprendido a lo largo de los años.

Y lo he escrito porque estaba convencido de que podía hacerlo. Porque con casi treinta años de estudio y experiencia tenía algo valioso que contar y he querido hacerlo.

Lo he escrito, en definitiva, porque he sentido que había llegado la hora.

Prefacio
Salida

El tartán se desliza bajo mis deportivas.

Como casi todos los fines de semana, me he impuesto el objetivo de correr diez kilómetros en la pista cercana a mi hogar. Y ahora estoy en medio de esa pista, una pista que comparto con decenas de otros corredores y algún paseante despistado. Siento las gotas de sudor resbalar por mi frente. Escucho mi respiración, agitada pero constante. Siento el latido levemente desbocado de mi corazón. Y me esfuerzo por seguir adelante sin ceder en mi ritmo.

Por el camino adelanto a muchos corredores, quizá menos preparados, quizá más cansados. A veces, para poder superarles sin tropezar con ellos o con otros corredores ligeramente más adelantados tengo que realizar un pequeño acelerón.

Pero también yo soy adelantado por otros runners más jóvenes, más ágiles o mejor preparados. A veces, el adelantamiento es lento y quien me supera está a mi lado durante bastantes segundos, e incluso minutos. En otras ocasiones, sin embargo, el adelantamiento es poco menos que meteórico y pierdo de vista rápidamente al corredor que me ha superado. Tal vez se trata de un verdadero atleta, tal vez está realizando series.

Correr es analógico. Es físico y es analógico. Mis piernas son físicas y son analógicas. Mi respiración es física y es analógica. El latido de mi corazón es físico y es analógico.

Pero mi experiencia de carrera tiene algo de digital.

En mi muñeca luzco un pulsómetro. Un pequeño equipo digital de aspecto similar a un reloj y que, aparte de todas las funciones de reloj, está dotado de GPS y se comunica mediante bluetooth con un sensor que llevo en mi pecho, por debajo de la camiseta. El pulsómetro sabe dónde me encuentro, las zancadas que doy, la distancia que recorro, mi ritmo de carrera y mis pulsaciones. Si lo deseo, puede indicarme los pasos kilométricos para controlar mejor cómo lo estoy haciendo. Incluso estima las kilocalorías que consumo.

Cuando llego a casa, conecto el pulsómetro con mi ordenador personal y este recoge toda la información y la vuelca en un servidor. A partir de ahí, me permite conocer mi evolución, compartirla con comunidades de corredores y muchísimas otras posibilidades adicionales.

La información que maneja mi pulsómetro es digital. Es lógica y es digital. GPS es digital. Bluetooth es digital. La aplicación que me permite conocerme y compartir resultados y desafíos con otros corredores es digital. Es lógica y es digital.

Y lo digital complementa y mejora la experiencia de carrera.

Gracias a mi pulsómetro me conozco mejor como corredor. Sé cuál es mi ritmo normal por kilómetro. Sé las zancadas por minuto que comúnmente realizo. Cuando corro, sé exactamente si estoy en el nivel habitual o no. Sé si estoy mejorando mi rendimiento o todo lo contario.

Además, el pulsómetro me desafía a ir a más. Al ser consciente de mi realidad y la de otros, despierta en mí el afán de superación, de hacerlo mejor, de correr más distancia o hacer mejor tiempo. Si, a pesar de todos los buenos propósitos, en el día a día permanezco mucho tiempo inactivo, el propio pulsómetro me advierte de mi sedentarismo y de que ya va siendo hora de hacer ejercicio. Y casi me obliga a incorporarme y empezar a moverme.

Así es el mundo digital.

Un mundo que nos brinda nuevas posibilidades de mejorar nuestras experiencias personales y nuestro ocio. Y también la oportunidad de enriquecer nuestra actividad laboral, de ser más eficaces y eficientes.

Más allá del plano personal, también las empresas y las organizaciones se encuentran ante un mundo pleno de posibilidades, de nuevos desafíos y nuevas oportunidades. Lo digital habilita la definición y comercialización de nuevos productos y servicios, permite rehacer los procesos de negocio en busca de mayores eficiencias y posibilita nuevas estrategias y nuevos modelos de negocio más competitivos. Y para adaptarse a la nueva realidad y sacar partido de lo que el mundo digital trae consigo, las empresas deben cambiar, deben transformarse. Y a eso es a lo que se le denomina transformación digital.

La transformación digital de las organizaciones es como una carrera. Una carrera mucho más larga que mis diez kilómetros, puesto que lo digital está aquí para quedarse y, además, sus manifestaciones, sus logros, sus frutos y sus posibilidades, estoy convencido, no han hecho sino empezar a mostrarse.

Y en esa carrera más vale no ser ni un paseante despistado ni un corredor de los lentos, porque otros corredores, otras compañías, van a toda velocidad y corremos el riesgo de ser adelantados meteóricamente y perder rápidamente de vista a nuestra competencia en el horizonte del mercado.

Una carrera, esta de la transformación digital, en la que, aunque conviene mantener un ritmo, también pueden resultar necesarios los acelerones, bien para responder a una disrupción o inminente amenaza competitiva, bien para aprovechar una oportunidad de negocio o diferenciación efímera.

Los buenos corredores se conocen a sí mismos, los tiempos que son capaces de realizar, sus pulsaciones habituales y el ritmo que son capaces de mantener. Y cuando compiten también conocen en detalle a sus rivales y el trazado por el que va a discurrir su próximo desafío.

Además, son muy exigentes y rigurosos en sus entrenamientos. Son metódicos en la cadencia, distancia y actividades de sus sesiones de trabajo, y planifican y ejecutan escrupulosamente su puesta a punto para una carrera difícil.

Pero, además, tienen una gran determinación y fe en sí mismos y son, en cierto modo, soñadores. Aspiran a mejorar sus marcas y sus clasificaciones en las carreras y trabajan sin descanso para conseguirlo, guiados por una gran constancia, determinación y fe en su capacidad para lograr sus objetivos y sus metas.

Conocimiento, rigor y fe. Ese es el camino para mejorar como corredores y ese es el camino para una transformación digital exitosa. En realidad, es el camino para cualquier iniciativa ambiciosa, como es una gran carrera o como es la transformación digital de una compañía.

En este libro vamos a hablar de transformación digital desde esos tres valores: el conocimiento, el rigor y la fe.

Desde el conocimiento, veremos qué es lo digital, cuál es su naturaleza profunda y sus características diferenciales y, sobre todo, qué es lo que dota a lo digital de esa inmensa capacidad de disrupción y transformación de empresas y sectores.

Todavía desde la perspectiva del conocimiento, repasaremos tanto la realidad digital actual como las principales tendencias en el desarrollo tecnológico y las oportunidades y desafíos que plantean a las corporaciones. Hablaremos, de forma concisa pero rigurosa, de realidad aumentada e Internet de las cosas, de automatización robótica y blockchain, de big data e inteligencia artificial… Y de cada una de estas tecnologías realizaremos un resumen breve pero claro, descriptivo y realista de su naturaleza y situación, así como de las posibilidades que ofrece actualmente o puede ofrecer en un próximo futuro.

Pasando ahora al rigor, el libro ofrece un método ordenado y basado en las mejores prácticas de gestión, pero muy especialmente en el análisis estratégico y en la dirección de proyectos, para recorrer el camino que va desde ese mundo inmenso de posibilidades digitales hasta la implementación de iniciativas concretas en empresas concretas con realidades concretas.

Finalmente, y ya dentro del campo de la fe, hablaremos de gestión del cambio, de transformación cultural y de liderazgo.

Ese es el plan del libro.

Ese es el plan en el que creo profundamente para conseguir la acción digital, es decir, la aplicación rigurosa, real y concreta de la transformación digital en las empresas para conseguir resultados.

No se trata de un viaje.

No se trata de un paseo.

Se trata de una carrera…

…y ya ha finalizado el calentamiento.

¿Preparado?

PARTE I PREPARADOS

Uno, dos, uno, dos, uno, dos… Así avanzo en mi carrera. Un pie delante, un pie detrás, un pie delante, un pie detrás, un pie delante, un pie detrás… Y, al tiempo, un brazo delante, uno detrás, un brazo delante, uno detrás, un brazo delante, uno detrás… De manera inversa a cómo avanzan mis zancadas, pero siguiendo el mismo ritmo.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos… Mi carrera sigue un ritmo binario.

El mundo digital también, pero no hablamos de «uno, dos», sino de unos y ceros.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos…

Mientras percibo cómo mi cuerpo entra en calor, mientras mi respiración comienza a agitarse, mientras las primeras perlas de sudor asoman a mi frente, acuden a mí imágenes de cómo he llegado hasta aquí, cómo me he preparado, las sesiones de entrenamiento, los consejos, el análisis de mis tiempos y constantes.

Porque una carrera se prepara. Hay que entrenar. Hay que trabajar la técnica de carrera, la resistencia, la fuerza, la velocidad.

La técnica de carrera nos proporciona unas bases, unos fundamentos, un punto de partida. Nos dice cómo se deben apoyar los pies, cómo mover los brazos y cómo respirar. Es difícil aspirar a más si no dominamos esos fundamentos, si no conocemos y trabajamos esa técnica.

Pero la técnica de carrera no es suficiente. Se necesitan largas sesiones de rodaje para acostumbrarse a resistir muchos kilómetros. Y también se necesita algo más exigente, más diferencial, que nos lleve al límite: las series, los fartlek. Carreras más cortas, pero a mucha mayor velocidad. Ritmo alto, aceleración, en la frontera misma de nuestras posibilidades…

He entrenado. He entrenado mucho

El entrenamiento prepara. El entrenamiento te ayuda a conocerte, a saber tus tiempos y tus límites, tus virtudes y carencias. El entrenamiento modifica tu mecánica y tus tiempos. Y lo hace para que seas mejor, para que puedas en carrera defenderte de los ataques de otros, para que puedas adelantar a rivales. El entrenamiento moviliza. El entrenamiento transforma.

Transformación

También la transformación necesita preparación y entrenamiento. Es importante entender su técnica y sus fundamentos, por qué lo digital es tan disruptivo, por qué cambia la economía y la sociedad y cómo puede ayudar a nuestro negocio, cómo podemos cambiar productos y procesos, estrategias y modelos de negocio. Hemos de conocernos como compañía, nuestra foto de partida y nuestras capacidades. Y también hemos de conocer las oportunidades que brinda el mundo digital y trabajar con la tecnología digital desde su entendimiento para mejorar nuestra posición competitiva.

Hemos de realizar nuestro rodaje, series largas, entendiendo, implantando y trabajando tecnologías ya maduras, pero que proporcionan una base sin la cual es imposible alcanzar nuevas cotas. Debemos disponer de unos sólidos sistemas de información, una buena solución de comunicaciones y un puesto de trabajo digital adaptado a los nuevos tiempos y necesidades de la compañía y sus empleados. Necesitamos una buena solución de almacenamiento y explotación de los datos. Debemos vigilar la arquitectura de TI promoviendo soluciones cliente/servidor y el uso de SOA. Debemos conocer las soluciones comerciales disponibles, el ERP, el CRM o el comercio electrónico. Debemos reconocer la importancia de lo social y lo móvil y tener una estrategia consistente.

Pero también hemos de realizar series rápidas, innovar, rozar las fronteras de lo posible, porque si aspiramos al liderazgo, quizá a la supervivencia, no basta con las tecnologías maduras. Hay que conocer y experimentar con las últimas tecnologías, con tendencias y novedades. Tenemos que estar preparados para sacar provecho del big data y la inteligencia artificial, el blockchain o Internet de las cosas, el cloud computing y la realidad virtual. Hay que ir rápido, hay que acelerar, hay que alcanzar la frontera de las posibilidades digitales.

Es preciso prepararse. Es preciso conocer y conocerse. Preparación. Conocimiento. Sin conocimiento no hay transformación.

Y en la base de todo, los unos y los ceros. El ritmo binario. El ritmo…

Uno, dos, uno, dos, uno, dos… El ritmo binario de mis brazos y mis piernas. El ritmo que me impulsa y me hace avanzar.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos… Uso la misma mecánica para hacer cien metros que para correr un diez mil. La misma técnica para subir una cuesta o enfilar una recta, para tomar una curva o descender cuesta abajo.

Uno, dos, uno, dos… Avanzo, avanzo y siento que de esta forma puedo llegar a cualquier parte.

Uno, cero, uno, cero, uno, cero… La codificación digital de la información. El ritmo que marca el mundo digital y que le da nombre.

Uno, cero, uno, cero, uno, cero… Con la misma técnica codifico textos, imágenes, voz o vídeo. Con la misma técnica los transmito a distancia, los almaceno, los proceso o ejecuto algoritmos… No importa su naturaleza, todo se trata de forma homogénea.

Uno, cero, uno, cero, uno, cero… En este ritmo se esconde la naturaleza de lo digital y el motivo de su éxito. Con ese ritmo podemos llegar a cualquier parte. Con ese ritmo podemos disponer de las tecnologías más formidables y transformar los negocios y la sociedad. Con esa técnica podemos casi definir cualquier futuro, alcanzar cualquier meta.

Uno, dos, uno, dos, uno, dos…

… uno, cero, uno, cero, uno, cero…

Capítulo 1
Entender la revolución digital
1.1.¿Qué es digital?

Antes de siquiera plantearnos una transformación digital, tenemos que entender de qué estamos hablando. Necesitamos tener claro qué es lo que queremos transformar y por qué.

Y lo primero que hay que comprender es qué es eso de «lo digital» y por qué es tan disruptivo, por qué habilita e incluso obliga a una transformación.

Proponemos la siguiente definición:

Digital es el procesamiento binario de información.

Así de simple, así de importante.

En la definición anterior hay dos elementos que hay que asimilar. Por un lado, qué es información y, por otro, a qué nos referimos por binario.

¿De qué hablamos cuando hablamos de información?

Aunque intuitivamente no resulta difícil entender qué quiere decir información, no es tan sencillo, sin embargo, encontrar una definición simple. Optamos por proponer una definición que destila lo encontrado en varios diccionarios y que resulta ser casi un sinónimo de dato:

Información es un hecho u observación que permite reducir la incertidumbre acerca del estado de una parte del mundo.

A efectos algo más prácticos, cuando hablamos de información, especialmente cuando hablamos de información en un entorno computacional, nos estamos refiriendo a alguna de estas posibilidades:

→Texto: es decir, una secuencia de caracteres alfabéticos con significado en un lenguaje dado. Mediante un texto podemos recoger una palabra, un artículo periodístico, un contrato, una ley, un diccionario, etc.

→Números: es decir, cantidades de una forma u otra. Mediante números podemos representar magnitudes físicas o económicas, nuestra temperatura corporal, un balance o cuenta de resultados, una serie estadística, indicadores de negocio, etc.

→Sonidos: es decir, información que percibimos mediante el sentido del oído. Dentro de la categoría de sonidos se pueden incluir posibilidades como la voz humana, la música, ruidos diversos, etc.

→Imágenes: es decir, información estática que percibimos mediante el sentido de la vista y que puede concretarse en dibujos, fotografías, planos, logotipos, etc.

→Vídeo: un caso especial de la imagen, en el que se observa algún tipo de variación o movimiento con el tiempo. Información de tipo vídeo son, por ejemplo, las películas, las animaciones o la realidad en tiempo real que muestran una videoconferencia o una cámara de seguridad.

¿En qué consiste procesar información?

Procesar información es un término muy amplio, pero, a efectos de comprensión, podemos agruparlo en cinco bloques o grandes funciones:

→Codificación.

→Almacenamiento.

→Presentación y captura.

→Comunicación.

→Tratamiento.

Vamos a ver brevemente cada uno de ellos:

Codificación

Codificar la información es traducirla del mundo real a un formato cerrado, conocido y procesable por un computador. En el mundo digital, el formato se traduce en último término a una secuencia de unos y ceros. Se conoce como bit la cantidad mínima de información. Un bit sólo puede tomar dos valores alternativos, lo que en el mundo digital denominamos uno o cero.

Vamos a ver tres casos que nos pueden ayudar a comprender este concepto. Y lo vamos a hacer, intencionadamente, con casos muy sencillos para luego mencionar situaciones más complejas y también más reales.

Primero veamos cómo se codifican números enteros. En este caso, simplemente, se traducen a lo que se denomina codificación en base 2. En lo que sigue, vamos a suponer que el lector conoce cómo se realiza esta codificación, pero, a modo de ejemplo, veamos cómo se codificarían en un byte (que es como se conoce a un grupo de ocho bits) los números del 0 al 9.


Número entero (decimal)Número entero binario
000000000
100000001
200000010
300000011
400000100
500000101
600000110
700000111
800001000
900001001

Veamos ahora un ejemplo de codificación de texto, y para ello recurrimos al tradicional código ASCII. ASCII (American Standard Code for Information Interchange) fue uno de los primeros sistemas de codificación de textos. En concreto, se creó en 1963 por la American Standard Association aplicado al alfabeto latino. ASCII codifica 128 caracteres diferentes, incluyendo las letras en mayúsculas y minúsculas, dígitos del ٠ al ٩ y varios signos de puntuación. En realidad, lo que hace ASCII es asignar un número entero a cada carácter o signo. Luego representa cada carácter o signo como la codificación del número entero correspondiente. Veamos en la tabla la codificación de las letras mayúsculas en ASCII. Por cada letra, se observa el número que se le asigna y su codificación en un byte.


ABCDEFG
65666768697071
01000001010000100100001101000100010001010100011001000111
HIJKLMN
72737475767778
01001000010010010100101001001011010011000100110101001110
OPQRSTU
79808182838485
01001111010100000101000101010010010100110101010001010101
VWXYZ
8687888990
0101011001010111010110000101100101011010

¿Cuál sería, según esto, la codificación binaria de una letra «L» usando ASCII? Pues, buscando en la tabla de arriba, vemos que sería la secuencia: «01001100».

Por último, vamos a hacernos una idea de cómo se puede codificar de manera simple una imagen. De nuevo, pensamos en el caso más sencillo, una imagen en blanco y negro.

Imaginemos que tenemos una figura sencilla. Vamos a escoger el famoso perfil del director Alfred Hitchcock.


Ilustración 1. Perfil de Alfred Hitchcock.

Para codificar esa figura vamos adoptar una técnica muy simple. Colocamos encima de la figura una cuadrícula de 64 filas y 64 columnas. Ahora, las cuadrículas en negro o donde predomine el negro las marcamos con un 1. La cosa quedaría, más o menos, así:


Ilustración 2. Perfil de Alfred Hitchcock marcado con unos.

No es difícil entrever el perfil del cineasta, ¿verdad?

Pues ahora, para completar nuestra sencilla digitalización, marcamos con un cero aquellas cuadrículas en blanco o donde predomine el blanco. Este es el resultado:


Ilustración 3. Perfil de Alfred Hitchcock con unos y ceros.

Si ahora queremos trasladar eso a bytes, tendríamos un bit para cada recuadro de la cuadrícula, bits que, agrupándolos de ocho en ocho, nos llevarían a ocho bytes para representar una fila (cada byte, recordemos, incluye ocho bits) y un total de 512 bytes para representar la figura (64 filas a ocho bytes cada una). Tras hacer estas operaciones, así es como quedaría finalmente codificada nuestra figura:


0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
0000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
0000000000000000000000000000110000000000000000000000000000000000
0000000000000000000000001111111111110000000000000000000000000000
0000000000000000000000011111111111111111000000000000000000000000
0000000000000000000001111111111111111111111000000000000000000000
0000000000000000000111111111111111111111111110000000000000000000
0000000000000000001111111111111111111111111111100000000000000000
0000000000000000011111111111111111111111111111110000000000000000
0000000000000000111111111111111111111111111111111000000000000000
0000000000000001111111111111111111111111111111111000000000000000
0000000000000011111111111111111111111111111111111100000000000000
0000000000000011111111111111111111111111111111111110000000000000
0000000000000111111111111111111111111111111111111111000000000000
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0000000000001111111111111111111111111111111111111111100000000000
0000000000001111111111111111111111111111111111111111110000000000
0000000000001111111111111111111111111111111111111111100000000000
0000000000011111111111111111111111111111111111111111100000000000
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0000000111111111111111111111111111111111111111111000000000000000
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0000000011111111111111111111111111111111111111110000000000000000
0000000111111111111111111111111111111111111111110000000000000000
0000000111111111111111111111111111111111111111100000000000000000
0000000000111111111111111111111111111111111110000000000000000000
0000000001111111111111111111111111111111111111000000000000000000
0000000001111111111111111111111111111111111111100000000000000000
0000000001111111111111111111111111111111111111100000000000000000
0000000000111111111111111111111111111111111111110000000000000000
0000000000001111111111111111111111111111111111111000000000000000
0000000000000011111111111111111111111111111111111000000000000000
0000000000000001111111111111111111111111111111111100000000000000
0000000000000000111111111111111111111111111111111110000000000000
0000000000000000011111111111111111111111111111111111000000000000
0000000000000000001111111111111111111111111111111111100000000000
0000000000000000000111111111111111111111111111111111110000000000
0000000000000000000001111111111111111111111111111111111000000000
0000000000000000000011111111111111111111111111111111111000000000
0000000000000000000111111111111111111111111111111111111000000000
0000000000000000111111111111111111111111111111111111111110000000
0000000000000001111111111111111111111111111111111111111110000000
0000000000000011111111111111111111111111111111111111111111000000
0000000000000011111111111111111111111111111111111111111111000000
0000000000000111111111111111111111111111111111111111111111100000
0000000000001111111111111111111111111111111111111111111111100000
0000000000001111111111111111111111111111111111111111111111110000
0000000000011111111111111111111111111111111111111111111111110000
0000000000011111111111111111111111111111111111111111111111111000
0000000000111111111111111111111111111111111111111111111111111000
0000000001111111111111111111111111111111111111111111111111111100
0000000001111111111111111111111111111111111111111111111111111100

Por supuesto, las codificaciones que se han comentado hasta ahora son extremadamente sencillas. En la realidad los formatos de codificación de información suelen ser bastante más complejos y permiten almacenar más información, mucho más rica y de manera más compacta que lo que hemos mostrado.

Así, por ejemplo, formatos como GIF, JPEG o PNG permiten almacenar imágenes. Formatos como MP3 o WAV almacenan sonido. En vídeo (en general con sonido incluido) nos encontramos por ejemplo con MPEG, AVI o MOV. Y más que texto simple se suelen manejar formatos de documento como DOC o PDF, que incluyen información de formateado del texto, así como imágenes, tablas, etc.

Antes de abandonar el tema de la codificación, interesa resaltar que incluso el comportamiento, los algoritmos, se puede codificar digitalmente. Para entenderlo, basta saber que los microprocesadores y los microcontroladores, es decir, el cerebro de los ordenadores, las tablets, los smartphones o los robots, manejan un número limitado de instrucciones con sus parámetros. Para codificar el comportamiento, las instrucciones del microprocesador se pueden codificar asignando, simplemente, un número entero diferente a cada instrucción. Y ya sabemos cómo se puede codificar un número entero. Los parámetros de la instrucción (número, caracteres, etc.) se codifican digitalmente, a su vez, como corresponda según el tipo de dato: texto, número, etc.

Almacenamiento

Una vez codificada esa información en unos y ceros, una de las tareas habituales es almacenarla.

Los procesadores digitales almacenan temporalmente la información en la denominada memoria RAM. Se trata de una memoria muy rápida, pero cuya información desaparece cuando deja de estar alimentada por energía eléctrica. Por ello, y porque la memoria RAM es comparativamente cara, se utilizan otro tipo de soportes más baratos y con mayor capacidad. Internamente se utilizan discos duros o memorias flash y para almacenamiento externo se puede recurrir también a memorias flash o a discos duros externos, DVD, Blu-ray, etc.

Presentación y captura

Para que los humanos podamos entender la información disponible se precisa poder presentarla, es decir, enseñársela al usuario. Para ello, se utilizan periféricos como las pantallas de ordenadores o smartphones, que traducen esa información codificada digitalmente a formatos entendibles por las personas: letras, imágenes, vídeos, etc.

Hablamos de presentación, pero en realidad estas pantallas permiten también introducir datos por parte de las personas que las utilizan, eventualmente con la ayuda de otros periféricos como teclados, ratones, lápices ópticos, etc.

La captura de información se puede producir de una forma mucho más variada que por introducción directa por el usuario. Así, por ejemplo, las cámaras integradas en los smartphones actuales son mecanismos de captura de información, en este caso fotografías o pequeños vídeos. Toda esa información, tras ser capturada, se codifica luego digitalmente como ya hemos visto.

Cuando hablemos de Internet de las cosas veremos que existen otros muchos tipos de equipos, los sensores, que pueden capturar información muy diversa.

Comunicación

La información también se puede transmitir entre ordenadores, smartphones y una amplia gama de equipos. Para ello, hacemos uso de toda una serie de tecnologías y protocolos de comunicaciones, que van desde las comunicaciones de corta distancia como la que se realiza con bluetooth, NFC o incluso wifi a la transmisión de larga distancia como la de redes móviles GSM, UMTS, LTE, etc. o comunicaciones fijas sobre cobre o fibra.

En cualquier caso, estas redes, la mayoría de las cuales son también digitales, se ocupan de entregar en destino la misma información digital que han recibido en origen.

Veremos algo más sobre comunicaciones en el próximo capítulo. De momento, nos basta con recordar que la comunicación es una de las funciones de procesamiento de información.

Tratamiento

El tratamiento es el punto del procesamiento de la información donde se añade inteligencia. El procesamiento incluye la realización de cálculos, la aplicación de reglas o el control de otras funciones de las aquí mencionadas: lectura/escritura, presentación o envío.

En el fondo, es la función fundamental, la más diferencial del mundo digital, la que le otorga una gran parte de sus capacidades disruptivas, aunque debe, lógicamente, apoyarse en las anteriores.

En resumen

Resumiendo, el procesamiento de la información, una información que es binaria, incluye estas cinco grandes funciones que acabamos de revisar:

→Codificación.

→Almacenamiento.

→Presentación y captura.

→Comunicación.

→Tratamiento.

1.2.La dualidad hardware/software y por qué es tan importante

Las máquinas son físicas, son tangibles, son palpables.

Un coche está construido con metal, plástico, goma. Lo podemos tocar. Si no estuviese tan oculto por motivos de diseño y seguridad, podríamos ver funcionar el motor. Podríamos observar los émbolos subir y bajar, el árbol de levas girar, la transmisión moverse, los engranajes girar unidos. El coche es físico y su funcionamiento también.

Una lavadora está construida también con metal y plástico. La podemos tocar. Sentimos cómo vibra y cómo se calienta cuando funciona. Si no permaneciese cerrada por motivos de seguridad, cuando está en funcionamiento podríamos observar el tambor girar y el agua y el jabón desplazarse por su interior. La lavadora es física y su funcionamiento también.

¿Y un ordenador?

Un ordenador es dual. Es físico y es lógico. En parte es físico. También lo podemos tocar. Podemos sentir cómo se calienta y escuchar el ventilador cuando se activa. Pero si lo abriésemos no observaríamos apenas nada. Ninguna parte móvil, ningún material desplazándose. Porque la esencia del funcionamiento de un ordenador no es física, sino lógica. No podemos ver los programas, no podemos ver los diferentes algoritmos que aplica ni la información que maneja.

Vamos a profundizar algo más en esta idea.

La naturaleza de lo lógico

Con los ejemplos anteriores hemos podido ver que cuando una máquina es de naturaleza lógica no produce ni movimiento ni transporte de materiales. No parece tener realidad física. Esto es válido en la práctica y nos ayuda a reconocer lo lógico a bote pronto, pero no es rigurosamente cierto.

En realidad, todo tiene un soporte físico. En última instancia, los átomos y las diferentes partículas subatómicas soportan toda la realidad que conocemos. Así que ese ordenador en funcionamiento, en el cual no apreciamos ningún tipo de actividad, en realidad sí la tiene a nivel microscópico.

Pero lo lógico, aunque se apoya en lo físico, es en esencia inmaterial y puede manifestarse físicamente de diferentes formas sin cambiar por ello su naturaleza. Por eso, desde un punto de vista macroscópico y a efectos prácticos, podemos considerar que lo lógico es inmaterial.

Suena muy abstracto, pero es fácil de entender. Veámoslo con una analogía. Los seres humanos tenemos ideas, unas ideas que en sí mismas son inmateriales, aunque de alguna forma que todavía no entendemos bien residan en las neuronas de nuestros cerebros. Cuando esas ideas se manifiestan, pueden hacerlo de distintas formas. Pueden hacerlo mediante lenguaje hablado, e incluso en ese caso, según el idioma que maneje el individuo, se manifestarán con palabras y sonidos diferentes. Y sin embargo, la idea no cambia. También pueden expresarse en lenguaje escrito, o incluso en signos para sordomudos. La idea es la misma; su manifestación física, sin embargo, es diversa.

Ya vimos que lo digital maneja información que se reduce en último término a unos y ceros. Pero esos unos y ceros pueden encontrar una realización física diversa. Pueden ser diferentes niveles de tensión (voltaje), pueden ser diferentes niveles de intensidad eléctrica (amperaje), pueden ser diferentes frecuencias o amplitudes en una onda electromagnética. Pueden incluso ser diferentes estados a nivel de electrón. Cualquier realidad física que podamos hacer variar entre dos estados puede representar un cero o un uno. Por tanto, esa realidad física que puede variar entre dos estados puede representar un bit, es decir, información digital.

La información del mundo digital es inmaterial, como las ideas, y cuando se sustancia en medios físicos (un DVD, un bus de comunicaciones, una pantalla táctil) puede hacerlo de formas diversas sin cambiar su naturaleza y significado.

Esa es la esencia de lo lógico:

Lo lógico es una realidad inmaterial que puede manifestarse de formas diferentes en lo físico, sin cambiar su significado.

Cuando lo lógico se implementa en la realidad física, lo hace apoyándose en unas tecnologías que trabajan sin partes móviles y sin flujo de materiales, como el ordenador que habíamos abierto para contemplar su interior.

Esto ausencia de partes móviles o de flujo de materiales tiene implicaciones técnicas y económicas.

Hardware y software

Esa realidad, esa dualidad físico/lógico se sustancia en la tradicional y conocida división entre hardware y software.

El hardware es la parte física de las máquinas digitales. Es la carcasa, es la pantalla, son las placas, es la fuente de alimentación, es el ratón y es el teclado. Todo aquello que vemos y tocamos de una máquina digital. Es su realidad física.

El software, por el contrario, es inmaterial. Son los datos y, sobre todo, son los algoritmos y la inteligencia que gobierna la máquina, que gestiona esos datos, que los almacena y los envía. Es lo que se convierte en programas y aplicaciones. Es lo que hace que la misma máquina, el mismo smartphone, la misma tablet o el mismo ordenador personal puedan adoptar comportamientos completamente diferentes.

Para recordar: en una solución digital común, la inteligencia y, sobre todo, la capacidad de adaptación, residen en el software.

1.3.Las raíces de la disrupción digital

Las inmensas posibilidades de lo digital, su capacidad transformadora, nacen en última instancia de las sencillas características que acabamos de repasar, unas características que, aunque sencillas a primera vista, son de una enorme potencia.

De esas características se derivan seis factores disruptivos, seis factores que explican la revolución digital:

→Uniformidad.

→Ductilidad.

→Incorporeidad.

→Replicabilidad.

→Gratuidad.

→Exponencialidad.

Veamos qué quiere decir cada una de ellas.

Uniformidad

Uniformidad significa que, desde un punto de vista físico, todas las informaciones se manejan de forma similar: se almacenan en los mismos soportes (discos duros, memorias, etc.), se tratan mediante los mismos procesadores, se comunican mediante los mismos enlaces (comunicaciones móviles, fibra, etc.). Incluso, a nivel lógico, se codifican al final de la misma forma: mediante unos y ceros.

Esto es mucho más diferencial de lo que puede parecer a primera vista. En el mundo analógico, una imagen podía soportarse, por ejemplo, en papel fotográfico si se trataba de un retrato o en papel vegetal si se trataba de un plano; un libro, sobre papel normal; un vídeo, sobre cintas de super-8; una canción, sobre un disco de vinilo o sobre una casete. Es decir, para cada tipo de información existía un soporte físico diferenciado.

No ocurre así en el mundo digital, donde todo tipo de informaciones se adquieren, almacenan, procesan y comunican de una forma similar y sobre los mismos soportes físicos.

Ductilidad

Ya vimos al hablar del software cómo las máquinas digitales, por ejemplo un ordenador personal, pueden cambiar completamente su comportamiento según la lógica que estemos aplicando o los datos que estemos utilizando.

El mismo ordenador puede visualizar una película, puede realizar un balance contable, puede editar un texto o retocar una fotografía. La máquina es la misma y, sin embargo, su comportamiento no tiene nada que ver. Y eso sucede, simplemente, porque elegimos un software diferente. Lo digital es, por tanto, dúctil: la misma máquina puede hacer cosas diferentes con la misma información.

Y no solo es que, en un momento dado, el mismo ordenador puede hacer una cosa completamente diferente. Es que, incluso, el software puede modificarse. El programa de retoque fotográfico, el procesador de textos o el software de contabilidad pueden evolucionar en el tiempo, adoptar nuevas versiones, de forma que su comportamiento muta, evoluciona en el tiempo.

Aún más, también puede variar el comportamiento según los datos o la información. En el caso más sencillo, debemos reconocer que, aunque estemos reproduciendo una película, no es lo mismo ver Sonrisas y lágrimas que Matrix. Y es que la información, la película en este caso, es completamente diferente. Quizá más importante aún: muchos programas varían su comportamiento según parámetros configurables o los datos contenidos en una base de datos.

A esa capacidad de cambiar de comportamiento de las máquinas digitales es a lo que denominamos ductilidad. Una ductilidad que es adaptabilidad y capacidad de evolución.

Incorporeidad

Como hemos visto, lo digital es fundamentalmente lógico, inmaterial. Los comportamientos y la información residen en el software, que no tiene realidad física macroscópica. Sin movimiento ni transporte de material. Es, en ese sentido, incorpóreo: sin peso, sin inercia, sin volumen.

Replicabilidad

Esa naturaleza lógica y esa ausencia de realidad física nos llevan a la siguiente característica: la replicabilidad. Replicabilidad quiere decir que los bienes digitales, tanto los datos como las lógicas, se pueden copiar con una enorme facilidad. Todos tenemos la experiencia de lo sencillo que resulta copiar un fichero, ya sea una película, una fotografía, un e-book o un programa.

No solo podemos copiarlo localmente en nuestro ordenador; es que además podemos copiarlo con enorme facilidad entre máquinas en diferentes ciudades, regiones o países. Es conocido el sencillo uso del correo electrónico, los discos en red (Dropbox, Google Drive, etc.), los clientes FTP o los programas P2P (eMule, Kazaa, BitTorrent, etc.), por poner algunos ejemplos populares.

Esto es de una enorme importancia y es absolutamente diferente a lo que sucede en el mundo analógico y el universo de los bienes y productos de naturaleza física.

Si intentamos replicar un producto físico, digamos un coche, necesitamos realmente construirlo de nuevo. Necesitamos la misma cantidad de materiales que el coche original y una gran dedicación en horas de personas y máquinas, amén del transporte del coche hasta los distribuidores o el cliente final. La «copia» en el mundo de los productos físicos tradicionales es costosa en tiempo y recursos. La copia en el mundo analógico es, por tanto, cara.

No así la de los bienes digitales. La copia de los bienes digitales no implica apenas materiales ni tiempo. Y su transporte es casi inmediato, y de nuevo sin apenas consumo de recursos. La réplica de los bienes digitales es barata, extremadamente barata.

Gratuidad

En realidad es algo más que barata. La réplica de los bienes digitales tiene un coste tan despreciable que puede considerarse, sin apenas error, gratuita.

En los bienes digitales, al igual que en los físicos, se produce una inversión inicial de tiempo y trabajo para producir el prototipo original, normalmente un software. Pero a partir de ahí su réplica es prácticamente gratuita.

Por eso se dice, utilizando el lenguaje de la teoría económica, que el coste marginal, es decir, el coste de producir una unidad adicional, es nulo en el caso de los bienes digitales.

Eso posibilita no solo una enorme productividad y competitividad, sino que incluso habilita modelos de negocio que juegan con la gratuidad de los productos y servicios.

Exponencialidad

La falta de realidad física implica falta de inercia (peso) y de necesidad de transporte. Y esto, unido al coste marginal cero, permite unos crecimientos en las ventas de los bienes digitales a un ritmo imposible de concebir en bienes físicos.

Los negocios plenamente digitales, aquellos que se han liberado de lo físico, pueden conseguir crecimientos exponenciales, crecimientos en que el ritmo de ascenso es cada vez mayor.

De ahí la explosiva expansión de los bienes digitales cuando tienen éxito.

1.4.Técnica de carrera: lo que tienes que interiorizar

→Digital es el procesamiento binario de información.

→Por información entendemos textos, números, sonidos, imágenes, vídeos, etc.

→Procesar información incluye su codificación, almacenamiento, captura, presentación, comunicación y tratamiento.

→En las máquinas digitales se distingue lo físico de lo lógico, que denominamos hardware y software, respectivamente.

→Lo lógico es inmaterial. El software es inmaterial.

→Los seis factores que hacen tan disruptivo a lo digital son: uniformidad (mismo tratamiento de todo tipo de informaciones), ductilidad (posibilidad de cambio y adaptación), incorporeidad (sin realidad física), replicabilidad (facilidad de copia), gratuidad (coste marginal nulo) y exponencialidad (crecimientos explosivos).

Capítulo 2
Realidades digitales
2.1.El mundo ya es digital

Lo digital no es el futuro o, más bien, no es solo el futuro. También es el presente. Un presente que conforma nuestros negocios, nuestra sociedad y nuestras vidas.

En este capítulo queremos repasar algunas de las tecnologías y soluciones digitales que se encuentran ya plenamente implantadas y son de uso corriente, ya sea en las empresas y administraciones públicas, ya sea en nuestros entornos privados.

Sin ellas no es posible entender la realidad digital actual y sin ellas tampoco resulta posible comprender las nuevas tendencias y posibilidades que se abren ante nosotros.

2.2.Comunicaciones

Aunque de una manera bastante inadvertida, en la raíz de la revolución digital se encuentran, como componente esencial, las tecnologías de comunicaciones digitales.

Las redes de comunicaciones digitales se encargan de la cuarta función del procesamiento de información que veíamos en el capítulo anterior: la comunicación. Por la función de comunicación conseguimos trasladar una información digital entre dos puntos (dos máquinas) distantes.

Redes de telecomunicaciones

Para comunicaciones de larga distancia se utilizan redes de telecomunicaciones gestionadas por los denominados operadores de telecomunicaciones, como pueden ser Telefónica, Vodafone, Orange, AT&T, Verizon, etc.

Desde el punto de vista físico, una red de telecomunicaciones está constituida por equipos de red (routers, tarjetas, servidores, etc.) unidos por unos cables, normalmente de cobre o fibra. Estos cables son conducidos por unos elementos como canalizaciones, cámaras de registro o postes. En el caso de las comunicaciones inalámbricas existe un componente adicional, no visible, pero también físico: el aire y el espectro radioeléctrico.

Las redes de telecomunicaciones son heterogéneas y complejas, pero como una aproximación suficiente podríamos considerar la estructura que se propone en la figura:


Ilustración 4. Estructura de una red de telecomunicaciones.

En el centro de la red se encuentra lo que denominamos el núcleo de la red. El núcleo de la red se llama así porque es el elemento central, el principal. Está constituido por nodos potentes e inteligentes, conectados por capacidades de transporte de gran cantidad de información. En el núcleo se incluyen las capacidades de envío de información, a gran velocidad y en grandes volúmenes, entre diferentes puntos. Esto incluye la capacidad de saber cómo lograr que esa información llegue desde el emisor hasta el receptor, se encuentren estos donde se encuentren. Es el denominado enrutamiento. Además, incluye capacidades para tratar congestiones y añade funciones de control. En cierto sentido, podríamos decir que el núcleo de red es la red propiamente dicha.

En el extremo, los usuarios finales disponemos de unos equipos de cliente o usuario. En los casos más sencillos podemos estar hablando de un simple terminal como un smartphone o un teléfono tradicional. Pero si pensamos también en usar Internet nos encontramos con routers y puntos de acceso wifi. Si lo que queremos es ver la televisión, aparte del propio aparato de televisión podemos usar descodificadores o videobridges. Sea como fuere, los equipos de cliente o de usuario son aquellos a través de los cuales el usuario final percibe directamente el servicio. Son los que le permiten hablar, navegar o ver la televisión y, normalmente, son de nuestra propiedad, no del operador del servicio.

El núcleo de red, aunque complejo, está integrado por un número comparativamente reducido de nodos y conexiones. Para que ese núcleo de red, relativamente reducido, pueda llegar a millones de usuarios dispersos geográficamente, entre el núcleo y los equipos de usuario se establece la red de acceso, una red capilar y que podemos imaginarnos como un árbol que, partiendo de un nodo del núcleo de red, llega hasta cada uno de nosotros, los usuarios. A la red de acceso pertenecen, por ejemplo, las estaciones base que proporcionan cobertura a nuestros móviles o las líneas de fibra o cobre que llegan hasta nuestras casas.

Finalmente, los servicios de telecomunicación son más complejos y necesitan añadir funciones especiales y plataformas de servicio. Estas plataformas de servicio son heterogéneas y en cierto modo complementarias de la red propiamente dicha. En general, están constituidas por un número pequeño de servidores inteligentes que proporcionan contenidos, incluyendo, por ejemplo, televisión, inteligencia de red (gestión de números 900), envío de mensajes cortos y un largo y creciente etcétera.

Redes de área local

Lo descrito arriba es una red de telecomunicaciones que aplica para largas distancias. Sin embargo, desde hace ya muchos años se encuentra generalizado el uso de lo que se denominan redes de área local (LAN, Local Area Network) o simplemente redes locales, pensadas típicamente para edificios o viviendas, aunque, apoyadas en capacidades de redes de telecomunicaciones, pueden tener cobertura multisede con extensión incluso mundial.

Estas redes son propiedad de una empresa, administración o incluso de particulares.

Aunque existen muchas tipologías, la más común es la red Ethernet, en que los equipos, por ejemplo los ordenadores personales, se conectan a un bus común a través del cual comparten la información.

Hoy en día, además, es muy frecuente que las redes se extiendan mediante capacidades inalámbricas, muy especialmente mediante la bien conocida y casi ubicua wifi.


Ilustración 5. Red de área local.

Estas redes locales, si las queremos ver integradas en el esquema de redes de telecomunicaciones, vendrían a ser una variante compleja de los equipos de cliente.


Ilustración 6. Red de área local unida a red de telecomunicaciones.

Tecnologías para distancias cortas

Aparte de wifi, hoy día existen otras tecnologías y protocolos para conexiones inalámbricas de corta distancia, como el bien conocido bluetooth (que alcanza distancias de diez metros sin repetidores y hasta cien metros con ellos) o NFC (Near Field Communication), que se utiliza, por ejemplo, para pago mediante tarjetas o móvil y que no puede alcanzar más de veinte centímetros.

2.3.Sistemas de información

Los grandes protagonistas del mundo digital son los sistemas de información. A pesar de eso, la literatura actual sobre transformación digital apenas se refiere a ellos, ya que se dan por supuestos y por conocidos. Sin embargo, es muy importante tenerlos en cuenta si queremos realmente entender el mundo digital y llevar a cabo una transformación digital.

Los sistemas de información son un conjunto de hardware y software que proporcionan una funcionalidad, una solución.

Decimos que combinan hardware y software y es cierto, pero, en el fondo, tendemos a centrarnos en el software porque es el elemento diferencial, lo que hace a un sistema realmente distinto de otro.

Los sistemas de información ejecutan cuatro de las cinco funciones de procesamiento de información de que hablábamos en el capítulo anterior. En concreto, se ocupan de todas las funciones menos las comunicaciones, es decir:

→Codificación.

→Almacenamiento.

→Presentación y captura.

→Tratamiento.

Como usuarios, percibimos los sistemas de información a través de un navegador o de un programa o aplicación instalados en nuestro ordenador personal, tablet o smartphone, mediante los cuales obtenemos la funcionalidad. Pero los sistemas de información actuales, tanto los sistemas de empresa como los que vemos en Internet, suelen tener una arquitectura más compleja que un simple programa residente en nuestro equipo. En realidad, suelen estar estructurados en capas, según la arquitectura cliente/servidor.

Cliente/servidor

Aunque existen casos aislados en que el software se presenta como un programa aislado que se ejecuta en un ordenador (lo que se conoce como standalone), lo cierto es que prácticamente todos los sistemas profesionales y gran parte de los personales se estructuran en capas, según el modelo cliente/servidor.

Los ERP (Enterprise Resource Planning) como SAP, Oracle, etc. tienen arquitectura cliente/servidor. Internet y las aplicaciones web tienen arquitectura cliente/servidor. Las aplicaciones de que disponemos en la intranet tienen arquitectura cliente/servidor. Incluso muchas apps de nuestro móvil tienen arquitectura cliente/servidor.


Ilustración 7. Arquitectura cliente/servidor.

En el modelo cliente/servidor más básico se distinguen los dos elementos que dan nombre a la arquitectura: cliente y servidor.

El cliente es la parte que se relaciona con el usuario, lo que este ve del sistema. El cliente presenta los datos al usuario, recoge sus entradas y valida el formato de los datos que el usuario introduce.

En el servidor, por su parte, residen la mayor parte de los datos y la funcionalidad más específica de la aplicación. La mayor parte de lo que entendemos por el sistema o la aplicación reside realmente en el servidor, aunque no lo veamos si no es a través del cliente.

El cliente se relaciona con el servidor en un modelo petición/respuesta: solicita un dato y lo recibe. Solicita un cálculo y recibe el resultado.

La aplicación cliente reside en nuestros equipos personales: ordenadores, tablets y smartphones, y suele ser relativamente pequeña y ligera. Por el contrario, la aplicación servidora suele ser compleja y pesada y reside en grandes máquinas que se denominan también servidores.

Aunque el modelo cliente/servidor se explica hablando de dos niveles, las arquitecturas reales suelen estructurarse al menos en tres capas.


Ilustración 8. Arquitectura cliente/servidor en tres capas.

En el cliente reside la primera capa, que se denomina lógica de presentación porque, coincidiendo con lo que comentábamos más arriba, su función principal es presentar información al usuario y recibir sus órdenes y datos. Esto es lo que ve el usuario.

En el servidor, sin embargo, tenemos dos capas.

Por un lado, tenemos la lógica de datos, que se encarga de codificar, almacenar y recuperar la información. Por otro, tenemos lo que se denomina la lógica de negocio, que contiene los algoritmos y las reglas de negocio propios de la aplicación, constituyendo el núcleo de la misma.

Observemos que en la figura hemos representado explícitamente una red que separa el cliente del servidor porque, en efecto, en casi la totalidad de los casos cliente y servidor se encuentran en máquinas diferentes y, en ocasiones, muy lejanas. Esa red puede ser, por ejemplo, una red de área local (LAN), en el caso de una aplicación corporativa; o una red de área extensa, en el caso, por ejemplo, de aplicaciones de Internet.

Esa figura nos sirve además para destacar y resumir cómo se colocan habitualmente las diferentes funciones de procesamiento de la información de que hablábamos en el primer capítulo. Recordemos, hablábamos de cinco funciones:

→Codificación.

→Almacenamiento.

→Presentación y captura.

→Comunicación.

→Tratamiento.


Ilustración 9. Funciones de procesamiento en la arquitectura en tres capas.

No nos resultará extraño a estas alturas entender que la función de presentación y captura se concentra en el cliente, que la función de comunicación es propia fundamentalmente de la red, que las funciones de codificación y almacenamiento de la información son propias de la lógica de datos, residente en el servidor, y que la función de tratamiento es objetivo fundamentalmente de la lógica de negocio, también residente en el servidor.

Aunque la realidad es algo más compleja de lo arriba expresado, no se separa demasiado de ese esquema.

ERP y CRM

La variedad de sistemas de información presentes en el mundo de la empresa es inmensa e incluye tanto sistemas construidos a medida por las propias compañías como software comercial desarrollado y comercializado por fabricantes especializados.

Sin embargo, hay dos clases de aplicaciones empresariales tan presentes y de funcionalidad tan amplia que es relevante dedicarles unas líneas: los ERP y el CRM.

Los ERP (Enterprise Resource Planning), de los cuales el más conocido y difundido es SAP R/3, se encargan de informatizar y automatizar la mayor parte de los procesos e información corporativos, pero con un mayor foco en los procesos de back-office: económico-financieros, de producción y logística.

Así, en un ERP típico podemos encontrar módulos para:

→Gestión financiera.

→Contabilidad analítica.

→Gestión de recursos humanos.

→Producción.

→Compras.

→Logística y materiales.

→Gestión de proyectos.

→Etc.

Los sistemas CRM (Customer Relationship Management) son históricamente posteriores, pero siguen la misma filosofía. Eso sí, se centran en los procesos más comerciales y de relación con el cliente, promoviendo una visión única de cliente y una mayor omnicanalidad, es decir, integración entre canales comerciales y de relación con el cliente.

Los módulos típicos de un sistema CRM incluyen:

→Ventas.

→Marketing.

→Atención posventa.

No es extraño, a pesar de la distinción que aquí hacemos, que una misma suite incluya módulos tanto de ERP como CRM para intentar proporcionar una solución completa de gestión empresarial.

Los productos ERP y CRM llevan incorporados de serie unos procesos y un modelo de información, pero ofrecen posibilidades de personalización para adaptarse a las necesidades de cada empresa. Si es necesaria esa adaptación, cada empresa procede a lo que se denomina una parametrización. Igualmente, los proveedores de estas soluciones intentan proporcionar soluciones adaptadas para un sector específico (salud, retail, industria, etc.), constituyendo lo que se denominan verticales.

Hay dos elementos tan importantes de los sistemas de información y tan presentes en la realidad digital actual que bien merecen una sección propia: bases de datos y SOA.

Por un lado, al hablar de bases de datos vamos a desarrollar algo más esa lógica de datos, esa forma en que se almacena y recupera la información, y para ello vamos a dedicar una sección a las bases de datos.

Por otro lado, es importante para entender la realidad de las empresas medianas y grandes saber cómo interconectamos sistemas entre sí. Lo abordaremos hablando específicamente de una arquitectura de integración de sistemas que se denomina SOA.

2.4.Bases de datos

Las bases de datos o, por mejor expresarlo, los Sistemas de Gestión de Bases de Datos (SGBD), son un tipo de software especial que se centra en el almacenamiento y recuperación de datos. La necesidad de este tipo de software específico deriva del hecho de que para que el almacenamiento y recuperación de datos almacenados sea eficiente al tratar grandes cantidades de datos, es preciso aplicar tecnologías y algoritmos especiales.

Hablamos de software del estilo de Oracle, DB2 o Access, si pensamos en soluciones comerciales; o de alternativas como MySQL o PosgreSQL, si optamos por software libre.

Bases de datos relacionales

Aunque existen y han existido diferentes tipos de bases de datos, las que dominan el panorama actual, al menos hasta el advenimiento del big data, son las bases de datos relacionales.

En una base de datos relacional toda la información se modela en torno a dos conceptos: la entidad, que representa una cosa física o un concepto (por ejemplo, un cliente o una factura), y las relaciones, que son las asociaciones que se establecen entre las entidades (por ejemplo, la relación que une a una factura con el cliente al que se aplica). Las relaciones y, especialmente, las entidades pueden tener datos asociados (por ejemplo, el CIF o razón social del cliente). Veámoslo con un ejemplo muy simple:


Ilustración 10. Un modelo entidad-relación simple.

En la figura hablamos de tres entidades: clientes, productos y facturas. La entidad cliente tiene como atributos el CIF, la razón social, el segmento y la cuenta bancaria a la que se factura. El producto/servicio tiene como atributos un identificador interno, un nombre comercial, la cuota de alta y la cuota mensual. La factura tiene como atributos un número identificador, el inicio del periodo en que aplica, el final del periodo en que aplica y el importe. Además, hay relaciones. Así, un cliente se relaciona con los productos/servicios que ha contratado y una factura se relaciona con el cliente al que se le emite.

En una base de datos relacional, las entidades y relaciones se traducen en última instancia a tablas. En el caso más general, una tabla representará una entidad. También puede representar o una relación muchos a muchos entre entidades. Las columnas de una tabla representan o bien los atributos de la entidad, o bien identificadores de las entidades que intervienen en una relación. Cada fila en una tabla representa un caso concreto de la entidad o relación (por ejemplo, un cliente concreto o una factura concreta).


Ilustración 11. Tablas en una base de datos relacional.

Las bases de datos relacionales son muy buenas gestionando importantes cantidades de datos en lectura y escritura y a muy alto ritmo (transaccionalidad), logrando mantener la coherencia de los datos. Eso sí, trabajan bien con datos estructurados (fundamentalmente, textos cortos y números con formatos y longitudes claramente establecidos) y en interacciones cortas y que manejan los datos en bloques pequeños.


Ilustración 12. Transacciones sobre una base de datos.

Datawarehouse y business intelligence

Cuando lo que deseamos hacer no es almacenar y consultar datos en pequeños volúmenes, sino consultar grandes cantidades de datos de una sola vez para obtener indicadores, análisis, informes, etc., las bases de datos relacionales no son óptimas.

¿Por qué? Porque en una base de datos relacional, cuando un programa está escribiendo sobre un dato, este queda bloqueado para su acceso por otras aplicaciones que lo comparten. Si para obtener un informe, indicador o parámetro tenemos que recorrer una gran parte de las tablas de la base de datos, estaremos bloqueando el trabajo de otros programas y ralentizando el conjunto.

Para resolver esta problemática, se separan las bases de datos que se usan por los programas de trabajo de aquellas otras que se utilizan para grandes consultas. Las bases de datos de trabajo se suelen denominar operacionales, precisamente porque se utilizan para la operación diaria. Por su parte, las que se utilizan para consultas son informacionales.

En los casos más sencillos, las bases de datos utilizadas para las consultas son una réplica exacta, en cuanto a su estructura y datos, de las bases de datos de trabajo, de las operacionales. En este caso, estamos hablando de lo que se conoce como ODS u Operational Data Store.

En otros casos, sin embargo, estas bases de datos que se utilizan para informes se dotan, por una parte, de un diseño técnico especial que agiliza esas consultas. Ese diseño es lo que se denomina dimensional. En este tipo de bases de datos se habla por una parte de hechos, es decir, qué tipo de información nos interesa consultar (por ejemplo, facturación, número de clientes y productos vendidos) y, por otro lado, de las dimensiones, es decir, las perspectivas bajo las cuales queremos presentar los datos (por ejemplo, por segmento de clientes).


Ilustración 13. Modelo dimensional.

Este tipo de bases de datos constituye lo que se conoce como datamarts o datawarehouses. La diferencia entre ambos términos no es cien por cien nítida, pero en general podemos entender un datamart como un subconjunto de un datawarehouse. Con cierta frecuencia, los datamarts o datawarehouses se alimentan no desde la base de datos operacional, sino desde los ODS. Con ello, el esquema más general sería el que se muestra en la figura:


Ilustración 14. Relación de bases de datos operacional, ODS, datamart y datawarehouse.

Este tipo de soluciones se dotan de capacidades específicas para elaboración de informes y análisis de datos, con lo que entramos en el campo de la inteligencia de negocio (o business intelligence). En algunos casos, además, se proporcionan capacidades avanzadas de descubrimiento de ciertos patrones, lo que nos lleva al conocido como data mining o minería de datos.

2.5.Integración de sistemas. La arquitectura SOA

A pesar de que soluciones como los ERP y CRM, que planteábamos más arriba, pueden cubrir la mayor parte de las necesidades de una empresa, lo cierto es que en el caso de compañías de mediano o gran tamaño suelen disponer de un mapa de sistemas complejo.

Esta variedad de sistemas obedece tanto a necesidades especializadas de cada sector o empresa como a motivos históricos de desarrollo e implantación de las diferentes soluciones.

Aunque tener un mapa de sistemas complejo hace más difícil la gestión, no es en sí mismo muy problemático si esos sistemas no se relacionan entre sí. Sin embargo, lo habitual es que sí deban hacerlo. Integrar sistemas de diferentes procedencias suele implicar problemáticas, de entre las cuales dos muy importantes son:

→Diferente tecnología.

→Diferente modelo de información.

Diferente tecnología implica el uso de distintos lenguajes, productos comerciales y plataformas. Así, por ejemplo, una aplicación legada puede estar desarrollada en COBOL, almacenar datos en una base de datos DB2 y ejecutarse en un mainframe S/360 con monitor transaccional CICS, mientras que otra aplicación puede estar desarrollada en Java, tener su base de datos en MySQL y ejecutarse sobre un servidor de aplicación Apache.

Diferente modelo de información implica que para la misma información del mundo real (por ejemplo, para la misma factura) diferentes sistemas pueden darle un identificador distinto, o denominar a los datos con diferente nombre, o asignarles distinta longitud.

Para que se puedan comunicar deben definirse lo que se denominan unas interfaces, poniéndose de acuerdo en la tecnología usada para el intercambio de información, el formato en que los datos se intercambiarán, los servicios que un sistema puede pedir a otro, etc.

Si solo se tratase de relacionar dos sistemas el problema sería de moderadas dimensiones: se establece esa interfaz y punto. Pero cuando hablamos de decenas o centenas de sistemas diferentes se genera una explosión combinatoria de interfaces que reclama una solución más global.

Esa solución es SOA (Service Oriented Architecture).

En SOA cada sistema expone dos cosas: unos servicios y un modelo de información de intercambio.

Los servicios son las interacciones atómicas que otros sistemas pueden mantener con el primero.

El modelo de información de intercambio define qué datos se pueden intercambiar, cómo se interrelacionan y los formatos de cada campo. Es algo muy similar a un modelo entidad-relación y, de hecho, puede coincidir parcialmente con el modelo entidad-relación de alguno de los sistemas intervinientes. De todas formas, por principio, no debe suponerse que el modelo de información de intercambio coincida con el de una base de datos en concreto, sino que es un convenio para intercambio de información.


Ilustración 15. Servicios y modelo de información de intercambio.

Veámoslo con un ejemplo. Imaginemos que el sistema de la figura de arriba es un sistema que almacena todas las facturas que se reciben o generan en una empresa. El sistema puede exponer tres servicios: uno para grabar una factura, otro para modificar una factura y un tercero para consultar una factura.

A su vez, define un modelo de información de intercambio que reutiliza parcialmente el que vimos al hablar de modelos entidad-relación. En ese modelo, la entidad principal es la factura con sus cuatro atributos y con una relación con el cliente al que corresponde.

En las arquitecturas SOA actuales, normalmente los servicios se implementan mediante los denominados web services, donde se utilizan protocolos de intercambio propios de Internet (HTTP: HyperText Transfer Protocol), la información de intercambia en formato XML (eXtensible Markup Language) o JSON (JavaScript Object Notation) y el modelo de información puede reflejarse en los denominados esquemas XML No nos adentraremos en el significado de estos términos técnicos porque no es preciso realmente para entender la importancia de SOA.

Sin embargo, SOA no acaba en un sistema. Lo que se hace es que todos los sistemas que intervienen en la arquitectura SOA exponen sus servicios. Además, todos los sistemas tienen acceso al censo completo de servicios expuestos y comparten un modelo de información de intercambio único.

A esto se añade una última pieza: el bus o, mejor, el ESB o Enterprise Service Bus. El ESB es un software especializado de interconexión que, entre otras cosas, tiene las siguientes funciones:

→Sirve de intermediario entre todos los sistemas.

→Realiza la traducción de datos cuando alguno de los sistemas no se adhiere completamente al modelo de información de intercambio.

→Es capaz de comunicarse mediante conectores de diferentes tecnologías.

→Aporta mecanismos de entrega segura de mensajes (ejemplo: reintentos).

Cuando existe un bus, como es el caso habitual, los sistemas no hablan directamente entre sí, sino a través del bus.


Ilustración 16. Enterprise Service Bus.

Al hablar de integración nos referimos fundamentalmente a integración entre las partes servidoras de los sistemas. Sin embargo, es posible que también el cliente de una aplicación hable con su servidor usando esos mismos servicios.

Con esto, vemos cómo SOA resuelve la problemática de integración:

→Todos los intercambios se reducen a un catálogo cerrado y conocido de servicios que se utilizan por todos los sistemas, en lugar de definiciones específicas para cada interfaz bilateral.

→La diversidad tecnológica la resuelve mediante la propuesta de un modelo común de servicios basado normalmente en la tecnología de web services. Las diferencias tecnológicas que puedan quedar pendientes o los casos de sistemas que no incluyen web services los resuelve el bus.

→La diversidad de modelos de información se resuelve compartiendo un modelo de información de intercambio único y, de nuevo, si persiste alguna diferencia o algún sistema que no se adapta, las traducciones se realizan sobre el bus.

2.6.Automatización de procesos de negocio. BPMS

El foco en los procesos de negocio y su automatización se deriva de la confluencia de dos importantes tendencias, una de negocio y otra técnica.

Antes de revisar esas dos tendencias, detengámonos un momento a clarificar qué queremos decir con proceso de negocio. En cualquier organización (una empresa, una administración o una ONG), diversas personas, organizadas en diferentes unidades, realizan tareas e interaccionan entre sí para conseguir algún tipo de resultado buscado por la organización, un resultado que además, con frecuencia, se busca entregarlo a un cliente.

Supongamos, por ejemplo, que un cliente realiza un pedido de un libro físico a través de una web de comercio electrónico. Si la empresa que lo ofrece no está demasiado informatizada, lo que sucedería, en esencia, sería:

→El cliente realiza el pedido.

→El departamento de pedidos lo recoge desde la web, lo registra, comprueba que todo está correcto y selecciona el almacén más cercano al cliente donde se tiene ese libro en stock.

→El departamento de pedidos emite la orden al almacén.

→En el almacén reciben la orden, buscan el libro y lo embalan para su envío.

→La empresa de transporte recoge el paquete en el almacén y lo entrega a un punto de distribución local.

→El punto de distribución local avisa al cliente de que se le va a entregar su libro y se establece la fecha de entrega.

→Se realiza el transporte y la entrega al cliente.

En todo este ciclo han intervenido varios actores: el cliente, la unidad de pedidos, el almacén, el punto de distribución local, la empresa de transporte. Y se han realizado varias actividades: se ha realizado el pedido, se ha emitido la orden al almacén, se ha buscado y empaquetado el producto, se ha transportado al punto de distribución local, se ha avisado al cliente y, finalmente, se le ha entregado. Y todas esas actividades se han coordinado siguiendo una secuencia lógica para conseguir un resultado final: la entrega del libro al cliente.

Con esto, ya podemos proponer una definición sencilla de un proceso de negocio:

Un proceso de negocio es el conjunto de actividades que, realizadas de forma coordinada por varios actores, generan un resultado de negocio.

Y ahora ya estamos en condiciones de entender las dos tendencias que confluyen en el interés por los procesos de negocio y su automatización.

La primera tendencia, la de negocio, tiene que ver con un foco en la gestión de los procesos de negocio como una importantísima entidad de gestión. Se centra en su diseño, su monitorización y, sobre todo, su optimización. Se trata de hacerlos simples y rápidos, mejorar la experiencia del cliente y, sobre todo, la eficiencia del proceso. Este es el objetivo de una serie de disciplinas, algunas que proponen una mejora continua de los procesos, como puede ser el caso de Lean Management o Six Sigma, y otras que proponen un cambio radical, como es el caso de la reingeniería. A lo largo de los años, los diversos enfoques de gestión se han agrupado bajo el concepto de gestión de procesos de negocio (BPM, Business Process Management).

La segunda tendencia es de naturaleza técnica. A medida que los sistemas de información y la tecnología digital han ido ganando terreno en el mundo corporativo, se ha concluido que una de las formas más poderosas de mejorar los procesos de negocio es mediante su automatización o, si se quiere, su informatización.

Esta informatización podemos entender que se ha acometido hasta ahora en tres etapas:

→Sistemas aislados: sistemas que automatizan tareas o actividades sin pensar en el proceso en su conjunto, sino en unas ciertas necesidades funcionales (por ejemplo, gestión de stock).

→Sistemas conscientes de proceso (process-aware): sistemas que automatizan ciertos procesos o secciones de los mismos, pero sin una visión extremo a extremo y sin permitir el modelado y monitorización de los procesos como una entidad de derecho propio.

→Sistemas de gestión de procesos de negocio (BPMS, Business Process Management System): sistemas que gestionan de forma explícita los procesos (su diseño, modelado y monitorización) y proporcionan una visión extremo a extremo, en general interaccionando con otros sistemas existentes.

Vamos a ver de forma esquemática cómo ha evolucionado la automatización de procesos de negocio y lo que esos nombres significan en realidad.

Pensemos en una situación inicial, digamos hace cincuenta años, con una nula información y un proceso sencillo en que todas las actividades son secuenciales (se ejecuta una detrás de otra). Podríamos representar el proceso por la siguiente figura:


Ilustración 17. Proceso con tareas no automatizadas.

En ella hemos representado por recuadros blancos las tareas no automatizadas (en este caso, todas) y por flechas la secuencia que se produce.

Ahora iniciaríamos la automatización y, en una primera fase, digamos que implantamos un sistema para el registro y seguimiento de pedidos y otro para la gestión de stock. Estaríamos automatizando actividades dispersas y, por tanto, estaríamos hablando de sistemas aislados, independientes del proceso. La figura sería ahora como se muestra en la figura:


Ilustración 18. Proceso con tareas automatizadas mediante sistemas aislados.

En esa figura hemos coloreado los recuadros que representan actividades ya informatizadas y el recuadro de esquinas redondeadas representa el sistema en que se automatizan esas tareas.

Vamos a dar un siguiente paso importante. Supongamos que la empresa introduce una solución CRM para la gestión de los procesos de relación con el cliente (incluyendo la automatización de ventas y pedidos) y un ERP para la gestión económica y operativa (incluyendo la gestión de almacenes, stocks y materiales). La nueva situación se representa en la siguiente figura:


Ilustración 19. Proceso con automatización mediante sistemas conscientes de proceso.

El ERP y el CRM son ya sistemas conscientes de proceso. De hecho, vemos que cada uno de ellos automatiza varias actividades y sus secuencias. Rodeando al CRM y al ERP, que absorben la mayor parte de la funcionalidad, quedarían aún dos sistemas aislados; por ejemplo, un portal de comercio electrónico en el extremo de la izquierda y un sistema de gestión de flotas y entregas de la unidad logística que realiza el envío final al domicilio del cliente.

En una situación como esta, en que ya tenemos varios sistemas colaborando, tendría sentido, además, que se implantase una solución SOA para la interacción entre ellos, quedando la nueva situación como se representa en la figura:


Ilustración 20. Proceso automatizado empleando SOA.

Estamos en una situación ya bastante avanzada en cuanto automatización, pero si nos damos cuenta, el proceso extremo a extremo se reparte entre cuatro sistemas y ninguno es consciente de él en su totalidad.

Ahora es cuando entran en juego los sistemas de gestión de procesos de negocio (BPMS). Cuando implantamos un sistema de este estilo, la foto queda como se muestra en la figura:


Ilustración 21. Proceso automatizado extremo a extremo con BPMS.

El sistema BPMS conoce el proceso extremo a extremo, ya que lo tiene definido y modelado en su interior. Además, dirige la ejecución desde el principio hasta el final, repartiendo juego (orquestando, como se dice en el argot) a los otros cuatro sistemas cuando les corresponde entrar en juego. Para interaccionar con esos sistemas, puedo o no usar el bus SOA, aunque lo común en una situación avanzada como esta es que lo haga.

Un sistema BPMS normalmente incluye funcionalidad para:

→Diseño, modelado y despliegue del proceso de negocio.

→Ejecución de instancias del proceso de negocio.

→Integración con terceros sistemas.

→Monitorización e informes del proceso.

2.7.Internet.

Uno de los fenómenos que más han significado en el nuevo mundo digital, probablemente el que más, ha sido la explosión de Internet, su uso generalizado por empresas y particulares.

Sin embargo, no debemos añadir mucho más a lo ya dicho sobre comunicaciones y sistemas de información para entender los fundamentos de Internet.

Desde el punto de vista de comunicaciones, Internet no es en realidad una red, sino una suma heterogénea y algo amorfa de muchas redes interconectadas entre sí. Algunos elementos, sin embargo, mantienen la coherencia.

Uno de los principales es el uso de protocolos comunes de comunicaciones. Un protocolo de comunicaciones establece las normas de relación entre dos elementos para interactuar entre sí. En el caso de Internet se utiliza una familia de protocolos, cuyo nombre deriva de dos de los más importantes: TCP/IP. Además de estos, existe una larga cantidad de otros protocolos adicionales, como pueden ser FTP (File Transfer Protocol) para transferencia de ficheros, HTTP (HyperText Transfer Protocol) para transferencia de hipertexto, SMTP (Simple Mail Transfer Protocol), usado en correo electrónico, y así un largo etcétera.

También existen mecanismos de gobierno comunes, por ejemplo para la gestión de direcciones IP o para la gestión de nombres de dominio.


Ilustración 22. Internet.

Internet se ve, pues, como una gran nube, a la cual se conectan tanto los equipos de usuarios, como ordenadores personales o smartphones, como servidores o redes locales completas. Sin que el usuario y ni siquiera las empresas deban conocer el detalle, Internet sirve como un mecanismo de interconexión entre millones de equipos usando protocolos comunes.

Y sí, las aplicaciones sobre Internet también funcionan con el modelo cliente/servidor del que ya hemos hablado.


Ilustración 23. Arquitectura cliente/servidor en Internet.

Como particularidades propias de Internet en lo relativo al modelo cliente/servidor cabe resaltar que las aplicaciones web utilizan una aplicación cliente común: el navegador. Eso sí, la lógica de presentación se reparte entre lo que aporta el navegador con base en las páginas y la lógica que esas mismas páginas incluyen (en forma de dinamismo proporcionado por JavaScript o HTML5).

En el lado servidor, típicamente existe una pieza, el servidor web, que fundamentalmente envía al cliente las páginas HTML que este solicite (en ese sentido, participa hasta cierto punto de la lógica de presentación, a pesar de encontrarse en el lado servidor).

La lógica de negocio se suele soportar sobre una pieza que es el servidor de aplicación, donde se alojan objetos Java, C#, scripts PHP, etc., que contienen la lógica de la aplicación. Puede ocurrir que servidor web y servidor de aplicación se unifiquen en una sola pieza.

Hoy en día es muy común que las aplicaciones corporativas se implementen usando exactamente las mismas tecnologías que se emplean en Internet. Es decir, sobre la red local de la empresa se soportan protocolos de la familia TCP/IP y las aplicaciones siguen las mismas ideas que las aplicaciones de Internet, con una interfaz de usuario basada en páginas HTML que se sirven desde un servidor web y a las que se accede desde el navegador, y con una lógica de negocio alojada en un servidor de aplicación.

Cuando, además, a esas aplicaciones se accede desde un portal común de la empresa se dice que estamos ante una intranet.

Sin embargo, y aunque desde un punto de vista técnico no veamos tanta diferencia entre las aplicaciones de Internet y las corporativas, desde un punto de vista de modelos de negocio y relación con el cliente hay dos novedades que Internet ha traído consigo y que ya se encuentran plenamente integradas en el día a día digital, aunque todavía con fuerte senda de crecimiento: social media y comercio electrónico.

2.8.Social media

Internet ha traído consigo algunos cambios que tienen quizá algo más de cultural que de tecnológico, pero que afectan de forma profunda a los modelos y procesos de negocio e incluso a la cultura y la sociedad en su conjunto.

Internet democratiza el acceso a la tecnología, poniéndola al alcance de amplias capas de la población. Varios hechos explican esa situación.

Por un lado, la explosión y abaratamiento de las telecomunicaciones y el hecho de que el acceso a la banda ancha se haya generalizado, en parte por la propia evolución de las tecnologías de comunicaciones, en parte por la liberalización del mercado acometida en muchos países.

Por otro, el hecho de que muchos servicios de Internet sean gratuitos, apoyándose en el coste marginal nulo del que hablábamos en el primer capítulo.

Finalmente, y apoyadas en ese coste marginal cero, las compañías de Internet han ideado varios modelos de negocio que se apoyan en la gratuidad.

En cualquier caso, la tecnología digital se ha democratizado y ciertas aplicaciones y servicios están al alcance de casi todos. Eso desplaza el núcleo de actividad, en ocasiones incluso de poder, hacia el usuario final, hacia el ciudadano, hacia el individuo.

Y donde más se percibe esa situación es en los denominados medios sociales (social media), un conjunto algo heterogéneo de servicios y aplicaciones que tienen en común el hecho de relacionar a las personas, ponerlas en contacto y permitir amplios niveles de interacción y conversación.

Se trata de un mundo en plena efervescencia y evolución, pero, sin ánimo de encorsetar la realidad ni de agotar su dinámica naturaleza, podemos identificar el siguiente tipo de herramientas de carácter social: blogs, redes sociales y microblogging.

Los blogs son herramientas para la publicación de contenidos de mediana extensión, similares a los artículos de una revista o periódico digital, pero en general de extensión algo más limitada y normalmente más orientados a la opinión o divulgación que a la pura noticia. Lo que los convierte en sociales es que son abiertos y al alcance de cualquiera, que incluyen la posibilidad de comentarios y que se pueden enlazar entre sí, directamente o mediante los denominados blogrolls, que no son más que colecciones de blogs de interés. Los blogs son propios de cada persona u empresa, pero existen plataformas muy populares para la publicación de blogs, como son WordPress o Blogger. En los últimos años, los blogs evolucionan hacia la inclusión de más contenido multimedia (imágenes, vídeo o sonido), dando lugar a los denominados videoblogs o fotoblogs y a que se pueda considerar como plataforma de blogs también, por ejemplo, a Tumblr.

Las redes sociales son un conjunto algo más heterogéneo de aplicaciones cuya base es el establecimiento de una red de contactos y, una vez establecidos esos contactos, se pueden publicar contenidos (pequeños textos, enlaces a blogs, vídeos, imágenes, etc.) en abierto o dentro de la red de contactos, intercambiar mensajes, etc. Las aplicaciones dominantes en este apartado son Facebook, en las redes de carácter más universal y personal, o LinkedIn en el ámbito profesional. De nuevo, aunque esa es la idea de partida, se producen soluciones híbridas y así, por ejemplo, se constituyen redes sociales con el propósito fundamental de compartir imágenes (ejemplo: Instagram o Pinterest) o vídeos (el propio YouTube permite crear perfiles, comentar, seguir a los youtubers favoritos, etc.).

El microblogging, cuyo nombre quizá engaña un tanto, consiste en la publicación de contenidos muy cortos. Entre aquellos que publican (o incluso los que no) se conforman redes de seguidores y se dan posibilidades de cierto nivel de conversación, directamente en el microblogging o mediante mensajes. El rey en este apartado es Twitter, que, a pesar de haber existido ciertos intentos de imitación, no ha encontrado aún un rival de importancia en esta categoría del microblogging.

Las fronteras, de todas formas, no son claras y existen otras soluciones con un cierto carácter social que, sin embargo, no encajan del todo bien en las categorías anteriores.

Así, por ejemplo, los grupos de WhatsApp o aplicaciones de mensajería similares tienen también un cierto carácter de medio social, cosa que también se puede decir, por ejemplo, de las emisiones en directo o diferido sobre Periscope.

No es fácil ni tiene mucho sentido encorsetar los medios sociales en categorías. Lo que sí conviene recordar son algunas características de estos medios:

→Generan redes de contactos o seguidores con una cierta afinidad de algún tipo.

→Permiten la interacción y la conversación entre los miembros de la red.

→Son abiertas, es decir, cualquiera puede participar en ellas con un mínimo, habitualmente muy mínimo, de condicionantes.

2.9.Comercio electrónico

El comercio electrónico fue, quizá, una de las grandes promesas en la época de la burbuja tecnológica. Una promesa que tardó en materializarse, pero que, finalmente, ya es una realidad asentada y creciente.

Comercio electrónico es fundamentalmente la realización de transacciones de compraventa por medios electrónicos, aunque incluye otra serie de actividades y soluciones tecnológicas para todo el ciclo comercial.

Podemos distinguir dos tipos de situaciones de comercio electrónico: la de bienes digitales y la de bienes físicos.

Un comercio electrónico de bienes digitales sería, por ejemplo, cuando en Amazon compramos un libro electrónico (e-book) que luego descargamos a nuestro Kindle. El comercio electrónico de bienes físicos sería el caso en que, de nuevo en Amazon, compramos ese mismo libro, pero en encuadernación rústica, es decir, un libro físico. Aunque quizá no sea correcto considerarlo completamente comercio electrónico, el pago con tarjeta en tienda también tiene elementos de comercio electrónico, puesto que una parte de la venta, el pago, se produce por medios electrónicos.

El comercio electrónico de bienes físicos tiene ciertas exigencias, fundamentalmente de naturaleza logística, que no son fáciles de satisfacer y que van más allá de la solución digital. El comercio electrónico de bienes digitales es más inmaterial y, en cierto sentido, más sencillo, aunque plantea otros desafíos como, por ejemplo, en el caso de los libros electrónicos, la gestión de los derechos de propiedad intelectual.

No vamos a tratar esas diferencias y nos vamos a centrar, únicamente, en lo más diferencial del comercio electrónico, a saber, la realización de las transacciones y el uso de los medios de pago.

En la figura se muestra un esquema de concepto de cómo se realiza un pago con tarjeta, un esquema que nos vale tanto para el pago en tienda física como en un portal de Internet.


Ilustración 24. Pago mediante tarjeta de crédito/débito.

Vemos que hay tres planos, con dos actores cada uno. En la parte compradora tenemos al cliente, el usuario que posee una tarjeta que ha sido emitida por el banco emisor. En el lado del vendedor tenemos al comercio (físico o virtual) que utiliza, por ejemplo, unos datáfonos que han sido proporcionados y son gestionados por el denominado banco adquirente. Por supuesto, el banco emisor y el adquirente pueden ser realmente la misma entidad, pero, en cualquier caso, se trata de dos roles diferenciados. Finalmente, existe un plano, que nos hemos permitido denominar gestión de transacciones, donde se sitúa por un lado el proveedor del servicio (por ejemplo, VISA o MasterCard) y por otro un elemento algo más técnico, que es la procesadora de transacciones, que se asegura de la corrección de las mismas mediante la coordinación con los actores.

¿Cómo funciona?

→Antes de ninguna transacción ha sucedido lo siguiente:

El banco emisor, que tiene un acuerdo con el proveedor del servicio, emite una tarjeta en favor del usuario.

El comercio, a su vez, dispone de la capacidad de recibir pagos con tarjeta que le ha proporcionado el banco adquirente.

→En el momento de la transacción se procede a los siguientes pasos:

El usuario acude a un comercio (físico u online) y proporciona su tarjeta como medio de pago.

Esto se comunica al proveedor del servicio, que hace sus comprobaciones (por ejemplo, que la tarjeta no está caducada) y luego delega la gestión de la transacción en la procesadora de transacciones.

La procesadora de transacciones informa primero al banco adquirente del pago y este da su conformidad con la transacción.

La procesadora contacta ahora con el banco emisor y este da de nuevo su conformidad con la transacción.

Teniendo la conformidad de ambas partes, la procesadora de transacciones cierra la venta e informa al proveedor del servicio.

Este informa al comercio de que la venta es correcta.

El comercio informa al usuario.

Visto así, parece complejo, y en realidad lo es. Sin embargo, todos tenemos la experiencia en primera persona de que el sistema funciona realmente bien.

No es, por supuesto, el pago la única problemática que el comercio electrónico debe resolver. No es baladí, por ejemplo, el disponer de un buen catálogo en línea para que el usuario pueda consultar los productos ofrecidos.

Tampoco resulta trivial el lograr atraer a clientes a una web de comercio electrónico mediante lo que se denomina inbound marketing, que suele incluir el uso de medios sociales y una estrategia de contenidos (content marketing). Y todo ello combinado con técnicas para lograr que la web de comercio electrónico esté bien posicionada en buscadores, lo que se denomina SEO (Search Engine Optimization), o promociones y anuncios ligados a búsquedas (SEM, Search Engine Marketing).

El comercio electrónico conjuga en realidad, como vemos, un conjunto de tecnologías para permitir la compraventa en línea de la forma más eficiente posible.

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336 p. 77 illustrations
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9788417845179
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