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Bracho, Coral, 1951-

Antología / Coral Bracho. -- Medellín: Editorial EAFIT, 2018

62 p.; 19 cm. -- (Colección Otramina)

ISBN 978-958-720-487-2

1. Poesía mexicana. I. Tít. II. Serie

M861 cd 23 ed.

B796

Universidad EAFIT – Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas

Antología

Colección Otramina

A cargo de Darío Jaramillo Agudelo

Primera edición: marzo de 2018

© Coral Bracho

© Editorial EAFIT

Carrera 49 No. 7 sur - 50

Tel.: 261 95 23, Medellín

http://www.eafit.edu.co/fondoeditorial

e-mail: fonedit@eafit.edu.co

ISBN: 978-958-720-487-2

Universidad EAFIT | Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto Número 759, del 6 de mayo de 1971, de la Presidencia de la República de Colombia. Reconocimiento personería jurídica: Número 75, del 28 de junio de 1960, expedida por la Gobernación de Antioquia. Acreditada institucionalmente por el Ministerio de Educación Nacional, mediante Resolución 1680 del 16 de marzo de 2010.

Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio o con cualquier propósito, sin la autorización escrita de la editoral.

Diseño epub:

Hipertexto – Netizen Digital Solutions

Antología

Contenido

DE HUELLAS DE LUZ

Peces de piel fugaz

Piezas pequeñas

Sus brillos graves y apacibles

DE LA VOLUNTAD DEL ÁMBAR

Desde esta luz

Mariposa

Detrás de la cortina

El amor es su entornada sustancia

DE ESE ESPACIO, ESE JARDÍN

“En la mirada que entrecruzan los niños”

DE CUARTO DE HOTEL

Los cuartos no son como deben ser

Cambian calladamente de lugar

No hay contorno ni peso

Entre estas ruinas

Este vacío nos orilla

Estos callados pensamientos

Comienzan a disolverse

Hay lugares

El canto del gallo

DE SI RÍE EL EMPERADOR

Reloj de arena

Modos distintos

Momentos antes

Dame, tierra, tu noche

DE MARFA, TEXAS

Como diamantes

Enebro ante la ventana

Hondos y curvos cortes

Sus más elevadas ramas

Cada punta de cada rama es un bosque (Ciprés de Monterrey, I)

Por instantes fugaces cambia de forma (Ciprés de Monterrey, II)

Ya no se detiene el tren en estos pueblos

Dura sólo un instante

DE HUELLAS DE LUZ
Peces de piel fugaz

El borde es una senda finísima, una escisión aguda y deslumbrante –El negro como una forma de luz que marca orillas, espacios entorpecidos, fuegos limítrofes. A medida que avanzo el agua cambia.

La fiesta estaba impregnada de pequeños monos inabordables. Alguien incrustó sobre el lodo una estructura cuadriculada de ramas huecas y fue como abrir un espejo a las ansias de nado.

Todo se esparce en amarillos. Los monos saltan.

Antes, cuando miraba el tiempo como se palpa suavemente una seda, como se engullen peces pequeños. El sol desgajaba del aire haces de polvo.

Es un espacio abrupto pero preciso, a partir de entonces los árboles. Hacia abajo las ganas irrefrenables.

Los monos, como dijeron todos, eran salvajes; cuerpecillos tirantes y amarillentos. El juego era portentoso, desarraigado; las manos llenas de lodo.

El agua brilla, pez lento y adormecido; en sus ojos la noche es un impulso vago y oscilatorio, una irrupción festiva –corte brevísimo– lo delinea.

Pero empezar aquí con el consuelo de ver a todos enardecidos, y mirar de improviso sus dedos híbridos, infantiles.

Vocecitas hirvientes que revientan desiertas.

Al margen hay un abismo de tonos, de nitidez, de formas. Habría que entrar levemente, oscuramente en ese instante de danza.

Hay una grieta aquí, en este lapso. En la cueva las raíces se adhieren con fanática astucia, las ramas se desdoblan con gracia.

Es en vez de morder la espesura reciente, o separar las sombras –espumosas y leves– con un esguince de fauno. De cerca, llueve.

Atrás los paraguas se extienden sobre las olas. Los hay de colores lentos y de formas hirientes. Las horas se arremolinan. Y tengo fe, porque así como dicen de los estanques.

Pequeños peces de hiedra tornasolados.

Había gatos, insectos, tigres; y cuando quisieron abrir las puertas, y todo, desde el templo de entrada estaba concentrado en dos líneas; dos fragmentos de feria.

Bailan en las orillas.

Y retroceden, porque asomarse es la atracción sin muelles. Donde apoyar la calma de mirar desde lejos sin arriesgar el tacto.

Son alusivos los desenlaces. Las sombras se abren a veces lentamente. Región umbral de nostalgias reblandecidas, de palabras limpias y secas.

Pero es la tierra de sal. Nadie que vuelva o que mida. Agua que drena en la certidumbre y en el olvido remansos breves de mar.

Queda entonces tan lejos. Y sus manitas flacas y frías como una aguda destreza emergida de espacios inexpugnables.

De aquí, los troncos y la maleza brillan su nitidez intacta. Virgen que exhala una cadencia tibia y ensimismada. Los peces saltan.

Los monos saltan. En el fondo la luz se angosta y los cuerpos empequeñecen. Entonces se desprende la asfixia; una sed amplia y albuminosa.

Beben pausados sorbos de té.

Y si uno hunde la cara para ver más de cerca.

También rastrearon las carpas. El circo; toda la orilla era como un incendio, los animales se escurrieron en zanjas y plataformas.

Para sostenerse, tal vez. Lo difícil. A veces sus irrupciones abren un espacio naranja.

Es hermoso palpar entonces las aguas. El cielo se reconcentra en azules profundos. Los verdes crecen hasta tocarlas.

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Age restriction:
0+
Release date on Litres:
23 October 2025
Volume:
17 p. 10 illustrations
ISBN:
9789587204889
Publishers:
Copyright Holder::
Bookwire
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