Read the book: «El pequeño doctor»

Font::

Una valiosa y amplia recopilación práctica de la medicina popular y naturista suiza

Alfred Vogel

El pequeño doctor

Consejos útiles

para la salud


Copyright 1952 editorial A.Vogel AG, CH-9053 Teufen AR (Suiza)

Este libro no puede ser reproducido íntegra o parcialmente. Reservados todos los derechos, especialmente los derechos cinematográficos, la reproducción en los periódicos, revistas y textos de pantalla, así como los derechos de publicación y difusión de ediciones bajo licencia o de ediciones abreviadas. La reproducción de textos y extractos de este libro para piezas radiofónicas, programas de radio o de televisión, así como la reproducción fotomecánica o mediante otros métodos conocidos o todavía desconocidos no está permitida sin el permiso del editor.

Cuarta edición, totalmente revisada y puesta al día

La tirada total cuenta con más de dos millones de ejemplares editados en alemán, inglés, francés, italiano, español, neerlandés, danés, finlandés, sueco, coreano, esloveno y croata.

Portada e ilustraciones: Nadine Merz, Foto: Adobe Stock (Scisetti Alfio)

Fotos: crédito fotográfico véase página 854

Coordinación y elaboración: Clemens Umbricht, colaboración: Lars Meier

Comentarios y notas: Clemens Umbricht, Ingrid Zehnder lic. phil. I

Traducción: Michèle Zimmermann, colaboración: Raquel Yáñez Fernández

Impresión y realización: werk zwei Print+Medien Konstanz GmbH

Se ha adaptado la ortografía a las reglas vigentes.

Se han sustituido los nombres de los productos por denominaciones descriptivas.

Las notas se encuentran al pie de la página. Al mencionar el mismo término varias veces, se remite a la primera nota. Para consultar en qué página se encuentra la nota correspondiente, se remite al índice de materias, enfermedades y afecciones de la página 822.

ISBN 978-3-906404-36-3

ISBN 978-3-906404-37-0 (eBook)

Depósito legal: B-26717-2011

Promotor

Bioforce España A. Vogel, S.A.

(Barcelona) www.avogel.es

93 201 99 22

Índice

Prólogo

Alfred Vogel (1902-1996)

Biografía de Alfred Vogel

Prólogo y mirada retrospectiva sobre una vida laboriosa de Alfred Vogel

En tu casa vive un pequeño doctor

Primera parte

Algunos ejemplos

Quemaduras

Heridas

Inflamación de los ojos

Resfriados

Catarros

Ronquera

Sabañones, pies fríos

Piernas y pies cansados

Hemorragias y hemofilia

Déficit de calcio

Flebitis (Inflamación de las venas)

Trastornos del bajo vientre

Presión alta y arteriosclerosis

Padecimientos del corazón

Ardor de estómago

Úlceras de estómago

Trastornos del hígado

Dieta para el hígado

Inflamación de la vesícula biliar

Indisposición y espasmos

Diabetes

Estreñimiento

Diarrea

Figura esbelta

Dolores de cabeza

Dolores faciales

Utilidades de la plancha

Cuidado de los riñones

Retención de orina

Combatir el exceso de ácido úrico

Polvos de carbón de madera de tilo

Tratamiento de afecciones reumáticas y padecimientos artríticos sin medicamentos

Papillas de maíz y mijo

Picor y sensación de quemazón en el cuerpo

Eczemas y psoriasis

Furúnculos y abscesos

Panadizos

Hinchazones y contusiones

Hiedra y helecho contra picaduras de insectos

Picaduras de insectos en la garganta

Cebolla de mar

Espasmofilia infantil

En la meta

Segunda parte

La fiebre como señal de alarma

El dolor como señal de alarma

Importante para futuras madres y puérperas

Como combatir los déficits de calcio y ácido silícico

Influencias peligrosas durante el embarazo

Ventajas y desventajas del tratamiento hormonal

Cuidados del lactante

Leche materna

Inflamación de las mamas (mastitis)

Alimentación de los niños pequeños

Tratamiento efectivo contra la costra láctea

Eczemas infantiles

Enfermedades infantiles

Sarampión

Parotiditis (paperas)

Tos ferina

Enfermedad de Herter (celiaquía)

Parálisis infantil (poliomielitis)

Consejos contra la gripe

Gripe

Nuestro cerebro

Glándula pituitaria (hipófisis)

Causas y remedios contra el dolor de cabeza

La lengua

Cuida tus ojos

Glándulas lacrimales

Remedios sencillos contra las dolencias oculares

Infecciones purulentas de ojos y boca

La nariz

Otitis

Supuración de los senos maxilares

Inflamación de la garganta

Amigdalitis (anginas), una enfermedad insidiosa

Fiebre del heno

Como combatir el flujo vaginal

Resfriados de entretiempo

Resfriados, carencias vitamínicas y cálcicas en la sangre

Protección frente a las secuelas de las enfermedades infecciosas

Las leyes particulares de la inmunidad

La toma necesaria de antibióticos naturales

Cuidar de la salud: la mejor prevención contra las enfermedades del aparato respiratorio

Asma

Importantes factores sanadores para enfermos pulmonares

Calcio

Nuevas funciones del calcio

Nuestra misteriosa sangre

La linfa, el fluido sanguíneo blanco

Cuestiones interesantes sobre la linfa

Cuidados de nuestro sistema capilar

Funciones de la circulación sanguínea

La importante función de las arterias

Calcificación de las arterias, trombosis coronaria e infarto de miocardio

Medidas preventivas contra embolias y trombosis

Calcificación y remedios a base de calcio

El problema del calcio en las personas de edad avanzada

Dieta contra la hipertensión arterial, la arteriosclerosis y los trastornos de la vejez

Dieta de arroz contra la hipertensión arterial

Regulación de la presión arterial con arroz integral

Presión arterial baja

Tratamiento de las varices

Inflamación de las venas (flebitis)

Úlceras en las piernas

Trastornos circulatorios

Hemorroides

El incansable corazón

Lycopus europaeus contra las palpitaciones

Venenos actuales para el corazón

¡Atención, infarto de miocardio!

Corazón de deportista

Infusión de membranas de nueces

Sobre el tratamiento de la angina de pecho

Enfermos sin enfermedad

Bocios visibles y no visibles

Bocio y sal yodada

Yodo

Tratamiento a seguir tras una operación de bocio

Trastornos del periodo

Sofocos en la menopausia

Riñones

Cólico nefrítico

Vejiga urinaria

Enuresis nocturna

Padecimientos de la próstata

Orquitis

Eczemas

Superar la predisposición a los eczemas

Urticaria

Remedios sencillos contra las neuritis

¿Qué es la alergia?

Curación rápida del herpes zóster

Espasmos y calambres

El sistema simpático «malo»

Insomnio

Somníferos buenos y baratos

Nuevos puntos de vista en el tratamiento de la epilepsia

Lo trágico de la herencia genética

Influencias favorables sobre enfermedades anímico mentales

Regulación de la delgadez y la obesidad

Remedios buenos y peligrosos contra la obesidad

Rebajar el exceso de peso de forma inocua

Estómago

Trastornos del estómago

Úlceras de estómago

Intoxicación gástrica e intestinal

Apendicitis

¿Resulta perjudicial la diarrea?

Descuido de la actividad intestinal

Estreñimiento crónico

¿Conduce al estreñimiento una alimentación rica en féculas?

Sopa contra la pereza intestinal

Sopa de hierbas

Disbacteriosis

Parásitos intestinales

Peligros en los trópicos

Enfermedades tropicales

Causas y síntomas de una actividad hepática alterada

Problemas hepáticos y alimentación

Semillas de sésamo: un valioso apoyo para el hígado

Padecimientos hepáticos y vesiculares de tipo infeccioso

Ictericia

Páncreas

Dieta para diabéticos

Esclerosis múltiple

Artritis

El tomate y su relación con el cáncer y la artritis

Poliartritis

Células del cuerpo

El fantasma del cáncer

¿Es el cáncer un trastorno local o una enfermedad general?

¿Es contagioso el cáncer?

Propensión al cáncer, a pesar de una vida sana

Lunares y peligro de cáncer

Cáncer del fumador

Peligros mortales en el agua

Protégete de las sustancias cancerígenas

Siete reglas de salud para la prevención del cáncer

Remedios contra el cáncer

Bacterias y virus

Dientes

Cuidado de los dientes

Parodontosis

Cabello hermoso, un bello adorno natural

Cuidado del cabello

Lociones capilares y crecepelos

Piel

Cuidados de la piel

¿Deben emplearse aceites para el cuidado de la piel?

Piel arrugada y de grandes poros

Pústulas purulentas (Impétigo)

Ayudas fiables contra la micosis cutánea

Enfermedades de las uñas

Pies, nuestros fieles servidores

Cuidados de los pies y supresión del sudor de pies

Tacones ¿altos o ninguno?

Andar descalzo

Andar sobre el rocío y gimnasia matutina sobre hierba húmeda

Periostitis

Distensión de ligamentos y tendones, luxaciones articulares y de los pies

Dolores lumbares

Hernias

Algunos aspectos del reino de las plantas

¿Cómo se elabora un buen remedio?

Sobre la preparación de remedios fitoterápicos

¿Tienen más ventajas las plantas alpinas que las de las tierras bajas?

Ajo silvestre (Allium ursinum)

Artemisa (Artemisia vulgaris)

Raíces de pimpinela (Pimpinella saxifraga)

Ortiga (Urtica dioica, Urtica urens)

Angélica (Angelica archangelica)

Pie de león (Alchemilla vulgaris)

Avena (Avena sativa)

Ginkgo (Ginkgo biloba)

Lirio de los valles (Convallaria majalis)

Escila o cebolla albarrana (Scilla, Urginea maritima)

Muérdago (Viscum album)

Papaya (Carica papaya)

Petasita (Petasites officinalis [hybridus])

Equinácea (Echinacea purpurea y angustifolia)

Consuelda (Symphytum officinale)

Cola de caballo (Equisetum arvense)

Frutos silvestres

Escaramujo (Rosa canina)

Agracejo (Berberis vulgaris)

Espino amarillo (Hippophae rhamnoides)

Bayas de serbal (Fructus sorbi)

Bayas de enebro (Fructus juniperi)

Espino blanco (Crataegus sp.)

Pequeña selección de remedios homeopáticos

Aconitum napellus (Acónito)

Atropa belladonna (Belladona)

Coccus cacti (Cochinilla del cactus)

Guaiacum officinale (Resina de guayaco)

Kalium jodatum (Yoduro potásico)

Lachesis (Serpiente cascabel muda)

Daphne mezereum (Mezéreon)

Sepia officinalis (Sepia común)

Tarantula cubensis (Tarántula cubana)

Urtica dioica, Urtica urens (Ortiga)

Algunos productos de la bioquímica

Calcium fluoratum (Fluoruro cálcico)

Natrium chloridum o muriaticum (Sal común)

Natrium sulfuricum (Sulfato sódico, sal de Glauber)

Terra silicea purificata (Tierra silícea purificada)

Condimentos

Plantas condimenticias con propiedades medicinales

Ajo (Allium sativum)

Leche de ajo

Cebolla (Allium cepa)

Chalota (Allium ascalonicum)

Berros (Nasturtium)

Rábano rusticano o picante (Armoracia rusticana)

Rábano negro (Raphanus sativus)

La sal como remedio medicinal

Curas diversas y sus aplicaciones

Consecuencias de la escasez de vitaminas en primavera

Curas de primavera

Curas depurativas de la sangre

Kelp y el cansancio primaveral

Efectos medicinales del agua

Efecto medicinal de los baños de mar

Aplicaciones alternas

Baños de vapor en casa

Efectos medicinales de los baños de asiento

Cura de Schlenz (baños hipertérmicos)

Baños de Kuhne

Baño de asiento con fricción

Derivaciones mediante terapias estimulantes

Arcilla como agente medicinal

Emplastos de plantas

Aplicaciones de hojas de col y otras plantas medicinales

Breves informes sobre emplastos con hojas de col

Cómo nos pueden ayudar las patatas

Origen y acción de la papaína

Acción medicinal de la leche

Concentrado de suero láctico

Acción medicinal del aceite de germen de trigo

Tónico reconstituyente con malta y vitamina E

Acción medicinal especial de la miel

Efecto medicinal de la miel

El jugo maravilloso de la abeja reina

Polen

Posibilidades terapéuticas de la carne y la grasa de pollo

Jarabe rojo de caracol

Cuestiones sobre la alimentación

Alimentación natural

Dietas medicinales

Ayuno

Curas de engorde

¿Qué cantidad de alimento necesita una persona?

Alimentación natural para los nervios

Vitamina A

Zanahorias, caroteno y extracto concentrado de zanahorias

Vitaminas del grupo B

Vitamina E o vitamina de la fertilidad

Cómo evitar el déficit de proteínas

Fruta y verdura en una misma comida

Sobre los efectos de los zumos

Zumos crudos, Zumos medicinales

Sobre la mezcla de diversos zumos

Cambio a una alimentación cruda

Cuando el crudismo da problemas

Bayas

Efecto medicinal de las bayas

Precaución con las frutas de hueso

Reglas a seguir en el consumo de frutas de hueso

Fruta fumigada

Ruibarbo

Sobre el azúcar

Sobre el valor del azúcar integral

Dátiles naturales

El valor de las frutas en conserva

Nuestro pan

Trigo integral y otros cereales

Trigo germinado, un reforzante económico

Germen de trigo

Germen y salvado de trigo

Alforfón o trigo sarraceno (Fagopyrum esculentum)

Datos científicos sobre las patatas

Un participante silencioso en el proceso patológico

Valoración actual de grasas y aceites

Importancia de los frutos oleaginosos

Semillas de sésamo

Almendras

Nueces

Leche e industria lechera

Yogur

Café

Chucrut

El arte de cocinar reside en la condimentación adecuada

Sal común

Sobre la levadura

Miscelánea

Tierra cansada - mar rico

Sin yodo no hay vida

Alteraciones del estado de ánimo y pensamientos turbios

Venenos difíciles de eliminar

¡Cuidado, sales metálicas!

Intoxicación por plaguicidas

Utensilios de cocina de cobre

¿Es perjudicial para la salud la ropa de fibras sintéticas?

Animales como transmisores de enfermedades

Influencias climáticas

El sol vivifica y mata

Peligros cuando hace mucho calor

Respirar es vida

Aire fresco y oxígeno como factor de curación

Sobre los efectos del fumar

Estrés, una enfermedad de nuestro tiempo

Efectos de la vivienda sobre la salud

Consideraciones sanitarias sobre la construcción de edificios

Cuestiones de salud y protección de la naturaleza

Televisión y salud

Relajación

Cansancio

¿Qué es el agotamiento?

Sueño natural

Higiene del sueño

El sueño, un irremplazable remedio para la salud

¿Qué nos cuentan los sueños?

Signos de envejecimiento

Gratitud como medicamento

Efecto medicinal de la música

Poder medicinal del silencio

Poder medicinal de la alegría

Desayuno recomendable

Comida del mediodía recomendable

Cena recomendable

Reglas fundamentales para personas sanas y enfermas

Curas de ayuno como remedio contra las enfermedades de la civilización

Indispensable limpieza intestinal antes de una cura de ayuno

Efectos beneficiosos de los zumos de hortalizas

Efectos beneficiosos del ayuno con zumos ante diversas enfermedades

¿Cómo influye la cura de zumos de hortalizas en el cáncer y la leucemia?

Cura antirreumática de A.Vogel

¿Constituyen los nitratos un verdadero veneno?

El pequeño doctor se despide de ustedes

Índice abreviado

Índice de materias, enfermedades y afecciones

Lista de las ilustraciones en color

Lista de las ilustraciones en blanco y negro

Nota de la redacción

Crédito fotográfico

Información de salud de A.Vogel


Alfred Vogel observando una flor de hipérico

Prólogo

Aunque Alfred Vogel haya fallecido, su obra continúa viva en sus libros, como en esta nueva versión levemente revisada de su conocido best seller El pequeño doctor. Su carisma y su personalidad irradian todavía en los tiempos actuales y nos transmiten el mensaje de que este valioso manual, superado el año 2000, puede ser de utilidad a sanos y enfermos.

¿Dónde reside la intemporalidad y la fascinación de su mensaje? Alfred Vogel se dio cuenta muy pronto de que la naturaleza, con todas sus plantas, dispone de todos los recursos para la protección de la salud y para el tratamiento de enfermedades. Cabe ahora preguntarnos si la experiencia adquirida durante decenios por Alfred Vogel en su consulta y el conocimiento de numerosos procedimientos terapéuticos aprendidos en países extranjeros son todavía, hoy en día, interesantes para las nuevas generaciones y para las ciencias naturales modernas. Solo podemos responder con un rotundo sí. Desde hace tiempo se sabe que no se pueden tratar todas las enfermedades a base de píldoras. Al leer atentamente El pequeño doctor nos daremos cuenta de que Alfred Vogel no quiso convertirlo en una especie de vía libre al autotratamiento, sino que en él pondera y sopesa escrupulosamente cuándo está justificado y cuándo es preciso un tratamiento médico. A menudo es suficiente, especialmente cuando no se trata de enfermedades graves, iniciar el autotratamiento con unas tisanas o con unos preparados de plantas medicinales de la farmacia, como por ejemplo, en trastornos funcionales gastrointestinales, de hígado y vesícula biliar, padecimientos articulares, propensión a padecer infecciones, estrés o en enfermedades simples de la piel. Incluso, cuando ante una enfermedad grave se hace imprescindible la toma de un fármaco, el empleo de un remedio natural puede apoyar el tratamiento, favoreciendo la actuación de las defensas naturales y del poder de autocuración.

¿Y cuál es la posición, en la actualidad, de médicos e investigadores de medicamentos sobre este manual de consulta de Alfred Vogel? Lo más probable es que solo unos pocos conozcan este libro, lo que no es de extrañar, ya que solo los interesados en la medicina naturista conceden una gran importancia a las experiencias acumuladas durante siglos. Los demás han olvidado que buena parte de nuestros medicamentos más potentes, como la digitoxina, la reserpina o la vincristina (usada en el tratamiento del cáncer) proceden de antiguos conocimientos empíricos de la medicina popular y que, todavía hoy, se consideran como unos de los medicamentos más efectivos. Admitimos que nuestros antibióticos y betabloqueantes poco tienen que ver con los conocimientos empíricos de la medicina natural, pero ¿qué sucede con los remedios preventivos de los que tanto se vuelve a hablar y alabar para la protección de la salud y a los que Alfred Vogel ha dedicado tanto espacio en su libro? Estudios de laboratorio propios nos muestran, una y otra vez, que el análisis de plantas usadas en nuestra medicina popular con modernos métodos fitoquímicos, no solo confirma ampliamente los conocimientos empíricos que se tenían de ellas, sino que a menudo pueden servir de punto de partida para el desarrollo de nuevos y potentes medicamentos. Aquello que en tiempos pasados la intuición visionaria de Alfred Vogel recogió y anotó puede ser una auténtica mina y puede servir, aun hoy, como un interesante estímulo para muchos investigadores de plantas medicinales. No deja de sorprender la gran cantidad de recetas que Alfred Vogel llegó a recoger y compilar, y que no se encuentran en ningún otro libro o hace tiempo cayeron en el olvido.

Teniendo en cuenta esto, ya nadie debiera reírse de las que parecerían a veces observaciones de meras fantasías de este naturópata. Solo nos cabe la admiración y sacarnos el sombrero ante un hombre que dedicó su vida y su obra a la medicina natural y que, con un entusiasmo y una capacidad de comunicación ejemplar, nos ha transmitido conocimientos y experiencias beneficiosas para nuestra salud que, iniciado ya el siglo XXI, aún nos son de incalculable valor.

Prof. Dr. h.c. mult. Hildebert Wagner

Instituto de Biología Farmacéutica

Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich

Alfred Vogel (1902-1996)


1902 Nace y crece en Aesch, junto a Basilea.
1920-1932 Dirige una herboristería en Basilea.
1929 Primera publicación de la revista mensual de A.Vogel titulada «Das neue Leben» (La nueva vida), que en 1944 se convierte en «Gesundheits-Nachrichten» (Noticias de Salud).
1937-1956 Naturópata en Teufen. Investigación, desarrollo y fabricación de los primeros remedios naturales, elaborados a partir de plantas frescas recién recolectadas.
1950 Inicia su actividad investigadora por todo el mundo.
1952 Primera publicación de su manual de referencia conocido por todo el mundo y traducido a doce idiomas: El pequeño doctor. Edición anterior: más de dos millones de ejemplares.
1958-1959 Extensos viajes de investigación por el continente americano.
1963 Fundación de Bioforce AG (hoy en día A.Vogel AG), una empresa líder internacional en el sector de la fitoterapia.
1969 Estudio de pueblos indígenas africanos.
1979 Viajes de investigación por Australia, Nueva Zelanda y Tasmania.
1982 Concesión de la medalla Priessnitz por parte de la Asociación Alemana de Naturopatía.
1984 Miembro honorario de la Sociedad Suiza de Médicos de Medicina Empírica.
1996 Fallece pacíficamente a los 94 años en Feusisberg.

Biografía de Alfred Vogel

Alfred Vogel nació en el año 1902 en Aesch, población próxima a Basilea. Desde niño estuvo familiarizado con el uso de las plantas medicinales, ya que sus padres y sus abuelos conocían el poder terapéutico de muchas plantas y se ocuparon de transmitir dichos conocimientos al joven Alfred. Con el paso del tiempo, fue profundizando más y más en lo que había vivido y experimentado de pequeño, llegando a reunir y a ampliar de forma notable el legado de conocimientos empíricos de la medicina popular europea, y abrió nuevos caminos en este campo. Sus grandes deseos de ampliar sus conocimientos le llevaron a visitar numerosos países por todo el mundo, sintiéndose muy unido a los pueblos indígenas. Se interesó enormemente en saber cómo empleaban estos los recursos naturales y en estudiar las relaciones existentes entre alimentación, forma de vida, constitución y enfermedad. Sus experiencias en África, Asia y el continente americano, con los pueblos de las selvas y las estepas, enseñaron a nuestro incansable viajero que el buen uso y apoyo de las fuerzas de la naturaleza puede conseguir mejores resultados que el presunto arte (terapéutico) elaborado por los seres humanos. Alfred Vogel fue familiarizándose con los métodos curativos de diversos pueblos indígenas, descubriendo así un buen número de nuevas plantas medicinales.


Alfred Vogel en una de sus numerosas conferencias


Cosecha en los campos de plantas medicinales en Roggwil (Suiza)

Su actividad al servicio de sanos y enfermos tuvo su comienzo en Teufen, en la región suiza de Appenzell. Allí dirigió un establecimiento terapéutico de medicina natural, se dedicó a la recolección y al estudio de plantas medicinales de aquella zona prealpina, y produjo los primeros extractos de plantas frescas recién recolectadas. Descubrió que dichos extractos ejercían un efecto más intenso y amplio que las tinturas obtenidas a partir de plantas secas. Fiel a su máxima «el amor es la fuerza más potente del universo», se dedicó también a divulgar sus conocimientos, mediante charlas y conferencias, por todos los continentes. Animado siempre por el amor a Dios y la fuerza sanadora de la naturaleza, mantuvo contacto con diversas casas reales, políticos y líderes económicos. Pero, ante todo, dirigió su mensaje al «hombre sencillo», cuyo lenguaje – el lenguaje del corazón – siempre también era el suyo. Entre estos oyentes encontró la mayoría de sus fervientes admiradores. El mayor desafío para muchos organizadores de sus conferencias era poder encontrar una sala lo suficientemente grande para poder albergar al gran número de asistentes que solía acudir.

Para dar a conocer mejor sus vivencias y experiencias como naturópata, investigador en dietética, plantas medicinales y descubridor de remedios naturales de pueblos indígenas, nuestro incansable personaje comenzó a publicar, desde 1929, una revista mensual titulada Gesundheits-Nachrichten («Noticias de Salud»). A pesar de que no siempre fue tomado en serio, al ser autodidacta, por los seguidores de la ciencia establecida, en 1982 fue premiado con la medalla Priessnitz (máximo galardón en el ámbito de la medicina natural) por la Asociación Alemana de Naturopatía en su congreso anual, reconocimiento que se vio coronado en 1984 al ser nombrado miembro honorario de la Sociedad Suiza de Médicos de Medicina Empírica.

A los 23 años escribió su primer librito «Kleiner Wegweiser für die Lebensreform» (Pequeña guía para la reforma de la vida). En 1935 apareció su libro «Die Nahrung als Heilfaktor» (El poder terapéutico de la alimentación) que, como su nombre indica, se ocupaba de la influencia de la alimentación sobre la salud. En 1952 apareció su best seller El pequeño doctor, que dio a conocer a Alfred Vogel a un público internacional, libro que se ha convertido en una obra de referencia también para algunos médicos y científicos. ¡Convénzase usted mismo!

Prólogo y mirada retrospectiva sobre una vida laboriosa de Alfred Vogel

En octubre del año 1992, cuando escribo estas líneas, mi corazón ha estado latiendo durante 90 años sin interrupción, día y noche, tanto en días tranquilos como en días agitados. Desde una perspectiva física y anímica, agradezco enormemente a este incansable corazón que ha participado activamente en todo cuanto pude construir, desarrollar y producir. Hoy, al mirar atrás, tengo la sensación de que todos estos años y decenios han pasado volando.

Ya de niño me impresionaba y entusiasmaba la naturaleza con toda su diversidad de plantas y animales. Mi ansia de saber me conducía por montes, bosques y campos. Mi padre, basándose en la sabiduría de mi abuela, me mostró el camino a muchos hermosos secretos del mundo multicolor de la creación. Hormigas, escarabajos, ranas, lagartijas y salamandras eran para mí un mundo enigmático hasta que empecé a conocer más de cerca sus formas de vida. Desde muy temprana edad tuve conciencia de que las plantas poseían propiedades curativas. Si, corriendo descalzo, me hería con un trozo de cristal o con un clavo oxidado, la aplicación de sanícula del bosque y de la malva de detrás del cobertizo de madera, debidamente machacadas, reparaban adecuadamente el daño producido. No podía imaginar ni soñar, por aquel entonces, que mis experiencias juveniles con las plantas medicinales me serían de utilidad en años posteriores y que, incluso, iban a influir de forma decisiva en mi futura vida profesional.

En mis numerosos viajes por todos los continentes he vuelto a encontrar a mis amigas, las plantas, que a menudo me han dado más satisfacciones que el encuentro con personas con las que uno nunca está seguro de si tendrá buenas o malas experiencias. Las plantas fueron siempre mis fieles acompañantes y, todavía hoy, son mis mejores amigas, pues nunca me han defraudado ni me han dejado en la estacada, incluso en situaciones de peligro de muerte. Más de una vez, especialmente en países tropicales, las plantas me han salvado la vida. En aquellos momentos me sentía muy contento de conocer sus propiedades terapéuticas. Por ello, me he esforzado en poner por escrito todos estos conocimientos y experiencias en mi revista mensual «Noticias de Salud» y, sobre todo, en mis libros.

Hace más de cincuenta años que publicamos nuestra propia revista. Al principio se titulaba «Das neue Leben» (La nueva vida), pero posteriormente le cambiamos el nombre por el de «Noticias de Salud». Traducida al alemán, neerlandés, finlandés, sueco, danés y durante cierto tiempo al noruego e inglés cuenta con miles de seguidores y agradecidos lectores.

Durante decenios he estado escribiéndola, junto con mi primera esposa Sophie, mientras que mi hija se ocupaba de las imágenes e ilustraciones. No pocas veces escribimos los artículos durante los viajes a lejanos países, en el desierto, en una playa, en una bahía solitaria o en una isla en una cabaña de indígenas. Hoy, en cambio, cuento con el apoyo de una experimentada redacción que elabora la revista, según mis indicaciones y mi línea de pensamiento.

En dichos viajes recibíamos muchos estímulos y sugerencias procedentes principalmente de personas con otros usos y costumbres. En beneficio de nuestros lectores, nuestra máxima, desde siempre, ha sido de transmitir observaciones y experiencias que sean de utilidad en la vida diaria.

Para nosotros era importante describir aquellas observaciones y experiencias, y que pudieran servir de provecho a nuestros lectores en la vida cotidiana. El libro El pequeño doctor ha servido de ayuda, durante más de cuarenta años, a más de dos millones de familias, desde su aparición en 1952. Ha sido traducido a doce idiomas.

Por su parte, el libro «Die Leber als Regulator der Gesundheit» (El hígado regula la salud) ha aparecido en inglés, francés, neerlandés, sueco, danés e italiano. Ha mostrado a miles de personas qué se puede hacer en el ámbito preventivo y muestra el camino a seguir para evitar enfermar de cáncer. Debido a que la mortalidad por cáncer va en aumento, he decidido exponer mi experiencia práctica sobre este tema en el libro «KREBS – Schicksal oder Zivilisationskrankheit» (CÁNCER – ¿cuestión del destino o enfermedad de la civilización?; agotado).

Con el libro «Gesundheitsführer durch südliche Länder, Subtropen, Tropen und Wüstengebiete» (Guía de salud en países meridionales, subtropicales, tropicales y desérticos; agotado), he conseguido advertir y proteger a los lectores viajeros de los posibles peligros existentes en las zonas tropicales; trabajo nada fácil y esfuerzo que no ha sido en vano, en vista de los muchos escritos de agradecimiento procedentes de países tropicales. Sé lo hermoso, pero a la vez peligroso, que puede resultar viajar a estas zonas o residir allí durante un tiempo. Guiado por un sentido de responsabilidad hacia mis semejantes decidí escribir este libro y, por las informaciones recibidas, muchas personas han podido y podrán protegerse de padecer un sinnúmero de enfermedades o de cosas peores.

Podemos considerar el libro «Die Natur als biologischer Wegweiser» (La naturaleza como guía biológica) como El pequeño doctor II, ya que contiene nuevos datos, conocimientos y experiencias en el campo de la medicina natural y sobre temas de cultivo biológico.

En honor a la verdad, quisiera destacar que deberíamos mostrar agradecimiento al Creador por todas esas maravillosas fuerzas curativas existentes y a aquellos que han recibido de Él el amor por las plantas, así como la fuerza y la perseverancia necesarias para dedicarse a investigar sus poderes curativos para el bien de nuestros semejantes. Toda persona que haya experimentado con plantas medicinales o con productos derivados de ellas debiera agradecer al Creador este precioso don que, debidamente empleado, puede llegar a hacer milagros.

Los pueblos indígenas que viven en contacto íntimo con la naturaleza, sin disponer de recursos técnicos de ningún tipo, han sabido aprovechar sus ancestrales conocimientos sobre el uso de plantas recién recolectadas y obtener de ellas muchos remedios efectivos. Baste pensar, por ejemplo, en el curare que han estado produciendo hábilmente, sobre todo, los indios iquitos y que todavía hoy constituye un excelente anestésico.

Gracias a las observaciones de personas muy unidas a la naturaleza he podido obtener interesantes sugerencias y magníficas ideas. La creciente demanda de remedios naturales y la actual tendencia y el renovado interés de muchas personas hacia una vida más en contacto con la naturaleza me han hecho gastar tanta energía y dedicación que, frecuentemente, ha repercutido negativamente en mi vida familiar.

«A mayores bienes, mayores preocupaciones», dijo con razón un sabio de la antigüedad, pero el interés de la gente de los países que visitamos siempre fue tan enorme que no podíamos responder con un «no». Mi querida esposa solía decirme: «Deja esto o aquello, que no podrás abarcarlo todo y nos vamos a dispersar demasiado». Sin embargo, el deseo de ayudar a los demás con todo el talento y las facultades de las que uno pueda disponer a veces no nos deja darnos cuenta de la creciente presión a la que nos sometemos.

Si pudiera volver atrás en el tiempo, quizá hubiera puesto más atención en cuidar mejor las reservas de mi masa genética, pero es difícil decir que no cuando otros nos necesitan y sabemos por experiencia como evitar el sufrimiento de los demás.

Desde aquí pido disculpas a los amigos y conocidos de los países que he visitado, y que no se sientan defraudados si no he podido contestar personalmente a las innumerables cartas y preguntas que me llegan.

El amor a la naturaleza, plantas, animales, personas y, sobre todo, el amor y respeto que siento por el Creador me han conducido, desde siempre, a aceptar más responsabilidades de las que podía asumir. El secreto de mi, a menudo, infatigable energía ha sido únicamente el amor, al que considero el mayor impulso o fuerza existente en el universo.

Lo he puesto siempre de relieve en las numerosas conferencias que he dado por todo el mundo y creo que es precisamente ahí donde radica el secreto de mis éxitos. Con 81 años a mis espaldas he sido capaz de realizar una gira de conferencias a lo largo de la costa este de los Estados Unidos, desde Boston hasta Miami, y en una semana he dado, por radio y televisión, veintiséis conferencias en inglés.

Cuando vi el programa que mis amigos americanos me habían organizado, la verdad es que me asusté. Al principio no creí que pudiera mantener tanta actividad, pero los primeros éxitos me dieron fuerza para ello, pues he comprobado con satisfacción que ¡también en los Estados Unidos se ha producido un cambio de actitud respecto al respeto por la naturaleza! Este hecho y el encuentro con personas magníficas, especialmente con médicos que me mostraron su agradecimiento por haberles transmitido mis experiencias positivas en el ámbito de la alimentación y la fitoterapia, me proporcionaron la energía necesaria para perseverar en el empeño.

Todos estos éxitos en el ámbito profesional, comercial y literario a través de mis escritos nunca los hubiera podido obtener sin la colaboración activa por parte de mi esposa. Siempre me ha acompañado fielmente en lo bueno y en lo malo de la vida. Su poético y creativo talento ha dado a todas mis publicaciones un adecuado toque final.

Diariamente ruego a Dios que me otorgue la energía y el talento para poder seguir sirviendo con amor a mis amigos y a todos cuantos sufren.

La demanda del libro El pequeño doctor sigue manteniéndose elevada, de modo que ya tenemos prevista una nueva edición alemana. Ello es prueba del creciente reconocimiento, interés y confianza que se otorga cada vez más a la medicina natural. Más de dos millones de familias en todo el mundo han dedicado un lugar en sus hogares a los útiles consejos de El pequeño doctor. En los últimos años, no solo ha habido nuevas ediciones, sino que ha aumentado también el volumen del texto. Se ofrecen ahora a los lectores nuevas experiencias y conocimientos científicos que sirvan de ayuda tanto en los días de salud como en los de enfermedad.

Esperamos que esta nueva edición sea acogida por muchos miles de familias y que pueda servirles de leal consejero en los temas de salud de la vida diaria.

Por su parte, El pequeño doctor no quisiera dejar de agradecer a todos cuantos han contribuido a su difusión, valorándolo positivamente y recomendándolo, agradecimiento al que nos unimos cordialmente.

Feusisberg, verano de 1991


Alfred Vogel y familia

En tu casa vive un pequeño doctor

¿Cuál es la misión de El pequeño doctor en tu casa? Simplemente, cumplir una sencilla, pero importante función: darte a conocer los posibles remedios que pueden encontrarse en tu casa y alrededores. Acude a los consejos que puede proporcionarte El pequeño doctor con lo que está a tu alcance y comprueba si es suficiente para ayudarte cuando surja de repente un problema de salud o cuando una dolencia persistente no llegue a desaparecer.

No sé si vives en una hermosa aldea o en una pequeña ciudad. Ignoro si debes contentarte con vivir en medio de una gran urbe o si has elegido la soledad de la naturaleza y habitas en una casa de campo alejada de cualquier aldea, pueblo o ciudad. Quizás te hayas establecido en un país lejano donde las medidas de las distancias son distintas. Tal vez tienes una granja y tu hogar se halla aislado y distante de tus vecinos. Si eres un guardia forestal, seguramente vivirás en una casa solitaria en el bosque o, si eres montañero, probablemente habitarás en un refugio de montaña expuesto a la intemperie.

Seas quien seas, y donde quiera que te encuentres, no quedarás desvalido si en los momentos de apuro dejas que te aconseje El pequeño doctor, hasta que pueda acudir el «gran doctor» con ayuda adicional. Muchas veces esa primera ayuda en momentos de emergencia será suficiente, pues si acudimos al remedio adecuado, aun en casos agudos, a menudo podremos obtener resultados buenos y duraderos.

Quizá tu familia y tú os sintáis bien de salud y creáis que ningún mal pueda sobreveniros. Ciertamente, muchas veces es así y uno puede dedicarse al día a día de su profesión y a sus diversas obligaciones sin que molestia alguna interrumpa el ritmo normal de vida; hasta que, de repente, un pequeño descuido, un contratiempo, un accidente, la irrupción de una epidemia o un resfriado pueden perturbar tu vida cotidiana. En esos momentos será una alegría para ti conseguir la ayuda que necesitas.

¿Quién podrá ofrecerte entonces una ayuda segura, rápida y eficaz? Según donde estés viviendo y el modo como te hayas instalado, tu botiquín será voluminoso o reducido; puede extenderse de la cocina a la despensa y, de esta, al sótano. Incluso en el desván es posible que conserves tal o cual cosa que te pueda ser útil. Si posees un jardín, encontrarás también en él muchas cosas útiles y, si vives en una zona rural, el campo, el bosque y la campiña te podrán ofrecer una ayuda todavía mejor. En cambio, quienes vivan en la ciudad, al encontrarse en una situación menos favorable, deberán mantener los ojos bien abiertos durante sus paseos campestres para poder obtener algún remedio que les pueda ser de utilidad en algún momento.

Si de lo que dispones en tu hogar no es suficiente, existen innumerables plantas medicinales que puedan ayudarte ante afecciones leves o proporcionarte un buen remedio preventivo. Los inagotables remedios que se ocultan en bosques, campos, prados o en las riberas de los ríos pueden ayudarte con tal prontitud que El pequeño doctor podría convertirse en un gran doctor si pudiera disponer de todos los tesoros y consejos prácticos que se encuentran, en abundancia, en el jardín de la naturaleza.

Ante todo, te muestra qué farmacia tan particular puedes encontrar entre las provisiones de tu hogar. Vas a sorprenderte cuando veas que más de un simple alimento puede convertirse en un remedio eficaz en el momento oportuno. Harina, azúcar, agua, aceite, sal, huevos, requesón, patatas, zanahorias, coles, rábanos, cebollas, ajos, rábanos picantes, perejil, ortigas, acedera, ceniza de madera y otras cosas más pueden formar parte de tu botiquín casero.

Acepta, pues, gustosamente a El pequeño doctor, pues te va a revelar los múltiples secretos que se hallan disponibles en tu casa y que van a ayudarte si los utilizas correctamente.

Puede ser que muchas aplicaciones y consejos te parezcan algo confusos y variopintos al principio, pero dejarán de serlo tan pronto como tengas que buscar una solución ante algún caso concreto. Para que puedas orientarte mejor y encontrar de forma rápida aquello que necesitas, deberás consultar el índice alfabético, al final del libro.

A continuación, un pequeño anticipo te va a animar a considerar a El pequeño doctor como un valioso consejero.

Primera parte
Algunos ejemplos

«¿Podemos realmente confiar en ti? ¿Son suficientes estos ejemplos de muestra como para consultarte más a fondo?». «Naturalmente –responde “El pequeño doctor”–. ¡Inténtalo y lo verás!».

Quemaduras

En el caso de que tus manos, brazos o piernas sufran quemaduras o se escalden, sumerge enseguida en agua fría las partes enrojecidas afectadas. Si las quemaduras afectan otras partes de tu cuerpo, aplica en ellas compresas de agua fría. Cubre las zonas quemadas con vendajes. Si las superficies quemadas son amplias, cúbrelas con paños limpios de lino hasta recibir el tratamiento médico adecuado. Para evitar posibles infecciones, en ningún caso revientes o abras las ampollas producidas. En el caso de quemaduras de tercer grado, es imprescindible un rápido tratamiento médico para evitar complicaciones. Las aplicaciones locales de un buen aceite de hipérico constituyen un excelente remedio para las quemaduras leves.

Heridas

Puedes tratar con éxito, mediante un método sencillo y eficaz, las heridas leves ocasionadas por rasguños o heridas pequeñas difíciles de cicatrizar. El mejor remedio para limpiarlas es el suero láctico concentrado. Posteriormente, espolvoréalas con calcio biológico en polvo y aplica encima requesón durante dos noches seguidas. Si no dispones de requesón, puedes poner granos de trigo blandos o un poco de salvado en remojo con leche cruda. Los granos de trigo se machacan con la picadora y se colocan sobre la herida. De esta forma, la herida queda lavada y limpia. Dos días más tarde, después de espolvorearla otra vez con un preparado de ortiga y calcio, aplica encima hojas machacadas de col rizada. Las cataplasmas de hojas de col funcionan mejor que muchos remedios modernos. Incluso cuando las piernas aparecen amoratadas o fuertemente afectadas por estancamientos de sangre y han fallado otros tratamientos, se debería tener la paciencia necesaria para ir aplicando con regularidad hojas de col machacadas, durante semanas o meses si fuera necesario, ya que producen alivio aun en casos difíciles y, no pocas veces, se consigue una verdadera curación.

Inflamación de los ojos

¿Sabes lo que puede serte útil cuando alguno de tus familiares sufre una inflamación de los ojos, por haber estado demasiado tiempo en la nieve o remando a pleno sol? ¿Sabes lo que deberías hacer cuando los ojos te arden por la noche? Muy sencillo: coge un huevo, separa la clara y bate ligeramente. Luego, extiéndela sobre un pañuelo y aplícala con suavidad sobre los ojos. Verás con agrado como, al disminuir el ardor, el paciente podrá dormir mejor y a la mañana siguiente la inflamación habrá disminuido en parte o totalmente. Si no dispones de un huevo, puedes emplear requesón en su lugar o un trozo pequeño de carne cruda de pollo, de ternera o de vacuno. Se trata de antiguos remedios eficaces que puedes usar allí donde te encuentres. Esta misma aplicación te podrá ayudar también en caso de pérdida temporal de la visión por el sol que a veces se produce durante excursiones por zonas nevadas o en los glaciares de alta montaña.

Resfriados

La cebolla, cuyo nombre científico es Allium cepa, es un buen remedio contra los resfriados con una abundante secreción nasal. Para ello, corta una rodaja de cebolla, sumérgela un momento en un vaso de agua muy caliente y vuélvela a sacar. Durante el día ve tomando pequeños sorbos de esta agua, lo cual también constituye un remedio excelente contra los resfriados primaverales. Además, coloca una cebolla partida en dos trozos sobre la mesilla de noche para poder inhalar, durante el sueño, el beneficioso aroma que despide. Esto te hará disminuir considerablemente los síntomas del resfriado y la propensión a padecer catarros. También actúan favorablemente las cataplasmas de cebolla, aplicadas alrededor del cuello durante la noche. Así mismo, se puede combatir también el resfriado aspirando agua salada por la nariz. Igual servicio rinde el zumo de limón o un preparado natural de ortiga y calcio, así como un espray nasal.

Catarros

Puede ser que padezcas a menudo resfriados y catarros. Quizá dispongas en tu jardín de un abeto, un alerce, un pino o cualquier otra conífera. En estos árboles siempre encontrarás brotes germinados, desarrollándose o aún cerrados, preparándose para el año próximo. Recoge algunos de estos brotes y mastícalos lenta y detenidamente durante el día, tomando de vez en cuando un nuevo brote. Verás como el catarro desaparece a los pocos días. No te olvides de este sencillo remedio cuando te encuentres de paseo o esquiando. Por la noche, convendría que te colocaras un paño mojado en aceite alrededor del cuello y lo cubrieras con un paño de lana para mantener el calor. Verás como pronto desaparece la irritación que te hace toser.

Ronquera

Si padeces de ronquera, puedes emplear el serbal, que quizá tengas en tu jardín. Si no dispones de ninguno, puede ser que tu vecino tenga uno o recuerdes haber visto alguno en tus paseos. Mira también si encuentras pimpinela blanca (Pimpinella saxifraga), si es que no te has provisto ya de sus raíces en la época cálida del año. En caso de ronquera, te recomiendo que mastiques bayas de serbal así como raíz de pimpinela blanca. Sea seca o recién recolectada, hay que procurar que el jugo resultante de la masticación se mezcle bien con la saliva para que pueda actuar sobre la garganta. Para ello, procura mantenerla el máximo de tiempo posible en la boca. De este modo tan simple uno puede librarse de la ronquera en muy poco tiempo. No hace falta usar los dos remedios a la vez. Tanto uno como otro están entre los mejores remedios contra este trastorno.

Sabañones, pies fríos

¿Sabes a qué son debidos estos dos desagradables trastornos? Si hubieras puesto buen cuidado en evitar estancamientos de sangre en tu sistema vascular, especialmente el venoso, ahora no te verías afectado/a por ellos. Pero si ya se han producido, puedes combatirlos con baños de pies de temperatura alterna (calientes y fríos). Primero, debes colocar los pies en agua caliente y, después, en agua fría. En agua fría: tantos segundos como minutos permanezcan en agua caliente. Así, si estás dos o tres minutos en agua caliente, los dejas dos o tres segundos en agua fría. Estos cambios se pueden repetir de seis a ocho veces por sesión. Este baño de pies se termina poniéndolos en agua fría. Luego, se friccionan enérgicamente y, a ser posible, se untan con un poco de aceite de hipérico, y así podrás combatir este trastorno circulatorio.

Otro método aún más antiguo, hoy poco conocido, es el de andar descalzo sobre la nieve. Quienes posean en su casa un balcón cubierto de nieve en invierno pueden practicarlo sin dificultad. Su efecto es parecido al método de pisar el agua del popular hidroterapeuta alemán Sebastián Kneipp. La duración del «pisado de la nieve» puede irse incrementando a medida que se vaya practicando, empezando con diez segundos; un tiempo después, medio minuto, y, más adelante, puede llegar a durar hasta dos o tres minutos. Para que no pueda llegar a ser perjudicial, hazlo solamente durante el tiempo que puedas soportarlo bien sin tener frío. Después de esta aplicación métete en la cama caliente, sin secarte previamente los pies. Este procedimiento puede repetirse varias veces por la mañana y, si no dispones de un balcón con nieve, puedes recurrir a hacerlo al aire libre. En este caso, sal de casa con unas pantuflas calientes o con zuecos de madera bien forrados que mantengan los pies calientes. Descálzate rápidamente y realiza el pisado, a ser posible, sobre nieve recién caída. Acto seguido, procede a friccionarlos enérgicamente, ponte el calzado que te caliente los pies y regresa a casa. Si repites este tratamiento varios días seguidos verás como van desapareciendo los sabañones de los pies.

Para evitar que este trastorno se repita cada invierno, empieza en verano a fortalecer el cuerpo tomando baños de pies de larga duración con serpol o con una decocción de flores de heno y andando descalzo durante veinte minutos, como mínimo.

También puedes friccionar los pies con limón, dejándolos secar y aplicando, a continuación, aceite de oliva sobre la piel.

En regiones montañosas o en la proximidad de granjas se pueden tomar baños de suero de leche de larga duración, con la particularidad de que el suero ácido actúa más intensamente que el suero dulce. El suero de leche caliente puede utilizarse también en caso de psoriasis. Los baños calientes de larga duración mencionados se pueden practicar también en invierno, alternándolos con los baños de temperatura alterna o con el pisado de la nieve. La temperatura del agua de baño será la de la sangre, es decir, de 37 grados centígrados, lo que conseguirás añadiendo, de vez en cuando, agua muy caliente. Puedes preparar dichos baños, que durarán una media hora, añadiendo algunas plantas medicinales. Después, fricciona los pies con limón y aplica hojas de col machacadas, que dejarás durante toda la noche. Este procedimiento también actúa favorablemente contra los sabañones.

Piernas y pies cansados

Si padeces con frecuencia de pies y piernas cansadas y al terminar el día incluso los notas algo hinchados, báñalos en una decocción de patata o verduras. Luego, puedes aplicarles un vendaje caliente con sal. Para ello, tuesta un poco de sal y ponla rápidamente en un paño, con el que envolverás los pies sin perder tiempo. Basta hacerlo un par de días, a última hora de la tarde, para que se note su efectividad y como disminuye el cansancio de los pies. Si dispones de heno u otras hierbas, puedes preparar una decocción con ellas y agregarle la sal. Baña piernas y pies en ella y verás como desaparece el cansancio de estas partes del cuerpo, así como la sensación de ardor en los pies, en caso de padecerla. Un trastorno como los pies hinchados, sobre todo a la altura de los tobillos, puede ser también una señal que indique un corazón cansado, tema del que El pequeño doctor se ocupará más adelante. El empleo de sal marina resulta más eficaz que el uso de sal (común) de cocina.

Hemorragias y hemofilia

Si conoces a alguien que padece a menudo de hemorragias nasales o incluso es hemofílico, puedes ayudarle con un par de buenos consejos. Si por una mala coagulación de la sangre es difícil detener una hemorragia, prueba con la aplicación directa de carne de pollo cruda y fresca. Es un remedio natural que puede ser de utilidad en estos casos. Si se trata de un trastorno pasajero, puede servir una planta como Tormentilla o sietenrama31, sobre la que El pequeño doctor te informará más adelante.

Déficit de calcio

Los padres deberían vigilar que sus hijos no padezcan un estado deficitario de calcio, sobre todo cuando estos tienen una mala dentadura, los huesos no se desarrollan bien ni son muy fuertes y son proclives a padecer resfriados. Tú mismo puedes elaborar un preparado natural de calcio excelente y económico. Seguro que cerca de tu casa o por donde pasees habrás visto una planta que crece fácilmente en todas partes: las ortigas. Escoge las más jóvenes y tiernas y procúrate unas cáscaras de huevo de tu propia cocina. Quienes viven cerca del mar pueden proveerse incluso de conchas de ostras. Tritura estas cáscaras o conchas con las ortigas tiernas, y del polvo verdoso resultante, una vez se ha dejado secar, toma una pizca (punta de cuchillo) dos o tres veces al día. Al cabo de unos meses, con este sencillo remedio, los dientes habrán mejorado y, tras unos años, se habrán fortalecido, al igual que los huesos. Así mismo, se consigue que disminuya notablemente la propensión a padecer resfriados. De todos modos, quienes quieran ahorrarse el trabajo de preparar estos polvos pueden hacer uso del preparado elaborado con un compuesto de calcio y ortiga.

Flebitis (Inflamación de las venas)

Un buen remedio para combatir una flebitis aguda son las compresas de alcohol, a las que convendría añadir unas gotas de tintura de árnica, milenrama o hipérico. Una vez haya disminuido la inflamación aguda, se pueden emplear aplicaciones (envolturas) de arcilla medicinal y, posteriormente, aplicaciones de hojas de col. Si se quiere que la inflamación disminuya más rápidamente, adopta también un régimen dietético adecuado, como es una alimentación natural a base de vegetales y zumos naturales en abundancia. Así mismo, para ayudar a combatir, por vía interna, la inflamación de las venas afectadas, es recomendable reducir la cantidad de alimentos ingeridos a un mínimo imprescindible.

Trastornos del bajo vientre

No es infrecuente que tanto madres como hijas padezcan retenciones o acumulaciones de sangre venosa en el bajo vientre, contra las cuales ciertas aplicaciones hidroterápicas pueden resultar beneficiosas. En estos casos, practica baños de asiento de larga duración, una o dos veces por semana. Su efecto favorable se observa también en el parto y, sobre todo, durante la menopausia. El cuerpo agradece este tratamiento si se aplica con regularidad, especialmente en estos años críticos, pues reduce la aparición de síntomas desagradables que pueden aparecer al retirarse el periodo.

Presión alta y arteriosclerosis

Las personas de una cierta edad que padecen de arteriosclerosis y presión arterial elevada deben modificar, en primer lugar, la dieta. Hay que reducir el consumo de huevos, queso, legumbres y carne, y habituarse a sustituir estos alimentos por menús a base de alforfón y arroz integral, ya que tienen un efecto hipotensor. El alforfón se puede preparar de la misma manera que el arroz integral. Basta un poco de ingenio para conseguir con ellos una dieta variada y agradable. Prepara estos alimentos con muy poca sal y condiméntalos preferiblemente con plantas aromáticas. Toma, además, ensaladas de hortalizas crudas en abundancia, aliñadas con aceite y limón o suero de leche, pero nunca con vinagre. Evita, en cambio, las especias picantes. Puedes incluir también en esta dieta verduras cocidas suavemente al vapor que no produzcan flatulencias. En primavera, es recomendable el consumo de ajo de oso crudo (Allium ursinum), en ensaladas o cocido al vapor. Si conoces esta planta y la puedes recolectar en tus paseos primaverales, tú mismo puedes prepararte un vino de ajo de oso con esta planta y un poco de licor. Emparentado con el ajo de oso tenemos el ajo normal, cuya beneficiosa acción sobre la hipertensión y la arteriosclerosis es bien conocida. Dentro de la fitoterapia, podemos beneficiarnos de plantas como el muérdago1 y el espino blanco. Si sigues al pie de la letra estos consejos, de buen seguro que conseguirás unos buenos resultados.

Padecimientos del corazón

Si al corazón le cuesta realizar su trabajo, conviene llevar en el bolsillo unas pasas de uva e irlas masticando lentamente durante el trabajo. La musculatura del corazón lo agradecerá. Así mismo, masticar puntas o brotes de romero crudas y en ayunas también es bueno para el corazón.

En caso de padecer dolores persistentes en este órgano, si no se trata de una afección grave, se puede conseguir un rápido alivio con una tisana hecha con las membranas internas duras (leñosas) de las nueces, hirviéndolas en agua unos minutos y dejando reposar luego (tapadas) unos diez minutos. Esta tisana actúa con prontitud y produce un efecto calmante. Los dolores acaban por desaparecer, al cabo de un tiempo, si se toma con regularidad.

Es evidente que las afecciones graves del corazón no pueden curarse con estos sencillos remedios. En tales casos, existen otros recursos y procedimientos naturales que requieren más dedicación, por lo que los abordaremos más adelante.

Ardor de estómago

El ardor de estómago o pirosis gástrica se manifiesta en forma de sensación de quemazón en el estómago y de eructos ácidos repetidos. Contra este trastorno disponemos de remedios sencillos y eficaces, incluso hasta cuando la sensación de acidez sube hasta percibirla en la boca. Un remedio que nos puede ayudar mucho es la patata. Se ralla una patata cruda lo más finamente posible y se exprime. El jugo obtenido se rebaja con agua caliente en una cantidad dos o tres veces superior. Deberá tomarse siempre recién preparado: en ayunas por la mañana, antes de la comida del mediodía y, por la noche, antes de acostarse. Este jugo no se debe dejar reposar ni conservar mucho tiempo. Si con este procedimiento no desaparece totalmente el ardor, se puede tomar una cucharadita de ceniza de madera (carbón vegetal medicinal) con un poco de agua tibia después de las comidas; para ello, se vierte el agua tibia sobre la ceniza, se remueve y se toma, acto seguido, toda la mezcla. En vez de ceniza también puede triturarse carbón de madera, preferiblemente de tilo; se mezcla con un poco de agua, copos de avena o cualquier otro cereal y luego se ingiere todo junto. El remedio es fácil de tomar y suele neutralizar la acidez. Si no se desea ingerir la ceniza, se vierte sobre ella agua caliente, se deja reposar un poco, luego se filtra con un paño y se toma el agua resultante, con lo que los resultados también suelen ser buenos. Otro buen remedio para neutralizar el exceso de acidez en el estómago es la arcilla medicinal tomada con un poco de agua. Si no disponemos de ella, nos pueden sacar momentáneamente del apuro un par de sorbos de leche cruda. Así mismo, los copos de avena crudos, masticados en seco y bien ensalivados pueden producir el mismo efecto y son preferibles y menos problemáticos que tomar bicarbonato sódico. Para conseguir un resultado más profundo, estable y duradero, y que el jugo gástrico vuelva a segregarse con normalidad, es indispensable seguir una dieta más suave con poca sal y evitar los productos de repostería, el azúcar blanco y los condimentos fuertes. Otro buen remedio para estos casos es la centaura menor en forma de infusión o de extracto.

Si estos remedios no solucionan el problema de forma totalmente satisfactoria, pudiera ser que la acidez estuviera provocada por trastornos en la vesícula biliar o por lombrices intestinales. En tales casos hay que combatir directamente estas causas.

Úlceras de estómago

Para combatir este trastorno, la toma regular de los jugos de patata y col durante unas semanas o meses, en crudo, puede resultar más efectiva que algunos medicamentos patentados y caros. El tratamiento consiste en tomar tres veces al día, antes de las comidas, el jugo de una patata de pequeño tamaño y, por lo menos, medio decilitro de jugo de col, también tres veces al día, en la sopa o después de las comidas. Para poder conseguir una verdadera curación, conviene tomar también carbón vegetal (tal como se expone en el apartado anterior) y seguir un régimen alimenticio adecuado. Si vamos a añadir estos zumos crudos a la sopa, hay que hacerlo en el plato y no cuando se está cocinando.

Trastornos del hígado

Si no toleras bien los dulces ni los fritos ni las comidas grasientas es señal de que tu hígado no trabaja lo suficientemente bien y, por lo tanto, conviene que estés alerta. Tomados en pequeñas cantidades, los rábanos actúan beneficiosamente sobre el hígado. No así si nos excedemos en su consumo. No hay que tomar más de una cucharadita de jugo de rábano al día.

También el jugo de zanahoria recién obtenido actúa de forma favorable en los trastornos hepáticos. Quien no disponga de una licuadora puede tomarlas crudas, finamente ralladas. Incluso ante un trastorno hepático grave, una dieta de zanahorias de uno o dos días de duración puede obrar milagros. Para reforzar el efecto favorable del zumo de zanahoria, se tomarán ensaladas a base de endivias, diente de león u otras plantas amargas indicadas para estos casos.

Para que el hígado se restablezca pronto y cesen los vómitos de bilis hay que evitar las comidas grasientas, fritos, dulces y, en estos casos también, las frutas y los zumos de frutas.

Dieta para el hígado

Para disponer de una buena dieta para el hígado, conviene seguir las siguientes recomendaciones:

Desayuno: un vaso de zumo de zanahoria, una tostada o pan crujiente sueco con muy poca mantequilla o con extracto de levadura, junto con una cucharada sopera de germen de trigo.

Comida: sopa de verduras, arroz integral o patatas cocidas con su piel, junto con una ensalada de hortalizas crudas (endivias, zanahoria u otras hortalizas frescas, preferentemente de sabor amargo). Completaremos el menú con verduras cocidas al vapor. En cambio, evitaremos cualquier tipo de fritura y postre dulce.

Para hacer una dieta variada, podemos seguir el siguiente plan: Primer día: arroz integral, bulbos de hinojo y ensaladas diversas. Segundo día: patatas cocidas con su piel, un poco de requesón, un poco de mantequilla fresca y ensaladas diversas. Tercer día: sopa de verduras, bocadillo o sándwich de pan integral o pan crujiente sueco untado con un poco de mantequilla y un poco de extracto de levadura y unas rodajas de cebolla, ajo y tomate, junto con ensaladas diversas. A media tarde: «café» (malta) de cereales malteados con un poco de leche, pero sin azúcar.

Cena: sopa de avena, cebada o arroz integral con algo de verdura. Ensaladas diversas aliñadas con zumo de limón o con leche fermentada, pero nunca con vinagre. Para variar, podemos recurrir a un bocadillo con un plato de ensalada y tomar un poco más tarde una taza de café a base de cereales con poca leche.

Mientras duren los trastornos hepáticos hay que evitar completamente el consumo de fruta.

Inflamación de la vesícula biliar

Cuando la vesícula biliar está inflamada, vamos a combatir los dolores más intensos con aplicaciones de compresas de leche fría, hasta que el médico (el «gran doctor») pueda ocuparse detenidamente de este trastorno. Si la inflamación es muy aguda hay que ir cambiando a menudo dichas compresas. Para ello, basta con sumergir un paño de pequeño tamaño en un recipiente con leche fría y colocarlo luego sobre la zona dolorida. La compresa pierde su efecto sedante cuando el calor corporal emitido la calienta, momento en que hay que cambiarla por otra nueva. En inflamaciones vesiculares no demasiado intensas, la acción sedante de la compresa de leche puede ser suficiente para hacer desaparecer la inflamación a las pocas horas. Si por el contrario la inflamación es muy intensa, se requiere una atención más continuada y algo de paciencia.

Indisposición y espasmos

Cuando se ha comido demasiado o se padecen espasmos intestinales por un mal funcionamiento o por sobrecarga del páncreas, resulta una buena ayuda la aplicación de chorros de agua muy caliente sobre el vientre. Esta ducha local caliente debe durar entre diez y quince minutos, hasta que la piel de la pared abdominal tratada haya enrojecido intensamente. Si la práctica de esta ducha local resulta complicada de realizar, también se conseguirá un buen resultado con la aplicación de compresas húmedas muy calientes. Se aplica, acto seguido, una compresa de cebolla cruda finamente picada o de hojas de col bien machacadas. Con ello se pueden combatir las fermentaciones intestinales y los espasmos, y se puede conseguir pronto una agradable sensación de alivio. Los alimentos que se tomen deberán ser bien masticados y ensalivados. Si estos remedios no surten efecto, conviene acudir entonces al «gran doctor», es decir, al médico, para descartar o tratar adecuadamente una eventual perforación solapada de estómago, un cólico biliar o una posible apendicitis.

Diabetes 2

La aplicación de chorros calientes, dos o tres veces al día, según se expone en el apartado anterior (indisposición y espasmos) puede ser una ayuda para recuperar el buen funcionamiento de las células insulares (productoras de insulina) del páncreas cuando los niveles de azúcar en la sangre están algo elevados o cuando se presenta acetona en la orina.

Ojalá pudieras pasar unas vacaciones en el campo, cerca de una lechería, donde pudieras obtener diariamente, por lo menos, medio litro de suero de leche. Si te ves afectado por la exagerada sed del diabético puedes tomar diariamente un litro o más de este suero. A medida que la sed va disminuyendo, hay que reducir también la cantidad ingerida de este suero. Las hortalizas crudas constituyen un gran soporte dietético. Deberías tomar ensaladas con mucha cebolla y bocadillos de pan integral aliñados con un poco de aceite. Las ensaladas más apropiadas son las que contienen plantas amargas como endivias, escarola y diente de león, entre otras. También resultan beneficiosas las infusiones (a partes iguales) de trébol, hojas de nogal, vainas de judías y hojas de arándanos.

Es importante, así mismo, que camines mucho o realices suficiente ejercicio físico con respiraciones profundas para ayudar a regenerar tu organismo. No olvides tampoco comer correctamente, sin prisas y masticando mucho los alimentos que tomes. Cuando te sientes a la mesa, debes estar tranquilo y relajado, y no comas en exceso, ya que cuanto más comas tanto más le cuesta a tu organismo digerir y aprovechar los alimentos ingeridos. Cuando falla el páncreas, lo importante es lo que se digiere y no lo que se ingiere. Si sigues estos consejos darás una alegría a tu «gran doctor» cuando analice unos meses después tu sangre y tu orina.

Estreñimiento

Un buen remedio para combatir el estreñimiento son las ciruelas pasas puestas en remojo. Se toman por la mañana en ayunas y por la noche antes de acostarse.

También son de utilidad las ortigas hervidas con leche, especialmente cuando se utilizan los brotes tiernos que salen en primavera. Esta leche hay que tomarla de forma regular cada mañana y en ayunas. A pesar de su sencillez, el método suele ser bastante efectivo. También suele dar buenos resultados para combatir los vómitos de bilis acompañados de migraña. Así mismo, la toma de ortigas tiernas en ensaladas proporciona excelentes resultados por su favorable influencia sobre la sangre.

Otro gran remedio para combatir el estreñimiento consiste en beber por la mañana, en ayunas, un vaso de agua bien caliente. Si esto no fuera suficiente, se pueden tomar entonces unas rodajitas de una pasta de higos que se elabora de la forma siguiente: se toman 100 g de higos, 100 g de uvas pasas, 20 g de hojas de sen (a ser posible pulverizadas) y de 20 a 50 g de semillas de lino recién molidas. Se mezclan bien estos componentes en una batidora o en un aparato parecido hasta formar una pasta bastante sólida, de la cual se toman unas rodajitas, según las necesidades.

Por otra parte, podemos elaborar una sopa contra la pereza intestinal. Se tomará por la mañana con un poco de pan integral o pan crujiente sueco. Esta sopa se prepara de la siguiente forma: se trituran granos de trigo y se ponen a hervir con agua, a la que añadiremos una cebolla pequeña cortada y un diente de ajo prensado. Después de la cocción se le agrega un poco de perejil finamente picado y una cucharada de aceite de oliva. Este sencillo desayuno ha liberado a muchas personas de su pereza intestinal. En casos rebeldes se le puede añadir semillas de lino molidas o de zaragatona.

Más adelante daremos la receta de una sopa vegetal especial contra casos especialmente rebeldes o difíciles.

Muchas veces el estreñimiento se puede vencer simplemente cambiando el régimen alimenticio, evitando, ante todo, aquello que favorezca el estreñimiento. En el caso de padecer periodos de estreñimiento de corta duración alternados con periodos de diarrea, conviene consultar a un médico para descartar la existencia de un tumor maligno en el intestino grueso.

Si el estreñimiento depende de factores anímicos o se debe a una cierta debilidad nerviosa, a cansancio excesivo o a estados de excitación, ante todo hay que procurar recuperar el equilibrio psíquico, dormir lo suficiente y saber relajarse. Además, si nuestra actividad laboral es excesivamente sedentaria, hay que realizar un mínimo de actividad física diaria.

Diarrea

La manzana, finamente rallada, es un buen remedio para combatir la diarrea, especialmente en los niños pequeños. También puede ayudar a detenerla la crema (papilla) de avena. Si los niños son mayores se les pueden dar copos de avena crudos, siempre que los mastiquen y ensaliven muy bien, y, si es necesario, que no tomen ningún otro alimento hasta que se resuelva dicho trastorno. En casos especialmente rebeldes disponemos de una planta medicinal sencilla pero muy valiosa, la tormentilla, que también se emplea para detener hemorragias.

Argentina (Potentilla anserina)

Cuando estamos ante una diarrea más seria, iniciamos el tratamiento tomando solo infusiones durante seis, doce o veinticuatro horas, según el estado y la edad del niño. Las infusiones más adecuadas se preparan con plantas como el pie de león, las hojas de arándano, la salvia, el liquen de Islandia o la argentina (Potentilla anserina), sin olvidarnos de la gran eficacia de la tormentilla31. Además de estos remedios, es conveniente neutralizar con carbón vegetal activo las sustancias tóxicas existentes en el tubo digestivo, cuya acción irritante puede condicionar la persistencia de la diarrea. También la arcilla blanca actúa de forma parecida. Las toxinas responsables de la diarrea pueden provenir del exterior con los alimentos y, al llegar al intestino, podrían causar trastornos intestinales. En otros casos, las toxinas provienen de procesos de fermentación y putrefacción intestinales, y contribuyen de forma secundaria a la persistencia del trastorno intestinal. De todos modos, en ambos casos, es decir, ante trastornos intestinales acompañados de diarreas, resulta apropiado emplear carbón vegetal activo.

Figura esbelta

Si has perdido tu esbeltez no recurras a curas inadecuadas. No es necesario tomar cinco o seis limones al día para adelgazar, pues podrías perjudicar el hígado. Te será más provechosa una dieta adelgazante razonable. Evita los alimentos que contengan fécula. Si crees que no vas a poder pasar sin comer carne, confórmate tomando un poco de carne de ternera. Aliméntate sobre todo a base de ensaladas, de tres a cinco tipos diferentes de hortalizas, que podrás complementar con verduras cocidas al vapor, alternando puerros, bulbos de hinojo, endivias, apio nabo, escorzonera y zanahorias. Por la mañana y por la noche también puedes comer fruta.

De vez en cuando, intercala un día en el que tomes exclusivamente zumos naturales (zanahoria, por ejemplo). En otoño puedes hacer también algún día de zumo de uva, preparándolo tú mismo con uva fresca y una licuadora.

Cuando uno adopta medidas para adelgazar, hay que evitar, ante todo, perjudicar la salud. Las señoras que presentan un excesivo acúmulo de grasa debieran probar con baños de asiento con sal marina y plantas que favorezcan la irrigación sanguínea. En la cocina, emplea solamente sal marina con plantas aromáticas y hortalizas frescas para condimentar las comidas. Los oligoelementos de la sal marina estimulan el metabolismo interno, lo que favorecerá la pérdida de algunos gramos que te sobran. Tomando conjuntamente algas marinas kelp conseguiremos aún mejores resultados.

Dolores de cabeza

Al aplicar compresas de cebolla o de rábano picante en la nuca, en las pantorrillas o en la planta de los pies podemos combatir las migrañas o cualquier otro tipo de dolor de cabeza que se vaya repitiendo sin cesar. Más de un estado inflamatorio que puede ocasionar muchas molestias puede ser vencido de esta manera. Los dolores de cabeza pueden ser debidos a diversos factores, por lo que la medida más importante a seguir es buscar la causa y tratar de eliminarla. El tratamiento meramente sintomático con analgésicos no es el tratamiento más adecuado y puede llegar a ser perjudicial. Entre las plantas medicinales, la petasita (Petasites hybridus) o sombrerera ha dado buenos resultados para combatir los dolores de cabeza.

Dolores faciales

En ocasiones pueden presentarse dolores insoportables en la cara, generalmente de tipo espasmódico, y cuya causa suele ser una irritación de los nervios faciales. El remedio más eficaz es la práctica repetida de chorros faciales con agua muy caliente, así como la aplicación de compresas húmedas calientes.

En casos difíciles, las aplicaciones húmedas calientes se hacen con saquitos de hierbas. Es preciso irlos cambiando a menudo, pues deben percibirse tan calientes como se pueda soportar. A veces hay que aplicarlos durante una buena media hora antes de notar que el dolor cede realmente. En caso de existir un foco purulento dentario (granuloma), una sinusitis o un glaucoma ocular estos sencillos remedios no son suficientes.

Utilidades de la plancha

Con la ayuda de una plancha de planchar ropa -usada con suma precaución- podemos conseguir buenos resultados en casos de dolores de los nervios, dolores de tipo reumático o dolores a consecuencia de un resfriado. Las partes doloridas del cuerpo se friccionan con aceite de hipérico o se coloca sobre ellas un pequeño paño empapado en este aceite, o de otro tipo, que sea de buena calidad. Acto seguido, colocamos un paño pequeño seco sobre el paño empapado de aceite o sobre la parte del cuerpo untada y hacemos deslizar sobre él -con suma precaución- la plancha caliente. Ello proporciona buenos resultados en zonas musculares del cuerpo, como los hombros, los brazos y las piernas. Por efecto del intenso calor el aceite se hace más fluido, de forma que penetra mejor en la piel. Podemos, así, aliviar o incluso hacer desaparecer tan enojosos dolores. De todos modos hay que prestar atención a que el paciente tolere bien el calor que se le aplica.

Cuidado de los riñones

Si los riñones no trabajan correctamente, se pueden activar fácilmente al poner perejil crudo en las sopas. También nos servirá añadir un poco de perejil finamente cortado a los bocadillos. En estos casos, pues, conviene tomar con frecuencia esta planta estimulante de los riñones. También resulta muy estimulante la aplicación de emplastos o compresas de cebolla bien picada sobre la zona renal. Conviene, además, adoptar una dieta sin sal o pobre en ella y, si es posible, que sea también sin carne y evitar, sobre todo, alimentos que contengan azúcar añadido y especias fuertes. Así mismo, son de utilidad las aplicaciones locales de agua caliente, en forma de compresas, baños de asiento con plantas medicinales o chorros (irrigaciones). Durante estas aplicaciones hay que procurar que la irrigación sanguínea del cuerpo sea buena y evitar, en todo momento, pasar frío antes, durante o después de ellas. También son recomendables diversas tisanas a base de vara de oro, cola de caballo7, semillas de escaramujo y grama de las boticas3, que pueden haberse recolectado en verano en previsión de un uso posterior. Tampoco hay que olvidar aquellos procedimientos que producen una derivación hacia la piel, como el cepillado en seco de la misma y la toma de baños de aire y de sol. La vara de oro (Solidago) también puede tomarse en forma de gotas.

Vara de oro (Solidago virgaurea)

Retención de orina

Determinadas aplicaciones hidroterápicas proporcionan una buena ayuda, incluso en hombres de edad avanzada, cuando un buen día perciben que les cuesta orinar por la noche. En tales casos lo más adecuado es el baño de vapor con plantas medicinales. Para ello, se pone agua a hervir en una olla. Se apaga el fuego y se le echa manzanilla u otras plantas. Se le quita la tapa y se coloca una tablilla delgada que deje ascender el vapor de la mezcla. El paciente, bien abrigado y cubierto con paños grandes o toallas, se sienta encima, de forma que el vapor ascendente le alcance y le proporcione suficiente calor. Esta aplicación produce un gran alivio, ya que posibilita que el paciente pueda volver a orinar y no sea necesario tener que llamar al gran doctor en mitad de la noche y tenga que proceder a una cateterización, con todos los problemas que ello representa. Cuando este trastorno se debe a un padecimiento prostático, consúltese el capítulo correspondiente.

Combatir el exceso de ácido úrico

La lucha contra el exceso de ácido úrico en sangre a menudo resulta dura y tenaz. Si remedios sencillos, como la tisana de perejil, no son suficientes y los dolores en las extremidades te atormentan, toma un baño con las plantas medicinales que estén a tu disposición. Si al llegar la primavera ves que conviene renovar tus provisiones y recolectar nuevas plantas medicinales, puedes emplear las «viejas» para baños; incluso puedes emplear hierba que crezca en tu jardín para ellos. Hay que procurar que el agua de baño tenga la temperatura de la sangre (37 °C) y hay que sumergirse en ella durante diez, quince, veinte minutos o hasta media hora, de forma que, a ser posible, solo se asome la nariz para respirar. Es necesario que alguien nos ayude para que la temperatura del agua de baño vaya aumentando lentamente hasta los 38 °C y, si se soporta bien, hasta los 39 °C, según el conocido método de Schlenz (baños hipertérmicos). Mientras tanto, vamos cepillándonos la piel debajo del agua con un cepillo de cerdas duras. La toma de este baño de media hora de duración, una vez por semana, nos irá librando progresivamente de los dolores de las extremidades.

Una ayuda adicional nos la proporcionan las aplicaciones de hojas de col, junto con la toma de zumos de hortalizas crudas. Es importante, además, seguir una dieta con alimentos alcalinizantes (excedentes en bases) y evitar el consumo de vísceras, como hígado, riñones, mollejas, etc., así como la toma de bebidas alcohólicas.

Polvos de carbón de madera de tilo

Quienes padezcan de hiperacidez gástrica, de trastornos en las mucosas del estómago y del intestino o arrastren las secuelas de una ictericia deberían tomar sin falta carbón vegetal pulverizado, preferiblemente de madera de tilo. Lo podemos preparar nosotros mismos, rallando o pulverizando trozos de carbón de madera de tilo. Este polvo se puede tomar con leche. Aunque tomar leche no sea lo más recomendable en trastornos hepáticos y ante indicios de padecer ictericia, su combinación con el carbón de tilo en polvo suele dar muy buenos resultados.

Tratamiento de afecciones reumáticas y padecimientos artríticos sin medicamentos

Podemos iniciar una cura tomando cada mañana, en ayunas, medio vaso de jugo de patata cruda que podemos rebajar o diluir con un poco de agua caliente. Tanto el desayuno como la comida y la cena deben basarse en alimentos naturales. Para más información, consúltese el capítulo «Alimentación natural».

Una hora antes de la comida del mediodía se tomarán de dos a tres bayas de enebro, que no tragaremos hasta que no estén bien masticadas y ensalivadas. Después de la comida se tomarán de dos a cuatro granos de mostaza enteros. Como bebida, durante el día, se tomará caldo de patatas hervidas.

Sobre las partes doloridas y las deformaciones artríticas se aplicarán compresas o envolturas; el primer día, de hojas de col machacadas; el segundo día, de arcilla; el tercer día, de requesón, y así sucesivamente.

Quienes padezcan dolores de tipo reumático o ciática no deberían olvidar la vieja pero efectiva terapia con ácido fórmico. Basta con colocar las partes doloridas del cuerpo en un hormiguero una vez cada 14 días. Una vez que las hormigas nos lo han inyectado, se quitan con un cepillo y se deja que el ácido fórmico actúe bien sobre las zonas afectadas. Se trata, pues, de una inyección natural, sencilla y gratis de este producto.

Quienes perseveren en estos métodos sencillos y sigan, además, una alimentación natural consecuente conseguirán influir beneficiosamente incluso en casos difíciles o que la medicina oficial ha declarado como incurables. En caso de sufrir un desplazamiento vertebral o una hernia de disco intervertebral, entonces se hacen precisas las manipulaciones de un buen quiropráctico.

Papillas de maíz y mijo

Tanto la papilla de maíz como la de mijo son excelentes remedios para aplicar sobre las zonas afectadas por el reuma y la artritis. Al mantener estas papillas el calor durante bastante tiempo, proporcionan una buena irrigación sanguínea (hiperemia) sobre la zona de aplicación.

Se preparan solo con maíz o mijo y agua, sin necesidad de añadir cualquier otro componente, y se colocan tan calientes como se puedan soportar.

Picor y sensación de quemazón en el cuerpo

La sensación de picor o prurito resulta muy molesta, sea cual sea la parte del cuerpo afectada. A menudo, un buen remedio para combatir este trastorno es la aplicación externa de patatas crudas. Una vez peladas y cortadas en rodajas, o bien ralladas (papilla cruda), friccionamos con ellas las zonas cutáneas afectadas, incluidas las de la cara. De todos modos, este método no resulta suficiente por sí solo. Se hace necesario también actuar sobre los riñones (acción de «descarga»), tal como se expone en el apartado titulado «Cuidado de los riñones». Puede suceder, por otra parte, que los picores se deban a una insuficiente actividad hepática, por lo que convendrá seguir las recomendaciones apuntadas en el apartado titulado «Trastornos del hígado» y, especialmente, el que se ocupa de la «Dieta para el hígado». Dolencias como la diabetes o las lombrices intestinales pueden producir también picores en el cuerpo, así como el árnica cuando se aplica en personas con una piel sensible a esta planta.

Eczemas y psoriasis

En estos casos conviene cuidar bien el hígado, el intestino y los riñones a la vez que conviene tomar baños de suero láctico caliente, a ser posible de suero láctico ácido concentrado. Quienes puedan disfrutar de unas vacaciones campestres cerca de una lechería convendría que bañasen con regularidad sus eczemas o psoriasis en suero láctico ácido y caliente. Otra ayuda valiosa la pueden proporcionar los baños con salvado añadido. Como la curación de eczemas y psoriasis puede resultar difícil y suele precisar bastante tiempo de tratamiento, habría que preguntarse si estos trastornos se deben solo a factores externos. Hay personas cuya piel es sensible a algunas plantas, como por ejemplo el árnica, o que no toleran bien el contacto con la trementina. En estos últimos casos habría que evitar el contacto con plantas como las agujas de pino o similares y con los productos para encerar pisos u otros que las contengan. En personas especialmente sensibles, también el contacto con plantas como la manzanilla, el Rhus toxicodendron y, sobre todo, nuestras prímulas (empleadas como plantas de interior) puede producir eczemas y urticaria; estos trastornos desaparecen cuando cesa el contacto con ellas.

A veces se observan erupciones cutáneas en algunos niños cuando consumen una gran cantidad de fruta. Las propias fresas pueden producir urticaria en algunas personas. En estos casos es bueno cuidar los riñones y estimular su actividad.

Así mismo, algunas intoxicaciones en estados deficitarios de vitaminas pueden dar lugar a erupciones cutáneas. Convendría evitar, por ejemplo, los frutos secos tratados con azufre y la fruta que haya sido tratada con plaguicidas o productos similares. La toma de ensaladas a base de espinacas de cultivo biológico o que contengan brotes tiernos de ortiga, aliñadas con zumo de limón o con suero láctico concentrado, favorecen la curación de estos trastornos en poco tiempo. Las tisanas de trinitaria (Viola tricolor) constituyen también una buena ayuda en el proceso curativo.

Furúnculos y abscesos

Si en tu cuerpo aparece una zona hinchada, enrojecida y caliente, una forunculosis o un simple absceso puedes combatir estos trastornos concentrando primero el pus para poder extraerlo después. Para ello, conviene proceder de la siguiente manera: cocer en agua semillas de lino molidas o, mejor aún, semillas de fenogreco. La papilla caliente obtenida se aplica para ablandar, acumular y hacer salir después el pus. Si no se dispone de semillas de lino ni de fenogreco se puede emplear patata hervida bien caliente; esta se aplasta con un tenedor y se aplica sobre la zona afectada mientras esté todavía caliente. Una vez que se haya vaciado el pus hay que limpiar bien la herida con suero láctico concentrado diluido en agua y se espolvorea con lactosa o, todavía mejor, con calcio biológico en polvo, tras lo cual se aplican encima unas hojas de col machacadas. Con este sencillo procedimiento se consiguen buenos resultados, pero aún podemos mejorar el proceso curativo tomando extracto de levadura o levadura seca. En caso de padecer una forunculosis conviene hacerse analizar la orina por si se detecta en ella la presencia de azúcar.

Panadizos

Cuando se padece un panadizo o uñero, los dedos afectados aparecen engrosados y dolorosos, y uno espera librarse de este trastorno cuanto antes mejor. Se puede conseguir su curación bañando la mano con el dedo o los dedos enfermos durante una hora a 37 o 38 °C, dos o tres veces al día. En todo momento, hay que protegerlos contra el frío para que el trastorno pueda desaparecer en poco tiempo. Si este procedimiento no resultara efectivo, consulta con un buen cirujano para que haga salir el pus con una incisión y así evitar la rigidez del dedo. Además de estos baños, también puede ser beneficioso sumergir el dedo enfermo en jabón blando, vendarlo y dejar que el jabón actúe toda la noche.

Hinchazones y contusiones

Cualquier hinchazón o contusión que no sea grave se puede tratar bien y de forma rápida con aplicaciones de hojas de col. Si se produjera una reacción demasiado intensa, se pueden sustituir estas con un emplasto de arcilla (mezclando arcilla con agua) o, todavía mejor, empleando una tisana de cola de caballo u otras hierbas en vez de agua para mezclar con la arcilla. La alternancia diaria de emplastos de arcilla con las aplicaciones de hojas de col es una buena combinación, pues mientras la arcilla actúa «repartiendo o distribuyendo», la col proporciona sustancias curativas a la vez que facilita la eliminación de ciertas sustancias nocivas. Esta doble acción resulta muy efectiva y puede conducir rápidamente a la curación de dichos trastornos.

Hiedra y helecho contra picaduras de insectos

¡Qué fastidio cuando nos pica una avispa o una abeja! Sacamos rápidamente el aguijón y chupamos con fuerza para sacar el veneno inyectado lo antes posible, aunque no se sabe qué hacer a continuación. La mejor planta para calmar el dolor ocasionado por la picadura es la hiedra. Quizá dispongamos de unos retoños de hiedra entre las hojas de nuestras plantas, o tal vez en nuestro jardín haya una hiedra que ha trepado por un árbol, o puede ser que vivamos cerca de un bosque donde podamos conseguir unas hojitas y un poco de corteza de hiedra4. Las machacamos bien y las aplicamos friccionando sobre el lugar de la picadura. Aún mejor si podemos disponer de un poco de tintura de hiedra que podemos haber preparado nosotros mismos para uso doméstico. Para ello, empleamos una cantidad suficiente de hojas y de corteza tierna de hiedra. Lo trituramos bien todo y lo mezclamos con alcohol. Conseguida una buena extracción, al cabo de unos días, podemos prensar la mezcla y filtrarla para obtener así la tintura. Basta verter unas pocas gotas de esta tintura sobre la zona de la picadura y frotarlas un poco para conseguir un rápido alivio. También pueden ayudarnos las compresas de agua salada, a las que se habrán añadido unas gotas de tintura de hiedra. De este modo podemos impedir que se produzca una gran hinchazón y los síntomas manifiestos de intoxicación.

Hiedra (Hedera helix)

Tanaceto (Tanacetum vulgare)

El helecho macho es un buen remedio contra las picaduras de los mosquitos y también contra las de otros insectos. Esta planta es el remedio apropiado en aquellos lugares donde haya una plaga de mosquitos u otros insectos parecidos. Junto con las telas mosquiteras, los helechos constituyen la mejor protección en las regiones cálidas. Rellenamos con ellos almohadas y colchones, con lo que no solo aliviamos posibles molestias reumáticas, sino que combatimos la presencia de toda clase de insectos desagradables, incluidas las chinches.

Picaduras de insectos en la garganta

A veces ha ocurrido que, comiendo pan con miel o fruta en el campo, sin darnos cuenta se ha introducido una abeja o una avispa en la boca que, al sentirse presionadas por el paladar, pueden clavarnos su aguijón. Sus consecuencias son mucho peores que cuando la picadura es en la piel, ya que puede llegar a ser mortal. ¿Qué podemos hacer en estos casos? Pincelaremos lo más rápidamente posible la garganta, o haremos gargarismos, con suero láctico o con un concentrado de este producto. Si no disponemos de él, emplearemos agua salada concentrada para impedir que se produzca una gran hinchazón y el riesgo de asfixia que esto supone, con lo que conseguiremos un cierto alivio hasta que acuda el médico. Entretanto, iremos haciendo gárgaras, a menudo, con dos cucharadas soperas de sal disueltas en un decilitro de agua. Al cabo de un tiempo, el veneno se habrá dispersado algo y, en parte, habrá sido extraído por la acción del agua salada, con lo que se podrá evitar el peligro de asfixia. Posteriormente, nos servirá también de ayuda la aplicación de una envoltura de arcilla o de hojas de col alrededor del cuello para inactivar en lo posible la acción del veneno inyectado. Así mismo, convendría tomar arcilla por vía oral y, a ser posible, tabletas de calcio biológico.

Otra contramedida positiva es la adición de unas gotas de tintura de hiedra al agua salada, cuya preparación ya ha sido descrita anteriormente.

En caso de picadura de un avispón hay que acudir rápidamente al médico o al departamento de otorrinolaringología de una clínica, ya que existe peligro de asfixia por edema de glotis.

Cebolla de mar

No se trata aquí de la verdadera cebolla marina, sino del ornitógalo (Ornithogalum caudatum). Las hojas machacadas de esta planta actúan beneficiosamente en los siguientes trastornos: dolores de cabeza y de garganta (aplicadas alrededor del cuello) y en casos de reumatismo (colocadas sobre los lugares doloridos). También podemos conseguir buenos resultados en casos de intoxicación o envenenamiento de la sangre, formación de pus y en casos graves de picaduras de insectos. En caso de que una espina o astilla que se haya clavado se aloje debajo de la piel y sea difícil sacarla, facilitaremos su extracción aplicando las hojas machacadas de esta planta, con lo que evitaremos otros tratamientos menos agradables.

Espasmofilia infantil

Quizá le suenen al lector otros nombres para referirse a esta enfermedad, como convulsiones5 o espasmos en niños. Se trata de un trastorno bastante frecuente, contra el que no es fácil encontrar un remedio que solucione el problema, excepto un sencillo remedio natural poco conocido, como es la planta llamada álsine o pajarera (Stellaria media)6. Esta humilde mala hierba se puede encontrar casi todo el año en el campo hasta que empieza el frío de las heladas, por lo que las posibilidades de poder recolectarla son grandes. Los excelentes resultados obtenidos hacen que se considere el mejor remedio contra la espasmofilia infantil. Basta tomar unas pocas tisanas de esta planta (fresca o seca) para que las desagradables manifestaciones de esta enfermedad desaparezcan rápidamente y, en muchos casos, no vuelvan a presentarse jamás. Por otra parte, actúa reforzando el corazón, lo que resulta especialmente favorable en estos niños, aunque su indicación principal es el tratamiento de la espasmofilia infantil. A pesar de sus buenos resultados, debido a su reducido campo de acción (indicaciones), apenas sale descrita en los libros de plantas medicinales. En caso de necesitarla, muchos padres se alegrarán de encontrar esta pequeña planta en el campo o en su jardín.

En la meta

El pequeño doctor termina aquí esta primera parte del libro, y espera que los ejemplos de muestra os hayan gustado. ¿Os sentís animados para dedicar vuestra atención a ulteriores exposiciones de El pequeño doctor más detalladas, en las que se os revelen nuevos secretos a los que poder sacar provecho para vuestra salud? Intentadlo y veréis como no os sentiréis defraudados.

En la segunda parte, que viene a continuación, gracias a fuentes de origen muy diverso, El pequeño doctor espera poder serviros de ayuda en vuestros padecimientos o en momentos de apuro. Está claro que la vida nos trae muchas preguntas que El pequeño doctor solo puede tratar por encima o ni siquiera puede considerar. Dejado claro este hecho, no quisiera haceros esperar por más tiempo. Esperando que la vasta o extensa experiencia que ha ido acumulando os sea de provecho, a vosotros y a todos aquellos que quieren ser ayudados con remedios naturales.

Sus consejos provienen de los abundantes tesoros de la naturaleza que hemos recogido para vosotros. Enriquecerán vuestro botiquín o farmacia casera y acrecentarán vuestras habilidades y posibilidades terapéuticas.

1Viscum album: La toma de té de muérdago y preparados de muérdago puede ayudar en casos de leve hipertensión y de arteriosclerosis (no está comprobado científicamente). No existen pastillas; mayormente se usa un extracto aguado de hojas prensadas y bayas. Contraindicaciones: embarazo, lactancia, infecciones crónicas (por ejemplo, tuberculosis), fiebre alta y sensibilidad a las proteínas del muérdago.

No solo la medicina antroposófica utiliza los preparados de muérdago contra el cáncer. Refuerza las defensas propias, mitiga los efectos no deseados a consecuencia de la quimioterapia y la radioterapia. También mejora la calidad de vida de la persona afectada por el cáncer (en combinación con el tratamiento oncológico y la medicina paliativa). Las inyecciones tienen un efecto citostático (frenan la proliferación celular) y propiedades estimulantes del sistema inmunológico. Contraindicación: alergia.

2Las personas que padecen de diabetes mellitus tipo 1 han de administrarse insulina durante toda la vida. Esta enfermedad autoinmune aparece cuando las células beta del páncreas son destruidas por el sistema inmunológico del cuerpo y no pueden producir la insulina que sirve para regular la glucosa presente en la sangre.

En caso de diabetes tipo 2, el páncreas sigue produciendo insulina, pero en cantidad insuficiente, o el cuerpo ya no es capaz de emplearla eficazmente para transformar la glucosa que se halla en la sangre en energía (resistencia a la insulina). El sobrepeso y la falta de actividad física favorecen el desarrollo de esta enfermedad.

Ambos tipos precisan de atención médica.

3Grama de las boticas/Cerrillo (Agropyron repens): El rizoma posee características diuréticas y antimicrobianas y se utiliza para eliminar las toxinas en caso de infección urinaria (infección de la vejiga).

4Las hojas de hiedra son débilmente tóxicas, el contacto directo con la piel puede causar en personas sensibles reacciones alérgicas (enrojecimientos, pústulas con acumulación de pus). El helecho puede también provocar alergias al entrar en contacto con la piel.

5Espasmofilia infantil es una denominación histórica que se refiere a la epilepsia o a las convulsiones.

6En la medicina popular se decía que el álsine/hierba gallinera servía para acelerar el metabolismo y se utilizaba contra las hemorroides, las úlceras, las contusiones, las erupciones y los reumatismos. Según Hildegard von Bingen, servía como medicamento preventivo contra los hematomas tras producirse una contusión. Kneipp lo apreciaba como medicamento tranquilizador y mucolítico en caso de inflamaciones de las vías respiratorias. En el siglo XVIII, en el Alto Palatinado existía la costumbre de poner el álsine en la cuna de los niños para protegerlos de los espasmos.

Examina todo lo que el ser humano te ofrece

De tu entorno escoge lo mejor,

y de tus amigos recoge su experiencia,

en ellos aprovechará la sabiduría humana.

Todo lo que está en armonía

con las leyes de nuestro Dios,

no puede perjudicarnos,

y es una bendición.

Toma lo que la fuerza indivisible

de la planta entraña,

su jugo auténtico y puro

es un beneficio para tu salud.

Si con el tiempo aprendes a seguir caminando

y te es suficiente con la sabiduría del Creador,

trazarás, también con una alimentación sana,

tu mejor camino.

Sophie Vogel

De: «Das neue Leben» (La nueva vida; Mayo 1929)

Segunda parte
La fiebre como señal de alarma

Si la gente supiera que la fiebre es una señal de alarma de la naturaleza no trataría de luchar contra ella, como hoy en día sucede de manera tan frecuente. La fiebre actúa como factor defensivo contra invasores

-gérmenes- dañinos. En lugar de dejar actuar a la naturaleza, se lucha contra ella reprimiendo con un miedo mal entendido la ayuda que nos brinda. Demasiado pronto se recurre a la aspirina, a la quinina o a otros remedios semejantes para acabar con la fiebre lo antes posible. ¿Por qué pretendemos ser más listos que las leyes de la naturaleza que nos rigen? ¿Por qué no apoyamos a la fiebre? ¿Por qué no agradecemos lo suficiente su existencia? ¿Por qué no atendemos a los consejos de personas entendidas que han reconocido el valor de la fiebre? En la antigüedad ya se tenía conocimiento de los valores curativos que alberga la fiebre. De ahí las conocidas palabras dichas por un médico de la época: «Dadme el poder de producir fiebre y os enseñaré el camino para curar todas las enfermedades». Quizá esta frase sea un poco exagerada, pero en el fondo alberga una verdad profunda. Como excepciones, cabe mencionar la fiebre que se produce en casos de tuberculosis solapadas, enfermedad de Basedow, paratifus, inflamación de las válvulas del corazón y en la llamada fiebre por déficit de hierro en ciertas anemias. Es sabido que una baja respuesta térmica implica una situación de peligro para la salud. En aquellas personas con una escasa respuesta febril la intervención del médico suele fracasar tan pronto como empiezan a presentarse complicaciones. No resulta, pues, apropiado cerrarse a los puntos de vista de los médicos de la antigüedad y apreciar todo el valor que posee la fiebre. Debemos ser conscientes de que la fiebre es un compañero en la lucha contra invasores dañinos. No hay que olvidar jamás este hecho, a no ser que se trate de una fiebre iatrogénica producida por la toma de ciertos medicamentos alopáticos.

Pero, ¿qué hacer si al ir subiendo la fiebre crece el temor de peligro de muerte del individuo? ¿Acaso no hemos oído en la escuela que hay peligro de muerte si la fiebre alcanza los 42 °C? ¿Hay que quedarse esperando sin hacer nada?

Por supuesto que no, si prestamos un poco de atención a nuestras dotes de observación. No resulta difícil encontrar un ejemplo comparativo que nos ilustre de forma evidente sobre la eficacia de la fiebre. Todos sabemos que para que una estufa funcione el tiro deberá funcionar bien. Si la entrada de aire es buena, podremos aumentar el calor a voluntad sin ocasionar perjuicio alguno para la estufa. En cambio, si el tiro tiene dificultades y no funciona bien, se puede producir un calor sofocante, un sobrecalentamiento que puede llegar a producir daños irreparables. Si no se puede aportar aire fresco o renovado desde abajo y de forma continuada, la herrumbre de la parrilla puede llegar a arder. Pero si el aire circula bien y en cantidad abundante, entonces la parrilla no se pondrá al rojo vivo (incandescente) y no será necesario renovarla al cabo de poco tiempo.

Si trasladamos esta situación a nuestras funciones corporales, entonces comprenderemos como debemos comportarnos ante la fiebre. Esta, en el fondo, no es otra que un proceso de «combustión» aumentado. En el caso de la fiebre también se debe dejar libre el tiraje, si es que podemos llamarlo así. Hay que procurar que nada lo entorpezca y se pueda producir un estancamiento. Una de estas vías de salida es la intestinal, la cual es imprescindible que funcione correctamente. Así mismo, hay que procurar como sea que las vías renal y cutánea funcionen adecuadamente. La fiebre apenas ejercerá efecto nocivo alguno si atendemos correctamente estas tres vías de salida.

Si se presenta un estado febril, la medicina naturista se preocupa enseguida en limpiar a fondo el intestino mediante enemas, con tisanas de plantas medicinales y con la toma de laxantes naturales que, si no surten efecto, se aplicarán por vía rectal.

La toma de una planta diurética, entre las que destaca la vara de oro (Solidago) ayudará a estimular la función renal. Si no disponemos de esta planta, podemos recurrir a otra, como la cola de caballo7. También ejercen un efecto diurético las tisanas de perejil, cebolla o enebro. En casos de apuro podemos tomar incluso una tisana de escaramujo que, aunque posea una acción diurética débil, siempre es mejor que no tomar nada.

Si los riñones funcionan correctamente conviene activar también la piel. En estados febriles, la aplicación de envolturas hidroterápicas constituye una gran ayuda. Quienes desconozcan este método deberían guiarse por un buen libro sobre este tema o hacer un curso. Si no se procede correctamente y las envolturas no se aplican adecuadamente podemos hacer más mal que bien. Poner bien una envoltura en el tronco o en el pecho no resulta difícil si conocemos la técnica. Hay que evitar que queden espacios huecos entre la envoltura y la piel (han de estar bien ajustadas). Si aplicamos correctamente una envoltura a un enfermo febril, se favorecerá la aparición de la sudación deseada. Para aliviar a los pacientes febriles y favorecer su sueño, sin tener que esperar mucho tiempo, les aplicaremos envolturas frías en las pantorrillas o calcetines humedecidos con agua y vinagre. Así de sencilla es la solución natural. ¿Por qué recurrir entonces, por miedo o desconocimiento, a píldoras nocivas?

En la naturaleza todo es más sencillo de lo que creemos. En cambio, los seres humanos estamos habituados a buscar soluciones mucho más complicadas. Ante lo desconocido, merece más confianza lo que se denomine con palabras que suenan a latín que el simple proceder de la naturaleza. Se pretende que el efecto deseado sea más rápido que el que nos brinda la naturaleza. Esto puede tener consecuencias perjudiciales, aunque no suela atribuirse a la práctica de procedimientos erróneos. Lo sencillo, lo natural, lo que entiende todo el mundo y se puede realizar en el hogar cae en el descrédito y está mal visto.

Otro factor que debemos considerar durante el periodo febril es la alimentación. Normalmente, los enfermos con fiebre no suelen tener hambre ni desean comer ni tomar nada. La percepción natural del enfermo le insinúa que no necesita nada más que vencer la enfermedad que padece. Existe falta de apetito, y los órganos digestivos se comportan como máquinas paradas. Por ello, quien fuerce a un enfermo febril a comer no le hace ningún favor.

Sin embargo, no pocas veces encontramos a quien trata de estimular su apetito ofreciéndole diversos platos sabrosos, como bistec con huevos, huevos estrellados con queso u otros manjares parecidos con los que se pretende mostrar al paciente febril lo interesados que estamos por él. Se intenta por todos los medios, por ejemplo, que no le falte un vaso de leche caliente con miel. Sin embargo, ante un estado febril no hay que darle al enfermo ni proteínas ni nada que sea de difícil digestión. Tan solo debemos recurrir a los zumos de frutas. Si no disponemos de ellos, le daremos un poco de agua o una tisana que podremos endulzar con un poco de azúcar integral de caña. Por consiguiente, basta con agua fresca y clara y un remedio natural (suero láctico concentrado diluido o plantas medicinales). De todos modos, lo mejor son los zumos de frutas, por lo que suelen ser bien aceptados por todos los enfermos. Podemos emplear zumos naturales y frescos de naranja o de uva. Con ellos vamos a refrescar el organismo y a suministrarle sales minerales y vitaminas. Un zumo fresco, tomado despacio por el enfermo febril, a pequeños sorbos y ensalivándolos bien, resulta ideal en estos casos. Es difícil que haya enfermos que no los toleren. En caso de apuro, también puede ser administrado un buen mosto sin alcohol. La toma de suero láctico concentrado diluido también resulta muy beneficioso.

Consecuencias naturales

Si, en vez de reprimir la fiebre, la hacemos disminuir tranquilamente y sin prisas procediendo como hemos visto, esta no va a volver a subir en lo sucesivo, sino que tenderá a bajar poco a poco. No hay que pretender hacerla bajar rápidamente sino lentamente, pues todo lo que ocurre demasiado rápido no es natural. Si la fiebre aumenta, permanecerá elevada hasta que haya «quemado» todo lo que hay que quemar, tras lo cual va a volver a bajar. Este es su curso natural, la curva normal que debe seguir. Todo lo que se reprime de una forma demasiado rápida solo se oculta o se desplaza, pero no se elimina como uno podría creer. Solo se consigue una especie de «alto el fuego», pero no se eliminan las causas reales. Todo lo que no se elimine con el sudor, la orina o la defecación permanece en el cuerpo como veneno y puede desencadenar una recaída en cualquier momento. A veces, al pretender combatir un proceso febril con unas «maravillosas» tabletas, se han reprimido unas anginas y no se han eliminado las toxinas producidas por la amigdalitis, que pueden ejercer su efecto nocivo en otras partes del cuerpo, dando lugar, por ejemplo, a una pericarditis, un reumatismo articular o, eventualmente, una neumonía. ¿Quién no ha visto más de una vez como el fármaco más novedoso del mercado, que ha acabado rápidamente con una enfermedad, ha dado lugar a que otro mal o desarreglo hiciera su aparición en otra parte del cuerpo? La experiencia adquirida por la medicina académica sobre tales remedios «milagrosos» debería hacerla recapacitar sobre esta cuestión. La naturaleza impone sus leyes y no se la puede engañar ni violar, sin que ello dé lugar a consecuencias negativas. Cualquier animal salvaje sabe mejor que nosotros, personas cultivadas, como curarse y recuperar la salud de una forma natural. No nos dejemos guiar en el futuro, pues, por puntos de vista equivocados ni por instintos deteriorados. Si sabemos captar correctamente las leyes de la naturaleza, y las seguimos consecuentemente, conseguiremos una buena guía orientativa para cuando caigamos enfermos. En cambio, si reprimimos la ayuda que nos puede ofrecer la naturaleza, una especie de «venganza» puede hacer que, en lugar de conseguir la curación, aparezcan nuevos trastornos. Consideremos, pues, la fiebre como una señal de alarma de la naturaleza y no tendremos nada que temer. Si en lugar de reprimir sus servicios aprendemos a valorarla correctamente, podremos beneficiarnos de ella.

El dolor como señal de alarma

Así como la fiebre actúa como una señal de alarma de la naturaleza, también el dolor nos advierte de la existencia de un trastorno en la armonía de nuestro cuerpo. ¿Cómo nos comportamos cuando el dolor se presenta de forma inesperada? ¿Mostramos agradecimiento por disponer de una señal que nos advierte de que, en algún lugar de nuestro cuerpo, hay que restablecer el orden o el buen funcionamiento? ¿Se procede a buscar su causa verdadera lo más rápidamente posible para poderla combatir con los remedios más adecuados? No, pues lo consideramos demasiado enojoso o complicado. Ya de por sí, el dolor es tan molesto que nadie quiere tener que soportarlo en ninguna de sus manifestaciones. Tan pronto como se presenta, se trata de eliminarlo lo más pronto posible. Existen tantos remedios contra el dolor que parecería un descuido no utilizarlos y tener que soportar los dolores más tiempo de lo necesario. El ser humano piensa así por ser corto de miras. Sin embargo, cuando se trata de su coche o de cualquier otra máquina piensa y actúa de forma diferente. ¿Qué mecánico pensaría o creería que los defectos de un coche se solucionan tapándose los oídos para no tener que oír los chirridos ocasionados por un mal funcionamiento? ¡Seguro que, haciendo honor a su profesión, buscaría decididamente la causa de los trastornos para poder determinar la manera de solucionar el problema antes de que se pudieran producir males mayores! Mientras que a los materiales inertes se les dedican grandes cuidados, engañamos al sensible cuerpo humano al hacer caso omiso de la valiosa señal natural que representa la aparición del dolor y que en ningún caso debe desatenderse. Tratando únicamente de anestesiar el dolor no solo se engaña a la naturaleza, sino también, y de forma muy sensible, a nuestro cuerpo. Resulta interesante observar como la naturaleza se muestra siempre dispuesta a corregir ciertos comportamientos desacertados. Si no fuera por la ceguera del ser humano al desatender sus leyes, este podría aprender mucho de sus fracasos y sacar mejor provecho de dichas leyes. Sin embargo, apenas se les presta atención y, por lo tanto, no se sacan las conclusiones adecuadas cuando un analgésico comienza a fallar y pierde su anterior eficacia. En lugar de comprender que la toma de analgésicos nada tiene que ver con el proceso natural de la curación, el erróneo comportamiento humano recurre cada vez a remedios más potentes que acaben con el dolor de la manera que sea.

Proceder correcto

Cuando el médico actúa con seriedad, tratará de buscar e investigar las posibles causas del dolor.

Si el paciente se queja de dolores en la zona hepática o en la arcada costal derecha, el buen médico no prescribirá simplemente un remedio contra el dolor, sino que, basándose en los síntomas que presenta el paciente, investigará de qué tipo de trastorno del hígado se trata; averiguará cuál es el color de las deposiciones y preguntará si el paciente tolera bien o mal las comidas grasas. En resumidas cuentas, buscará las causas de los trastornos y prescribirá el remedio correspondiente; mandará una dieta adecuada y una buena cura de zanahorias. Solo se permitirá la toma de rábanos en cantidades muy pequeñas, ya que cantidades mayores pueden llegar a perjudicar el hígado cuando está afectado. El médico deberá informar a sus pacientes de todo lo que pueden hacer para ayudarse en la recuperación y cuidar de su salud.

De la misma forma procederá el médico responsable cuando una paciente se queja de dolores en la zona renal. Tratará de averiguar si el dolor es de tipo tensional. Le preguntará si siente tensión en la piel de esa zona, como si esta se hubiese estrechado. También se informará sobre el color y la cantidad diaria de orina. Si tras sus indagaciones deduce que se trata de una enfermedad renal, solicitará un análisis de orina del que podrá sacar valiosos datos: comprobar la presencia de albúmina, glóbulos rojos y blancos, quizá también la presencia de células cilíndricas o epiteliales de la vejiga urinaria, de la pelvis renal o de los propios riñones, así como de bacterias. Si existen pequeños rastros de todo esto, procederá preventivamente con las siguientes medidas: 1. Alimentación pobre en sal. 2. Vestimenta adecuada para protegerse de los enfriamientos. El método naturista recomienda las tisanas de cola de caballo7, hojas de abedul, raíces de grama de las boticas3 y también de perejil. Además, prescribirá envolturas calientes para poder resolver el estancamiento existente. De esta manera es como hay que afrontar la aparición del dolor y la forma de combatirlo.

Quien solo pretende amortiguarlo no le aporta ningún beneficio a su cuerpo. Hay personas que durante años están tomando remedios contra el dolor de cabeza sin pensar que podría estar relacionado con el pertinaz estreñimiento que padecen. ¿No podría ser que las toxinas del intestino debidas al estreñimiento pudieran ser las responsables del dolor de cabeza? ¿No sería conveniente, ante todo, procurar primero una buena actividad intestinal? Sin embargo, en lugar de proceder de esta manera se toman polvos y píldoras para el intestino y el dolor de cabeza de forma continuada.

Posibles consecuencias

No habría por qué tener que soportar todas las molestias que puede llegar a ocasionar una enfermedad grave si desde un primer momento tratamos de eliminar decididamente sus causas. Hubiera sido mucho más sencillo si se hubiera pensado en solucionar las causas y se hubiera procedido con un pensamiento y tratamiento holístico del estreñimiento en lugar de soportarlo durante años. Hay médicos que apenas conceden importancia a este trastorno y solo se dedican a prescribir laxantes en vez de combatirlo a fondo para poder acabar con él.

También ocurre que muchas mujeres apenas prestan atención a los dolores en el bajo vientre y no se tratan ni el flujo vaginal ni los espasmos menstruales que padecen al no considerar estos trastornos como posibles causas de estancamientos circulatorios en el bajo vientre.

Hay personas que, instintivamente, actúan mediante métodos naturales y proceden correctamente, mientras otras, por el contrario, no muestran capacidad de decisión propia y necesitan ser aconsejados y guiados correctamente.

Los baños de asiento ayudan a aligerar el bajo vientre y a resolver estancamientos sanguíneos. Al agua de estos baños se le añade preferentemente decocciones de heno o infusiones de manzanilla o agujas de enebro. La temperatura del agua de estos baños será de 37 °C, ya que si son demasiado calientes hacen subir la sangre a la cabeza. La duración del baño será de una media hora y, para mantener constantemente elevada la temperatura del agua, iremos echando de vez en cuando pequeñas cantidades de agua muy caliente. Los baños de asiento resultan muy beneficiosos, ya que pueden solucionar los estados espasmódicos e incluso, con el tiempo, hasta el flujo vaginal. ¿Por qué no ocuparse mejor de los estancamientos, irritaciones e inflamaciones del bajo vientre que pueden poner en peligro los importantes órganos que contiene? Con el paso del tiempo, la suma de pequeñas causas acaba teniendo grandes consecuencias. Si no se presta la debida atención a estos pequeños indicios, puede suceder que al final no quede otra solución que recurrir a una intervención quirúrgica. ¿No hubiera resultado más lógico y sencillo aplicar primero cuidados adecuados de tipo natural para no tener que padecer después consecuencias nada agradables?

Los seres humanos procedemos de una forma mucho más inteligente en el cuidado de nuestras plantas que cuando nos ocupamos de nuestro propio cuerpo. El propietario de un bosque no serrará las ramas que tiene que cortar cuando alcancen el grosor de un brazo si ha tenido la ocasión de hacerlo cuando estas empezaban a brotar. Lo habitual es que cuide y combata cualquier trastorno que pueda afectar a sus árboles antes de que se hagan demasiado grandes. Sabe, por experiencia, que pequeñas causas pueden tener grandes consecuencias. Lo mismo nos sirve para el caso del dolor si este se manifiesta tempranamente. No basta con anestesiarlo simplemente, sino entenderlo como señal de alarma de la naturaleza para buscar sus posibles causas y poder combatirlo o eliminarlo como es debido.

Importante para futuras madres y puérperas

Cuán a menudo oímos decir que durante el embarazo y después del parto (puerperio) pueden aparecer una serie de problemas como flebitis (inflamación de las venas afectadas), trombosis (coágulos intravasculares) y embolias (desplazamiento de coágulos), trastornos que pueden alcanzar una cierta gravedad y enturbiar la alegría natural propia, tanto de las embarazadas como de las recientes mamás.

He aquí unos pequeños consejos que, a buen seguro, podrán ser de ayuda para quienes se encuentran en esta difícil situación. Existen plantas que, combinadas entre sí, ejercen un buen efecto sobre las venas. Actúan de forma tan excelente en casos de flebitis, varices (dilatación de las venas afectadas) y trombosis39 que futuras madres y puérperas podrán sacar un gran provecho de ellas. Nos referimos a las siguientes plantas:

Hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum)

Milenrama (Achillea millefolium)

Flor de árnica (Arnica montana).

La infusión o tisana preparada con estas tres plantas medicinales nos proporcionará buenos resultados ante los trastornos mencionados. De todos modos, aún actúan mejor y de forma más intensa los jugos o extractos obtenidos a partir de las plantas frescas (es decir, recién recolectadas).

En cientos de casos, sus efectos positivos en puérperas se han presentado al cabo de muy poco tiempo, por lo que todas las futuras madres deberían conocer estos sencillos remedios.

Veamos ahora cómo actúan cada una de estas tres plantas. Los extractos obtenidos de planta fresca de las flores y yemas del hipérico8 ejercen un efecto curativo sobre las heridas, al igual que sucede con el aceite de hipérico. Dan buenos resultados en dolores intensos resultantes de una lesión nerviosa, en caso de conmoción cerebral, en padecimientos de la médula espinal con agresión traumática de los nervios, contra los dolores subsiguientes a una intervención quirúrgica y contra dolores de tipo nervioso, especialmente los dolores de cabeza parietales (laterales) tras un sobreesfuerzo psíquico o intelectual.

Árnica (Arnica montana)

Milenrama (Achillea millefolium)

Hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum)

La milenrama9 es un típico remedio para los trastornos circulatorios sanguíneos. Ante todo, actúa contra las dilataciones venosas, hemorroides, varices, estancamientos de sangre venosa en el bajo vientre y en las piernas, contra la congestión o acumulación de sangre en la cabeza, en las hemorragias nasales intensas y repetitivas, así como en las hemorragias de la vejiga urinaria.

El árnica10 es un remedio que actúa también sobre el sistema venoso, especialmente ante estancamientos de la sangre, heridas y dolores por agotamiento. La gran acumulación de sangre en las venas que se puede producir antes del parto puede combatirse y solucionarse muy bien con el árnica. El árnica ha resultado ser también un excelente remedio en casos de úlceras varicosas de las piernas, siempre que empleemos los extractos frescos de sus raíces, no de sus flores. Las flores de esta planta, así como la tintura obtenida de ellas, solo se destinan a las aplicaciones externas.

La pulsatila es una planta que se emplea en el tratamiento de ciertos trastornos circulatorios. Se trata de una ranunculácea muy potente, casi tóxica, por lo que no debe emplearse para preparar tisanas con ella; solo debe emplearse en dosis homeopáticas. En cambio, las otras tres plantas mencionadas son empleadas a menudo en fitoterapia y forman parte del patrimonio de plantas medicinales de uso corriente.

El extracto de tintura de las semillas del castaño de Indias silvestre es un buen remedio para el sistema venoso (producido también en forma de tabletas). La acción favorable del castaño de Indias sobre la circulación venosa ha sido probada tanto de forma experimental como clínicamente. Así mismo, también con la administración por vía interna y externa de Hamamelis se pueden obtener buenos resultados en trastornos venosos. Por su parte, el meliloto produce un aumento de la resistencia capilar y mejora el reflujo de la sangre venosa.

Para tratar los típicos vómitos del embarazo, disponemos de tres sencillos remedios. La Nux vomica D4 suele combatir con eficacia las desagradables náuseas a los pocos días de tomarse. Si sus resultados no son suficientes podemos recurrir a la Ipecacuanha D4 o al Apomorphinum D4. No hay por qué padecer durante semanas o meses un trastorno tan desagradable que enturbia la alegría natural que supone el estado de buena esperanza de la futura madre, habiendo como hay remedios homeopáticos eficaces.

Para conseguir un embarazo y parto sin complicaciones, además de las plantas citadas, se tomará un complejo de ortigas y calcio y un preparado vitamínico natural.

Cómo combatir los déficits de calcio y ácido silícico

Sucede, a veces, que poco tiempo después del parto algunas mujeres padecen de los pulmones, posiblemente incluso de un tipo de tuberculosis, o de trastornos de tipo glandular. Por regla general, estas enfermedades o la predisposición a padecerlas ya se encontraban latentes en ellas. Debido a las exigencias y al sobreesfuerzo que supone el embarazo puede irrumpir o aflorar un trastorno que se encontraba en estado latente. Es un hecho conocido que, en su desarrollo, el feto precisa una gran cantidad de calcio para su organismo. En la naturaleza todo tiene su razón de ser. ¿Por qué tiene que sufrir el niño una falta de calcio si él no puede decidir sobre el abastecimiento de este mineral para su organismo, y no la madre, que sí que puede decidir y actuar libremente para abastecerse adecuadamente? Resulta comprensible, pues, que la naturaleza se preocupe primero del niño y de que su organismo lo saque del cuerpo de la madre, concretamente de sus dientes, huesos y tejidos, lo que puede abocar en un estado deficitario para la madre. No sin razón, un antiguo proverbio asegura que cada niño le cuesta un diente a la madre, ya que durante el embarazo las necesidades de calcio son muy elevadas. Si existe un déficit de aporte externo de calcio, el cuerpo lo toma de allí donde lo pueda encontrar. De ahí que sea tan importante seguir una dieta rica en calcio durante el embarazo. Son especialmente recomendables ciertos vegetales crudos que aportan calcio fácilmente asimilable. Es el caso de zanahorias crudas ralladas, ensaladas con col cruda rallada, col fermentada cruda (mejor de procedencia biológica) y otros productos ricos en calcio. Así mismo, resulta apropiado tomar buenos preparados de calcio, pero no los habituales del mercado en combinación con ácido láctico, sino preparados de calcio de origen vegetal. Por suerte, disponemos de ortigas y otras plantas de las que podemos extraer calcio que sea fácilmente asimilable.

Es conveniente, además, tomar ácido silícico. Disponemos de plantas que lo contienen, como la cola de caballo7, la galeopsis11 y otras con las que podemos preparar tisanas o emplear extractos de plantas frescas. También se hace necesaria la vitamina D, ya que el calcio necesita esta vitamina para que lo podamos asimilar y utilizar correctamente. Para ello, podemos emplear aceite de hígado de bacalao, todas las emulsiones que contengan este aceite, así como los productos y nutrientes naturales que contengan vitamina D.

Otro punto importante a tener en cuenta es favorecer la actividad de los riñones y de la piel para que no puedan producirse trastornos metabólicos ni se acumulen restos de ácido úrico, que podrían dificultar la asimilación del calcio.

Otro aspecto también digno de atención es comer despacio, masticando y ensalivando bien los alimentos. Una carencia de calcio puede producir una serie de trastornos en las glándulas de secreción interna (endocrinas) y un mal funcionamiento de los ganglios linfáticos. A menudo se producen fermentaciones, gases intestinales y procesos de putrefacción del contenido intestinal que perjudican la salud. Quienes pongan especial atención en evitar estos trastornos no tienen por qué preocuparse de padecer tuberculosis u otras enfermedades. Si el organismo dispone de buenos niveles de calcio y ácido silícico se pueden vencer mejor los procesos infecciosos que uno pueda padecer a lo largo de su vida; cuestión a tener en cuenta también por quienes padecen trastornos dentarios, catarros con frecuencia, propensión a padecer anginas o infecciones con frecuencia o presentan, a menudo, ganglios linfáticos hinchados. ¿Por qué no actuar de forma preventiva, si sabemos que más vale prevenir que curar? Resulta, pues, muy recomendable prestar atención, ya desde niños, a la aparición de estos trastornos para adoptar a tiempo las medidas pertinentes que nos van a ayudar a superarlos.

Influencias peligrosas durante el embarazo

Ciertamente, no hay nada que pueda alegrar más a una madre que traer al mundo un niño sano. Ninguna persona joven puede apreciar en su totalidad la enriquecedora experiencia de ser una madre o un padre feliz si no lo ha vivido personalmente. ¡Qué dolor más grande, en cambio, cuando se da a luz un niño enfermo o con malformaciones, sin manos o pies en las extremidades o con otras terribles anomalías, tal y como se pudieron ver miles de casos en Europa hace unos años, especialmente en Alemania!, ¡qué drama tan espantoso para una madre considerarse la principal responsable de una desgracia de esta magnitud! Diversas investigaciones científicas han destacado que el período entre las primeras cuatro y ocho semanas (digamos los tres primeros meses después de la última regla) es de capital importancia en cuanto a la incidencia de influjos nocivos sobre la vida del embrión. Veamos, pues, a continuación y de forma resumida, qué podemos hacer para evitar, en lo posible, la aparición de malformaciones en el niño que se está formando en el claustro materno.

Alimentación y ejercicio físico

Quienes se hayan interesado en cuestiones de nutrición sabrán que la alimentación de las futuras madres debe ser lo más natural posible y que no es necesario comer más cantidad de alimentos que la acostumbrada.

Otra cuestión es que las embarazadas deberían poder respirar en un ambiente rico en oxígeno para sentar las mejores bases para un buen desarrollo del niño, necesidad que puede satisfacerse moviéndose al aire libre, en lugares lo menos contaminados posible. Por ello, resultan muy indicados los paseos por el campo y el bosque, lo que no ocurre cuando se camina por calles muy transitadas donde el aire está cargado de gases contaminantes provenientes de los tubos de escape de los coches.

Alcohol, nicotina y radiaciones

Hoy en día ya debería saberse que el consumo de bebidas alcohólicas puede tener graves consecuencias para la procreación. De hecho, es una gran irresponsabilidad engendrar al que será un futuro niño después de haber consumido grandes cantidades de alcohol, como sucede a menudo en fiestas en las que se bebe en abundancia. Esta despreocupación irresponsable termina pagándose cara durante toda la vida. Cada futura madre debería conocer los inconvenientes que resultan del consumo de bebidas alcohólicas y, consecuentemente, evitar su consumo durante el embarazo.

Otra grave irresponsabilidad es fumar durante la gestación y la lactancia. Se ha observado que pocas horas después de haber fumado se encuentra nicotina en la leche materna. ¿Quién nos asegura que este veneno vascular no alcanza también la placenta con cierta rapidez?

Así mismo, se evitarán en lo posible los daños producidos por radiaciones, como los rayos X, las aplicaciones de radio y todas las radiaciones artificiales que se emplean en la radioterapia moderna. Por desgracia, nada podemos hacer para impedir las radiaciones radiactivas resultantes de las explosiones de las pruebas atómicas.

Medicamentos de síntesis química

Toda embarazada debería evitar en lo posible la toma de fármacos contra el dolor de cabeza, tranquilizantes y somníferos. Los alarmantes informes y reportajes que aparecieron en la prensa, hace ya unos años, sobre la tragedia de la talidomida, el fármaco que originó malformaciones en miles de niños, debería hacer recapacitar a las mujeres encintas sobre la conveniencia de evitar el uso de fármacos durante el embarazo y la lactancia. Antes fue la talidomida, mañana quizá la sulfamida y pasado mañana quizá sea otro el producto responsable de nuevos daños. Es preferible destinar los productos químicos a la limpieza de suelos, ventanas u otras finalidades técnicas que tomar los preparados elaborados con ellos. Las gestantes deberían prestar más atención o dedicación a sus deberes maternos que a querer combatir rápidamente con potentes fármacos sus malestares, dolores de cabeza o el insomnio. Por suerte, disponemos de una gran cantidad de remedios vegetales inocuos capaces de resolver estos trastornos pasajeros. ¿Por qué recurrir, entonces, a productos peligrosos para la salud, cuyas consecuencias pueden llegar a ser nefastas? Cada vez se confirma más que solo la vía natural, en sus formas más inocuas, es la que más nos puede ayudar sin producir efectos secundarios nocivos. Como consecuencia de comportamientos antinaturales y de puntos de vista insanos, prevalentes en la actualidad, a muchas personas les parece más adecuado recurrir a lo que sea para aliviar síntomas que aspirar a una verdadera curación. Las desventajosas consecuencias resultantes de este comportamiento erróneo deberían hacernos recapacitar sobre la conveniencia de seguir las formas naturales de curación.

Ventajas y desventajas del tratamiento hormonal

Muchas mujeres que desean tener hijos, al no serles posible, suelen poner un gran empeño en satisfacer este deseo. Esta actitud es comprensible, ya que una frustración de esta magnitud puede ocasionar serios trastornos de tipo emocional o psíquico. De todos modos, también es cierto que hay mujeres que no tienen deseo alguno de tener hijos. No lo consideran, pues, un infortunio, pero se pierden la satisfacción y natural alegría de tener niños en casa.

Dos posibles caminos

La carencia de hijos en el matrimonio suele estar relacionada, en muchos casos, con la existencia de trastornos hormonales, como se ha observado repetidas veces. En tales casos hay dos caminos a seguir. Por una parte, existe la posibilidad de estimular adecuadamente el organismo para que mejore su propia producción hormonal mediante determinadas terapias físicas, como la práctica de baños de asiento, baños de temperatura alterna, baños de Kuhne y otros de efectos parecidos. Conviene activar la circulación sanguínea del bajo vientre para activar la producción hormonal y posibilitar así la consecución del embarazo.

Los remedios que activan la circulación y la administración de preparados de ortigas y calcio resultan de gran utilidad en estos casos. Si a ello añadimos, además, la toma de germen de trigo o de su aceite (en perlas) reforzamos las posibilidades de que las mujeres afectadas puedan conseguir quedarse embarazadas. Si bien el movimiento y la respiración al aire libre benefician a la recuperación natural del cuerpo, nunca se debe exagerar al practicar deporte, más bien, hay que llevar un estilo de vida equilibrado.

Hay un segundo camino que algunas personas prefieren seguir, ya que promete una solución más rápida para vencer la infertilidad femenina. Se trata del tratamiento hormonal mediante hormonas sexuales, si bien este camino alberga algunos riesgos. Como entre las mujeres existe una diferente sensibilidad corporal a estos productos, no resulta fácil para el médico encontrar las dosis adecuadas en cada caso. Puede suceder que se preparen varios óvulos a la vez para ser fecundados y esto dé lugar a embarazos múltiples de dos, tres o incluso más niños. Esta situación podría resultar abrumadora hasta para aquellas mujeres que tanto sufrían por no tener hijos. Lo más apropiado es seguir la primera vía o camino, estimulando de forma natural la producción hormonal de las glándulas sexuales y, solo cuando esta vía resulta infructuosa, cabría pensar, entonces, en un tratamiento hormonal.

Otras observaciones importantes

En relación con este tema también resulta interesante considerar el proceso contrario, es decir, la supresión hormonal normal del organismo femenino. Los ginecólogos han observado que esta supresión dura mientras se toman fármacos, como las conocidas píldoras anticonceptivas. Al dejar de tomarlas, el organismo femenino puede reaccionar de tal modo que se fecunden varios óvulos a la vez y tener un parto múltiple. Cuando las mujeres sepan que al dejar de tomar estas píldoras pueden dar a luz trillizos o quintillizos, quizá empiecen a comprender entonces las desventajas que pueden albergar dichas píldoras.

Cuidados del lactante

A buen seguro que muchas de las cosas que hicieron nuestros padres fueron acertadas, pues la experiencia es buena consejera. Otras veces procedieron erróneamente, pues algunos viejos usos y costumbres no se corresponden con los actuales conocimientos que se tienen sobre la higiene. Baste recordar, por un momento, el casi ancestral miedo al agua y considerar como algo nocivo el bañarse con frecuencia. ¡Incluso hoy en día hay personas mayores que se jactan de no haberse metido en su vida en una bañera! Es una realidad que en tiempos de nuestros abuelos a muchos niños se les privaba del contacto directo con la luz, el aire, el sol y el agua para evitar que pudieran resfriarse; lo que en la actualidad nos parece algo difícil de creer. Y no solo eso: para evitar que a los niños pequeños se les pudieran torcer las piernas se les fajaba tan estrechamente que apenas podían moverlas. Hace algún tiempo aún se podían ver en Italia a lactantes empaquetados como pequeñas momias. No en vano en tiempos pasados la mortalidad infantil era mucho mayor que la existente en la actualidad.

El bañar con frecuencia a los lactantes es una necesidad incuestionable, tanto por cuestiones de higiene como por los cuidados que requieren su piel y la actividad cutánea. Además, la toma de baños activa el funcionamiento de los órganos internos. Con ellos se combaten estancamientos de líquidos y se activan las glándulas de secreción interna y sus importantes funciones. No hay que olvidar que, durante nueve meses, el niño estuvo sometido a una temperatura constante en el claustro materno, bien protegido de las vicisitudes del mundo exterior y resguardado cerca del corazón de la madre. Al dar a luz, el recién nacido se ve sometido de pronto a un ambiente frío, al que su pequeño organismo deberá adaptarse progresivamente. Cuando vayamos a bañar al recién nacido o al lactante, la temperatura del agua no deberá sobrepasar los 37 °C, o sea, debe estar tibia. En verano, en cambio, conviene que el agua de baño esté algo más fresca, especialmente si se trata de agua calentada al sol. A los niños les encanta el líquido elemento y pronto se adaptan con gusto a él, como lo demuestran chapoteando alegremente o protestando cuando consideran que se les saca de la bañera demasiado pronto.

Hay que tener especial cuidado en la elección de los productos para echar en el agua del baño y evitar, así, consecuencias desagradables. No es infrecuente que los niños pequeños se metan los dedos en la boca y se traguen algo de agua de la bañera. Por ello, no deben emplearse con ellos productos, como el llamado «bálsamo de agujas de pino», que llevan el colorante verde iridiscente (Natrium fluoresceinum). Tampoco conviene utilizar ciertas plantas medicinales, como la celidonia o el geranio robertiano que, si bien actúan bien contra impurezas y erupciones cutáneas, en el caso de los niños pequeños hay que tener suma precaución con ellas. Productos que para nosotros los adultos son aparentemente inocuos, pueden ser nocivos para los niños pequeños, al ser estos mucho más sensibles a ellos. De ahí que a veces nos resulte difícil poder averiguar cuál ha podido ser la causa de los trastornos que padecen.

Manzanilla (Matricaria chamomilla)

Las plantas más adecuadas para emplear al bañar a niños pequeños son las siguientes:

Cola de caballo7: por su elevado contenido en ácido silícico resulta muy beneficiosa para la piel.

Infusión de melisa o toronjil: ejerce un cierto efecto sedante en niños cuando están demasiado nerviosos o excitados.

Infusión de pie de león: adecuada cuando la textura de la carne del niño es demasiado esponjosa y precisa que le proporcionemos una mayor tensión o resistencia. Constituye también una pequeña, pero incuestionable ayuda, cuando el niño tiene tendencia a herniarse con frecuencia.

Infusión de manzanilla: ideal en trastornos digestivos, dolores de estómago y leves trastornos metabólicos.

Infusión de caléndula: para pieles sensibles, erupciones e impurezas cutáneas (puede emplearse también la planta directamente).

El serpol, planta emparentada botánicamente con el tomillo, es una plantita excelente para emplearla en el agua de baño de niños con tendencia a padecer catarros, enfriamientos y resfriados con frecuencia. Los niños cuyos padres padezcan de debilidad pulmonar deberían tomar de vez en cuando estos baños.

Las tisanas de llantén menor: constituyen una ayuda nada despreciable en casos de debilidad o labilidad de la vejiga urinaria, trastorno que es bastante frecuente en niños pequeños.

Todas estas tisanas deben ser muy poco concentradas, ya que los niños pequeños reaccionan mejor cuando se les aplican estímulos suaves.

Cuidados de la piel: los jabones más adecuados para la limpieza de la piel infantil son los suaves y grasos, como son la mayoría de los jabones para niños. No es necesario enjabonar cada día a los niños. Una vez limpios, se les aplicará un buen aceite para la piel que no contenga ningún aceite esencial fuerte. El aceite más adecuado es el de hipérico, con muy poca cantidad añadida de aceites esenciales de mandarina, naranja o limón.

Basta con aplicar estos aceites infantiles dos veces por semana. Lo más que haremos a diario será aplicar un aceite de hipérico corriente en las piernas del niño. Siempre es preferible usar aceite a los polvos de talco, ya que estos tapan los poros de la piel y absorben la orina que se le escapa al niño, lo que puede convertirlos en caldo de cultivo para bacterias. La experiencia nos enseña que la aplicación de aceite en la piel infantil resulta más ventajosa y evita también las posibles escoceduras producidas por la dermatitis del pañal. Si aparecen enrojecimientos en la piel o escoceduras, entonces emplearemos una buena crema biológica de lanolina que contenga tinturas de plantas frescas.

Hay que elegir con sumo cuidado los remedios caseros que vayamos a emplear para la salud infantil. Los lactantes responden ya a dosis muy bajas y solo reaccionan sin problemas cuando se les aplican estímulos muy suaves. Hay que ser sumamente cuidadoso a la hora de prepararles infusiones de plantas medicinales, ya que algunas que pueden parecernos totalmente inocuas pueden afectarles negativamente.

Los remedios homeopáticos resultan particularmente interesantes en el campo de la pediatría. En primer lugar, a los lactantes solo se les tendrían que administrar remedios homeopáticos, lo que desgraciadamente no suele ser aprovechado por la mayoría de los pediatras. Si a los adultos ya nos cuesta tolerar muchos fármacos o remedios alopáticos usuales en la medicina convencional, ¿qué no ocurrirá en perjuicio de la salud, en lactantes o en niños pequeños? Mucha gente se convencería de la sorprendente efectividad de los remedios homeopáticos si los utilizara más a menudo. Se darían cuenta entonces de que el supuesto efecto sugestivo que se ha atribuido a quienes los toman resulta inexistente en el caso de lactantes o niños pequeños.

Recordemos que, en el caso de las tisanas, se prepararán muy suaves de forma que apenas adquieran un poco de color.

La tisana de hinojo, o si no se dispone de ella de anís, constituye uno de los remedios caseros más usuales. Las tisanas de hinojo, anís, alcaravea y eneldo son tisanas que se usan para entrar en calor. Una suave infusión de hinojo ha ayudado a muchos niños, y a la vez a sus madres, a superar algunos trastornos digestivos y del metabolismo momentáneos.

Para estados diarreicos o de inapetencia, resultará útil una tisana muy suave de milenrama9. Si no termina de solucionarse la diarrea, tomaremos una pizca de tormentilla31 y prepararemos una infusión muy suave con ella, que iremos dando al niño a cucharaditas durante todo el día.

Cuando existe un cierto grado de retención de agua en el cuerpo o los riñones no están en orden, un remedio bueno y fiable es la vara de oro. Su extracto obtenido de la planta fresca es uno de los mejores y más eficaces remedios para los riñones y para la vejiga urinaria. Si no podemos disponer de esta planta, siempre podremos emplear también una suave tisana de escaramujo.

En caso de pequeñas heridas, el empleo de suero láctico concentrado constituye un excelente remedio desinfectante. Se trata de un práctico producto natural que contiene ácido láctico, y puede ser utilizado de la misma manera que se emplea la tintura de yodo, con la ventaja de que es mucho más inocuo que este último.

También el hipérico (Hypericum perforatum) aplicado externamente mediante toques con un algodón empapado es digno de confianza. Pediatras conocidos, como el doctor Josef Schier12, recomiendan este sencillo remedio, obtenido del hipérico o hierba de San Juan, al que se le atribuye también un cierto grado de protección frente al tétanos.

El déficit de calcio puede manifestarse de formas diferentes y todavía afecta a muchos niños pequeños. Si además existe una falta de vitamina D, estamos ante las causas fundamentales del raquitismo, conocido en otros tiempos como «enfermedad inglesa». Ya no se ven casos graves como antaño, con un sistema óseo deformado y poco desarrollado, pero sí que nos encontramos todavía con formas menos graves de este trastorno. Sorprende que los niños que padecen un grado ligero de raquitismo muestren, por regla general, una mayor vivacidad, mayor rapidez de reacción y también muy tempranamente aspecto de niños inteligentes que aparentan un mayor entendimiento del que realmente disponen, como si se desarrollara en ellos una especie de madurez precoz. En estos casos pienso siempre en las manzanas que en el árbol se vuelven amarillas demasiado pronto. Examinadas de cerca, por haber madurado demasiado deprisa, son las que suelen llevar gusanos.

Los niños afectados por un déficit de calcio y vitamina D precisan de nuestra ayuda. En tales casos, se han mostrado especialmente eficaces los preparados de calcio homeopáticos y los llamados «bioquímicos» como, por ejemplo, el Calcium phosphoricum D6, el Calcium fluoratum D12 (para la formación de los dientes) y la Silicea D12, como preparado de ácido silícico. También los preparados de ortigas y calcio, que se componen de diversas sales de calcio en diferentes potencias mezcladas con ortiga (como portadora de vitamina D), constituyen una buena ayuda en estos casos. El aceite de hígado de bacalao resulta muy recomendable como aporte de vitamina D. Así mismo, el zumo de zanahoria o el concentrado preparado a partir del jugo de zanahorias frescas, constituye una ayuda natural en casos de déficit de calcio.

Leche materna

Constituye el mejor y más natural alimento para el lactante, y es de vital importancia para su salud y para el futuro de su vida. Estudios estadísticos nos muestran que los niños alimentados con leche artificial presentan una mortalidad diez veces superior a la de los niños que toman el pecho. Los primeros días de la lactancia materna son de vital importancia, hasta el punto de poder ser decisivos para la vida o muerte del lactante. Hemos podido observar también en los animales que la manipulación de la naturaleza puede acarrear malas consecuencias. Todo granjero sabe que los animales recién nacidos, aunque sean de aspecto robusto (como sucede, por ejemplo, con las ovejas) van a tener serias dificultades de supervivencia si no son alimentados por sus propias madres. Muchos corderos preciosos acaban sucumbiendo cuando se les alimenta con leche de vaca o incluso con leche de otra oveja que no sea su verdadera madre. La leche materna es definitivamente el alimento más adecuado que cada recién nacido necesita para su desarrollo. Para el ternero es la leche de vaca; para el cordero, la leche de oveja y, para el ser humano, la leche materna. Su composición es la más apropiada, tanto fisiológica como biológicamente, para la formación del organismo, tanto de su estructura ósea como de los riñones y del resto de los órganos del cuerpo.

La leche materna, especialmente la primera en salir (calostro), contiene sustancias activas parecidas a fermentos, así como sales nutritivas y vitaminas, no todas bien conocidas, que no se hallan en ningún otro alimento ni siquiera de forma aproximada. Así mismo, contiene también anticuerpos y alexinas que pueden proteger al niño de muchas enfermedades. De ahí el gran misterio de por qué los niños de pecho se muestran inmunes a ciertas infecciones durante sus primeros tiempos de vida.

El falso argumento de que las madres que dan el pecho a sus hijos ven perjudicada su salud y su belleza corporal carece de fundamento. Hay suficientes pruebas que demuestran precisamente lo contrario. Una madre considerada como sana, que nutre a su hijo de forma natural, es decir, mediante lactancia materna, verá reforzada su salud, ya que durante este periodo sus glándulas de secreción interna y externa trabajan mucho más y mejor. Con ello mejora el aprovechamiento de los alimentos, especialmente la utilización de las vitaminas procedentes de la alimentación. También, en las madres lactantes, la regeneración de los órganos del bajo vientre transcurre mejor que en aquellas que renuncian a este privilegio natural. La armonía y el afecto emocional que surgirá entre la madre y su hijo queda mejor garantizado o reforzado si la madre da de mamar al niño. Como sucede con tantas otras cosas cuando se siguen las leyes de la naturaleza establecidas por el Creador, aquí también se aprovechan tanto la madre como el niño.

La alimentación del lactante con leche materna es de suma importancia para el desarrollo normal del niño y para poder disponer de una buena capacidad defensiva frente a posibles enfermedades típicas de la infancia. Sabemos por experiencia que los niños de pecho superan mucho mejor las enfermedades de la infancia y presentan menos secuelas indeseables que los niños alimentados artificialmente.

Algunas madres jóvenes se muestran nerviosas y preocupadas si desde el primer día no les sale leche del pecho. Podemos decirles que no deberían preocuparse por ello, ya que es normal que el recién nacido no reciba ninguna clase de alimento durante las primeras 24 horas de vida. En un principio solo se forma el nutritivo calostro. La verdadera leche no sale de su pecho hasta el tercer, cuarto o sexto día después del parto. Las madres jóvenes no deben pues preocuparse si el primer día no transcurre como quizá erróneamente se habían imaginado. Si sus mamas no producen suficiente cantidad de leche, podemos ayudarlas con la toma de unas gotas de ortiga al día o unas tabletas de un compuesto de calcio y ortiga. A este respecto, véase también el capítulo dedicado a la costra láctea.

Inflamación de las mamas (mastitis)

Las mastitis suceden con más frecuencia después del parto, durante la lactancia o el destete. Es necesario tratar enseguida su inflamación, ya que si no se pueden producir endurecimientos que pueden terminar con la formación de un absceso. En estos casos es preferible hacer madurar el absceso hasta que se abra por sí mismo, si bien hay quien prefiere intervenir quirúrgicamente. Tanto de una forma como de otra se formarán cicatrices que, como tejido carente de elasticidad, pueden representar un cierto riesgo para la salud.

Formas de tratamiento y medidas de precaución

Trataremos las mastitis mediante aplicaciones externas y también por vía oral mediante los remedios pertinentes. Por vía oral recurriremos a un extracto de equinácea, pues se ha mostrado muy eficaz en estos casos. Externamente, practicaremos suaves fricciones alternas con tintura de árnica10 primero y equinácea después. En mujeres especialmente sensibles se consigue una rápida mejoría si se le aplican con regularidad compresas calientes empapadas con infusiones de malva o de sanícula. Para aumentar su efecto curativo, añadiremos a estas infusiones de cinco a diez gotas de tintura de equinácea.

Las mujeres lactantes que deseen disminuir la producción de leche pueden conseguirlo mediante fricciones con tintura de levístico, tomando a la vez infusiones de esta planta especialmente adecuada para estos casos. En caso de aborto o si la criatura nace muerta, hay que ir sacando la leche de los pechos hasta que esta desaparezca definitivamente por efecto de los citados remedios. Hay que parar de forma natural la formación de leche para impedir que se pueda producir la llamada «fiebre de la leche» y una mastitis. También es recomendable untar las mamas regularmente, de dos a tres veces por semana, especialmente los pezones, con un buen aceite de hipérico o con la crema biológica de lanolina. Con estas aplicaciones podemos impedir, además, que se formen grietas en ellos.

Alimentación de los niños pequeños

Muchas madres se quejan de que las papillas de arroz integral estriñen al niño pequeño. Es posible que estos reaccionen de una forma especialmente sensible y que respondan con estreñimiento, lo que no ocurre, en cambio, cuando toman papilla de cebada. De todos modos, como la papilla de arroz integral posee un elevado valor nutritivo no debe abandonarse su consumo, sino más bien solucionar este inconveniente de una forma sencilla y natural. Las semillas de lino molidas constituyen un excelente remedio contra el estreñimiento, por lo que las añadiremos a la papilla de arroz integral. La cantidad a emplear dependerá de la respuesta y de la sensibilidad de cada niño. A menudo, suele bastar con una pizca (tomada con la punta de un cuchillo) para solucionar el estreñimiento producido en estos niños por el arroz integral y de esta manera no tienen que prescindir de tan valioso alimento.

Podemos preparar también una papilla de centeno integral. No es tan mucilaginosa como las anteriores, pero también es muy beneficiosa, especialmente durante la época de la dentición. El centeno no solo contiene calcio, sino también ácido fluorado de calcio, necesario para la formación del esmalte dentario.

La alimentación más adecuada para el niño se basará en el consumo de arroz, centeno, cebada, avena y, eventualmente, también mijo y alforfón, junto con zumo de zanahoria en alternancia con zumos de fruta. Vigilaremos siempre no mezclar los zumos de frutas con los de hortalizas. Tampoco resulta recomendable mezclar zumos de diferentes frutas entre sí, pues a algunos niños sensibles les puede dificultar la digestión. Los purés de almendras que podemos encontrar en herboristerías constituyen un buen sustituto de algunas papillas, los cuales podemos dar a los niños mezclados con zumos de fruta. Primero se disuelve el puré de almendras que vayamos a emplear, se le añade el zumo de fruta y se pasa por la batidora. Resulta, así, un excelente alimento adecuado tanto para niños pequeños como para mayores e, incluso, para los adultos. A su vez, la leche de almendra es un alimento fundamental para los niños que padecen de costra láctea; trastorno que combatiremos con más éxito si a estos niños les damos gotas de la planta Viola tricolor y calcio.

Tratamiento efectivo contra la costra láctea

El padecimiento de costra láctea suele preocupar bastante a los padres de estos niños. Su aparición no se debe a influencias externas, por una infección o algo parecido, como alguna gente cree. En realidad, la costra láctea se debe a una anormal hipersensibilidad del organismo infantil (lo que se llama una alergia trófica) o eventualmente a un estado carencial. Una vez suprimidas las causas que la han producido, la erupción cutánea desaparece sin más. Puede ocurrir también que el niño venga al mundo ya con esta hipersensibilidad en su organismo. Hay que procurar suprimir todas las causas posibles. Cuando el origen es un trastorno alimentario, hay que poner en orden la función intestinal mediante la toma de papilla de arroz integral, suero de mantequilla y otras medidas naturales.

A veces sucede que la responsable de la costra láctea del niño de pecho es la alimentación de su madre. Algunas madres no piensan que muchas sustancias que toman, incluidos bastantes medicamentos, pueden pasar a la leche materna y de ahí al niño. Así, por ejemplo, si una madre que padece estreñimiento toma el primer laxante que le viene a mano, este puede llegar a afectar al niño y producirle un trastorno intestinal con diarrea. Entonces se comienza a probar esto o aquello, se van haciendo pruebas al niño y, si no se obtienen resultados, se termina pasando a una alimentación artificial con la que parar la diarrea del niño. El problema es que a este niño se le priva entonces de tal valioso alimento, como es la leche materna. Si se hubiera indagado a fondo y se hubiera descubierto la verdadera causa, la solución hubiera sido bien fácil. Ninguna madre debería utilizar ningún laxante que contuviera áloe u otros remedios similares (irritantes del intestino grueso) durante el periodo de lactancia. En cambio, podemos disponer de preparados de semillas de lino, de zaragatona (Psyllium) u otros que también son inofensivos y se pueden tomar para combatir el estreñimiento durante la lactancia. Otros productos, como el fenobarbital, y otros muchos fármacos que contienen barbitúricos pasan a la leche materna. Lo mismo puede decirse de otros tranquilizantes, somníferos, compuestos de bromo, morfina, mercurio, quinina, ácido acetilsalicílico, muchos preparados antirreumáticos y yoduro potásico, además del alcohol y la nicotina, tan solo por citar los más importantes.

No es de extrañar, pues, que un niño cuya alimentación contenga estas sustancias pueda presentar trastornos de salud. No habría que olvidarlas cuando vemos un niño con costra láctea. Evita fumar; si tienes la mala costumbre de hacerlo, ¡evítalo por lo menos durante el periodo de la lactancia! Piensa en tu hijo, en su pequeño cuerpecito sufriendo por tu falta de consideración, tratando de eliminar la tóxica nicotina de su organismo.

La nicotina perjudica al niño ya durante el embarazo, lo que se puede comprobar escuchando los latidos del corazón del niño cada vez que su madre fuma un cigarrillo y como este puede llegar a latir ocho veces más por minuto. Si el padre participa en esta prueba, y ve los resultados, seguro que pedirá a su esposa que desista de fumar.

Algunos alimentos influyen también sobre la leche materna. A menudo he podido observar como la costra láctea desaparecía a los pocos días si la madre se abstenía de tomar proteína de huevo. Las madres deberían cuidar su alimentación durante el periodo de la lactancia y seguir las recomendaciones que se exponen en este libro. ¡Cuándo estés dando de mamar a tu hijo piensa que lo que comes es para ti y para él! Dale el pecho todo el tiempo que te sea posible. Solo en aquellos casos en los que, al cambiar la alimentación de la madre, la costra láctea siga inalterable, habremos de sustituir una toma por un biberón de leche de almendras o suero de mantequilla. Los niños afectados de esta dolencia suelen mejorar cuando se reduce la cantidad de grasa de sus comidas. Al suero de mantequilla se le pueden añadir unas gotas elaboradas a partir de Viola tricolor recién recolectadas.

Pasado el periodo de la lactancia pondremos atención a las siguientes recomendaciones: no hay que darles leche de vaca a estos niños, sino leche de almendra; hay que controlar también su peso, pues algunos pequeños no absorben del todo bien las proteínas de origen vegetal y pueden adelgazar. En estos casos, intentaremos compensar este déficit añadiendo harina de soja a su dieta. Si no diera resultado no nos quedaría más remedio que recurrir otra vez a la proteína láctea considerando, sin embargo, que estos niños suelen tolerar mejor la leche de cabra, y aún mejor la de oveja, que la de vaca. Los niños mayores que padecen una costra láctea muy pertinaz suelen mejorar al tomar germen de trigo. Siempre es preferible recurrir a remedios naturales que a productos químicos. En unos casos se consiguen buenos resultados al poco tiempo y en otros, en cambio, se requiere más paciencia. Una madre preocupada me pidió, una vez, que le ayudara a resolver la costra láctea que padecía su hijita. Además, me envió una muestra de orina para detectar posibles alteraciones. Se le dio leche de almendra y zumo de zanahoria algo diluido en caldo de verduras debido a una insuficiente actividad hepática. Así mismo, se solucionó un cierto déficit de calcio mediante un preparado biológico adecuado para estos casos. Conviene también estimular la actividad renal mediante una tisana suave con un poco de vara de oro (Solidago). Externamente, pondremos aceite de hipérico (toques), junto con aplicaciones de un preparado de calcio y ortiga en polvo. También podemos conseguir buenos resultados mediante baños con salvado.

Un año más tarde nos escribía la madre escuetamente: «Muchas gracias por habernos ayudado a eliminar la costra láctea de nuestra pequeña».

En otra carta, una enfermera nos decía: «Me encuentro sola en una casa de montaña con dos niños. El pequeño, que tiene ahora 15 meses, padeció de costra láctea el año pasado. Usted me envió un preparado de calcio y ortigas, Viola tricolor y suero láctico concentrado. Gracias a estos remedios, la enfermedad desapareció por completo al cabo de 14 días».

En este último caso se empleó también suero láctico concentrado algo diluido en los toques que se aplicaron sobre las lesiones. También se han conseguido buenos resultados mediante toques con extracto de equinácea recién recolectada. No resulta apropiado, en cambio, emplear agua o jabón para lavar a estos niños. Para limpiarlos es preferible emplear un aceite, a ser posible de hipérico. Con gran satisfacción vemos como podemos resolver muchos trastornos de una forma simple y sencilla, evitándole al niño posibles daños perdurables.

Eczemas infantiles

Los eczemas infantiles constituyen un penoso trastorno que afectan tanto al niño como a la madre por toda la dedicación y preocupaciones que conlleva.

En el congreso de 1964 de la Sociedad Alemana de Pediatría, en Múnich, el profesor Holt13, pediatra americano de la Universidad de Nueva York, defendió la tesis de que el empleo de preparados de alquitrán seguía siendo el mejor remedio contra los eczemas infantiles. Un extracto alcohólico de alquitrán o brea al 5% resultaría incluso más económico que el tratamiento con pomadas a base de esteroides. Hay que remarcar que el citado profesor admitió que los eczemas infantiles son relativamente fáciles de reprimir, pero difíciles de curar.

Mediante preparados con alquitrán podemos hacer que un estado de gravedad IV baje fácilmente a un estado I, pero esto no suele ser suficiente para conseguir una verdadera curación. Además, apenas se interrumpe este tratamiento se produce un rápido empeoramiento en el pequeño paciente, aunque esta cuestión no fue mencionada durante el congreso. Tampoco se dijo que el alquitrán, con sus once grupos de carbohidrógeno (entre ellos también la naftalina) posee un reconocido efecto cancerígeno.

Tratamiento recomendable

Desgraciadamente no había ningún pediatra que pudiese ofrecer un tratamiento mejor, como sería una dieta sin leche y proteínas lácteas junto con un eficaz tratamiento con fermentos lácticos, es decir, con suero láctico. Ninguno de los presentes pudo explicar cómo precisamente el tratamiento con suero láctico concentrado da excelentes resultados en los eczemas infantiles. Resulta lamentable que este tipo de tratamiento no sea mejor conocido por muchos profesionales, a pesar de los muchos años que hace que se utiliza. Desde hace siglos, se ha podido comprobar que muchos eczemas empiezan a curarse con baños en suero láctico fresco o, todavía mejor, en suero láctico ácido. Si además administramos al niño un remedio fitoterápico, como un elaborado con trinitarias recién recolectadas, los resultados todavía son mejores. Como, por regla general, los niños que padecen eczemas suelen presentar unos niveles bajos en calcio, la toma de preparados de ortigas y calcio constituye un valioso refuerzo en el tratamiento. Muchos pediatras conseguirían mejores resultados si en vez de emplear cremas o pomadas con esteroides emplearan una crema con lanolina.

La dieta, por supuesto, también tiene su importancia. Debido a que hay que renunciar totalmente a las proteínas de la leche se hacen imprescindibles las proteínas vegetales. En estos casos ha resultado muy eficaz la proteína de soja y la de las almendras (puré de almendras). También es importante que estos niños sigan una dieta pobre en sal, a pesar de que no se hablara de este tema en los debates del congreso.

En relación con la cuestión de la alimentación hay un hecho, comentado por los médicos, que confirma lo apuntado anteriormente. Con cierta frecuencia aparecen eczemas infantiles en muchas familias ricas de Nigeria que se alimentan al estilo europeo, mientras que estos aparecen rarísimamente o no llegan a producirse en los niños que siguen las mismas costumbres alimentarias que sus antepasados. Así pues, la alimentación y el estilo de vida de nuestra civilización son una concausa de la aparición de eczemas en la infancia.

La afirmación de que los eczemas infantiles deben considerarse como una enfermedad alérgica carece de fundamento. La búsqueda de un factor perjudicial o de anticuerpos específicos no suele dar resultado alguno. ¿Por qué no recurrir a procedimientos naturistas que se han mostrado inocuos y sencillos en el tratamiento de los eczemas infantiles, considerando, además, que con ellos no se consigue una ayuda transitoria, sino que en muchos casos se obtiene una verdadera curación?

Enfermedades infantiles

Hay que admitir que las enfermedades típicas de la infancia pueden ser incluso beneficiosas si la fiebre ocasionada «quema» o aniquila lo que tarde o temprano podría suponer un perjuicio para la salud, lo que no quiere decir que haya que provocarlas. Algunas se presentan a edades muy tempranas, pero lo cierto es que cuanto mayor y más fuerte sea el niño, mejor las superará. Si tratamos correctamente las enfermedades infantiles, es decir, apoyando las reacciones que se presentan en el niño mediante procedimientos naturales, conseguiremos una beneficiosa «limpieza» de su organismo. La fiebre facilita la «quema» o aniquilación de sustancias tóxicas y nocivas del organismo que, en este caso, pueden provenir de la madre y pueden haberse formado durante el periodo de desarrollo embrionario del niño. Muchos médicos perspicaces se han dado cuenta de que aquellas personas que durante su infancia no padecieron enfermedades febriles tienen mayor propensión a enfermar cuando se hacen mayores y alcanzan una edad avanzada, lo que nos muestra la poderosa fuerza curativa de la fiebre. En realidad, la mayoría de los niños que fallecieron por una enfermedad de la infancia fue porque se les practicó un tratamiento erróneo. El peor fallo es suprimir con medicamentos las manifestaciones normales de la enfermedad, entre las que destacan, en primer lugar, la fiebre y, en segundo lugar, las erupciones cutáneas. La fiebre constituye una defensa interna del cuerpo que «quema» toxinas, tanto las que ya existen depositadas en su interior como las provenientes del exterior. Las erupciones cutáneas se deben, a menudo, a una derivación natural hacia la piel o hacia el exterior a través de los poros cutáneos. De la misma manera que no hay que reprimir la fiebre, no conviene inhibir las reacciones externas del organismo, ya que entonces pueden verse afectados órganos internos como el corazón, el sistema nervioso o los pulmones, lo que puede dar lugar a trastornos mucho más graves.

Es posible que alguna cuidadora o enfermera inquieta pueda protestar y afirmar que «de todos modos, tampoco hay que dejar que la fiebre ascienda hasta el punto de poner en peligro la vida del niño, sin hacer nada». Por supuesto que no, pero entre una supresión de la fiebre y un apoyo de este «fuego interno» hay una gran diferencia. Apoyamos la fiebre en el sentido de procurar que todas las vías de tiraje (de este «fuego interno») estén abiertas y en el «horno interno» de nuestro cuerpo se produzca una buena «combustión». Cuanto más rápidamente se quemen o aniquilen los agentes nocivos, tanto más deprisa podremos deshacernos de ellos y conseguir una nueva depuración o «limpieza» del organismo. Mediante un sencillo remedio, como el Ferrum phosphoricum D12, procuramos una gran ayuda a estos niños. Para mejorar la derivación hacia la piel, daremos un bien conocido y probado remedio, como el Aconitum D4.

Cuando sucede que todavía no sabemos dónde radica la enfermedad infecciosa, lo más apropiado es darle al niño Aconitum D4 en alternancia con Belladonna D4. En primer lugar, es importante vaciar el intestino, lo que mayormente se consigue poniendo un enema de manzanilla o cola de caballo7 al niño. El segundo punto importante que hay que considerar en toda enfermedad infecciosa es la función renal, que podremos activar con un poco de tisana de cola de caballo o gotas para los riñones. El tercer punto importante es la derivación hacia la piel. Para ello, seguiremos lo prescrito por Kneipp, Priessnitz y otros hidroterapeutas («doctores del agua»). En estos casos resultan especialmente indicadas las envolturas, unas veces calientes y otras frías, según cada caso en particular. Con las aplicaciones calientes raramente se procede de forma incorrecta, mientras que el empleo de envolturas frías requiere una cierta práctica, conocimientos y rigurosidad para aplicarlas correctamente. Para mayor tranquilidad de quien las vaya a poner, cabe decir que en un cuerpo con fiebre alta no se produce con rapidez una refrigeración excesiva al aplicar una envoltura fría. Lo cierto es que la aplicación de estas dan lugar a una beneficiosa derivación del excesivo calor interno hacia el exterior.

Ante todo, hay que tener siempre presente no actuar nunca contra natura, por lo que el procedimiento que adoptemos será siempre para apoyar los mecanismos defensivos naturales.

Los niños y los adultos padecen enfermedades infecciosas con mayor facilidad cuanto peor e inadecuada sea su alimentación. La existencia de estados carenciales, aunque se trate solo de una ligera avitaminosis, favorecen la aparición de enfermedades infecciosas. Muchos padres tienen miedo a los aumentos rápidos y elevados de la fiebre en sus hijos pequeños. No obstante, deberían saber que esto resulta beneficioso para «quemar» a fondo y de forma rápida. Por otra parte, el pequeño corazón del niño es mucho más fuerte de lo que se podría creer. En relación con el tamaño de su cuerpo, el corazón infantil resulta mucho más resistente que el de un adulto.

Sarampión

Solemos considerar el sarampión como una enfermedad infecciosa infantil más bien banal. En cambio, puede llegar a ser mortal, por ejemplo, para los niños indios de regiones donde esta enfermedad es desconocida. El agente causal es un virus, uno de los agentes patógenos más pequeños que existen, muy por debajo de las dimensiones de las bacterias, por lo que fue desconocido durante mucho tiempo. No es visible en el microscopio normal, como las bacterias teñidas, por lo que solo puede estudiarse debidamente mediante el microscopio electrónico. De todos modos, siempre se ha considerado el sarampión como una enfermedad infecciosa, por el curso de la enfermedad y por la facilidad de contagio entre los niños. La mayoría de las madres suelen reconocerlo por las amplias erupciones cutáneas que se producen junto con la fiebre. Al principio no es fácil saber si se trata de esta enfermedad, a no ser que se aprecien las llamadas «manchas de Koplik». Se trata de unas manchas de dos a tres milímetros de diámetro, de color rojo claro, con puntitos blancos que se localizan en la mucosa bucal, cerca de los molares. Aparecen uno o dos días antes de que surja la erupción (exantema) típica de la enfermedad.

Una vez contagiado, el periodo de incubación dura unos catorce días, tras el cual irrumpe la enfermedad, por lo que no es de extrañar que después de diez o doce días se produzca un nuevo caso en la familia o en el vecindario.

Los primeros síntomas de la enfermedad no son siempre los mismos. Muchas veces se inicia con un aparente resfriado con estornudos, hemorragias nasales, catarro de las vías respiratorias y enrojecimiento de la conjuntiva ocular con fotofobia, sensación de ardor y lagrimeo.

Pronto se presenta la fiebre, que llega a subir hasta los 39 °C; luego hacia el cuarto día desciende y vuelve a subir hasta los 40,5 °C. La fiebre no suele descender hasta que hace irrupción la típica erupción cutánea del sarampión. Si la fiebre se mantiene más de tres o cuatro días después de aparecer la erupción, hay que proceder de forma más enérgica para evitar posibles complicaciones. Para evitar que se produzca una complicación de tipo séptica daremos al niño, lo antes posible, Lachesis D10 y aplicaremos compresas muy calientes (de serpol) sobre la piel. Para favorecer el curso de la enfermedad y que irrumpa mejor y de forma más intensa, se practicarán envolturas muy calientes en estos niños. Mientras dure la fiebre no se les dará otra cosa que zumos de fruta, especialmente de naranja, uva o zanahoria. Este último, además, tiene un efecto favorable sobre el hígado. Si no disponemos de fruta, siempre podemos recurrir a darle al niño una tisana suave endulzada con miel. Como en todas las enfermedades infecciosas, es importante también practicar ciertos cuidados bucales. En niños pequeños, pasaremos por las encías, mucosa bucal y lengua (casi siempre suele estar «sucia») un dedo envuelto en un paño limpio que habremos sumergido en suero láctico concentrado algo diluido. En niños mayores, podemos realizar esta operación con un cepillo de dientes pequeño.

Los remedios que emplear serán los siguientes:

Aconitum D4: cinco gotas cada media hora. En cuanto comience la aliviadora sudoración y la fiebre haya descendido se darán estas dosis de forma mucho más espaciada.

Ferrum phosphoricum D6 (en niños muy pequeños: D12): una tableta cada hora.

Belladonna D4: en caso de congestión sanguínea en la cabeza, tos perruna, conjuntivitis y complicaciones en los oídos. Se darán cinco gotas cada hora.

Antimonium sulf. aureum D4 o D6: este remedio se administra después de la bajada de la fiebre y si no aparece ninguna complicación suele ser suficiente para conseguir la curación. En un principio se tomará una tableta cada dos horas y, después de unos tres días, dos tabletas tres veces al día.

Para eliminar mejor las toxinas por los riñones, se pondrán cinco gotas para los riñones en cada una de las bebidas (zumos de fruta) que tome el niño.

Cuprum aceticum D4 y Antimonium sulf. D4: se darán de forma alterna cuando se sospeche que puede surgir una tos ferina en el niño

Coccus cacti D4: actúa también de forma rápida contra la tos ferina, siempre que se administre lo más pronto posible, es decir, cuando tras un sarampión aparezcan los primeros síntomas de tos ferina. Con este remedio muchas veces se consigue cortar totalmente una tos ferina sin daño alguno para el paciente.

En niños débiles con tendencia a la tuberculosis por causas hereditarias y que presentan a menudo ganglios linfáticos hinchados daremos, de forma preventiva:

Calcium phosphoricum D4, alternándolo con D6, a razón de dos tabletas, tres veces al día.

El preparado de ortiga y calcio resulta todavía más potente, y tomado durante meses puede producir resultados sorprendentes.

El Arsenicum jodatum D4 se da en niños delgados que crecen de prisa alternándolo durante meses con un preparado de calcio y ortigas.

El Kalium phosphoricum D6 se dará en caso de complicaciones que afecten a bronquios y pulmones.

El Sulfur D4 se administrará cuando la erupción cutánea no termina de manifestarse, aunque se hayan empleado envolturas para provocar su aparición.

Una vez superado el curso normal de la enfermedad y que haya desaparecido, no dejaremos que estos niños entren inmediatamente en contacto con el aire frío. En invierno se dejará al niño unos ocho días todavía en la cama o, por lo menos, en una habitación caliente, pero bien ventilada. Estas recomendaciones deben ser especialmente atendidas en niños débiles para evitar que pudieran surgir complicaciones más tarde.

Parotiditis (paperas)

La parotiditis, llamada también paperas, es una enfermedad infantil bastante frecuente, pero inocua la mayoría de las veces. Afecta a las parótidas, es decir, las glándulas salivares situadas debajo de las orejas. A veces puede afectar también a los testículos de los niños. Si quien resulta afectado de paperas es un joven adulto, esta complicación puede tener serias consecuencias ocasionadas por la destrucción de los tejidos testiculares y puede dar lugar a esterilidad.

Contra las paperas utilizaremos remedios como Mercurius solubilis D10, a razón de dos a tres gotas, o una tableta cada dos o tres horas. Posteriormente se administrarán de dos a tres gotas de Aconitum D4 y Belladonna D4, alternativamente, cada media hora. También resultan muy efectivas las envolturas derivativas colocadas en las pantorrillas, humedecidas con suero láctico concentrado, siempre que se tengan los pies calientes. Así mismo, resultan muy eficaces los baños de asiento de temperatura creciente de 36 a 44 °C seguidos de una envoltura seca. Si el intestino no evacua con regularidad, recurriremos a poner un enema o lavativa. Para aliviar los dolores en estos niños, aplicaremos compresas húmedas muy calientes, a las que habremos añadido unas gotas de extracto de árnica o de caléndula. Conviene que estos niños hagan gárgaras con suero láctico diluido. Las aplicaciones de aceite de hipérico caliente son un viejo remedio que siempre suele dar buenos resultados. Se unta un pequeño paño con él o, todavía mejor, preparamos una masa de arcilla de este aceite y le colocamos encima una bolsa de agua bien caliente, con lo que se alivia el dolor y se ejerce, a la vez, un efecto curativo. Mientras tanto, daremos una tableta de Silicea D12, tres veces al día, hasta conseguir la curación completa.

Tos ferina

Muchas veces se trata esta enfermedad como si fuera un trastorno secundario, sin concederle una gran importancia a la tos perruna y profunda que afecta a estos niños. Es necesario prestar una mayor atención a la tos ferina, ya que si no se trata correctamente pueden producirse graves efectos secundarios y lesiones duraderas. Para combatir esta enfermedad, disponemos de remedios fitoterápicos y homeopáticos sencillos. Los padres de los niños afectados de tos ferina deben poner todo su empeño en aplicarles un tratamiento natural. No se puede cortar de golpe y acabar totalmente con ella con un remedio, pero sí podemos frenar en parte sus fuertes ataques y hacer que sean menos duraderos, siempre que nos preocupemos de eliminar las toxinas producidas en el curso de las enfermedades infecciosas, como sucede también con el sarampión, la escarlatina, la gripe y otras. Podemos combatir la propensión, debilidad o tendencia de ciertas personas a padecer enfermedades infecciosas con facilidad o repetidamente. Suele suceder que tras la tos ferina se presenta otra enfermedad, por lo que resulta muy importante tomar medidas de prevención para así tener un buen estado de salud. Hay casos en los que los ataques de tos desaparecen totalmente al cabo de pocos días. A veces todavía es necesario dar un preparado biológico de calcio a estos niños. Así mismo, hay que activar los riñones para favorecer la eliminación de los nocivos residuos metabólicos. Los preparados homeopáticos Ipecacuanha D4 y Coccus cacti D4 han dado buenos resultados. Una vez que hayan desaparecido los ataques de tos podremos ir dejándolos poco a poco. En cambio, deberemos persistir un poco más con el jarabe de yemas de abeto, si bien luego también lo iremos dejando progresivamente. No hay que prescindir nunca de las envolturas de pecho en el tratamiento de estos pacientes. Podemos preparar una sencilla envoltura de pecho, humedeciéndola con una decocción de heno o, en casos más graves, recurriremos a una envoltura con cebolla. Las envolturas con rábano rusticano actúan de forma todavía más intensa, al igual que las envolturas de mostaza. Una envoltura de mostaza bien puesta o un baño con mostaza ha sido, a menudo, la única salvación posible en casos muy graves de la temida bronquiolitis del lactante (inflamación y obturación progresiva de las vías respiratorias más finas de los pulmones), cuando se iba poniendo azul y trataba desesperadamente de respirar. Cuando utilicemos la mostaza (harina de mostaza), deberemos procurar que la piel no esté demasiado tiempo en contacto con ella. Lo adecuado es que se produzca un buen enrojecimiento de la piel, pero sin que se lleguen a formar jamás ampollas. Si efectuamos el tratamiento aquí expuesto podremos preservar a estos niños de graves trastornos o lesiones.


Equinácea (Echinacea purpurea)


Consuelda (Symphytum officinale)

Enfermedad de Herter (celiaquía)

Esta enfermedad recibe también el nombre de celiaquía14 o infantilismo intestinal. Se trata de un padecimiento que exige mucha dedicación y ocasiona muchas preocupaciones, por lo que para muchas madres será un verdadero alivio saber de qué manera han de actuar en estos casos. Como a todos los catarros intestinales y diarreas en lactantes y en niños pequeños la trataremos de la manera siguiente:

El remedio por excelencia son gotas para la diarrea a partir de la tormentilla, que se dará en dosis de dos a cinco gotas, de tres a cinco veces al día, según la edad y la sensibilidad de cada uno de los pequeños pacientes. La dosis puede aumentarse progresivamente hasta que las deposiciones fecales tengan una consistencia normal. Como medida de apoyo, utilizaremos los baños de asiento calientes, que se tomarán a menudo, o bien se aplicarán envolturas calientes en el vientre humedecidas con una infusión de manzanilla o de cola de caballo.

En cuanto a lo referente a la alimentación se seguirá, ante todo, una dieta a base de arroz integral. Para preparar la crema de arroz no se empleará nunca arroz blanco, sino únicamente arroz natural (integral). A la crema o mucílago producido se le añadirá un poco de zumo de zanahoria, aunque también puede ser sustituido por media cucharadita o menos de concentrado de zanahorias.

Mientras dure la enfermedad, tanto los niños como los adultos deberán seguir una dieta carente de gluten. Por ello, el mejor cereal para esta enfermedad es el arroz. A estos enfermos no hay que darles productos hechos con harina o sémola blanca. En cambio, pueden comer patatas cocinadas con la piel y preparadas en forma de puré, al que se le añadirá zumo de zanahoria fresco. Respecto a las verduras, se empezará poco a poco con un poco de puerro al vapor, y no se recomienda tomar otras verduras hasta que la diarrea no haya desaparecido del todo.

En cuanto a las frutas, pueden tomarse manzanas ralladas, que podremos mezclar con un poco de plátano crudo. También las bayas de arándano resultan recomendables en estos casos. Una vez pasadas las manifestaciones agudas podemos dar también un poco de zumo de pomelo15.

La cantidad de los alimentos será bastante restringida. Se irá aumentando lentamente a medida que se vaya normalizando la digestión, es decir, hasta que las deposiciones tengan la consistencia y el color adecuados. Lo que está muy claro es que, si se toma una gran cantidad de alimentos, los resultados son mucho peores que comiendo una cantidad moderada. Si alguno de los alimentos mencionados produjera algún tipo de trastorno en estos niños, deberíamos adaptarnos a su particular sensibilidad y elegir aquellos alimentos que no les causen problema alguno. Una vez que las deposiciones vuelven a estar en orden, iremos dejando los remedios paulatinamente e iremos introduciendo progresivamente una dieta normal. Si se produjera algún tipo de recaída, aunque fuera pequeña, habrá que volver a ser más severos con la dieta. En algunos casos, también la leche de almendras ha dado buenos resultados. Si nos atenemos a las recomendaciones aquí expuestas y nos ajustamos a la sensibilidad individual de cada niño conseguiremos con paciencia y constancia la curación total.

Parálisis infantil (poliomielitis)

Desde que se administra la vacuna de la polio, por vía oral, la incidencia de esta enfermedad es muy escasa entre la población infantil. Su agente causal es muy activo y produce potentes toxinas que llegan a destruir las células nerviosas y pueden dar lugar a parálisis. La enfermedad, como tal, dura de catorce días a tres semanas aproximadamente. Lo que se presenta después son las consecuencias de la enfermedad, las temidas parálisis. Por ello, es muy importante actuar a fondo y lo más pronto posible. Es del todo improcedente esperar a ver qué pasa. Con cierta frecuencia me llegan relatos o informes que me hacen ver lo necesario que resulta escribir nuevamente sobre este tema, para que tanto profanos como profesionales no pierdan de vista las reglas básicas que les evitarán las temibles consecuencias de esta enfermedad.

No hace mucho, un padre de familia de la Suiza central me informaba de que su hijo fue internado en un hospital para controlar y observar mejor la enfermedad. El médico dejó pasar días y días sin hacer nada hasta que comenzaron a presentarse las primeras parálisis, que llegaron a afectar a los pulmones del chico. No hubo más remedio que colocarlo en un pulmón de acero y, a pesar de que era fuerte y robusto, murió al cabo de pocas semanas. Con los tratamientos actuales no se hubiera dado un caso como este. Muchos fisioterapeutas famosos, entre los que se encuentra la conocida enfermera Kenny16, han mostrado que, en estos casos, una rápida actuación es importante para poder salvar la vida de estos enfermos. Si solo se procede a esperar, se da tiempo al agente causal de la enfermedad a que destruya las células nerviosas con sus toxinas. A poco que se presenten los primeros síntomas de la enfermedad conviene hacer sudar al paciente, sea en una «caja sudorífica», con un baño sudorífico, sea en la sauna, mediante un baño hipertérmico (baño de Schlenz) o, sencillamente, con una envoltura sudorífica de larga duración. El método empleado no importa; lo realmente importante es producir una rápida y abundante sudoración en estos niños. De este modo, podemos impedir que aparezcan las temibles secuelas de esta enfermedad, parálisis incluidas. Si en el caso antes citado se hubiera procedido según el método de la enfermera Kenny, seguramente el joven muchacho no hubiera perdido la vida. Ante enfermedades peligrosas como esta no deberían pasarse por alto los buenos resultados conseguidos por estos terapeutas, aunque uno tenga una mentalidad conservadora a la hora de actuar terapéuticamente. Hay que actuar rápidamente ante la aparición de los primeros síntomas; los comienzos de esta enfermedad semejan a los de una gripe, con gran sensación de cansancio, dolor de cabeza, pesadez en brazos y piernas, vómitos, inapetencia y otros síntomas. Poco importa si se ha establecido ya el diagnóstico de polio o todavía no. Los síntomas son determinantes y exigen una actuación inmediata, a saber: provocar la sudoración. Con ello beneficiamos al paciente, se trate de una posible poliomielitis o de otra enfermedad. No hay que preocuparse de si se ha hecho un diagnóstico erróneo, ya que la actuación inmediata no es perjudicial y puede impedir la progresión de tan grave enfermedad.16

Otra buena ayuda es emplear remedios de apoyo, como el Gelsemium D6, así como preparados de ortiga y calcio, ya que en estos casos siempre resulta conveniente un aporte de calcio. Podemos emplear Nux vomica D4 para combatir la sensación de malestar. Todos estos remedios constituyen unas buenas medidas de apoyo. Para no sobrecargar los órganos del paciente, podemos recurrir a una dieta a base de zumos. De todos modos, lo más importante es la eliminación en forma de sudoración mantenida, a la vez que se procura que exista una buena actividad renal e intestinal. Los buenos resultados conseguidos con este proceder hace que no debamos prescindir de él, aunque utilicemos también otras buenas terapias.

La parálisis infantil se presenta periódicamente y por zonas. Parece ser que los días veraniegos de bochorno o calor sofocante favorecen el desarrollo de su agente causal. De ahí que la enfermedad presente una mayor incidencia de casos en verano17 que en los meses fríos del año. En las regiones tropicales la enfermedad se da durante todo el año. Científicos expertos en ella han observado que muchas personas, especialmente niños, son portadores del virus causante, pero no enferman, ya que disponen de un estado defensivo-inmunitario suficientemente eficaz. Raramente se presenta esta enfermedad en los pueblos indígenas o en los que viven en íntimo contacto con la naturaleza, de lo que se deduce que diversos hábitos o costumbres erróneos de nuestra civilización aumentan la predisposición a contraerla y disminuyen la capacidad de resistencia a la misma. ¿Cómo podemos protegernos de esta temible enfermedad? Resulta muy conveniente adoptar una serie de medidas preventivas para protegernos de las enfermedades infecciosas. Es básico y fundamental practicar una forma de vida lo más natural posible, junto con una sana actividad física. Nuestros fieles acompañantes serán, a ser posible, la luz, el aire y el sol. Como se sabe con bastante seguridad que la puerta de entrada habitual del virus de la polio es la cavidad nasofaríngea, en tiempo de epidemias no olvidaremos pincelar a fondo la garganta de los niños con un concentrado de suero láctico para protegernos mejor de las enfermedades infecciosas y para aumentar nuestra capacidad defensiva. Si la enfermedad ya ha aparecido, la base del tratamiento reside entonces en desintoxicar y eliminar. De este modo se crean las condiciones idóneas para superar la enfermedad sin graves consecuencias posteriores.

Consejos contra la gripe

Por suerte no todas las epidemias de gripe son como la que asoló Europa en los años 1918 y 1919, y que ocasionó más víctimas que la Primera Guerra Mundial. En la mayoría de los casos se trata de una enfermedad de escasa gravedad. Sin embargo, como muchas veces no se procede correctamente contra ella ni contra las enfermedades infecciosas en general, los consejos que se exponen a continuación van a ser una buena ayuda para muchas personas. Lo que aquí se menciona para la gripe nos sirve también para otras enfermedades infecciosas.

En primer lugar, ante toda enfermedad infecciosa, hay que empezar con una buena evacuación (limpieza) intestinal mediante un laxante vegetal.

Mientras dure la fiebre, el paciente deberá ayunar. Para calmar la sed y favorecer la eliminación de toxinas, se tomarán zumos de fruta, especialmente de naranja, pomelo15 y uva. Si el hígado también estuviera afectado, sustituiremos los zumos de fruta por el zumo de zanahoria. En ningún caso recurriremos a preparados químicos para hacer bajar la fiebre, ya que esta constituye una ayuda para el cuerpo, un apoyo defensivo para aniquilar o «quemar» sustancias patógenas y toxinas bacterianas. Es totalmente necesaria una derivación hacia los riñones para poder eliminar, cuanto antes, las toxinas producidas. Para ello, se darán tisanas renales con vara de oro (Solidago) o gotas para los riñones. Se apoyará la acción de la fiebre con envolturas sudoríficas. Si al paciente le cuesta sudar, se le administrarán infusiones bien calientes de flor de saúco con zumo de limón.

Para que el paciente se encuentre mejor y pueda dormir mejor y más tranquilo, aplicaremos envolturas frías en las pantorrillas, junto con las envolturas calientes.

Si el corazón se ve afectado por la enfermedad, se tomará un tónico cardíaco biológico o zumo de fruta endulzado con miel. De todas formas, también pueden suministrarse al paciente infusiones endulzadas con miel o, simplemente, agua con miel. También la fructosa (zumo de uva concentrado) actúa rápidamente, proporcionando vigor a la musculatura cardíaca.

Conviene lavar con regularidad el cuerpo del paciente con infusiones de tomillo o de agujas de enebro, aunque solo sude o haya sudado de forma moderada.

Ante una gripe fuerte resultan útiles los remedios siguientes: Podophyllum D4 y Taraxacum (diente de león), por actuar favorablemente sobre el hígado. Como ya se ha mencionado anteriormente, no debe faltar nunca el zumo de zanahoria para mejorar la función hepática. Por la noche, se aplicarán sobre la zona hepática hojas de col machacadas.

Si se trata de una gripe que afecta especialmente al cerebro y al sistema nervioso, deberemos administrar Avena sativa y Acid. phosp. D4 junto con un preparado biológico de calcio. En casos rebeldes daremos un preparado de equinácea. La aplicación de hojas de col machacadas sobre la nuca actúa de forma excelente.

Se debe observar una buena higiene bucal en el transcurso de todas las enfermedades infecciosas, incluida la gripe. Hay que cepillar los dientes con regularidad, con un cepillo de dientes adecuado y también la lengua, que suele estar «sucia» en estos casos. Las gárgaras con suero láctico concentrado constituyen otra medida de apoyo para favorecer el proceso curativo.

Como sucede con las enfermedades infecciosas, debemos procurar que la habitación de estos enfermos esté bien ventilada, ya que los pulmones se ven forzados a trabajar más para favorecer los procesos de «combustión» interna. Si los pacientes están bien tapados, siempre es preferible una habitación atemperada que una que esté sobrecalentada.

Una vez desaparecida la fiebre, la dieta del paciente se iniciará con fruta y con alimentos vegetales crudos; les seguirá una alimentación sencilla de tipo vegetariano y, pasada ya la convalecencia, el paciente adoptará la dieta usual, a ser posible, lo más natural posible.

De este modo conseguiremos superar rápidamente la gripe sin que aparezca ninguna secuela posterior para el cuerpo, como, por ejemplo, una gran sensación de cansancio y otros síntomas que, a veces, se presentan una vez pasada la enfermedad.

Gripe

Si bien, desde hace unas décadas, las epidemias de gripe que con cierta frecuencia aparecen en Europa no causan tantas víctimas mortales como en tiempos pasados, tampoco hay que considerar la gripe como una enfermedad banal, ya que sus secuelas o repercusiones posteriores pueden ser graves y sumamente incómodas. Estas pueden afectar a los pulmones (neumonía) o agudizar lesiones o trastornos crónicos de hígado, riñones, páncreas o de los órganos del bajo vientre. También puede verse afectada la estimulación del músculo cardíaco, o pueden producirse afecciones cutáneas (eczemas). A veces incluso pueden presentarse manifestaciones de tipo reumático como consecuencia de una gripe mal curada o mal tratada. Estas complicaciones podrían evitarse con un tratamiento cuidadoso y a fondo de la gripe.

Puntos importantes en el tratamiento de la gripe

Para conseguir buenos resultados en el tratamiento de la gripe, debemos tomar en consideración cuatro puntos importantes:

1. Hay que activar la eliminación de las sustancias nocivas producidas durante la enfermedad mediante terapias físicas. Se controlará el estado del corazón, algo a tener siempre en cuenta en las curas sudoríficas. Produciremos la sudoración necesaria mediante la aplicación de envolturas o baños sudoríficos.

2. Emplearemos remedios a base de plantas medicinales, como gotas para los riñones y el hígado, para conseguir una mayor eliminación a través de los riñones y del hígado. Para impedir la aparición de irritaciones o inflamaciones, tomaremos un extracto de equinácea.

3. Como en toda enfermedad, la alimentación es siempre importante. Mientras dure la fiebre, el paciente no debe recibir alimento proteico ni grasa alguna. Da muy buenos resultados someterse a una dieta de zumos de uno o dos días. Resultan especialmente beneficiosos los zumos de pomelo15, arándano diluido y grosella negra, con los que vamos alternando zumo de remolacha, también diluido. El paciente deberá tomar bastante más cantidad de líquido de la que suele beber normalmente.

4. Después de la remisión de la enfermedad deberemos dirigir nuestra atención hacia el periodo de convalecencia con un tratamiento adecuado, cuya duración no deberá ser demasiado corta. Aunque hayan desaparecido las manifestaciones agudas de la enfermedad, deberemos seguir, pues, con una terapia física. Aunque no haya fiebre no conviene suspender la toma de remedios diuréticos, así podremos eliminar las toxinas acumuladas y evitar que se produzcan secuelas o complicaciones pasajeras o permanentes.

En toda gripe es aconsejable seguir un tratamiento concienzudo, como en toda enfermedad infecciosa, hasta la curación completa de la enfermedad. Solo así podremos evitar la aparición de complicaciones, muchas veces más problemáticas de lo que uno pueda pensar.

Nuestro cerebro

El cerebro no solo es una estructura maravillosa, sino también un extraordinario regalo del Creador para los seres humanos. Sin él no podríamos ni planear ni poner en práctica ni terminar nada, por lo que deberíamos estar muy agradecidos. Cuando una persona ayuna voluntariamente o pasa hambre sin desearlo y pierde buena parte de su peso corporal, la médula espinal y el cerebro apenas se ven afectados por pérdida de peso alguna. El hecho de que nuestro organismo se vaya desintegrando poco a poco, antes que el cerebro, nos muestra su importancia como punto de partida de la mayoría de los impulsos vitales.

Un buen modelo comparativo con el cerebro humano lo constituyen las nueces. Su dura cáscara externa se puede comparar con el cráneo. La parte carnosa del fruto semeja al cerebro, mientras que la fina piel interna que se puede quitar en las nueces recién recolectadas tiene un cierto parecido con las meninges. Entre el cerebro y la médula espinal se encuentra el cerebelo, cuyo tamaño aproximado es el de una pelota de tenis. Las funciones que realiza el cerebro son equivalentes a las que se pueden observar en una sala de mandos de una central energética, de un transatlántico o de un moderno avión transoceánico. Nos asombran y producen admiración los múltiples instrumentos y conmutadores. Estas salas de mandos son, en cierto modo, como el cerebro de los barcos y aviones. Todo lo referente al viaje, cualquier cambio de curso, todas las estructuras de defensa en la lucha contra los elementos, en resumen, todos los impulsos directores proceden de la sala de mandos, es decir, del cerebro. El organismo le suministra la energía que necesita. La producción de energía que hace funcionar todo procede de las dinamos que producen corrientes de fuerza y luz. Si la producción de corriente no funciona bien o se estropea, la sala de mandos también se verá afectada, fallará o funcionará mal, a pesar de lo maravillosamente construidos que estén sus aparatos e instalaciones.

De la ilustración a la realidad

El aporte de energía para nuestro cerebro proviene de la sangre. Si esta lleva todas las sustancias nutritivas, vitaminas y sales minerales que precisan las células cerebrales y están bien abastecidas, todo funcionará a la perfección. Cada una de los millones de células que hay en el cerebro no desempeñan exclusivamente una función. Nuestro cerebro está dividido en grupos de trabajo denominados centros nerviosos, de los que se conocen más de una veintena. Cuando acontece un ataque de apoplejía, alguno de estos centros puede quedar desconectado. En estos casos, suele verse afectada la parte interna del cerebro, mientras que la parte externa, es decir, la corteza cerebral, no suele verse directamente dañada. Si, por ejemplo, se afecta un vaso sanguíneo de la parte interna derecha del cerebro se puede interrumpir el riego sanguíneo de su parte externa, manifestándose las consecuencias en la mitad izquierda del cuerpo. Este cambio de lateralidad se debe a que una parte importante de las vías nerviosas se cruza en el interior del sistema nervioso central. Así pues, lo que se manifiesta en el lado derecho del cuerpo se debe a trastornos circulatorios en la mitad izquierda del cerebro y viceversa. Si el cuerpo puede reparar las lesiones, desaparecerá la parálisis ocasionada y podrá restablecerse de nuevo el habla. Si se altera el centro nervioso del habla, mientras sigue funcionando bien la composición de las ideas y las interrelaciones entre el medio ambiente interno y externo del paciente, se produce la penosa situación de que el paciente no puede expresar correctamente de palabra lo que piensa, es decir, con la voz, aunque podrá hacerlo mediante la escritura.

Repercusiones desfavorables

Tanto la hipertensión como la hipotensión arterial influyen desfavorablemente sobre el funcionamiento del cerebro. Una presión arterial demasiado elevada o excesivamente baja puede producir, por ejemplo, mareos y ausencias. A pesar de que un órgano tan importante como el cerebro se halle tan bien situado y protegido por los huesos del cráneo puede verse dañado por accidentes y conmociones. ¡Pensemos, por un momento, en las múltiples caídas que ocurren al esquiar o al practicar otro tipo de deporte! Cuán a menudo se produce una fuerte conmoción cerebral sin que, aparentemente, se aprecie cambio externo alguno18. Por una fuerte caída se puede producir una rotura o rasgado de las meninges con salida del líquido cefalorraquídeo protector del cerebro. Se producen, entonces, diversas presiones sobre diferentes centros nerviosos. La persona afectada comienza a encontrarse mal, se altera el centro del metabolismo, y se pueden producir vómitos e incluso diarreas. El enfermo debe estar echado en la cama y quieto para que se pueda reparar sin impedimentos la rotura o rasgadura de las meninges y el cerebro pueda «flotar» de nuevo en el líquido cefalorraquídeo, como un barco dentro del agua.

También las bebidas alcohólicas y diversos medicamentos pueden influir sobre las funciones cerebrales, inhibiendo unos centros cerebrales mientras que otros pueden verse hiperexcitados, con lo que pueden verse afectadas ciertas inhibiciones del comportamiento y actuar de forma pasajera como no lo harían habitualmente. Por ingesta de metales tóxicos como arsénico y mercurio, entre otros, se pueden producir lesiones persistentes en forma de reblandecimiento cerebral con pérdida de vitalidad e incluso posibilidad de parálisis. Algunas funciones del cerebro y del sistema nervioso central pueden verse alteradas de forma parecida a como sucede en las etapas avanzadas de la sífilis. Los metales tóxicos pueden permanecer inactivos en nuestro organismo durante decenios, y pueden hacerse trágicamente ostensibles al llegar a la vejez.

Es muy importante protegernos de la meningitis, ya que tras su padecimiento pueden quedar graves secuelas. Para ello, es importante mantener una buena circulación sanguínea. Si, por las circunstancias que fueren, aparece una meningitis bacteriana, hay que actuar lo más rápidamente posible en su contra. Un buen remedio en estos casos es la equinácea. Si la meningitis19 no se trata adecuadamente puede dejar tras de sí parálisis parciales y otras lesiones persistentes, razón suficiente para no tomar el tratamiento a la ligera y ofrecerle gran dedicación e interés. En estos casos el paciente no soporta los ruidos ni la luz, por lo que necesita disponer de mucha tranquilidad en una habitación silenciosa y oscura. Las meningitis resultan siempre peligrosas, no solo por las lesiones o secuelas que pueden dejar tras de sí, sino porque incluso pueden llegar a ser mortales.

Actitud preventiva

Durante la juventud y en los años de mayor actividad y plenitud de la vida se suele pensar poco en que el sistema nervioso central y, con él, el cerebro, deberán proporcionarnos también un buen servicio en la etapa «otoñal» de nuestra existencia. Si queremos permanecer activos y con una buena vitalidad durante la vejez, con un buen mantenimiento de las funciones corporales y mentales, deberemos procurar que «la sala de mandos» que constituye nuestro cerebro esté mejor cuidada de lo que hoy es habitual. ¡Cuántas personas merman o acortan la maravillosa vitalidad y capacidad de recarga que posee el cerebro si no duermen regularmente lo suficiente! Si, excepcionalmente, esto no sucede, es posible recuperarse, pero una actitud errónea persistente nos va a llevar, con el paso del tiempo, a un agotamiento o fatiga, con la mengua de nuestra vitalidad y rendimiento funcional. Se puede conseguir dormir bien por medio de una alimentación sana y lo más natural posible, conseguir un buen estado físico y mental mediante la práctica de ejercicio en nuestro tiempo libre y evitar las diversas posibilidades de intoxicación a las que podemos vernos sometidos. De esta manera no solo nos procuraremos un buen estado de salud general, sino también un excelente servicio para nuestro cerebro.

Glándula pituitaria (hipófisis)

Nuestro cuerpo dispone de una pequeña glándula del tamaño de una alubia llamada hipófisis, que actúa como si fuera un pequeño general que mandase sobre un gran ejército o como el director de la torre de control de un aeropuerto internacional con todos sus vuelos alrededor. Con tan solo unos gramos de peso, antiguamente se consideraba esta minúscula glándula como un órgano atrofiado del organismo. El descubrimiento de su verdadera importancia y de sus hormonas, segregadas por sus lóbulos anterior y posterior, causó un verdadero asombro: ¡qué una glándula tan pequeña se ocupara de tantas funciones vitales del organismo!

Un influyente campo de acción

La hipófisis guía y regula, en cierta medida, el funcionamiento de la tiroides, glándulas suprarrenales y glándulas sexuales. Ocupa un papel determinante entre las glándulas de secreción interna. Su conexión directa con el sistema nervioso central y su vecindad con importantes centros nerviosos de la base del cerebro, que constituyen el llamado complejo diencéfalo-hipofisario, son objeto de frecuentes investigaciones por su influencia directa e indirecta sobre todos los procesos vitales del organismo. Parece ser que, junto con el timo, condiciona nuestro crecimiento corporal. El desarrollo de las glándulas sexuales y la formación de los órganos sexuales están regulados y dirigidos por la hipófisis, por lo que los casos de hermafroditismo habría que atribuirlos a un insuficiente desarrollo o mal funcionamiento de esta glándula. Sin su participación no es posible el transcurso normal del embarazo. La diabetes no solo se atribuye a una insuficiente producción de insulina por parte de los islotes de Langerhans del páncreas, sino que también se puede deber a un trastorno funcional del lóbulo anterior de la hipófisis. Del buen funcionamiento del lóbulo anterior de la hipófisis y las hormonas que segrega dependen una presión arterial equilibrada, una eliminación aumentada o reducida de agua e incluso las contracciones de la matriz durante el parto.

En el ámbito científico todavía no se conoce con detalle toda la complejidad hormonal de esta pequeña e interesante glándula, motivo por el que no se han podido sintetizar artificialmente estas hormonas, y resulta arriesgado recetar preparados hipofisarios. En cualquier caso, se recurre a administrarlos en pequeñas dosis (como si fueran dosis homeopáticas), ya que, dependiendo de la sensibilidad de algunos pacientes, pueden presentarse reacciones desfavorables.

Cuidados y atenciones de esta pequeña y maravillosa glándula

Debemos cuidar atentamente esta pequeña glándula por su importante papel como central de mando de nuestro organismo. Su localización en la base del cerebro la hace difícilmente accesible, por lo que solo podemos influir sobre ella mediante un buen cuidado general de nuestra salud. Por ello, es muy importante seguir una alimentación sana, dormir bien y lo suficiente, y practicar ejercicio físico y una buena gimnasia respiratoria. Aunque se han descubierto algunos detalles sobre esta pequeña glándula, todavía falta descubrir el secreto que este aparato en miniatura alberga.

Para el profano, la visión de los instrumentos de la cabina de cualquier avión de nuestros días produce una verdadera sensación de asombro ante tanta maravilla tecnológica. Lo mismo podemos decir del receptor de radio introducido en el interior del armazón de un reloj. Pues bien, todo lo que contiene y es capaz de realizar la glándula pituitaria, a pesar de que no supera el tamaño de una alubia, es más de mil veces superior a lo creado por la mente humana. Por todo ello, debemos prestar una mayor atención a nuestro cuerpo y no perjudicar su salud. Esta atención respetuosa queda reflejada en el salmo: «Te alabo porque estoy hecho de forma maravillosa, impresionante. Tus obras son maravillosas, y eso lo sé muy bien».

Causas y remedios contra el dolor de cabeza

No debemos querer combatir el dolor de cabeza con analgésicos. Más bien, es necesario investigar cuáles son sus causas e intentar combatirlas con procedimientos naturales. Con frecuencia, el dolor de cabeza tiene su origen en trastornos intestinales. Los procesos de putrefacción intestinal generan gases nocivos que llegan al hígado a través del sistema de la vena porta y, de ahí, vuelven otra vez al torrente circulatorio sanguíneo. Con frecuencia estas toxinas dan lugar a dolores de cabeza, ya que afectan a las células nerviosas (neuronas), especialmente a las del cerebro.

Así mismo, las dolencias y molestias del bajo vientre pueden producir dolores de cabeza.

En muchos casos, un exceso de trabajo origina un agotamiento nervioso que puede traducirse en dolor de cabeza.

Otras causas posibles pueden ser las desviaciones o desplazamientos de la columna vertebral producidos por algún tipo de sobrecarga, en cuyo caso las manipulaciones de quiropráctica pueden resultar eficaces para librarnos de este tipo de dolores. Una presión arterial demasiado elevada o demasiado baja, algunas enfermedades de la sangre o las inflamaciones de los riñones pueden también causar dolor de cabeza.

En todo caso, el dolor de cabeza no debe ser considerado como una enfermedad, sino como un síntoma o exteriorización manifiesta de una enfermedad. Hay que buscar cuál o cuáles son sus causas y combatirlas o tratar de eliminarlas sin recurrir a la toma de analgésicos u otras sustancias tóxicas.

De todos modos, podemos aliviar un dolor de cabeza, o incluso llegar a suprimirlo, mediante ciertas sales empleadas en bioquímica (terapia basada en las llamadas «sales del doctor Schüssler», a la que se le ha dedicado un apartado en este libro). También existen remedios homeopáticos especialmente efectivos en casos de jaquecas o migrañas, como la sanguinaria. Estas sales biológicas, junto con la sanguinaria y otros remedios homeopáticos, suelen actuar de forma excelente frente a los dolores de cabeza. Un remedio fitoterápico efectivo, sencillo y no tóxico es la planta medicinal llamada sombrerera o petasita (Petasites officinalis)20. Un déficit de la irrigación sanguínea cerebral puede también ocasionar dolor de cabeza. En estos casos, junto con la petasita recomendamos el Ginkgo biloba21, conocido también como árbol de los templos. Sus hojas contienen unas sustancias que mejoran la irrigación sanguínea cerebral.

Otros procedimientos útiles contra los dolores de cabeza son las terapias físicas, por su acción derivativa. Es el caso de las aplicaciones de duchas calientes en la nuca y en la columna vertebral o bien la práctica de masajes con aceites esenciales. La práctica de duchas calientes en el bajo vientre resulta útil cuando el dolor de cabeza tiene su origen en los órganos digestivos.

Así mismo, las aplicaciones de cebolla, rábano picante u hojas de col en la nuca pueden combatir con éxito los dolores de cabeza. En todo caso, siempre es preferible y más útil aplicar cualquiera de estos métodos naturales que la ingestión de productos químicos que tratan simplemente de anestesiar el dolor de cabeza.

En resumen, ante todo dolor de cabeza es fundamental un tratamiento causal que averigüe y corrija su origen.

La lengua

Como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, también la lengua es un sorprendente prodigio de la creación. La particular disposición y estructura de este órgano muscular le permiten un grado de movilidad del que carecen los demás órganos del cuerpo. Sin grandes dificultades, la lengua puede adoptar una forma plana, ensanchada, delgada o gruesa, pues sus fibras musculares obedecen como caballos de circo amaestrados. Sin embargo, lo más interesante de la lengua es su superficie que, vista ampliada, parece un paisaje lunar. Todas sus elevaciones y pequeños cráteres están dotados de finos receptores a los que debemos la captación de los distintos sabores cuando comemos y bebemos. En estas cavidades gustativas se hallan unas glándulas mucosas que se ocupan de que la lengua siempre esté húmeda, ya que solamente las sustancias alimenticias disueltas en líquido son capaces de desencadenar sensaciones gustativas.

Las sensaciones gustativas

Las células nerviosas que perciben las sensaciones gustativas y las transmiten al cerebro se agrupan en formaciones bulbosas. Las vías nerviosas conductoras de las sensaciones gustativas parecen unas finísimas raicillas con dispositivos (receptores gustativos) que se encargan de percibir, clasificar y amplificar tales sensaciones. Las papilas gustativas tienen aspecto de minúsculas yemas o brotes y en su fondo se hallan los receptores nerviosos en forma de bulbos con sus terminaciones nerviosas que captan los diversos sabores; cada persona adulta posee aproximadamente unas 3000. De todos modos, los seres humanos no captamos tantas sensaciones gustativas como, por ejemplo, las distintas especies de antílopes, cuyas lenguas poseen unas quince veces más papilas gustativas que la lengua humana. Quizá, si poseyéramos tantas papilas gustativas como estos animales, nos sería más fácil discernir lo que es sano y lo que no es adecuado para nuestro organismo. Los animales distinguen mejor que los humanos qué clase de alimentos les son apropiados y cuáles no.

Las papilas gustativas se encuentran en diversas zonas gustativas de la lengua, según el tipo de sabor que detectan. En la punta de la lengua percibimos los sabores dulces, como cuando la ponemos en contacto con un poco de miel. El sabor salado lo notamos un poco por detrás, en los lados laterales de la lengua, y algo más atrás captamos el sabor ácido, mientras que en el fondo de la lengua, en sentido transversal, encontramos la zona gustativa que capta el sabor amargo. Por su parte, la parte central de la lengua es totalmente neutra, en el sentido de que no percibe sensación gustativa alguna. La información gustativa que transmite la lengua resulta más fiable que cualquier otro método basado en reacciones químicas de laboratorio. Por ello, las bodegas dedicadas a la producción vitivinícola o las de aceite de oliva prestan más atención y se fían más de un catador experimentado que del químico del laboratorio de la empresa.

¿Cómo cambiaría nuestra vida si nuestra lengua no dispusiera de los miles de papilas gustativas que desencadenan sensaciones placenteras al comer ciertos alimentos y al beber distintos tipos de bebidas? Cualquier persona que se haya visto forzada a comer sin apetito se lo puede quizá imaginar. Cocineras y amas de casa en general no verían recompensado su esfuerzo en preparar comidas apetitosas si estas no se percibieran agradables y no hubiera muestras de agradecimiento por parte de comensales satisfechos. A pesar de su pequeño tamaño, la lengua desempeña importantes funciones, algunas de las cuales están relacionas con un cierto grado de satisfacción.

Otras facultades de la lengua

No basta el conocimiento de su constitución anatómica y de parte de sus funciones para abarcar todos sus posibles cometidos. Gracias a ella podemos comunicarnos mediante el lenguaje hablado. Por otra parte, la lengua también actúa de portavoz del corazón, al que simbólicamente atribuimos la sede de los sentimientos, el pensamiento y la voluntad. Este órgano ágil y de pequeño tamaño interviene tanto en transmitir buenas palabras como en lanzar maldiciones.

La misma Biblia nos dice que es más fácil dominar caballos y barcos que mantener sujeta nuestra propia lengua. Aun siendo un minúsculo miembro puede desatar un fuego devastador, como un incendio en un bosque.

Su eficacia se hace dolorosa cuando da vía libre a la maledicencia y llega a calumniar a amigos y a conocidos. También la envidia y el odio pueden servirse injustamente de este pequeño y manejable instrumento del alma para lanzar dardos envenenados contra el prójimo que triunfa. Por su parte, la lengua de la seducción actúa sutil como una anguila y no le es fácil a la víctima elegida escapar de su mágica influencia. Hay lenguas que no saben distinguir entre el sí y el no, lo que las induce a la contradicción y a la mentira, arruinando vidas ajenas. Más de un desengañado pone la amarga bilis de su corazón al servicio de la lengua, contagiando e intoxicando a otras personas. ¡Con qué maldad utilizan algunos trastornados psíquicos este pequeño e insignificante órgano! Proyectan su desastroso estado interior por medio de la lengua, lo que a las personas sanas les es difícil de soportar.

Puede afectarnos en gran medida que una lengua ajena nos juzgue duramente sin tomar en consideración los auténticos motivos de nuestra conducta; más de una persona ha acabado en la desesperación por culpa de unas palabras descalificadoras.

Del uso benéfico de la lengua

¿Se le dio realmente a la lengua el poder del habla para que causase desventura? Evidentemente no, por eso el apóstol exhortó a sus compañeros a ponderar o considerar todo aquello que fuera amable y agradable al oído, ya que lo contrario solo produce amargura y disgusto. Para que nuestro pequeño órgano dotado de la facultad de expresión tenga efectos benéficos deberían fluir de nuestros labios palabras amorosas, cálidas, buenos consejos, amonestaciones bienintencionadas y palabras de consuelo y de aliento. Esto solo es posible si el corazón tiene la justa disposición y su deseo es ser amigo de los amigos, tender la mano de auxilio al necesitado y vencer la hostilidad con la bondad. Solo entonces podrá la lengua expresar ternura y bondad.

¿Qué hace que la primavera nos parezca tan bella? ¿Acaso no es encantador el trinar de los pájaros? Minúsculas gargantas lanzan al aire cantos de agradecimiento llenos de entusiasmo y de entrega. También nosotros estamos dotados de la maravillosa facultad del canto y, como los pájaros, podemos expresar en armónica melodía la exaltación de nuestra sensibilidad.

La lengua debe aprender aún algo más, algo que en los momentos difíciles debe ser capaz de hacer: debe callar cuando la fidelidad al amigo y al hermano depende de nuestro silencio. También debe permanecer en silencio cuando se trate de dar al traste con las aniquiladoras intenciones del enemigo y hacer tambalear el poder de los malvados. Hasta un necio puede pasar por un sabio si sabe callar, como señalan los proverbios de Salomón. El mismo refrán ya nos indica que hablar es plata, callar es oro. Lo cierto es que a muchas personas les cuesta más callar que hablar.

Sorprende que un órgano tan pequeño como la lengua pueda desempeñar tantas facultades distintas; nos permite valorar las comidas y bebidas que tomamos y nos puede advertir o preservar de algunos goces que pueden ser perjudiciales para la salud. La sensibilidad de la lengua puede facilitarnos el disponer de una sana capacidad de discernimiento si no acostumbramos nuestro paladar a placeres no naturales y no lo forzamos a admitir como bueno lo que es malo para la salud. Lo mismo sucede con otra capacidad de la que está dotado este pequeño órgano, a saber, la expresión de los sentimientos. Como instrumento de nuestro cuerpo, la lengua puede ser en extremo provechosa, pero también abyecta en grado sumo. El buen o mal uso de la lengua como portavoz del corazón va a depender de la disposición de este. De ahí las sabias palabras de Salomón al recomendarnos proteger el corazón más que cualquier otra cosa porque de él sale la vida y por la boca se habla de lo que abunda en el corazón.

Cuida tus ojos

No vamos a exponer aquí todo un tratado complejo sobre este milagro que son nuestros ojos, sino tan solo unos pocos y sencillos datos que puedan ayudar a su cuidado preventivo. En definitiva, una pincelada esclarecedora para dar a conocer sus fundamentos naturales.

Está comprobado que un gran sobreesfuerzo del sentido de la vista, especialmente en lo referente al trabajo intelectual, llega a producir cansancio ocular. Cuanto más natural y desahogado sea nuestro estilo de vida, tanto menos se resentirán los ojos. Así mismo, una alimentación incorrecta, resultado de las costumbres alimentarias actuales, puede contribuir también a agudizar las dolencias oculares. No podemos aspirar a cambiar todo esto por las buenas, a no ser que hayamos superado una buena parte de estas dificultades y queramos llegar más lejos. ¿Qué posibilidades nos quedan todavía? Una muy sencilla. Antiguamente, cuando los seres humanos no utilizaban la luz artificial para poder prolongar las ocupaciones de la jornada, sino que se iban a dormir temprano, no había tantos ojos enfermos, débiles y cansados como sucede hoy en día. Vale la pena probar un remedio singular: atrasemos la rueda del tiempo y probemos a vivir cuatro semanas sin luz eléctrica. ¿Cómo podemos hacer eso? Pues de una forma muy simple: renunciar a la comodidad de este prodigio de la técnica que es la iluminación artificial. Tus ojos doloridos, ardientes, fatigados e incapaces de cumplir bien su cometido sabrán agradecerte este buen trato procurándote un apreciable alivio de dichas dolencias. Para que la fuerza de la costumbre no te condicione demasiado, debes distribuir adecuadamente tus actividades durante el día, para que no caigas en la tentación de apretar el interruptor y encender la luz cuando oscurezca. Antaño, las horas de oscuridad se empleaban para el descanso, la relajación y la disposición de ánimo adecuada para la llegada del sueño al terminar el día. Intentemos llevar a cabo esta prueba durante cuatro largas semanas. Sabremos así, por propia experiencia, por qué el Creador dispuso de diferentes tipos de luz: la brillante luz del sol durante el día y la luz suave y relajante de la noche. Si intentas trabajar con una cierta intensidad bajo la pálida luz de la luna verás como acabas dejándolo correr. La luna emite su ancestral canción de cuna y si dejas que su embrujo actúe sobre ti, te sumergirás fácilmente en un sueño calmado y profundo. Si le das a la noche lo que le pertenece, por la mañana te despertarás alegremente con los primeros rayos de sol sin sentirte cansado, somnoliento, malhumorado ni con la sensación de no haber descansado lo suficiente; ya no necesitarás meterte otra vez en la cama en pleno día porque tienes sueño. Lo que habrías hecho cansadamente con la luz artificial lo harás ahora con la luz de la mañana, fresco, ligero, sin esfuerzo, sin percibir signo alguno de fatiga. ¡Te sorprenderás de lo mucho que puede ofrecerte el respeto a los valores propios de una vida natural! Podrás comprobar como ese respeto renueva y vitaliza tus agotadas fuerzas, lo que también beneficiará a tu sentido de la vista. Si hacemos coincidir o concordar nuestro ritmo diario con el ir y venir natural de la luz evitaremos los efectos antinaturales con los que la luz artificial ha sometido a nuestros ojos durante años y decenios, produciéndoles un sobreesfuerzo y fatiga acumulados. Cuanto más nos resistimos a estas leyes biológicas creadas por Dios, más se cansan y enferman nuestros ojos, hasta el punto de que, con el paso del tiempo, no vamos a poder imaginar al hombre moderno sin que lleve gafas o lentes correctoras. Meditamos demasiado poco sobre las consecuencias de nuestro modo de vida antinatural; hemos aceptado tan fácilmente la vida en el ambiente artificial que hemos creado, que apenas prestamos atención a lo que nos dice o nos enseña la naturaleza, y no experimentamos el ritmo natural de las cosas. ¿Qué les pasaría a las plantas si estuvieran sometidas al efecto de la luz, día y noche, sin poder gozar de la regeneración nocturna? Sus células se agotarían, mostrarían lesiones y sus funciones normales se verían mermadas. ¿Por qué el ser humano, rey de la creación visible, no habría de someterse armónicamente a esta ley? ¿Por qué habríamos de renunciar a las vivificantes y preciosas horas de la mañana y estar tumbados en la cama durmiendo para recuperar por la noche lo que nos estamos perdiendo por la mañana mientras afuera brilla un sol espléndido? No tiene mucho sentido vivir la noche sin el descanso necesario para recuperar las fuerzas que vamos a necesitar para el trabajo diurno. Si desplazáramos un poco nuestro orden del día, nuestros ojos saldrían ganando. Dejémosles descansar cuando mengua y desaparece la luz natural, acabada la jornada, y poder recuperar las fuerzas necesarias para la próxima jornada, cuando la luz del sol reanude su espléndido recorrido. Nuestros ojos y todo nuestro cuerpo sabrán agradecer este ritmo natural. La primavera y el verano nos ofrecen una excelente ocasión para intentarlo. En invierno amanece más tarde, lo que tendremos en cuenta a la hora de levantarnos con la primera luz de la mañana. Al anochecer más temprano, desgraciadamente tenemos que ampliar el día utilizando las horas nocturnas. Por lo tanto, reservemos para cuando llegue la alegre primavera nuestro buen propósito. Para que nuestros ojos se hagan fuertes y sanos ofrezcámosles la luz natural de la mañana y evitémosles por la noche la luz artificial de las bombillas.

Glándulas lacrimales

¿No es extraordinario que poseamos una válvula de escape, como las glándulas lacrimales, que nos ayuden a aliviar las tensiones internas en situaciones de intensa emotividad? ¡Qué insoportable le resultaría a un niño no poder llorar porque se le ha roto un juguete o por cualquier otro suceso desagradable! Una vez las saladas lágrimas se han deslizado como perlas por sus mejillas, la dolorosa aflicción del niño se reduce a la mitad. Al parecer, este práctico mecanismo funciona mucho mejor en las mujeres que en los hombres.

Las glándulas lacrimales, situadas en el ángulo superior externo del ojo, en una pequeña cavidad del hueso frontal, además de la posibilidad de vaciarse durante el llanto, desempeñan otras funciones. Las lágrimas mantienen húmedas la conjuntiva y la córnea evitando que se sequen. Además, gracias a las lágrimas podemos expulsar fácilmente de los ojos las bacterias, el polvo y los cuerpos extraños presentes.

Si bien las inflamaciones de las glándulas lacrimales son poco frecuentes, sí que se inflaman con cierta frecuencia los conductos lacrimales y el saco lacrimal. Si no tratamos a tiempo estas inflamaciones con compresas calientes de infusión de manzanilla y eufrasia, las bacterias infiltradas pueden dar lugar a inflamaciones crónicas e incluso puede que se produzca un absceso. En caso de inflamaciones leves se puede producir un rápido alivio mediante el lavado de los ojos con leche un poco caliente o con infusión de malva, a la que se añaden unas gotas de equinácea. Las personas que a menudo están metidas en ambientes polvorientos deberían lavar cada noche sus ojos –con los párpados cerrados– con un algodón hidrófilo empapado con gotas de equinácea para así poder eliminar bien la suciedad, el polvo y las bacterias acumuladas. Si el canal lacrimal está obstruido, hay que acudir al oftalmólogo para que resuelva el problema, aunque seguiremos con un tratamiento complementario con gotas de equinácea y lavados calientes con leche o las infusiones citadas. Si al despertarnos por la mañana parece como si los ojos estuvieran pegados, hay que pensar en alguna alteración metabólica importante que se habrá de tratar sin dilación. No hay que forzar demasiado la vista al leer demasiado rato por la noche con una luz insuficiente. Los ojos necesitan imperiosamente el descanso que les proporciona un buen sueño reparador para que su rendimiento sea óptimo al día siguiente. Si bien los ojos son un don precioso para nuestra vida, la mayoría de la gente olvida cuidar y preservar de posibles daños este don insustituible de la naturaleza. Nadie pone en duda que son un instrumento indispensable físico y espiritual, y que perderlos constituye una pérdida difícilmente reparable. En medio de la prodigiosa diversidad de fuerzas creadoras omnipotentes, los ojos ocupan un destacado lugar y las glándulas lacrimales, unidas a ellos, en su pequeñez y aparente insignificancia, son un signo elocuente del bien trazado plan que rige los fenómenos vitales.

Remedios sencillos contra las dolencias oculares

Es un hecho comprobado que las curas a base de zumos de zanahoria actúan beneficiosamente sobre los ojos, gracias a la provitamina A que contienen. Por otra parte, toda mejora de la circulación sanguínea y afluencia de sangre a los ojos produce una mejora de sus funciones. Si se garantiza una buena irrigación sanguínea a los ojos facilitaremos los efectos benéficos que producen los zumos de zanahoria (carotenos) sobre ellos. Si no disponemos de zanahorias crudas podemos utilizar el extracto concentrado de zanahorias22. Un compuesto de ortiga y calcio refuerza el efecto terapéutico antes citado, como también ayuda estimular la actividad renal mediante la planta vara de oro (Solidago) y satisfacer las necesidades de ácido silícico con Galeopsis11.

Como los trastornos hepáticos, el estreñimiento y también el exceso de fatiga pueden ser causa de dolencias oculares, hay que hacer todo lo posible por combatir estos trastornos funcionales. Para volver a poner en orden el hígado, debemos adoptar una dieta adecuada y tomar Podophyllum D4 o un preparado para el hígado. De este modo suele solucionarse también el estreñimiento. Si no fuera así, debemos combatirlo con remedios naturales; hay que evitar, sobre todo, los alimentos desnaturalizados y sustituirlos por una alimentación natural y un régimen dietético pobre en proteínas y en sal. Combatiremos el exceso de trabajo yéndonos a dormir antes de la medianoche y tomando jugo de avena en forma de gotas y un preparado obtenido del eleuterococo23, buenos remedios ambos para fortalecer el estado de salud y los nervios.

Es conveniente tratar por separado cada caso y elegir los remedios y el tratamiento según cada dolencia.

La obstrucción del canal lacrimal requiere, además de la recomendación general, un tratamiento externo a base de cataplasmas de arcilla, preparadas con tisana de cola de caballo (pasta arcillosa).

En caso de conjuntivitis conviene lavar los ojos con una infusión de eufrasia y caléndula.

Infecciones purulentas de ojos y boca

Podemos librarnos, en poco tiempo, de las supuraciones infecciosas oculares y bucales mediante procedimientos naturales, como se indica más adelante. Una madre de familia nos escribió al respecto:

«Nuestro pequeño ya se encuentra mejor. La supuración de los ojos y la boca cesó a los cinco días de aplicar el tratamiento. El pequeño, que había tenido un aspecto deplorable, se encuentra ahora dando saltos por la calle. Nuestro tratamiento fue: antes de las comidas, vara de oro (Solidago), junto con un preparado de aceite de hígado de bacalao y un preparado de calcio y ortiga fácil de asimilar. Después de comer, le dábamos Hepar sulfuris D4 y Lachesis D12. Dos veces al día le lavábamos los ojos con extracto de tintura de semillas de castaño de Indias diluido y le aplicábamos en la nuca cataplasmas de cebolla, también dos veces al día. Pronto notamos su efecto derivativo. Los labios resecos del niño los untamos con aceite de hipérico y los espolvoreamos con un polvo de calcio y ortiga. Durante el día le hacíamos beber zumos de fruta y tisanas de cola de caballo. Le pusimos varias cataplasmas de arcilla blanca sobre los ojos; las preparamos con una tisana de cola de caballo y le añadimos unas cuantas gotas de aceite de hipérico. Estamos muy agradecidos y contentos de que haya desaparecido de forma tan favorable esa peligrosa infección. Al niño le seguimos dando vara de oro, junto con el preparado de aceite de hígado de bacalao y el calcio de fácil asimilación».

Normalmente, estas enfermedades son fáciles de curar si apoyamos correctamente al organismo, ya que la naturaleza cura si la apoyamos adecuadamente. Es preferible no adoptar ninguna medida interventora que llevar a cabo una intervención incorrecta. Normalmente, se pretende suprimir los síntomas y se intenta actuar contra los agentes patógenos, pero lo que muchas veces ocurre es que se compromete la capacidad de resistencia y de defensa del organismo. Es la misma locura que se comete al tratar de combatir los parásitos o las infecciones de las plantas con potentes venenos que alteran, al mismo tiempo, sus defensas naturales, lo que induce a tener que utilizar sustancias cada vez más tóxicas que acaban por debilitar o, incluso, aniquilar los fundamentos en los que se sustenta el poder curativo de la naturaleza. Ojalá volviera a prevalecer entre la población la conciencia de que no es el ser humano quien cura realmente, sino que es la naturaleza quien lo hace. Lo único que podemos hacer los seres humanos, con nuestros propios medios, es ayudar a la naturaleza a que pueda ejercer su prodigioso poder curativo.

La nariz

El aparato respiratorio se compone de tres partes: la nariz, la tráquea y los pulmones. Cada una de estas partes desempeña importantes funciones, pero solo la participación correcta del conjunto permite un intercambio gaseoso sin problemas.

La consistencia de la nariz no se debe principalmente a un hueso, sino a unas láminas cartilaginosas que hay en su interior. Si dependiera solo de un hueso sería demasiado quebradiza y se rompería fácilmente al caer de bruces al suelo o si recibiéramos un pelotazo o cualquier tipo de golpe con un objeto duro. Pronto se convertiría en una penosa masa informe al practicar actividades físicas, como el boxeo o los deportes de invierno, si las paredes cartilaginosas móviles que la sustentan no aguantasen lo que llegan a aguantar. Por otra parte, es fácil darse cuenta de lo mucho que debe la belleza del rostro a la forma y tamaño de la nariz cuando queda aplastada o desfigurada tras un accidente. Por suerte, las manos hábiles de los cirujanos plásticos de nuestros días son capaces de corregir las deformidades de este órgano.

Funciones de la nariz

Las funciones que debe llevar a cabo la nariz son importantes para nuestra salud. No todo el mundo sabe que este órgano dispone de una excelente capacidad para acondicionar la temperatura y humedad del aire que inspiramos. Cuando hace frío en nuestro entorno, la nariz calienta el aire que pasa por ella camino de los pulmones. Si, por el contrario, hace un calor tropical, la nariz lo refrigera haciendo más soportable el clima. También, cuando el aire exterior es demasiado seco o demasiado húmedo, la nariz ayuda a regular la humedad del aire inspirado. Hasta este grado de precisión alcanza la divina Providencia, por lo que sorprende que haya personas que pretendan negar la existencia de un Dios omnipotente ante la evidencia manifiesta de su divina sabiduría y poder creador. Solo Él puede crear algo de la nada, ya que todas las leyes de la creación están a su disposición. Estas no pueden provenir de sí mismas, y su correcta aplicación no puede estar en manos de una ciega arbitrariedad. Sigamos, entre tanto, ocupándonos de otras pruebas que este órgano es capaz de aportar en este sentido.

Nuestra nariz está tan prodigiosamente diseñada que, por medio de sus mucosas, puede retener el polvo y las bacterias que le llegan, siempre que respiremos por la nariz y esta funcione correctamente. Por supuesto que podemos evitar respirar por la nariz y hacerlo por la boca si nos place, pero entonces no disponemos de las propiedades protectoras de esta y nos exponemos a padecer resfriados e infecciones con más frecuencia. En estos casos resultan especialmente perjudicados la garganta, los bronquios y los pulmones.

Es interesante observar también como nuestros cornetes nasales son capaces de reaccionar, por vía refleja, a los buenos y malos olores, ensanchándose o contrayéndose, para dejar pasar una mayor o menor cantidad de aire. Esos mismos cornetes nasales reaccionan también cuando tenemos frío en los pies. En tales circunstancias se contraen, enfriándose y aumentando su sequedad, afectando con ello el funcionamiento de las glándulas mucosas presentes. Como consecuencia, se favorece el paso del polvo y las bacterias, con lo cual es casi inevitable tras un enfriamiento padecer catarros o resfriados con mayor frecuencia. Por lo tanto, para evitar catarros y resfriados haremos bien en evitar el frío en los pies y la inhalación de bacilos al respirar por la boca. Si las mucosas nasales funcionan como es debido, estarán en condiciones de aniquilar por completo todos los bacilos catarrales que respiremos. Así pues, uno de los fundamentos importantes para la salud es respirar siempre por la nariz.

Soluciones para diversas dolencias nasales

Aquellas personas que padecen resfriados con frecuencia harían bien en aspirar por la nariz, de vez en cuando, un compuesto de calcio y ortiga en forma de polvo, como se tomaba rapé por la nariz en tiempos pasados. Cuando hace frío, va bien untar con regularidad las mucosas nasales con una buena crema a base de lanolina. Cuando corremos o andamos deprisa, dejamos de respirar por la nariz y acabamos haciéndolo por la boca. Por ello, deberíamos moderar nuestra velocidad de marcha para no dejar de respirar por la nariz ni forzar en exceso nuestro corazón.

Una causa que puede impedir que podamos respirar bien por la nariz son los pólipos nasales. A pesar de que son vegetaciones benignas, pueden llegar a ser muy molestas. Solo disponemos de un remedio eficaz contra los pólipos nasales: el camedrio amargo (Teucrium marum). Si este no diera resultado, deberemos acudir a un cirujano para que nos los extirpe.

Un trastorno aún más fastidioso que los pólipos es la ocena (nariz fétida). Para combatirla, podemos aspirar por la nariz agua con sal marina disuelta, a la que seguirá la aspiración nasal de una tableta de calcio y ortiga en polvo. Otros remedios eficaces, tomados por vía oral, son el Kalium jodatum D4 y el Mercurius solubilis D4.

La inflamación de la mucosa nasal puede resultar muy pesada e incómoda, especialmente cuando el tiempo es muy variable, como suele suceder en primavera. Como en todas las inflamaciones, la toma de un extracto de equinácea proporciona una gran ayuda. Así mismo, para conseguir un rápido efecto positivo, empaparemos un tapón de algodón con equinácea y lo introduciremos en la nariz. Si se forman pequeñas costras en las paredes nasales internas, la aplicación de una crema a base de lanolina ayudará a eliminarlas con rapidez.

Podemos resolver un resfriado común con secreción mucosa abundante o continua con relativa facilidad si, en un vaso de agua muy caliente, sumergimos rápidamente y una sola vez una rodaja de cebolla recién cortada y vamos bebiendo de esta agua a pequeños sorbos durante el día hasta percibir una clara mejoría.

Para combatir la fase aguda de catarros o resfriados pertinaces con secreción pegajosa de aspecto purulento tomaremos, a pequeños sorbos, un vaso de agua caliente al que se le habrán añadido cinco gotas de tintura de yodo24. Las personas sensibles al yodo, especialmente las personas afectadas por la enfermedad de Basedow, sustituirán esta tintura por una de alcanfor, con lo que conseguirán también buenos resultados. Así mismo, la ingestión de preparados de equinácea y su aplicación directa (en la mucosa nasal) proporciona buenos resultados.

Las sinusitis catarrales pueden ser muy dolorosas, especialmente si la infección se extiende a los senos frontales, lo que incluso puede llegar a afectar a las facultades mentales. Gracias a remedios homeopáticos como el Cinnabaris D4 y el Hepar sulfuris D4 podemos eliminar el pus y las molestias acompañantes desaparecerán en un plazo relativamente corto de tiempo. Para evitar que se convierta en una sinusitis crónica, este tratamiento debe realizarse cuanto antes. Las sinusitis crónicas suelen ser persistentes, por la resistencia que presentan a buena parte de los tratamientos que se les aplica.

Otitis

No hay que tomarse a la ligera esta dolencia, pues puede acarrear graves consecuencias. En primer lugar, conviene efectuar una derivación hacia la nuca, para lo que será suficiente la aplicación de una cataplasma de cebolla. Es preferible prescindir de la aplicación de medicamentos (gotas) en los oídos, adoptar una dieta a base de fruta y evitar durante algunas semanas el consumo de alimentos pesados y sazonados. Solo el médico especialista (otorrino) hará las irrigaciones necesarias con infusiones de llantén menor, manzanilla, caléndula o melisa.

En caso de percibir palpitaciones o pulsaciones en el interior del oído y un dolor unilateral, sobre todo en el oído derecho, que empeora por la noche, resultará útil la toma de Calcarea carbonica D6 (Calcium carbonicum Hahnemanni). Si no practicamos un buen tratamiento puede producirse fácilmente una inflamación del oído medio (otitis media) que puede ser más peligrosa de lo que pueda parecer. Si el pus producido, en lugar de abrirse paso hacia el exterior atravesando la membrana del tímpano, abre una brecha por un fino panel óseo que lo introduce en el interior de la cavidad craneal puede poner en peligro la vida del paciente.

No pocas meningitis se han producido por un tratamiento incorrecto de una inflamación del oído medio. Si no tratamos adecuadamente o solo nos limitamos a reprimir las manifestaciones de enfermedades infecciosas como la escarlatina, el sarampión, la tos ferina, la difteria, la gripe, las amigdalitis, etc., puede suceder que sobrevivan bacterias infecciosas y sus toxinas y ser causa de muchas otitis medias. Si no queremos padecer ninguna recaída, la derivación de toxinas resulta doblemente indicada. Un tratamiento inadecuado puede ser responsable de trastornos auditivos posteriores, por degeneración o desecación del nervio acústico, lo que conduce a una sordera total.

Los remedios homeopáticos más adecuados para tratar las otitis, en general, y las otitis medias, en particular, son Pulsatilla, Belladonna, Sulfur y Mercurius solubilis. Cuando la formación de pus está en sus fases iniciales, el remedio adecuado es el Hepar sulfuris D12. Si hay riesgo de septicemia, podemos salvar la situación mediante Lachesis D12. En caso de supuración crónica del oído, nos ayudará la alternancia de Silicea D12 con Causticum. Si el paciente tiende a presentar recaídas o recidivas en sus otitis, se tomará Barium carbonicum D10 de forma muy espaciada como remedio constitucional.

Las personas propensas a padecer del oído harán bien en tomar durante bastante tiempo un preparado de llantén menor en estado fresco. Esta planta (Plantago lanceolata) es uno de los mejores remedios para el oído, y es útil incluso para agudizar la capacidad auditiva. También se pueden conseguir muy buenos resultados con el Ginkgo biloba21. Mejora la capacidad auditiva, especialmente afectada en personas de edad avanzada, y puede resolver incluso los zumbidos de los oídos.

Otitis media purulenta

Es frecuente no prestar demasiada atención a las otitis medias infantiles. El niño se queja de dolor de oído y quizá presente una débil secreción por el oído con aparición de pus. No es suficiente meter al niño en la cama para que esté caliente y no hacer nada más, desatendiendo la aplicación de un tratamiento adecuado. Una otitis media desatendida ha sido responsable de que muchas personas tuvieran después problemas de audición y, en algunos casos, sordera total de un oído. Por si fuera poco, con ello se corre el riesgo de que pueda producirse un cierto grado de irritación cerebral. También los ojos pueden sufrir las consecuencias de estas inflamaciones crónicas, así como otros órganos, cercanos o no, por lo que siempre deberemos combatir esta seria afección procurando atajarla de raíz.

Para combatir una otitis media purulenta crónica, puede resultar muy satisfactorio el siguiente tratamiento: aplicar tras las orejas una cataplasma de cebolla, que será sustituida por una de mostaza si la de cebolla no surte efecto. Si la de mostaza no es suficiente, habrá que recurrir a una derivación tipo Baunscheidt. Es importante derivar siempre, especialmente en inflamaciones crónicas, mediante terapias estimulantes derivativas que hagan desplazar el foco infeccioso interno hacia el exterior del cuerpo y, aún más, cuando la inflamación se halla en algún lugar de la cabeza. Hay que derivar desde las orejas, ojos y nariz hacia la nuca o los hombros. En estos casos resultan apropiados los remedios Belladonna D4 (cinco gotas cada dos horas) y Ferrum phosphoricum D6 (dos tabletas cada dos horas) tomados alternativamente cada hora. Mientras supure el oído será conveniente tomar Hepar sulfuris D4. Una vez remita la supuración, lo más indicado será la Silicea D12. En todo caso, convendrá usar Plantago (obtenido a partir del zumo fresco de llantén menor) y aceite de hipérico, aplicando una gota de cada uno al día. Cuando se presenta también un catarro faríngeo o nasal, muchas veces causa de la otitis, usaremos Cinnabaris D4 y Plantago. De este último también podemos aplicar cinco gotas al día en el oído en un tampón de algodón.

Para curar satisfactoriamente una vieja inflamación crónica y recuperar la capacidad auditiva, debemos seguir rigurosamente el tratamiento descrito. El nervio acústico, junto con el sensible y complicado sistema del oído interno, pueden verse dañados de forma duradera por efecto de las toxinas producidas por la infección. Si se produce la supuración de los huesecillos del oído medio, ningún tratamiento nos va a servir de ayuda. Así pues, tan pronto como sea posible hay que iniciar un tratamiento intensivo y natural, sin descuidar el estado de salud del paciente, mediante una alimentación lo más natural posible. Solo de este modo la naturaleza puede curar y regenerar.

Supuración de los senos maxilares

Si conocemos el origen de la supuración de los senos maxilares, podremos combatirla fácilmente con remedios naturales. Habitualmente, estas inflamaciones suelen tener su origen en las fosas nasales, especialmente después de un resfriado, unas anginas, una gripe, una escarlatina, etc. También las infecciones dentales pueden afectar a los senos maxilares. Se produce, entonces, un estancamiento de las secreciones producidas y de sangre que afecta a sus funciones normales de aporte y eliminación. El organismo trata de resolver esta situación mediante la presencia de leucocitos y linfocitos que sean capaces de evitar daños posteriores más serios. El organismo dispone de diversas posibilidades para defenderse. Cuando se le cierra el camino normal, busca otras vías para evitar peligros más graves. De ahí que se produzcan supuraciones en los senos maxilares o en los senos frontales. Los signos externos de estas complicaciones se manifiestan en forma de secreciones nasales (similares a un resfriado) por un solo orificio nasal con abundante secreción purulenta, frecuentemente acompañada de dolor espontáneo pulsátil en el maxilar superior o en la frente, según cual sea el seno paranasal afectado. En los casos crónicos no suele presentarse dolor y, a veces, a la rinitis unilateral le acompaña un cierto grado de afonía sin presentar los signos típicos de una supuración de los senos maxilares. Para combatir de raíz y a fondo el problema, no basta con simples irrigaciones. Junto a los remedios naturales correspondientes hay que aplicar algún procedimiento derivativo. Las cataplasmas de cebolla son sencillas, fáciles de aplicar y dan buenos resultados, aunque no siempre resulten agradables. Para ello, pondremos una cebolla finamente picada entre dos gasas y, fijándola en la nuca, dejaremos que actúe toda la noche. Por otra parte, remedios homeopáticos, como el Hepar sulfuris D4 y el Cinnabaris D4 ayudan a combatir la supuración y facilitan la curación. Con este tratamiento, las irrigaciones nasales «limpiadoras» de los senos paranasales suelen ser innecesarias. La aplicación de compresas calientes y baños constituyen una apreciable ayuda en caso de sinusitis crónica, como las causadas por un resfriado.

Inflamación de la garganta

Las inflamaciones de garganta mal tratadas y, por lo tanto, mal curadas (especialmente la temida amigdalitis) pueden dar lugar a secuelas irreparables. Por lo tanto, es completamente necesario neutralizar las toxinas bacterianas producidas y expulsarlas del organismo. Hay que impedir que se produzcan más toxinas con un tratamiento adecuado de las amígdalas y no abandonarlo antes de tiempo una vez hayan desaparecido los primeros síntomas agudos de la enfermedad.

En primer lugar, debemos proceder al pincelado con un concentrado de suero láctico, con el que, según las circunstancias, es posible vencer totalmente una amigdalitis. Este concentrado natural de ácido láctico, extraído del suero de la leche cuajada, posee un gran poder desinfectante superior al de otros potentes desinfectantes sin los inconvenientes de estos últimos. Con él podemos aniquilar los gérmenes patógenos situados en la superficie y en las criptas de las amígdalas.

Quienes no dispongan de este producto harán bien en mascar a menudo raíz de pimpinela o de imperatoria25. Es conveniente también mantener una buena higiene bucal, así como hacer gargarismos con agua salada y succionar diariamente una rodaja de limón (sin azúcar y de cultivo ecológico), pues el zumo de limón contribuye también a una buena higiene bucal. En los casos crónicos va bien succionar con regularidad los residuos presentes en la superficie de las amígdalas con el aparato del doctor Roeder y pincelarlas a continuación.

A la que percibamos que se está iniciando una amigdalitis (anginas), procederemos a aplicar cataplasmas en la garganta con hojas de col machacadas, alternándolas con envolturas de arcilla, mientras que por vía oral se tomará Lachesis D12 y una tisana renal con vara de oro (Solidago) para ayudar a eliminar las toxinas producidas por las anginas. La alimentación será pobre en sal y en proteínas y, mientras las fuerzas del cuerpo lo permitan, resultan recomendables también los procedimientos sudoríficos. No hay que considerar la amigdalitis como una enfermedad banal o benigna, ya que puede dar lugar a secuelas graves.

Sin embargo, todavía hay quien no se da cuenta de la peligrosidad de las toxinas producidas por las amigdalitis. De lo contrario, harían todo lo posible por tratarlas a fondo y curarlas bien. Relatos como el siguiente no son infrecuentes: «Mi hija, de 17 años de edad, padeció unas anginas hace ocho semanas y se le ha juntado con una otitis media». En algunos casos, pueden aparecer secuelas de esta enfermedad, como problemas cardíacos, pericarditis y nefritis (inflamación renal), lo que muestra la peligrosidad de las anginas y la necesidad de prestarles más atención. En cuanto se presenten indicios de amigdalitis hay que proceder, en primer lugar, a una desinfección local para que no se formen más sustancias tóxicas, y activar la respuesta defensiva del organismo en el lugar de la infección. La mejor manera de conseguirlo es aplicando un concentrado de suero láctico. El ácido láctico presente en este suero concentrado posee un efecto desinfectante y activa la irrigación sanguínea. Con ello, la sangre es atraída hacia la superficie, donde es continuamente depurada por la acción del suero. También es necesario actuar por vía interna tomando Lachesis D12 y un preparado de calcio y ortiga. Externamente, aplicaremos cataplasmas de hojas de col alternándolas con las de arcilla. De día o de noche aplicaremos una cataplasma de hojas de col machacadas y, al día o la noche siguiente, una cataplasma de arcilla preparada con una tisana de cola de caballo. De este modo podremos vencer fácilmente y de forma rápida toda amigdalitis que se presente. Si aparecieran secuelas en forma de tos y catarro, tomaremos jarabe de brotes de abeto frescos o bien jarabe de llantén menor, además de Kalium jodatum D4 y la imperatoria. Con estos remedios inocuos podremos evitar que las toxinas producidas puedan afectar alguna parte del cuerpo. Si han alcanzado la sangre, habrá que estimular la actividad renal con vara de oro (Solidago) y tisanas renales para poderlas eliminar del cuerpo lo antes posible, proceso que puede ser apoyado con procedimientos sudoríficos. Es lamentable que, a pesar de lo fácil que resulta evitar las posibles secuelas de una amigdalitis, se desatiendan estas precauciones y se corra el riesgo de padecerlas.


Hipérico (Hypericum perforatum)


Alcachofa (Cynara scolymus)

Amigdalitis (anginas), una enfermedad insidiosa

He observado con frecuencia como las toxinas de una amigdalitis mal tratada producían secuelas mucho más graves que las mismas anginas, como otitis media, reumatismos articulares y manifestaciones de artritis. Las toxinas producidas por la infección de las amígdalas pueden llegar incluso a producir una lesión cardíaca con fallo parcial de alguna válvula del corazón. Hace poco, una paciente me contó su caso, que tiene que ver con lo descrito. Estaba sana y había tenido partos normales, hasta que una amigdalitis mal atendida dio al traste con su salud. Sus médicos coincidieron también en señalar que la lesión de una de sus válvulas cardíacas era consecuencia de la propagación de las toxinas de las anginas padecidas. Por si fuera poco, la medicación alopática terminó afectando a su estómago e intestinos. La que había sido una mujer rebosante de salud se había convertido en una enferma de gravedad.

No debemos tomar a la ligera las anginas ni descuidar su tratamiento si queremos evitar recaídas. No hay que tener prisa en salir a la calle, sobre todo si hace mal tiempo, ya que podría costarnos caro, pues las bajas presiones atmosféricas empeoran sensiblemente los efectos de la amigdalitis. Las personas con déficit de calcio y de constitución linfática son propensas a padecer esta enfermedad, lo que nos indica la conveniencia de procurarnos una alimentación rica en calcio y tomar algún preparado natural de calcio, como, por ejemplo, un compuesto de calcio y ortiga.

Medidas eficaces contra la amigdalitis

Otros medicamentos naturales han mostrado su eficacia terapéutica en estos casos. Ante todo, es necesario administrar tempranamente Lachesis D10, del que tomaremos, por regla general, cinco gotas tres veces al día disueltas en un poco de agua caliente. A su vez, pincelaremos con regularidad (de dos a tres veces al día) la garganta con ácido láctico natural del 15% al 20%. Para ello, emplearemos un fino pincel mojándolo en un concentrado de suero láctico sin diluir. Si lo hacemos apenas hayamos notado las primeras molestias, es posible que podamos erradicar totalmente una amigdalitis incipiente. Además, podemos aumentar nuestras defensas tomando extractos de equinácea recién recolectada, ya que contiene una sustancia natural que activa la respuesta inmunitaria del organismo y ejerce un efecto antiinflamatorio. Si los bronquios también se ven afectados, convendrá añadir unas gotas de imperatoria.

El uso de procedimientos de aplicación externa nos ayudará también a combatir esta enfermedad. Las cataplasmas de hojas de col van bien, pero aún tienen un efecto más intenso las de rábano rusticano (muy picante) rallado, junto con la adición de requesón. El uso de requesón o de zanahoria rallada junto con el rábano rusticano suaviza el efecto de este último y evita que su acción irritante sea demasiado intensa. Para conseguir el efecto deseado, basta mezclar una tercera parte de rábano rusticano con dos terceras partes de requesón o de zanahoria rallada.

Para deshacernos de los últimos restos de toxinas, es necesario seguir un tratamiento posterior a base de gotas para los riñones junto con gotas para el hígado. También los baños sudoríficos (de vapor) contribuyen a una rápida eliminación de las toxinas. Mientras dure el tratamiento cuidaremos de que nuestra dieta sea pobre en proteínas y rica en sustancias vitales. Vale la pena realizar un tratamiento a fondo de las amigdalitis, sin ahorrar esfuerzo y dedicación, para evitar la aparición de posibles secuelas que, como sabemos, a veces pueden ocasionar daños irreparables.

Fiebre del heno

No resulta nada agradable ni fácilmente soportable, padecer la llamada fiebre del heno (rinitis alérgica primaveral) mientras otras personas gozan del esplendor de la floración que tiene lugar en la naturaleza. Una vez que aparecen sus manifestaciones, no es posible quitárnosla de encima de forma rápida. Para poder vernos libres de este trastorno, hay que iniciar antes un tratamiento preventivo con suficiente antelación; a más tardar, en febrero. Todas aquellas personas que conocen su predisposición a padecer este trastorno deberían adoptar las medidas necesarias ya durante el invierno, y no esperar a que llegue la época de floración de árboles y plantas.

Existe una cura de probada eficacia que consiste en diez inyecciones subcutáneas (debajo de la piel) de un preparado homeopático a base de ácido fórmico y un preparado fitoterápico. Para asegurarnos de su éxito, habrá que repetir esta cura a principios del siguiente año. No hay que olvidar tomar con regularidad un preparado de calcio y ortiga a lo largo de todo el año. Resulta muy efectivo untar diariamente las fosas nasales con una crema a base de lanolina, lo que ayudará a evitar la sequedad de las mucosas. Al mismo tiempo se tomará: Galeopsis, Kalium jodatum D4, Arsenicum album D4 o un complejo homeopático contra la fiebre del heno. También resulta muy útil tomar diariamente una o dos cucharaditas de miel de abeja. En cuanto a la dieta, esta debe basarse en alimentos naturales y evitar los productos desnaturalizados y las grasas animales.

Quienes sigan estas prescripciones de forma rigurosa y vayan repitiendo el tratamiento hasta la curación completa verán como van librándose poco a poco de este fastidioso trastorno propio de la alegre época de la floración de las plantas.

Como combatir el flujo vaginal

La moda femenina actual es en parte responsable de que cada vez haya más muchachas y mujeres adultas que padezcan un intenso flujo vaginal. En tiempos pasados, cuando todavía era usual entre las mujeres abrigarse bien en invierno, solo una pequeña minoría padecía esta dolencia. Para mantener el calor corporal usaban gruesas medias de lana, ropa interior cálida, amplios vestidos de lana y un calzado adecuado aunque los hogares no dispusieran de calefacción central y solo la sala de estar y la cocina estuvieran bien caldeadas. Hoy, en cambio, nuestras habitaciones suelen estar caldeadas en exceso y nos parece normal vestirnos con prendas ligeras, aunque estemos en pleno invierno. A esto se le ha sumado la frívola moda de mantener una delgadez corporal más allá de lo razonable, lo que contribuye a que se produzcan enfriamientos con mayor facilidad. La agitada vida que llevamos y la consecuente necesidad de reducir la jornada laboral a favor de disponer de más tiempo libre conduce a un sobreesfuerzo del organismo. Si a ello se añade una cierta debilidad constitucional, es fácil que se produzcan enfriamientos con las consecuencias que estos suelen acarrear.

El flujo vaginal se debe a un catarro de la mucosa vaginal. Hay que tratarlo a fondo, como todos los demás catarros de las mucosas, sobre todo si tenemos en cuenta lo molesto que puede llegar a ser y lo mucho que puede debilitar a quienes lo padecen. En esto también se parece a los demás catarros de las mucosas, contra los que hay que luchar tenazmente si queremos librarnos de ellos. Nunca hay que desatender los padecimientos que afectan a las mucosas, sean las que sean. Las mucosas pueden verse afectadas por influencias externas y estar expuestas a infecciones bacterianas. Esto las obliga a una lucha constante que solo pueden vencer si se encuentran protegidas con bacterias benéficas que luchan por destruir las bacterias nocivas procedentes del exterior. Es el caso también, por ejemplo, de la flora bacteriana bucal, que protege la mucosa de la boca contra los gérmenes perjudiciales que se hayan podido introducir en ella.

En mujeres sanas, las mucosas de los órganos genitales normalmente segregan ácido láctico que las protege contra el desarrollo de bacterias nocivas. Si la producción de ácido láctico es demasiado débil, las posibilidades de defensa contra las mencionadas bacterias disminuyen sensiblemente, lo que en determinadas circunstancias puede favorecer el desarrollo de un catarro de dichas mucosas.

Hay que evitar también errores alimentarios que pueden inhibir o debilitar el crecimiento de las bacterias productoras de ácido láctico. En estos casos, las bacterias invasoras nocivas empiezan a tomar posiciones, por lo que el organismo se ve forzado a adoptar otras estrategias de combate activando la secreción de mucosidad, enviando leucocitos y linfocitos a luchar contra los colonizadores nocivos para poder expulsarlos del organismo. El resultado es el llamado flujo vaginal o leucorrea.

Podemos contribuir a combatir eficazmente este trastorno si recurrimos al empleo de ácido láctico. Las mujeres afectadas usarán preferentemente un concentrado de suero láctico, cuyo ácido láctico natural ejerce un buen efecto desinfectante cuando lo aplicamos en forma de irrigaciones vaginales. Estas irrigaciones las prepararemos con una infusión de manzanilla, a la que añadiremos tres o cuatro cucharadas soperas de suero láctico por litro de infusión. Este preparado natural de ácido láctico consigue sustituir con éxito el medio ácido láctico de dichas mucosas, por lo que es un buen tratamiento biológico. Como, por regla general, al mismo tiempo suele producirse una cierta carencia de sales de calcio en el organismo afectado, combatiremos este déficit mediante un preparado biológico de calcio y ortiga.

Otra ayuda importante es la práctica regular de baños de asiento de larga duración (entre media hora y una hora) con plantas medicinales, procurando mantener una temperatura constante del agua del baño de 37 °C, lo que conseguiremos añadiendo regularmente agua caliente. Las pacientes que sigan este tratamiento van a notar una mejoría sustancial en un plazo de tiempo relativamente corto. Estos baños de asiento se efectuarán dos o tres veces a la semana y se prepararán con infusiones de tomillo o enebro. Estos baños ponen la base para todo tratamiento de éxito, ya que proporcionan una buena irrigación sanguínea del bajo vientre.

Aparte del mencionado preparado biológico de calcio y ortiga, también resultan de utilidad los remedios homeopáticos Sepia D4-D6, Calcium carbonicum, Pulsatilla, Ferrum phosphoricum, Kalium sulf. y Calcium phosphoricum.

En los casos de flujo vaginal es frecuente que los riñones estén afectados y no trabajen lo suficiente. La mejor manera de ayudarlos es mediante una suave tisana renal acompañada de gotas para los riñones. La función renal también resulta favorecida con los baños de asiento tomados con regularidad. Debido a que el padecimiento de una leucorrea puede afectar también al sistema nervioso debilitándolo, es conveniente apoyarle con la toma regular de extracto fresco de avena en alternancia con grageas reconstituyentes de ginseng.

No resulta demasiado recomendable tomar antibióticos fuertes, ya que no solo destruyen las bacterias perjudiciales, sino también las beneficiosas. Sucede entonces que la flora bacteriana local va a tener graves dificultades para regenerarse. Si realmente queremos apoyar a la naturaleza no podemos empezar entorpeciendo su acción. Es importante no destruir lo bueno que deseamos fortalecer con productos radicales, pues la experiencia nos enseña que los gérmenes nocivos se recuperan más rápidamente que las bacterias beneficiosas. Como las leucorreas suelen ser padecimientos muy pertinaces, su tratamiento exige persistir y tomar con regularidad la medicación adecuada. Solo de esta manera conseguiremos un éxito duradero. Con todo, hay que andar con precaución para no volver a exponerse en el futuro a influencias nocivas.

Resfriados de entretiempo

Es corriente oír quejas sobre los frecuentes y molestos resfriados por enfriamiento que suelen acontecer en las épocas de entretiempo. Sin embargo, no solemos tener en cuenta que está en nuestras manos evitar este inconveniente. Con frecuencia son las mujeres quienes más padecen estos enfriamientos, pues les cuesta más renunciar a las exigencias de la moda y cambiar, por ejemplo, sus elegantes y finas medias por otras más gruesas de lana. Lo más oportuno sería arrinconar la elegancia de la moda en favor de una vestimenta más caliente y aplazar el deseo de sentirse elegante hasta la vuelta del buen tiempo. El periodo de entretiempo es una etapa peligrosa, ya que el organismo todavía está acostumbrado al calor veraniego y no al advenimiento de temperaturas más bajas. Al emplear ropa de abrigo conseguiremos un mejor equilibrio térmico. Es importante, sobre todo, mantener los pies calientes echando mano de calcetines, medias de lana y un buen calzado adecuado. La experiencia nos enseña que la base de un sano bienestar se halla en tener los pies calientes y la cabeza fría, pues si nuestros pies están calientes será difícil que nos resfriemos, ya que actúan como una especie de termómetro de todo el organismo. Las personas de vida y trabajo sedentarios son mucho más propensos a padecer de pies fríos que aquellas a quienes su profesión las obliga a moverse mucho. Si, además, se padece una mala circulación sanguínea congénita, la sensibilidad al frío será doblemente intensa. Ninguna habitación, por más caldeada que esté, les parecerá suficientemente caliente a estas personas, situación que empeora si no hay posibilidad de moverse. Solo un calzado adecuado y unos calcetines bien calientes podrán ayudar a mantener los pies a una temperatura aceptable. Tan pronto salgamos de una habitación sobrecalentada y nos expongamos al gélido aire del exterior o a la húmeda atmósfera otoñal se producirá en nuestro organismo una fuerte reacción acompañada de un debilitamiento de las mucosas, lo que facilitará el desarrollo de los gérmenes causantes de las llamadas enfermedades por enfriamiento. Las consecuencias de estos enfriamientos son resfriados, catarros, inflamaciones, neumonías y otras afecciones semejantes. La mejor manera de conseguir el calor que necesita nuestro cuerpo no es sobrecalentando las habitaciones, sino usando ropas de abrigo, poder movernos lo necesario y combatir una circulación sanguínea insuficiente. Si logramos acostumbrarnos al frío correremos un menor riesgo de padecer enfriamientos.

Nada tiene de sorprendente que la época de entretiempo requiera más precauciones que el invierno propiamente dicho, pues nuestro organismo se enfría mucho más fácilmente cuando todavía está expuesto al calor veraniego de los días soleados de otoño. No es conveniente, pues, emprender nuestro trabajo sedentario de la mañana sin antes habernos movido lo suficiente. El trabajo físico necesario para arreglar nuestro dormitorio nos ofrece una excelente oportunidad para entrar poco a poco en calor. No hay que conformarse con coger el transporte público que nos deje en el lugar de trabajo; es preferible hacer a pie, siempre que nos sea posible, ese recorrido cotidiano. Una buena caminata nos ayudará a entrar en calor. Aquellas personas que vivan en zonas con nieve abundante pueden gozar diariamente, al aire fresco de la mañana, del placer de quitar la nieve a paletadas. Una buena ración de movimiento y de respiraciones hondas es reanimante y es una buena garantía de que la circulación sanguínea será óptima. Después de esto, nos encontraremos muy a gusto en una habitación caldeada, y el trabajo intelectual irá sobre ruedas. Quienes, por escasez o carencia total de nieve, no puedan permitirse este placer siempre podrán procurarse un buen calor natural con sesiones matutinas de ejercicio físico y gimnasia respiratoria profunda junto con un cepillado de la piel. Las espiraciones profundas favorecen la salida de gases de nuestro organismo, lo que mejora la oxigenación del cuerpo y reduce las posibilidades de resfriarse. Las personas propensas a padecer resfriados harán bien en procurarse una alimentación rica en calcio, pues la escasez de este elemento favorece la aparición de resfriados. Por lo tanto, al llegar la etapa de entretiempo es aconsejable tomar un preparado biológico de calcio. También habrá que favorecer la circulación venosa para mejorar la circulación sanguínea en general. Si prestamos atención a todos estos consejos tendremos una mejor resistencia frente a las enfermedades por enfriamiento.

Resfriados, carencias vitamínicas y cálcicas en la sangre

¿Por qué será que algunas personas, al viajar en invierno en autocares o trenes con una calefacción deficiente, se resfrían apenas se ven expuestas a una corriente de aire, por mínima que sea, mientras que a otros pasajeros esto no les afecta en absoluto? Una respuesta posible a esta cuestión es que estos últimos tienen una mejor circulación sanguínea que los primeros, aunque podría deberse también a otras causas, ya que la propensión a las infecciones es muy variable. Con frecuencia, los gérmenes que pueden dar lugar a catarros y resfriados se hallan en las propias mucosas. Basta con que se produzca un cierto descenso térmico para que las bacterias presentes inicien su actividad, provocando resfriados y catarros.

Normalmente, no solemos dar demasiada importancia a estas desagradables dolencias de las mucosas ni acostumbramos a interrumpir nuestras actividades diarias por su causa, a pesar de que a veces nos producen un cierto grado de postración y pueden convertirse en un serio obstáculo para nuestras labores cotidianas. Los habitantes europeos hemos adquirido un cierto grado de inmunidad congénita a esta enfermedad. De hecho, aquí nadie se muere por un resfriado, por lo que incluso nos puede parecer cómica la pregunta: ¿existe alguien tan débil o enfermizo que pueda llegar a este extremo por culpa de un simple estado inflamatorio de las mucosas? Hemos de saber que muchos esquimales, capaces de soportar fríos muy intensos, enfermaron gravemente al entrar en contacto con agentes catarrales que les contagiaron visitantes americanos, hasta el punto de morir indefensos. Sus cuerpos eran fuertes y resistentes, pero no estaban suficientemente inmunizados para hacer frente a una infección de este tipo.

También puede darse el caso de que la inmunidad adquirida no sea suficiente para protegernos completamente de las enfermedades producidas por un enfriamiento, como sucede, por ejemplo, en caso de padecer estados carenciales de vitaminas. También la falta de calcio puede ser determinante. Así mismo, hay que tomar en consideración un cansancio físico excesivo, que suele estar asociado a un mayor gasto o consumo de vitaminas y calcio. Si, por las circunstancias que sean, nos vemos forzados a gastar más nuestras energías, es necesario que nos procuremos un aporte de vitaminas y calcio superior al que existe en los estados de reposo y así protegernos de este tipo de enfermedades.

Alimentos beneficiosos

Lo primero que haremos será asegurarnos una alimentación rica en calcio y consumir diariamente zanahorias. Si podemos disponer de colinabos, comeremos sus hojas y tallos. También el apio y los nabos contribuyen a cubrir nuestras necesidades de calcio, así como diversas frutas. No debemos olvidar tampoco tomar más cantidad de higos, uvas pasas de Corinto, nueces del Brasil, almendras y piñones. Esto nos ayudará a superar mejor los meses invernales, ya que en verano es mucho más fácil poder disponer en el propio huerto o jardín de diversas hortalizas frescas, plantas aromáticas y bayas ricas en vitaminas. Mientras la nieve no nos cubra el jardín, podremos cultivar perejil e incluso berros, con los que podremos cubrir nuestras necesidades de vitaminas A y C. Tampoco estará de más cultivar berros en macetas o pequeños cajones que colocaremos tras las ventanas más soleadas para que germinen pronto. Así podremos satisfacer nuestras necesidades invernales, siempre que los vayamos sembrando de nuevo. Estos pequeños recursos pueden resultarnos de gran utilidad para procurarnos alimentos ricos en vitaminas A y C, tan importantes para nuestra salud.

Remedios adicionales

A pesar de todo, a menudo es necesario echar mano de algún preparado natural. En estos casos, el preparado de calcio y ortiga se ha mostrado como un buen complemento dietético. Otro buen remedio natural contra los resfriados y enfermedades por enfriamiento es la Usnea, llamada también barba de capuchino, por su acción reforzadora de las mucosas. Cuando se tiene propensión a los catarros y para combatir la tos irritante, nos ayudarán el jarabe de yemas de abeto o el jarabe a base de extractos de drosera, hiedra y abeto. Por su parte, extractos de equinácea y suero láctico resultan especialmente efectivos en los cuidados preventivos de la garganta, pues la planta de la equinácea posee destacadas virtudes antiinflamatorias, mientras que los gargarismos con suero láctico diluido contribuyen a mantener una óptima higiene bucal y de la faringe. También se puede aplicar en el pecho un extracto de aceite de hierbabuena japonés. En los estados inflamatorios avanzados resulta beneficioso el pincelado con suero láctico sin diluir. Para hacer frente a los catarros fuertes e, incluso, a la temida bronquitis emplearemos la imperatoria25, ya que puede ayudar a mayores y pequeños. Hemos recomendado a muchos deportistas que, cuando atraviesen terrenos boscosos en los meses invernales, aprovechen dicha oportunidad para mascar brotes de alerce o de abeto, consejo que vale la pena recordar, ya que dichos brotes poseen virtudes preventivas y, a la vez, terapéuticas.

Protección frente a las secuelas de las enfermedades infecciosas

Las toxinas que quedan en el organismo como consecuencia del padecimiento de enfermedades infecciosas deben ser eliminadas cuanto antes para que no puedan dañar nuestra salud. Así, por ejemplo, unas paperas (parotiditis) mal curadas pueden dar lugar a una posterior inflamación del páncreas. Así mismo, una escarlatina reprimida puede ser responsable de una infección purulenta en el oído medio y una amigdalitis mal tratada puede acarrear complicaciones cardíacas como miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) o una endocarditis (inflamación del endocardio) capaz de producir lesiones valvulares y, en algunos casos, ocasionar una pericarditis. También pueden verse afectados los riñones. Las peligrosas toxinas que han quedado en el organismo por una amigdalitis mal tratada pueden dar lugar a un reumatismo articular. Las toxinas no eliminadas pueden ser causa de numerosas dolencias posteriores.

Por lo tanto, ante toda enfermedad infecciosa se hace totalmente necesario eliminar las sustancias tóxicas producidas, actuando a tres niveles:

1. Derivar (conducir) hacia la piel, activando la sudoración, aplicando duchas calientes o envolturas calientes u otros procedimientos similares, incluyendo los de tipo Kneipp.

2. Derivación hacia los riñones con la ayuda de algún remedio, como las tisanas de vara de oro, perejil o algún otro estimulante de los riñones que tengamos a mano. También las cataplasmas de cebolla constituyen una buena ayuda. Siempre es importante estimular la actividad renal.

3. Derivación intestinal. A consecuencia de las fiebres padecidas, el intestino puede haberse secado un poco. Podemos activar el tránsito intestinal con remedios sencillos y naturales, como el mucílago de lino, la zaragatona, las tisanas de tallos de maná26 y con higos o ciruelas secas previamente maceradas. También resulta apropiado un ayuno a base de zumos naturales de fruta. En el curso de las enfermedades infecciosas conviene evitar totalmente los alimentos proteicos, mientras que los zumos de frutas y hortalizas resultan fundamentales.

Si aplicamos a rajatabla estas tres derivaciones, podremos librarnos de las numerosas secuelas que las enfermedades infecciosas pueden acarrear.

Las leyes particulares de la inmunidad

Los frecuentes cambios que da la vida nos hacen plantear algunas cuestiones como: ¿no resulta sorprendente que las enfermedades infecciosas se encuentren en franco retroceso, mientras aumentan de forma alarmante las muertes debidas a las llamadas «enfermedades de la civilización» y las de causas metabólicas? Es posible que se deba a un incremento de nuestra capacidad defensiva, pero ¿qué hay de las otras enfermedades citadas?

Por más que todo esto nos parezca particularmente enigmático, un estudio reflexivo sobre la experiencia adquirida nos puede llevar a una respuesta aclaratoria.

Cuando estuve en la Amazonia, hizo estragos allí una epidemia de sarampión que costó la vida a miles de indios de la selva. Sin embargo, entre nosotros, prácticamente nadie muere de sarampión, sea niño o adulto. ¿Por qué? No es que la virulencia o malignidad de los gérmenes responsables haya remitido, pero la naturaleza siempre es más sabia que el ser humano. Tanto los profesionales de la medicina como los profanos en la materia deberían aprender a admirar y respetar las leyes biológicas y su adaptable elasticidad. Debemos agradecer a la maravillosa generosidad equilibradora, fruto de la misericordia creadora, el hecho de que las leyes naturales sean, con el tiempo, capaces de oponer una hábil resistencia a todos los ataques, por brutales que sean.

Si bien al principio las bacterias pueden hacer estragos al diezmar poblaciones enteras, en la siguiente generación se han formado ya agentes inmunitarios que nos defienden, hasta el punto de que en unas cuantas generaciones posteriores la enfermedad ha perdido la relevancia que antes tenía. Así sucedió con la tuberculosis, que hace algo más de sesenta años era una de las causas de mortalidad más importantes. También la difteria y otras muchas enfermedades infecciosas han ido perdiendo su peligrosidad para nosotros en los últimos cincuenta años, proceso apoyado por las vacunaciones.

Regulaciones notables

Dentro del reino vegetal podemos apreciar las mismas regulaciones respecto a la adaptación y creación de las fuerzas defensivas e inmunitarias. Una prueba de ello es la experiencia extraída del empleo del DDT. Hace años, esta sustancia aniquilaba prácticamente a todos los insectos, excepto a dos especies. Actualmente la cantidad de especies que son ya resistentes a este insecticida supera las cuarenta. Durante mi estancia en California pude ver por mí mismo que, para conseguir un resultado exitoso, era necesario utilizar insecticidas cada vez más potentes y concentrados. La triste consecuencia de esto fue la muerte de millones de pájaros y abejas, mientras que los insectos nocivos se adaptaban rápidamente a los nuevos venenos. En estos últimos años, un amigo residente en Guatemala nos informó de que una industria próxima a sus colmenas había empleado unos potentes insecticidas que habían provocado indirectamente una terrible mortandad de sus abejas. Estas intromisiones o ataques al equilibrio biológico de la naturaleza suelen traer consigo desastres irreparables, sin que los perjudicados tengan la menor posibilidad de ser compensados por las pérdidas sufridas.

Según la mencionada regulación de las leyes biológicas, hay que suponer que en cincuenta años los indígenas de la Amazonia ya no morirán de sarampión, pues su capacidad de resistencia a esta enfermedad será entonces tan potente como es ahora la nuestra. Mientras que los indígenas puedan mantenerse alejados de las desventajas de la civilización, la incidencia de sus enfermedades típicas será mínima. La mortalidad por gota, diabetes, obesidad, cáncer y la temida esclerosis múltiple será insignificante en el seno de dichas comunidades, mientras que entre nosotros va aumentando sin cesar.

Cada vez hay más médicos y biólogos perspicaces que, hoy en día, nos muestran la manera de protegernos contra tales males mediante un estilo de vida natural y tomando alimentos no desnaturalizados.

La toma necesaria de antibióticos naturales
Creación de defensas

Es bien sabido que el organismo, especialmente cuando está afectado el hígado, posee una menor capacidad defensiva de lo normal. Por ello, es estrictamente necesario recurrir a antibióticos naturales para dotar al cuerpo de la posibilidad de hacer frente a las infecciones, aun a pesar de la debilidad causada por un deficiente funcionamiento del hígado. No podemos impedir que nos afecten algunas infecciones al tomar ciertos alimentos o al respirar aire contaminado por gérmenes patógenos, especialmente en las ciudades. En un solo centímetro cúbico de aire se pueden encontrar miles de gérmenes infecciosos. También los insectos pueden ser portadores de gérmenes patógenos, entre los que destacan moscas y mosquitos; ni tomando las mayores precauciones podemos estar seguros de vernos libres de estos peligros, pero sí que podemos mejorar la capacidad defensiva de nuestro organismo para resistir y protegernos convenientemente de la acción de los gérmenes nocivos. Diversas plantas, en especial las que contienen aceites esenciales, así como algunas plantas utilizadas como condimentos, pueden mejorar nuestras defensas frente a una gran variedad de bacterias.

Efectividad de diversos antibióticos

El descubrimiento de los antibióticos (penicilina, estreptomicina, auromicina y otros preparados similares presentes en el mercado farmacéutico) ha significado el hallazgo de sustancias especialmente efectivas en la lucha contra las infecciones bacterianas. Estos productos han servido para salvar vidas en numerosas ocasiones, sobre todo en caso de enfermedades infecciosas tropicales. Sin embargo, empleamos estos fármacos ante cualquier pequeñez, como faringitis e infecciones sin importancia que podrían combatirse fácilmente con otro tipo de sustancias. Esta situación puede llegar a ser peligrosa para nuestra salud: en primer lugar, porque nuestro cuerpo se habitúa a estos productos, a la vez que las bacterias se vuelven resistentes a su acción, por lo que ya no podremos obtener resultados satisfactorios cuando se presente una infección grave; y, en segundo lugar, porque el uso de antibióticos deteriora la flora intestinal, que puede llegar a ser destruida.

Del mismo modo que la asimilación de las sustancias nutritivas necesita la presencia de determinadas bacterias en el intestino, también las plantas necesitan de una flora bacteriana concreta para la absorción de sus nutrientes y para poder desarrollarse correctamente. Así, por ejemplo, no conseguiremos una buena cosecha de soja si al sembrar sus semillas no introducimos en el suelo determinadas bacterias que permitan un buen desarrollo de las plantas. Los bosques de abetos no prosperarían sin la presencia en el suelo de las bacterias necesarias. Con nuestro intestino sucede lo mismo: también necesita diversos tipos de bacterias. Por este motivo, el yogur resulta recomendable en los cuidados del intestino, en especial si contiene el lactobacilo acidófilo que protege y fomenta el desarrollo de la flora bacteriana intestinal y, al mismo tiempo, destruye las bacterias perjudiciales presentes. Las bacterias ácido-lácticas nos son provechosas, pues colaboran fraternalmente con las bacterias intestinales. Pero si tomamos antibióticos, como los antes mencionados (penicilina, estreptomicina, auromicina o como se llamen), tendremos que contar con el inconveniente de que también atacan a nuestra flora bacteriana intestinal. A menudo sucede que las bacterias más útiles e importantes para nuestra salud resultan ser precisamente las más sensibles a los antibióticos, mientras que otros gérmenes menos favorables, pero más resistentes, se desarrollan más fácilmente en nuestro intestino, y pueden producir una inflamación intestinal crónica. Al afectarse la flora intestinal, las bacterias recién llegadas pueden actuar de forma intensa y hacerse más peligrosas, con lo que la persona afectada se encontrará más desprotegida.

Al administrar nuevamente estos potentes antibióticos puede suceder que el cuerpo no reaccione más a ellos, lo que nos deja indefensos ante enfermedades más graves porque incluso reducen la eficacia de otros métodos conservativos.

Antibióticos naturales

Puesto que los enfermos del hígado, a modo de ejemplo, deben estar especialmente protegidos, es necesario ayudar a su organismo mediante el uso de sustancias naturales de efecto antibiótico. De este modo podremos defender el organismo debilitado.

Esto no solo es de vital importancia en los enfermos de hígado, sino también para los que corren riesgo de contraer tuberculosis, los pacientes de cáncer y de otras muchas enfermedades.

Hace ya varios decenios realicé interesantes experimentos con el rábano rusticano, los berros de agua27, los mastuerzos e incluso con la capuchina28. Pude observar que, con la toma regular de estas plantas, el organismo se hace más resistente y padece menos catarros y otras enfermedades infecciosas. Por cierto, el hecho de que la capuchina puede ser útil también en el ámbito alimentario resultó gracioso para algunas personas. En aquella época todavía no conocíamos los fundamentos científicos de la benéfica acción de estas plantas, lo que sigue sucediendo con otros procedimientos terapéuticos naturales. Uno observa los buenos resultados conseguidos en los pacientes y los aplica en beneficio de estos, aunque no dispongamos aún de los fundamentos científicos que nos lo aclaren. Con no poca satisfacción he encontrado, en la moderna literatura especializada, la confirmación de que observaciones que hice en otros tiempos no eran incorrectas. Aquellas burlas, a propósito de las ensaladas con adición de capuchina, han ido desapareciendo a partir del momento en que la investigación científica ha demostrado taxativamente las virtudes de esta planta, especialmente los trabajos del profesor Winter29, de Colonia (Alemania).

Uno de los fenómenos que observé por aquellos años fue el hecho de que la capuchina destruye también los parásitos animales. Los experimentos realizados con extracto crudo de capuchina en fumigaciones contra pulgones y otros parásitos animales dieron excelentes resultados. Estas observaciones me mostraron que la capuchina contiene una sustancia especialmente activa, confirmada en nuestros días por investigaciones científicas. Además, creo que tanto la capuchina como el berro de agua contienen otras sustancias de efectos aún más intensos que el de los antibióticos que acabamos de mencionar. Quizá sus efectos sobre los parásitos animales se deban a la presencia de estos principios activos más potentes y que todavía no han sido objeto de estudios científicos. Por su parte, el berro de agua produce efectos similares a los de la capuchina; me lo han confirmado muchos años de investigaciones acerca del berro de agua alpino que crece junto a los arroyos de montaña de la región de Engadina. El consumo de berro de agua crudo nos hace prácticamente más inmunes ante catarros y enfermedades infecciosas en general.

Aún más satisfactorias resultaron las experiencias que realicé con una planta no investigada hasta ahora. Se trata de una especie de liquen denominada Usnea. Acostumbraba a comer esta planta con regularidad cuando practicaba esquí, y pude observar que también hacían uso de ella ciervos, corzos y gamuzas; cuando había mucha nieve estos animales consumían toda la que estaba a su alcance. Investigaciones más detenidas han mostrado que esta planta, como otras variedades de líquenes, poseen un elevado contenido en hidratos de carbono, es decir, féculas, por lo que su valor nutritivo no es precisamente escaso; virtud que saben aprovechar también los animales salvajes, con lo que mejoran sus defensas gracias al efecto antibiótico de esta planta. Con frecuencia he podido observar que la Usnea combate rápidamente los catarros. Por ello, nos va a ir bien mascar esta planta en cuanto percibamos los primeros síntomas de catarro, como dolor de garganta y expectoración. Sus efectos son tan rápidos que de regreso de nuestro paseo podremos vernos libres de una incipiente infección catarral. Estas valiosas experiencias me revelaron la necesidad de examinar con más detenimiento esta sencilla planta. Cada vez utilizo más su extracto para la elaboración de caramelos. La experiencia me ha enseñado que la toma regular de este producto reduce sustancialmente la propensión a padecer resfriados y catarros. ¿Por qué razón debemos correr el riesgo de tomar potentes fármacos que cada ventaja que nos aportan va acompañada de dos inconvenientes? Si la naturaleza nos proporciona plantas alimenticias y plantas de montaña de las que podemos extraer sustancias activas beneficiosas para nuestra salud, si las tomamos en proporciones correctas y con arreglo a principios establecidos que jamás pueden perjudicarnos, ¿por qué no vamos a utilizarlas?

¿Por qué exponernos a algún tipo de riesgo? Estos antibióticos naturales no dañan la flora intestinal en modo alguno y su ingestión regular no produce resistencias por parte de los gérmenes patógenos. Resulta muy recomendable para sanos y enfermos, especialmente para los enfermos de cáncer, introducir en sus dietas cotidianas ensaladas elaboradas a base de berros de agua27, mastuerzos y capuchina28, plantas con las que también podemos confeccionar saludables bocadillos. También la sal marina A.Vogel con plantas aromáticas y hortalizas frescas para condimentar contiene estas plantas, por lo que su uso resulta muy recomendable; con ella podemos condimentar bocadillos, ensaladas, verduras y sopas. Solo hay que evitar su cocción, pues afectaría negativamente a las sustancias vitales que contiene. A la ensalada de zanahoria haremos bien en añadirle siempre un poco de rábano rusticano finamente rallado, con lo que no solo nos resultará más aromática, sino que también estará enriquecida. Si nos acostumbramos a consumir los alimentos mencionados nos haremos más resistentes y menos propensos a padecer infecciones. La toma de estas sustancias nutritivas y terapéuticas incluso puede llegar a vencer rápidamente una infección ya declarada. Si una vez recuperada la salud subimos a montañas por encima de los mil metros de altura, no hay que olvidar el mascar la planta barba de capuchino (Usnea barbata) durante nuestras excursiones alpinas.

Otra planta con un gran poder terapéutico es la petasita o sombrerera (Petasites officinalis)20 de especial importancia para los enfermos de cáncer. En cambio, su uso como condimento no resulta apropiado, pues su acción es demasiado intensa. Se trata de una planta poco corriente que crece preferentemente a lo largo de las riberas de arroyos de algunos valles montañosos. La manera más apropiada de aprovecharnos de sus virtudes es tomando los preparados que se elaboran con ella.

Como aumentar el valor de los alimentos crudos

Algunas personas que se reían y compadecían de nosotros por adoptar un régimen dietético crudívoro, puede que ahora tengan que pensárselo un poco mejor. El hecho de que diversas sustancias antibióticas pierdan su efecto por acción de la cocción justifica la afirmación de los defensores de los alimentos en estado crudo de que muchos agentes beneficiosos activos son sensibles al calor; no solo las vitaminas, sino también otras sustancias conocidas y desconocidas que son necesarias para nuestra salud. Por lo que toda persona que desee cubrir sus necesidades en estas importantes sustancias activas debería consumir habitualmente una cierta cantidad de alimentos crudos. En este caso son las sustancias defensivas que nos pueden proteger de enfermedades infecciosas. Quienes tengan la suerte de disponer de un huerto o jardín propio harían bien en cultivar plantas como las antes mencionadas (berros de agua, mastuerzos27 y capuchinas28, así como rábano rusticano) para poder disponer diariamente de una cierta cantidad de estas plantas. Con ellas podemos preparar ensaladas o añadirlas crudas a las sopas, pero finamente picadas, o mezclarlas con el requesón o emplearlas para preparar bocadillos. El rábano rusticano finamente rallado proporciona, como ya apuntábamos antes, un toque refrescante a la ensalada de zanahoria, aunque también combina bien con otras clases de ensaladas. Quienes encuentren el sabor de la ensalada de zanahoria demasiado dulce pueden añadir un poco de rábano rusticano, con lo cual verán que es más aromática. No solo resultará más apetecible, sino que además nos proporcionará valiosas sustancias antibióticas.

Para todos los defensores de la fitoterapia y de las virtudes de la alimentación natural, que saben apreciar el valor salutífero de los alimentos crudos, resulta apropiada la vieja sentencia: «¿Por qué andar buscando por todo el mundo, cuando lo bueno se encuentra tan cerca?».

Cuidar de la salud: la mejor prevención contra las enfermedades del aparato respiratorio
Causas diversas

En el curso de mis viajes he visto con sorpresa que muchos países que tenían unas buenas condiciones sanitarias presentaban una gran cantidad de enfermos tuberculosos30. Me llenó de estupor el hecho de que en Grecia, a pesar de su clima soleado, se tuviera que luchar todavía contra esta enfermedad. También en los Países Bajos, sobre todo en diversas islas, hay muchos enfermos de los pulmones. Los médicos no se equivocan al afirmar que el clima húmedo contribuye a ello, lo que no quiere decir que todo aquel que viva bajo esas condiciones climáticas tenga que enfermar necesariamente de los pulmones. Hay otros factores que también pueden influir, como una alimentación monótona. Toda persona que conozca las causas que provocan su enfermedad podrá prevenirla mejor, lo que siempre será preferible a tener que curarse después. Quienes no estén enfermos harán bien en seguir los consejos expuestos a continuación, mientras que los menos favorecidos van a mejorar sustancialmente el pronóstico de su enfermedad.

En primer lugar, cabe destacar la importancia de la alimentación, como nos muestra la experiencia adquirida por todo el mundo. Hay regiones, y sorprendentemente incluso en nuestras montañas suizas a las que otras personas acuden en busca de curación, donde la gente enferma de tuberculosis a pesar de la altitud. A modo de ejemplo, conocí al guardián de un refugio alpino, buen esquiador, que había contraído tuberculosis pulmonar a pesar de vivir durante todo el invierno a unos 2000 metros de altitud. La causa hay que buscarla en su alimentación, errónea por monótona, excesivamente rica en proteínas, en alimentos en conserva y desnaturalizados, como la harina blanca y el azúcar. También la mala calidad del aire del refugio contribuyó a ello, debido principalmente a que los muchos esquís allí presentes se enceraban y el refugio no estaba suficientemente ventilado a fin de ahorrar combustible, olvidando que es necesario aportar aire fresco en los aposentos donde se habita.

Es importante disponer de una buena capacidad defensiva e inmunitaria para protegernos convenientemente de las enfermedades de los órganos respiratorios, ya que no siempre podemos evitar que nos pueda afectar algún tipo de infección. Tienen razón los investigadores que afirman que difícilmente podría encontrarse en Europa una persona que no haya padecido alguna vez una pequeña infección tuberculosa que hubiera podido derivar en una verdadera enfermedad. Por lo tanto, el objetivo principal es conseguir una buena inmunidad.

De las experiencias mencionadas se deduce que la mejor manera de protegernos ante una enfermedad es fortaleciendo nuestra salud, lo cual es posible si tomamos en consideración los siguientes factores: a una alimentación natural hay que añadirle mucha luz, aire, sol, movimiento y respiración. Cuanto más naturalmente viva y se alimente una persona, menos se dejará encerrar en espacios estrechos y tanto más empleará su tiempo libre en respirar y moverse al aire libre, con lo que ¡correrá menor riesgo de enfermar! Son reglas de salud que hay que seguir en cualquier circunstancia.

Alimentación adecuada

En lo que a alimentación se refiere, es importante que esta sea rica en calcio y en vitaminas. Ante todo, es necesario comer muchas ensaladas de col blanca, repollo, zanahoria, remolacha roja y muchas ensaladas verdes, por su riqueza en minerales, vitaminas y calcio. Entre las frutas, en primer lugar tenemos las bayas, especialmente las fresas de cultivo biológico, por su aporte de calcio. También es importante y necesario alimentarse de productos naturales, como el pan integral y alimentos elaborados con trigo, centeno y arroz integral. En cuanto al tema del azúcar, es de suma importancia no consumir azúcar blanco, sino azúcar de caña realmente integral. Aún sería mejor tomar, en su lugar, miel y la glucosa y la fructosa que nos proporcionan las uvas pasas y otras frutas dulces. Estos azúcares se transforman rápidamente en glucógeno; incluso un hígado dañado puede emplear la fructosa. Así mismo, es importante elegir bien entre las grasas; no deben usarse las de los riñones, la grasa de cerdo ni otras grasas animales ni tampoco las grasas endurecidas (mediante el proceso de hidrogenación) ni las margarinas elaboradas con ellas. Lo más adecuado es emplear aceites no refinados, mantequilla fresca sin sal, almendras y frutos secos. En cuanto a los condimentos, es absolutamente necesario ser muy riguroso en consumir poca sal común. En cuanto a especias, como la pimienta y la nuez moscada, hay que evitarlas en lo posible. Es preferible utilizar plantas condimenticias que uno mismo pueda cultivar en su huerto o jardín, como ajedrea, tomillo, mejorana, albahaca o cilantro. Un excelente condimento es el extracto de levadura, que además contiene el complejo vitamínico B. Con estos condimentos se pueden elaborar salsas que presentan un sabor parecido a las salsas con carne y representan un excelente complemento culinario y dietético. Para evitar fermentaciones intestinales, es importante no mezclar frutas y verduras en una misma comida. Lo mejor es tomar fruta con pan u otros productos integrales en el desayuno y en la cena, que podremos complementar con miel, mantequilla y muesli de fruta elaborado, si es posible, con frutas de temporada. Hay que tener un cierto cuidado con las frutas de hueso y tomar poca cantidad de ellas. En la comida del mediodía se debería tomar a menudo arroz integral, patatas y otros cereales con verduras al vapor y muchas ensaladas crudas. Hay que limitar, en lo posible, el consumo de fritos y grasas sometidas a elevadas temperaturas. Quienes deseen comer carne, la más adecuada es la de ternera y vacuno en general y, a ser posible, asada, mientras que los embutidos y la carne de cerdo deberían evitarse.

Como aporte complementario de calcio, disponemos del preparado de calcio y ortiga, mientras que el aporte de ácido silícico nos lo puede proporcionar la planta denominada Galeopsis. Por otra parte, los caramelos con extracto de Usnea se han mostrado útiles para aumentar y mejorar las defensas frente a enfermedades del aparato respiratorio. Se preparan a partir del liquen barba de capuchino que se desarrolla en algunas coníferas alpinas. El efecto de los ácidos de este liquen, en combinación con otras sustancias, ha dado excelentes resultados. Otros remedios naturales que refuerzan nuestras defensas son la Petasites20 de la sombrerera y el Viscum album del muérdago1. En el apartado dedicado a los antibióticos naturales se entra en más detalle sobre otras valiosas sustancias defensivas.

Cuidados de la piel y medidas preventivas

Con unos buenos cuidados de la piel podemos apoyar muy bien la tendencia natural del cuerpo a la curación. Para ello, se cepilla diariamente la piel hasta que aparezca un ligero enrojecimiento y, a continuación, se aplica un buen aceite, como, por ejemplo, aceite de hipérico o un aceite para cuidados de la piel que contenga aceite de hipérico natural. Quienes no dispongan de ello pueden emplear pequeñas cantidades de aceite de oliva virgen. Es suficiente una ligera aplicación de este aceite cada dos o tres días. Es muy importante vigilar que no se tengan los pies fríos. Si así fuera, debe combatirse con baños de pies, masajes y otro tipo de medidas. También es importante procurar una buena actividad intestinal. En caso de dificultad para hacer bien de vientre se tomará una cucharada sopera de semilla de lino recién molida por la mañana y por la noche. En caso de padecer estreñimiento severo, se podrá recurrir a un buen regulador intestinal a base de plantas medicinales. Por otra parte, tampoco conviene dejar sin tratar los estados diarreicos, ya que dejan al cuerpo con pocas fuerzas. Uno de los remedios más sencillos para evitarlo son los copos de avena crudos y secos o un preparado elaborado a partir de la tormentilla31. Una buena ensalivación de los alimentos consumidos ayuda a combatir los trastornos intestinales y las fermentaciones que a menudo aparecen, por lo que resulta totalmente necesario comer despacio, masticar a fondo y ensalivar bien lo que vayamos a comer.

Alegría sana y respiración correcta

Un excelente apoyo para nuestro estado de salud es, por supuesto, el conocido efecto de la cura de aire de alta montaña, de modo que quien pueda permitírselo no debería renunciar a ello. Para quienes esto no sea posible, quizá puedan gozar de un buen aire marítimo, pues no está nada mal, siempre que sea sano y puro. Es muy importante procurar no detenerse mucho tiempo en la proximidad de fábricas o de carreteras muy transitadas.

También es importante seguir los consejos expuestos en los apartados «Poder medicinal de la alegría» y «Respirar es vida». Un estado anímico elevado ejerce un cierto efecto preventivo y representa para muchos enfermos media curación. Es importante que el médico que trata y controla al paciente tenga en consideración este punto, y que pueda hablar de ello con él. También una gimnasia respiratoria correcta contribuye mucho a que uno se encuentre mejor. Seguro que todo médico practicante de la medicina biológica acogerá con agrado todas estas medidas preventivas y curativas naturales que van a contribuir al éxito del tratamiento.

Asma

Si sufrimos de ataques que dificultan la respiración es que sufrimos de asma. No todos estarán al tanto de que existen diversos tipos de esta enfermedad. Para realizar un tratamiento adecuado, debemos saber distinguir entre un asma de tipo nervioso, el asma bronquial y el asma cardíaca. Una vez bien examinadas las causas y los síntomas podremos decidir sobre el tratamiento individual que requiere cada enfermo.

Asma de origen nervioso (Asthma nervosum)

Puede ser que nuestro sistema nervioso sea muy sensible y tenga tendencia a producir espasmos. De ahí que un sistema nervioso debilitado pueda dar lugar, en algunos casos, a un ataque de asma. En estos casos hay que actuar principalmente sobre el sistema nervioso para poder superar con éxito la enfermedad.

Asma bronquial (Asthma bronchiale)

A diferencia del anterior, este tipo de asma depende mucho de las condiciones climáticas, por lo que en estos casos será oportuno un cambio de aires. A menudo, el efecto del clima marítimo, con el aire cargado de yodo, es tan favorable que puede hacer desaparecer los ataques de asma. También el aire de montaña puede ser de ayuda, por lo que muchos enfermos asmáticos eligen una estancia en las alturas. Ya a una altitud de 900 metros existe la posibilidad de verse libre de dichos ataques, aunque a menudo se precisan altitudes de 1200 a 1500 metros. Por otro lado, también el aire cálido y seco de las regiones desérticas puede eliminar los trastornos asmáticos.

Puede suceder también que el espasmo bronquial sea debido a una sensibilidad al polen, tal como sucede también en la llamada fiebre del heno o alergia al polen. Si nuestra situación financiera nos permite mudarnos a un lugar con otras condiciones climáticas, sería bueno tenerlo en cuenta, ya que el tratamiento bioclimático, junto con la toma de los correspondientes remedios naturales, puede llevarnos a la curación al cabo de un cierto tiempo. Lamentablemente, a algunos pacientes les falta la decisión suficiente para hacer el cambio necesario, influidos a veces también por su entorno personal más próximo, a pesar de que no suele ser difícil encontrar un lugar de trabajo adecuado a la profesión del paciente en lugares con unas condiciones climáticas adecuadas. Es una lástima que no se anime lo suficiente a estos pacientes a realizar este cambio, pues en los lugares adecuados podrían verse rápidamente libres de sus trastornos.

Si al cabo de uno o dos años no se repiten los ataques, es factible considerar la vuelta al hogar, pues por regla general una influencia climática adecuada permite superar este padecimiento y que no se vuelva a repetir, aun permaneciendo en la zona climática poco favorable en la que vivía antes el paciente. Este hecho beneficioso resulta especialmente apropiado para la gente joven, ya que ello les proporcionará un cambio favorable.

En cambio, resulta muy difícil conseguir un buen resultado cuando el asma bronquial se debe a un viejo padecimiento pulmonar mal tratado. Por ello, nunca debe permitirse que, por falta de atención, un padecimiento pulmonar pueda volverse crónico. Hay que esforzarse en curarlo a tiempo para que no degenere en un asma bronquial ni se haga difícil entonces conseguir la curación.

Medicamentos y terapias físicas

El tratamiento medicamentoso del asma bronquial se basa fundamentalmente en la administración de remedios espasmolíticos, es decir, de acción antiespasmódica. Resulta asombroso el hecho de que un paciente al que se le propuso un tratamiento exitoso consiguiera librarse por mucho tiempo de los síntomas de asma tras una simple inyección de procaína. Por lo tanto, resulta apropiado influir positivamente sobre el estado de ánimo del enfermo mediante una adecuada terapia psicológica. En lugar de procaína puede emplearse también ácido fórmico en preparaciones homeopáticas u otro tipo de terapia neural.

Las tabletas contra el asma elaboradas con extractos de Ephedra (planta africana), atropina, estramonio y otros potentes medicamentos pueden proporcionar el alivio deseado en casos de apuro, pero a la larga no resultan recomendables, ya que el cuerpo puede habituarse a ellos y crear adicción, sin que sean remedios que proporcionen una verdadera curación. Por ello, resultan más beneficiosos los remedios homeopáticos. Según las características del paciente, los remedios siguientes pueden ser de gran ayuda: Arsenicum album (D6 a D30), Nux vomica (D6 a D20), Zincum valerianicum D4, Antimonium sulf. aureum D4 y Belladonna a elevadas potencias.

Entre las plantas medicinales se han conseguido buenos resultados con preparados a base de sombrerera (Petasites officinalis)20. Este espasmolítico vegetal posee un efecto muy fiable y, si se toma por un largo espacio de tiempo, consigue a menudo resultados sorprendentes. En caso de asma bronquial, acumulación de mucosidad en los pulmones y como espasmolítico, la toma del jarabe a base de extractos de drosera, hiedra y abeto y de Kali jod. D4 ha dado buenos resultados.

Además de estos remedios y de una adecuada influencia psicológica, también resultan eficaces las terapias físicas. Entre ellos, cabe destacar los llamados baños de Schlenz (hipertérmicos), los baños de pies de temperatura alterna y los baños con fricción de Louis Kuhne32; además del cepillado y masaje cutáneo, las cataplasmas de mostaza y las envolturas de pecho con arcilla. Así mismo, el tratamiento con acupuntura puede conseguir grandes resultados si el terapeuta domina este delicado método chino.

Asma cardíaca

Si bien el asma cardíaca presenta los mismos síntomas principales que el asma bronquial, no se observan alteraciones patológicas en los bronquios de estos pacientes. El asma cardíaca se debe únicamente a una debilidad del corazón. Cuando afecta a la mitad izquierda del corazón, se produce una acumulación de sangre en los pulmones, mientras que si la parte afectada del corazón es la derecha, se produce una irrigación sanguínea insuficiente de los pulmones que da lugar a un menor intercambio gaseoso en ellos.

Los pacientes con asma cardíaca presentan una coloración azulada en su rostro y una respiración dificultosa ante cualquier esfuerzo corporal. Una vez se han averiguado sus causas, debe realizarse un tratamiento con remedios para el corazón y para el sistema vascular. En vez de emplear preparados a base de la Digitalis, que tienen un efecto acumulativo, pueden servirnos de ayuda el muguet o lirio de los valles (Convallaria majalis)33, junto con la escila o cebolla albarrana (Scilla maritima)34. Para fortalecer la musculatura cardíaca emplearemos preparados a base de espino blanco. En cualquier caso, es importante determinar las causas de la enfermedad y elegir un tratamiento individualizado en cuanto a la elección de los medicamentos y las terapias físicas.3334

Importantes factores sanadores para enfermos pulmonares

Resulta sorprendente que en relación a los padecimientos pulmonares la medicina académica no preste suficiente atención a cambiar las condiciones. Se puede conseguir mucho con las curas de reposo junto con aplicaciones de luz, aire y sol. Se trata de factores sanadores cuyo valor no se puede negar. Cuánta razón tenía el lema que figuraba en la entrada de un sanatorio de Arosa: «Elevad vuestras cabezas hacia las montañas, de donde nos viene la ayuda». Con eso la medicina académica reconoció que el aire, es decir, las condiciones climáticas propias de las montañas, posee efecto terapéutico en caso de afecciones pulmonares.

Otro aspecto a considerar es la alimentación. Es necesario aportar al organismo las sustancias que necesita o que le faltan para que pueda regenerarse. En primer lugar, nunca debe faltar una alimentación rica en calcio ni en vitaminas; tal es el caso del zumo de zanahoria recién exprimido o de zanahoria cruda rallada, el zumo recién exprimido de uva, naranja, pomelo15 y otros valiosos zumos que deberán tomarse despacio, a pequeños sorbos bien ensalivados. De este modo, los ácidos presentes en las frutas no nos producirán ningún efecto desagradable.

Tampoco deben faltar en nuestra mesa ensaladas aliñadas con limón, nunca con vinagre, y mucha verdura fresca.

Por otro lado, hay que evitar los platos o alimentos demasiado ricos en proteínas, mientras que el uso de condimentos naturales que estimulan el apetito resultan recomendables. También resulta imprescindible la toma de un preparado de calcio fácilmente asimilable. Siempre he observado buenos resultados con la toma de un compuesto de ortiga y calcio, y plantas ricas en ácido silícico, como la galeopsis. A este respecto, cabe mencionar también el liquen denominado barba de capuchino. Los animales del bosque hacen uso de la acción fortalecedora sobre los pulmones que les proporciona la Usnea barbata, por lo que no deberíamos desaprovechar dicho efecto sobre determinadas afecciones pulmonares que podamos padecer. Quienes no puedan mascar esta planta recién recolectada pueden aprovecharse de sus beneficiosos efectos si toman con regularidad tisanas preparadas con ella. No se trata de medicamentos en el verdadero sentido de la palabra, sino, en cierto modo, de alimentos, según el concepto hipocrático: «Que los alimentos sean medicinas y las medicinas alimentos». Los remedios elaborados a base de plantas pertenecen, en realidad, a la categoría de alimentos con efecto terapéutico. El aceite de hígado de bacalao o sus emulsiones actúan de forma favorable, siempre que puedan tomarse.

La influencia sobre el ánimo es de gran importancia para los enfermos pulmonares, por su influencia sobre una buena actividad glandular.

Por otra parte, conviene activar la actividad cutánea, para lo cual resulta especialmente recomendable el cepillado ligero de la piel con la aplicación posterior de un buen aceite para la piel.

No es necesario recalcar que hay que procurar también una buena actividad intestinal, ya que una buena actividad intestinal y renal es una condición necesaria para favorecer la tendencia normal hacia la curación en este tipo de enfermedades. Los pacientes que sigan estos sencillos consejos conseguirán buenos resultados en sus curas de reposo, y a menudo despertarán la admiración de los médicos por el rápido progreso conseguido. No hay que olvidar nunca intentar paliar completamente las carencias y debilidades para conseguir un éxito más rápido de lo usual.

Calcio

Se ha hablado y escrito mucho, tanto en la literatura especializada como en artículos periodísticos, sobre la importancia del calcio. El calcio es uno de los minerales más importantes y abundantes de nuestro cuerpo; sin calcio no podría construir ni el sistema óseo ni los dientes ni buena parte de otras células. Por ello, es necesario que podamos disponer de una alimentación suficientemente rica en calcio. Así mismo, el calcio desempeña un papel importante en la defensa de nuestro cuerpo frente a enfermedades infecciosas, especialmente del aparato respiratorio. Los niños que tienen déficit de calcio son más propensos a padecerlas, presentan ganglios que se hinchan con facilidad y tienen dificultades para poder superar infecciones primarias. Cuando hay falta de calcio, el organismo se ve sometido a una enorme lucha. La naturaleza nos ofrece un buen ejemplo al respecto. En los prados con un suelo ácido y pobre en cal aparece siempre musgo; si se añade suficiente calcio y se desacidifican, desaparecen los musgos. Los parásitos vegetales siempre prosperan en un suelo pobre en calcio. En el cuerpo humano podemos observar una situación parecida, pues cuando se presenta un estado deficitario de calcio prosperan todo tipo de enfermedades, especialmente las de tipo infeccioso. Conocido este hecho, se ha tratado de producir todo tipo de preparados de calcio. Sin embargo, todos estos preparados de calcio con ácido fosfórico, ácido carbónico y ácido láctico no han cumplido con dicha finalidad y la humanidad sigue teniendo déficit de calcio. Hace muchos años estuve hablando con un conocido químico en Davos que tenía mucha experiencia en este campo, especialmente en la producción de lechada de cal y de diversos preparados de calcio que elaboraba para algunos médicos. Me explicó que debía producir mucha de esta lechada de cal, ya que se sabía que era importante en el tratamiento de las enfermedades pulmonares, a pesar de que dicho producto servía de poco o nada. Me dijo este químico, ya en aquel entonces, que las personas debían tomar el calcio procedente de la naturaleza, como el que está unido a las plantas, es decir, el que se halla presente en los vegetales. Todo un especialista de la vieja escuela, pero con un punto de vista biológico. Sus palabras me reafirmaron en mi empeño por proporcionar minerales de forma que el organismo los pudiera asimilar y absorber bien para cubrir los posibles estados deficitarios. Esto me motivó a emplear calcio procedente de plantas, especialmente de las ortigas verdes y recién recolectadas. Debo confesar que conseguí obtener un preparado de calcio, el complejo de ortiga y calcio, que el organismo podía absorber bien. Una adecuada combinación con sutiles procedimientos bioquímicos hizo posible el preparado de calcio y ortiga que ha proporcionado a miles de personas todo lo que cabe pedir de un preparado de calcio biológico y natural. De todos modos, nadie debería depender de un determinado preparado o producto. Los consejos aquí apuntados deben dar la oportunidad a cualquier persona de valerse por sí misma, sin la necesidad de tener que tomar tal o cual preparado.

Solucionar la carencia de calcio

Ahora quisiera mostrar como debe procederse para solucionar la carencia de calcio, sobre todo en niños que vienen al mundo ya con una carencia de este mineral y también en jóvenes en edad de crecimiento e, incluso, en personas ancianas.

A los niños pequeños hay que darles una alimentación natural. No hay que olvidar el darles mucha agua de arroz integral, pues precisamente en el salvado del arroz integral se encuentran valiosas e importantes sustancias para los niños pequeños. Siempre que sea posible, toda mujer debería amamantar a su hijo, ya que la leche materna es el mejor alimento para los lactantes; con la condición de que la madre presente un buen estado de salud, estado al que debiera aspirar y conseguir antes de decidirse a traer un niño al mundo.

Tan pronto se le quiera introducir al lactante una alimentación complementaria, el mejor componente es el arroz integral. También le va a ayudar el zumo de zanahoria, que es el zumo que mejor toleran los niños a esta edad, y que es rico en calcio y en otros minerales. Posteriormente, puede empezarse poco a poco con leche de almendras acompañada de zumo de fruta. Se le proporcionará también leche de buena calidad, sea de vaca o de oveja, aunque desgraciadamente esta no tiene una calidad intachable en todos los países.

Todavía hay muchos países con un elevado porcentaje de animales tuberculosos, lo cual no resulta sorprendente en animales que están permanentemente encerrados en un establo. A este respecto, hay que aspirar a unas condiciones de vida lo más naturales posibles para que la leche sea lo que se espera y desea de ella. La leche de oveja es mucho mejor. Quienes tengan la posibilidad de obtenerla de ovejas que viven al aire libre dispondrán de la mejor leche para sus hijos pequeños, pues es rica en calcio y, debido a la vida y alimentación natural de estos animales, resulta más valiosa. También podemos tomar en consideración la leche de cabra, aunque solo de forma transitoria, no a largo plazo. En el capítulo dedicado a la alimentación infantil encontrará el lector más información al respecto. En cuanto a los adolescentes y a los adultos en general, es importante alimentarse de una forma natural, renunciando en lo posible al azúcar blanco y a los productos elaborados con harina blanca, tal como la naturaleza o el Creador nos los ofrecen. En los alimentos naturales encontramos todas las vitaminas y minerales en las proporciones adecuadas. Por ello, lo primero que tenemos que hacer es retornar a la alimentación natural y rechazar los productos artificiales elaborados básicamente por afán de lucro; proporcionan ganancias a sus productores, pero resultan perjudiciales para nuestro cuerpo. Son daños que no siempre aparecen de la noche a la mañana, sino que aparecen lentamente, hasta que los aditivos químicos y otros daños ocasionados a los alimentos empiezan a mostrar sus efectos, sea en forma de cáncer, de menor resistencia a las enfermedades infecciosas u otras enfermedades conocidas (o no), especialmente del sistema nervioso central, situación que amenaza a la humanidad de nuestros días. El aumento de dichos trastornos hay que atribuirlo a una reducción de la capacidad de resistencia del organismo humano, garantizado principalmente por un régimen de vida y una alimentación naturales.

Chucrut (col ácida o fermentada) con calcio en polvo

Para quienes presentan un déficit de calcio en su organismo, quisiera ofrecerles una receta para elaborar un excelente preparado de calcio, especialmente pensado para las personas que viven en el campo.

Quienes se preparen el chucrut procurarán emplear poca sal en su elaboración, pero, en cambio, deberán hacer un mayor uso de condimentos naturales, como mejorana, tomillo, bayas de enebro y, sobre todo, granos de mostaza, elementos que contribuyen mucho a la conservación de la col fermentada junto con otros condimentos naturales elaborados con determinadas plantas. La col fermentada, elaborada a partir de la col blanca, es en sí misma muy rica en calcio y un excelente remedio para la salud si se consume cruda. Para aumentar notablemente el contenido en calcio y para elaborar directamente un preparado de calcio, añadiremos y mezclaremos bien, por cada kilo de chucrut, media cucharada sopera de cáscaras de huevo pulverizadas. También podemos emplear las conchas de las ostras, una vez lavadas y pulverizadas, que podremos obtener en un buen comercio de productos dietéticos. Podemos mezclar este polvo con la col blanca cruda rallada, al igual que hacemos con las plantas condimenticias citadas. Con la fermentación que se origina a continuación se produce una combinación natural del calcio y el ácido láctico, que es de muy fácil asimilación. Quienes consuman cada año con su familia una cierta cantidad (un pequeño barril) de col fermentada, preparada de esta forma, después de uno o dos años ya no padecerán una falta de este mineral. Quienes no puedan hacerse su propio chucrut y lo compren pueden añadir una cucharadita rasa de este polvo por kilo de col fermentada y mezclarlo bien. Podemos echar una cucharadita llena de uno de estos dos polvos al chucrut conseguido en tiendas de productos dietéticos, elaborado de una forma natural y sin mucha sal. Se mezcla bien y se deja reposar durante un día, tras lo cual ya puede comerse la col fermentada cruda. El efecto de la toma de calcio elaborado de esta forma es reducido, pero siempre es mejor que el conseguido con los preparados de calcio usuales. También podemos añadir estos polvos (basta una punta de cuchillo) en una salsa para la ensalada que contenga zumo de limón. Los ácidos del limón permiten disolver algo de este calcio natural y lo hace asimilable.

Ortigas

Otro excelente suministrador de calcio son las ortigas. No se debería olvidar nunca en primavera, cuando aparecen los brotes jóvenes de las ortigas, añadir unas cuantas finamente picadas a las ensaladas que vayamos a tomar. Podemos utilizarlas como guarnición, bien picadas, sobre patatas, puré de patata u otros platos en lugar de la cebolleta picada. Apenas nadie se dará cuenta de que no se trata del habitual perejil o apio. También puede añadirse a las sopas, antes de comerlas. De este modo, podemos tomar un poco de ortigas con regularidad, lo que resulta especialmente importante por su contenido en calcio y ácido fosfórico. Así mismo, se puede añadir ortiga cruda picada a las espinacas, antes de servirlas, es decir, sin que la ortiga se haya cocido con ellas. De este modo conseguiremos un aporte adicional de vitamina D, calcio y otros minerales importantes. En tiempos pasados di a conocer estos consejos sobre las ortigas en mi revista «Noticias de Salud», tras lo que recibí numerosos informes por parte de campesinas de la zona de Berna de como, con estos sencillos remedios, sus hijos habían recuperado el color de sus mejillas, la salud y la capacidad de resistencia de su organismo. ¿Por qué no utilizar remedios sencillos y baratos para conseguir un determinado fin?, ¿por qué comprar preparados caros, si existen otras vías abiertas a cualquier ama de casa que se preocupa y piensa un poco en estos temas? De hecho, representa menor dedicación o esfuerzo que tener luego que ocuparse de los largos tratamientos que precisan los niños con déficit crónico de calcio. Estos niños son más propensos a padecer catarros, y cada corriente de aire frío representa un peligro para ellos; cuando hay alguna enfermedad infecciosa en el entorno, son los primeros en contagiarse y enfermar, por lo que siempre resultará mejor y más económico prevenir que tener que curar.

Nuevas funciones del calcio

Todos conocemos la importancia del calcio como material de construcción para los dientes y huesos de nuestro cuerpo. Sabemos que unos niveles bajos de calcio en nuestro organismo indican un estado deficitario de este mineral y, con el tiempo, puede dar lugar a problemas óseos y dentarios. En las mujeres embarazadas, este déficit se manifiesta de forma tan drástica que ya en tiempos de nuestras bisabuelas se decía que cada niño le cuesta un diente a la madre. También sabemos que unos niveles bajos de calcio en sangre pueden abocar en la aparición de manifestaciones de tetania, contracturas y espasmos.

El calcio no solo actúa como material de construcción, sino también como componente de unión, gracias al cual podemos eliminar por la orina residuos metabólicos nocivos, especialmente de naturaleza ácida. Pensemos por un momento en el ácido oxálico, que puede jugar un papel destacado en la formación de cálculos renales. La combinación de este ácido con el calcio, en forma de oxalato cálcico, permite su transporte y eliminación por parte del sistema urinario.

Un aporte suficiente de calcio nos protege de la escrofulosis35 y de la propensión a padecer una tuberculosis. Mucho podrían contar al respecto los médicos especialistas en este campo. Unos niveles de calcio en sangre normales hasta nos pueden proteger en gran medida de la acción nociva del radiactivo estroncio 90. Este hecho es nuevo para muchos de nosotros, pero resulta tranquilizador saber que con una medida tan fácil es posible conseguir un buen nivel de calcio, y podemos contrarrestar hasta influencias nocivas. Los motivos para abastecernos de una cantidad suficiente de un mineral tan importante como el calcio son lo suficientemente convincentes y razonables como para no dejarlos pasar por alto.


Argentina (Potentilla anserina)


Vara de oro (Solidago virgaurea)

Los cereales integrales y las hortalizas crudas, así como los productos lácteos, son buenos suministradores de calcio, por lo que debemos tomarlos a diario. Lamentablemente no podemos asimilar el calcio disuelto en agua, como sucede con otras formas de calcio inorgánico. Por ello, debemos tener siempre presente aportar a nuestro cuerpo calcio en su forma orgánica, especialmente el que nos ofrecen diversas plantas que lo contienen. Debido a que esta es la forma más fácilmente asimilable de este importante mineral, preferiremos la forma orgánica a todas las demás. No obstante, quienes a pesar de seguir una buena alimentación presentan un estado deficitario de calcio deberían, además de adoptar una dieta rica en calcio, tomar un buen preparado biológico de calcio, como un compuesto de calcio y ortiga. Este calcio de las ortigas constituye una forma ideal para mantener unos buenos niveles de calcio en niños y en adultos, pues contribuye a que nuestro organismo pueda captar y emplear mejor el calcio que nos aportan los alimentos. Quien ha probado una vez este compuesto de calcio y ortiga y ha visto los resultados no va a olvidar más este sencillo remedio agradable de tomar. También personas agotadas, afectadas por un exceso de trabajo y debilitadas por su estado de salud, a las que no les han ayudado otros remedios, verán como con la toma de este compuesto se recuperan sus fuerzas y salud. Como es tan importante para nuestro organismo un buen balance de sus componentes minerales, siempre deberemos tener en cuenta los consejos aquí apuntados para conseguirlo.

Nuestra misteriosa sangre

La Biblia nos dice que el alma se encuentra en la sangre y el poeta, sintiendo su misterioso efecto, nos dice de ella que es un fluido sumamente especial, un punto de vista que expresaba el poeta mucho antes de que lo confirmaran diversos trabajos de investigación de nuestra época. Las declaraciones de un famoso investigador, de las que se deduce que se puede determinar el estado de una persona a partir de una gota de su sangre, pues en ella se puede reconocer el estado de salud y enfermedad que presenta una persona, me hicieron reflexionar sobre el tema. Sin embargo, las investigaciones al respecto no han llegado tan lejos como para utilizar estas valoraciones como un método diagnóstico aceptable por todos. El método de la cristalización sensible de la sangre ha mostrado un camino que no se debería pasar por alto. Seguramente aparecerán otros métodos, y no parece lejano el tiempo en que se podrán detectar en un estadio de desarrollo inicial, es decir, mucho antes de que se manifiesten sus síntomas clínicos, la mayoría de enfermedades como el cáncer, la tuberculosis, el reuma, la gota y muchas otras. Si bien la sangre se ha clasificado en diversos grupos sanguíneos, se ha descubierto en ella el factor Rh, y que, al igual que sucede en la piel, en la que hay poros finos y gruesos, existen sangres de grano fino y de grano grueso. Lo cierto es que las particularidades de la sangre y las variaciones individuales de su contenido y estructura todavía son un gran misterio que esperamos que los investigadores aclaren con el paso del tiempo.

Si se hubiera avanzado más en la investigación de este misterioso fluido no se producirían en América casi 20 000 defunciones anuales debidas a transfusiones de sangre. Es de suponer que en un futuro próximo los médicos emplearán sustitutos de la sangre y del plasma sanguíneo cada vez mejores, y que conocerán mejor qué riesgos puede haber en las transfusiones de sangre humana. A este respecto cabe mencionar, sobre todo, la frecuente aparición de la hepatitis, la temida inflamación del hígado con ictericia de tipo infeccioso, a consecuencia de una transfusión de sangre. Un problema de las transfusiones sanguíneas, aún en vías de solución, es la prevención de la hepatitis sérica. Pensemos también en los contagios de sida, ocurridos en los últimos tiempos, debidos a una transfusión de sangre. Cuando incluso el director médico de un banco de sangre americano se ha expresado seriamente sobre los riesgos que puede ocasionar una transfusión de sangre, y cuando muchos médicos, que han tenido experiencias poco satisfactorias, no quieren responsabilizarse de los riesgos que puede conllevar emplear sustitutos del plasma, los pacientes tienen motivos suficientes para expresar sus puntos de vista, hablar de ello con el médico y poder tomar una decisión al respecto.

¿Cómo podríamos conocer los seres humanos todos los secretos de la sangre, cuando no la hemos creado nosotros mismos? Solo aquel que la creó conoce sus secretos. En su tutela divina y paternal prohibió de forma terminante la toma de sangre a los supervivientes del Diluvio Universal. Este mandamiento pasó más tarde a su pueblo escogido y no fue cancelado por los miembros dirigentes de la iglesia primitiva en tiempos de Pablo, sino que se volvió a repetir como vinculante, por lo que su validez y promoción siguen vigentes también desde la era cristiana hasta nuestros días. Así mismo, la mejor protección contra el sida es una moral sexual elevada, tal como se expresa por mandato divino en la Biblia.

Analizando más a fondo los diversos mandamientos podemos comprobar que albergan no solo una utilidad formadora o educadora, sino también de tipo salutífero, tanto si los seres humanos desean cumplirlos como si no. En todo caso, el cumplimiento obediente de estas peticiones impuestas sirve de protección al individuo. Quienes se nieguen a incorporar en su organismo alguna forma de sangre, sea por mandato divino o por una cuestión de salud, verán que, con el paso del tiempo, nuevas investigaciones y mayores conocimientos en este campo les darán la razón.

La linfa, el fluido sanguíneo blanco

Si bien, en su conjunto, los vasos linfáticos son mucho más largos que todo el sistema vascular sanguíneo, el conocimiento que se tiene sobre los primeros es más bien modesto. Los vasos linfáticos transportan la linfa (fluido sanguíneo blanco), se hallan repartidos por todo el cuerpo y son más finos que los vasos sanguíneos. Los vasos linfáticos conducen la linfa en una sola dirección y terminan vertiéndola al torrente circulatorio sanguíneo. De forma esquemática podríamos dividir el cuerpo en cuatro partes resultantes del cruce de dos líneas en el ombligo, una vertical o longitudinal y otra horizontal o transversal. Cada cuadrante posee una red linfática que desemboca en una zona ganglionar importante; cada cuadrante superior, en su axila correspondiente, y cada cuadrante inferior, en su zona inguinal correspondiente. También encontramos agrupaciones ganglionares más pequeñas a derecha e izquierda por debajo de la mandíbula. Acercándose a las zonas ganglionares importantes, la linfa forma pequeños nudos que alcanzan su mayor tamaño en las agrupaciones ganglionares.

Funciones de la corriente linfática

El sistema linfático mantiene en orden el líquido corporal junto con el líquido sanguíneo y el cerebral. El conjunto de los fluidos de nuestro cuerpo asciende aproximadamente al 60% del peso corporal. Además de esta función reguladora, la linfa desempeña otra función de vital importancia, como es la de actuar como una especie de policía local que combate la penetración de intrusos extraños que pueden poner en peligro el conjunto de células que forman nuestro cuerpo. Nos referimos a bacterias que pueden ser más o menos peligrosas y que, en algunos casos, pueden ser una amenaza para nuestra vida. Cuando, por ejemplo, nos cortamos o un clavo oxidado ha herido nuestra protectora superficie cutánea, penetran millones de bacterias en el interior de nuestro cuerpo, como si se hubiera roto una puerta protectora. Los finos vasos linfáticos externos quizá no son lo suficientemente fuertes para detener la avalancha, por lo que las bacterias invasoras alcanzan los ganglios linfáticos. En estos se movilizan entonces elementos defensivos, produciéndose una reacción inflamatoria con una notable hinchazón en los ganglios axilares o inguinales (según el cuadrante afectado) que puede alcanzar el tamaño de un huevo. Si la acción de linfocitos, fagocitos, células emigrantes o como se llamen todas esas células defensivas no pueden solventar su trabajo, se produce una inflamación de la zona ganglionar afectada con hinchazón, enrojecimiento y dolor al presionarlo. Hablamos en este caso de una infección de la sangre, aunque las sustancias nocivas producidas se encuentran dentro del sistema linfático. Si todas las toxinas y bacterias alcanzaran el torrente circulatorio sanguíneo, el resultado sería que el ser humano fallecería ya durante la infancia.

Las amígdalas y el apéndice vermicular están conectados también a las vías linfáticas, donde ejercen también una acción limpiadora y bactericida. Se trata, en cierto modo, de dos filtros que no deben ser extirpados a la ligera, pues representan dos bastiones que tienen su importancia en la lucha contra bacterias invasoras nocivas.

Cuando se liberan células cancerosas en la práctica de una toma de muestra (biopsia) o en la extirpación quirúrgica de un tumor, estas van a parar con frecuencia al interior de los vasos linfáticos hasta quedar retenidas en las zonas ganglionares, donde nuestros elementos defensivos tratan de acabar con ellas. Si no se consigue, las células cancerosas comienzan a crecer y a desarrollarse, dando lugar al temido linfogranuloma o cáncer linfático. Esta es la razón por la que el cirujano extirpa cuidadosamente los ganglios linfáticos en las operaciones de cáncer, especialmente en los cánceres de mama.

Otra función del sistema linfático es captar la grasa emulsionada y cederla a la sangre en pequeñas y adecuadas cantidades. El sistema linfático se encarga también de producir todos los anticuerpos que nos hacen inmunes ante determinadas enfermedades infecciosas, por lo que es de gran importancia que este sistema funcione bien. Un fallo parcial del sistema linfático puede ser responsable también de algunos trastornos cardíacos, renales y vasculares.

Métodos terapéuticos de apoyo

El mejor apoyo que podemos proporcionar al sistema linfático reside en la práctica de ejercicio físico y en respirar al aire libre. También el sol de altura y el aire de mar actúan de forma beneficiosa sobre la circulación linfática cuando se dosifican correctamente.

Un remedio vegetal recomendable como refuerzo o apoyo del sistema linfático lo encontramos en la planta subtropical de la equinácea. Tomado por vía oral y aplicado externamente, constituye una buena y rápida ayuda en caso de inflamación de los ganglios linfáticos. En las aplicaciones externas podemos emplear las hojas recién recolectadas y machacadas de esta planta o aplicar un apósito empapado de su tintura. En casos agudos, se deben tomar, cada hora, diez gotas de dicha tintura disueltas en un poco de agua. Los buenos efectos de esta planta hacen que la tintura obtenida a partir de plantas de equinácea recién recolectadas no debiera faltar en ningún botiquín familiar.

Cuestiones interesantes sobre la linfa

Sin la existencia del sistema linfático y de la linfa, que podría denominarse como fluido sanguíneo blanco, los seres humanos seríamos en poco tiempo víctimas mortales de los ataques de las bacterias. Los linfocitos actúan como fuerzas de policía del organismo y se encargan de eliminar, sobre todo, bacterias que hayan podido penetrar por alguna herida de la piel. A su vez, participan muy activamente en los trabajos de restauración de grupos celulares dañados. El sistema linfático vascular supera con mucho la longitud global del sistema vascular sanguíneo. También las mucosas, especialmente la mucosa intestinal, poseen una red de vasos linfáticos muy fina y extensa.

Amígdalas palatinas y apéndice vermicular del intestino ciego

No todo el mundo sabe que las amígdalas y el apéndice poseen una buena red de vasos linfáticos, estructuras relacionadas con el sistema linfático que actúan como filtros y estructuras aniquiladoras de bacterias. Mientras se mantenga su capacidad funcional no deben extirparse, ya que son muy importantes para el cuerpo. En caso de que estas estructuras enfermen, hay que procurar su curación con métodos conservativos para que sigan cumpliendo sus importantes funciones en nuestro organismo.

Ganglios linfáticos

En el sistema linfático se encuentran pequeños engrosamientos que son conocidos como ganglios linfáticos. Actúan como filtros que tratan de frenar y destruir sustancias nocivas como bacterias y toxinas. Si las primeras estaciones de filtro no son suficientes para realizar su cometido, actúan las colocadas a continuación. Al producirse una mayor penetración de bacterias en su interior, puede formarse una especie de cordón endurecido, enrojecido y doloroso al presionarlo que da lugar a un engrosamiento en las zonas ganglionares, como, por ejemplo, en el codo cuando el brazo está afectado, y que puede llegar a alcanzar el tamaño de un huevo de gallina y ser sensible a la presión. Se trata de una acumulación de células linfáticas rodeadas por fibras musculares y de tejido conjuntivo, con signos inflamatorios típicos. Si esta primera estación no detiene la infección, esta pasa a afectar a la estación de filtro siguiente, como la existente a nivel de la axila. En el caso de una infección en el pie, puede llegar a percibirse el citado cordón a lo largo de toda la pierna y formarse un engrosamiento notable en los ganglios del interior de la ingle.

Bazo

Si bien el bazo constituye el órgano linfático de mayor tamaño, no conocemos bien todas sus funciones. Se encuentra a la izquierda, junto al estómago, es decir, en el lado contrario de donde se encuentra el hígado, y nada tiene que ver con la digestión de los alimentos. No parece guardar una relación directa con otros órganos del cuerpo ni trabaja conjuntamente con ellos. Por otra parte, no se encuentra conectado a la corriente linfática, sino a la sanguínea. El bazo podría encontrarse perfectamente en otro lugar del cuerpo y si se encuentra en el lado izquierdo es porque hay allí sitio para él. El bazo constituye, todavía hoy, un enigma para los investigadores. Puede extirparse del cuerpo sin que el individuo afectado pierda la vida. Sin embargo, sin su presencia, la formación de los agentes defensivos del sistema sanguíneo sería tan modesta que el ser humano no podría resistir una potente invasión bacteriana, como sucede, por ejemplo, en el caso de la malaria.

Células migratorias

Los linfocitos, así como los leucocitos, se consideran células migratorias, ya que abandonan tanto el flujo linfático como el sanguíneo y se desplazan, gracias a su diminuto tamaño, entre las paredes celulares, como avanzan las estrellas de mar por los arrecifes coralinos. Actúan a modo de policías, cuyo objetivo es el de atacar a los agentes perturbadores allí donde se encuentren en nuestro cuerpo; aunque parezca sorprendente, su número es tan elevado que supera ampliamente al de personas en la Tierra.

Ayuda y factores curativos

Si bien la linfa, tal como hemos visto, dispone de una excelente organización, a menudo precisa que le prestemos apoyo. Un estado deficitario de calcio y vitamina D en nuestro cuerpo va a poner muchas dificultades a la linfa. Muchas veces, los engrosamientos en la ingle y en el cuello (por debajo de las orejas), que presentan algunos niños pueden deberse a dicha causa. Otras manifestaciones atribuibles a estos estados deficitarios son: propensión a padecer catarros, anginas y otras enfermedades infecciosas, así como inapetencia, irritabilidad y rápido cansancio. En tales casos basta un cambio en las costumbres alimentarias como evitar los dulces artificiales, los productos de pastelería y bollería, las golosinas y los alimentos desnaturalizados, así como los elaborados con harina blanca, azúcar industrial y aceites refinados, a la vez que se debe aumentar el consumo de hortalizas y ensaladas para seguir el buen camino que beneficiará a nuestra salud. Se han conseguido buenos resultados con un mayor aporte de vitaminas, como las proporcionadas, por ejemplo, con un tónico reconstituyente y con la toma del compuesto de calcio y ortiga. Lo mejor es dar a los niños este compuesto de forma preventiva antes de que se manifiesten los síntomas antes mencionados.

También actúa de forma muy favorable sobre la linfa el rábano rusticano, por lo que hay que considerarlo como uno de los mejores remedios para ella. A menudo observamos que basta con tomar diariamente una cucharadita llena de rábano rusticano para que desaparezcan trastornos pertinaces que afectan a la linfa. Para mejorar su sabor y que no resulte tan picante, va bien mezclarlo con requesón o con zanahoria rallada.

Tuberculosis y cáncer

Si el sistema linfático funciona sin dificultad no es posible que puedan desarrollarse una tuberculosis o un cáncer. En el caso del cáncer, resulta también decisivo disponer de una buena función hepática, por lo que debemos prestar suma atención a la linfa y al hígado. Buenos observadores han constatado que antes de que se pudiera comprobar la existencia de una tuberculosis siempre aparecían ganglios linfáticos sensibles y dolorosos a la presión. A menudo es posible detectar estos síntomas tempranos con años de antelación, por lo que es importante prestarles atención para poder evitar padecimientos posteriores. Si queremos disponer de una linfa en buen estado, debemos proporcionar a nuestro cuerpo suficiente oxígeno y luz solar. Deberemos evitar siempre las viviendas sombrías u oscuras, ya que son un buen caldo de cultivo para la tuberculosis.

Linfogranulomatosis

Esta enfermedad maligna del sistema linfático, conocida también como enfermedad de Hodgkin36, afecta más a los hombres que a las mujeres. Fue descrita en el año 1832 por el investigador inglés Thomas Hodgkin37, aunque todavía hoy no se conocen las posibles causas de esta enfermedad. Debido a que se acompaña de fiebre, algunos investigadores piensan que se trata de una enfermedad infecciosa, aunque la búsqueda de un germen responsable ha resultado infructuosa. Otros investigadores la catalogan como un tipo de cáncer y la tratan con radioterapia y con la bomba de cobalto. A pesar de ello, los éxitos conseguidos suelen ser pasajeros y de corta duración. Si solo se ven afectados por dicha enfermedad algunos ganglios linfáticos aislados, resulta entonces indicada la extirpación quirúrgica de los ganglios hinchados hasta que no se conozca algo mejor. Resulta indicado, también en esta enfermedad, una alimentación natural con muchos alimentos crudos, requesón y rábano rusticano, además de arroz integral, ya que este tipo de alimentación se ha mostrado muy beneficiosa. La toma diaria de un decilitro de zumo de zanahoria y remolacha roja, además de una tisana hecha de ortiga, avena en flor y alfalfa, se ha mostrado eficaz contra la anemia que suele aparecer en estos casos. También los preparados de Petasites o sombrerera en combinación con Galeopsis suelen proporcionar buenos resultados.

Cuidados de nuestro sistema capilar

Pocas personas saben que la red de capilares sanguíneos presentes en el cuerpo humano asciende a unos 100 millones de metros, lo que representa dos veces y medio el perímetro ecuatorial de la Tierra si colocáramos todos estos vasos sanguíneos, finos como cabellos, en línea recta, uno detrás de otro. Este cálculo, realizado por científicos, nos muestra una de las muchas maravillas que el Creador ha realizado en nuestro cuerpo. Debemos conocer no solo la estructura de estos finos capilares, sino también qué funciones desempeñan en nuestro cuerpo. En el ámbito del sistema capilar se produce la eliminación de residuos metabólicos, incluido el dióxido de carbono, en el sistema sanguíneo venoso, así como otras muchas funciones, unas conocidas y otras todavía no.

Los fallos en el estilo de vida y en la alimentación pueden perjudicar gravemente nuestro cuerpo, incluido el sistema capilar sanguíneo. Una dieta errónea, productora de ácido úrico, con demasiada carne y huevos en lugar de hortalizas y frutas, ensancha y degenera los capilares sanguíneos de tal modo que estos se pueden observar perfectamente en una fotografía. Los capilares sanguíneos dilatados tienen un aspecto parecido al de pequeñas varices. También un consumo elevado de bebidas alcohólicas daña y dilata los capilares sanguíneos. Los productos químicos que tomamos, por ejemplo, a través de los medicamentos, así como la nicotina, alteran y dañan los vasos capilares, perjudican la nutrición de las células, trastornando con ello todo el metabolismo celular. ¿De qué nos sirve la maravillosa y sorprendente obra maestra que es nuestro cuerpo si la estropeamos con errores alimentarios o un estilo de vida demasiado sedentario y sin favorecer una buena respiración? Los trastornos del sistema capilar afectan tanto a las células musculares como a las nerviosas, las cuales no se nutren lo suficiente, lo que les produce un rápido aletargamiento, degeneración y envejecimiento. Estaría bien que esto se supiera ya en la juventud y se actuara en consecuencia. Si solo llegamos a percibir este hecho cuando ya hemos alcanzado una cierta edad nos va a servir de poco, como a la persona que ha dilapidado sus bienes en sus años jóvenes y al alcanzar la senectud vive una situación apurada y piensa en vano, con tristeza y dolor, en la abundancia de la que gozó en tiempos pasados. De forma muy gráfica podemos comparar la juventud con los siete años de vacas gordas que en tiempos pasados gozaron en el antiguo Egipto. Debemos comportarnos de forma prudente, como lo fue por aquel entonces José, para poder gozar de las reservas guardadas en los años de vacas flacas. La mejor manera de favorecer nuestro sistema vascular sanguíneo es seguir un modo de vida natural y sano.

Funciones de la circulación sanguínea

Para entender mejor y comprender en su totalidad y de forma gráfica la función del sistema circulatorio sanguíneo, podemos imaginarnos un tren correo que viaja de Basilea a Lugano, ida y vuelta. Siguiendo fielmente el horario de trenes, durante la ida deberá parar en cada estación y descargar en ella el correo correspondiente, mientras que, en la vuelta, tendrá que ir de estación en estación. Pensemos en el trastorno que se produciría si no se pudiera cumplir el horario de trenes. En cada estación veríamos al encargado del correo moverse de aquí para allá, muy intranquilo, esperando ansiosamente el tren que no llega, mientras que, tras su ventanilla, tiene que consolar a los clientes que llevan un tiempo esperando en vano la llegada del tren correo. Estos relativamente pequeños desajustes pueden llegar a producir retrasos indeseados y enfados, por lo que afectan al normal desarrollo de la vida económica del lugar.

Algo parecido sucede con las funciones del sistema circulatorio sanguíneo. Basta comparar el tren de ida con el sistema arterial que ha de aportar su mercancía a todas las células del cuerpo para que pueda desarrollarse de un modo normal la vida económica de miles de millones de células presentes en nuestro organismo. Todo el abastecimiento de materiales, minerales, vitaminas, fermentos, aminoácidos para la formación de proteínas, azúcares y bolitas de grasa, incluido el oxígeno, puede considerarse, en cierto modo, como mercancías que el sistema arterial debe transportar diariamente para que accedan a las células que las necesitan.

Cada célula actúa como un pequeño taller que necesita de materia prima para la construcción, así como abastecimiento de materiales. Solo entonces, cuando disponga de todo lo necesario para sus procesos vitales, podrá realizar un trabajo fiable y maravilloso. Todo déficit en las cantidades necesarias y en la calidad de la materia prima fuerza a las células a buscar soluciones de urgencia para salir del apuro. Solamente en condiciones extremas las células empezarán a fallar en sus trabajos. Nunca es la célula la responsable de estas inconveniencias, ya que se defiende tanto como puede para actuar bien, y solo en condiciones muy apuradas empieza a fallar.

Por todo ello, constituye un deber insustituible ocuparse de que el tren correo de nuestro sistema arterial pueda mantener su horario de la vida, activando nuestra circulación con ejercicio físico y con una buena respiración. Así mismo, debemos vigilar que toda la materia prima necesaria se halle presente en cantidad suficiente para que los laboratorios del estado celular puedan realizar su maravilloso trabajo según el plan y programa divino. De este modo, sacaremos el máximo provecho de todo lo que este pequeño estado celular puede hacer por nosotros.

Pero esto es solo una parte de su trabajo, ya que no solo se debe considerar el aporte, pues en toda fábrica, como sucede en nuestro cuerpo, se producen también residuos, sobre todo los resultantes de los procesos de combustión. Los residuos originados deben ser eliminados cuanto antes si no queremos que empiecen a producirse estancamientos y atascos y que con ello se vea afectado el buen funcionamiento. El tren correo de regreso equivale a nuestro sistema venoso. Este se encarga de transportar a las vías de eliminación todos los residuos producidos por los procesos de combustión y toxinas resultantes, como dióxido de carbono y ácido úrico, además de otros ácidos y productos de deshecho. En parte son transformados por el hígado y eliminados del cuerpo por la acción de los riñones. Si este transporte se estanca van a surgir problemas, ya que van llegando nuevos residuos que agravan la situación y se producen estancamientos y un aumento de la presión. De este modo se producen descarrilamientos, y las mercancías transportadas quedan retenidas en vías muertas, lo que en nuestro cuerpo equivale a la formación de las temidas varices.

Pequeñas ayudas

¿Qué podemos hacer para resolver con éxito este trastorno? Quien más, quien menos, quizá tenga la posibilidad de realizar cambios en su actividad laboral y reducir la permanencia de pie en locales fríos y húmedos. Además, procuraremos utilizar vestidos adecuados y no vestir ropa demasiado ligera ni someter a un frío innecesario las piernas y el bajo vientre, lo que puede dar lugar a trastornos, lo mismo que llevar zapatos de tacón alto, que también evitaremos.

También podemos ayudarnos de la acción de algunas plantas, entre las que destacan los extractos de castaño de Indias, así como la pulsatila (homeopático), el hipérico8 y la milenrama9, plantas que han servido de ayuda a muchas mujeres, jóvenes y adultas, y sobre todo a las futuras madres. Un apoyo del sistema circulatorio, basado en procedimientos naturales adecuados, nos va a proteger de muchas contrariedades y va a procurarnos días tranquilos, en lugar de días dolorosos y llenos de preocupaciones.

La importante función de las arterias

Cuando pienso en el inmenso tráfico que no cesa, mañana y tarde, por las vías de acceso a la ciudad de Nueva York, entiendo que la expresión «arterias de tráfico» resulta acertada. Si el tráfico se parase en ellas, la gran ciudad no podría sobrevivir mucho tiempo. Si nos ocupamos con detenimiento, veremos lo importantes que son las vías de tránsito de nuestro cuerpo, es decir, las arterias. Si estas pierden su elasticidad, se estrechan y se calcifican, el cuerpo más hermoso, con sus miembros bien formados y con una buena masa muscular, va a degenerar y a fallar, al igual que un bien dotado y entrenado cerebro. La propia estructura anatómica de las arterias ya nos informa sobre su importancia. Imaginémonos, para ello, un tubo formado por diversas capas y con una pared interna elástica y lisa; encima de ella se encuentran el resto de las capas, formadas por tejido conjuntivo, en parte elástico y en parte laxo, aunque resistente a los desgarros. Este tubo arterial puede llegar a soportar hasta unas veinte atmósferas de presión.

Conociendo estos datos, ya podemos hacernos una pequeña idea de nuestras principales arterias. Al igual que el corazón, las arterias también poseen sus propios vasos que las nutren; se trata de una red vascular presente en sus paredes que recibe el nombre de vasa vasorum. Las paredes arteriales también poseen una red linfática propia y todo un cableado de fibras nerviosas. A medida que las arterias de nuestro cuerpo se encuentran más alejadas del corazón, más se ramifican y mayor resulta el calibre global, por lo que la presión con que les llega la sangre, así como el grosor de las paredes arteriales será cada vez menor hasta llegar a la red de los capilares sanguíneos. El grosor de cada capilar sanguíneo es unas cincuenta veces menor que el del cabello humano más fino.

Papel de las arterias en el organismo

Un investigador neerlandés llamado Hoorne decía que el cuerpo está formado por venas. Descubrió el método para hacer visibles las venas mediante la inyección de un colorante de color rojo. Impresionado por aquel experimento, ya lejano en el tiempo, que vio en los Países bajos, el zar Pedro el Grande quiso llevarse dicho preparado a su Rusia natal. No obstante, el colorante llegó en mal estado, ya que unos marineros se habían bebido el alcohol que se había empleado para conservar dicho producto dentro de un recipiente de vidrio.

Podemos considerar realmente como un milagro el hecho de que cada una de los miles de millones de células de las que se compone nuestro cuerpo esté prácticamente en contacto con este ininterrumpido sistema de transporte que constituye el sistema arterial. La sangre precisa aproximadamente un segundo para pasar de la parte arterial de los capilares sanguíneos a la parte venosa. Durante este segundo pasa oxígeno de la sangre a las células más próximas, mientras que, en sentido inverso, pasa dióxido de carbono procedente del metabolismo celular al interior del capilar sanguíneo. Del mismo modo pasan los nutrientes de la sangre a las células del entorno, mientras que los residuos metabólicos celulares pasan al interior de dichos capilares. Una vez cumplidas estas funciones, la sangre fluye de regreso al corazón a través del sistema venoso.

La circulación sanguínea menor, que va del corazón a los pulmones y regresa al corazón, precisa unos seis o siete segundos de tiempo. La circulación sanguínea que nutre a la musculatura del corazón, gracias a las arterias coronarias, se completa en unos tres o cuatro segundos. Por su parte, la sangre tarda unos ocho segundos en llegar al cerebro, mientras que la sangre que va a las piernas, hasta la punta de los dedos de los pies, tarda unos dieciocho segundos. De ello resulta que una célula sanguínea realice al día unas tres mil vueltas por el sistema circulatorio sanguíneo sin que cese el movimiento, día y noche. Parece que no existe otra cosa tan aficionada a viajar en el mundo. Sale con mucho ímpetu del corazón y va circulando por el sistema arterial, cada vez más ramificado y con calibres cada vez más pequeños, hasta alcanzar la fina red de capilares sanguíneos. También sucede que cuanto más delgados son los vasos sanguíneos, más lentamente circula la sangre. Al final cede, como un mensajero, la mercancía que transporta para regresar a través del sistema venoso. En caso de agotamiento corporal o sobreesfuerzo físico, tiempo frío, estado de ánimo alegre y en caso de fiebre, las células sanguíneas aumentan su velocidad de desplazamiento. Sin embargo, las depresiones y los trastornos de tipo anímico lo ralentizan. En estos casos se produce una nutrición defectuosa en miles de millones de células, y si no se solventa la situación, el ser humano en su conjunto puede enfermar. De ahí que los padecimientos anímicos, si duran mucho tiempo, pueden abocar en enfermedades orgánicas.

Estrechamiento y calcificación de las arterias

Cuando las arterias se estrechan o se calcifican, con el paso del tiempo pueden dar lugar a serios problemas de salud, produciéndose literalmente un derrumbe de la persona, tanto corporal como anímico. Cada vez mueren más personas del llamado mundo civilizado, especialmente en Europa, América y Australia, como consecuencia de trastornos en las paredes de sus vasos sanguíneos. La calcificación de las arterias comienza con una pequeña alteración que tiene el aspecto de una úlcera plana. Se produce, entonces, una proliferación del tejido conjuntivo con un posterior depósito de calcio. Poco a poco, el diámetro interno de los vasos sanguíneos afectados se va estrechando cada vez más. Los vasos afectados van perdiendo elasticidad y se vuelven cada vez más duros y quebradizos. En consecuencia, se produce un aumento simultáneo de la presión arterial. El resultado final puede ser el padecimiento de una trombosis, una embolia o una hemorragia cerebral. También se puede producir una dilatación del corazón, así como roturas vasculares en las proximidades del corazón y, a menudo, los riñones comienzan a atrofiarse.

¿Dónde hay que buscar las causas responsables?

1. Alimentación rica en grasas, especialmente de origen animal, con la subsiguiente presencia de una gran cantidad de colesterol en la sangre y sus consecuencias patológicas.

2. También la nicotina puede contribuir a estrechar los vasos sanguíneos, principalmente las arterias coronarias.

3. Una alimentación excesiva, sobre todo en proteínas, con un elevado consumo de carne, huevos y quesos. Una alimentación demasiado abundante en proteína animal puede hacernos enfermar.

4. Un consumo excesivo de alcohol puede dañar los capilares sanguíneos y, de este modo, determinar de forma indirecta que las arterias enfermen.

¿Qué nos puede ayudar en la prevención y en el tratamiento?

1. La mejor dieta es una alimentación a base de arroz integral, requesón y ensaladas, y lo cierto es que puede obrar milagros si se sigue de una forma consecuente. Con ella, se puede reducir de una forma natural la presión sanguínea sin necesidad de tomar ningún remedio fuerte. Con este sencillo método es posible regenerar los vasos sanguíneos afectados en la fase inicial. Según observaciones y experiencias procedentes de Asia, el salvado de arroz destaca por su efecto regenerador sobre las arterias.

2. También desempeñan un papel importante en la prevención y curación las plantas con un contenido natural de yodo. Entre ellas, destacan las plantas marinas, por lo que se utilizan en condimentos alimentarios con alga marina kelp y la sal marina con plantas aromáticas y hortalizas frescas.

Otras plantas medicinales y plantas empleadas para condimentar actúan así mismo de forma excelente si se usan con mesura, como el berro de agua27 y otros tipos de berros, el rábano rusticano y el ajo, así como el ajo de oso y los puerros. También pueden usarse con éxito pequeñas cantidades de preparados elaborados a partir de la raíz de rauwolfia38. Igualmente, el Ginkgo biloba21 es una gran ayuda en casos de enfermedades vasculares provocados por la arteriosclerosis.

3. Resulta de suma importancia un buen abastecimiento de oxígeno, resultante de pasear y correr al aire libre, respirando el aire fresco del bosque, de la montaña o del mar. Quienes ya se encuentran enfermos deben evitar las grandes alturas, por la pobreza de oxígeno de dicho aire y por el peligro de padecer un ataque de apoplejía.

Quienes llevan una vida sedentaria, sentados en su oficina, deben tener en cuenta estos métodos sencillos. Aquellos que no desean convertirse en unos ancianos achacosos, que caminan con dificultad y deben ser acompañados a su oficina, deberían tener muy en cuenta pasar su tiempo libre al aire libre y no apoltronarse en un ambiente cerrado.

Evitar diversos factores nocivos

No hace falta ser un fanático extremista para admitir que la vida del hombre moderno y civilizado está llena de peligros. Estas son todas las comodidades que ha traído la técnica en la era de los coches y de la mecanización. Como consecuencia de ello, nos movemos poco al aire libre, a la vez que se empeora la calidad del aire. Así mismo, una alimentación con productos refinados contribuye muy poco a unas condiciones de vida sanas. Todas estas desventajas hacen que los vasos sanguíneos degeneren y que aparezcan demasiado pronto manifestaciones de envejecimiento que merman la capacidad de rendimiento y preparan un pronto final al placer de vivir. El incremento de la longevidad media, debido a una menor mortalidad infantil, no cambia la situación. No es importante llegar a una edad muy avanzada si el estado de salud es penoso y mantenerse con vida precisa de muchos cuidados y medicamentos. Lo importante es llegar a viejo con salud. Debemos adaptar nuestra alimentación y hábitos de vida a lo que piden de nosotros las leyes de la naturaleza y no a lo que nos ofrece una sociedad con caminos equivocados y que fomenta el debilitamiento de nuestra salud.

Calcificación de las arterias, trombosis coronaria39 e infarto de miocardio

En mi estancia en el Extremo Oriente, durante un tiempo presté especial atención a las enfermedades antes citadas y pude comprobar que tanto en Corea como en Japón, Filipinas e Indonesia la gente del campo, principalmente, apenas las padecían. En estos casos se trataba sobre todo de personas acomodadas que habían alcanzado un nivel de vida más elevado. En estos países la gente del campo consume poca grasa, de forma que el consumo medio diario de grasa y de aceite no supera los 50 g por persona y día. Además, la grasa y el aceite consumidos suelen ser de producción propia y con un elevado contenido de ácidos grasos insaturados. Igual de importante que el problema de la grasa es la costumbre, digna de imitar, de satisfacer con arroz sus necesidades de hidratos de carbono. El arroz tiene la propiedad de mantener jóvenes las arterias durante mucho tiempo. Puedo decir que donde he encontrado un mejor estado de los vasos sanguíneos, sobre todo de las arterias, es en aquellos pueblos en los que el arroz constituye su alimento principal.

El consumo habitual de algas marinas constituye un gran misterio que contiene algunos enigmas de cara al futuro. En países como Corea, Japón y en muchas provincias de China es habitual comer arroz con finas hojas de algas prensadas. Nosotros mismos nos acostumbramos a ello durante la estancia en dichos países, y la verdad es que nos sentó muy bien. Quienes deseen evitar las tres enfermedades que titulan este capítulo y, en caso de que ya se padezcan, quieran combatirlas con éxito deberán atender a las reglas o normas expuestas a continuación, ya que constituyen los requisitos previos para conseguir buenos resultados preventivos y terapéuticos:

1. Se realizará un consumo moderado de alimentos ricos en proteínas y grasas, evitando, en lo posible, las grasas de origen animal. Las necesidades del organismo en grasas se cubrirán principalmente con el consumo de aceites producidos de una forma natural. Entre ellos destacan los aceites de girasol, adormidera y maíz, así como los de germen de trigo y cardo.

2. La base de la alimentación debe ser el arroz integral.

3. El arroz integral con requesón se complementará con una buena cantidad de hortalizas crudas. Se tomarán cada día ensaladas frescas que prepararemos con suero láctico concentrado y aceite elaborado de una forma natural.

4. Como complementos dietéticos, se toman en consideración el aceite de germen de trigo, tomado directamente o en forma de perlas, y el alga marina kelp, así como todos aquellos alimentos que contienen algas. En caso de padecer hipertensión arterial se omite el alga kelp.

5. En cuanto a los quesos, se tomará solo queso fresco o requesón. Quienes no deseen abandonar la vieja costumbre de comer carne o les sea difícil poder hacerlo deben tomarla solo en contadas ocasiones y en pequeñas cantidades. Lo mismo podemos decir de los huevos, que en ningún caso deben consumirse duros.

6. Hay que usar poca sal para condimentar y, en todo caso, será siempre marina o utilizaremos la sal marina con plantas aromáticas y hortalizas frescas.

7. Es muy importante abastecer bien al cuerpo de oxígeno, lo que se consigue corriendo y respirando al aire libre en el campo. Si no es posible hacerlo a diario, al menos hay que estirar las piernas los fines de semana, en lugar de estar sentado en un local o al volante de un coche.

Quienes cumplan estas siete reglas a conciencia verán que su vida se alarga y no tendrán que padecer ni superar demasiados achaques al llegar a una edad avanzada. No se verán fastidiados por calcificaciones arteriales ni incomodados por una trombosis coronaria39 ni deberán temer que un repentino infarto de miocardio ponga fin a su vida. Si obedecemos de esta forma sencilla a la naturaleza, ella nos será también fiel y obediente.

Medidas preventivas contra embolias y trombosis 39

Las mujeres son quienes se ven más afectadas por las graves consecuencias de una obstrucción vascular, a menudo tras una operación quirúrgica o un parto. Por regla general, estas obstrucciones de los vasos venosos aparecen entre el tercer y el octavo día tras los sucesos citados. En estos casos, el médico suele echar mano de inyectables anticoagulantes y vasodilatadores. Sin embargo, más interesante y valioso que esta intervención médica resulta el siguiente tratamiento preventivo que deberían emplear todas aquellas personas con una predisposición genética o adquirida a sufrir embolias o trombosis, especialmente quienes padecen de varices.

Tratamiento preventivo

En primer lugar, hay que situar el cuidado del intestino, para que esté en orden, ya que los estancamientos y la actividad intestinal defectuosa sobrecargan la sangre de residuos metabólicos, lo que repercute sobre el resto del cuerpo. A menudo, realizar un día detox a la semana a base de zumos puede contribuir bastante a que mejore ostensiblemente la actividad intestinal. También es importante considerar la cuestión alimenticia, teniendo en cuenta que solo los alimentos naturales no alterados pueden contribuir al mantenimiento sostenido de una buena actividad intestinal.

En segundo lugar, no debemos olvidar que, si queremos luchar contra embolias y trombosis, la práctica regular de curas sudoríficas tiene un efecto preventivo, lo cual resulta naturalmente más sencillo en quienes sudan en abundancia debido al esforzado trabajo que realizan. También las excursiones por la montaña nos ayudan a menudo a sudar a fondo. En estos casos, debemos procurar siempre poder cambiarnos rápidamente la ropa sudada por otra seca. A quienes no pueden sudar a pesar del esfuerzo físico les conviene tomar una sauna de media intensidad (hasta unos 60 °C) una vez por semana, lo que les va a suponer una gran ayuda para vencer dicha situación.

En tercer lugar, está la toma de los correspondientes buenos remedios a base de plantas medicinales. Las mujeres embarazadas no deben recurrir a ellos justo antes del parto, sino durante unos meses antes, ya que además de influir sobre la sangre, deben llevar por buen camino a todo el sistema vascular. Un remedio excelente en estos casos es la hamamelis destilada a partir del llamado arbusto mágico de los indios.

Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum)

También resulta recomendable la toma del preparado de calcio y ortiga, ya que el calcio biológico ayuda a poner de nuevo en orden los vasos sanguíneos. Así mismo, un excelente apoyo en la lucha contra estos trastornos nos lo ofrece un preparado obtenido a partir del castaño de Indias recién recolectado.

Aunque se trate solo de remedios sencillos para el sistema vascular, lo cierto es que ejercen un buen efecto preventivo, lo cual resulta, precisamente en este campo, mejor, más sencillo y menos doloroso que dejar pasar despreocupadamente las dificultades existentes, que hasta pueden dar lugar a funestas consecuencias. Es aconsejable atender a tiempo los buenos consejos apuntados, ya que no siempre es posible conseguir la curación después.

Calcificación y remedios a base de calcio

Predomina de forma generalizada una falsa suposición en relación con los preparados de calcio, la calcificación y, sobre todo, la calcificación de las arterias. A menudo se oye decir a algún paciente: «No puedo tomar ningún preparado de calcio, puesto que padezco calcificaciones en las arterias, por lo que no me iría bien acumular todavía más calcio en ellas». Esta suposición es totalmente falsa. Los preparados biológicos de calcio, como el compuesto de ortiga y calcio, no tienen nada que ver con la calcificación. Al contrario, incluso quienes padecen calcificaciones en sus arterias pueden tomar tranquilamente un preparado biológico como este, ya que este calcio es asimilable. Este será utilizado por nuestro organismo allí donde se necesite, pero nunca será causa de un depósito de calcio. Las llamadas calcificaciones en realidad no son verdaderos depósitos de calcio, como parece expresar la palabra, sino manifestaciones degenerativas de las arterias, en las que disminuye la elasticidad de las paredes arteriales. En primer lugar, es decir, en el ámbito primario, se produce un depósito de lipoides (sustancias similares a las grasas) en las paredes de las arterias afectadas y, solo en segundo lugar, es decir, de forma secundaria, se produce el depósito de calcio. El engrosamiento resultante es considerado por algunos investigadores como una respuesta natural para reforzar las paredes vasculares dañadas; piensan que el cuerpo deposita calcio como medida defensiva cuando los vasos sanguíneos han sufrido una cierta pérdida de elasticidad y estabilidad que altera las relaciones de presión en ellos. Otros investigadores, en cambio, opinan que el depósito en las arterias, la llamada calcificación arterial, es la responsable de su fragilidad. En cualquier caso, se trata de una manifestación del envejecimiento que aparece por un trastorno del metabolismo general y por una alimentación inadecuada, debida principalmente a un consumo excesivo de proteínas. Pero nunca puede hacerse responsable de los procesos de calcificación patológicos a los preparados de calcio que se tomen. Nuestro cuerpo dispone de sus propias reservas de calcio en nuestro sistema óseo (y también en otras células) suficientes para calcificar todo el sistema vascular, lo cual prácticamente nunca sucede. La medicina naturista trata la calcificación arterial, siempre que sea normalmente posible, aportando a los vasos sanguíneos las sustancias que necesitan para que vuelvan a ser algo elásticos. De este modo disminuye también la presión arterial, ya que esta aumenta cuando cede la elasticidad de las arterias, forzando al corazón a enviar la sangre a una mayor presión para mantener en marcha la circulación sanguínea. Contra la calcificación arterial no se administra ningún medicamento que esté relacionado con el calcio. Se da árnica10 y espino blanco (Crataegus), además de muérdago (Viscum album)1 y perlas de ajo; remedios, todos ellos, que actúan de una forma excelente. A esto hay que incluir una alimentación pobre en sal y en proteínas. Uno de los mejores alimentos para prevenir una calcificación arterial o para influir beneficiosamente sobre una ya existente es el arroz integral. En caso de padecer una calcificación arterial es importante tomar un plato de arroz integral (en el desayuno, comida o cena) varias veces por semana, preparado según el gusto particular de cada uno. Con una alimentación rica en frutas y verduras, con mucho arroz integral, la calcificación arterial va retrocediendo lentamente, así como la presión arterial.

Si por alguna razón fuera necesario tomar, durante este tiempo, un preparado de calcio y ortiga, de ningún modo este influiría sobre la calcificación arterial, sino más bien lo contrario, ya que dicho remedio va bien contra dicho trastorno. Todas estas aclaraciones sirven para orientar a los pacientes que, por miedo, se privan de tomar un buen preparado de calcio. Quede pues bien claro que estos preparados no guardan relación alguna con la calcificación arterial y que no solo no la acrecientan, sino que incluso ayudan a reducirla.

El problema del calcio en las personas de edad avanzada

A menudo, personas de edad avanzada me preguntan si no será erróneo tomar preparados biológicos de calcio, como el compuesto de calcio y ortiga, así como una alimentación rica en calcio, ya que en esta etapa de la vida existe el peligro de que exista ya una calcificación arterial y de tejidos corporales. Es un hecho probado e indiscutible que en la vejez el calcio emigra a menudo de los huesos y se deposita en vasos y tejidos. De este modo, los huesos se vuelven porosos y quebradizos y se originan duros depósitos de calcio en vasos, tejidos y cicatrices. Contemplado desde un punto de vista superficial se podría deducir que se debería tomar poca cantidad de calcio. Sin embargo, la experiencia nos enseña que una alimentación pobre en calcio favorece el desarrollo de la osteoporosis o la descalcificación de los huesos.

¿Dónde hay que buscar la solución a este enigma? El calcio es un mineral de naturaleza alcalina que se combina muy fácilmente con los ácidos. Cuando una persona va envejeciendo y le cuesta eliminar por la orina diversos ácidos, como el ácido oxálico y otros, estos se combinan con el calcio y forman sales de calcio, con lo que se neutraliza su potencial nocividad. Si nos preocupamos de que no se produzca un estado deficitario en el metabolismo mineral y que los niveles de calcio en nuestro cuerpo se encuentren dentro de la normalidad, podremos comprobar como, hasta edades bien avanzadas, no se va a producir ninguna descalcificación anormal en el sistema óseo, pues tampoco se habrán formado calcificaciones en los vasos y en los tejidos del organismo. Veamos, ahora, qué medidas preventivas podemos tomar para evitar un envejecimiento prematuro.

Medidas preventivas recomendables

Lo primero que necesitan las personas mayores es poder abastecerse bien de oxígeno, por lo que resulta aconsejable moverse y respirar al aire libre. Para ello, servirá la práctica de un deporte que exija movimiento de un modo razonable, como los trabajos no demasiado intensos en el huerto o en el jardín, pasear por el bosque respirando aire puro o pequeñas excursiones para contemplar con serenidad montañas y valles que ofrezcan suficiente aire fresco y posibilidad de movimiento.

En segundo lugar, las personas de edad avanzada precisan una alimentación rica en hierro para que se produzca una buena oxigenación de la sangre y que funcionen con normalidad los procesos de combustión. Esto requiere tomar crudas muchas verduras y hortalizas verdes que añadiremos a las ensaladas que tomaremos a diario. La llegada de la primavera nos permitirá tomar una buena cantidad de ellas. Nos serviremos de los distintos tipos de berros y de las hojitas tiernas de las espinacas en la elaboración de las ensaladas, sin olvidarnos de la maravillosa acción de los brotes tiernos de las ortigas. La naturaleza nos brinda muchas posibilidades que nos ayudan a cubrir diariamente las necesidades antes citadas.

En tercer lugar, hay que cuidar las glándulas de secreción interna y estimularlas siempre un poco. Los cepillados diarios de la piel son beneficiosos, como las duchas o chorros de temperatura alterna, a las que, tras una aplicación bien caliente, le sigue, si es posible, un chorro de agua fresca o fría. No hay que quedarse luego con el cuerpo frío, sino que debe percibirse una agradable sensación de calor. Si no es así, es preferible prescindir de la aplicación posterior de agua fría. Otra cuestión fundamental es dormir lo suficiente, acostándonos antes de la medianoche. En este caso, el sueño resulta especialmente reparador y recuperador. Resulta mucho más fácil coger el sueño si nos acostamos temprano, siempre que uno no se encuentre demasiado cansado y agotado. Los preparados del alga kelp nos sirven de complemento al aporte alimentario de minerales. Como ha quedado suficientemente demostrado en la explicación introductoria, la combinación de una alimentación rica en calcio con un preparado biológico de este mineral no resulta de ningún modo perjudicial, sino, por el contrario, un beneficio. También constituye una buena ayuda si apoyamos de vez en cuando la actividad eliminadora renal con gotas para los riñones a fin de mejorar la eliminación de las sustancias que se eliminan por la orina.

Quienes sigan estas reglas, comiendo y bebiendo de un modo razonable, podrán llegar a viejos sin tener que padecer anquilosamientos ni quedarse impedidos. A menudo son pequeñas medidas de precaución que si se conocen y se practican bastan para mantenernos protegidos y evitar que nos veamos afectados por problemas de mayor magnitud.

Dieta contra la hipertensión arterial, la arteriosclerosis y los trastornos de la vejez

Hay una diferencia fundamental si el aumento de la presión arterial se debe a un padecimiento renal o a una pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos. Cuando no existe un padecimiento renal, sino que la hipertensión arterial se debe a un problema vascular, la dieta a base de arroz constituye una dieta terapéutica con excelentes y sorprendentes resultados, como sucede cuando se aplica también ante casi todas las manifestaciones del envejecimiento, teniendo siempre en cuenta que el arroz integral es mucho más efectivo que el arroz blanco usual. Una solución intermedia la constituyen los arroces de Avorio o también el arroz vaporizado, ya que ambos tipos de arroz conservan una buena parte de los componentes minerales que posee el arroz integral.

Hay que tener en cuenta que seguir una dieta de arroz no es fácil ni evidente para todo el mundo y que algunas personas la abandonan pronto, ya que los europeos estamos más acostumbrados al consumo de patatas y a los cereales autóctonos, al contrario de lo que sucede en los países orientales, que solo conocen su arroz. Ello representa una gran ventaja para dicha población, ya que quienes permanecen fieles a la dieta sencilla a base de arroz no tendrán que luchar contra la hipertensión arterial.

Como sucede que, por regla general, los pacientes hipertensos consumen cantidades excesivas de proteínas, resulta lógico limitar el consumo de alimentos ricos en proteínas, es decir, carne, huevos y queso. Si alguien cree que no va a poder renunciar a estos alimentos, por lo menos deberá tomarlos en cantidades más bien modestas. La base de la alimentación en personas hipertensas debería ser fundamentalmente la constituida por la tríada arroz-requesón-ensalada.

El arroz desempeña un papel preponderante en la recuperación de la elasticidad vascular. En cuanto al requesón, es una beneficiosa clase de alimento proteico con buen sabor que combina bien con verduras y ensaladas. Además, se puede enriquecer con diversos componentes, mejorando tanto su aporte dietético como el gustativo o el culinario. Entre ellos, resultan idóneos especialmente el rábano rusticano, además del curri y todo tipo de plantas condimenticias y zumos de verduras. En cuanto a las ensaladas, estas proporcionan las vitaminas y elementos minerales necesarios o imprescindibles.

Hace un tiempo, en América, hubo un médico que con una dieta de este tipo ayudó a muchos pacientes hipertensos. Estos enfermos no hubieran seguido en su casa una cura de este tipo, pues el riesgo de recaer en los antiguos hábitos o costumbres adquiridos en el propio hogar es demasiado grande. A través de esta cura iba desapareciendo la presión elevada, a la vez que una bonita suma de dinero, ya que en Estados Unidos las curas no resultan precisamente baratas, ni para aquellos que cobran su trabajo en dólares.

Por regla general, el éxito de una cura de este tipo se alcanza al cabo de tres o cuatro meses. De todos modos, quienes solo puedan disponer de cuatro semanas de tiempo no deberían renunciar a una larga cura de este tipo, ya que la experiencia adquirida en ella durante este tiempo les va a permitir seguirla en casa de la misma manera. Solo se necesita algo de voluntad para ser consecuente con ella. Si, además, se cuenta con la ayuda o la necesaria comprensión del cónyuge y otros miembros de la familia, será más fácil alcanzar el éxito deseado. Los consejos expuestos a continuación van a servir para establecer y esclarecer las cuestiones principales de la dieta que recomendamos.

Desayuno

No es necesario tener que consumir carne, huevos y queso para que el desayuno sea variado. Podemos emplear un sucedáneo del café y tomar pan integral o pan crujiente sueco con mantequilla o una buena margarina vegetal y miel o una confitura natural, desayuno que completaremos con un muesli de bayas y frutas de temporada y que resulta sabroso, nutritivo y refrescante.

Para variar un poco y no comer siempre fruta por la mañana, podemos beber café a base de cereales junto con un bocadillo, en el que habremos untado mantequilla o requesón y habremos añadido, en primavera, rabanitos cortados en rodajas, plantas aromáticas frescas u hojitas tiernas de lechuga bien cortadas. Así mismo, resulta beneficioso añadir ajo de oso finamente cortado, muy apreciado también en la preparación de ensaladas y de verduras al vapor y de efecto especialmente beneficioso para quienes padecen de hipertensión arterial. Si disponemos de tomates maduros, podemos cortarlos en rodajas e incluirlos en el bocadillo. En determinadas épocas del año podemos disponer de rábano rusticano y berros para enriquecer nuestro desayuno.

Comida

La comida que tomamos al mediodía debe ser realmente salutífera. Esto será posible si nos guiamos por las siguientes normas.

Cocinaremos un arroz chino, enriqueceremos el requesón con rábano rusticano y prepararemos un buen plato de ensalada con cuatro o cinco tipos de ensaladas diferentes, sin olvidarnos de emplear ajo para condimentar, por su gran potencial salutífero. En primavera lo podemos sustituir por ajo de oso. Quienes estén preocupados por su fuerte sabor o por el olor que desprende luego el cuerpo pueden solucionarlo tomando posteriormente perejil.

Si vamos variando los platos de arroz podremos evitar cansarnos pronto del consumo habitual de arroz. Podemos preparar un apetitoso arroz con verduras, como hacen en Oriente, que nos va a permitir poder hacer algunas variaciones. Resultan apetitosos el arroz con calabacín, el arroz con tomate, el arroz con setas, el arroz con berenjenas y el arroz con pimientos, así como el arroz con brotes de soja. Cada uno de estos diferentes platos de arroz lo podemos tomar con requesón, que se habrá condimentado con diversas plantas finamente picadas y con un buen plato de ensalada.

De vez en cuando podemos variar y comer un arroz dulce con pasas y almendras, junto con una compota de fruta que prepararemos con fruta fresca. Para acabar, podemos beber un café de cereales con nata líquida.

Todos los platos de arroz deben mantener la estructura granulada y suelta de este cereal (que no queden pastosos, sino al dente). Si cocemos demasiado el arroz se vuelve menos apetitoso y el almidón que contiene adquiere una mayor preponderancia. Los japoneses suelen comer el arroz muy cocido, mientras que los chinos siempre procuran que quede suelto. Si queremos aumentar el sabor de los platos de arroz e introducir nuevas variaciones, podemos esparcir sobre ellos perejil finamente cortado y un poco de queso rallado, y ponerlos a gratinar en el horno.

Alforfón o trigo sarraceno

En tiempos pasados el alforfón era más conocido que en la actualidad. Debido a que su efecto beneficioso sobre la hipertensión arterial es similar a la proporcionada por el arroz, conviene ir alternando su consumo con este último. Puede prepararse de igual forma que el arroz y consumirse como este junto con el requesón y un buen plato de ensalada. Resulta ventajoso cocinar el alforfón con caldo de verduras y añadirle puré de tomate preparado en casa con plantas aromáticas finamente picadas. El puré obtenido puede dejarse enfriar y servirse frío en la cena junto con un plato de ensalada verde con tomate. Si se mezcla el puré de alforfón con cebolla, ajo y un poco de mejorana y se deja enfriar, dispondremos de una masa ideal para preparar sabrosos filetes vegetarianos.

Condimentar correctamente

La condimentación de los alimentos es un tema importante a considerar para las personas que sufren de hipertensión arterial. Un consumo excesivo de sal puede contribuir a padecer un aumento de la presión sanguínea, por lo que resulta imprescindible seguir una dieta pobre en sal, como también lo es para quienes sufren una dolencia renal. Por ello, en lugar de emplear la sal sin reparo alguno, deberemos aprender a condimentar correctamente, un arte que debe dominar el cocinero dietético. La comida no debe ser sosa, sino no despierta el apetito y resulta poco apetecible. Para condimentar empleamos rábano rusticano, perejil, mejorana, tomillo y, si es necesario, también pimiento picante o pimentón, así como curri, pues estos condimentos en cantidades modestas son mejores que la sal. También el ajo puede hacer especialmente sabrosos los platos de arroz.

El empleo moderado de la apreciada sal con plantas aromáticas nos va a facilitar la condimentación.

Bebidas

Si queremos enriquecer nuestras comidas a base de verduras con una buena bebida, elegiremos un producto que contenga ácido láctico, sobre todo un concentrado de suero láctico diluido o zumos, como el de zanahoria o el de remolacha roja. No obstante, debemos habituarnos a no beber mientras se tenga comida en la boca, ya que sino se impide una buena ensalivación del alimento y perjudicamos la predigestión que tiene lugar en la boca.

Cena

Por la noche solo se deben tomar comidas ligeras para poder dormir bien y evitar digestiones pesadas que dificulten el sueño. Por tanto, tomaremos preferentemente fruta con pan integral untado con mantequilla o una buena margarina y, como bebida, un buen sucedáneo del café. En cuanto a la fruta, podemos tomarla formando parte de un muesli o en forma de macedonia, que se preparará únicamente con frutas frescas. Como la fruta que vayamos a tomar debe ser fresca, consumiremos para ello fruta de temporada.

Quienes prefieran tomar verduras u hortalizas, en lugar de fruta, pueden comer diversos tipos de ensaladas junto con el plato frío de alforfón antes citado. También se puede tomar una sopa preparada con verduras frescas, un bocadillo y un buen plato de ensalada.

Para evitar fermentaciones intestinales, se procurará tomar por separado frutas y verduras, es decir, nunca juntas en una misma comida. A quienes nunca han seguido una alimentación de este tipo al principio les puede costar un poco habituarse a ella. Sin embargo, no es difícil acostumbrarse a ella, y vale la pena hacerlo, ya que no solo se conseguirá vencer ciertos trastornos de la salud, sino que va a servir también para preservar y cuidar mucho mejor nuestras propias fuerzas.

Dieta de arroz contra la hipertensión arterial

Desde hace tiempo es bastante usual en América seguir una dieta de arroz para combatir la hipertensión sanguínea. Ahora, un sanatorio suizo ha adoptado este método de la dieta de arroz con la misma finalidad y con el feliz resultado de que realmente hace disminuir la tensión arterial, pero con el inconveniente añadido de que produce un cierto grado de anemia en los pacientes. ¿Cuál podría ser la causa de este fiasco? Pues sencillamente hay que atribuirlo a la poca vista de utilizar arroz blanco, ya que no resulta adecuado para hacer una dieta de este tipo. Al haber quitado su cubierta (pulido), que le confiere la cualidad integral, resulta un arroz devaluado desde el punto de vista dietético, ya que puede dar lugar a un estado deficitario, como es el conocido caso de la enfermedad carencial del beriberi. Si se desea hacer una dieta solo a base de arroz, este debe ser totalmente natural, es decir, integral. Solo así podremos aprovechar todo su valor y podremos hacer disminuir la presión sin ocasionar ningún perjuicio. Es importante también en el día a día que el arroz que comamos sea integral; su consumo resulta ventajoso frente al arroz blanco, ya que el integral contiene 9,5 veces más minerales (sales nutritivas), lo que le confiere un elevado valor alimentario. En el proceso de refinado, que convierte el arroz natural integral en arroz blanco, no solo se pierde la cubierta externa de celulosa, sino también, lamentablemente, la valiosa, sabrosa y fina cubierta plateada y el germen que contiene el grano de arroz. Con ello se consigue que el arroz adquiera un bonito aspecto blanquecino, pero resta con un valor dietético-nutritivo reducido. Es un secreto a voces que la parte del grano de arroz que se quita no se echa a la basura, sino que es aprovechada por la industria farmacéutica en la elaboración de remedios reconstituyentes o reforzadores. Así funcionan las cosas entre bastidores, pero es bueno levantar un poco el telón para ver lo que realmente sucede y poder sacar conclusiones provechosas para la salud.

Regulación de la presión arterial con arroz integral

Es un hecho probado que el consumo de arroz integral posibilita la regulación de la presión arterial. Una dieta de arroz nos irá bien tanto en casos de hipertensión como de hipotensión. Por lo tanto, sería un error no hacer uso del efecto beneficioso del arroz integral, tanto en un caso como en el otro. No hace mucho recibí un escrito de un amigo de Alemania que había resuelto con éxito la gran hipertensión que padecía gracias a la recomendación que le hice sobre las ventajas de seguir una dieta a base de arroz integral.

Este amigo siguió durante diez semanas los consejos que le di al respecto, tras lo que pudo comprobar que había adelgazado y que su presión arterial había retrocedido de 230 a 190, lo que constituyó un verdadero éxito. A continuación le siguieron dos semanas de vacaciones, que contribuyeron a reducir aún más la hipertensión, con una máxima de 170. El paciente tiene ahora 63 años de edad, y es para alegrarse el que haya conseguido tan buenos resultados sin necesidad de tomar remedio alguno, sino tan solo con haber seguido una dieta de arroz integral, requesón y ensaladas. La continuación de una dieta de este tipo hace que la presión arterial elevada siga disminuyendo y que la elasticidad vascular mejore.

Aun cuando mi amigo consiguió tan buenos resultados sin necesidad de tomar medicamento alguno, lo cual es importante tener en cuenta, tampoco resulta desacertado apoyar el efecto de la dieta con la toma de algún remedio. Se trata de la tintura de Viscum album, ya que el muérdago1 es conocido por el efecto hipotensor. A su vez, debería tomarse también espino blanco (Crataegus) que influye beneficiosamente sobre los vasos sanguíneos. Otro remedio de refuerzo es el ajo de oso, por su capacidad regeneradora vascular. Se puede recolectar fresca esta planta en primavera y tomarla en ensaladas. También resultará bienvenido, en estos casos, un plato de verdura al vapor. Durante el resto del año podemos tomar un vino con ajo de oso y también las perlas de ajo.

Si conseguimos, de este modo, que la presión arterial se reduzca notablemente, deberíamos alegrarnos no solo por el descenso de dicha presión, sino también por el hecho de mejorar la elasticidad vascular, por lo que podemos decir que ha tenido lugar, en cierto modo, un rejuvenecimiento real de los vasos sanguíneos.

Presión arterial baja

Por lo general, se dispone de menos experiencia y conocimientos cuando se trata de una tensión arterial demasiado baja. Siempre vuelven a oírse frases, como: «¿Cuál es el origen de este trastorno? ¿De qué depende y qué se puede hacer para combatirla?». Preguntas que se contemplan demasiado poco, incluso en la misma literatura médica naturista, a pesar de la gran cantidad de personas que la padecen. Quienes padezcan este trastorno y se encuentren en altitudes entre los 1500 y los 1800 metros pueden sufrir mareos que pueden dar lugar, incluso, a ligeras ausencias mentales; de modo que cualquier pequeño esfuerzo puede producir trastornos en el ámbito cardiocirculatorio. A menudo se hace necesario que el paciente cambie de altitud y se desplace a zonas bajas o de altitud moderada. Los trastornos citados aparecen en el 90% de los casos en los que existe una actividad deficiente de las glándulas sexuales. En las mujeres fallan los ovarios y en los varones los testículos. De todos modos, también es cierto que hay pacientes que se encuentran mejor en zonas altas que en bajas.

¿Qué soluciones existen?

La presión arterial se normaliza tan pronto como se toman preparados que estimulan las funciones que presentaban una actividad deficitaria. Sin embargo, hay que decir que en estos casos no resulta recomendable tomar preparados hormonales fuertes, ya que sus efectos no suelen ser duraderos y pueden acompañarse de efectos secundarios desagradables, entre otros, hacer subir demasiado y rápidamente la presión arterial. ¿Quizás sería mejor influir sobre las glándulas sexuales de forma indirecta? Esto es posible si se emplean preparados de yoduro potásico, que contienen sobre todo yodo orgánico, como sucede en el caso de las algas marinas. Aquí pueden usarse todas las algas disponibles para el consumo humano, entre las que cabe destacar las conocidas algas kelp, por lo que no resulta sorprendente que las tabletas de alga kelp hayan proporcionado buenos resultados. También las raíces de la rauwolfia38, procedentes de la India y de Sri Lanka, gozan de gran reconocimiento en este campo. En caso de presión arterial elevada se emplea la tintura de esta raíz para hacerla bajar. También las gotas de Ginkgo biloba21, árbol presente en algunos parques y conocido como «árbol de los templos» son útiles aquí. Las sustancias presentes en sus hojas actúan especialmente sobre el aparato circulatorio. En las mujeres es recomendable tomar un preparado para los ovarios en dosis homeopática, o sea Ovarium D3. Es un remedio excelente, ya que no presenta ningún efecto secundario, sino regula sencillamente la función de los ovarios.

Otra planta que nos ayuda en estos casos es el hisopo40, planta ya utilizada en tiempos bíblicos. Es conocida la prescripción divina que siguió Moisés en el sacrificio del cordero pascual. En aquellos tiempos, los israelitas debían marcar las jambas y dinteles de sus casas con la sangre del cordero, y para ello empleaban unas ramas de hisopo. Todavía hoy lo utilizan los samaritanos para las aspersiones, para evitar la coagulación de la sangre de la víctima sacrificada. Los jugos vegetales del hisopo poseen la cualidad de impedir la coagulación sanguínea. En el Salmo 51 se menciona y se relaciona al hisopo con la limpieza espiritual. Esta planta, de la que solo existe un tipo, posee una singular fuerza secreta. Es muy probable que la elevación de la presión arterial que produce sea a través de su acción sobre las glándulas sexuales.

Otros remedios que pueden ayudar

Para elevar la tensión arterial también se puede tomar de vez en cuando un vasito de vino tinto. Resulta beneficiosa, en estos casos, la toma de tintura de espino blanco, Kalium phosphoricum D6 y polen de flores41. El polen eleva con fuerza la presión arterial, hasta el punto de que no resulta recomendable su toma en quienes padecen de hipertensión, ya que podría existir el riesgo de producir un ataque de apoplejía. Quienes padecen de hipertensión arterial deben ser muy precavidos si desean tomar polen. Yo mismo pude observar una vez un caso como este que hubiera podido terminar muy trágicamente si no se hubieran tomado las medidas oportunas para paliar esta peligrosa situación. No resulta, pues, aconsejable tomar polen o incluso mucho polen, como había hecho este enfermo hipertenso. Los remedios naturales no son siempre totalmente inocuos si no se emplean adecuadamente. El zumo de zanahoria crudo42 es otro remedio natural del que podemos disponer para elevar la presión arterial, razón por la cual quienes padecen de hipertensión arterial harían bien en prescindir de dicho zumo y, aún más, de una cura a base de zumo de zanahoria. En cambio, resulta muy recomendable para quienes padecen de tensión baja, junto con la toma de los correspondientes remedios. Curiosamente, la presión no se eleva si se toman las zanahorias en las ensaladas. El efecto sobre la presión arterial solo lo presenta el zumo de esta hortaliza. Lo mismo sucede en el caso del zumo de remolacha.


Capuchina (Tropaeolum majus)


Flores del espino blanco (Crataegus monogyna)

Quienes se marean en las alturas y desean resolver al momento dicho problema pueden recurrir también a la cafeína, tomando una taza de café un poco cargado, y verán como al cabo de poco se resuelve este problema. Por su parte, quienes viven cerca del mar pueden elevar su presión arterial tomando ostras con regularidad. A su vez, verán mejorada la actividad de sus glándulas sexuales en caso de que padezcan un estado deficitario de sus funciones.

Las oscilaciones en sentido decreciente de la presión arterial son signo de insuficiente vitalidad. No hay que buscar solo combatir los síntomas de posibles mareos y mejorar la adaptación circulatoria a las alturas, sino que hay que aspirar a mejorar el estado de salud y que nuestras fuerzas sean capaces de llevar a cabo sin problemas nuestra actividad laboral diaria. Mejor esto que intentar penosamente potenciar nuestra voluntad y nuestra energía sacando fuerzas de flaqueza. Si las glándulas sexuales trabajan de forma insuficiente, van a sufrir las consecuencias, además de la potencia sexual, la eficiencia en el trabajo y el potencial creativo tanto en ámbito físico como anímico o artístico. Por ello, no hay que dejar que esta situación se alargue, a menos que ya hayamos llegado a una edad en que los trajines de la vida hayan quedado atrás y uno se conforme con llevar a cabo pequeños paseos diarios.

Tratamiento de las varices
Sistema venoso

A quien reflexione sobre la importancia del sistema venoso y de la sangre le basta recordar la sentencia bíblica de que «en la sangre se encuentra el alma», lo cual significa tanto como decir que se encuentran la vida y el sentimiento. Es como cuando Goethe escribe reflexivamente, en su obra Fausto, que «la sangre es jugo muy especial». Del estado y de las cualidades de la sangre va a depender la construcción y el funcionamiento del organismo, pero también lo que percibimos o sentimos. Si la sangre está bien, también lo estarán nuestras percepciones. Ya hemos tratado varias veces el tema de las hormonas, esas secreciones glandulares que se encuentran en muy pequeñas concentraciones en la sangre y que influyen de forma determinante en las actividades funcionales y corporales del organismo. Su acción no termina aquí, sino que también influyen decisivamente sobre nuestras percepciones anímicas, incluso sobre nuestro carácter. Se han observado cambios de carácter en caso de trastornos hormonales. Al reflexionar sobre este tema uno puede sentirse incómodo cuando, por acción médica, una persona recibe sangre procedente de otra. No sin razón, en tiempos pasados, a los judíos les estaba totalmente prohibida la toma de sangre.

Para que la sangre pueda cumplir correctamente sus funciones, es necesario que contenga todos los nutrientes, minerales y vitaminas que el cuerpo necesita para su metabolismo. El aparato circulatorio tiene que cumplir la gran misión de aportar a todas las células del cuerpo lo que necesitan, y de una forma regular. Así pues, la sangre no solo debe de contener los nutrientes necesarios, sino que es necesario también que la circulación de la sangre esté en orden para que los nutrientes transportados puedan alcanzar cada célula del cuerpo. Para evitar el deterioro celular es imprescindible que este aporte se realice sin problemas, lo mismo que la eliminación de los residuos producidos por el metabolismo celular. De no ser así, las células afectadas se verían inevitablemente intoxicadas por sus propios residuos mal eliminados.

Quienes conocen un poco el funcionamiento del cuerpo saben que los vasos sanguíneos arteriales constituyen un sistema de aporte, ya que conducen la sangre cargada de nutrientes a las células, mientras el sistema venoso conduce la sangre de retorno, cargada de residuos. Arterias y venas se hallan, pues, en una relación óptima para nuestro organismo. Todo lo hecho por el Creador está construido para adecuarse al uso normal que le corresponde. Los trastornos circulatorios son mucho más frecuentes en su parte venosa que en la arterial, sobre todo en el sexo femenino, donde se aprecian a menudo estancamientos de sangre en el ámbito venoso. Un signo de insuficiente circulación sanguínea, ya en la etapa juvenil, es el padecimiento de pies fríos, y son causas de ello un exceso de sedentarismo y el llevar insuficiente ropa de abrigo. Los pies fríos dan lugar, a menudo, a trastornos en los órganos del bajo vientre, que afectan también a los riñones. De este modo, las chicas echan a perder las bases de su salud a una edad temprana. Los padres no prestan atención a estos factores fundamentales y las propias chicas no saben o entienden poco sobre estos hechos. Con frecuencia, prestan mucha más atención a llevar vestidos elegantes que a preocuparse por cuestiones que afectan a su propia salud. Cuando aparece el periodo menstrual, este suele acompañarse de espasmos y todo tipo de trastornos debidos, en primer lugar, a un estancamiento de la sangre en el ámbito venoso. Tampoco el padecimiento de sabañones es considerado como un aviso importante a tener en cuenta, puesto que mucha gente ignora lo que indican y cuáles son sus causas; se tratan localmente, sin eliminar el estancamiento venoso responsable de su origen. Están indicados los baños de larga duración, aunque también debe procederse a realizar un tratamiento por vía interna.

Para muchas chicas jóvenes y mujeres adultas, podría convertirse en una moda llevar pantalones largos para poder esconder un poco sus varices y sus odiosos nódulos varicosos. Algunas mujeres son tan dependientes de la moda que no ponen ningún reparo en llevar zapatos de tacón muy altos, a menudo tan delgados como un lápiz. En estos casos, la verdad es que desaparece nuestra sincera compasión sobre el estado en que se encuentran las personas afectadas. El llevar tacones altos, junto con vestidos demasiado estrechos y ropa interior inadecuada con ligas demasiado prietas, contribuye a la aparición de varices en las piernas. Lo más juicioso sería seguir pautas razonables en cuestiones de salud y atender a dichas necesidades.

Las varices y su obliteración

Cuando las venas degeneran, se vuelven flácidas y no pueden realizar correctamente sus funciones. Dan lugar a un estancamiento venoso que acaba produciendo las llamadas varices. A menudo, se observan estos trastornos durante el embarazo y el puerperio. Es precisamente en este momento cuando hay que combatir y solventar dicho estancamiento, ya que puede ser causa de nuevas complicaciones. Cuando el sistema venoso no se ha cuidado lo suficiente y no está en orden es cuando pueden producirse trombosis39 y embolias. Las mujeres que deseen pasar un buen embarazo, tener un parto fácil y un puerperio sin complicaciones harán bien en cuidar de sus venas.

Con gusto, muchas personas desearían librarse de sus varices de una forma rápida. Esto sucede cuando las venas afectadas se obliteran y se hacen impermeables mediante una inyección de una solución hipertónica de sal o azúcar. Cada pierna dispone (desde el tobillo a la rodilla) de venas principales, dos internas y dos externas, mientras que en el muslo existen una vena principal interna y otra externa con diversas ramificaciones. Si se inutiliza una de ellas, las restantes se verán obligadas a realizar un mayor trabajo de transporte, lo que acabará produciendo un estado de sobrecarga que puede abocar en un posterior fallo de estas. Si la segunda vena principal debe dejarse también fuera de circulación, la sangre venosa que debería pasar por ellas terminará circulando por las venas secundarias. Estas pueden dilatarse algo y ramificarse, pero no hasta el punto de que la circulación de la sangre venosa no se vea afectada. Tarde o temprano acaban produciéndose nuevos trastornos como consecuencia de una circulación venosa insuficiente, trastornos que, con la edad, no son precisamente infrecuentes y a menudo dan lugar a padecimientos serios, como se observa en la gangrena. Un trato inadecuado del sistema vascular puede producir estos trastornos incluso en plena juventud y, como se observa en muchos pacientes, el peligro de embolia y trombosis es mayor en estos casos.

Operaciones en las venas

Tampoco es correcto conformarse con esta enfermedad de las piernas sin hacer nada para combatirla, ya que con la edad se agrava dicho estado y disminuyen las posibilidades de curación. En casos especialmente graves no es posible evitar la intervención quirúrgica. Sé que es raro encontrarse con casos graves en las personas de raza negra y que estos suceden, de todos modos, en mujeres ancianas. Allí donde siempre hay un curandero suelen tratar este problema abriendo los nódulos varicosos con un trozo de vidrio afilado, facilitando la salida al exterior de la sangre acumulada. En estos casos suele bastar esta intervención, a pesar de realizarse en unas condiciones menos higiénicas que las operaciones a las que estamos habituados, por lo que, entre nosotros, no podemos actuar de esta forma. Sin embargo, en los casos graves la operación quirúrgica es siempre mejor y produce menos efectos secundarios indeseables que la obliteración de las venas afectadas. La solución salina inyectada para conseguirlo afecta no solo a la parte bien delimitada de los vasos afectados, sino también a zonas próximas o vecinas del sistema vascular. Por regla general, nadie suele informar de las desventajas o complicaciones que pueden aparecer tras la obliteración venosa. El porcentaje de casos de varices que requieren una intervención quirúrgica se encuentra alrededor del 10%. El 90% restante de las afecciones venosas que se aprecian en las piernas puede resolverse con éxito aplicando otros procedimientos o, por lo menos, combatirlas con resultados parcialmente satisfactorios.

Regeneración natural de las varices

Es necesario recalcar decididamente la conveniencia de tratar las varices con procedimientos naturales. ¿Por qué recurrir a remedios drásticos no ausentes de riesgos, cuando podemos disponer de posibilidades de regeneración con procedimientos naturales? Cuando se forman varices, nuestro organismo necesita un preparado de calcio adecuado, como el compuesto de ortiga y calcio, además de un preparado de castaño de Indias. También actúan de forma beneficiosa el hipérico (Hypericum perforatum)8 y la milenrama (Millefolium)9. Con estos remedios se pueden regenerar las venas afectadas de una forma maravillosa. En caso de inflamaciones dolorosas, la toma de Lachesis D10 y D12 ha dado buenos resultados. Si además de esto se sigue una alimentación adecuada, natural y rica en calcio es posible conseguir una reducción de las varices, aunque exista una predisposición hereditaria; muchas veces incluso se consigue eliminarlas totalmente o, por lo menos, regenerarlas hasta el punto de que ya no plantean ningún problema más. Este tema es de gran importancia especialmente para las mujeres embarazadas, por lo que los remedios citados actúan facilitando un parto sin complicaciones circulatorias; actúan favorablemente sobre el sistema venoso y eliminan estancamientos de sangre y, con ello, la posibilidad de que se pueda producir una embolia o una trombosis.

Con las varices sucede lo mismo que con el resto de los órganos: hay que aspirar a conseguir su regeneración en vez de limitarse a su extirpación. Como ya se ha mencionado anteriormente, la medida más importante es vestir ropa adecuada y zapatos cuyos tacones no superen los dos o tres centímetros de altura. Los vestidos y la ropa interior no deben apretar demasiado, sino que deben percibirse más bien holgados para que no influyan negativamente sobre la circulación sanguínea.

En segundo lugar, hay que recordar que permanecer demasiado tiempo de pie tampoco resulta recomendable. Lo que hay que impedir del todo es permanecer mucho tiempo de pie sobre un suelo de piedra o de cemento.

La tercera consideración a tener en cuenta se refiere a la alimentación. Esta debe ser rica en vitaminas y minerales, por lo que resulta importante consumir muchas frutas y hortalizas crudas.

En cuarto lugar tenemos la activación de la circulación sanguínea mediante la práctica frecuente de ejercicio físico al aire libre, lo que aporta a la sangre una cantidad suficiente de oxígeno.

En lo que al tratamiento externo se refiere, constituye una buena medida de apoyo mantener las piernas elevadas cada día durante un tiempo y practicar un cuidadoso vaciamiento de la sangre contenida en las venas mediante una suave presión deslizante desde abajo hacia arriba, sin que llegue a ser un verdadero masaje, ya que su acción resultaría demasiado intensa. El mejor momento para realizar este tratamiento es por la noche, antes de acostarse, aunque si se dispone de suficiente tiempo libre también se puede realizar durante la pausa del mediodía. Una vez por semana se aplicará en las piernas aceite de hipérico o una crema que lo contenga. Podemos ir alternándola con una crema de lanolina.

Por suerte podemos disponer de excelentes remedios naturales en el campo de las plantas medicinales, como los citados anteriormente, con los que influir beneficiosamente sobre el sistema circulatorio. Cabe ahora preguntarnos: ¿tendría nuestro organismo un número determinado de venas, amígdalas y un apéndice vermicular en el intestino si realmente no los necesitáramos? Lo cierto es que todo cambio o alteración supone un riesgo que suele acompañarse de un perjuicio para nuestra salud. ¡Resulta asombroso que tengamos más confianza en la intervención humana que en la sabia actividad del Creador! Por desgracia, muchas personas suelen darse cuenta de las consecuencias negativas de este proceder al cabo de un tiempo.

Hubo un tiempo en que incluso se puso de moda extirpar el apéndice, aun estando sano, aprovechando una operación quirúrgica en el lado derecho del vientre para evitar una eventual afección de este órgano que pudiera ser peligrosa. Por suerte, actualmente hay cirujanos razonables que rechazan este insensato proceder y solo recurren a extirpar el apéndice vermicular cuando es realmente necesario. Así mismo, las amígdalas pueden cuidarse adecuadamente antes de que puedan convertirse en un insalvable foco de pus, por lo que no tenemos ninguna excusa para actuar negligentemente. Conocemos la mayoría de los achaques que nos pueden afectar y sabemos también que si actuamos contra ellos, con procedimientos naturales adecuados y de forma sostenida, nuestro cuerpo lo va a agradecer proporcionándonos el éxito deseado. Los remedios están ahí; solo hace falta aplicar sensatez, sentido común y voluntad para conseguir el fin anhelado.

Quienes padecen de varices deben combatirlas con procedimientos naturales, pero de una forma mantenida. No se consigue el éxito deseado de la noche a la mañana, pues se necesita un tiempo para alcanzarlo. El papel que desempeñan las venas de nuestro cuerpo es lo suficientemente importante para que les dediquemos la necesaria paciencia y atención que necesitan.

Inflamación de las venas (flebitis)

Un remedio excelente contra la flebitis son las compresas de alcohol, pero aún son mejores las compresas con tintura de hipérico y milenrama o de caléndula que uno mismo puede preparar. Su efecto se puede reforzar por vía interna tomando extracto de tintura de semillas de castaño de Indias o una tisana de hipérico8 y milenrama9. La equinácea es otra planta importante para la curación de la flebitis. La toma de un preparado elaborado con planta fresca, recién recolectada, de equinácea apoya al organismo en su lucha contra las bacterias que siempre participan en el desarrollo de la flebitis. Dentro del campo de la homeopatía, el remedio Lachesis D12 actúa de forma parecida. Con estos remedios podremos evitar la temida septicemia, que en algunos casos se puede originar a partir de una flebitis.

Úlceras en las piernas

No todas las personas que padecen llagas o úlceras en las piernas saben que es erróneo querer curarlas utilizando solo aplicaciones externas, sin actuar también por vía interna. No hay que esperar que se produzca una rápida curación del problema aunque se empleen buenas cremas u otros remedios naturales. Porque si no se ha logrado todavía una «limpieza» general del cuerpo, el flujo de la linfa se verá estancado por los residuos metabólicos y aumentará el malestar en el cuerpo. De esta situación puede dar fe todo paciente que haya sufrido esta experiencia. Este fenómeno no es más que la manifestación de un principio muy importante en el proceso natural de curación. Tenemos que ver la formación de úlceras en las piernas como una especie de válvula de escape de parte del organismo cuando se produce una situación de estancamiento de este tipo. Si se cierra esta válvula de escape se interrumpe el proceso de eliminación que se estaba realizando. Con ello empeora el estado de salud y el paciente ya no vuelve a sentirse bien. Si además se siente débil y mareado es signo de que hay que abrir otra válvula de escape, actuando desde dentro, como en el caso de solucionar o poner en orden unas venas que funcionan mal. Por norma general, resulta conveniente activar la función renal, ya que suele ser deficitaria en estos casos.

Incluso tomando buenos remedios para las venas, como los que encontramos en el preparado elaborado a base de castaño de Indias recién recolectado y en el preparado biológico de calcio y ortiga, no debería sorprendernos que úlceras cerradas prematuramente vuelvan a abrirse, como tampoco debería extrañarnos que, después de abrirse, nos encontráramos bien de nuevo. Cuando actuamos interiormente sobre los riñones y las venas, estamos estableciendo las bases para la curación y para que las llagas se cierren tranquilamente sin que el estado de salud del paciente se vea de nuevo perjudicado.

En caso de estreñimiento hay que combatirlo sin demora y, si no se trata de casos muy pertinaces, podremos resolverlo con facilidad mediante semillas de zaragatona. Otros buenos remedios naturales para conseguir una buena actividad intestinal son las ciruelas y los higos dejados previamente un tiempo en remojo.

Si la presión arterial es demasiado elevada, habrá que tomar medidas para corregirla, pues con frecuencia está relacionada con la sensación de mareo, a veces causada por ella. Conocidos remedios como el muérdago (Viscum album)1 y el espino blanco (Crataegus) ejercen un cierto efecto regenerador sobre las arterias. En algunas personas, el corazón va a necesitar un apoyo o refuerzo, lo cual va a depender de cada caso en particular.

La alimentación ocupa también un lugar destacado, como sabe todo el mundo que conoce en qué se basan los tratamientos naturales. Para poder conseguir un cierto grado de «limpieza» interna, es importante que se mantenga una dieta pobre en sal y en proteínas. El consumo de carne debe reducirse al mínimo, aunque lo ideal es renunciar totalmente a ella hasta que se alcance la curación total y se recuperen las fuerzas. Hay que evitar totalmente la carne de cerdo, los embutidos, los huevos y los quesos, además del azúcar, la harina blanca (refinada) y las conservas industriales. En su lugar deberá seguirse una alimentación basada en verduras al vapor, ensaladas de crudos y productos elaborados con harina integral.

Consejos, todos ellos, que van a ayudar a las personas afectadas por estos trastornos a recuperar la salud perdida, siguiendo las recomendaciones de la medicina natural.

Trastornos circulatorios
Sabañones

Los sabañones son trastornos de la piel de color rojo-azulado que duelen al menor movimiento. Aparecen en las manos o en los pies a consecuencia, principalmente, de la acción de un frío intenso. Si nos preocupamos en tomar medidas para que nuestro sistema circulatorio funcione adecuadamente, no tendremos que lamentar su padecimiento.

La práctica habitual de baños locales y de temperatura alterna con tomillo y las fricciones con tintura de consuelda son buenas medidas preventivas para evitar padecerlos, y en caso de que existan, también resultan útiles para combatirlos. La toma simultánea de hipérico (Hypericum perforatum), tintura de semillas de castaño de Indias y el preparado de calcio y ortiga va a ayudar a solucionar poco a poco los desarreglos circulatorios y, con ello, la tendencia a padecer sabañones.

The free sample has ended.

Genres and tags

Age restriction:
0+
Volume:
1209 p. 82 illustrations
ISBN:
9783906404370
Publishers:
Copyright Holder::
Bookwire
Download format:

Similar books