Read the book: «Aceites esenciales en sinergia»


ACEITES ESENCIALES EN SINERGIA
© Ana Requejo
© de la imagen de cubiertas: Jesús José Sánchez Garcia
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2020.
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ISBN: 978-84-18230-72-1
Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y Cualificación S. L.
ANA REQUEJO
ACEITES ESENCIALES EN SINERGIA
Llegar hasta aquí no ha sido solo un camino en solitario. Sin el aliento, el apoyo y la crítica constructiva de mi marido Jesús, no hubiese dado los primeros pasos y mucho menos continuado hasta el final.
Gracias por todo tu Amor, el más valioso y preciado aroma imposible de embotellar.
Índice
El comienzo, mi comienzo
Pinceladas de historia aromática
I. ¿Qué es un aceite esencial?
II. El aceite esencial, ¿le sirve de algo a la planta?
III. Características físicas de un aceite esencial
IV. ¿Qué es la aromaterapia? ¿Cuáles son sus aplicaciones?
V. Vías de administración de los aceites esenciales
VI. Dosificaciones en sinergia con…
VII. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA DERMAL
VIII. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA ORAL
IX. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA GENITOURINARIA, OCULAR Y AUDITIVA
X. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA OLFATIVA
XI. Precauciones y primeros auxilios en el uso de los aceites esenciales
XII. Normas de seguridad básicas en el uso de los aceites esenciales
XIII. Nombre botánico y quimiotipo: entendamos su verdadero significado
XIV. Métodos de extracción de los aceites esenciales
XV. Otros productos generados en la destilación de las plantas aromáticas
XVI. Bioquímica de los aceites esenciales
XVII. Componentes que pueden causar reacciones adversas
XVIII. La mujer: sistema reproductor femenino, embarazo y lactancia
XIX. Bebés y niños: sus aceites esenciales y vegetales
XX. Botiquín de imprescindibles
XXI. El porqué de las cosas: los aceites esenciales y los antibióticos, una sinergia en desarrollo
XXII. El porqué de las cosas: los aceites esenciales no aportan vitaminas
XXIII. El porqué de las cosas: parches de aromaterapia para tratar el síndrome de abstinencia
XXIV. El porqué de las cosas: incienso y mirra, potenciadores para la permeación
Referencias
XXV. Aceites vegetales en sinergia con…
• Aguacate
• Almendra dulces
• Ajenuz o Comino Negro
• Argán o Erguén
• Caléndula
• Germen de Trigo
• Hipérico
• Jojoba
• Macadamia
• Onagra
• Rosa Mosqueta de Chile
• Pepita de Uva
• Sésamo
• Tamanu
• Manteca de Karité
XXVI. Los mejores aceites esenciales en sinergia
• Abeto Negro
• Albahaca qt. linalol
• Albahaca sagrada
• Angélica
• Árbol del te
• Bergamota
• Buchu
• Canela Corteza
• Cajeput
• Cedro de Atlas
• Ciprés
• Clavo
• Elemí
• Enebro
• Espliego
• Eucalipto azul
• Eucalipto radiata
• Eucalipto blanco
• Fragonia
• Gaulteria
• Geranio Bourbon
• Hierba Luisa
• Hinojo
• Incienso
• Jara
• Jazmín absoluto
• Jengibre
• Lavanda
• Lavandín
• Laurel
• Lemongrass
• Limón
• Mandarina
• Manuka
• Manzanilla romana
• Manzanilla alemana
• Mejorana dulce/francesa
• Menta piperita
• Milenrrama
• Mirra
• Mirto
• Naranja dulce
• Naranja amargo
• Neroli
• Niauli qt. cineol
• Orégano
• Patchuli
• Palmarosa
• Pimienta Negra
• Pino Silvestre
• Pomelo
• Ravintsara
• Romero
• Rosa
• Salvia romana/amaro
• Sándalo
• Siempreviva
• Tomillo
• Vetiver
• Ylang-ylang
Glosario de términos
Referencias
Bibliografía
Agradecimientos
El comienzo, mi comienzo
¿Cuántos motivos pueden existir en la voluntad de un escritor parar decidirse y ponerse a la tarea de escribir? ¿Afición, imaginación, diversión, ganas de compartir…? Pero ¿y si el tema de tu libro no es ficticio, sino que deseas plasmar aquello que te apasiona vivir y enseñar como es mi caso? Hablar de pasión por los aceites esenciales, el masaje, la naturopatía, es casi faltarles al respeto a las ciencias naturales de la salud, ya que no encuentro palabras apropiadas y dignas para ensalzar a cada una de ellas. Son mi modo de vida y mi medio también.
Di mis primeros pasos hacia el mundo aromático hace más de diez años con Enrique Sanz Bascuñana, el cual no solo me transmitió conocimientos, sino respeto y amor por los aceites esenciales. Acudí a uno de sus talleres de fin de semana y me «enamoré» del aroma; este fue creciendo y transformándose en curiosidad, asombro e investigación junto con mi otra pasión, el masaje. Cuando me fui a dar cuenta, mi primera intención aromática, que fue la tan sencilla y a la vez tan pretenciosa de dar un aroma natural a mi sala de consultas, se transformó en lo que es ahora un diagrama de Venn perfecto, en el cual la piedra angular son los aceites esenciales. Ellos me acompañan en todas mis metodologías naturales: masaje, reiki, flores de Bach, acupresión facial, gua sha, naturopatía, estudio, investigación, autotratamiento físico y emocional… Y aquí estoy, con la sana intención de mostrarte cómo añadirlos a tu propio diagrama de Venn, teniendo siempre bien presente con qué trabajamos; sus beneficios, pero también sus contraindicaciones, con referencias científicas y con la propia experiencia, base para el estudio científico.
Este libro está planteado para que paso a paso te inicies, apoyándote en los pilares básicos de los aceites esenciales e ir poco a poco profundizando y adquiriendo conocimientos no solo de los aceites esenciales y vegetales, sino también sobre sus efectos en tu organismo, los avances y estudios clínicos en tratamiento de diferentes disfunciones tanto físicas como emocionales. También quiero plantear algunas, vamos a llamarlas así, «creencias sin sentido», que, a falta de más explicaciones ni estudio por parte de quien lo afirma, circulan por las redes sociales e incluso en formaciones no demasiado profesionales, siempre sin perder de vista el objetivo principal de este manual: que seas capaz de disfrutar de los aceites esenciales con garantías y sin complicaciones, y si las hubiese, que las conozcas para así evitarlas. Habrá recetas, sugerencias de uso y aplicación, puntos de vista globales e información sobre cómo se aborda el manejo de esta quintaesencia de la naturaleza en otros países; pero sobre todo habrá una presentación amena de toda esta amalgama de información. Ten siempre presente que en ningún momento lo expuesto en esta obra substituye una prescripción facultativa: la aromaterapia, utilizada con rigor y seriedad, es un magnífico coadyuvante de cualquier otra técnica de salud empleada. Solo aspiro a que disfrutes de ella tanto como yo lo hice estudiando, investigando y escribiéndola.
Doy las gracias a familia, empezando por mi marido, que ha estado siempre apoyándome y animándome a no desistir; y a mis colegas, amigos y alumnos, ya que sin su aliento, apoyo y empuje no lo hubiera tomado tan en serio y este libro no estaría en tus manos.
Pinceladas de historia aromática
Las plantas y los aceites aromáticos se han venido utilizando durante miles de años como aplicaciones médicas y culinarias, en cosmética y para la elaboración de perfumes. Su uso ritual constituía una parte fundamental de las tradiciones de la mayoría de las primeras civilizaciones, en las que sus virtudes religiosas y terapéuticas motivaron el estudio y el descubrimiento de sus efectos sobre la mente y el cuerpo, entremezclándose de tal modo que se terminó perdiendo de vista el principal objetivo de su uso: los primeros auxilios de los primeros humanos. Durante el Neolítico, el hombre descubrió que algunas plantas como el olivo, el ricino y el sésamo contenían aceites grasos que podían ser extraídos mediante presión: con estos ungían sus cabellos y el cuerpo. Con el tiempo, se dieron cuenta de que los aceites se enranciaban y ahí llegaron a la conclusión de que si les añadían hierbas aromáticas y los perfumaban se conservaban mejor y, además, trataban ciertas molestias físicas a un mismo tiempo. Fue ahí donde se empezó a vislumbrar la simbiosis que hoy en día tenemos a nuestra disposición y que está «floreciendo» día a día: la “mezcla sinérgica” de los aceites vegetales y los aceites esenciales.
Si deseamos aportar historia, autoría y peso al uso de los aceites esenciales, hemos de remontarnos al año 2800 a. C. con el papiro Ebers, el documento médico más antiguo que nos muestra el uso de las plantas para tratar enfermedades oculares, cutáneas, ginecológicas, gastrointestinales… Y si buscamos una fuente que nos certifique las propiedades antibacterianas de las plantas aromáticas, nos fijaremos en un gran conocedor como fue Hipócrates (460 a. C.), que llegó a aconsejar su uso durante las plagas. Sus estudios dieron pie a que el padre de la botánica, Teofrasto (300 a. C.), recopilara y recomendara en su obra Enquiry into Plants un uso de las plantas aromáticas inusitado para aquella época, centrada por entonces en la unción de las plantas, ya que recomendaba usarlas al vapor; una pincelada de psicoaromaterapia, sin duda. Y finalmente, por resumir un poco tanta historia, el gran Dioscórides (90 d. C.), autor de De Materia Medica, recopiló el uso de setecientas plantas, entre las que incluía las aromáticas: albahaca, verbena, cardamomo, rosa, romero; sugiriendo el uso de la Artemisia dracunculus (estragón) para tratar la gangrena, el cáncer e incluso provocar abortos.
Llegó el s. XIV, y el primer paso del uso más actual de los aceites esenciales: Avicena, médico árabe que pasó a la historia de los aceites esenciales por ser el creador del primer aparato destilador de esencias, el alambique. Durante el Renacimiento, las sustancias aromáticas pasaron a un primer plano y los boticarios y galenos se sirvieron de ellas, convirtiéndose en el principal pilar de apoyo para la protección y lucha contra las epidemias que asolaron Europa. Los galenos que trataban a los enfermos de la peste negra, se protegían de los «malos efluvios» con unas máscaras que rellenaban con plantas aromáticas y portaban unos bastones a cuya parte superior ataban un pequeño brasero repleto de plantas aromáticas humeantes para mover los cuerpos.
Todos estos pasos previos fueron los cimientos para que, a mediados del siglo XX, una acumulación de datos sobre la farmacología de los aceites esenciales surgiera a través de métodos experimentales de la época. Hubo un fuerte énfasis en la actividad antimicrobiana y también en los efectos enfocados sobre todo en la medición de tono en el músculo o tejido nervioso. En los ochenta y noventa, a través de métodos clínicos, se reconocieron los efectos de los aceites esenciales sobre enfermedades crónicas, metabólicas y hormonales; y en los últimos años de la década de los 90, llegaron incluso a proliferar investigaciones sobre los efectos antitumorales de los terpenos y otros componentes de los aceites esenciales. Actualmente, todos estos estudios siguen avanzando.
Pero, de repente, en 2001, esta avalancha de información sobre investigaciones y resultados dio un frenazo, ya que los intereses económicos de las farmacéuticas no se veían recompensados. Los aceites esenciales no cumplen con los parámetros de «mayor beneficio con el mínimo coste»: imposibles de catalogar, imposibles de testar, imposibles de estandarizar. ¿Y por qué esto es así? Los parámetros y metodología de estudio para demostrar que una droga o principio activo es útil dentro del marco farmacológico, se han de basar en dos condiciones indispensables:
1. un experimento que conecte una sustancia específica a un efecto específico, es decir, la droga ha de constar de un solo componente que ejercerá un solo efecto;
2. un mecanismo de la acción observada a lo largo del proceso experimental.
En el caso de una aspirina, que se compone de un solo principio activo, ácido acetilsalicílico, es posible llevarlo a cabo; en un aceite esencial, donde existen un largo número de componentes, es imposible. Por tanto, si sabemos que la lavanda seda y tranquiliza, no podemos dividir, mutilar, el aceite esencial de lavanda en su variada composición bioquímica para saber a ciencia cierta cuál es el componente que ejerce ese efecto, ya que, si lo hacemos, deja de ser el aceite esencial original y el efecto no es el mismo…; pero sí sabemos que el aceite esencial de lavanda tal cual provoca esa reacción en un ser humano. Basar el estudio de los aceites esenciales en su composición química es reducir un elemento completo a unas letras y números que a día de hoy aún no se comprenden. Bien es cierto que la química nos indica hasta dónde podemos llegar con un aceite esencial y cuáles deben ser las precauciones que hay que tomar en su uso, pero sus efectos en el organismo son tan dispares como distintos somos los seres humanos en nuestra fisiología. Por ejemplo, entre todos los estudios que ahora mismo están en proceso, uno de los componentes químicos más estudiados es el linalol, alcohol monoterpénico (monoterpenol) capaz de combatir infecciones (bacterias, hongos, parásitos y virus) y especialmente las pediátricas; y también están constatadas sus propiedades ansiolíticas, neurotónicas y regeneradoras de la piel. Los recientes estudios realizados desvelan nuevas propiedades: el linalol ejerce una acción antiespasmódica y anestésica local, por lo tanto, es antiálgico; es anticonvulsivo, sedante, hipnótico, alarga la duración del sueño, regula el estado de ánimo, es hipotensivo y antinflamatorio. Se ha comprobado además que el linalol potencia la capacidad de aprendizaje, manteniendo un estado alerta y favoreciendo la concentración. A pesar de aparecer en la lista de los alérgenos potenciales, el linalol entra en la categoría de las moléculas exentas de toxicidad. Si después nos fijamos en los aceites esenciales con una concentración más alta de linalol, tenemos (Tisserand & Young, 2014):
• Cinnamomum camphora qt linalol, palo de hô: destilado con hasta un 95 % en linalol. Actualmente sustituye al esquilmado palo de rosa. En el caso de una aspirina, que se compone de un solo principio activo
• Aniba rosaeodora, palo de rosa: actualmente ya se destila el aceite esencial extraído de la hoja con más de un 80 % de linalol.
• Coriandrum sativum, cilantro semillas: con hasta un 75 %.
• Thymus vulgaris qt linalol, tomillo: con hasta un 80 %.
• Ocimum basilicum qt linalol, albahaca: hasta un 60 %.
• Lavandula angustifolia, lavanda francesa: hasta un 45 %.
Curiosamente los aceites más potentes en linalol, ganando el puesto a la panacea universal, la lavanda (Lavandula angustifolia), no son tenidos en cuenta para sedar el sistema nervioso o favorecer el sueño, sino que son considerados estimulantes inmunitarios y antibacterianos como el palo de hô (Cinnamomum camphora qt linalol), o por sus propiedades fungicidas, antimicrobianas o neurotónicas, como el tomillo quimiotipo linalol (Thymus vulgaris qt linalol).
Indiscutiblemente, todos estos estudios, los esfuerzos de muchos expertos en bioquímica, son un beneficio común para los usuarios finales de los aceites esenciales; pero debemos mantener la mente abierta y crítica para plantearnos si es verdad todo lo que se dice, todo lo que se ve y se huele o si hay algo más.
Desde un punto de vista integrador, la fisiología de cada ser humano, su estado de salud, tiene mucho que decir en cómo recibimos y cómo nos afecta un aceite esencial. La historia nos muestra, a través de importantes pioneros, mujeres y hombres, que el uso de los aceites esenciales nos puede ayudar tanto desde el punto de vista físico como emocional y espiritual. Cada uno de nosotros, decide cómo aplicarlos y para qué —objetivo y método—, y, dependiendo de todo esto, los resultados son tan dispares como sorprendentes.
La autora Elizabeth Anne Jones, en su magnífico y ameno libro Aromaterapia, despertando a las fragancias curativas, dibuja un camino exploratorio de los aromas a través de grandes mujeres. Por ejemplo, nos cuenta que la princesa Hatshepsut (Egipto, 1500 a. C.), hija mayor de Tutmosis I y Ahmose (princesa heredera y hermana de Amenofis I), fue una pionera en la técnica naturopática de la reflexología podal aromática: cuidaba su cuerpo a base de masajes con mirra en la planta de los pies. Me pregunto si quizás su propósito era doble, físico y emocional: estimular su sistema inmunológico, desinfectando y protegiendo los pies de hongos y bacterias gracias a las propiedades antifúngicas de la mirra, descansarlos gracias a su potente poder antinflamatorio y aromatizar todo su cuerpo —el olor del perfume asciende desde nuestros pies—; y, espiritualmente hablando, lograr un estado de paz y calma mental, algo muy necesario en su posición. La reina Esther (Persia, 500 a. C.), en cambio, nos trajo su método equilibrador a través de sus rituales de purificación emocional y espiritual a base de mirra, rosa damascena y nardo durante seis meses y, los seis siguientes, de sándalo e incienso; una comunión con el amor puro y una conexión con su yo superior.
Pero si buscamos unos fines más «políticos», hemos de fijarnos en la reina Cleopatra (Egipto, 69 a. C.), cuyo manejo de los aromas estaba enfocado sin duda al objetivo, loable o no, de controlar e influir sobre Marco Antonio y Julio César. Sabemos que se preparaba baños de leche perfumada a base de la dulce y sensual canela (Cinnamomum verum), el balsámico y leñoso cardamomo (Elettaria cardamomum), que tonifica el espíritu; la belleza exótica y aterciopelada del arquetipo de la apasionada feminidad del jazmín (Jasminum grandiflorum), la fragancia cálida y picante de la sabiduría emocional del sándalo (Santalum album) y unas gotitas de lima (Citrus x aurantifolia), el frescor que anima y disipa las tensiones. Lista para seducir.
Avanzando algo más, la reina Zenobia del Imperio de Palmira (Siria, 298 d. C.) fue otra mujer poderosa que se sirvió de los aromas para estimular y afianzar su fuerza y coraje con el clavo (Syzygium aromaticum), la canela de Indonesia y la nuez moscada de Ceilán; y también para desarrollar la calma, atenuar y conectar con su yo superior gracias al incienso de Omán, la mirra de Yemen y el sándalo del norte de la India; un aporte sereno y reflexivo necesario para combatir en un mundo dominado por los hombres. También se servía del enebro (Juniperus communis), un potente purificador del cuerpo y de los espacios, junto a la salvia (Salvia officinalis).
Si nos paseamos por la Biblia, Elizabeth Anne Jones nos cuenta la sorprendente reivindicación iniciada por el maestro Jesús con el Cuerpo de Mujeres Evangelistas (Palestina, 20 d. C.) en una época en la cual se les estaba vetado a las mujeres el acceso a la enseñanza hasta el punto de prohibirles tocar con sus manos «impuras» el Torá. Jesús vino a poner orden y equilibrio y comenzó con un gesto muy sencillo: permitió que María, la hermana de Lázaro, ungiera sus pies en público con aceite esencial de nardo diluido en aceite vegetal de oliva, un aroma tranquilizador y un puente de comunicación espiritual: «Entonces María, tomando una libra del costoso perfume hecho de más puro nardo, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Así, la casa se llenó con la fragancia del perfume» (Juan, 12:3). La influencia de Jesús llegó a dar sus frutos en la lucha por los derechos de la mujer y a la vez con la expansión de los aromas al crearse, gracias a él, un círculo de doce mujeres, conocido como el Cuerpo de Mujeres Evangelistas, autorizadas a entrar en la sinagoga y a convertirse en maestras del evangelio. Estas mujeres visitaban y cuidaban de los enfermos y tullidos con plantas, hierbas y alimentos. Es bastante probable que uno de sus remedios más utilizados fuera, por su reconocido poder astringente y cicatrizante, la rosa del boticario, la rosa damascena. Dioscórides, contemporáneo de Jesús, en su obra De Materia Medica nos detalla alguna de las plantas que estas mujeres utilizaban para socorrer a los enfermos: el hisopo (Hyssopus officinalis), muy útil por sus componentes moleculares, de la familia de los monoterpenos y sesquiterpenos, para tratar el sistema respiratorio (infecciones, mucosidad y congestión); la mejorana (Origanum majorana), tan útil para el sistema nervioso por sus propiedades vasodilatadoras y tranquilizantes como para dolores reumáticos y afecciones pulmonares y digestivas; el incienso (Boswellia carterii), importante inmunoestimulador y expectorante; la menta piperita (Mentha piperita), que facilita la digestión y actúa como antiálgico y estimulante cardiotónico, a parte de ser también muy útil en aquella época como antiinfeccioso, bactericida y viricida; y la mirra (Commiphora myrrha), muy socorrida en el tratamiento de infección en las encías y la piel, hongos, disenterías, y un buen estimulante inmunológico.
Avanzando por la historia, llegamos ante el declive del Imperio romano y el ascenso de la ciudad más untuosa y rica de entonces, Constantinopla, a donde se exportaban aceites como la mirra, el incienso y otros aromáticos de uso muy popular en los baños romanos; en estos, lugar de reunión social, los ciudadanos gozaban de un momento de reposo y limpieza corporal con la práctica de la unción de aceites a base de rosas, almendras amargas y narcisos. En esta época cambiante, nuestra siguiente protagonista, la emperatriz Teodora (Bizancio, 535 d. C.), continuó el camino de descubrimiento de los beneficios del aroma emprendido por sus antecesoras. Entre los aromas favoritos de Teodora estaba el sándalo (Santalum album) tanto por su acción estética, equilibradora sobre la piel seca y sensible, como por su efecto energético sobre el chakra corona, que lo acompañaba en la meditación sosegada y en calma. Entre sus otros más apreciados aceites estaban el romero, el sándalo, la rosa, el jazmín, la citronela y la lavanda.
Casi seiscientos años más tarde, Constantinopla pasó el relevo como centro cultural a Salerno, al sur de Italia, la ciudad que vio nacer y crecer como mujer culta de su abierta facultad de Medicina a Trota, la Magistra Mulier Sapiens, ‘la sabia mujer maestra’. Versada en Botánica, tenía un protocolo de actuación novedoso que consistía en tomar el pulso, analizar la orina y observar la postura física y oral. Se especializó en Obstetricia y Ginecología. Aportó conocimientos con de más de setenta y un remedios a base de plantas y aceites para tratar problemas tan dispares como un dolor de muelas, hemorroides, fiebre y disfunciones femeninas, recomendando el uso de hierbas frías o calientes con aceites, como el uso de la emoliente raíz de malvavisco, las violetas y las rosas frotadas por el cuerpo o pulverizadas en el útero para bajar las inflamaciones y el calor del cuerpo. También empleaba, en caso de frío, la fumigación de aceites esenciales como el clavo (Syzygium aromaticum), el nardo (Nardostachis grandiflora) y la nuez moscada (Myristica fragans). En disfunciones asociadas al sistema respiratorio y digestivo, así como a molestias menstruales, se servía de la salvia (Salvia officinalis) y el laurel (Laurus nobilis).
Y llegamos a la que fue, a la par que instruida, precursora del negocio del perfume que ha llegado a nuestros días: Catalina de Médici, reina de Francia (1533 d. C.). Sus dificultades para quedarse embarazada la empujaron a servirse de los baños y pociones a base de aceites esenciales y hierbas aromáticas como tratamiento de fertilidad; entre ellos: hisopo (Hyssopus officinalis), citronela (Cymbopogan nardus), orégano (Origanum vulgare), artemisa (Artemisia absinthium), enebro (Juniperus communis), laurel (Laurus nobilis), albahaca (Ocimum basilicum), tomillo (Thymus vulgaris) y romero (Rosmarinus officinalis). Su interés por el perfume la instó a traer al perfumista René le Florentin, personaje de moda, y a los artesanos italianos para confeccionar guantes perfumados y frascos de perfume, dando paso a la creación de la Asociación de Guanteros Perfumistas y erigiéndose así como la mecenas del primer laboratorio de perfumes en Grasse, actualmente centro neurálgico de la industria del perfume mundial.
No debemos olvidarnos de Hildegarda de Bingen (Alemania, 1150 d. C.), la primera mujer naturópata que tuvo presente en sus tratamientos enfocar al ser humano holísticamente, en equilibro o desequilibro, con los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego; y dejar por escrito su sistema de sanación integral a base de plantas medicinales. Su visión de la medicina fue toda una revolución: llegó a desarrollar el circuito sanguíneo y el aparato reproductor femenino. ¿Y cuáles eran sus aceites esenciales favoritos? La refrescante lavanda (Lavandula angustifolia), de la cual escribió en su libro Liber Vitae Meritorum:
Soy un hierba relajante. Habito en el rocío, en el aire y en todo lo verde. Mi corazón se llena rebosante y doy ayuda a los demás. Elevo los corazones rotos y los llevo a la totalidad. Ya que soy el bálsamo para cada dolor con una mirada amorosa, observo las demandas de la vida y me siento parte de un todo.
Aprovechaba las propiedades carminativas, digestivas y antisépticas del hinojo (Foeniculum vulgare), que ayuda a la expulsión de toxinas acumuladas y facilita la circulación de la sangre, proporcionando, además, una piel sana y un olor corporal agradable.
Isabel I, reina de Inglaterra (1575 d. C.), en cambio, tenía un fin primordial para el uso de las plantas aromáticas: la higiene. Le tocó vivir durante el Renacimiento de las artes, pero también en un mundo con carencias tan básicas como el alcantarillado en las calles y el sistema de desagüe de aguas residuales adecuado en casas y castillos. La falta de drenaje de aguas negras y desperdicios generó la necesidad del uso aromático de hierbas, que eran esparcidas por el suelo y que, una vez se pisaban, desprendían su aroma: albahaca, citronela, manzanilla romana, lavanda, hisopo, salvia y tomillo, la reina de los prados. Gracias a ella, también se prodigó el cultivo de estas plantas y la proliferación de huertos aromáticos personales, la elaboración casera de ungüentos perfumados, las bolas de lavado, las aguas perfumadas y las almohadillas aromáticas. Las mujeres isabelinas contaban con una sala de destilado donde se dedicaba a producir hidrolatos y aceites esenciales para cosméticos y medicinas. Detestaba los olores fuertes y prefería el suave y dulce aroma de la mejorana (Origanum majorana), un magnífico remedio para articulaciones doloridas así como un alivio en caso de migrañas, calambres menstruales y enfriamientos. Se adaptó rápidamente al uso de los guantes perfumados y también a las almohadillas perfumadas con lavanda, ámbar gris y benjuí que portaban las mujeres de la Corte bajo sus enaguas. Aquellos años oscuros en los cuales Londres sufrió el azote de la peste, fueron en realidad los años luminosos de los aceites esenciales, los cuales ayudaron a combatir las infecciones, fumigando las casas con ellos y con las hierbas aromáticas. Fue el nuevo inicio de la aromaterapia; sin duda, el punto de partida para el primer estudio científico serio sobre los beneficios de los aceites esenciales. Una investigación realizada por el Instituto Pasteur de París, entrados ya en el siglo XIX, reveló que los microorganismos de la fiebre amarilla y tifoidea eran eliminados por los aceites esenciales de la canela, el tomillo y el limón en tan solo media hora.
Nuestros contemporáneos
Comenzamos este rápido vistazo al mundo más actual, a las bases más científicas y holísticas de los aceites esenciales con Marguerite Maury, la Sanadora holística. Licenciada en Enfermería y en Asistencia Quirúrgica, exploró junto a su marido, el Dr. naturópata y homeópata E. A. Maury, otras técnicas chinas, indias y tibetanas como la acupuntura, la osteopatía, la meditación, el zen y el yoga, y la radiestesia. Unificó todas estas y sus teorías de sanación, junto con lo que ya sabían sobre la vibración inherente en los glóbulos homeopáticos, llegando a la conclusión de que los aceites esenciales producen también vibraciones en las células humanas. Con este concepto presente, desarrolló su propia técnica de masaje y su «prescripción individual» para la aplicación holística de la aromaterapia, enfocando cada sinergia a reequilibrar los planos físico, emocional, mental y espiritual. Su trabajo dio lugar al establecimiento de más de ochenta universidades de aromaterapia en el Reino Unido. Una de sus alumnas, Patricia Davis, estableció la London School of Aromatherapy y escribió un libro, bestseller en el mundo de la aromaterapia: Aromaterapia de la A a la Z.
El siglo XX ha visto renacer el uso de los aceites esenciales en el mundo de salud y belleza a través de los llamados padres de la aromaterapia moderna, empezando por el químico francés René-Maurice Gatteffosé, que sufrió un incendio fortuito con el que se quemó las manos, las cuales sumergió por instinto en un recipiente con lavanda, aliviando de inmediato sus quemaduras y acelerando milagrosamente el proceso curativo; aquí nació la aromaterapia. Llegó a la conclusión de que la lavanda contenía poderosas propiedades antisépticas y curativas, y demostró que la piel puede absorber sustancias grasas siempre y cuando su estructura molecular sea lo suficientemente pequeña. Demostró también que los aceites esenciales tardan entre 20 min y 12 h en ser completamente absorbidos por el cuerpo después de su aplicación tópica.
La aplicación externa de pequeñas cantidades de esencias detiene rápidamente la propagación de las llagas. En mi experiencia personal, después de una explosión de laboratorio que apagué rodando sobre césped; me cubrí la quemadura de sustancias. Mis manos estaban cubiertas de una gangrena gaseosa en rápido desarrollo. Sólo un enjuague con esencia de lavanda detuvo «la gasificación del tejido». Este tratamiento fue seguido por sudoración profusa, y la curación comenzó el día siguiente (julio de 1910).
En 1928 publicó su libro, L´Aromatherapie, que causó gran revuelo, ya que sostenía que al inhalar ciertos aromas es posible aliviar estados de ansiedad y depresión. Un nuevo atisbo del uso de los aceites esenciales para tratar la psique y las emociones.
Por otro lado, Jean Valnet (1920-1995), doctor en Medicina y amante del tratamiento terapéutico con plantas, se inspiró en la obra de Gatteffosé y durante la II Guerra Mundial se sirvió de los aceites esenciales para tratar las heridas en el campo de batalla, siendo el árbol del té (Melaleuca alternifolia) el mas socorrido y el que mejores resultados dio como desinfectante y antiséptico.
Pierre Franchomme, investigador francés y pionero, en 1975, en descubrir nuevos aceites esenciales como la manuka (Leptospermum scoparium), entre otros, y quien asoció la noción de quimiotipo al de los aceites esenciales.
Los doctores Pénoël y Fhanel también han dedicado más de veinte años a la investigación médicocientífica de los aceites esenciales en los procesos bioenergéticos del ser humano, con lo cual cada día se pisa terreno más firme en este campo.
Actualmente, contamos con obras imprescindibles, como la del estudioso, conferenciante y profesor reconocido mundialmente Robert Tisserand, que, junto al químico Rodney Young, ha escrito una de las obras de mayor calado mundial en cuanto a la seguridad de los aceites esenciales, Essential Oil Safety y El arte de la Aromaterapia. Ambos libros han sido y son parte importante en la elaboración del libro que tienes en tus manos; un imprescindible de consulta.
Gabriel Mojay es naturópata desde 1978, formado en Terapia Shiatsu y Medicina Oriental. En 1988 completó cuatro años de entrenamiento en Medicina Tradicional China y Acupuntura, y se convirtió en miembro de la Acupuntura Británica. Su obra, Aromatherapy for Healing the Spirit, nos acerca el mundo de los cuatro elementos al de los aceites esenciales de un modo sencillo y perfectamente asimilable.
Robbie Zeck, naturópata, kinesióloga, asesora y profesora, fue fundadora del Jim Llewllyn Aromatour, empresa especializada en la organización de viajes a lugares donde disfrutar de las plantas aromáticas, los aceites esenciales. Su libro Aromaterapia para la curación nos acerca de un modo muy dulce y poético a la búsqueda del equilibrio a través de los aceites esenciales, sirviéndose para ello de los meridianos para encontrar el punto entre «el corazón floreciente y los aceites esenciales».
Enrique Sanz Bascuñana, un referente de nuestro país y fuera de él, es aromatólogo y maestro perfumista, conferenciante y estudioso de los aromas; mi maestro iniciático. Presenta varias obras en su biblioteca, obras que, de modo sencillo y muy accesible, nos muestran las bases de la aromaterapia, sus usos más adecuados y sus peligros también. En el apartado bibliográfico las encontraréis.
Los diferentes puntos de vista en el uso de los aceites esenciales a lo largo de la historia nos demuestran que hay mucho aún por descubrir, mucho más por aclarar y que a veces lo que damos por no válido, artificial, como la industria actual del perfume, es un motivo más para asentar las bases de estudios más profundos sobre los verdaderos aceites esenciales. Muchos de los actuales maestros, docentes, profesores, aficionados y estudiosos de esta materia, estamos exigiendo cada vez más una mayor fiabilidad y seriedad en nuestras propias afirmaciones, y la necesidad de asegurar y trabajar sin riesgos nos llevan a investigar, aprender y desaprender continuamente en la búsqueda de la realidad más auténtica, y a ser más comedidos y menos entusiastas en una de las vías menos estudiadas aún: la oral.
I. ¿Qué es un aceite esencial?
Según el autor al que recurramos, encontramos una definición más o menos extensa. La Organización Internacional para la Estandarización del Vocabulario de la Materia Natural nos dice que un aceite esencial es un producto extraído por destilación con agua o vapor de agua, por proceso mecánico de la cáscara de cítricos o por destilación en seco de los materiales naturales. Robert Tisserand, uno de los mayores expertos en aromaterapia, educador, conferenciante y autor del único libro que hasta ahora recoge todo lo referente a las toxicidades de los aceites esenciales, nos dice en su libro El arte de la Aromaterapia: «(…) son olorosos y sumamente volátiles (…) del todo diferentes a los aceites grasos y tiene una consistencia más parecida al agua (…). Su composición química es compleja, pero generalmente contiene alcoholes, ésteres, cetonas, aldehídos y terpenos (…). Se extraen normalmente por destilación».
Según Enrique Sanz Bascuñana son «terapia natural basada en el uso de aceites esenciales, esencias vegetales, hidrolatos, aceites vegetales, absolutos y extractos al CO2 totalmente naturales y que no han sufrido ningún tipo de manipulación, rectificación, adulteración ni dilución previa al uso profesional».
«Los aceites esenciales son sustancias más o menos volátiles con un impacto más o menos oloroso, producido por destilación al vapor o por destilación en seco o por medio de un tratamiento mecánico de una sola especie» (Buchbauer, 1994).
«Los aceites esenciales son mezclas complejas de compuestos volátiles producidos por organismos vivos y aislados solo por medios físicos (prensado y destilación) de una planta o planta entera de origen taxonómico conocido» (Franz y Novak, 2010).
Reuniendo varios enfoques podemos establecer que un aceite esencial es la sustancia biológica volátil compuesta de una base química de carbono, oxígeno e hidrógeno que se extrae de distintas partes de las plantas, árboles y arbustos por medio de diversos métodos de destilación. Esta sustancia es extraída gracias a los órganos secretores que la planta tiene: pelos glandulares, cavidades y canales glandulares. Por lo tanto, los aceites esenciales son un producto de la destilación de las plantas mientras que en la planta tenemos sustancias volátiles. Esta sustancia que lleva en su denominación el sustantivo aceite no cuenta ni con la densidad ni la viscosidad del mismo; llamamos esencia al producto natural extraído de los cítricos mediante procedimientos mecánicos y sin medios hídricos.
La composición química del aceite esencial varía constantemente mientras está en la planta, moviéndose de un lado a otro de ella según el momento del día y la estación del año. También varía su cantidad total, pasando de un 0,01 % a un 10 %. Los factores que modifican la composición del aceite esencial son:
• la radiación solar (cantidad recibida);
• el clima en la zona de cultivo y las técnicas de cultivo;
• la composición del suelo de la zona de cultivo (nutrientes);
• la altitud y la latitud de la zona de cultivo;
• la estación del año en que se recoge la cosecha;
• y el método de extracción empleado, el cual afecta a la calidad final del producto.
¿Dónde se almacenan y cómo se liberan los compuestos volátiles?
No todas las plantas cuentan con suficientes células secretoras como para sintetizar suficientes moléculas aromáticas; por ello, no todas las plantas son proveedoras de compuestos volátiles aromáticos. De trescientas mil especies, unas tres mil son aromáticas, y actualmente de trescientos a cuatrocientos cincuenta aceites esenciales están a la venta. Aquellas que sí cuentan con esta particularidad nos ofrecen su sustancia volátil a través de:
• sumidades florales (romero, tomillo, lavanda, ylang-ylang, rosa);
• semillas o frutos (hinojo, limón, naranja dulce);
• raíces (vetiver, jengibre, angélica);
• hojas (eucalipto, laurel, naranjo amargo, angélica);
• madera (cedro, palo de rosa, palo de Siam, palo santo);
• corteza (canela);
• y oleorresina (copaiba, mirra, incienso, bálsamo de Tolú).
La estructura de las plantas aromáticas está compuesta por:
• células secretoras;
• cavidades y conductos;
• tricomas glandulares o no glandulares;
• y células epidérmicas.
En algunos casos, los volátiles se encuentran dispersos por el tejido vegetal, como en frutas o en algunas maderas (palo santo, palo de rosa, sándalo…). La liberación de los volátiles se emite con la acumulación de la presión del mismo; entonces, el tricoma maduro se rompe espontáneamente y libera su contenido al medio ambiente. El ataque del medio ambiente y la fauna también daña el tricoma y demás estructuras, provocando su rotura.
Otro método de liberación por parte de las flores y plantas es el consciente. Antes del estudio de Widhalm et al. (2015), se creía que la difusión del aroma de las plantas era un acto totalmente pasivo a través de las membranas y la pared celular. En 2017, Adebesin et al. demostraron que las flores pueden emitir volátiles hacia el exterior a voluntad, aprovechando al máximo la presencia de polinizadores.
II. El aceite esencial, ¿le sirve de algo a la planta?
Esta quintaesencia de la naturaleza no solo está a disposición del ser humano, sino que la propia planta se sirve de ella para varias funciones que la protegen, la multiplican y la preservan.
Polinización
Atrae a determinados insectos que ayuden a la fertilización con su desplazamiento de una a otra planta. También, y siguiendo el principio de la alelopatía, la planta libera sustancias químicas para prevenir que la vegetación competidora crezca dentro de su área o zona. Un ejemplo citado a menudo se encuentra en el sur de California, el hogar del arbusto dominante, la Salvia leucophylla (el arbusto de la salvia) y la Artemisia californica (un tipo de salvia): ambas especies liberan terpenoides alelopáticos, eucaliptol y alcanfor en la zona circundante, lo que impide de modo muy eficaz que otras especies de plantas crezcan a su alrededor.
Protegerse de los depredadores
Las plantas utilizan compuestos terpenoides para disuadir de su aproximación a los insectos y a otros animales. Muy rara vez se encuentran insectos en los alrededores de las plantas de menta, mientras que la presencia de linalol en la cáscara de los cítricos confiere resistencia contra el ataque de la mosca de la fruta del Caribe.
Por otro lado, los árboles de abeto Douglas liberan de sus agujas una compleja mezcla de aceites volátiles, o terpenos, para defenderse contra el gusano de la yema de abeto. Estos árboles varían la composición y producción de terpenos cada año, disminuyendo así la capacidad del gusano para desarrollar inmunidad generalizada a compuestos específicos propios.
Ya existen experimentos, concretamente en el Reino Unido. En el Centro de Ecología e Hidrología, los investigadores Ben Woodcock y Richard Pywell(1) están estudiando una nueva táctica de control de plagas: han combinado la plantación de cierto tipo de flores (amapolas, cilantro, eneldo y otras) para preservar la cosecha de campos de trigo. El daño de la hoja disminuyó en un 61 %. El objetivo es encontrar una mezcla de plantas que ayuden a aumentar el rendimiento, lo que justificaría el cuidado requerido para cultivarlas.
Protegerse de infecciones, virus, bacterias y hongos
Resinas y complejas combinaciones de terpenos son liberadas por algunas plantas y árboles actuando como antimicrobianos, antifúngicos y agentes antibacterianos contra una amplia gama de organismos que pueden poner en peligro la supervivencia de las plantas. Compuestos tales como las lactonas sesquiterpénicas en plantas como la matricaria (milenrama) se ha descubierto que desempeñan un papel antimicrobiano y protector importante contra animales herbívoros(1).
III. Características físicas de un aceite esencial
Conocer el aspecto y características de un aceite esencial nos ayuda a conocer también sus posibles riesgos y cómo evitarlos. Primero, hemos de saber que los aceites esenciales, en general, constituyen del 0,1 al 1 % del peso seco de la planta y que, además, dependiendo de dónde se extraigan flores, hojas/tallos, hojas verdes y raíces, esta cantidad varía desde el 0 al 17 % (brotes de clavo) a más del 70 % en resinas.
Características
• Líquidos con escasa o nula solubilidad en agua.
• Solubles en alcoholes y en disolventes orgánicos, así como en excipientes grasos.
• Lipofílicas (sustancias no polares), es decir, tienen la capacidad de disolver lípidos (grasas), ser disuelto en ellos o absorberlos, pero no son grasa; por tanto, necesitan de una sustancia oleosa para poder solubilizarse con ella.
• Cuando están frescos, a temperatura ambiente, son incoloros. Al oxidarse, se resinifican y toman un color amarillento oscuro, lo que se previene depositándolos en recipientes de vidrio de color topacio totalmente llenos y cerrados perfectamente.
• Con un alto índice de refracción, es decir, los rayos UV (ultravioleta) reaccionan fácilmente sobre ellos, liberando los radicales libres de su composición química y provocando su oxidación.
• La mayoría de los aceites son menos densos que el agua, entre 0,86 g/ml y 1,03 g/ml, salvo excepciones como los aceites esenciales de canela (de 1,038 a 1,066 g/ml) y clavo (1,015 g/ml).
• No suelen cristalizar a temperatura ambiente.
• Su coloración es muy diversa y raramente se relaciona con el color de la planta de la cual procede.
¿En qué se diferencian de los aceites vegetales?
| ACEITES VEGETALES | ACEITES ESENCIALES |
| No volátiles | Volátiles |
| No solubles en agua ni alcohol | Solubles en alcohol |
| Penetración relativa a través de la piel | Fácil penetración a través de la piel |
| Se enrancian con facilidad | No enrancian con el tiempo |
| Aportan nutrientes | No aportan ningún nutriente |
IV. ¿Qué es la aromaterapia? ¿Cuáles son sus aplicaciones?
Es una rama de la herbología o naturopatía fitocomplementaria consistente en la aplicación reguladora y equilibradora de los aceites esenciales con fines tonificantes, armonizantes y paliativos de cuerpo y mente, que se basa en la actividad conjunta de su composición molecular. No hemos de olvidar que la aromaterapia comprende también el uso sinérgico de otras sustancias como los aceites vegetales, de los cuales hablaré más adelante, y de uno de los productos resultantes de la destilación de las plantas, los hidrolatos, cuya ingesta oral es mucho más segura e inocua que la toma vía interna y diluida en aceites vegetales o glicerados de los aceites esenciales.
La vía de aplicación de los aceites esenciales y la interfaz escogida van a depender de diversos factores:
• el objetivo perseguido, sea bienestar físico o emocional;
• la edad y la condición física del receptor;
• y el entorno social en el cual se van a aplicar los aceites esenciales.
Cuando comencé mi andadura por este aromático entorno, perseguía un solo objetivo: aportar limpieza, frescor, armonía y naturaleza a mi entorno doméstico y laboral; deseaba dejar fuera el ruido, la polución y el caos. El medio de comunicación o interfaz escogido para poner en contacto el aceite esencial con mi organismo me llevó directamente a la olfacción directa de los aceites esenciales. Por tanto, sin saberlo en aquel entonces, estaba utilizando la vía olfativa a través del vehículo del aire con el objetivo de armonizar mi aspecto anímico y emocional. Más adelante, implementé este vehículo o medio de transporte de los aceites esenciales con un difusor eléctrico. Pero entonces, y gracias a la información profesional adquirida y la investigación continua actual, me di cuenta de que el entorno social podía ser un límite al uso indiscriminado de los aceites esenciales, porque no todos los que me rodean quieren lo mismo que yo: sus gustos son diferentes y sus condiciones físicas también. Y, además de todo esto, la edad de los que me acompañan modifica la cantidad, el uso y la regularidad de la aplicación de los aceites esenciales porque no olvidemos que un aceite esencial es un conjunto complejo de moléculas en porcentajes diferentes, algunas de ellas más agresivas y potentes que otras, con sus contraindicaciones.
Anatómicamente hablando, tal y como nos indican los estudios de los doctores Carlos A. Asenjo y Ricardo A. Pinto(2), la caja torácica del bebé, a diferencia de la del adulto, cuenta con unas costillas más horizontales y un músculo diafragmático con una forma más plana en lugar de formar una cúpula (a partir de los diez años), por lo que su contracción es menos eficiente y su capacidad respiratoria mucho más irregular e intermitente; además, su lengua es más grande, sus fosas nasales, más pequeñas y la glotis tiene forma cónica. Por tanto, las vías aéreas del niño ofrecen mayor resistencia al paso del aire, ya que el diámetro de las vías bronquiales es más pequeño y, a pesar de que su caja torácica tiene mayor proporción cartilaginosa que le aporta una mayor flexibilidad, la elasticidad pulmonar es menor que la de un adulto: la capacidad pulmonar está todavía madurando y, por tanto, su metabolismo es diferente, con lo que se verán afectadas tanto la capacidad de absorber como la de excretar los aceites esenciales por vía aérea. Por ello, tanto los aceites esenciales utilizados como las cantidades aplicadas y el vehículo son diferentes.
Además de todo esto, tengamos en cuenta que la absorción pulmonar de los aceites esenciales puede llegar hasta un 93 %, del cual el 50 % alcanza nuestro torrente sanguíneo. El 7 % restante es absorbido por el epitelio olfativo, llegando un 3 % a nuestro sistema nervioso. Por tanto, la olfacción de los aceites esenciales es diez veces más potente que la absorción vía tópica.
V. Vías de administración de los aceites esenciales
Si lo que perseguimos es un bienestar físico, deseamos aliviar un dolor muscular, articular, modificar el aspecto de un edema, tratar un proceso alérgico con signos en la piel, curar una herida, ayudar en la regeneración de una cicatriz…, el objetivo es físico y la vía de uso, tópica, mientras que el vehículo a utilizar será uno graso o un gel o crema hidrosoluble para evitar la irritación dermal. En este caso, la aplicación será totalmente personalizada. El entorno social no nos afecta, pero sí la edad y condición física, puesto que, de nuevo, no es lo mismo aplicar un aceite esencial diluido en un excipiente oleoso a un adulto que a un niño; ni tampoco en una piel sana que en una «rota» (herida, quemadura, eccema); en esta última, la absorción es mucho mayor.
¿Y cuáles, serían, resumidamente, las aplicaciones de los aceites esenciales? ¿A través de qué medio y vehículo más adecuado? ¿Con qué fin u objetivo más primordial?
VÍAS SEGURAS DE ADMINISTRACIÓN DE LOS ACEITES ESENCIALES

Veamos en el cuadro sinóptico, a continuación, cómo absorbemos y excretamos, según los sistemas, los aceites esenciales (extraído del libro Essential Chemistry for Safe Aromatherapy, Churchill Livingstone, 2002).

VI. Dosificaciones en sinergia con…
Llegados pues a este punto y habiendo decidido cómo, cuándo y para qué, hemos de saber hasta dónde diluir un aceite vegetal (a. v.), cuántas gotas utilizar, y eso va a depender de:
• los aceites esenciales escogidos;
• los aceites vegetales escogidos en caso de aplicación cutánea;
• el objetivo del tratamiento, ya sea físico o emocional, el cual decide la interfaz más adecuada a utilizar;
• la creación de un perfume;
• el vehículo o medio portador utilizado para poner en contacto el aceite esencial con el organismo;
• la edad del sujeto;
• y el estado de su piel y salud.
Si tomamos una medida general y después nos fijamos en las precauciones y posibles contraindicaciones e interacciones con fármacos de cada uno de los aceites esenciales (ver fichas), ya podemos afinar mucho más sin temor a incurrir en molestias, contraindicaciones e interacciones con fármacos o disgustos innecesarios. Seamos prácticos y enfoquémonos en un solo objetivo terapéutico para obtener mejores resultados.
Suele pasar que, cuando empezamos a experimentar con los aceites esenciales, nos surgen las dudas sobre si estamos trabajando correctamente con ellos y si nuestras mezclas y diluciones son las más adecuadas y seguras. Para simplificar un poco más el trabajo, sugiero tener siempre presente los objetivos o propósitos de nuestra sinergia: solo físico o físico y emocional; para un problema, para varios… De este modo, podemos decidirnos por realizar una sinergia horizontal o vertical. En este método, hemos de tener en cuenta la composición química de los aceites esenciales y su farmacodinamia sobre el sujeto.
a. Sinergia horizontal química. Ha de buscarse una similitud en la composición química de los aceites esenciales escogidos para que se complementen sinérgicamente entre sí; por ejemplo, la sinergia antifúngica para tratar pie de atleta: podemos escoger aceites esenciales ricos en monoterpenoles como el geranio, el árbol del té y la palmarosa. No valoramos el ámbito emocional en sinergia con el físico.
b. Sinergia vertical terapéutica. Un punto de vista más holístico; está enfocada a conseguir varios propósitos tanto físicos como emocionales y mentales. Por ejemplo, deseamos una sinergia mucolítica y también revitalizadora para elevar el ánimo durante la enfermedad: en este caso, para ayudar a fluidificar el moco, escogeríamos aceites esenciales con alto porcentaje en lactonas y cetonas, así como en óxidos, para ayudar a la expectoración y descongestión, y algún aceite esencial con moléculas euforizantes y tonificantes como los monoterpenos y los ésteres (estimulantes de las endorfinas). En este, hemos tenido en cuenta tanto el plano físico como el anímico.
El siguiente problema que se nos presenta casi siempre cuando empezamos a jugar con nuestras mezclas es la cantidad de gotas que hemos de echar. Por ese motivo, a continuación, os presento varios cuadros-guía con porcentajes según la edad y el tamaño del preparado y un escalado de gotas/capacidad que resultará más rápido y práctico; así nos olvidamos de los porcentajes y las matemáticas. Pero en ningún momento debemos dejar de lado las precauciones y contraindicaciones que mencionaré más adelante, donde pondremos el punto sobre aquellos aceites esenciales no recomendados en embarazadas y niños, así como aquellos que por su composición química pueden ser agresivos tanto por vía externa como interna. Veamos ahora las dosificaciones más adecuadas si el vehículo es el aceite vegetal en aplicación cutánea, un excipiente graso como la miel o un aceite vegetal en ingesta oral.



¿Diluimos si mezclamos aceites esenciales entre sí?
Con los conceptos claros en cuanto a límites en la dilución, hemos de elaborar nuestro preciado y aromático tesoro; pero hay un concepto que debemos tener claro antes de tirar adelante con la mezcla: ¿se diluye o se potencia al mezclar dos o más aceites esenciales? Sin tener en cuenta el vehículo que podamos usar. ¿Puede ser que los aceites esenciales escogidos sean antagonistas o sinergistas? A fin de cuentas, esta obra se titula Aceites esenciales en sinergia. Este concepto a menudo no queda claro cuando nos sumergimos en el maravilloso y a la vez completo mundo de la aromaterapia. La pregunta que nos podríamos plantear es: cuando realizamos una mezcla de dos o más aceites esenciales buscando una sinergia horizontal, es decir, enfocándonos en un componente químico específico, ¿realmente se diluye ese mismo contenido y eso afecta sus propiedades?
Te voy a poner un ejemplo para su mejor comprensión: imagina que estás buscando una sinergia antimicótica para tratar el pie de atleta. Sabemos por la química de los aceites esenciales (ver apartado XVI) que los monoterpenoles son buenos fungicidas, viricidas y bactericidas, y que entre sus moléculas el geraniol es uno de los más potentes en este campo (S. Pattnaik et al., 1997). Escogemos este componente porque también sabemos, según nos dice R. Tisserand & Young en su obra Essential Oil Safety, que esta molécula es solo muy ligeramente sensibilizante y no supone un riesgo para nuestra piel una vez diluido. Después, buscamos aquel o aquellos aceites esenciales con alto contenido en geraniol y vemos que la palmarosa, con entre un 74,5-81 %, y el geranio, 7,3-30 %, están dentro de esa lista y, además, con un aroma que agrada. Los mezclamos en una proporción de 1:1. Significa ahora que, al mezclarlos, ¿la proporción de geraniol también se suma? La respuesta es que no. Hemos de tener en cuenta que el porcentaje de un componente específico en un aceite esencial se expresa como una de sus partes, pero habrá otros constituyentes, como en el caso de la palmarosa, con once componentes más; la suma de las concentraciones de todos los componentes nos da el 100 %. Cuando mezclamos aceites esenciales, el contenido de los componentes individuales de cada aceite esencial se suma al igual que en sus volúmenes. Como el volumen total (o el peso) de una mezcla siempre será mayor, las contribuciones de cada aceite promediarán según su peso en la mezcla. Veamos algunos cálculos simples con diferentes proporciones.
Es decir, si vamos a combinar dos aceites esenciales (a. e.), palmarosa y geranio, siendo sus porcentajes, para redondear, 80 y 30 % respectivamente, ¿cómo queda la concentración al final? Mezcla 1:1: mezclamos una parte de palmarosa y una parte de geranio, y obtenemos dos partes de la mezcla. Para la concentración final del constituyente deseado, hemos de dividir la suma de concentración por 2.

Mezcla 1:2: mezclamos una parte de palmarosa y dos partes de geranio, y obtenemos tres; por lo tanto, la suma de las concentraciones debe dividirse por 3.

Ya hemos visto que los componentes de los aceites esenciales se diluyen cuando estos se mezclan entre sí. Evidentemente, las propiedades de la sinergia resultante también se modifican. Por tanto, cuando vayas a efectuar tu mezcla, ten presente el siguiente resumen de parámetros:
1. Escoge el propósito de tu mezcla: sinergia horizontal o vertical.
2. Selecciona aceites esenciales complementarios entre sí terapéutica, química, energética y/o aromáticamente.
3. Comprueba las recomendaciones de seguridad de cada aceite esencial: diluciones máximas, interacciones con medicamentos.
4. Ten presente la edad y el estado de salud y de la piel del receptor.
5. No sobrepases el número de aceites esenciales en la mezcla, pues, como has visto, se van diluyendo sus componentes y, por tanto, sus propiedades. Personalmente, prefiero no pasar de tres aceites esenciales.
6. Propósito = Centro de la mezcla = Uno de los aceites esenciales.
7. Aceites esenciales sinergistas = Potenciadores.
8. Vehículo. Escoge tu base buscando armonía y complementación con los aceites esenciales.
9. Un buen aceite vegetal puede potenciar aún más la mezcla y de paso evitar que los aceites esenciales provoquen reacciones indeseadas en la piel. Por ejemplo, en la sinergia antimicótica anterior podríamos escoger una aceite vegetal de neem (a un 2 % de dilución; es algo irritativo) más un aceite vegetal de sésamo o un óleo macerado de hipérico por sus propiedades antifúngicas, antisépticas y cicatrizantes.
10. Cantidades correctas; para ello, has de fijarte en los consejos de dilución según las edades y también en las diluciones aconsejadas por cada aceite esencial en sus fichas.
Y con todo esto, ya estás en disposición de crear tu mezcla aromática y terapéutica. Escoge tu envase: siempre oscuro (marrón o azul), vierte las gotas de aceites esenciales y seguidamente el aceite vegetal escogido hasta rellenar el frasco, dejando siempre un pequeño espacio que permita la introducción de la pipeta y el mezclado de la sinergia. Etiqueta la fórmula y a disfrutarla, guardándola siempre al amparo de la luz y el calor.
VII. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA DERMAL
Absorción cutánea
La piel es el mayor órgano del cuerpo humano o animal (2 m²), con un espesor que varía entre los 0,5 mm (en los párpados) y los 4 mm (en el talón) y con un peso aproximado de 5 kg. Actúa como barrera protectora y al mismo tiempo como vía de comunicación con el exterior. La piel es relativamente permeable a las sustancias liposolubles y relativamente impermeable a las sustancias solubles en agua. Es capaz de absorber las pequeñas moléculas de los aceites esenciales a través de la ruta de permeación transcelular (espacios intracelulares) a través de los corneocitos del estrato córneo; después, hasta un 10 % de los componentes de los aceites esenciales acceden a nuestro torrente sanguíneo y se difunden por todo el organismo mediante los masajes terapéuticos, hidratando y nutriendo la piel, así como regenerando y estimulando las células. Sus componentes se metabolizan y se excretan también rápidamente, lo que sugiere que pueden usarse con éxito como potenciadores percutáneos. La absorción transdérmica es aún más rápida con una «barrera alterada/rota» de la piel; un punto a tener en cuenta, ya que algunos de los componentes de los aceites esenciales son alérgenos potenciales. Los factores que pueden alterar el estado de la piel y, por tanto, la función barrera van desde el estrés al clima muy seco y al estado del microbioma de la piel. La rapidez de la penetración en sangre dependerá sobre todo de la densidad o fluidez del aceite esencial utilizado, de la composición de ácidos grasos del aceite vegetal donde lo diluimos y de si se cubre o no la piel una vez aplicada la sinergia, así como del estado de salud de la epidermis.
Como es evidente, queremos y buscamos la máxima eficacia y potencia en nuestros resultados de aplicación de los aceites esenciales, pero es evidente que cuando los diluimos en un excipiente oleoso, la potencia se verá mermada. Este procedimiento nos obliga a replantearnos la dosificación de los aceites esenciales, que, si se pudieran administrar puros sobre la piel sin ningún peligro ni riesgo, serían por si solos mucho más enérgicos y efectivos. Además, hemos de tener en cuenta otros factores que afectan a la absorción cutánea:
• la reacción en la piel, que viene determinada por la concentración de la sinergia y su composición que puede derivar en:
– dermatitis de contacto irritante (irritación);
– hipersensibilidad inmediata (urticaria de contacto);
– hipersensibilidad retardada;
• el grado de penetración de la sinergia a través de la piel;
• la rapidez de absorción al interior del cuerpo, que se verá modificada por varios factores: – una dilución siempre será mucho más lenta que un aceite esencial puro;
– las propiedades fisioquímicas —unas más potente que otras— del aceite esencial; – el tipo de aceite vehicular escogido puede modificar la absorción;
– la zona anatómica donde se aplique la dilución y el constituyente químico aplicado; – el tipo y el pretratamiento de la piel;
• la respuesta del sistema inmune ante la sinergia, en la que tiene mucho que ver el paso posterior o permeabilidad de sustancias al interior del organismo;
• los sistemas de administración empleados;
• los factores ambientales;
• y las manipulaciones de masaje: las fricciones y los amasamientos provocan una hiperemia, un aumento de la circulación sanguínea, y una vasodilatación, favoreciendo el transporte de la sustancia empleada a todo el organismo y más rápido aún al órgano más cercano.
Aceites esenciales: potenciadores de permeación y los fármacos
Los aceites esenciales y sus constituyentes se están empezando a utilizar, antes que los materiales sintéticos, como potenciadores de la permeación seguros y adecuados para promover la absorción percutánea de fármacos hidrófilos y lipófilos desde la formulación tópica a las capas inferiores de la piel. A este respecto, y según un estudio realizado por la Academia de Cosmética y Salud y el Instituto Kielanowski de Fisiología y Nutrición Animal, la Academia de Ciencias de Polonia, Varsovia(3), tenemos, por ejemplo:
• los aceites de eucalipto y chenopodium son capaces de potenciar hasta treinta veces la permeabilidad del medicamento 5-fluorouracilo, antimetabolito muy potente utilizado en tratamiento contra el cáncer; seguidos del ylang-ylang y el anís, con ocho y tres veces más en el coeficiente de permeabilidad del fármaco, respectivamente;
• y los aceites de romero, ylang-ylang y hierbabuena mejoraron la permeación de la aminofilina, una xantina empleada en patologías del sistema respiratorio como el asma, la bronquitis crónica, el enfisema y enfermedades de otro tipo que afectan al pulmón.
Este mismo estudio nos indica que ciertos compuestos naturales de los aceites esenciales como los terpenos (monoterpenos, sesquiterpenos, diterpenos, triterpenos) son promisorios potenciadores de la penetración transdérmica, no tóxicos y no irritantes para los fármacos lipófilos e hidrofílicos entre los que se incluyen: hidrocloruro de nicardipina, 5-fluorouracilo, cafeína, hidrocortisona, acetónido de triamcinolona, diclofenaco sódico, hidrocloruro de propranolol, sulfadiazina de plata, curcumina, haloperidol, dihidrotestosterona, succinato de sumatriptán, azidotimidina, hidrocloruro de imipramina y tamoxifeno.
Nos indica también que las moléculas más adecuadas para potenciar la absorción son aquellas inferiores en peso molecular a 500/600 Da, entre otras:
• carvona, 1,8-cineol y timol para la absorción del 5-fluorouracilo;
• α-bisabolol para el 5-fluorouracilo acetónido de triamcinolona;
• geraniol, (+) carvona, (+) neomenthol, (+) terpinen-4-ol, α-terpineol, p-cymene, (+) limoneno, (-) mentona, 1,8-cineol, (-) fenchone y (-) verbenone para la absorción de cafeína, hidrocortisona y acetónido de triamcinolona;
• y mentol, limoneno, carvona, nerolidol y farnesol para el diclofenaco sódico, siendo el nerolidol, componente del niaulí (75,7 %), el más potente (198 veces).
El tiempo de absorción de los aceites esenciales a través de la piel es de 20 a 40 min aprox. y depende tanto del peso de la molécula —cuanto mayor sea, más difícil es que penetre por el poro de la piel— como a las propiedades fisicoquímicas del aceite esencial. La esencia de limón (85-95 % de monoterpenos) suele formar parte de las sinergias enfocadas a la piel como un potenciador de penetración. Si, además, la aplicación es cubierta y la temperatura corporal aumenta, el poro se abre con más facilidad permitiendo una absorción más rápida, en mayor proporción, hasta un 4 % más; y evita la evaporación.
Esta interfaz es beneficiosa para aquellas personas que no toleren la olfacción directa, niños y embarazadas, y para tratar problemas osteomusculares —masajes para inflamaciones, nudos musculares, tendinitis, calambres…—. También, y según donde se aplique, puede influir sobre zonas energéticas, chakras, y órganos congestionados como el hígado, los pulmones… Las zonas más apropiadas y con mejores resultados en su aplicación son:
• la columna vertebral y la espalda (descontracturante y sedante nervioso);
• las cervicales y la nuca (rigidez muscular y emocional);
• las sienes (migrañas y pesadez mental, falta de concentración y objetivos);
• el tórax y el plexo solar (problemas respiratorios, ansiedad, angustia);
• el abdomen (problemas intestinales y digestivos, drenaje, problemas relacionados con el aparato reproductor);
• y los pies y sus plantas (reflexología podal).
Los diferentes vehículos para la aplicación de los aceites esenciales por vía cutánea son:
• los baños, mezclando los aceites esenciales previamente con un solubilizante como el solubol para evitar que estos queden flotando en el agua;
• los baños de asiento para problemas genitourinarios;
• las saunas para los vahos de eucalipto o pino, que limpiarán las vías respiratorias;
• las compresas y cataplasmas para problemas articulares, inflamaciones, urticarias y problemas digestivos; aunque con tratamientos en clínicas, bajo control facultativo, para las episiotomías (incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino);
• y los gargarismos para afonías y desinfecciones bucales.
Precauciones básicas para el uso de los aceites esenciales en la interfaz cutánea
• No utilizar en estado puro los aceites ricos en fenoles o aldehído cinámico como Cinnamomum verum (canela, corteza de Ceilán) y la Cinnamomum cassia (canela china).
• Averiguar si la persona que va a recibir un tratamiento con aceites esenciales es alérgica a ellos, a usar cubriendo una pequeña porción de piel en una zona visible, pero no expuesta —cara interna del brazo, por ejemplo, con dichos aceites diluidos en aceite vegetal.
• No echar aceite esencial puro en las mucosas.
• No inyectarse aceites esenciales.
• No utilizar aceites minerales para la preparación diluida de los aceites esenciales. Usar siempre aceites vegetales de primer prensada en frío y con garantía del proveedor. Los aceites minerales son derivados líquidos del petróleo, son nocivos para la salud:
– no son absorbidos por la piel;
– ensucian nuestros poros al quedar fijos sobre la piel como una película, lo cual impide la propia sudoración y, por tanto, la expulsión de toxinas a través de la piel;
– ciertos componentes pueden provocar alergias y dermatitis, urticarias, inflamaciones y, según la zona de aplicación, hasta problemas respiratorios;
– lógicamente, si no son absorbidos por la piel, cualquier aceite esencial que diluyamos en ellos tampoco será absorbido.
Dosis recomendadas por vía tópica
• Baños: de 4 gotas (de asiento) a 6/10 gotas por bañera, previamente diluidos en un excipiente oleoso o solubilizante (solubol).
• Jacuzzis e hidroterapia: 6/10 gotas.
• Saunas: 2 gotas.
• Compresas: 2/8 gotas (dependiendo de la superficie a tratar).
• Gargarismos en un colutorio: 2/3 gotas.
• Masaje corporal completo: para 30 ml de aceite vegetal, 8/10 gotas.
VIII. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA ORAL
La aplicación de los aceites esenciales por vía oral está reservada a la clase médica y en concreto al campo médico extranjero, ya que en nuestro país no hay aún formación reglada al respecto, o bajo la supervisión de una aromaterapeuta experto y versado en el estudio de esta vía. En todo caso, para hacer un uso interno de los aceites esenciales, estos han de garantizar sus componentes como orgánicos y naturales y quien formule la sinergia ha de estar profusamente cualificado no solo en los aceites esenciales, sino en el estudio de la fisiología humana. Algunos aceites esenciales ricos en fenoles como el carvacrol, el timol… ayudan a reequilibrar la flora intestinal y actúan muy selectivamente a nivel bacteriológico, respetando en todo momento los microorganismos beneficiosos (bacterias probióticas) y eliminando los patógenos.
Las principales indicaciones para el uso en este terreno son:
• desequilibrios de salud graves;
• problemas y desequilibrios de los tejidos y órganos digestivos;
• afecciones hepáticas y urinarias;
• tratamientos largos;
• y afecciones rectales.
Los diferentes vehículos para la aplicación de los aceites esenciales por vía digestiva son:
• fórmulas galénicas;
• baños de asiento para problemas genitourinarios;
• y excipientes a base de glicerina.
Precauciones básicas para el uso de los aceites esenciales en la interfaz digestiva
• No utilizar aceites esenciales puros por vía rectal. Los aceites esenciales se absorben por las venas hemorroidales que terminan en la vena cava inferior.
• Interacción con medicamentos. Se ha de comprobar con un médico la posible interferencia de los aceites esenciales con los medicamentos, ya que algunos de sus componentes pueden incrementar o anular el efecto de los mismos. En esta obra, figuran las interacciones conocidas en cada una de las fichas de los aceites esenciales.
Esta obra no está orientada ni promueve el uso de los aceites esenciales vía interna; es, además, imposible dar una dosis general, ya que cada aceite esencial tiene sus contraindicaciones (ver fichas) en función de su composición molecular. Aun así, recogemos de una fuente seria y fiable como es la obra de Tisserand & Young, Essential Oil Safety (2014), una serie de aceites esenciales cuya ingesta oral esta contraindicada cuando se está bajo tratamiento con anticoagulantes como para diabéticos, que deben mantener bien controlado su nivel de glucosa. Por tanto, hay que tener en cuenta las siguientes precauciones:
• No ingerir aceites esenciales en caso de estar tomando aspirinas, heparina o warfarina.
• Madres en época de lactancia.
• Hemofilia.
• Ulcera péptica y hemorragia interna.
• Disfunciones hepáticas y renales.
• Hipertensión o retinopatía diabética.
• Trombosis plaquetaria.
• Vasculitis.
• A una semana, antes o después, de una cirugía o parto.
• Diabetes.
| Contraindicación oral con medicamentos ANTICOAGULANTES | |
| ACEITE ESENCIAL | NOMBRE BOTÁNICO |
| Abedul | Betula lenta |
| Ajo | Allium sativum |
| Wintergreen | Gaultheria procumbens |
| Ajowan | Trachyspermum ammi |
| Anís | Pimpinella anisum |
| Albahaca | Ocimum gratriissum |
| Cassia | Cinnamomum cassia |
| Canela (hojas y corteza) | Cinnamomum verum |
| Clavo | Eugenia caryophyllus |
| Hinojo | Foenelicum vulgare var. dulce |
| Lavandín | Lavandula x intermedia super |
| Mejorana salvaje | Origanum majoran |
| Orégano | Origanum vulgare |
| Estragón | Artemisia dracunculus |
| Tomillo qt borneol | Thymus vulgaris qt borneol |
| Tomillo qt timol y carvacrol | Thymus vulgaris qt timol y carvacrol |
| Contraindicado con medicamentos para DIABETES | |
| Anís | Pimpinella anisum |
| Albahaca | Ocimum gratriissum |
| Cassia | Cinnamomum cassia |
| Canela hojas y corteza | Cinnamomum verum |
| Hinojo | Foenelicum vulgare var. dulce |
| Geranio | Pelargonium graveolens |
| Limón | Citrus x limon |
| Lemongrass | Cymbopogon flexuosus |
| Melissa | Melissa officinalis |
| Eucalipto citriodora | Eucalipto azul |
| May chang/Verbena exótica | Litsea cubeba |
| Cúrcuma | Curcuma longa |
| Verbena limón | Alosya triphylla |
| Ingesta de aceites esenciales y envenenamiento | ||
| ACEITE ESENCIAL | NOMBRE BOTÁNICO | SIGNOS POR EL ENVENENAMIENTO |
| Alcanfor | Cinnamomum camphora | Delirios, convulsiones, coma, náuseas, vértigo, fallo respiratorio, confusión. |
| Canela | Cinnamomum verum | Quemazón en boca, pecho y estómago, visión doble, náuseas, colapso. |
| Citronela | Cymbopogon nardus | Vómitos, shock, fiebre, respiración agitada, cianosis, convulsiones. |
| Hisopo | Hyssopus officinalis | Convulsiones. |
| Pino | Pinus sylvestris | Somnolencia, delirios, dolor de cabeza, taquicardia, gastroenteritis, fallo renal. |
| Wintergreen | Gaultheria procumbens | Convulsiones, fiebre, respiración agitada, cianosis, taquicardia, tinitus. |
| Arbol del té | Maleleuca alternifolia | Convulsiones, ataxia, somnolencia. |
| Clavo | Eugenia caryophyllus | Acidosis, disfunciones del hígado, depresión del sistema nervioso central, coma, hemorragias. |
| Eucalipto | Varias especies | Depresión del sistema nervioso central, fallos respiratorios, vértigo, dolores epigástricos, vómitos, debilidad del EEI, jaqueca. |
*R. Tisserand & Young: Essential Oil Safety (2014)
| Aceites esenciales con riesgo de toxicidad por ingesta en NIÑOS MENORES DE SEIS AÑOS | |||
| ACEITE ESENCIAL | NOMBRE BOTÁNICO | ACEITE ESENCIAL | NOMBRE BOTÁNICO |
| Ajowan | Trachyspermum ammi | Ajo | Allium sativum |
| Albahaca | Ocimum gratriissum | Palo de hô | Cinnamomum camphora |
| Abedul | Betula lenta | Hisopo | Hyssopus officinalis |
| Buchu | Agathosma betulina bergius | Lavanda española | Lavandula stoechas |
| Cajeput | Melaleuca cajuputi Powell | Orégano | Origanum vulgare |
| Calaminta | Calamintha nepeta | Romero | Rosmarinus officinalis |
| Cassia | Cinnamomum cassia | Salvia | Salvia officinalis |
| Clavo | Eugenia caryophyllus | Árbol del té | Maleleuca alternifolia |
| Eucalipto | Varias especies | Tomillo | Thymus vulgaris |
| Wintergreen | Gaultheria procumbens | ||
*R. Tisserand & Young: Essential Oil Safety (2014)
IX. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA GENITOURINARIA, OCULAR Y AUDITIVA
La aplicación de los aceites esenciales en la interfaz genitourinaria y también en la del oído está reservada al personal sanitario o debidamente cualificado. Las afecciones tratadas suelen ser infecciones intrauretrales y vaginales tales como vulvitis, vaginitis y metritis. Los diferentes vehículos para la aplicación de los aceites esenciales por vía genitourinaria son:
• supositorios
• y óvulos vaginales.
En el oído se han de conjugar los aceites esenciales con un aceite vegetal en dosis de 1 a 3 gotas por oído, previamente diluido en un aceite vegetal; y, en todo caso, una gota de aceite esencial antiinflamatorio, que puede ser pura según el aceite esencial escogido (periauricular para las otitis). La aplicación más segura es la de impregnar un algodón con 1 o 2 gotas de aceites esenciales previamente diluidos e introducirlo suavemente en la oreja, sin presionarlo hacia adentro.
En los ojos, por supuesto, no se pueden usar aceites esenciales bajo ninguna circunstancia. En tal caso, podemos utilizar hidrolatos para tratamientos de conjuntivitis. En el caso de utilizar algún aceite esencial cerca de los ojos, han de estar siempre diluidos.
Para recordar
• Métodos. La aplicación de los aceites esenciales a través de varios interfaces a la vez amplifica los beneficios. Si es el caso de una afección respiratoria: aplicación tópica y por difusión.
• Aplicación vía cutánea. Antes de la aplicación, testar primero aplicando una gota de aceite esencial diluido, en una pequeña zona de la piel del brazo para comprobar si hay reacción: irritación, rojez…
• Perfumes o desodorantes sintéticos. Puede existir reacción alérgica o de sensibilización si se aplica un aceite esencial donde se aplicó un desodorante o perfume sintético; por lo tanto, limpiar bien la zona antes de la aplicación tópica.
• Epilepsia. Moléculas que evitar: alcanfor, salicilato de metilo, pino alcanfor, 1,8-cineol (eucaliptol), acetato de sabinilo, fenchona, pulegona y tujona.
• Exposición al sol. Evitar tomar el sol al menos 12 h después de la aplicación de aceites fotosensibles (cítricos).
X. Biodisponibilidad de los aceites esenciales por VÍA OLFATIVA
Inhalar un aroma provoca en nuestro cuerpo y psique una serie de respuestas automáticas que modifican tanto nuestras emociones como nuestro estado de ánimo y, con ello, nuestra respuesta corporal. La nariz humana es capaz de captar hasta diez mil olores diferentes (teoría esteroquímica de Amoore). Contamos con trescientos cincuenta receptores del olor (frente a los mil de un perro) y cada uno de estos receptores capta una molécula aromática diferente. ¿Y qué nos dice la ciencia sobre este tema?
Según Linus Pauling (1946), ingeniero químico y bioquímico, uno de los primeros químicos cuánticos y ganador de un premio Nobel de química en 1954 por su trabajo sobre enlaces químicos; el olor está íntimamente relacionado con su estructura molecular. Amoore (1963), en cambio, y su teoría esteroquímica (también llamada Cerradura y llave) nos dice que las moléculas olorosas tienen formas bien definidas las cuales determinan la clase de olor que percibimos. Por ello, llegó a segmentar la gama de olores en siete grupos fundamentales: etéreo, alcanforado, almizclado, floral, mentáceo, acre y pútrido. También determinó que la superficie de cada nervio olfativo, conectado a su vez al bulbo olfatorio donde se conectan las ochocientas millones de terminaciones nerviosas, finaliza en un receptor con forma y configuración específica para cada aroma. Por tanto, según Amoore, cuando una molécula de aceite esencial, que no es otra cosa que vapor con un peso molecular inferior a 300 mol, alcanza nuestra mucosa en el órgano olfatorio, alcanza también el receptor más adecuado y conecta con el nervio olfativo que a su vez transforma el aroma en una señal que es proyectada a nuestro sistema límbico y, en concreto, a los lóbulos temporales. Dicha señal es interpretada reaccionando con una respuesta emocional, un recuerdo que no podemos controlar conscientemente, motivando en nosotros placer o desagrado. Desde nuestro sistema límbico, el aroma va interfiriendo y actuando en los diferentes bloques de nuestro sistema central:
1. hipocampo, nuestra corteza primitiva: es responsable de nuestra memoria episódica y espacial, e interviene en los procesos mentales relacionados con la memoria a largo plazo, la producción y regulación de estados emocionales, y la navegación espacial.
2. Córtex: tejido nervioso, materia gris compuesta por más de diez mil millones de neuronas y que, mediante la sinapsis, envía información. Aquí radica nuestra percepción, pensamiento, juicio y decisiones, es decir, todos nuestros procesos intelectuales.
3. Hipotálamo, el director de orquesta: es un 1 % de la masa encefálica que es capaz de dar respuestas a todas las señales que nos rodean y también a las que vienen de nuestro interior. Regula la hipófisis o glándula pituitaria (glándula endocrina) que a su vez coordina nuestro sistema endocrino (glándulas sexuales y suprarrenales), que secretan las hormonas hipofisarias, relacionadas con el crecimiento y el desarrollo correcto del metabolismo. También regula nuestro equilibrio y nuestros instintos y emociones.
Esta interfaz es beneficiosa para tratar problemas alérgicos (rinitis, sinusitis) del sistema respiratorio (bronquitis, neumonías, infecciones alveolares) y problemas emocionales (ansiedad, estrés, insomnio, nerviosismo). Es extremadamente útil para modificar la respuesta de toxicómanos en terapias.
Indiscutiblemente, cuando aplicamos los aceites esenciales por vía dermal diluidos en un vehículo como es el aceite, nuestras vías respiratorias están abiertas y recibiendo el aroma que desprende la sinergia de aceites esenciales y vegetales que estamos aplicando mediante un masaje o unas simples friegas sobre nuestra piel y, por tanto, incidiendo en nuestra musculatura y sistema nervioso. Dependiendo del sistema vehicular utilizado, tenemos las siguientes aplicaciones:
• el aire con difusores, spray, manos con la aplicación de aceites sin consecuencias (no dermocáusticos) y pañuelos (estrés);
• el agua con baños, saunas, compresas y enjuagues;
• las lociones, cremas y aceites con masajes y tratamientos cosméticos;
• y los preparados galénicos con aceites esenciales puros en cápsulas, soluciones alcohólicas y miel.
Cómo realizar olfacciones eficaces
El arte de oler es uno de los más exquisitos y a la vez el más cansado, puesto que nuestro olfato enseguida se satura e irrita y finalmente se vuelve insensible al olor. Por tanto, cuando se vaya a realizar una olfacción con el objetivo de encontrar ese perfume que nos atraiga, deberíamos limitar las olfacciones a no más de seis diarias y, a ser posible, a temprana hora de la mañana, que es cuando nuestro olfato está más agudizado y despierto. Los aprendices a perfumistas comienzan su entrenamiento del olfato centrando su atención diaria en los olores que les rodean, como el olor a café por la mañana, el chocolate, el aceite…, siendo plenamente conscientes de cada matiz. Has de centrarte en escoger entre tres tipos de aromas bien diferenciados entre sí y ejercitar la olfacción varias veces al día. Puedes seleccionar una fragancia de cada familia olfativa: una frutal, otra floral y otra de esencia ambarada, por ejemplo.
• 1.ª olfacción: a una distancia de 5 cm más o menos de la nariz, con los ojos cerrados. Pasar una tira absorbente con el aceite esencial escogido impregnado en ella de una pasada no demasiado lenta e inspirando levemente. Dejar pasar unos segundos y recrearse en el olor.
• 2.ª olfacción: manteniendo la misma distancia, volvemos a realizar una pasada, esta vez más lentamente, inspirando suavemente. De nuevo, esperar unos segundos: esta vez más detalles serán detectados.
• 3.ª olfacción: manteniendo la misma distancia, realizar otra pasada mucho más lenta inspirando un poco más lentamente también.
La asociación entre los aromas escogidos y la memoria es inmediata (conexión con nuestro sistema Límbico). Y las preferencias personales infinitas. Lógicamente uno escoge aquellos aceites cuyos recuerdos asociados son agradables.
Después, han de tenerse en cuenta otras variables para dar con la combinación perfecta como son las “escalas” de nota olfativa, la velocidad o curva de evaporación o la intensidad del olor… o simplemente quedarse con lo que el instinto te dice. El arte de la perfumería implica manejar adecuadamente no solo los aceites esenciales –teniendo en cuenta sus precauciones básicas en el manejo físico– sino también otros ingredientes naturales que ayudan a cohesionar el aroma que perseguimos y consiguiendo con ello una composición armónica y distintiva que nos represente.
Notas aromáticas (orientativas)
Los diferentes ingredientes que forman una sinergia o perfume y componen las distintas notas pueden clasificarse en tres grupos en función de su volatilidad. Un perfume o sinergia se considera equilibrado si está formado por tres notas fundamentales:
• salida alta:
– más volátiles y las primeras en ser detectadas por la nariz;
– duración de 10 min a 1 h;
– notas frescas, ligeras y efímeras que nos dan la primera impresión del perfume, definiendo la personalidad del mismo;
– se deben principalmente a componentes cítricos, verdes, aromáticos y a flores blancas, con efectos olfativos frescos y etéreos.
• Corazón media:
– parte central del perfume que confiere volumen, riqueza y exotismo; – duración de 2 a 3 h;
– constituidas por aldehídos, frutos, flores y algunas hierbas y especias; – representan el alma del perfume, la unión entre las otras notas de base y de punta.
• Fondo baja base:
– las notas de fondo son las más tenaces, las menos volátiles;
– duración de hasta 24 h;
– compuestas por maderas, bálsamos y raíces;
– dan persistencia y carácter al perfume; son notas amaderadas, orientales y ambaradas.
Efectos aromáticos
Hay varias divisiones en cuanto a los efectos que los aromas generan, pero resumiendo serían:
• erógeno (estimulante sexual): son aquellos aceites esenciales que nos recuerdan el olor corporal, animal (raíz de costo, neroli, rosa, sándalo, ylang-ylang).
• Narcótico (embriagador): fragancias dulces, suaves, que encontramos en las flores, resinas y bálsamos como el benjuí, el clavel, el incienso, el jazmín, el narciso, el neroli, la rosa, el nardo, la vainilla, la violeta, el ylang-ylang y la resina de cáñamo. Este aroma actúa en nuestro hemisferio derecho y, por tanto, sobre nuestra intuición y capacidades más emocionales; su fragancia, por el contrario, suelen persistir y en altas concentraciones pueden provocar dolor de cabeza e incluso náuseas.
• Antierógeno (anafrodisíaco): olores terpénicos y alcanforados más agudos y refrescantes (bergamota, alcanfor, eucalipto, lavanda, limón, lemongrass, lima, pino, romero).
• Estimulante: picantes, amargos o mentolados como la pimienta negra, el clavo, la canela, el cilantro, el eucalipto, el jengibre, la menta y el romero.
| SALIDA/ALTA | CORAZÓN/MEDIA | FONDO/BAJA |
| Limón | Lavanda | Ylang-ylang (baja-media) |
| Lima | Rosa (media-baja) | Mirra |
| Naranja dulce (media-alta) | Salvia | Sándalo |
| Alcanfor | Palmarosa | Benjuí (baja-media) |
| Pomelo | Enebro | Vetiver |
| Bergamota | Flor de naranjo (media-alta) | Pachuli |
| Eucalipto | Geranio | Jazmín |
| Mandarina (media-alta) | Ylang-ylang | Elemi |
| Albahaca | Mejorana | Incienso |
| Menta (media-alta) | Palmarosa | Cedro (baja-media) |
| Geranio | Romero | Bálsamo de Perú |
| Mirto (media-alta) | Albahaca (media-alta) | Rosa |
| Árbol del té | Ajedrea (media-alta) | Pimienta negra |
| Niaulí | Pino silvestre (media-alta) | Vainilla |
| Anís | Abeto picea mariana | |
| Cardamomo | Ciprés | |
| Hinojo | Tuya | |
| Comino | Clavo | |
| Cajeput | Hierba buena (media-alta) | |
| Nerolí (media-alta) | Jengibre (media-alta) | |
| Lemongrass (media-alta) | Canela (media-baja) | |
| Citronela | Anís verde (nota media-alta) | |
| Cilantro, perejil, estragón | ||
| Hierba luisa | ||
| Hinojo | ||
| Nuez moscada, pimienta negra | ||
| Citronela (media-alta) | ||
| Siempreviva | ||
| Jazmín (media-baja) | ||
| Laurel (media-alta) | ||
| Manzanilla romana (media-baja) | ||
| Melisa | ||
| Verbena |
Difusores: uso consciente
Por otro lado, si lo que deseamos es una intensidad mayor en la sinergia y un uso puro de los aceites esenciales, hemos de recurrir a las olfacciones de aromaterapia, ya sean hechas directamente del frasco, no muy recomendable por la fatiga olfativa que supone y el peligro de rozar nuestra mucosa, o a través de un difusor, preferiblemente eléctrico. Existen varios tipos:
• la difusión por ultrasonidos (difusión ambiental), recomendable para superficies de entre 30 y 60 m2 y con una duración media de 45 a 60 min, con posibilidad de repetir la difusión más de tres veces al día. Consiste en la difusión de una bruma aromática que, por medio de ultrasonidos, mezcla el agua con los aceites esenciales.
• La difusión por nebulización (difusión terapéutica), muy apropiada para espacios de hasta 120 m2 durante una duración menor a 15-20 min, ya que la difusión de las moléculas aromáticas es totalmente pura (sin mezclar con agua) y satura rápidamente el aire. Es, por tanto, una difusión mucho más terapéutica (muy útil para disfunciones respiratorias) y se usa para ello difusores de cristal. No es apta para menores de cuatro años y para personas demasiado sensibles a los olores.
• La difusión por ventilación (difusión ambiental), cuyos difusores propulsan las moléculas en el ambiente a través de un ventilador en frío. Los aceites esenciales se depositan en un soporte absorbente de celulosa; según modelos, cubren espacios de hasta 60 m2. Su difusión es muy suave y se sugiere difundir una media hora hasta tres veces por día. Apta para niños pequeños.
• La difusión por calor suave (difusión ambiental), en la que los aceites esenciales pierden sus propiedades si alcanzan una temperatura superior a 45 °C. El diseño de este tipo de difusores ha tenido en cuenta esta característica. Difusión ideal para las personas muy sensibles a los olores o para difundir en el dormitorio de niños.
Utilizar un difusor, sea de la clase que sea, ha de ser un acto consciente y medido y no un abuso continuado de nuestro olfato y una saturación, por tanto, de nuestras vías respiratorias y de nuestros pulmones. Seamos bien conscientes de que estamos inspirando potentes moléculas con potentes propiedades y, como todo lo natural, que no inocuo, la precaución es necesaria. Mi recomendación para permitir a nuestro organismo adaptarse, recoger todos los beneficios y disfrutar sin peligro, es la de conectar nuestros difusores cuando es necesario y no sobrepasar los 45 min continuados —preferible una difusión intermitente de tres veces diarias en caso de enfermedad—, ventilar bien la zona después de cada uso y permitir a nuestras mascotas salir de la habitación.
Dosis recomendadas en la interfaz respiratoria
• Difusores: dependerá del área (m2) y del tipo de difusores (agua o en seco).
– Entre 4-6 gotas para seco;
– entre 6-10 en agua.
• Sprays: mezclar los aceites esenciales en alcohol, primero; luego, añadir un solubilizante (solubol) o alcohol desnaturalizado de perfumería y, finalmente, el agua o hidrolatos.
– 4-6 gotas por cada 15 ml.
• Inhalaciones: de 2 a 4 gotas en un papel secante; hasta 15 en un stick personal.
• Pañuelos: un par de gotas.
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