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Este proyecto se ha realizado gracias al financiamiento de ANID Programa de Cooperación Internacional REDES 180063.

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART) 2020.

Proyecto realizado con el aporte de la Dirección de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación, Pontificia Universidad Católica de Chile.

EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

Vicerrectoría de Comunicaciones

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile

editorialedicionesuc@uc.cl

www.ediciones.uc.cl

Magallanes. territorio sin fronteras

Patrimonio, identidades, desarrollo sostenible

Umberto Bonomo, Eugenio Garcés, Carlos Silva (Editores)

© Inscripción Nº 2021-A-11565

Derechos reservados

Noviembre 2021

ISBN N° 978-956-14-2908-6

ISBN digital N° 978-956-14-2909-3

Director del Centro del Patrimonio Cultural: Umberto Bonomo

Coordinador del Cluster de Paisaje Culturales y de esta colección: Osvaldo Moreno

Comité científico: Macarena Cortés, Franz Kroeger, Alfredo Prieto y Carolina Odone

Diseño gráfico: Dirección de Diseño Corporativo

Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural. Pontificia Universidad Católica de Chile

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

info@ebookspatagonia.com

CIP-Pontificia Universidad Católica de Chile

Magallanes. Territorio sin fronteras. Patrimonio, identidades, desarrollo sostenible

/ Umberto Bonomo, Eugenio Garcés, Carlos Silva (Editores).

Incluye notas bibliográficas.


1. Arquitectura del paisaje – Chile – Magallanes.

2. Desarrollo sustentable – Chile – Magallanes.

3. Protección del patrimonio cultural – Chile – Magallanes.

I. Bonomo Tria, Umberto, editor.

II. Garcés Feliú, Eugenio, editor.

III. Silva Pedraza, Carlos Hugo, editor.

2021 712.0983 + DDC 23 RDA


ÍNDICE


Agradecimientos

Prólogo La Universidad Católica en el estrecho de Magallanes

Rector Ignacio Sánchez

Presentación

El estrecho de Magallanes: un territorio sin fronteras

Umberto Bonomo

Magallanes: paisaje cultural de la humanidad

Joaquín Sabaté

Parte I Patrimonio y territorio

El sentido de la historia: el punto de vista de la Cátedra Unesco de Mantua

Federico Bucci

Desafíos al planeamiento y al desarrollo de base local en un territorio sin fronteras

João Cabral

Las arquitecturas de los pioneros y las nuevas fronteras del patrimonio industrial

Andrea Gritti

Parte II Magallanes: un paisaje cultural extremo

Estrecho de Magallanes y paisaje cultural extremo

Eugenio Garcés y Joaquín Sabaté

El estrecho de Magallanes, eje geográfico e histórico de la región austral americana

Mateo Martinic

El Seno del Almirantazgo: conservación del mar de Tierra del Fuego

Bárbara Saavedra y Daniela Droguett

El re-descubrimiento de Magallanes: Cabo de Hornos como un co-laboratorio natural para el mundo

Ricardo Rozzi, Francisco Aguirre, Sebastián Rosenfeld, Tamara Contador, Patricio Morales, Rolando Martínez, Andrés Mansilla, Francisca Massardo

Borderless / Plus Ultra. De fronteras, aperturas y paisajes en los confines del mundo habitado

Franz Kroeger y Marcelo Cooper

Planes y planos en el centro histórico de Punta Arenas (1868-1920)

Carlos Silva

La ciudad de Rey Don Felipe en el estrecho de Magallanes

Simón Urbina, Alfredo Prieto, Soledad González, Leonor Adán, Galo Valdebenito y Virginia Vásquez

Estrecho de Magallanes: Industrialización y patrimonio industrial

Daniel Matus y Boris Cvitanic

Patrimonio y territorio: las misiones salesianas en Magallanes

Elvira Pérez y Beatriz Araya

Parte III Magallanes: visión de futuro

Investigación, proyectos e iniciativas para Magallanes

María Macarena Cortés

Bibliotecas para los niños del Austro Americano

Mario Ubilla

CAI – Centro Antártico Internacional

Alberto Moletto, Cristóbal Tirado, Sebastián Hernández, Danilo Lagos

Magallanes 2020: Proyectos de paisaje urbano en Punta Arenas

Danilo Martić

Nuevo Terminal Internacional de Pasajeros del Puerto de Magallanes

Cecilia Puga

Edificio Bioclimático ENaP, Punta Arenas

Alberto Contesse y Cristóbal Gross

Construcción del funagario vivo en el parque Karukinka

Francisco Chateau, Sebastián Rodríguez y Matías Elliott

Energías renovables y eficiencia energética en Magallanes

Humberto Vidal

Paisaje cultural del estrecho de Magallanes. Fotografías de Nicolás Piwonka

Listado de autores


AGRADECIMIENTOS

Los agradecimientos son un espacio fundamental para los proyectos colectivos. El espacio, las líneas y las palabras son siempre pocas para reconocer el aporte fundamental de cada uno de los involucrados para el logro de un proyecto editorial complejo como este.

Uno de los objetivos de este texto es construir un espacio de debate interdisciplinario sobre el paisaje cultural de Magallanes. La intención no es agotar el tema sino, por lo contrario, abrirlo aún más al instalar la idea de paisaje cultural como una categoría de protección, gestión y manejo del territorio y sus comunidades. La articulación entre el patrimonio y el desarrollo sostenible de cara al cambio climático y a las nuevas dinámicas sociales de migraciones a escala global requiere ser enfrentada de forma colaborativa, tratando de mostrar la diversidad de aristas, problemáticas y desafíos aquí presentes.

Por lo mismo, queremos agradecer en primera instancia a la Pontificia Universidad Católica de Chile y al Centro del Patrimonio Cultural UC por darnos la oportunidad y el espacio de dedicarnos al estudio de este paisaje cultural, de su patrimonio y su relación con la sociedad contemporánea.

Queremos agradecer al Programa de Cooperación Internacional de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y al Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (FONDART) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuyos fondos permitieron la realización de las actividades de intercambio científico, edición y publicación del presente libro.

Deseamos relevar el indispensable aporte de los autores y autoras que contribuyeron, con su trabajo académico y profesional, a delinear las características polifacéticas de este territorio, en perspectiva histórica, contemporánea y con visión de futuro. La diversidad de las identidades y las manifestaciones del patrimonio, tanto cultural como natural, son la clave para promover el desarrollo sostenible, inclusivo y democrático de este territorio sin fronteras.

Los resultados de este texto surgen de un fructífero intercambio de ideas y visiones que hemos desarrollado en el seminario internacional “500 años de un territorio sin fronteras: Patrimonio y desarrollo territorial sustentable del paisaje cultural de Magallanes. Miradas y experiencias nacionales e internacionales: Chile, Italia, España y Portugal” realizado el 17 y 18 de octubre de 2019 en Punta Arenas, con la colaboración de la Ilustre Municipalidad de Punta Arenas, el Museo Regional de Magallanes y la Universidad de Magallanes, por lo que un agradecimiento especial va también a estas organizaciones e instituciones.

También agradecemos a quienes apoyaron esta instancia en el marco del proyecto Redes N°180063 del Programa de Cooperación Internacional de CONICYT, en el que participan investigadores del Centro del Patrimonio Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en especial a Andrea Gritti y Federico Bucci del Dipartamento di Architettura e Studi Urbani del Politécnico di Milano, a Joaquín Sabaté de la Escola Técnica Superior d’Arquitectura de la Universidad Politécnica de Catalunya, a João Cabral de la Facultad de Arquitetura de la Universidad de Lisboa, a Daniel Matus de la Escuela de Arquitectura, a Flavia Morello del Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes y al Wildlife Conservation Society de Chile.

Un agradecimiento especial va al decano Mario Ubilla de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos por apoyar al grupo de estudio creado en 2018 con un fondo Semilla de Investigación de la Escuela de Arquitectura y a su director, el profesor Luis Eduardo Bresciani Lecannelier. También agradecemos a Yolanda Muñoz, coordinadora del Centro del Patrimonio, por su aporte a las iniciativas que sustentaron esta publicación.

Por último, queremos agradecer especialmente a Ediciones UC y a todo su equipo editorial, por su compromiso, profesionalidad y por darnos la posibilidad de inaugurar la colección dedicada a los Paisajes Culturales de Chile coordinada por el Centro del Patrimonio Cultural.

Umberto Bonomo

Eugenio Garcés

Carlos Silva


PRÓLOGO

La Universidad Católica en el estrecho de Magallanes

“Territorio sin fronteras. Patrimonio y desarrollo territorial sustentable del paisaje cultural de Magallanes. Miradas y experiencias nacionales e internacionales: Chile, Italia, España y Portugal” es el nombre del proyecto ANID 180063 que da origen a este libro, y que es la suma de una serie de esfuerzos nacionales e internacionales muy relevantes para el proyecto de internacionalización de nuestra universidad.

La exploración del territorio, desde un punto de vista paisajístico, arquitectónico, patrimonial y de diversa índole, supone –en sí mismo– un reto disciplinar complejo, diverso e interesante, dependiendo de los ángulos de análisis y de la procedencia profesional de quienes asuman el desafío.

Especial complejidad reviste un reto de esta naturaleza cuando el objeto de la observación y del trabajo de campo es el territorio comprendido en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, una zona del extremo sur del país (Patagonia) dotada de un increíble acervo cultural, añoso, propio y autóctono.

El territorio con sus problemáticas y especificidades es, para nuestra Universidad, un gran campo de producción de conocimiento y de construcción de sentido. Las estaciones experimentales presentes a lo largo de todo el territorio nacional tienen justamente esa finalidad; nos permiten como cuerpo de académicos, investigadores y estudiantes acercarnos a la realidad y aprender de ella.

Nuestra presencia en la zona a través de la Fundación Omora, el centro de Investigación en Puerto Williams y nuestra Biblioteca Escolar Futuro dan cuenta del compromiso por aportar a la descentralización, a la difusión del conocimiento y al desarrollo inclusivo y sostenible del territorio y sus comunidades.

Para lograr dicha labor los Centros de Investigación de la Universidad son una pieza fundamental. En este caso, el Centro del Patrimonio Cultural UC ha sabido liderar un proyecto ambicioso e inclusivo, articulando actores locales con colaboradores nacionales e internacionales, con el objetivo de integrar los problemas y las miradas de cara a los desafíos futuros.

Este texto presenta un territorio amplio y complejo. Es un palimpsesto cargado de historia, sentido y significado que nos ofrece un paisaje cultural específico, perfilado por los aportes valiosos de 42 autores de Chile, España, Italia y Portugal. Esta contribución se erige como un valioso testimonio del patrimonio y territorio magallánico no solo para los magallánicos, sino también para todos los habitantes del territorio nacional y de otras latitudes del mundo; nos acerca a una de las realidades más complejas del globo, como es la vida en zonas extremas, el desarrollo de la arquitectura en la Patagonia y la reivindicación del patrimonio natural y cultural de una región que merece ser cada vez más explorada e investigada.

Ignacio Sánchez Díaz

Rector,

Pontificia Universidad Católica de Chile




EL ESTRECHO DE MAGALLANES:

UN TERRITORIO SIN FRONTERAS

Umberto Bonomo

Arquitecto del Instituto Universitario di Architettura di Venezia (2004). Doctor en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2009). Profesor asociado de la Escuela de Arquitectura y director del Centro del Patrimonio UC.

El estrecho de Magallanes ha sido el escenario de una de las hazañas geográficas, culturales, científicas, antropológicas y, por supuesto, políticas más relevantes de la historia de la humanidad.

Esta es la premisa con la cual iniciamos el trabajo de exploración de este paisaje cultural muy particular para Magallanes y la Antártica chilena. La idea de paisaje cultural debiera constituirse no solo como un instrumento de protección efectiva de los valores patrimoniales aquí presentes, sino como un eje fundamental para el manejo y la planificación del territorio, de los procesos sociales y culturales allí presentes, constituyéndose en el eje estructurador del desarrollo futuro para el estrecho de Magallanes1.

El objetivo del proyecto PCI Redes ANID 180063 “Territorio sin fronteras. Patrimonio y desarrollo territorial sustentable del paisaje cultural de Magallanes. Miradas y experiencias nacionales e internacionales: Chile, Italia, España y Portugal” ha sido promover el intercambio de experiencias, conocimientos y miradas en el campo de la valoración de la identidad cultural como un agente que participa activamente en la construcción del territorio y el desarrollo sustentable de la región de Magallanes.

Este lugar remoto, desconocido e inhóspito para algunos y cercano y familiar para otros, supuso en su momento un cambio profundo en la concepción del mundo, al abrir nuevas fronteras y ampliar el mundo hasta ese momento conocido.

Desde un punto de vista patrimonial, esta parte de la tierra es un complejo palimpsesto2 de valores, historias, culturas, conflictos e identidades. Es un paisaje cultural, silencioso y cargado de símbolos al cual hemos asociado la figura de un territorio sin fronteras.

La idea de frontera

Una frontera, según la RAE es el “límite exterior del territorio de un Estado”3. Desde un punto de vista político, este límite es siempre un hecho dramático que deslinda físicamente y genera un cambio en el sistema monetario, la ideología política, los sistemas de gobierno, el idioma, la cultura, etc. Si es geográfica, una frontera puede significar una importante distancia física, una variación de las condiciones climáticas, diferencias en la flora y la fauna. Una frontera es también una limitación de la libertad, es una marca física y simbólica que divide y separa.

Sin embargo, una frontera es también un sistema de protección y de resguardo, es una medida de contención que tiene como objetivo demarcar un espacio identificable y finito que ampara de lo otro, de lo que es diverso y ajeno. Las zonas de frontera son conocidas también por su importante fuerza creativa, ya que generan puntos de contacto entre gentes diversas que, cuando se encuentran, generan nuevas dimensiones y expresiones de la identidad y la cultura.

Esta ambivalencia del concepto de frontera queda muy bien expresada por Canclini, en su texto Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, en el cual desde un enfoque posmoderno legitima “la vida en la frontera”4 como un fenómeno particular que permite superar el esquematismo moderno de la frontera en tanto marca que solamente divide.

En este libro, la idea de frontera se ha usado en su acepción negativa, como marca de separación, y también en su significado positivo, como campo de protección y terreno fértil para el intercambio de ideas, disciplinas, experiencias y valores culturales.

En la idea de frontera conviven en tensión la idea de barrera con un espacio físico e ideológico en el cual se encuentran distintas identidades, idiosincrasias, culturas, idiomas o costumbres. En ese encuentro se establecen nuevas dinámicas, a veces capaces de integrar las diferencias y, a veces, en actitud soberbia y autoritaria, como imposibilidad de integración, generando conflictos dolorosos y sin retorno que han causado pérdidas y un sistemático empobrecimiento cultural.

El estrecho de Magallanes, este extremo territorio sin fronteras, ha sido históricamente un campo de conflictos, de exterminios, de depredación natural y explotación humana. Y, por otro lado, este remoto lugar de la tierra ha sido y es un lugar generoso, que ha construido fortunas nacionales e internacionales, y ha recibido personas provenientes de muchas partes del mundo, que han construido aquí su hogar.

Esta condición problemática es la clave de interpretación del patrimonio de este territorio sin fronteras, ya que aquí, en este ambiente físico concreto, se combinan y superponen las capas culturales, físicas, geográficas e históricas, las que han sido el resultado de un proceso acumulativo muy largo, dejando profundas huellas que atraviesan el espacio y el tiempo, y que son visibles hasta hoy.

El renombramiento del estrecho de Magallanes, 500 años después de la circunnavegación del globo, fue para quienes participamos en este proyecto y publicación una oportunidad para leer las complejas dinámicas que ha generado este encuentro entre mundos. Nos permite poner en relieve los valores patrimoniales preexistentes y reflexionar sobre la forma en que este patrimonio frágil entró a formar parte de las dinámicas globales que lo han intervenido irremediablemente y transformado.

De la frontera al límite de la cuestión patrimonial

Estudiar la zona geográfica del estrecho de Magallanes, como un territorio sin fronteras, nos ha permitido reflexionar también sobre el concepto mismo de patrimonio, ya que al revelar las capas de valor, pasadas, presentes y futuras –estas últimas, aquí recogidas en una selección de proyectos desarrollados recientemente para la zona– nos dimos cuenta de que la dimensión patrimonial de este lugar no solo corre en una línea ordenada cronológicamente y dispuesta en un plano horizontal, sino que está cruzada por planos transversales de significados que conectan tiempos distintos, articulan temas recurrentes sin tiempo definido y responden a problemas intrínsecos de la cuestión patrimonial.

La frontera, este espacio difuso donde se generan encuentros, tiene asimismo la condición de límite. Eduardo Chillida, escultor vasco, en su libro El espacio y el límite dice lo siguiente: “El espacio será anónimo hasta que no se limite”5. Para Aristóteles, un límite es la sustancia o la esencia de algo que constituye la frontera del conocimiento de la cosa misma. Aristóteles, al igual que Chillida, posicionan en el límite la esencia de algo, esencia que le permite salir del anonimato, de manera que ese ser único es la base de su identidad.

Nos gusta pensar que la expedición de Magallanes, Pigafetta y Elcano la podemos apreciar como una línea dibujada en torno al mundo, que construye un nuevo límite y posiciona como legado a este lugar en una dimensión histórica, cultural y geográfica que le pertenece a toda la humanidad.

En este territorio de frontera se desdibujan los límites disciplinares vinculados con la sustancia de algo, dando pie, con la definición aristotélica, al surgimiento del patrimonio como espacio integrado del conocimiento y de los problemas de nuestra sociedad, como un campo expandido nuevo que nos permite entender el mundo que vivimos de manera más profunda y precisa, con claridad, sin suprimir la complejidad que lo conforma.

En esta publicación entablamos un diálogo entre temas, que aparentemente no dialogan, pero que conviven circunscritos al interior del territorio sin fronteras del Estrecho y, por lo tanto, confluyen en su dimensión patrimonial común.

NOTAS

1 La categoría de paisaje cultural está incluida en la nueva ley de Patrimonio del Gobierno de Chile, en reemplazo a la Ley N° 17.288 de 1970. En el Párrafo 5° De los Paisajes e Itinerarios Culturales. Ley sustitutiva Patrimonio Cultural FORMULA INDICACIÓN SUSTITUTIVA AL PROYECTO DE LEY DE PATRIMONIO CULTURAL (BOLETÍN N° 12.712-24). Santiago, 12 de marzo de 2021. N° 019-369. En la indicación sustitutiva al artículo 21 se establece: Artículo 21.- Paisajes e Itinerarios Culturales. Son bienes patrimoniales en la categoría de paisajes culturales aquellos territorios que representan la interacción del ser humano con el medio natural, resultado de procesos sociales, económicos y culturales, cuya presencia y expresiones materiales e inmateriales sean valoradas por ser el soporte de la memoria y la identidad de una comunidad, y que por sus valores y atributos sean declarados como tales en conformidad al artículo 13 de la presente ley.

2 André Corboz, “El territorio como palimpsesto” en Diogène 121 (pp. 14-35), enero-marzo 1983.

3 https://dpej.rae.es/lema/frontera

4 Isabel Gamero, 2015. “Los límites del concepto de frontera en distintas teorías antropológicas posmodernas”.

5 «Lo spazio e il limite. Scritti e conversazioni sull’arte - Edoardo Chillida - Libro - Marinotti - Il pensiero dell’arte | IBS». Texto Original en italiano: Lo spazio sará anónimo fino a che no si limiti. Traducción del autor. P. 57.

MAGALLANES: PAISAJE CULTURAL DE LA HUMANIDAD

Joaquín Sabaté

Doctor arquitecto y economista. Catedrático de Urbanismo en la Universidad Politécnica de Catalunya. Doctor honoris causa por la UNC (Argentina).

En el texto de introducción precedente se parte de la idea de frontera como límite y fecundo terreno de intercambio, para reivindicar Magallanes como territorio sin fronteras.

Es en los intersticios entre campos diferentes donde suelen producirse los principales avances del conocimiento. Consideremos, pues, el Estrecho como uno de dichos quiebres que, habiendo sido barrera de ideas y tradiciones, nos convoca hoy a reflexionar desde miradas, disciplinas y culturas diversas, y a dejar atrás conflictos y explotación seculares para construir, sobre un palimpsesto de culturas, un lugar de encuentro e intercambio.

Una acotación necesaria

Conviene definir en primer lugar Magallanes como un paisaje cultural, tal como lo señaló Umberto Bonomo, y acotar dicho concepto. Sus orígenes podemos rastrearlos en escritos de historiadores o geógrafos alemanes y franceses de finales del XIX: desde los alegatos deterministas de Friedrich Ratzel o la atención que Otto Schlütter reclama sobre la idea de Landschaft, como área definida por una inter-relación armoniosa y uniforme de elementos físicos. Y, asimismo, los encontramos en la interpretación de la incidencia mutua entre naturaleza y humanidad de Vidal de la Blaché, o de otros sociólogos y filósofos franceses (Emile Durkheim, Frédéric Le Play) que defienden la relación entre formas culturales de vida y territorios acotados, entre paisaje y paisanaje.

Pero la acepción actual del concepto “paisaje cultural” es del profesor Carl Sauer, que revisa en 1925 aquella idea de Landschaft, analizando las transformaciones del paisaje natural debido a la acción del ser humano, estudiando la relación cambiante entre hábitat y hábitos. Según Sauer, el paisaje cultural es el resultado de la acción de un grupo social sobre un paisaje natural.

Se trata de un registro humano sobre el territorio, un palimpsesto, un texto que se puede escribir e interpretar –pero, asimismo, reescribir– entendiendo el territorio como un artificio, el resultado de una construcción humana. Por ello sugerimos una definición algo más sencilla: paisaje cultural como un ámbito geográfico asociado a un evento, a una actividad o a un personaje históricos, que contiene valores estéticos y culturales. O, dicho de una manera menos ortodoxa, pero más sencilla y hermosa, el paisaje cultural es la huella del trabajo sobre el territorio.

Un paisaje cultural extremo

Creemos que Magallanes es además un paisaje cultural extremo, tanto por las formas antrópicas que han modelado su territorio como por su imaginario, posición, clima o geografía, una geografía que se nos muestra aquí en estado puro. La idea de vastedad, de pisar el confín de un continente que se ha roto en pequeños fragmentos, nos remite al concepto de paisaje extremo. Incluso en verano, el viento es gélido y puede alcanzar temperaturas muy bajas, mostrar cambios continuos, de fuertes vientos a calma total, o de un sol espléndido a aguaceros intempestivos. Un recorrido por este territorio despierta una sensación de infinitud. Muestra un horizonte llano, cuyo límite lejano apenas se puede distinguir, por aquel sol escaso y oblicuo, que cuando brilla lo hace con una luz cegadora. Pocos caminos lo surcan, y al recorrerlos se descubre la belleza del vacío, la soledad absoluta. Nos lleva a imaginar que se pisa un territorio por vez primera, aun sabiendo que muchas culturas lo han fertilizado.

De las muchas páginas que describen paisajes extremos, la mayor parte le atribuye dicha condición por su alejamiento de áreas pobladas y de la idea de civilización, por su posición cercana a los polos terrestres, por sus extensiones cubiertas de hielo o de desiertos, por su clima intempestivo, por sus cumbres y recodos desafiantes. Todo ello se relaciona con la idea de un lugar remoto e inaccesible. Y Magallanes reúne la mayoría de estos atributos: está geográficamente aislado, es de difícil acceso, escasa población y déficit en infraestructura y servicios que dificultan su conexión con el resto del mundo, teniendo una considerable dependencia funcional y económica1.

La singularidad del clima, la rotunda belleza de la geografía, la lejanía y aislamiento, la enorme longitud de las sombras, la atracción fatal que ejerció sobre tantos viajeros de allende los mares –que siglos atrás querían descubrir esta tierra incógnita y cerrar el recorrido alrededor del mundo, o que desde capitales lejanas querían alcanzar este sur lejano y mítico–, las singulares condiciones de vida y la historia de tantos establecimientos fracasados, las formas de ocupación de su territorio, la práctica desaparición de los vestigios de sucesivas culturas que lo enriquecieron, frente al enorme esfuerzo de tantos cartógrafos por recogerlos en cientos de bellas estampas, o de estudiosos como Darwin, Agostini, Martín Gusinde, por rescatar su historia y su cultura en documentos extraordinarios, así como la percepción de inmensidad, de vacío..., todo nos remite a la imagen de un paisaje extremo; de hecho, un paisaje cultural extremo.

Magallanes, ¿paisaje cultural de la humanidad?

Siendo este un paisaje cultural tan singular, cabe preguntarse si encuentra acomodo en alguna de las categorías, si reúne las condiciones de integridad y autenticidad que exige la Unesco, y si es posible dotarlo de un sistema de protección y gestión adecuado que garantice su salvaguarda. O, previamente, si existen otros ya reconocidos de características y valores similares.

La inmensidad es uno de sus rasgos distintivos, al igual que lo es de otros paisajes culturales en Latinoamérica. El Camino del Inca supera los mil kilómetros de desarrollo, la Quebrada de Humahuaca tiene una extensión igualmente considerable. Todo esto implica una menor densidad de recursos, a pesar de que diversas culturas dejan su huella en el territorio formando ricas capas. Son paisajes mucho más mixtos o mestizos, en el sentido que utiliza José Vasconcelos2. Las nuevas actividades que se implantan se enriquecen en tantas ocasiones con el legado de tradiciones y usos anteriores, aunque la exuberancia de una extraordinaria naturaleza enmascara esas huellas de civilizaciones pasadas. Llama también la atención su rica diversidad de recursos3. Y esto supone la aparición de tipologías constructivas novedosas, como las estancias jesuíticas, los engenhos, pueblos azucareros, oficinas de explotación del salitre, fazendas de café o usinas de pau-de-rosa, equiparables a los monumentos de la industrialización europea y en ocasiones tanto o más ricos.

Ateniéndonos a nuestra experiencia en otros procesos de nominación, podemos responder positivamente a la pregunta que encabeza el párrafo, basándonos en una idea relativamente sencilla. Aunque cueste distinguirlas, se trata de un territorio rico en huellas de sucesivas culturas, que se han adaptado a condiciones límite, en un texto que se ha escrito una y otra vez y que puede ser interpretado como un conjunto de narraciones sucesivas. Pero, más que la definición literal, nos interesa la metáfora que encierra este concepto, cuando nos referimos al territorio como palimpsesto, como una construcción territorial resultado de voluntades propositivas; en otras, resultado de procesos de carácter natural, como glaciaciones y erosión. Pero, además, el territorio sufre modificaciones importantes por la actividad humana, que lo remodela sin cesar. Y, en ocasiones, las huellas de estas intervenciones son borradas por otras posteriores, o bien se muestran con tal levedad que resultan inapreciables a los ojos de un observador no entrenado, que cree natural aquello que es un artificio4. Estas huellas arrancan con los pobladores originarios5 y sus Haruwen6. Sigue con los primeros colonizadores españoles, expedicionarios, científicos, investigadores y cartógrafos; más adelante, serán los buscadores de oro y los estancieros, y el propio gobierno,. que impulsa el principal núcleo poblado, Punta Arenas, y un conjunto de faros7.

Considerándolo así, Magallanes reúne condiciones de integridad y autenticidad, aunque resulta imprescindible desvelarlas y dotarlas cuanto antes de un sistema de protección y gestión adecuado que garantice la salvaguarda de los vestigios de sus diversas culturas. Mantiene, aunque casi invisibles, testimonios excepcionales de culturas casi desaparecidas. Muestra el empeño de formas tradicionales de asentamiento en un marco terriblemente inhóspito. Es el resultado de la interacción humana con un medio extremo, con fenómenos naturales y áreas de belleza natural excepcionales. Contiene, además, hábitats esenciales para la conservación de la diversidad biológica, que acogen especies amenazadas. Es testimonio de sucesivas culturas y por tanto constituye un ámbito singular, único.

Así, para este territorio que ha sido intensamente moldeado por el trabajo humano, cabe reivindicar la condición de paisaje cultural extremo de la humanidad.

NOTAS

1 El propio Gobierno de Chile lo considera zona extrema y especial, por tratarse, junto con otras zonas (Arica y Parinacota, Palena, Aysén, cordillera de la Araucanía y Chiloé) de un territorio caracterizado por su aislamiento, escasa y altamente dispersa población, presencia deficitaria del aparato público y bajo nivel de desarrollo socioeconómico (Comité Interministerial para el Desarrollo de Zonas Extremas y Especiales, 1994).

2 “La colonización española creó mestizaje; esto señala su carácter, fija su responsabilidad y define su porvenir... Entonces, la Humanidad entera se derramará sobre el trópico y, en la inmensidad solemne de sus paisajes, las almas conquistarán la plenitud”. Prólogo de La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana. Notas de viajes a la América del Sur. Publicado por la Agencia Mundial de Librería, Madrid, 1925.

3 Los trabajos de André Argolho, Geraldo Gomes, Eugenio Garcés y Olga Paterlini, por citar unos pocos, nos muestran un amplio abanico de actividades productivas (caña de azúcar, café, pau-de-rosa, agave tequilero, ganadería, minería de oro, cobre, hierro o diamantes).

4 Arturo Soria y Puig, “El territorio como artificio”, en Obra Pública 11 (pp. 30-39, Primavera 1989).

5 Kaweskar, Yagán, Aonikenk, Selk’nam y Haush.

6 Forma de estructura territorial que recogía una organización social basada en los grupos familiares Selk’nam en Tierra del Fuego.

7 La superposición de todas estas huellas se explica detalladamente en el capítulo “Estrecho de Magallanes y paisaje cultural extremo”, dentro de este mismo volumen.




EL SENTIDO DE LA HISTORIA:

EL PUNTO DE VISTA DE LA CÁTEDRA UNESCO DE MANTUA

Federico Bucci

Vicerrector del Polo de Mantua del Politécnico de Milán.

Profesor titular de Historia de la Arquitectura y titular de la Cátedra UNESCO.

La historia del paisaje cultural es una historia de estratificación continua. Un pensamiento iluminado de Ernst Jünger, tomado del libro An der Zeitmauer (1959), es nuestra fuente autorizada: “Por lo tanto, queremos considerar al hombre como un ser que conscientemente crea capas y, al mismo tiempo, como un fósil guía de su época”1.

Para los arquitectos, ingenieros y urbanistas que planifican las transformaciones físicas del territorio, para ofrecer nuevos espacios y nuevas infraestructuras al servicio de la vida social, las huellas del pasado deben considerarse materiales de construcción preciosos y resistentes.

Este libro, dedicado al estrecho de Magallanes en 2020, incluye una serie de estudios y proyectos capaces de realzar el patrimonio histórico del Cono Sur del continente americano.

Más allá de los resultados que este artículo pueda tener y, como siempre, confiados en el implacable juicio del tiempo, quisiera subrayar el gran valor educativo expresado por una obra de este tipo, que pone de relieve el sentido de la historia y lo proyecta en una dimensión cultural que debería asumir un papel protagonista en el desarrollo de las relaciones internacionales en todos los países del mundo.

Si la misión de la universidad es la transmisión y el avance del conocimiento, una de las tareas del Polo de Mantua del Politécnico de Milán -en la tierra donde trabajaron Leon Battista Alberti, Andrea Mantegna, Giulio Romano y muchos otros artistas y arquitectos– es ser un gimnasio donde practicar el ejercicio del respeto a la historia, que se hace útil a la sociedad solo cuando sus legados son interpretados y vividos en el presente.

Hablando de la contemporaneidad, ¿qué vincula a la ciudad de Mantua con el viaje de Magallanes?

Me parece que es el sentido de la historia y el valor de la transmisión de la memoria. Como sabemos, la expedición dirigida por Fernando de Magallanes salió de Sevilla con cinco barcos el 10 de julio de 1519 y regresó el 8 de septiembre de 1522 con un barco y dieciocho supervivientes. Entre ellos, estaba el italiano Antonio Pigafetta, que había llevado un diario del aventurado viaje, que resultó fatal también para Magallanes. De regreso a Italia, Pigafetta recibió una invitación de Isabella d’Este a la corte de los Gonzaga en Mantua, quien mostró un gran interés por la crónica del viaje. Pigafetta se quedó en Mantua, a principios de 1523, donde el marqués Federico II Gonzaga le invitó a escribir un libro y le prometió apoyo financiero. El 11 de febrero de 1524, desde Roma, Pigafetta escribe al Marqués de Mantua para decirle que casi ha terminado su informe del primer viaje alrededor del mundo, pero que debe llevar una copia al Papa.

La carta, guardada en el Archivo Estatal de Mantua (Archivio Gonzaga), dice lo siguiente: “Ilustrísimo señor. Para cumplir mi deuda con su Ilustrísima Señoría, para que le haga saber / que estoy en mi casa de Vicenza, y escribiendo el libro a su Ilustrísima Señoría / he escrito desde Roma en nombre del Papa. Debo visitar inmediatamente a / su Beatitud y posponer todo lo demás. Yo que estaba escribiendo el libro / de eso. Soy lo suficientemente fuerte como para cumplir con Su Santidad con el libro aquí / imperfecto. Por lo tanto, humildemente le pregunto a su ilustrísima señoría si es digno de perdonarme / por no haber traído el libro ya prometido. Creo que Su Santidad quiere que lo imprima con su nombre. Y para saldar mi prometida deuda, enviaré a su ilustre señoría el primero que se imprima, o escribiré otro de mi puño y letra. Sí, suplico que me haga saber qué le gustaría que haga, porque le debo mucho, como todos habrán constatado, incluido usted, ilustrísimo, a quien infinitas veces, humildemente he pedido consejos. En Roma / al 11 de febrero de 1524. El humilde servidor de su ilustre señorío / Frater Antonius Plegapheta Aeques Hierosolymitanus”2.

La historia de las relaciones de Pigafetta con la corte de Gonzaga no termina aquí, pero las fuentes son bastante inciertas. De lo que estoy convencido hoy, 500 años después, es del compromiso que la Cátedra UNESCO del Polo de Mantua del Politécnico de Milán podrá aportar para apoyar iniciativas como la que representa este libro.

Nuestra Cátedra UNESCO, dedicada a la planificación y protección arquitectónica en las ciudades del patrimonio mundial, tiene como objetivo conectar diferentes disciplinas y tecnologías para gestionar los complejos problemas de diseño y protección arquitectónica en las ciudades contemporáneas. La Cátedra combina las disciplinas de la arquitectura y la planificación territorial, en relación con una serie de prioridades de la UNESCO, en el ámbito de la protección del patrimonio cultural, la promoción de la investigación y la enseñanza para el desarrollo sostenible, y la mejora de la relación entre la investigación y la política.

Concretamente, se refiere a la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de 1972, y a la Declaración de Budapest sobre el Patrimonio Mundial de 2002, así como a las actividades del Centro del Patrimonio Mundial para fomentar la identificación, protección y gestión del patrimonio mundial y la mejora del patrimonio arquitectónico y urbano. El proyecto de la Cátedra UNESCO también hace referencia a la Recomendación de Nairobi de la UNESCO (1976) sobre la protección del papel contemporáneo de los territorios históricos, la Declaración de Ámsterdam de 1975, el Estatuto Europeo del Patrimonio Arquitectónico, el Convenio de Granada de 1985 para la protección del patrimonio arquitectónico, y el Estatuto de Washington del ICOMOS de 1987 sobre la protección de las ciudades históricas y las zonas urbanas.

Mediante iniciativas de difusión cultural, como el festival de Mantovarchitettura, hemos desarrollado una red de competencias innovadoras para abordar temas arquitectónicos y de planificación complejos, relacionadas con la protección del patrimonio, con especial referencia al sitio del patrimonio mundial de la UNESCO3.

Siguiendo el ejemplo de los demás centros de investigación asociados, la Cátedra de Mantua tiene por objeto realizar actividades de investigación y enseñanza en relación con uno o más sitios o bienes del patrimonio mundial de la UNESCO, con especial referencia al sitio de Mantua y Sabbioneta4. La Cátedra también tiene por objeto fortalecer la cooperación entre el norte y el sur del mundo en el ámbito de la protección del patrimonio, actuando como catalizador de una serie de intercambios entre las universidades asociadas y sentando así las bases para la creación de un programa UNITWIN.

Por último, la Cátedra difunde sus resultados de investigación y enseñanza a un público más amplio, incluso mediante el uso de tecnologías digitales. El programa promueve la sensibilización del público sobre los sitios del patrimonio mundial de la UNESCO, con especial referencia a la protección del patrimonio cultural y, en particular, aumenta las competencias de los arquitectos y los planificadores urbanos mediante la creación de vínculos concretos entre la investigación académica, la educación y los procesos de adopción de decisiones, las prácticas profesionales, las comunidades locales y la sociedad civil. La creación de esas competencias y la presencia de esas redes han fortalecido el Programa del Patrimonio Mundial y la difusión de su mensaje a los Estados Miembros.

En conclusión, y basándonos en nuestra experiencia en Mantua, estoy seguro de que las investigaciones relacionadas con este libro harán una gran contribución, a nivel internacional, al desarrollo de la cultura del patrimonio histórico.

NOTAS

1 Jünger, Ernst: An der Zeitmauer, Ernst Klett, Stuttgart 1981.

2 Archivio di Stato di Mantova, Archivio Gonzaga, Busta 868, Cartella 626.

3 El Polo de Mantua del Politécnico de Milán se propone mejorar e internacionalizar sus actividades de investigación, enseñanza y difusión como polo de protección del patrimonio arquitectónico y territorial. El Polo de Mantua del Politécnico de Milán, gracias a un conjunto de iniciativas innovadoras y visibles internacionalmente, pretende convertirse en un grupo de reflexión de ideas innovadoras, y experimentar mediante un enfoque multiescalar, multidisciplinario e integrado en relación con la protección del patrimonio. Además, la inclusión del nuevo programa de maestría en arquitectura en inglés se ha convertido en fundamental para la creación de la actual oferta de investigación y enseñanza, y para fortalecer la imagen de Mantua.

4 La Cátedra promueve actividades de investigación y enseñanza y, al mismo tiempo, conecta a las universidades mediante la organización de pasantías, proyectos de trabajo de tesis y, más en general, la movilidad de los estudiantes graduados de un sitio a otro (basándose en los recursos asignados a los programas existentes y futuros).


DESAFÍOS AL PLANTEAMIENTO Y AL DESARROLLO DE BASE LOCAL EN UN TERRITORIO SIN FRONTERAS

João Cabral

Profesor asociado en la Facultad de Arquitectura (FA) de la Universidad de Lisboa e investigador en el Centro de Investigación CIAUD.

Las historias del desarrollo y la transformación de los territorios están asociadas con presiones para el uso y la explotación de sus recursos, y su adaptación a nuevos usos. Estas transformaciones están, por otro lado, asociadas con intereses y poderes locales, pero también regionales que se refieren a tendencias más globales. Esta articulación local-global, o “glocal”, como mencionan varios autores, hoy tiene nuevos contornos y relevancia para la planificación (sostenible) de territorios y comunidades, planificación derivada de la creciente importancia de las dinámicas de mercado que son difíciles de regular e integrar en la gestión y desarrollo de capacitación local. Ejemplos son las oportunidades de acumulación de capital, creadas por el financiamiento de bienes inmuebles y la explotación del valor añadido de la urbanización y la ocupación de espacios rurales, en vista de los imperativos del derecho a la vivienda, de valorar los recursos locales (naturales y culturales) para el desarrollo de comunidades y medidas de adaptación al cambio climático.

El artículo reflexiona sobre los desafíos que enfrenta el planeamiento local para la mejora de los territorios naturales y culturales, los “territorios sin fronteras”, a través de instrumentos de planificación y regulación que abarcan directivas y convenciones internacionales, pero con limitaciones para responder a las tensiones entre niveles de gobierno y dinámicas más agresivas y neoliberales de valorización del capital.

En una primera parte, se identifican las tendencias de la globalización de los procesos y los patrones de crecimiento económico, con un impacto en las condiciones para la planificación y el desarrollo territorial sostenible y la valorización de los recursos del patrimonio. En una segunda parte, se analizará el marco político y los convenios que se han producido, en particular a nivel europeo, en apoyo del desarrollo regional y la protección y la valoración de los recursos naturales y paisajísticos, con el ejemplo del caso del sistema de planificación en Portugal y la protección y mejora de la región vinícola del Alto Duero, clasificada como Patrimonio de la Humanidad. La tercera parte identifica los desafíos a la planificación para valorar los paisajes culturales que se ajustan a los nuevos imperativos y condiciones para una planificación más activista y local, en respuesta a las tendencias y dinámicas globales, y que tienen que ver con las políticas y escalas de intervención apropiadas, y las formas y procesos de planificación y gobernanza.

Tendencias y condiciones de globalización y crecimiento económico para la planificación y el desarrollo territorial sostenible: escalas, modelos y procesos

En este proyecto editorial y de investigación, la idea de territorios sin fronteras se asocia con el imperativo de una atención compartida y una apreciación de la riqueza que constituye el territorio. Esta importancia adquiere un significado adicional y particular en ciertos territorios cuya historia, recursos y riqueza natural y patrimonial son una expresión notable de la contribución de diferentes culturas y tradiciones. La región de Magallanes será uno de esos territorios, al igual que todos los espacios con valores naturales y patrimoniales cuya conservación, mejora y desarrollo representan un desafío para las comunidades a diferentes escalas, locales, regionales, nacionales y internacionales en su disfrute, uso, planificación y gestión.

En este sentido, la articulación entre las escalas y los intereses involucrados es crítica. Aún más crítica cuando la competencia local y la capacidad para el desarrollo sostenible no son complementarias a dinámicas más pesadas en otras escalas. Por lo tanto, es esencial llamar la atención sobre la importancia de dinámicas que son difíciles de integrar para la planificación de territorios, es decir, asociadas con procesos de apreciación de la tierra y el capital, y la representación y movilización de intereses sin racional fundamento a nivel local y con respecto a criterios de desenvolvimiento sustentable.

Estas dinámicas y tensiones han sido estudiadas. Un denominador común es la preocupación por el crecimiento global y la expansión del papel de la valoración de la tierra y sus consecuencias en la urbanización extendida de los territorios. En este sentido, el concepto de urbanización planetaria que se ha avanzado se ajusta a esta preocupación, así como también lo hacen la importancia de la dimensión de la ecología política en la lectura de la dinámica y las geografías de la urbanización, y la comprensión de los cambios en la regulación a diferentes escalas del desarrollo de los territorios.

El concepto de urbanización planetaria fue desarrollado por Neil Brenner y otros (2010, 2015, 2018), asociado con la constatación de cambios importantes a escala global, en términos de las formas y patrones de transformación del territorio, y de los sistemas de regulación y producción del edificio. Los patrones emergentes de urbanización observados se caracterizan por formas concentradas y extensas o fragmentadas y de rápido crecimiento, con variaciones pero también con similitudes en diferentes países. Por otro lado, estos nuevos patrones son, asimismo, el reflejo de los cambios en las últimas dos décadas en los sistemas de regulación y producción descritos por Brenner y Schmid (2015: 172) que identifican, entre otros, la desregulación de los sistemas financieros globales y nacionales; la neoliberalización de la gobernanza económica global, nacional y local; la revolución digital a nivel mundial; la flexibilidad de los procesos de producción y la generalización y influencia de las redes mundiales de producción. Estos reajustes crearon un nuevo marco regulatorio que fomenta la inversión urbana especulativa, no solo en los mercados inmobiliarios y en el entorno construido de las principales ciudades del mundo, sino también en la construcción de redes de infraestructura para la extracción de recursos agroindustriales y en la logística del transporte (ibid: 173).

Este nuevo marco regulatorio tiene lugar a diferentes escalas y en diferentes formas. Swyngedouw (2004) asocia la reconfiguración de las escalas de regulación con el proceso que él llama “glocalización”, que será la combinación de los procesos de globalización y reconfiguración territorial local. En este sentido, el concepto de “glocalización” se refiere al mismo tiempo, (1) a la reestructuración del nivel institucional de la escala nacional, tanto en la escala ascendente, supranacional o global como en la escala descendente a la escala individual, o a las configuraciones locales, urbanas o regional; y (2) a las estrategias de localización global de las principales formas de capital industrial, de servicios y financiero (ibid: 37). Swyngedouw considera que existe una tensión constante entre las “escalas de regulación” y las “escalas de redes” asociadas, respectivamente, a las relaciones económicas y con las estructuras y sistemas de gobierno y gobernanza de los territorios. A medida que las redes de relaciones se ajustan y expanden a través de procesos de “desterritorialización” y “reterritorialización”, los sistemas regulatorios integran nuevos compromisos territoriales institucionalizados que median los procesos de cooperación y competencia. La escala aparece como un espacio para el control y la dominación, pero también como un lugar para la cooperación y los compromisos territoriales.

En este marco de cooperación entre escalas y redes, habrá un puente entre el ámbito local, el desarrollo sostenible de los territorios y las comunidades, y los imperativos de protección y valorización de los recursos naturales y patrimoniales de los “territorios sin fronteras”. Esta cooperación implica una estrategia y movilización, asumida políticamente por todas las partes, de articulación entre la internacionalización de movimientos y prácticas, y los contextos políticos locales con los instrumentos y metodologías apropiadas. Las siguientes secciones analizan el marco de medidas y principios para la protección y mejora de los recursos naturales y patrimoniales que han logrado consenso y consolidación política e institucional, y que se han transcrito en políticas y programas nacionales y internacionales, ilustrando con el caso de Portugal y su aplicación al desarrollo de la región vinícola del Alto Duero.

El marco de políticas en apoyo del desarrollo regional y de los recursos naturales y paisajísticos

Como se mencionó anteriormente, los problemas de ordenación del territorio y la protección y mejora de los recursos naturales son tanto globales como locales, de articulación de escalas y jurisdicciones, de intereses y culturas. La forma en que se formulan e implementan se realiza dentro del marco de políticas y sistemas de planificación y regulación, y se expresa en el diseño de planes y proyectos para el territorio. Su construcción es un reflejo de una historia de influencias e intervenciones en el territorio que se han derivado de su alcance y interés general (es decir, la conservación de la naturaleza y los valores del patrimonio), que han estado integrando ideas y consensos entre países y organizaciones.

Un ejemplo de esta convergencia de intereses está en las diferentes convenciones y cartas para la protección del patrimonio producidas por la UNESCO, como el concepto y la clasificación del paisaje cultural1. Pero es en el marco de la Unión Europea que se han producido los documentos más interesantes, como el proyecto de la Agenda Urbana Europea2 de 1997 y el PEOT (Perspectiva Europea de Ordenación Territorial. Hacia un desarrollo espacial equilibrado y sostenible del territorio de la Unión Europea) de 19993 y sus desarrollos posteriores, como la nueva Agenda Urbana4 (Pacto de Amsterdam 20165) y las Agendas Territoriales de la Unión Europea6 (2007 y 2011). Un aspecto que es común a muchos de estos documentos es la referencia a la importancia del papel de la escala local y la planificación integrada para garantizar los objetivos de las políticas, en particular con respecto a la cohesión territorial.

En este sentido, el enfoque “place-based”, que se basa en el informe de Fabrizio Barca (2009), afirma el imperativo de la relación directa entre el espacio de los lugares y el espacio de las políticas, y la adopción de la planificación a nivel local que se convirtió en parte de la agenda de políticas públicas para el desarrollo de territorios. La articulación entre lugares y políticas en el marco de un enfoque territorial se ajusta así a los dos componentes críticos para la eficiencia de la política de cohesión: la promoción de la inclusión social y la integración de los recursos financieros e institucionales en sus diferentes escalas.

El sistema de planeamiento en Portugal y el caso de la región vinícola del Alto Duero

El sistema de planificación territorial portugués se basa en una constitución escrita y un código civil en la tradición de las familias de planificación napoleónicas. La mayor parte de la legislación de planificación está integrada en un solo documento, la Ley N° 31/2014 (una actualización de la Ley N ° 48/98 de 1998). Esta ley establece los principios generales para la estructura de la legislación de planificación territorial y define los objetivos, el contenido y el proceso de formulación y aprobación de cada plan. El sistema define una jerarquía de instrumentos de planificación, dando al nivel municipal, que es la escala local, la tarea de promover e implementar la mayoría de los planes de zonificación y las reglamentaciones legales, vinculando a los individuos y la administración pública, mientras que a escala nacional y regional se producen otros tipos de planes, con carácter indicativo, con el nombre de los programas (Tabla 1).

Tabla 1: Sistema de planificación territorial portugués (Lei 31/2014)


Escala / Nivel Gobierno Central Regional (1)Municipal
NacionalPNPOT
RegionalPSOTPEOTPROTPIOT
LocalPMOT

(1) La administración regional es una función desconcentrada del gobierno central porque en el Portugal continental no hay regiones administrativas.

PNPOT – Programa Nacional da Política de Ordenamento do Território

PSOT – Programa Sectorial de Ordenamento do Território

PEOT – Programa Especial de Ordenamento do Território

PROT – Programa Regional de Ordenamento do Território

PIOT – Programa Intermunicipal de Ordenamento do Território

PMOT – Planos Municipais de Ordenamento do Território (PDM Plano Diretor Municipal; PU Plano Urbanização; PP Plano Pormenor)

Estos programas se desarrollan a diferentes escalas, generalmente regionales o supramunicipales, estableciendo reglas de ocupación y transformación del uso del suelo, no siempre consensuadas con los intereses de los municipios, y proponiendo medidas de política y programas de financiamiento para espacios y áreas de interés nacional o intermunicipal. Estos espacios y áreas se refieren en particular a la planificación espacial a escala regional, a reservas naturales y parques, protección de áreas costeras y ordenamiento de cuencas hidrográficas. Es dentro de este marco que se hacen planes y programas para la protección y valorización de los espacios naturales que representan los territorios y valores sin fronteras, que incluyen la región vinícola del Alto Duero.

La región vinícola del Alto Duero (ADV), registrada en la Lista del Patrimonio Mundial desde diciembre de 2001, abarca 24.600 hectáreas y representa una décima parte del total de la región demarcada del Duero. La ADV (la región vitivinícola y regulada más antigua del mundo con las primeras demarcaciones realizadas en 1757 y 1761) se clasifica como “Paisaje cultural evolutivo y vivo”, uno de los tres tipos de paisajes culturales, una categoría creada por la UNESCO en 1992 para distinguir el patrimonio que resulta del “trabajo combinado entre el hombre y la naturaleza” (Ramos y Fonseca, 2014). Su “Valor Universal Excepcional” (VUE) se justifica por sus atributos naturales y culturales y su “autenticidad” e “integridad”, que son la antigüedad de la región, los componentes de su paisaje en terrazas y en una arquitectura compleja y diversa, y en cruce de culturas que se han consolidado desde tiempos prehistóricos (ibid)7 (figuras 1, 2 y 3).

La clasificación de VUE implicó la creación de condiciones para garantizar la preservación de sus valores formalizados a través de un Plan Intermunicipal de Planificación Territorial (PIOT)8, una oficina técnica y una plataforma que representa la asociación de intereses y entidades en la región. PIOTADV es, según lo define la ley, un instrumento para gestionar el paisaje cultural en evolución y vivo de la región, para articular estrategias y coordinar iniciativas intermunicipales en términos de mejora del patrimonio natural y cultural. Dentro de este marco, el plan proporciona orientación sobre el modelo de organización territorial (incluida la clasificación de uso del suelo), sobre las autorizaciones para la concesión de licencias y la revisión de los planes de planificación municipal y elabora un programa de acción y programación financiera para la conservación y valorización patrimonial.


Figura 1. Límite de municipios y área de PIOT-ADV.


Figura 2. Región demarcada del Duero - Alto Douro Vinhateiro (ADV).


Figura 3. Región vinícola del Alto Duero (ADV).

A pesar de ser un plan intermunicipal, la interferencia en la autonomía de los municipios en cuestiones de uso del suelo no es pacífica. En el espacio de este artículo no es posible enumerar y caracterizar conflictos. Sin embargo, los informes de evaluación sobre la implementación de PIOTAVD identifican algunas tensiones que deben ser mencionadas (Andresen y Rebelo, 2013). En particular, indican, (1) que la mayor debilidad está en el nivel de la estructura de gestión que tiene que responder a tres niveles: internacional, nacional / regional y local; (2) que se mantuvo la participación de instituciones nacionales, regionales o locales, pero se dispersó la responsabilidad, lo que no es compatible con el alcance del ADV y la complejidad de ejercer los poderes de los órganos de supervisión; (3) que se reconoce la oportunidad de revisar PIOTADV y aclarar el estatuto nacional de ADV para una estructura de gestión centrada en salvaguardar y promover la autonomía del diálogo a varios niveles y entre las diversas instituciones y partes interesadas (ibid: xvi)

Desafíos para planear y mejorar los paisajes culturales, que corresponden a nuevos imperativos y condiciones para una planificación más activista y local

En un mundo cada vez más globalizado en términos de la lógica y las reglas que han producido la urbanización creciente y extensa de sus territorios, en vista de la capacidad local para garantizar los principios de identidad y autonomía para el desarrollo sostenible, planificar y regular la conservación, la valorización y la autenticidad de los espacios patrimoniales, los “territorios sin fronteras”, son un desafío formidable. En este artículo, intentamos, primero, identificar algunas de las características de la llamada “urbanización planetaria”, la lectura de los procesos asociados de desregulación y desterritorialización a diferentes escalas y la importancia de su comprensión para la necesaria movilización política con vistas a la acción para el desarrollo de base local. En segundo lugar, identificamos algunos de los movimientos y políticas acordados internacionalmente para el desarrollo y la mejora territorial, en particular los definidos en el marco de la Unión Europea, que se refieren explícitamente a la importancia de promover las condiciones para la planificación del desarrollo local (place-based). Las condiciones y oportunidades para crear estas condiciones se ilustraron, en tercer lugar, en el contexto del sistema de planificación territorial en Portugal y la protección y valorización de la región vinícola del Alto Duero.

Estas limitaciones y oportunidades están asociadas con cuestiones de compatibilidad de escalas regulatorias y jurisdicciones nacionales, regionales y municipales, y la viabilidad de los programas y políticas diseñados en el marco del Plan Intermunicipal de Planificación Territorial de la región vinícola del Alto Duero (PIOTADV), desde su articulación, como modelo de planificación, en los instrumentos de gestión territorial de los municipios y la contribución e integración en el proceso de desarrollo y participación de la comunidad local.

La tabla 2 resume los tres niveles de debate, sus características y las áreas críticas para integrar el alcance y los recursos locales en el proceso de planificación.

Tabla 2: El papel de las políticas públicas: tres niveles de debate, sus características y áreas críticas


El debate sobre el papel de las políticas públicas y la planificación territorial Áreas críticas
Debate político – la cuestión ideológica de la indispensabilidad del planeamiento y de la formulación de objetivos de política en su articulación con los diferentes tipos de agentes e intereses a favorecer, definiendo los términos de las mediaciones institucionales. Escala de intervención, jurisdicción y representación democrática
Debate sobre la forma – el papel de la planificación a través de sus instrumentos, como la composición urbana y los planes de planificación espacial, o en el marco del urbanismo estratégico y participativo, en los contratos entre actores públicos y privados. Modelo de planificación
Debate sobre el proceso – cuál es la organización, las fases y la metodología apropiada, qué información se necesita; a qué agentes contratar o responder; qué recursos, su procedencia y prioridad. Proceso de planificacióny de gobernanza

Estos tres debates apuntan a tres áreas críticas que son decisivas para futuros desarrollos para la acción en la planificación y que se refieren a la escala de intervención, el modelo de planificación y el proceso de gobernanza que se adoptará. Estas áreas también son el ámbito y la responsabilidad de los profesionales de planificación al reunir la evidencia apropiada y producir narrativas de racionalidades y relaciones para apoyar las decisiones.

Primero, en términos de las escalas de intervención para la cohesión territorial, la tarea emergente es identificar las diversas jurisdicciones con prioridades políticas y financieras diferentes y a menudo en conflicto, así como sus agendas, para una separación de las diferentes funciones de planificación y la implementación de un sistema de planificación local. En segundo lugar, en términos de modelos de planificación, el objetivo es demostrar, a diferentes escalas, las posibilidades de garantizar que la expresión espacial y la representación de estos modelos integren componentes de flexibilidad y programación, para una toma de decisiones y gobernanza democráticas y responsables. Finalmente, en términos del proceso de planificación y gobernanza, el objetivo principal es garantizar condiciones de cooperación y participación para que la planificación local sea un proceso creíble, transparente e informado.

NOTAS

1 http://whc.unesco.org/en/culturallandscape/

2 https://ec.europa.eu/info/eu-regional-and-urban-development/topics/cities-and-urban-development/urban-agenda-eu_es

3 https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=LEGISSUM:g24401&from=PT

4 https://ec.europa.eu/futurium/en/urban-agenda

5 https://ec.europa.eu/regional_policy/sources/policy/themes/urban-development/agenda/pact-of-amsterdam.pdf

6 https://gerenciaurbanismo.cuenca.es/portals/gerenciaurbanismo/documents/Agenda_Territorial_Europea%202020.pdf

7 Para más información sobre el ADV, ver: https://www.ccdr-n.pt/servicos/missao-douro/documentacao

8 Plano Intermunicipal de Ordenamento do Território do Alto Douro Vinhateiro - Resolução do Conselho de Ministros n.º 150/2003, de 22 de setembro (https://dre.pt/application/dir/pdfgratis/2003/09/219B00.pdf)

BIBLIOGRAFÍA

Andresen, Teresa y Rebelo, João. Avaliação do Estado de Conservação do Bem Alto Douro Vinhateiro - Paisagem Cultural Evolutiva Viva, Volume 1 - Relatório de Avaliação. Porto: CCDRN/EMD, CIBIO UP/UTAD, 2013.

Barca, Fabrizio. “An agenda for a reformed cohesion policy”, independent report prepared at the request of Danuta Hübner, Commissioner for Regional Policy, European Commission, 2009.

Bianchi de Aguiar, Fernando y Dias, Jorge (Coord.) Candidatura do Alto Douro Vinhateiro a Património Mundial. Porto: Fundação Rei Afonso Henrique, 2000.

Bianchi de Aguiar, Fernando. “O Alto Douro Vinhateiro, uma paisagem cultural, evolutiva e viva”, Douro – Estudos & Documentos, 2002, Vol. VII (13), pp. 143-152.

Brenner, Neil & Schmid, Christian. “Towards a new epistemology of the urban?”, City: analysis of urban trends, culture, theory, policy, action, 2015, 19:2-3, 151-182, DOI: 10.1080/13604813.2015.1014712

Brenner, Neil. “A globalização como reterritorialização: o reescalonamento da governança urbana na União Europeia” Cad. Metrop., São Paulo, v. 12, N° 24, pp. 535-564, jul/dez 2010

Brenner, Neil. “Debating planetary urbanization: For an engaged pluralism” Environment and Planning D: Society and Space, 2018, Vol. 36(3), pp. 570–590.

Cabral, João. “The Inclusive City as the New Urban Question and the Challenges for Urban Policies and Planning” em Marina, O. & Armando, A. (ed.) Inclusive / exclusive city, Skopje: City of Skopje, 2016.

Ramos, Célia y Fonseca, Graça. “Interpretação do Significado de Paisagem Cultural: O valor da chancela UNESCO no caso do ALTO DOURO VINHATEIRO” Seminário Alto Douro Vinhateiro: Território de Ciência e Cultura - UTAD, 25-26 junho 2014 (https://www.ccdr-n.pt/sites/default/files/ficheiros_ccdrn/missaodouro/significado_paisagemcultural_valor_da_chancela_unesco.pdf)

Swyngedouw, Eric. “Globalisation or ‘glocalisation’? Networks, territories and rescaling”, Cambridge Review of International Affairs, 2004, 17:1, 25-48, DOI: 10.1080/0955757042000203632

CRÉDITOS DE IMÁGENES

Figura 1. Límite de municipios y área de PIOT-ADV

Figura 2. Región demarcada del Duero - Alto Douro Vinhateiro (ADV)

Figura 3. Región vinícola del Alto Duero (ADV). Fuente: Candidatura do Alto Douro Vinhateiro a Património Mundial (2000) https://www.ccdr-n.pt/sites/default/files/ficheiros_ccdrn/missaodouro/candidatura_adv_patrimonio_mundial.pdf


LAS ARQUITECTURAS DE LOS PIONEROS Y LAS NUEVAS FRONTERAS DEL PATRIMONIO INDUSTRIAL

Andrea Gritti

Profesor asociado de Composición Arquitectónica y Urbana, Departamento de Arquitectura y Estudios Urbanos del Politécnico de Milán.

“Pionero” es un término que en la historia de la arquitectura moderna ha adquirido un significado preciso desde que apareció en el título de un libro publicado varias veces, entre 1936 y 1975, por Nikolaus Pevsner. Las diferentes ediciones del original Pioneers of Modern Movement, dedicadas a los diseñadores que habían entrado en territorios inexplorados de la teoría y la práctica arquitectónica, desde William Morris hasta Walter Gropius, desde Arts and Crafts hasta Wekbund, ayudaron a aclarar los vínculos entre la arquitectura moderna y la civilización industrial1.

Los “pioneros” de Pevsner, sin embargo, solo pueden ser considerados exploradores en clave metafórica, a diferencia de aquellos que diseñaron o habitaron casas, ciudades y paisajes creados en lugares fronterizos por iniciativa de clientes industriales. A partir de la segunda mitad del siglo XIX y durante más de un siglo, muchos arquitectos e ingenieros han contribuido, de hecho, con sus obras a iniciar la “subyugación tecnológica” de zonas inhóspitas del planeta, a pesar de haberse inspirado, al menos en los mejores casos, de la embrionaria “conciencia ecológica” madurada en el seno del Movimiento Moderno2 Para analizar esta contradicción subterránea, que Karin Wilhelm considera inherente a toda la parábola de la cultura arquitectónica moderna, es necesario observar desde nuevas perspectivas los espacios concebidos para los “pioneros” reclutados como vanguardia de los procesos de industrialización.

Solo inscribiendo la historia de estas comunidades de trabajadores y sus asentamientos en un marco más amplio y documentado, será posible comprender el papel que juegan la arquitectura moderna y el urbanismo en la constitución de un patrimonio industrial, el que, intrínseca y paradójicamente frágil, merece ser preservado y estudiado cuidadosamente para comprender los errores que se han cometido en el pasado y las decisiones que deben tomarse conscientemente para el futuro3.

Las arquitecturas de los pioneros

La construcción de asentamientos para mineros, colonos, trabajadores industriales y empresas comerciales comenzó mucho antes del surgimiento de la industrialización. Los paisajes industriales modernos son, de hecho, el resultado de la mejora de los modelos de urbanismo concebidos en Europa y América del Norte y, luego, exportados a otros continentes4.

Una observación retrospectiva de estas experiencias destaca el retraso con el que, en Sudamérica, el cliente ha replicado las soluciones de bienestar corporativo que diseñadores educados y actualizados habían propuesto, a partir de fines del siglo XIX, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y elevar la calidad ambiental de los asentamientos industriales. La acumulación de estos retrasos es atribuible a la difícil emancipación del legado colonial, que durante mucho tiempo inhibió la formulación de alternativas a la explotación intensiva de los recursos naturales con fines productivos.

Si bien se ha intentado la adaptación a las condiciones locales, como lo demuestran los esfuerzos realizados para construir los paisajes funcionales a la industria del café o de la caña de azúcar desde el siglo XIX, la “subyugación tecnológica” del territorio ha condicionado el nacimiento, la expansión y el declive de los pueblos mineros en Chile, las fábricas textiles en Brasil, los centros de procesamiento de carne en Argentina y Uruguay, solo por nombrar los casos más conocidos que han caracterizado los últimos 150 años de la historia industrial del continente latinoamericano5.

En este contexto, la adopción de los principios fordistas, en clave antiurbana, resultó crucial para extender el control sistemático de los recursos energéticos y la fuerza laboral a cualquier contexto territorial. A fines de la década de 1920, la propia Ford Motor Company había fundado una planta de caucho en la selva amazónica brasileña, la que durante algunas décadas había proporcionado la materia prima necesaria para el intento, prontamente frustrado, de emancipar la empresa del monopolio anglosajón de neumáticos6.

Desde la perspectiva de la historia industrial latinoamericana, Fordlandia no es un ejemplo aislado: se impulsaron muchas otras inversiones para consolidar la dependencia de las filiales locales de las sedes europeas y norteamericanas, como la azucarera cubana de Hershey (que reproducía la experiencia de la casa matriz en Estados Unidos) o la fábrica algodonera argentina de Villa Flandria (que se inspiró en el modelo comunitario promovido en la sede en Bélgica)7. En conjunto, muchas de estas intervenciones han constituido la base para la construcción de importantes obras de suministro de energía, como la central hidroeléctrica Necaxa en México8.

Los últimos actos de la Segunda Guerra Mundial deben considerarse emblemáticos en este sentido. La explosión de bombas de enorme potencia, realizada gracias a una iniciativa industrial sin precedentes, dejó en claro la importancia del control tecnológico de las fuentes de energía9. Así, después de la Segunda Guerra Mundial, todo ambicioso programa de desarrollo industrial tuvo que competir con los estándares impuestos por el “Proyecto Manhattan”, lo que obligó a los promotores públicos y privados a intensificar la explotación de los recursos naturales con fines productivos.

En este marco también se inscribe el plan impulsado por la Empresa Nacional del Petróleo (ENaP) para crear, a partir de 1948, las infraestructuras necesarias para la extracción de los hidrocarburos descubiertos en los campos chilenos de Tierra del Fuego10. Un poblado residencial, como Cerro Sombrero, es el principal centro habitado que atiende las plantas de extracción, depósitos de almacenamiento y redes trazadas para el transporte de combustibles fósiles hacia el norte del país. En este pequeño asentamiento, un grupo de talentosos diseñadores estuvo en condiciones de elaborar el plan urbanístico y los proyectos arquitectónicos gracias a los cuales, entre 1958 y 1961, se levantaron los barrios destinados a los trabajadores y empleados, con nuevo equipamiento comunitario11. Aún hoy, estos edificios y estos espacios abiertos representan elocuentemente un claro ejemplo del servicio que la arquitectura moderna ofrecía a las comunidades de «pioneros» comprometidos en territorios fronterizos durante las etapas más avanzadas de industrialización12.


Figura 1. Plaza Cerro Sombrero.


Figura 2. Cine Cerro Sombrero.


Figura 3. Escultura en plaza Cerro Sombrero.


Figura 4. Iglesia católica en Cerro Sombrero.


Figura 5. Estación de bencina en Cerro Sombrero.

Lo “sublime tecnológico” entre el poder y la belleza

Netas de importantes diferencias históricas, económicas y sociales, las estructuras e infraestructuras construidas por la ENaP en Tierra del Fuego evocan la configurada para las “ciudades del salitre”: los asentamientos mineros fundados en las zonas desérticas del norte de Chile a partir de la segunda mitad del siglo XIX13. Tanto en las costas del estrecho de Magallanes como en el desierto de Atacama, la elección de crear el hábitat adecuado para albergar a las respectivas comunidades de trabajadores tuvo que enfrentarse a una combinación típica de la experiencia espacial “pionera”: aislamiento y falta de hospitalidad.

La elección de diseñar en lugares aislados y hostiles presupone tanto un acto de sumisión como de rebelión: ambos son dependientes de la compleja relación que une la arquitectura con las manifestaciones del poder.

Al abordar este tema sin rodeos, Deyan Sudjic estigmatizó la dependencia de los diseñadores de la ocupación principal de los poderosos14. Quienes ejercen la profesión de arquitecto no pueden, de hecho, eximirse de transformar las cuotas de poder económico, político y social de sus clientes en objetos construidos. Así, los arquitectos e ingenieros aceptan diseñar la parte del mundo en la que están llamados a lidiar desde una posición subordinada, lo que limita su libertad y autonomía. Aunque ciertamente no es nueva, esta condición se pone de manifiesto dramáticamente en la situación actual, que registra la afirmación cada vez más rápida de las reglas impuestas por la versión financiera del capitalismo, más cínicas y vinculantes que aquellas sobre las que anteriormente se establecían las relaciones entre clientes y profesionales del proyecto15.

Unas décadas antes de que Sudjic expresara su tesis, dos alumnos de Ernesto Nathan Rogers, Ezio Bonfanti y Giancarlo De Carlo, habían señalado el principal riesgo de “condenación” de la arquitectura en la subordinación al “principio hegemónico” del capitalismo industrial16.

Para escapar de este destino, muchos autores modernos y contemporáneos han intentado hipotecar, mediante teorías y proyectos experimentales, el futuro del hábitat humano, con el objetivo de evitar las manifestaciones desoladoras y distópicas de los resultados del capitalismo industrial, primero, y del financiero, a continuación17.

La rebelión de la cultura arquitectónica contra las formas de poder a menudo se ha agotado en acciones retóricas, encaminadas a promover los principios formales y lingüísticos de la modernidad entre el público en general y los clientes potenciales en particular. Frente a las contradicciones implícitas en los procesos de asentamiento, la “bella” escritura de las nuevas obras arquitectónicas se ha convertido así en la principal aspiración de la cultura arquitectónica, casi siempre dispuesta a transigir con el poder. Como en el pasado reciente, en el presente son demasiados los diseñadores que continúan considerando la búsqueda de la “belleza” como un mero sustituto de la vocación política, cada vez más efímera de la arquitectura. Lamentablemente, este retroceso estético casi nunca se expresa con la fuerza adoptada en otros campos de la cultura y el arte. En los mismos años en los que no pocos “pioneros de la arquitectura moderna” se postraban ante los clientes industriales, Virginia Woolf esperaba un “regreso al griego” como antídoto al malestar causado por sentirse “cansada de la vaguedad, la confusión” y “de nuestra época”18. Permaneciendo en el campo de la literatura, Tzvetan Todorov ha mostrado cómo el intento de “salvar el mundo” a través de la “belleza”, que une a Oscar Wilde, Rainer Maria Rilke y Marina Tsvetaeva, ha distorsionado, de manera trágica y emocionante, sus biografías19.

Para representar el éxtasis y el abismo, subyacentes a las manifestaciones absolutas de la “belleza”, la estética ha formalizado la categoría de lo “sublime”, que en latín indica literalmente lo que “yace debajo” (“sub”) del “límite” (“limen”). El enfoque progresivo de la infracción de una frontera es probablemente la imagen que inspiró a David E. Nye cuando acuñó la fórmula “sublime tecnológico” para connotar aquellas obras de la sociedad industrial cuyos efectos emocionales son comparables al resplandor de una erupción volcánica o al rugido de una inmensa cascada20.

El trabajo como obra de arte

Desde un mirador privilegiado, como es Tierra del Fuego, la lista elaborada por Nye, que ya cuenta con presas, puentes, ferrocarriles, rascacielos, plantas para la construcción de bombas nucleares y vehículos espaciales, podría ampliarse para incluir también las grandes plantas para la extracción de energía y la compleja red que permite su transformación.

Enigmática e inquietante, este tipo de arquitectura del trabajo debe ser objeto de una atención específica por parte de quienes estudian el patrimonio industrial, especialmente en una época en la que parece urgente contribuir a la adquisición de una “conciencia ecológica” más madura a esa exhibida por los pioneros del Movimiento Moderno. En esta dirección, se podría dar un paso significativo al reflexionar sobre la amplitud semántica de la palabra “trabajo”.

La carta constitucional italiana puede ayudar en este sentido. El primer artículo dice que la República “se funda en el trabajo”; el tercero, que la “tarea de la República” consiste en “eliminar los obstáculos” a la “participación efectiva de todos los trabajadores en la organización política, económica y social del país”; el cuarto, que la “República reconoce el derecho al trabajo de todos los ciudadanos y promueve las condiciones que hacen efectivo este derecho”.

Tullio De Mauro explicó que el alto valor lingüístico de este documento se deriva de la capacidad de sus autores para hacer “concreto, perceptible, activo, el espíritu democrático que inspira y sostiene las reglas”, mediante el uso de términos de uso común y dentro del ámbito de todos.21

Los constituyentes eran conscientes de que, en la etimología de muchas lenguas, el término “trabajo” está ligado a la idea de sufrimiento: en latín, “labor” significa fatiga, como el alemán “arbeit”, con el que comparte una raíz común, mientras que en francés, español y portugués las palabras “travail”, “trabajo” y “trabalho” están asociadas al concepto de sufrimiento físico.

En la Constitución italiana, los sufrimientos y sacrificios que subyacen al significado de la palabra “trabajo” no se eliminan, sino que se reinterpretan: muchos de los autores de la carta constitucional, de hecho, habían sufrido prisión, tortura, exilio y habían vivido penurias, resistiendo. A sus ojos, el término “trabajo” solo podía indicar fatiga individual y empresa común, esfuerzo incansable y su resultado. Este significado específico de la palabra “trabajo” tiene sus raíces en el Risorgimento, las décadas del siglo XIX en las que nació la nación italiana. El “trabajo” mencionado en la Constitución es, por tanto, acorde con el “inmenso depósito de labores” con que el “pueblo poseedor” inscribe “obras de utilidad universal” en el territorio22.

En 1845 estas palabras habían sido utilizadas por el filósofo Carlo Cattaneo para describir su región, la Lombardía23. Promotor de la cultura politécnica, Cattaneo pretendía asociar las herramientas esenciales del “trabajo” (“labores”) con su fin último (“utilidad”), identificando la “segunda naturaleza” goetheana que trabaja con fines civiles24 con un objeto concreto, constituido por relaciones íntimas entre territorio y sociedad.

Las nuevas fronteras del patrimonio industrial

En los idiomas anglosajones, los términos que traducen la palabra “trabajo” (“ work / werk”) se utilizan para identificar tanto al “trabajador” (“man at work”) como a la “obra maestra” (“masterwork / meisterwerk”), o el trabajo producido por el excelente trabajador (“master / meister”).

El significado literal de este término se encuentra probablemente entre las razones del creciente éxito que tienen las arquitecturas del trabajo con el público interesado en la historia social del arte. Desde hace algún tiempo, de hecho, un número selecto de “obras maestras” de la civilización industrial han sido inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco: para Chile, las ciudades mineras de Sewell, Humberstone y Santa Laura; para Italia, el pueblo de San Leucio, cerca del Palacio Real de Caserta, el pueblo obrero de Crespi d’Adda y la ciudad de Ivrea.

A pesar de adquisiciones recientes, el perímetro trazado por el organismo de las Naciones Unidas es todavía demasiado estrecho para representar de manera significativa la contribución que ofrece la arquitectura moderna a la consolidación de la civilización industrial.25

Por otro lado, los estudios interpretativos y los mapas descriptivos dedicados a las ciudades y los paisajes industriales son, hasta el día de hoy, incompletos. Esta falta de conocimiento corre el riesgo de traducirse en una reducción en la capacidad de elegir las mejores soluciones de diseño a adoptar cuando, en un futuro próximo, surjan problemas de obsolescencia de muchas estructuras e infraestructuras industriales, conectadas con tecnologías intensivas en energía, nocivas para el medio ambiente.

Las complejas transiciones ecológicas y tecnológicas ahora en curso requieren, de hecho, la actualización del concepto de patrimonio industrial según los cambios en los paradigmas de desarrollo y crecimiento. Desde un punto de vista cultural, esta situación es en algunos aspectos similar a la vivida en la segunda mitad del siglo XX, cuando el desmantelamiento de las plantas de producción sugirió el impulso de la arqueología industrial como una nueva disciplina científica26. Hoy, sin embargo, no es posible prepararse para la mera contemplación de los hallazgos de la civilización de los hidrocarburos, pero es necesario pensar en extender su ciclo de vida, convirtiéndolos en nuevas plataformas de desarrollo sostenible27.

A fin de prepararse para afrontar este desafío de diseño, inédito en cuanto a complejidad conceptual y amplitud problemática, la cultura arquitectónica deberá reinterpretar críticamente las formas en que se han creado los espacios destinados a los trabajadores industriales, participando sin reservas en investigaciones que considerarán el conocimiento del patrimonio industrial como una “obra abierta” a la concurrencia de muchas y diferentes competencias: desde los estudios urbanos y territoriales a la geografía, desde la ingeniería a la tecnología, desde la historia económica a la sociología, desde la estética a la antropología28.

Las redes de colaboración y cooperación cultural, impulsadas por estos nuevos desafíos, podrán jugar un papel protagonista en el imaginario del futuro29, si son capaces de asumir el compromiso de “cuidar el mundo”30. Esta era la tarea que Bernard Stiegler había confiado a “Ars Industrialis,” la plataforma de reflexión filosófica fundada en 2005 con el objetivo de promover las “políticas industriales de tecnologías espirituales” y de resolver las contradicciones derivadas de la convivencia conflictiva de modos de producción tangibles e intangibles de bienes y servicios31.

La fructífera relación entre los términos arte e industria, que presupone una interpretación original del concepto de técnica, es la base del volumen que el filósofo francés dedicó al “reencantamiento del mundo”, poco después de haber contribuido a la redacción del primer manifiesto de “Ars Industrialis”32. Para reaccionar al desencanto que, en las primeras décadas del siglo XX, Max Weber había atribuido a la progresiva afirmación del racionalismo tecnológico y los modos de producción del capitalismo33, Stiegler propone un nuevo proyecto industrial, basado en la reinterpretación en clave ecológica de los conceptos de “subsistencia”, “existencia”, “consistencia”, los mismos de los que partió la aventura tecnológica de la humanidad.

Concebido para motivar la exploración de nuevos territorios reales y virtuales, el “re-encantamiento” propuesto por Stiegler es probablemente la clave para redimir los asentamientos de los “pioneros” de la civilización industrial, y quizás ningún lugar como la Tierra del Fuego parece ser más apto para probar, con los medios de la arquitectura, para ponerlo en práctica34. Si fracasa, quedará al menos el consuelo de haber intentado reinvertir el capital guardado en las aspiraciones del proyecto moderno35.

NOTAS

1 Nikolaus Pevsner, Pioneers of Modern Movements (London: Faber&Faber, 1936); Idem, Pioneers of Modern Design, (New York: MoMA, 1949 - 1st edition; London: Penguin Books, 1960 – nueva edición revisada).

2 Karin Wilhelm, “The earth, a good domicile. Ambivalences of Modern City”, in A Utopia of Modernity: Zlín. Revisting Bata´s Functional City, a cura di Katrin Klingan (Berlin: Kerstin Gust, 2010), pp. 225-237.

3 Giovanni Luigi Fontana, Andrea Gritti, Architectures at work. Towns and Landscape of Industrial Heritage (Firenze: Formaedizioni, 2020).

4 Giovanni Luigi Fontana, “’Workers’ villages, company towns and industrial cities: the origins and development of a global phenomenon” in Architectures at work, op. cit., pp. 18-29.

5 Eugenio Garcés Feliú, Las ciudades del salitre (Santiago de Chile: Orígenes, 1999). Domingos Giroletti, “Caetanopolis”; María Marta Lupano, “Meat Processing Towns”, in Architecture at work, op. cit., pp. 202-219.

6 Andrea Gritti, “Ford Motor Company Towns,” in Architecture at work, op. cit., pp. 282-287.

7 Rolando Lloga Fernández, “Hershey”; Luis Antonio Ibáñez González, “Necaxa”, Mariela Ceva “Villa Flandria”, in Architecture at work, op. cit., pp. 288-309.

8 Jean-Louis Cohen, Architecture in Uniform. Designing and Building for the Second World War (Montreal/Paris: Canadian Centre for Architecture/ Hazan, 2011).

9 Andrea Gritti, “Manhattan Project Towns”, in Architectures at work, op. cit., pp. 328-333.

10 Boris Cvitanic Diaz e Daniel Matus Carrasco, “Vivienda y patrimonio industrial: Los campamentos del petróleo en Magallanes”, in Sophia Austral [online]. 2019, N° 23 [citado 2021-04-15], pp.205-234, http://dx.doi.org/10.4067/S0719-56052019000100205.

11 Pamela Domínguez Bastidas, Cerro Sombrero, Arquitectura Moderna en Tierra del Fuego (Santiago de Chile: Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011); Alejandro Parada Valencia, Lorena Novoa Mansilla, La arquitectura moderna como símbolo de políticas públicas (FONDART, 2015).

12 Eugenio Garcés Feliú, op.cit.

13 Deyan Sudjic, The Edifice Complex: The architecture of power (London: Penguin, 2011).

14 Andrea Gritti, Ezio Micelli e Alessandra Oppio, “L’intelligenza del progetto e l’architettura di carta-moneta”, Ardeth, n.3 (2018): 158-178, https://doi.org/10.17454/ARDETH03.09.

15 Ezio Bonfanti, “Emblematica della tecnica” in Edilizia Moderna | 86, 1965, pp. 14-30; Giancarlo De Carlo, “Del ribaltamento del termine-riuso. nella prassi architettonica”, in Riuso e riqualificazione edilizia negli anni ’80. A cura di Carolina Di Biase, Lucia Donati, Carlotta Fontana, Pierluigi Paolillo (Milano: Franco Angeli, 1981).

16 Paul Virilio, L’Université du Désastre (Paris: éditions Galilée, 2007).

17 Jean-Louis Cohen, “Il nostro cliente è il nostro padrone”, in Rassegna, N° 3 (1980), pp. 47-60.

18 Virginia Woolf, On not knowing Greek (London: Hesperus Press, 2008).

19 Tzvetan Todorov, Les Aventuriers de l’absolu (Paris: Robert Laffont, 2005).

20 David E. Nye, American Technological Sublime (Cambridge: The Mit Press, 1994).

21 Tullio De Mauro “Introduzione” a Costituzione della Repubblica Italiana – 1947 (Torino: UTET, 2015), p. 5.

22 Carlo Cattaneo, Milano e l’Europa. Scritti 1839-1846, a cura di Delia Castelnuovo Frigessi (Torino: Einaudi, 1972).

23 Giancarlo Consonni, “La città di Carlo Cattaneo”, in Contemporanea. Rivista di storia dell’Ottocento e del Novecento, N° 2 (aprile 2003), pp. 383-387.

24 Wolfgang Goethe, Italienische Reise (München: C.H. Beck, 2010).

25 Massimo Preite “Company towns and industrial landscapes in the UNESCO World Heritage List”, in Architecture at work, op. cit., pp. 368-375.

26 Andrea Gritti, “Archaeology”, in Recycled Theories: Dizionario Illustrato/ Illustrated Dictionary a cura di Sara Marini e Giovanni Corbellini (Macerata: Quodlibet, 2016), pp. 54-62.

27 Andrea Gritti, Marco Voltini, Claudia Zanda, “Archeologia autostradale”, in Memorabilia. Nel paese delle ultime cose, a cura di Sara Marini, Alberto Bertagna, Giulia Menzietti (Roma: Aracne, 2016), pp. 75-82.

28 Lucie K. Morisset, “From work to territory”, in Architecture at work, op. cit., pp. 12-17.

29 Marc Augé, Futuro (Bollati Boringhieri: Torino, 2012).

30 Bernard Stiegler e altri, Ars Industrialis: “Manifesto per una politica industriale delle tecnologie dello spirito”, 2005.

31 Christian Fauré, Alain Giffard e Bernard Stiegler, Pour en finir avec la mécroissance: quelques réflexions d’Ars Industrialis (Paris: Flammarion, 2009).

32 Bernard Stiegler, Réenchanter le monde: La valeur esprit contre le populisme industriel (Paris: Flammarion, 2006).

33 Max Weber, L’éthique protestante et l’esprit du capitalisme (Paris: Plon, 2010), pp. 117-134, pp. 177-179.

34 Eugenio Garcés, Franz Kroeger, Mateo Martinic, Nicolás Piwonka, Marcelo Cooper, Tierra del Fuego: historia, arquitectura y territorio (Santiago de Chile: Ediciones ARQ, 2013).

35 Andrea Gritti, “Project capital: architecture, technique and industrial society”, in Architecture at work, op. cit., pp. 30-41.

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Woolf, Virginia, On not knowing Greek, London: Hesperus Press, 2008.

CRÉDITOS DE IMÁGENES

Figura 1. Plaza de Cerro Sombrero. Foto: N. Piwonka.

Figura 2. Cine Cerro Sombrero. Foto: N. Piwonka.

Figura 3. Escultura en plaza Cerro Sombrero. Foto: E. Garcés.

Figura 4. Iglesia católica en Cerro Sombrero. Foto: E. Garcés.

Figura 5. Estación de bencina en Cerro Sombrero. Foto: M. Oportot.




ESTRECHO DE MAGALLANES Y PAISAJE CULTURAL EXTREMO

Eugenio Garcés Feliú, Joaquín Sabaté Bel

Eugenio Garcés. Doctor arquitecto, Escuela Técnica Superior de Arquitectura U. P. C., Barcelona, España. Profesor titular e investigador de la Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Joaquín Sabaté. Doctor arquitecto y economista. Catedrático de Urbanismo en la Universidad Politécnica de Catalunya. Doctor honoris causa por la UNC (Argentina).

…ese gemido del viento, allá lejos, como una sirena de alarma en el extremo del mundo1.

El estrecho de Magallanes2, situado en Fuego Patagonia3, al sur de América, fue alcanzado el 21 de octubre de 1520 por la Armada de la Especiería al mando de Magallanes-Elcano, regresando este último a Sanlúcar de Barrameda para completar la primera vuelta al mundo de setenta mil kilómetros (1519-1522). Este acontecimiento constituye la frontera4 global de una empresa marítima que posiciona la geografía en la historia de Occidente y contribuye a una visión moderna del mundo. En nuestro ámbito continental, su confín es el cono sur de América –Fuego Patagonia, islas Falkland-Malvinas y Antártica– una zona que… es una membrana polarizada por dos casquetes de hielo, y sus ecosistemas estepario y archipiélago marítimo más próximos: la Antártica por un lado, y los campos de hielo andino patagónico por el otro5. El propio Estrecho es parte esencial de ese viaje, ya que La travesía por la región se considera la más asombrosa y elogiada de toda la Vuelta al Mundo…6 El área del Estrecho abarca un territorio que va desde Fuego Patagonia hasta los Campos de Hielo Norte y Sur, y desde el río Santa Cruz hasta el Cabo de Hornos e incluye diversas islas, entre ellas, la Tierra del Fuego.


Figura 1. Plano de la primera circunnavegación de la tierra.


Figura 2. Área del estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego, Falkland - Malvinas y Antártida.

El estrecho de Magallanes se caracteriza por su condición de paisaje cultural extremo, una categoría radical que atiende a las excepcionales relaciones entre sociedad y ambiente y se expresa según distintas formas de ocupación de un territorio bioceánico7. Es su grado máximo, difícil, excesivo, intenso, exagerado. Simón Bolívar denominó a Chile aquel extremo del universo8. Según Subercaseaux, Magallanes posee un carácter único de extremo del mundo9. De acuerdo con CIDEZE10, es un territorio extremo y especial. Es …un área compuesta por una asociación distintiva de formas, tanto físicas como culturales, según la definición de Carl Sauer11, quien consolida este hermoso concepto, planteando que la cultura es el agente, el área natural es el medio, el paisaje cultural es el resultado. Según la UNESCO12, los paisajes culturales representan a las obras conjuntas del hombre y la naturaleza. Ilustran la evolución de la sociedad humana y sus asentamientos a lo largo del tiempo, condicionados por… su entorno natural y por las… fuerzas sociales, económicas y culturales... Para Gastó13,los paisajes culturales surgen de las actuaciones de la tecnología sobre la naturaleza, según una condición sincrética que vincula elementos culturales y ambientales, produciendo un cierto nivel de deterioro ecológico como resultado de la acción antrópica y el proceso de artificialización.

Este paisaje cultural extremo puede ser interpretado según sus diversos estratos:

El primer estrato es histórico y cultural, con numerosos expedicionarios, científicos, investigadores y cartógrafos14 que nos han legado una obra muy reveladora. Entre ellos, el marino español Juan Ladrillero (1558), corsarios ingleses como Francis Drake (1578) y Thomas Cavendish (1587)15,el navegante español Antonio de Córdova (1789), Phillip Parker King (1826) y Robert Fitz Roy (1828-1836), del almirantazgo británico, el científico Charles Darwin (1832), el documentalista Alberto De Agostini (1913-1955) y el antropólogo Martín Gusinde (1919-1923). Gusinde fue testigo de la inminente extinción de los Selk’nam, durante los años de sus cuatro Expediciones (1918 -1924), por la agresiva campaña en su contra por los estancieros de Tierra del Fuego, y participó en su ceremonia del Hain, así como en la del Chéjaus de los Yaganes en Navarino, dejando extraordinarias fotografías. En su obra Die Feuerland Indianer16 publicó las investigaciones sobre las etnias Yagán, Selk’nam y Kawéskar. A partir de ellas, argumentó que el ser humano cree espontáneamente en la idea de un Dios único, siguiendo las ideas de su maestro Wilhem Schmidt17, pero con los años ha sido refutado18.

Un segundo estrato es geográfico. El contexto de la geografía continental de Fuego Patagonia, es complementado por numerosas y diversas islas. Su principal manifestación es el labrado glaciar del estrecho de Magallanes, que comunica los océanos según mareas que fluyen de acuerdo con factores atmosféricos y geomorfológicos. Posee un clima riguroso, asociado con las temperaturas, vientos, lluvias y nieves, que influyen en sus procesos ecológicos y biológicos, los ecosistemas y la biodiversidad. Está conformado por diversas unidades de paisaje: la cordillera magallánica de ventisqueros, las llanuras fluvio-glaciales, las praderas, zonas boscosas, áreas insulares y montañosas19. Sus paisajes extraordinarios apelan a su percepción como un círculo del cielo, donde el horizonte establece a la redonda sus referencias visuales. Estas características pueden ser asociadas con el término salvaje, equivalente al vocablo inglés wilderness, lugar que conserva la arcaica influencia de lo natural, con alto grado de salvajismo, carácter primigenio, soledad en condiciones primitivas e inhabitable por la aspereza de su naturaleza y su clima. Es una tierra… que ha sido afectada... por las fuerzas primarias de la naturaleza y posee un carácter primitivo e influyente… que se protege y maneja a fin de preservar sus condiciones naturales20. Y esas características de lo natural se relacionan con lo sublime21, ese temor que atrae al alma, en asombro y sin peligro, con impresiones de lo bello, presente como inmenso, vacío, solitario, silencioso, en lo alto de una montaña, en la selva oscura, en una isla perdida. Estas características son apreciables en el Parque Nacional Alberto De Agostini22.

Las formas de ocupación del territorio configuran un tercer estrato de este paisaje cultural. La ocupación indígena23 consiguió adaptarse a las severas condiciones ambientales con la ocupación provechosa del mar y la tierra, y se poblaron tierras, canales, riberas e islas desde hace más de quinientas generaciones, con restos fechados hacia 11.000 A.P., dejando expresiones culturales y cosmovisiones que conforman la imagen general de su mundo. Ha sido analizada por estudiosos24 que ofrecen testimonio del legado Kaweskar, Yagán, Aonikenk, Selk’nam y Haush. Una de las manifestaciones de la condición extrema es el terrible exterminio étnico y cultural de los pueblos indígenas, a consecuencia de la ocupación económica. El pueblo Selk’nam, en proceso de reconocimiento como grupo vigente, está al borde de su desaparición, impulsada por la invasión de los territorios familiares de sus Haruwen25 que trastocó su uso tradicional y provocó la rápida disminución de su población26. La gran responsable directa –por delito de acción– lo fue la colonización ganadera, como acción económica impersonal y anónima que en su avasallador desarrollo eliminó los obstáculos que se le oponían, pues su avance representaba una demostración manifiesta de progreso y civilización, no importando que aquel se amasara con sangre y dolor inocente y esta resultara escarnecida27. Un rol clave lo desempeñaron las misiones San Rafael en isla Dawson (1889) y La Candelaria (1893) en Tierra del Fuego, donde los Selk’nam encontraron refugio de la amenaza de los estancieros, con el doble propósito de alejarlos de los “cazadores de indios” e introducirlos en la “vida civilizada”, lo que tuvo trágicas consecuencias28. Su cultura ha sido documentada en publicaciones y textos extraordinarios29. La ocupación económica se inicia con las estancias ovejeras30, que favorecieron la unificación productiva y territorial de Chile, al ocupar Fuego Patagonia y la Tierra del Fuego con una explotación agroindustrial ovina de la pradera para beneficio de lana, cuero y carne. Las estancias generaron una actividad productiva importante en un medio rural extenso y favorable, pero estas no han resultado un agente de radicación poblacional exitoso y su zona rural se está despoblando (2020). Aunque el proceso ha sido descrito como ocupación colonizadora31, estuvo lejos de alcanzar ese propósito, ya que el objetivo fue el de formar estancias ganaderas y no el de radicar pobladores con familias. Por lo mismo, no se consideró necesario –salvo rara excepción– dotar a esos centros laborales con servicios comunitarios (escuela, posta sanitaria, policía)32. Lolich señala que la colonización en Argentina, si bien fue estructurada a partir de la radicación de inmigrantes en colonias agrícolas y pastoriles, en concordancia con el lema “gobernar es poblar”, en la práctica significó el predominio del latifundio entregado a las empresas extranjeras creadoras de grandes estancias dedicadas a la ganadería extensiva33. La ocupación estanciera ha sido complementada a lo largo del tiempo por una economía diversificada de hidrocarburos, manufactura, pesca, agricultura de huertos familiares, transporte marino, turismo.

El país Aonikenk y la ocupación indígena del territorio

La población Aonikenk, para el periodo prehispánico, se calcula entre dos mil y tres mil individuos. Fitz Roy estimó en 1833 que los Aonikenk, que vivían entre el río Santa Cruz y el estrecho de Magallanes, territorio de unos 60.000 km2, eran unos mil seiscientos individuos.34 Su estructura familiar estaba formada por clanes o bandas que explotaban sus regiones de caza en base a los Aikes o paraderos, lugares de reparo, con caza, agua y leña, unidos entre sí por senderos para caballos de origen español, empleados desde mediados del siglo XVIII, a los que sacaron buen provecho35. Sus Kau o viviendas se armaban en base a un conjunto delgado de maderos dispuestos en hileras, con apertura en contra del viento dominante y cubierta de cueros cosidos, para cobijar a una o dos familias. Su vestimenta consistía en capas de piel de guanaco, que se usaban con el pelo hacia adentro36. El caballo innovó su cultura nómada y el manejo del territorio, ampliando el área de caza y la velocidad operacional, y con el tiempo este fue incorporado a su corpus mítico, en una cosmovisión que incluía la vida social y el ambiente natural.


Figura 3. Mujer Aonikenk junto a su toldería.

Las estancias ovejeras ocuparon desde 1884 de forma gradual el territorio al norte del Estrecho, con los remates de arrendamientos y las posteriores concesiones y subastas, de manera que, en menos de veinticinco años, la ganadería ovina dominó la mayor parte del territorio que los Aonikenk habían utilizado desde tiempo remotos en sus movimientos trashumantes. Un decreto de la Gobernación de Magallanes, del 6 de agosto de 1889, fijó para los Aonikenk el derecho a residir al norte de Laguna Blanca, Laguna y rio del Zurdo, Dinamarquero, Cheiak y Tres Chorrillos37. Esa zona corresponde aproximadamente a la estructura de senderos y Aikes, entre los cuales destacan Killik Aike (10), Guer Aike (9) y Chimen Aike (8), en la zona de Río Gallegos; con Aike (14) y Chej Aike (15) y Cetr Aike (16), a lo largo de este río en su curso al oeste; Pali Aike (5), Ush Aike (11) y Orr Aike (17), entre el río y el estrecho de Magallanes; y Orke Aike (6), Kimirl Aike (4) y Kolk Aike (3), junto al Estrecho. (Fig. 5)


Figura 4. Aikes y senderos Aonikenk.


Figura 5. Plano topográfico de Hijuelación de los Terrenos Fiscales en el Territorio de Magallanes, 1902.

Finalmente, el país Aonikenk fue sometido a un trazado cartesiano (Fig. 6), promovido por las autoridades y ocupado por empresas estancieras de capital internacional, que invadieron sus territorios ancestrales y provocaron su virtual extinción étnica y cultural. Esto afectó a los aónikenk de diferentes maneras: en la restricción progresiva de su trashumancia como hábito social de significación económica y en la limitación del ejercicio de una libertad de movimiento que era consubstancial con su ser íntimo; en la reducción drástica de su actividad cinegética como un ejercicio vital y como fuente de aprovisionamiento de recursos económicos (alimentarios, artesanales), y en la adopción forzada de nuevas formas de vida económica como condición de supervivencia38. Si para la Ocupación de la Araucanía39, el Estado chileno empleó al ejército en su campaña contra los mapuches, en la ocupación agroindustrial ganadera de Magallanes, lo hizo mediante las concesiones de tierras.

En 1912 el censo nacional registró 259 personas como indígenas residentes en la reserva Camusu Aike, cifra aproximada al total de la etnia Aonikenk para aquellos años. Uno de los Aonikenk más destacados fue el cacique Mulato, su último jefe en la Patagonia chilena.

Asentamientos humanos y colonización del Estrecho40

Ciudad del Rey Don Felipe

La ciudad del Rey Don Felipe (1584)41 representa el intento de colonización española en la región más austral del continente. Fue fundada como ciudad-fuerte en la península de Santa Ana por Pedro Sarmiento de Gamboa42. Sarmiento desarrolla un trazado unitario de unos 180 por 180 metros, para un programa de ciudad-fuerte con materialización del perímetro, subdivisión predial diversificada y distribución de edificios. Realiza una operación ajustada al lugar, los recursos de madera disponibles y el clima frío y tempestuoso. El antiguo plano43 destaca las manzanas alargadas y estrechas para las casas de pobladores; rectangulares, las de la guarnición, y con lotes proporcionados el resto de las edificaciones. Seleccionado el sitio, ...trazó la ciudad, la cual nombró del Rey Don Felipe. Y luego se comenzó la iglesia… Luego se trazó la plaza… Comenzóse la casa real… se trazó la plaza en cuadra… trazando las casas y calles… Y así mismo se hizo la casa de cabildo y trazó el hospital y casa de religiosos… se rozó campo junto a la ciudad para sembrar… Luego se cercó el pueblo de palizada y se alzó un bestión sobre la mar…44 Concluidos los trabajos, Sarmiento zarpó hacia Nombre de Jesús, pero diversas vicisitudes en su posterior viaje a España impidieron su regreso con los suministros prometidos. Como consecuencia del riguroso clima, falta de recursos, incapacidad de producir, obtener o gestionar provisiones allí donde hubo campamentos aborígenes, la mayoría de los residentes muere por inanición. En 1587, el corsario inglés Thomas Cavendish rescata a Tomé Hernández, uno de los sobrevivientes45, y denomina Port Famine al asentamiento. Sus restos, como primer establecimiento europeo en el Estrecho, son declarados Monumento Histórico en 196846. En 1999 se crea el Parque Histórico Rey Don Felipe47, con el que se protegen los vestigios patrimoniales presentes en el lugar48.


Figura 6. Plano de la ciudad del Rey Don Felipe levantado por Sarmiento de Gamboa.

Fuerte Bulnes

Fuerte Bulnes (1843)49 fue construido en la península Santa Ana, en base a un conjunto de volúmenes rodeados por una alta valla, con un privilegiado campo visual para el control de la navegación, desde el océano Pacífico o el Atlántico. Ordenada por el presidente de Chile Manuel Bulnes, la expedición comandada por el capitán Juan Williams zarpó desde Ancud en mayo de 1843, y consiguió implantar la soberanía chilena en el Estrecho y sus territorios adyacentes a nombre del Gobierno de Chile. Sin embargo, el lugar elegido resultó pobre en tierra vegetal para cultivos, sin pastos adecuados para el ganado ni protección del clima, dependiendo del abastecimiento por mar desde Chiloé. Las primeras construcciones en madera incluyeron una casa fuerte, el polvorín y almacén de víveres, con la empalizada y un foso para defensa y seguridad. Más adelante se edifica una capilla, la vivienda del gobernador, el cuartel de la tropa, la cocina de soldados, corral y establo para animales y nuevas empalizadas. En 1844 el sargento mayor Justo de la Rivera es nombrado gobernador del Fuerte, que para entonces albergaba 59 habitantes entre colonos y soldados. En 1847 fue reemplazado por José de los Santos Mardones, que radica nuevos colonos, soldados y familiares, hasta que un incendio lo destruye parcialmente (1848), hecho que estimula la fundación de un nuevo asentamiento en Sandy Point. En 1852 fue terminado de arruinar por el teniente Cambiazo50, acabando con la primera fundación chilena del Estrecho. En 1943, a cien años de su fundación, es reconstruido de manera cuidadosa, como un falso histórico, según una planimetría realizada por el MOP en base a los exiguos antecedentes disponibles del fuerte original y sus escasos restos51.En 1968 se declara Monumento Histórico por la CMN. En 1999, se crea el parque histórico Rey Don Felipe, en el que se integra el Fuerte Bulnes.

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Release date on Litres:
28 November 2024
Volume:
405 p. 126 illustrations
ISBN:
9789561429093
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